Los Pecados del Lord
Epílogo
ASCOT, junio 1883.
Los cascos de los caballos golpeaban la pista salpicando tierra y los jockeys se inclinaban sobre los lomos bayos, negros o grises.
Hinata lanzó un grito de alegría y alzó los puños en el aire cuando jazmín se adelantó a todos en la recta final y entró en cabeza en la meta.
En el palco de los MacUzumaki estalló la locura. Konohamaru se subió a la barandilla dando voces; Tanahi, Konan y Yahiko jalearon al animal con sus gritos.
La bien educada gente de los palcos vecinos les miró de reojo y ella esperó que lord Madara se encontrara entre ella. Era culpa suya que la potrilla no lo hubiera conseguido antes. Aquel hombre no entendía a los caballos.
Nagato se sumó feliz a la algarabía.
—¡Chúpate esa, Madara!
Yahiko se rió de él.
—No debes necesitar su voto.
—Cierra el pico, Yahiko —declaró el duque.
Menma no se integró en el grupo para aclamar al animal, pero apretó los puños contra la barandilla y observó a Jazmín, que brincaba de un lado para otro, orgullosa de su victoria. Tanahi le dio un beso en la mejilla y él sonrió, mucho más interesado en su esposa que en el caballo.
El único que no había dicho o hecho nada era Naruto. Se limitó a observar, sin sorpresa, cómo el animal al que había prodigado toda su atención esa primavera hacía exactamente lo que esperaba de él.
Konohamaru se bajó de un salto.
—Acabo de ganar un montón de dinero. Eso enseñará a los corredores de apuestas a no apostar contra los caballos de papá.
—Conocían el pasado de Jazmín —dijo Hinata—. Debieron pensar que Naruto no podría conseguir hacer nada bueno de ella. ¡Qué tontos!
Naruto le tendió el brazo.
—Tenemos que bajar.
—Antes de que se vayan —anunció Nagato—, tengo que comunicarles algo.
Naruto se detuvo, aunque no parecía demasiado interesado; Yahiko, sin embargo, debía haber notado algo en el tono de Nagato.
—¿El qué? —inquirió.
—Nada malo —aseguró Nagato—. Pero ahora que he conseguido casarlos a todos, estoy contemplando la posibilidad de hacerlo yo también.
El silencio fue instantáneo. Le miraron sorprendidos y anonadados. Menma miró a su hermano mayor sin apartar la vista, directamente a los ojos.
De repente, todos comenzaron a hablar a la vez.
—¿Con Rin? —preguntó Hinata por encima del clamor. Nagato apartó la vista de Menma y la miró a ella.
—No he mencionado esa posibilidad.
—Sí, claro que es con ella —gritó Konohamaru—. Pero no quiere decirlo en voz alta por si vuelve a rechazarle.
—Naruto —advirtió Nagato—, dile a tu hijo que se calle.
—¿Por qué? —Naruto encogió los hombros—. Konohamaru tiene razón. Además, díselo tú mismo, Nagato, a mí me espera Jazmín. Venga, Konohamaru, esta victoria también es tuya.
Konohamaru tomó por un brazo a Hinata, Naruto por el otro, y salió del palco escoltada por ambos.
—¿Qué opinas de ese anuncio, mamá? —preguntó Konohamaru—. ¿Lo intentará con lady Rin?¿Apuestas a favor o en contra? Yo apuesto algo a que le dará con la puerta en las narices.
—No hará eso, Konohamaru, estoy segura —afirmó—. Veinte guineas a que le acepta.
—Hecho. ¿Papá?
Naruto negó con la cabeza.
—Jamás apuesto en algo relacionado con los MacUzumaki. Es demasiado arriesgado y Nagato puede guardar un as en la manga.
—Pues yo pienso que Rin ganará, sea como sea —afirmó ella—. Ahora, vamos a ver a jazmín.
Konohamaru dejó caer el brazo y corrió delante de ellos, saltando los escalones. A su espalda, el resto de los MacUzumaki continuaban con el alboroto, apostando sobre las pretensiones de Nagato. La voz de Menma se alzó por encima de las demás.
—Treinta por Rin. Dirá que sí.
Ella se rió.
—Pobre Nagato.
—Es culpa suya. Soltó la noticia a propósito cuando todos estábamos celebrando la victoria de Jazmín. Quería que nos lo tomáramos a broma, no como lo realmente serio que es. Pero da igual cuando lo diga, Nagato nunca bromea.
Ella lo sabía.
—Estoy tentada de advertir a Rin —meditó—. Pero no, es mejor que lo resuelvan por sí mismos.
—Como nosotros.
—Mmmm. —Miró a su fuerte y atractivo marido, guapísimo con kilt y chaqueta negra, y deseó poder desaparecer con él.
—Naruto —tanteó—. Nos esperan en la pista, ¿verdad?
—Sí, probablemente. Salvo que Konohamaru recoja el trofeo.
—Muy bien. —Se apartó a un lado y tiró de él hacia el hueco de debajo de una de las gradas.
—¿Qué ocurre, bruja? —preguntó Naruto cuando estuvieron a salvo de todas las miradas—. ¿Quieres contarme un secreto?
—Más bien quiero hacerte una pregunta. —Se tocó el botón superior del cuello del vestido—.¿Cuántos botones es capaz de desabrochar, milord, antes de que vayamos a recoger el trofeo?
Los ojos de Naruto se oscurecieron.
—Bruja...
Ella se rio al tiempo que él la apretaba contra su cuerpo, capturando sus labios mientras sus ágiles dedos comenzaban a desabrocharle el vestido.
FIN
Es el final, la historia se llama "Los Pecados de Lord Cameron" de Jennifer Ashley, nos presenta a:
- Lord Cameron MacKenzie como Lord Naruto MacUzumaki
- Ansley Douglas como Hinata Sarutobi/MacUzumaki
Espero que les interese conocer la historia del duque. Pronto se las traigo.
Gracias por los comentarios, seguir la historia y por acompañarme en una historia mas.
Cuídense mucho por favor 💕
