—
El Legado II
Segunda Parte
XXV
Seducción
parte 1
Abre los ojos
No me hagas sufrir
No te das cuenta que tengo sed de ti
Mía, hoy serás mía por fin
Déjame besar el brillo de tu desnudez
Déjame llegar a ese rincón que yo soñé
(Entrégate / Luis Miguel)
—...Y en estos momentos Bardock va en una nave en busca de Kyle… —Terminó Tarble su relato a Broly. No sabía cuánto llevaba despierto a causa del trabajo extremo al que Hazel lo tenía expuesto y ahora se le sumaba el problema de Kyle, pero sentía que no lo haría hasta tener noticias de su hermana.
El príncipe estaba de pie con las manos detrás de su espalda en medio de su habitación observando una antigua pintura colgada en la pared de una arboleda nevada. No era de su gusto el estilo de dibujo, pero era lo mejor que podía ver en una habitación tan descuidada y simple. Hazel se la había dispuesto con la intención de fastidiarlo, pero se necesitaba más que un cuarto sin las comodidades mínimas a las que está acostumbrado un príncipe para molestarlo, por lo menos, le gustaban los árboles.
—Desde que abandonó el planeta y lo notaron, no deben ser más de seis o siete horas. No será difícil encontrarla —respondió Broly—. Puedes estar tranquilo, no ocurrirá lo mismo que con tu hermano.
—Sí… gracias por calmarme —respondió Tarble sonriendo por primera vez en varios días. Le gustaba que Broly intentara tranquilizarlo. Andaba mucho más racional, y se notaba bastante en su manera de hablar—. Ahora está el problema mayor: sabe toda la verdad —frunció más el ceño, odiaba la forma en que Kyle se había enterado, debía haber sido él quien le contara toda la verdad.
—Puedo volar a Vegetasei y contenerla.
—Creo que estás más lejos que yo de Vegetasei, es demasiado tiempo… Es por eso que le dije a Bardock que cuando la encontrara no la regresara y la llevara contigo. Nos conviene mucho que el rey piense que su hija se perdió, y quién mejor que tú para cuidarla. Me encantaría tenerla conmigo, pero es imposible por ahora.
—Entiendo. Yo la cuidaré.
—Lo sé.
—Ahora vete a la cama. No has dormido en varios días y eso incluso en un saiyajin pasa la cuenta. Yo me comunicaré con Bardock mientras duermes.
—Es lo que quiere el cretino de Hazel, agotarme y aburrirme para que su padre vea que no soy capaz, pero no va a pasar —dijo cruzándose de brazos, con los ojos pegados en la pintura—. Aún no puedo dormir, pero lo haré. —Notó por el rabillo del ojo cuando la puerta principal se abrió y entró uno de los hombres de Hazel, sin golpear ni esperar a la orden para ingresar. El príncipe intentó seguir prestando toda su atención a la voz de Broly, pero le fue imposible, y miró directamente al tipo.
—El príncipe Hazel quiere que vayas a su oficina, ahora —dijo el soldado con la espalda casi apoyada en la pared de piedra como si estuviera hablando con un compañero o incluso un inferior.
—¿Perdón? —preguntó Tarble evidentemente molesto por la falta de respeto. Ya había sido demasiado. Tendría que ser idiota para no saber que Hazel le había ordenado a sus soldados y personal que no lo trataran de acuerdo a su título para incordiarlo.
Ante la actitud molesta del príncipe, el soldado se paró firme e intentó mantener su postura despreocupada, pero le costó, pues no esperaba esa respuesta del saiyajin que aparentemente lucía demasiado tranquilo. Tarble se quitó el scouter con la mano izquierda y se acercó al soldado a paso rápido. Ya había tenido bastante con todo el acoso que sufrió de adolescente con Leek, no volvería a pasar. El hombre de Hazel era alto y seguramente fuerte, pero no era inconveniente luego de haber entrenado por cuatro años con un hombre como Broly. Sin darle oportunidad de defenderse, lo golpeó con el puño en la garganta, justo en la nuez, lo que dejó al hombre expuesto enseguida por el impacto inesperado que le impidió respirar. Tarble aprovechó la oportunidad y lo tomó del cuello acercándolo a su rostro para que quedara a su altura.
—La próxima vez que alguno de ustedes no se dirija a mí de la forma que merece mi rango no va a volver a ponerse de pie en su vida. —No amenazaba con matar ya que había castigos mucho peores que la liberadora muerte. Lo empujó del rostro fuera del cuarto hacia el suelo del frío pasillo, y salió para mirar hacia donde debían estar sus guerreros resguardando el lugar. Los encontró justo cuando venían a paso rápido, conscientes del error que habían cometido—. Él no debería haber entrado a mi cuarto —dijo mirándolos a los ojos—. Que no vuelva a ocurrir. —No se quedó a escuchar las disculpas de sus hombres y entró a su habitación. Cerró la puerta mientras el hombre de Hazel aún luchaba por volver a respirar—. Siento la interrupción —dijo a Broly cuando volvió a ponerse el scouter al oído.
—Vaya —comentó Broly que escuchó todo y logró hacerse una idea de lo que había sucedido—. Me hubiera gustado estar ahí para ver eso.
Ahora más calmado Tarble se miró la mano con la que había golpeado al hombre. No estaba acostumbrado a pelear, solo con Broly, jamás en un combate real ni otros guerreros. No era exageración cuando sentía que olvidaba que era un saiyajin. Tal vez sería mejor recordarlo.
—Ya me tenían harto…
—Estuvo bien.
—Fue uno de los golpes que me enseñaste en caso que el oponente fuera más alto. Tal parece que cualquiera es más alto que yo —dijo esperando que Broly se sintiera orgulloso de él, y así era.
—Hazles saber quién eres, y sobre todo a ese príncipe.
—Y por eso mismo no puedo dormir aún.
Mientras continuaron hablando sobre Kyle y otros temas, una luz tenue en el rincón inferior de la pequeña pantalla de su scouter le indicó que tenía otra llamada entrante: Dahlia. Tarble la ignoró y siguió atento a la voz de Broly.
(...)
Bardock se cruzó de brazos una vez que programó la nave para que continuara sola y se quitó el scouter con el que se había comunicado con Bulma hace solo unos minutos. Ahora solo esperaba interceptar la nave antes de que llegara a su destino, o al menos cuando estuviese aterrizando, pero la nave de Kyle era igual de moderna que esta, por lo tanto rápida y tenía muchas horas de ventaja desde que había abandonado el planeta. Confiaba en el cerebro de Bulma, así que se centró en la información que le envió y no comenzaría a dudar ahora. Detrás de él, más apartado, estaba Kakarotto con un scouter, seguramente hablando con su mujer, ya que no alcanzaba a escuchar la voz de con quien conversaba, pero sí la de su hijo.
—Tranquila, estaré de regreso dentro de muy poco con Gohan… No sé, Gohan debió haber estado en la nave cuando Kyle se marchó, es lo que se me ocurre, siempre estaba jugando ahí dentro… Sí, lo sé… ¿Aún no se levanta la alerta por la desaparición de Kyle?... Eso es bueno, nos da tiempo… Ya hablé con un compañero de confianza, te irá a visitar a la casa para que estés tranquila… Sí, traeré a Gohan, confía en mí.
Bardock miró por el reflejo del vidrio reforzado a su hijo hasta que terminó la llamada y sus miradas se encontraron.
—La nave ya va siguiendo la señal del rastreador de Kyle que me envió Bulma. Si no cambia de rumbo va a terminar en un planeta menor de paso —dijo Bardock sin voltear.
—Cualquier planeta que esté cerca de Vegetasei es peligroso —respondió Kakarotto pensando en su hijo. Kyle podría arreglárselas bien en caso de que alguien los atacara, pero no era el caso de su hijo. Se arrepentía tanto de no haberlo presionado para entrenar.
—Deberías haber pensado en eso antes de abrir la boca —dijo mientras prendía un cigarro.
—Claro, porque era obvio que esto pasaría —respondió molesto.
—No te correspondía decírselo —dijo Bardock.
—Claro que no, pero tampoco tenía que seguir mintiendo por ti. No es mi culpa que no te hicieras cargo de tu hija —respondió el guerrero aún en su lugar. No tenía intenciones de mirarlo de frente, de lo contrario podrían ponerse a pelear y eso no sería muy inteligente considerando que estaban dentro de una nave—. ¿Esta porquería no puede ir más veloz?
—Es la más rápida… Estarán bien, Kyle puede defenderse y el niño es bastante inteligente para su edad, no les va a pasar…
—¿Cómo sabes eso de mi hijo? —preguntó Kakarotto
Bardock hizo una mueca por no haber pensado en sus palabras antes de hablar.
—Kyle lo llevó una par de veces a mi casa.
—¿Llevó a mi hijo a la Zona?
—Es lo que acabo de decir —respondió con el cigarro en la boca.
—¿A qué lo llevó?
—Simplemente comimos y conversamos, nada más.
—Maldición —susurró molesto. Iba a iniciar otra discusión por haberle permitido a Kyle que expusiera así a su hijo, pero decidió ir a una de las habitaciones para despejar la cabeza o el viaje se haría mucho más largo de lo que ya se sentía.
Bardock continuó en el asiento del piloto y fumando.
(...)
—No te muevas —susurró Kyle a Gohan cuando abrió los ojos—. Te golpeaste en la cabeza y vas a estar mareado por un muy buen rato. —Pasó un paño húmedo por su cabeza para hacerlo sentir mejor. La almohada donde apoyaba su cabeza tenía manchas de sangre por el corte que se hizo al momento de golpearse.
Gohan le hizo caso e intentó mirar a su alrededor para reconocer donde estaba. No pudo ver mucho más que la cama donde se encontraba acostado y el techo de la habitación, pero había pasado tanto tiempo ahí que lo sabía de memoria.
—¿Estamos en tu nave? —preguntó más por la confusión del golpe. No entendía qué había pasado, no recordaba haberse lastimado.
—Sí. Debiste golpearte en la cabeza y desmayarte cuando saqué la nave del planeta. Hace poco me di cuenta que estabas metido aquí, pero estuviste tirado un buen rato, lo siento.
—¿Por qué sacaste la nave?
—No tenía ganas de seguir en el planeta, necesitaba respirar aire nuevo.
—¿Y a dónde vas?
—Al primer planeta que aparezca.
—¿Y qué va a pasar conmigo?
—Vendrás conmigo por ahora. No puedo llevarte de regreso, puede que ya se hayan dado cuenta que no estoy y van a buscarme.
—Pero tengo que regresar con mis papás —dijo alarmado, pero no pudo moverse mucho porque le dolió la cabeza y se sintió más mareado—. Mi mamá se va a enojar mucho cuando no me encuentre.
—Te enviaré de regreso luego que toquemos tierra, por ahora tienes que descansar.
—¿Y por qué escapas? —preguntó más tranquilo al creer en su promesa.
—Me enteré que todas las personas que me rodean y me importan han estado mintiéndome. Y tranquilo, ni siquiera me voy para siempre del planeta, es solo que no quiero saber nada de ellos por ahora.
—La otra vez me dijiste que todas las naves tienen un rastreador.
—Gracias por recordarme —dijo sonriendo—. Pero ya se lo quité, no hay cómo localizarnos—. Ahora duerme, cuando despiertes te sentirás mejor. Aún queda un rato de viaje.
—Sí —dijo resignado, después de todo si intentaba moverse todo daba vueltas y no era muy agradable.
(...)
—Ya han pasado más de dos días desde que notaron que la nave de mi hija había abandonado el planeta. ¡¿Dónde carajos está?! —exclamó el rey a los hombres que habían ido a informarle sobre las novedades en la búsqueda de la princesa Kyle.
En el salón de reuniones también estaban los saiyajin de confianza del rey, los príncipes y la reina.
—No sé por qué hacen tanto escándalo —susurró Berry a su hermano menor—. Debe ser un berrinche tonto de la niña, ya va a regresar y todos los que la buscaron van a quedar como estúpidos.
—No sé —dijo Lok—. Tal vez se fue por culpa de mamá —respondió en voz baja para que nadie más los escuchara.
—¿Por qué dices eso?
—La trató muy mal unos días antes de que se marchara. Creo que fue más cruel de lo que es cuando quiere.
—Algo habrá hecho esa niña —dijo Berry sin darle importancia al tema, pero esa información no la tenía, su madre no había dicho nada cuando el rey exigió que les contaran cualquier cosa que fuese sospechosa sobre la desaparición de Kyle.
—Estábamos discutiendo, nada más. Yo le dije cosas hirientes de Tarble y ella habló mal de mi mamá… No fue nada grave al fin de cuentas, pero mi mamá se comportó como suele comportarse. —Le gustó que hubiese estado Rasp presente, ya que no importaba lo que pasara, Berry siempre iba a defender a su madre.
—No puedes decirle esto al rey, ¿entiendes?
—Sí lo sé, pero me molesta que mamá no se siente ni un poco culpable —dijo mirando a la reina que se encontraba de pie cerca del rey.
—Eso es porque ella no debe haber tenido que ver con la partida de Kyle. Solo se trató de una coincidencia, además sabes que mamá jamás se retracta de lo que hace.
Lok hizo una mueca y no respondió. No podía dejar de pensar que su madre e incluso él tenían cierta responsabilidad en lo ocurrido. Y no solo él sentía la culpa sobre los hombros. El mismo rey tenía la conversación de su hija pegada en la cabeza, la había visto tan inestable y alterada y para variar lo ignoró, atribuyéndolo a cosas de jovencitas, pero ahora que lo pensaba, Kyle había intentado decirle algo y a él simplemente no le había importado. En ese momento el fantasma de la desaparición de su hijo mayor se hizo presente, no podía soportar la idea de que la princesa no regresara jamás, por eso en cuanto supo lo sucedido y luego de mandar a decapitar a los soldados que abandonaron antes de tiempo su puesto en el patio de despegues, envió varias patrullas a buscarla en todos los planetas cercanos a Vegetasei, ya que la joven era inteligente y le había quitado el rastreador a la nave, tal como Vegeta lo había hecho hace más de una década...
(...)
Cuando Vegeta despertó le tomó más de lo esperado recordar dónde estaba. Había disfrutado de varias horas de un sueño reponedor, sin ninguna pesadilla o sobresalto, y solo la espalda desnuda de Bulma a su lado lo hizo volver a la realidad. Los dos estaban arropados con un solo cobertor que alguno de los dos debió haber rescatado en medio de la noche, o día, pues no tenía idea cuánto había dormido, pero debía haber sido mucho, ya que se sentía descansado.
Observó la espalda de Bulma y la marca oscura que quedó en su piel luego de haberse golpeado cuando la fuerza de su arma la lanzó hacia atrás y la impactó contra una roca. También vio pequeñas cicatrices similares a las que tenía en el pecho… Sí que parecía una guerrera... Antes de que pudiera tocar su piel, la joven se dio vuelta y sus ojos se encontraron, y al igual que él, lucía descansada.
—Te quedaste dormido enseguida —dijo Bulma en todo de burla y se estiró perezosa, disfrutando de ese dolor en todo el cuerpo después de un buen encuentro sexual.
—Tú también —respondió Vegeta más serio, pegado en los ojos claros de la joven. Estaba demasiado cómodo, tanto que era preocupante. Solo lo habían hecho una vez y el resultado había sido evidentemente bueno, por lo que quería más, mucho más.
—¿Alguna pesadilla? —preguntó mientras juntaba sus piernas con las de él. Estaba gratamente complacida luego de dormir como hace tiempo no lo había hecho.
—No —dijo, y ya que ella estaba tocándolo con las piernas, él se acercó un poco más para tomarla de la cintura—. ¿Insomnio? —preguntó y bajó la mano hasta su cadera, y con un leve empujón la hizo acercarse hasta que sus torsos desnudos se juntaron. Lo que habían hecho hace unas horas había superado sus expectativas, pero no había sido suficiente ya que estaban agotados y estresados por todo lo ocurrido con aquellos castrados y ni hablar del estrés de viajar dos meses juntos, coqueteando, discutiendo y reprimiendo el deseo por el otro.
—No —dijo Bulma divertida antes de besarlo en los labios, y antes de que de su boca comenzara a escapar suspiros, el saiyajin ya estaba sobre ella, después de todo ya la había dejado estar arriba lo suficiente.
Ahora era su turno...
—¿Otra vez? —susurró Bulma medio dormida cuando sintió la mano del hombre tocar su sexo. Vegeta no se detuvo, y con su torso pegado a su espalda continuó estimulándola, luego de haber dormido quizás cuántas horas. No lo sabía.
Bulma cerró los ojos y soltó un suspiro cuando la boca de Vegeta se posó en su cuello, y lo dejó continuar atendiéndola, mientras movía sus caderas para frotarse contra su miembro duro. El cobertor había desaparecido, pero la temperatura en el lugar era agradable para que los cuerpos desnudos continuaran retozando sobre la cama.
—Era verdad cuando dije que se me ocurrían un par de cosas para matar el tiempo en la nave —dijo concentrado en besarla y tocarla. Cuando ya sintió su mano húmeda no aguardó más y entró en ella, lento y tomándose su tiempo para sentirla.
Bulma no respondió, y ya totalmente despierta se movió un poco para poder besarlo. Ya habían hablado demasiado en más de dos meses, podían guardar silencio por ahora.
(...)
Ninguno de los dos supo cuánto estuvieron con la rutina de dormir e intimar, pero atraía bastante la posibilidad de poder dormir sin problemas luego de un rato o muchas horas de sexo. Podía resultar bastante adictivo, como una droga, considerando que ambos tenían serios problemas para conciliar el sueño y lograr una cantidad mínima de horas de sueño reponedor.
Finalmente la joven abrió los ojos un tanto desorientada cuando la luz roja del scouter sobre el velador junto a la cama comenzó a parpadear incesantemente. El aparato estaba sin sonido, así que podría haber estado varias horas con la luz encendida y ellos jamás se dieron cuenta. Aún un tanto perdida en el tiempo y espacio, y creyendo por un momento que se encontraba en su habitación, y por lo tanto se trataba de su scouter, lo tomó y se lo llevó a la oreja para responder, ya que no muchos tenían su número de contacto, y podía ser importante.
—¿Qué? —dijo adormilada y agotada de tanto sexo y dormir.
—¡Hasta que por fin contestas, maldita sea! —exclamó Ginn, que al parecer no se había dado cuenta que era Bulma la que había respondido—. ¡Más te vale que te estuvieran matando, Vegeta, de lo contrario yo te voy a romper el cuello cuando nos veamos!
Bulma se quitó el scouter del oído cuando escuchó los gritos de una voz femenina que identificó pese a su estado letárgico—. Vegeta, es para ti —dijo con calma y le dejó el artefacto sobre el rostro para poder acomodarse y seguir durmiendo, pero los gritos de Ginn podían escucharse sin necesidad de acercar el scouter al oído.
Vegeta despertó por el ruido, y sin muchas ganas se acomodó el aparato al oído para poder entender qué decían. Solo le tomó unos segundos despertar completamente y sentarse en la cama, llamando la atención de Bulma que lo imitó.
—Ginn, habla más lento, no te entiendo —dijo alarmado—. ¿Los atacaron?
—¿Qué pasó? —preguntó Bulma preocupada.
—Espera un momento, te pondré en la pantalla de la nave, tiene mejor recepción. —Se levantó y buscó el bóxer para vestirse. Y ya que Bulma no tenía más que una toalla para cubrirse, se puso una camiseta negra de Vegeta que tapó lo justo y necesario.
Cuando Vegeta activó la pantalla en el panel de control de la nave y desvió la llamada. Pudo ver el rostro y parte del torso de Ginn que al parecer estaba hablando desde su nave esférica individual. Tenía heridas en el rostro, pero nada terrible, aunque estaba empapada de sangre que al parecer no era suya.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Vegeta, de pie detrás del asiento del copiloto. Bulma llegó justo a tiempo para escuchar.
Ginn pensaba contar lo que había sucedido hasta que notó a la perfección las marcas de succión en el cuello y escote de Bulma.
—Ese cerdo rosado casi nos mata, y ustedes cogiendo —dijo más molesta que en un principio. Bulma se cruzó de brazos para intentar cubrir un poco el pecho, pero la camiseta de Vegeta no ayudó—. ¿Para eso querías que hiciéramos tu trabajo, pedazo de idiota?
—Ese cerdo del que hablas —dijo Vegeta ignorando sus insultos—. ¿Su nombre era Dodoria?
—¡No lo sé! ¡El muy cabrón no se tomó la molestia de presentarse cuando estuvo a punto de matar a Raditz!
—¿Se encuentra bien? —preguntó Bulma.
—Está mal, pero sobrevivirá —dijo en un hilo de voz. Todo había sido tan rápido que aún continuaba bañada en su sangre, ni siquiera había podido limpiarse—. Pero mencionó un nombre… —Se tomó un momento para recordar, había quedado choqueada después de que pensó que había perdido a Raditz—. Le llamó la atención nuestros rabos, y nos preguntó si conocíamos a alguien llamado Argon. Es todo.
—Es Dodoria, estoy seguro —dijo Vegeta con la mandíbula tensa, y pese a que no miró a Bulma sintió su mirada encima en cuanto Ginn mencionó aquel nombre.
—Entonces lo conoces.
—Sí, es de la gente que escapé… ¿Había alguien llamado Freezer en el planeta? —Estaba casi seguro que no era así, de lo contrario Ginn y Raditz ya estarían muertos.
—No. Ese infeliz era el único poderoso, el resto eran soldados menores. Mataron a una gran cantidad de habitantes del planeta y se llevaron la esfera.
—Eso es bueno —dijo Bulma que corrió hacia su habitación y no tardó en regresar con el radar—. Si ellos tienen una esfera, ahora sabremos su ubicación y podremos saber hacia dónde se dirigen.
—Qué alegría por ustedes —respondió Ginn molesta.
—Lo siento Ginn. Debí alertarte sobre esta gente —dijo Vegeta serio.
—Claro que debiste hacerlo, cretino… —Detuvo los insultos cuando notó las heridas en el pecho del hombre. Las que había curado y cosido la noche anterior, pues eran totalmente diferentes a las marcas de uñas que Bulma debió haberle hecho—. Esas heridas que tienes en el pecho son frescas y son de pelea —dijo mirando a Vegeta—. ¿También te encontraste con ellos?
—No, fueron otros problemas —respondió Vegeta.
—… Ahora tengo que ir a ver a Raditz, creo que estaré varios días atascada en este planeta, luego hablaremos para que me den las coordenadas del próximo lugar donde nos veremos.
—¿Vas a seguir con nosotros? —preguntó Bulma.
—Por supuesto que sí —respondió más enojada y ahora ofendida—. Esa bestia casi mató a Raditz, yo soy la que tiene que romperle el cuello, no voy a esconderme a esperar que alguien más lo haga por mí. Llamaré cuando Raditz esté mejor. .
La vieron moverse para apretar algún botón de la nave y la pantalla se puso negra.
—Así que preguntando por Argon —dijo Bulma mirando a Vegeta—. ¿Vas a decirme ahora quien es? ¿O se trata de tu alter ego? —agregó bromeando.
—Lo único que he hecho las últimas veinticuatros horas es dormir y coger. Necesito alimentarme —respondió Vegeta como si no hubiera escuchado la pregunta de Bulma. Partió a la cocina con ella detrás, ya que por muy curiosa que pudiera estar sobre ese nombre, también estaba muerta de hambre y necesitaba reponer energías.
(...)
—Muy bien, te escucho —dijo Bulma cuando Vegeta salió del baño luego de una larga ducha. Ella continuaba con la camiseta del hombre y se había acomodado en la cama con el computador y el radar conectado a éste para trabajar.
—¿De qué? —preguntó él mientras buscaba un pantalón para vestirse.
—¿Quién es Argon? —dijo sin dejar de mirar el computador y comentó—. Es bueno que tus antiguos amigos tengan una esfera, ahora sabremos siempre dónde están, y lo mejor de todo es que ellos tienen solo una y nosotros cuatro. —Encendió un cigarro y se lo dejó en la boca para poder usar ambas manos en el teclado.
Luego de ponerse ropa, Vegeta se sentó a los pies de la cama y la observó trabajar.
—¿Cuántas más esferas muestra el radar?
—Además de las cinco que ya tenemos identificadas… Déjame ver… Por el momento hay dos más al alcance del radar. Una demasiado lejos, que es donde se dirigen los otros, y la otra que es la que vamos a buscar ahora y necesito encontrar información sobre el planeta... Si fuesen solo siete esferas sería mucho más fácil y ya estaríamos próximos a terminar la búsqueda… Entonces, ¿tú eres Argon?
—Sí —respondió Vegeta, y estiró la mano para recibir el cigarro que la mujer le ofreció.
—¿Y por qué el cambio de nombre?
—Era mucho más fácil ser un desconocido que el príncipe saiyajin.
—Eso quiere decir que ya no estabas acostumbrado a que te llamaran Vegeta.
—No escuchaba ese nombre en años.
—¿Y en que se parecen Argon y Vegeta? —dijo mirando al saiyajin—. Imagino que nunca fuiste esclavizado por años, como piensa la mayoría, simplemente te hartaste de todo.
—¿Qué pasó con la tregua? —preguntó luego de fumar.
—La tregua era para que tú no me llenaras de preguntas y yo dejara pasar que eres un saiyajin —dijo sonriendo y cerrándole un ojo.
—Tramposa —respondió Vegeta, respondiendo con otra sonrisa de lado.
—Dime al menos, ¿por qué ese nombre?
—Ya no lo recuerdo, debo haberlo escuchado en algún lugar —dijo sin darle importancia y le regresó el cigarro cuando ella estiró la mano para reclamarlo de vuelta.
—Me gusta, tiene estilo —dijo pensativa, con el cigarro nuevamente en la boca y su atención en la pantalla del computador—. Bien, según mis cálculos ya sé en qué lugar está el planeta donde estaría la esfera, pero no hay información y mucho menos nombre… Eso es raro…
—Tal vez no quieren que lo encuentres.
—Es posible —respondió pensando en Tarble que tenía algunos planetas completamente escondidos de radar y toda información disponible de ellos borrada para que nadie los encontrara—. Seguramente va a ser difícil conseguir esa esfera.
—Tenemos tiempo para averiguar más del planeta.
—Sí, exactamente seis semanas —respondió Bulma bajándole la tapa al computador. Se levantó de la cama y se quitó la camiseta—. Necesito una ducha, ¿vienes? —preguntó, pero no esperó respuesta y se metió al baño.
Vegeta no tardó en quitarse el pantalón y seguirla, no le haría nada de mal otra ducha.
(...)
—¿Dónde estoy? —preguntó Raditz cuando abrió los ojos y no reconoció el entorno. En la mesa del velador había una tenue luz encendida que no iluminaba mucho.
—Estás conmigo —respondió Ginn con voz suave, sentada a su lado y feliz de que por fin despertara—. No te vayas a mover, me costó mucho vendarte y si te mueves se te abrirán las heridas de nuevo.
Ya que sería demasiado arriesgado sacar del planeta a Raditz dentro de una nave personal, debió seguir en el lugar que fueron atacados y ocupar una de las viviendas para resguardarlo. Ya que Raditz era tan alto y las camas de los habitantes tan pequeñas, debió juntar cuatro para hacer una del tamaño suficiente para que descansara y recuperarse. También revisó dentro de las otras moradas en busca de cualquier cosa que la ayudara a curar las terribles heridas del guerrero. Más tarde se encargaría de enterrar a todos los aldeanos, ahora su prioridad era Raditz.
—Me siento pésimo —murmuró. Le dolía tanto la cabeza que su propia voz le incomodaba, y pese a sentir el cuerpo caliente, tenía mucho frío. Estaba desnudo, con el torso vendado y una gran cantidad de cobijas sobre el cuerpo.
—Es la fiebre —respondió la guerrera, y le pasó un paño mojado por el rostro y pecho—. Ese infeliz te dejó muy mal y las heridas están infectadas. No podremos irnos de aquí hasta que baje la fiebre y esas heridas se vean mejor, así que concéntrate en descansar, que yo me ocuparé de sanarte.
—¿Qué pasó con la gente y la esfera? —preguntó con los ojos cerrados.
—Sana primero, luego hablaremos de eso.
—Dime, por favor —insistió.
—Los mataron a todos, y la bola de sebo se llevó la esfera —dijo sin suavizarlo—. Busqué por el lugar más aldeanos para que me ayudaran contigo, pero se escondieron porque piensan que somos como ellos, o se fueron del planeta, no lo sé.
—Infelices.
—Guarda energía para sanarte, Raditz. Después nos encargaremos de la venganza.
—Es lo que quiero… —Palpó a oscuras en busca de la mano de Ginn hasta que la encontró y la apretó—. Gracias por salvarme.
—No me des las gracias —respondió con los ojos brillosos—. Si hubieras muerto te juro que… —Agachó la mirada. No quería volver a llorar, no ayudaba en nada.
—No podría morir. Me costó mucho trabajo hacer que te enamoraras de mí, ahora tenemos que estar juntos.
—Es lo mismo que pienso. Sería demasiado trabajo para nada —respondió sonriendo.
—Y aún tenemos que tener hijos.
—Creo que esa es la fiebre hablando por ti. Estás medio moribundo y te pones a hablar de hijos.
—Tengo que aprovechar la oportunidad.
Ginn tomó una taza de greda desde el velador y la acercó a la boca del guerrero para que bebiera.
—Toma todo, lo necesitas para bajar la fiebre. No encontré comida en ningún lugar, ni siquiera tienen cocinas, creo que estos seres solo beben agua para vivir.
—Eso es una mala noticia… —respondió luego de beber. No se había dado cuenta de lo sediento que estaba.
—Ahora que te ves mejor iré afuera a cazar. Necesitas comer para mejorar. Prométeme que no te levantarás.
—Tranquila, aunque quisiera no podría. —Sentía el abdomen tan duro y pesado que el solo hecho de respirar le hacía doler.
—Duerme entonces. —Besó su rostro y le susurró al oído—. Cuando despiertes tendrás un plato de comida, no tan bueno como los que haces tú, pero me esforzaré.
—Lo estaré esperando —respondió a punto de quedarse dormido, pero justo sintió un incómodo escalofrío que lo hizo tiritar por completo. La guerrera no tardó en arroparlo hasta el cuello.
—Te amo —susurró luego de otro beso, y salió de la habitación.
Raditz se durmió a los pocos minutos.
Diez años atrás
—¿Qué estás haciendo? —preguntó la pequeña de diez años a Vegeta mientras cortaba leña con un hacha—. Así no se hace, tienes que usar las dos manos, o te vas a lastimar.
No debía esforzarse para nada, era una tarea tan simple que rayaba en indignidad para alguien como él, pero al menos estaba tranquilo y se había alejado lo suficiente como para que no reconocieran a un saiyajin.
—Puedo hacerlo con una mano —respondió Vegeta sin ninguna emoción en su voz. Le había tomado varias semanas recuperarse de sus heridas, y ahora que estaba bien había comenzado ayudar en lo que fuera a cambio de comida y un techo. Estaba harto de tener que cazar, dormir en el suelo e incluso de los combates, y ya que la dueña de casa le ofreció un lugar luego de compadecerse por su "pérdida de memoria" no encontró una locura quedarse, después de todo era bastante tranquilo, los vecinos más próximos quedaban muy lejos, tenía privacidad y nadie ni de broma podría reconocerlo pese a que ya no tenía el flequillo que lo diferenciaba del rey.
—Pero te vas a dañar —insistió la pequeña, casi enojada porque el invitado no quería seguir las reglas.
—Estoy bien, niña —dijo harto de su voz chillona.
—¡Me llamo Innu, y le diré a mamá que vas a lastimarte! —Tomó con ambas manos su vestido sucio con tierra de tanto jugar y trabajar entre las verduras para poder correr al interior de la casa.
—¿No podías usar las dos manos? —dijo la joven que venía con una carretilla llena de verduras color azul que Vegeta jamás había visto en su vida. Para no ensuciar su cabello por el extremo sol y el arduo trabajo en la tierra, había amarrado su cabello y cubierto con un pañuelo verde que hacia juego con su vestido, pero algunos rulos negros habían logrado escapar.
—No lo necesito —dijo mirándola a sus ojos negros que a diferencia de los de Vegeta, brillaban llenos de vida.
—Eso ya se nota. Si tuvieras hermanos entenderías. O a lo mejor tienes, pero como no recuerdas nada… —dijo cínica, ya que era la única de la casa que no le creía lo de la pérdida de memoria. Tomó la carretilla y se dirigió al cobertizo para ir a dejar las verduras recién cosechadas.
Vegeta ni siquiera intentó ayudarla, ya que cada vez que lo intentaba se negaba. Estuvo un rato cortando leña, afirmando el hacha con una sola mano. Podría hacerlo con las manos desnudas sin ningún problema y de manera más veloz, pero no quería llamar la atención. Para cuando ya tenía los troncos apilados de forma ordenada, miró hacia el cobertizo, donde justo la joven salía luego de terminar su trabajo y ahora se dirigía al establo, a alimentar a los animales. Solo intercambiaron miradas un segundo para entenderse.
Dejó el hacha y fue al establo. Su nariz más sensible aún no lograba acostumbrarse al olor de los animales, pero luego su atención se dirigió por completo a la joven cuando apareció por detrás de él y se colgó de su cuello. Volteó y no tardó en besarla y tomarla de la cintura para desabrochar los listones de toda la ropa que usaba. Entre besos y manoseos, cayeron sobre una improvisada cama de heno.
El Vegeta que repudiaba el sexo por todo el contacto físico que significaba había quedado atrás. Este lo disfrutaba y necesitaba para mantener la cabeza distraída de tantos pensamientos y recuerdos que lo atormentaban a diario.
(...)
Vegeta apoyó la espalda en el respaldo de su asiento de copiloto y sujetó a Bulma de las caderas que se movía sobre él dándole la espalda. Los gemidos de ella eran más sonoros que los del guerrero, pero ambos cuerpos se encontraban igual de marcados y sudorosos luego de un rato largo de sexo en cada habitación de la nave. En el momento que Bulma recargó su espalda en el pecho del hombre, Vegeta aprovechó para atacar su cuello y hombro con los dientes, y llevó una de sus manos hacia su sexo para estimularla, lo que la hizo gemir con más ganas. Ya sabiendo que quedaba poco, la tomó del mentón y la obligó a girar el rostro para poder apreciarlo en el momento final. No pudo seguir disfrutando de sus rasgos durante el orgasmo cuando él también acabó y no pudo evitar recargar la frente en el hombro de la joven, exhausto, y aun sin sentirse satisfecho de Bulma.
No la soltó, continuó abrazándola mientras ambos intentaban respirar mejor y disfrutaban de la sensación que quedó en la piel sensible después de tantos roces, mordidas y apretones. Ya más repuesto, pasó una de las manos por el vientre de Bulma, casi como una caricia, a lo que ella respondió quitándole la mano y poniéndose de pie. Se notaba que sus piernas apenas resistían su propio peso debido al cansancio, pero eso no le impidió retirarse a su habitación sin decir una sola palabra.
Vegeta permaneció un rato en el asiento, hasta que se recuperó del todo y se marchó a su habitación para darse una ducha antes de meterse a la cama. Ya estaba consciente que en medio de la noche Bulma volvería para acostarse a su lado a dormir o en busca de sexo, y él la aceptaría. Si ahora se había marchado de esa forma tan abrupta era porque seguramente se había acordado que estaba fornicando con un saiyajin, pero no le duraba mucho.
(...)
Bulma apagó el computador y lo dejó con cuidado en el suelo para que no volviera a golpearse como había ocurrido en varias oportunidades estas últimas semanas. Era tan desordenada que solía dejarlo en cualquier lado de la cama y luego cuando comenzaban los juegos con Vegeta siempre terminaba tirado en el suelo. A su lado, Vegeta dormía contra el muro, dándole la espalda. Se había acostado después de comer y ni siquiera habían intimado. Podría encontrar curioso que pasaran demasiado tiempo juntos en la cama, pero en su defensa no habían muchos lugares para estar en la nave y era ella la que se había instalado en el cuarto del hombre y comenzado a repartir sus pertenencias entre las dos habitaciones, pero lo malo de eso era volver por sus cosas luego de alguna discusión.
Se acurrucó a su lado y le pasó la mano por el abdomen hasta despertarlo. No tenía sueño, así que sabía perfectamente qué hacer para poder conseguir un buen sueño de varias horas.
—¿Más? —preguntó Vegeta fingiendo descontento ante la insistencia de la chica que ya le había metido la mano dentro del pantalón de pijama.
—No fui yo la que alardeó sobre las ideas para matar el tiempo —respondió yendo directo a su boca cuando él volteó y se puso de lado para tocarla y meter la mano bajo su pijama.
Se besaron y frotaron contra el otro en medio de caricias y suaves gemidos. Todavía quedaban varias semanas de viaje, así que aún había tiempo para estar juntos y recuperar tantas horas de sueño que habían perdido por culpa de sus demonios.
Bulma se desconcentró un poco cuando escuchó sonar el suave pitido de su scouter. Era una de las tantas cosas que se había traído al cuarto del hombre. Quiso mirar hacia atrás para ver quien quería comunicarse con ella, ya que muy pocos tenían su contacto de ese scouter, solo para casos urgentes, pero Vegeta la tomó del mentón y la atrajo con otro beso sonoro. La joven cayó por el encanto del príncipe por un par de besos más hasta que el sonido cesó, y pronto la ropa de Vegeta ya había desaparecido. Cuando fue el turno del pijama de Bulma, el scouter volvió a sonar y esta vez ella no pudo ignorarlo.
—Puede ser importante —dijo alejándose del hombre que le frunció el ceño. Se dio la vuelta para ver quién la llamada y dio un pequeño saltito al reconocer el número y se sentó para ponerse el scouter en la oreja derecha y responder—. Bardock —dijo ya totalmente desligada de Vegeta.
El saiyajin resignado y tendido en la cama miró a Bulma en cuanto escuchó el nombre de aquel hombre. ¿Qué demonios podía querer él con ella? Seguía sin comprender su relación, pero al parecer era cercana, pues el guerrero tenía en contacto de Bulma.
—¿Qué pasa? —preguntó Bulma dejando la cama en caso de que se tratara sobre su trabajo juntos. Era difícil que Vegeta pudiera escuchar la voz de Bardock, pero no quiso arriesgarse.
—Necesito rastrear una nave de la flota real.
—Eso es fácil, todas esas tienen instalados localizadores, solo tienes que meterte en el computador del sistema de control de la base. ¿Sabes a qué hora salió?
—No, y ya no estoy en Vegetasei, voy en una nave siguiendo a ciegas a otra que seguramente ya quitaron ese localizador del que hablas.
—Vaya —dijo la joven sorprendida de aquella noticia—. ¿Hay algo que deba saber? —preguntó saliendo del cuarto, ignorando por completo a Vegeta que continuaba acostado con los brazos detrás de la cabeza, esperando y escuchando.
—No tengo tiempo para hablar, necesito rastrear esa nave, debe haber otra forma, y lo necesito ahora.
—Está bien —respondió pensativa y se tomó un momento para pensar qué podía hacer. Regresó al cuarto de Vegeta para tomar el computador y nuevamente se sentó en la cama para trabajar en él—. Si tuvieras el número de coordenada del scouter de algún tripulante podría ayudarte a rastrear su ubicación y enviarte la información.
—Sí, tengo uno. ¿No importa que estés tan lejos?
—Nada es imposible para mí —respondió sonriendo altanera y tecleando a una velocidad increíble, llamando más la atención de Vegeta que se sentó para mirarla trabajar—. Ya, dame los números… Sí… Ya… Está bien… No, no es necesario que lo repitas... Está funcionando, dame unos minutos y te enviaré la señal a tu comunicador, luego tendrás que ingresar la información al computador de la nave y listo.
—Entiendo.
—¿Qué fue lo que pas...? —No terminó de preguntar cuando Bardock ya había cortado la llamada—. No, no tienes que agradecerme, saiyajin mal educado —dijo molesta. Se quitó el scouter y lo regresó al escritorio.
—¿Qué fue eso? —preguntó Vegeta intentando no lucir tan interesado en el tema.
—Eso fue un saiyajin que no sabe dar las gracias —respondió sin mirarlo, ocupada de enviar la información a Bardock.
—¿Qué es lo que pasa con Bardock? No entiendo que puedes tener en común con ese tipo.
—¿Estás celoso? —preguntó sonriendo con gracia.
—Por supuesto que no —dijo Vegeta cruzándose de brazos. Era difícil mantener la dignidad estando desnudo y aún con la erección que le había dejado antes de que la llamada los interrumpiera.
—Qué bien, porque por mucho que llevemos dos semanas de muy buen sexo no voy a comenzar a darte explicaciones de lo que hago.
—¿Solo muy bueno? —preguntó levantando una ceja.
—Está bien, grandioso —dijo aún con su atención puesta en el computador—. Resiste ahí. En un par de minutos termino y podemos seguir en lo que quedamos.
Vegeta pensó responderle pero optó por no hacerlo y se recostó en la cama esperándola, después de todo aún tenía deseos de hacerlo con ella para después poder dormir
Diez años atrás
—Te ves muy linda, mamá —exclamó la pequeña niña ante el modesto pero precioso vestido azul de la mujer. Las tres mujeres de la casa parecían la misma persona en distintas etapas de su vida, con el mismo cabello negro, los rulos, la piel oscura y los ojos negros que parecían capaces de iluminar en una noche sin luna.
—Gracias a Abby que hizo maravillas con la tela —respondió la madre.
La hija mayor solo observó en silencio y orgullosa sentada a la mesa, al igual que la niña y Vegeta que aún no terminaban de cenar.
Vegeta ya había cumplido dos meses en la casa, continuaba con su pérdida de memoria voluntaria, y sus intervenciones con la familia siempre se limitaban al mínimo. Pero siempre las observaba curioso, como si ellas no fueran capaces de verlo y él las estudiara como si fuese la primera vez que veía una dinámica así entre familia. Y en realidad así era, pero ahora entendía que era lo que Koora y Tarble habían intentado hacer con él, como pasar una tarde conversando sin hacer nada importante, compartir una comida caliente, incluso cuidarse mutuamente. ¿Esto era lo que hacía todo el mundo? ¿Es lo que hacían las familias instantes antes que invadiera sus planetas y los eliminara o esclavizara? Habían sido tantos años de su vida dedicado a conquistar planetas, que todo lo que pudiera ocurrir a su alrededor no le importaba en lo absoluto. Esta gente, al igual que sus vecinos que vivían a varias hectáreas de distancia, eran bastante similares, no tenían riquezas, no tenían poder y parecían bien con eso, no era tema para ellos, simplemente no lo necesitaban, mientras estuvieran bien y juntos, sus vidas parecían completas.
—¿Por qué el alboroto? —Preguntó Vegeta, llamando la atención de las tres mujeres, ya que casi nunca tomaba la iniciativa para hablar.
—¿No ves lo lindo que es el vestido de mamá? —dijo la pequeña que estaba sentada a su lado.
—Es solo un vestido —respondió.
—No es solo un vestido —respondió la madre sonriendo—. Es un vestido que hizo Abby y es más especial porque lo usaré hoy para mi cita.
—¿Cita? —dijo frunciendo el ceño.
—Además de perder la memoria te hiciste tonto —dijo la niña, a lo que Vegeta respondió con una mirada seria, pero no le dijo nada.
La mujer y su hija mayor rieron por el comentario.
—Ya sabes, Lecter —dijo la mujer. Era el nombre que habían escogido para Vegeta cuando este les dijo que no recordaba ni siquiera su nombre—. Ir a comer con una persona que te agrada, a pasear y bailar, y tal vez hasta me regalen flores.
—Y no olvides los besos —comentó la pequeña.
—No, nada de besos, es la primera cita —dijo la mujer mientras estiraba el vestido con ambas manos.
—No seas aburrida —dijo Abby—. Ya estás mayor como para no dar besos en la primera cita.
—Ni tan mayor, a ti te tuve muy joven.
—El sexo debe ser normal para una persona de tu edad —comentó Vegeta.
Las dos hermanas ahora rieron, mientras que la mujer continuó arreglando el vestido.
—Está bien, creo que dejaremos la conversación hasta aquí. Terminen la cena, y luego se van a dormir, no sé a qué hora llegaré. Lecter, gracias por cuidar la casa, de lo contrario no podría salir. Ya sabes donde están las armas en caso de necesitarlas.
Vegeta se encogió de hombros y regresó su atención a su plato de comida.
—Más te vale llegar mañana —dijo Abby.
—Y si te regalan chocolates me los traes —comentó la menor.
La madre se retiró para seguir arreglándose mientras que los tres continuaron comiendo. Vegeta y la joven se miraron, sabiendo lo que significaba. Ya no tendrían que hacerlo en el establo o en el cuarto de Vegeta que se encontraba fuera de la casa, ahora podrían estar en el cuarto de ella, en su cómoda cama, hasta que les diera gana.
(...)
Vegeta se mantuvo acostado boca arriba y desnudo sobre la cama de Bulma. Tenía una mano tras la cabeza mientras que en su otra mano tenía un cigarro que se llevaba ocasionalmente a la boca. Estuvo un rato en completo silencio y con la mirada perdida en el techo de la nave, moviéndose solo para fumar y lanzar el humo hacia arriba, atento a este y las formas curiosas que formaba por sobre su cabeza dependiendo de la intensidad con que soplaba. Cerró los ojos por un momento y lo acompañó de un quejido ronco que se escapó sin aviso, pero pronto regresó su concentración al humo y el techo. Sin embargo, cuando sintió las uñas de Bulma pasar por su abdomen con más presión de lo que acostumbraba, dejando marcas rojizas en su piel, le fue imposible seguir ajeno a lo que la joven le hacía en su sexo con la boca y lengua.
Fumó una vez más y regresó la mano al colchón, apretando la mandíbula y cerrando los ojos y de un momento a otro no se dio cuenta cuando tenía los dedos enredados en el sedoso cabello celeste de Bulma, mientras subía y bajaba concentrada en su tarea.
—Mierda —exclamó el hombre cuando notó que el cigarro que soltó sin darse cuenta, había encendido la sabana. Con la misma mano debió golpear hasta que la pequeña llama que había prendido se extinguiera por completo.
Bulma ya sentada entre las piernas del hombre no pudo evitar reír por lo ocurrido.
—Voy a tomar eso como un cumplido.
—No estaba mal —respondió mientras dejaba el cigarro en el cenicero del velador—. En unos días esa quemadura va a ser un detalle más en tu habitación.
—¿Qué insinúas?
—No insinúo nada, ya fui bastante directo al decir que tu cuarto es un chiquero —dijo, y la tomó de la mano, obligándola a que se pusiera sobre él, con los torsos pegados.
—¿Entonces qué haces aquí? —respondió ella coqueta, pasando el pulgar por sus labios.
—Yo venía por un cigarro. —Posó la mano en su espalda, disfrutando de su suave piel.
—Por cierto, perdiste. Tampoco pudiste fumar un cigarro entero mientras estaba ahí abajo.
—Habrá que repetirlo —respondió el guerrero, mirándola a los ojos.
Bulma sonrió, pero no respondió, ya estaba ocupada reclamando su boca.
(...)
—Tú sí que sabes arruinar los momentos —dijo Bulma enojada en cuanto se levantó de la cama y recogió su camisón corto y pantaloncillo para vestirse.
—Y tú si que sabes volver locas a las personas —respondió Vegeta sentado en la cama, con deseos de hacer estallar la nave. Hacía tiempo que no sentía que perdía tanto la compostura como cuando discutía con ella por cualquier pequeñez, era increíble lo que provocaba en él.
—Recuerda la tregua, saiyajin —dijo mientras tomaba su scouter y buscaba su computador. Por nada del mundo lo dejaría en su cuarto.
—Es imposible no recordarla cuando me la sacas en cara cada cinco minutos… —Se tomó un segundo para recordar de qué planeta venía para llamarla por su nombre de procedencia tal como lo hacía ella, pero simplemente no lo sabía—. ¿De qué planeta vienes?
—¡Eso no te interesa!
—¡Es una simple y estúpida pregunta! —dijo más molesto que en un comienzo.
—Pues entonces no la hagas, y asunto arreglado —exclamó, y en cuanto encontró su computador bajo un pantalón suyo sobre una silla se encaminó a la puerta, dejando el pantalón tirado en el suelo.
—Llévate todas tus cosas —dijo mirando la prenda tirada. Cómo odiaba el desorden y ella era un torbellino de puro caos cada vez que ingresaba a cualquier habitación.
—Con esto me basta, no vaya a ser que te pongas a revisar mi computador —vociferó ya fuera del cuarto de Vegeta, rumbo al suyo.
Vegeta se levantó y caminó hacia la puerta para cerrarla, pero presionó con tanta fuerza el botón de la pared que la puerta corrediza de metal quedó a medio camino.
—Maldición —exclamó molesto y forzó la puerta para cerrarla por completo, lo que fue para peor, ya que terminó sacándola de su lugar.
Dejó la puerta a medio cerrar y se dedicó a hacer lo único que podía dentro de un lugar tan pequeño: se vistió, ordenó su habitación y luego hizo ejercicios de brazos y abdominales en el suelo hasta que perdió la noción del tiempo. Hubiese sido mucho más fácil viajar en una nave individual y activar el sueño artificial, pero ya estaba metido en esta nave con Bulma y tenía que tener paciencia.
Horas después de ejercitarse se metió a la ducha y regresó a la cama. Llevaba un rato dormido cuando el colchón se hundió debido a que el cuerpo de la joven se cargó para meterse bajo los cobertores y lo corrió para hacerse a un lado.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó el hombre totalmente despierto.
—Acostándome —dijo ella con tanta naturalidad que lo hizo fruncir el ceño.
—¿Te das cuenta que esto afirma mi teoría de que estás loca? —dijo, y pese a su molestia se hizo hacia el rincón de la cama para hacerle un espacio.
—Apasionada, que es diferente —lo corrigió—. ¿Qué demonios le hiciste a la puerta?
—Por un momento pensé que eras tú —dijo encogiéndose de hombros.
—Muy gracioso —respondió Bulma, y se acomodó en su pecho—. Voy a tener que arreglarla mañana.
Vegeta le pasó un brazo por el hombro y miró hacia el techo. No debería haberla aceptado, pero a quien engañaba, cuando estaban juntos el tiempo pasaba más rápido.
Diez años atrás
—¿De qué son todas esas cicatrices? —preguntó Abby mientras se quitaba la ropa. La relación de su madre con su pretendiente iba tan bien que estaba segura que esta noche no llegaría a dormir, por lo que podrían estar en su habitación hasta tarde.
—No lo recuerdo —dijo Vegeta desnudo, sentado sobre la cama.
—Sigues con eso de no recordar. Y si en verdad no recuerdas nada, ¿no te da curiosidad saber quién eres y dónde está tu familia? Jamás había visto a alguien con rabo, es obvio que no eres de aquí.
—Eso de la familia no es importante para todos.
—¿Y qué más importante podría haber?
Vegeta no respondió. Hace mucho tiempo creía saberlo, pero ahora estaba repleto de preguntas y casi ninguna respuesta satisfactoria.
—Espero que algún día recuperes la memoria o te decidas a contar algo de tu pasado. Sería interesante conocerte mejor.
—No tengo nada interesante —dijo mirando sus manos, evitando hacer contacto visual.
Aún con unas prendas puestas, la joven se subió a la cama y lo besó. Vegeta no tardó en ponerse sobre ella para terminar de desnudarla, cuando su oído sensible percibió un grito agudo, lo que lo hizo levantarse para prestar atención.
—¿Qué pasa? —preguntó Abby.
—Es la niña —respondió Vegeta. Cómo no iba a reconocer ese tono de voz tan desagradable.
Esta vez los dos fueron capaces de escuchar el grito de la pequeña que provenía desde el exterior. La hermana mayor, asustada, se levantó de la cama para vestirse e ir por su hermana, y en menos de un parpadeo, Vegeta ya había salido del cuarto y su ropa que había dejado a los pies de la cama había desaparecido.
Cuando la joven salió de la casa con la escopeta de su madre en dirección al establo, donde había escuchado a su hermana gritar, encontró a Vegeta de pie y a pocos metros a cinco hombres armados junto con la pequeña que había salido de noche a jugar con los animales del establo y se encontró con los ladrones cara a cara.
—¿Son los que te dieron la golpiza? —preguntó asustada Abby, sin dejar de apuntarlos, mientras que los otros apuntaban a la niña—. ¡Dejenla en paz y llevense lo que quieran! —gritó evidentemente asustada, pero no tanto como su hermana que lloraba mirando el suelo.
—¿Estos son de los que hablaban? —preguntó Vegeta sin dejar de mirarlos. Todos llevaban armas, y por lo que había visto del resto de la gente las pocas veces que visitó el pueblo, nadie tenía nivel de pelea. Si tuviera scouter seguramente marcaría una broma de energía, pero tenía que asegurarse antes de atacar—. ¿Esos que cobran a la gente por transitar?
—Sí —respondió asustada
—Entonces puedo matarlos —dijo con calma, esperando la confirmación.
—¡Baja el arma o le volamos la cabeza a la niña! —gritó el jefe del grupo, para nada intimidado por la presencia de Vegeta.
—Sí —respondió la joven, dejando la escopeta en el suelo.
Vegeta lo tomó como respuesta a su duda, y nuevamente, con una velocidad extrema, imposible para el ojo de cualquiera de los presentes, se movió y tomó del cuello al hombre que había encañonado a la niña. Antes que alguno de los presentes pudiera reaccionar, ejerció un poco de presión y luego lo dejó caer inerte en el pasto. Tal como lo había pensado, eran menos que nada.
—Qué pérdida de tiempo —susurró Vegeta, dejando despertar un poco su instinto criminal que se había mantenido aletargado.
Abby quiso correr hacia su hermana que estaba en el suelo tiritando de miedo, pero los cuatro hombres no tardaron en dispararle a Vegeta a quemarropa. El saiyajin no se movió de su lugar, recibió todo el impacto de las balas arcaicas que lograron dañarlo de manera superficial, sacando un poco de sangre en cada herida. Fue su camisa blanca la que se llevó lo peor.
Ya sin balas, los hombres aterrados por lo que acababan de ver, salieron corriendo en diferentes direcciones, intentando escapar del joven, pero para Vegeta fue como entrenar con los saibaiman, incluso esas criaturas verdes representaban más problemas que estos tipos sin poder de pelea. Abby logró ir con su hermana, y cuando comprobó que estaba sin ninguna herida, la abrazó para que no pudiera ver lo que ella contempló asombrada y aterrada a la vez. Lecter literalmente volaba sobre los tipos y los iba eliminando uno por uno con un solo golpe de puño o pie.
Cuando Vegeta regresó con la camisa llena de agujeros y manchada en sangre, reconoció a la perfección el miedo en los ojos de Abby. No le sorprendía, así es como había sido toda su vida, ni siquiera sabía por qué pensó que podría ser diferente.
—¿Qué pasa? ¡Quiero ver! —gritó la pequeña al no escuchar más a los hombres malos.
—No —exclamó la joven, apretándola mucho más contra su pecho—. Uno de los hombres se pegó en la cabeza y hay sangre, no te va a gustar… ¿Qué vamos a hacer con los cuer...? ¿Si los encuentran? —preguntó asustada, incapaz de continuar.
Vegeta miró hacia atrás, como si no fuera nada preocupante.
—Ve a la casa, me encargaré de ellos.
—¿Estás seguro?
—Solo ve —respondió sin mirarla.
Abby asintió y tomó en brazos a su hermana para ir corriendo a la casa y encerrarse, esperando que no llegara nadie más.
A Vegeta no le tomó trabajo deshacerse de los cuerpos. Solo tuvo que tomarlos y alejarse volando para lanzarlos a un torrente y así el agua se los llevara más lejos aún. Cuando regresó a casa esperando encontrar ojos llenos de terror, se sorprendió al recibir dos fuertes y apretados abrazos. La joven en su cuello, y la niña en una de sus piernas, lo que lo hizo ponerse completamente tenso, ya que una cosa era dejar que Abby lo tocara para tener sexo, y otra distinta era lo que estaba pasando ahí.
—¡Salvaste a mi hermana!
—¡Gracias, gracias, gracias, ya no voy a decirte tonto! —exclamó la niña sin soltarse de su pierna.
—No fue nada… —dijo intentando liberarse, pero fue imposible. Ni siquiera la sangre en su cuerpo sirvió para intimidarlas.
No pudo evitar sentirse raro ante este agradecimiento inesperado, la verdad es que pensaba que lo rechazarían llenas de terror. Toda esta situación lo hizo pensar en Koora, ya que ella fue capaz de arriesgar toda su vida y lo que había logrado siendo reina de un imperio poderoso con tal de ayudar a gente que jamás había conocido. Seguía sin comprender el porqué de su comportamiento, pero quería, y supo que para eso debería ir en busca de su nave y marcharse. Luego de casi tres meses hospedado en esta casa casi por casualidad, había llegado el momento de alejarse.
(...)
—¿Qué quieres pedirle al dragón? —preguntó Bulma luego de un rato de silencio entre los dos. Se había acomodado en el pecho de Vegeta luego de hacerlo y no se había movido de ahí. Había descubierto que su lugar favorito en la nave era sobre su pecho.
—¿No se te ocurre? —preguntó el hombre mientras pasaba la mano por la espalda de la mujer. El cuarto estaba en penumbras, pero su vista privilegiada se había habituado y lograba captar la silueta de Bulma.
—Por más que lo pienso, no. En un comienzo lo primero que pensé que sería ser más fuerte, pero ahora no sé.
—Es un buen deseo.
—También podría ser poder, o recuperar tu lugar en el imperio, pero no te veo muy interesado en eso.
—Tendrás que esforzarte más.
—Asumo que es Argon quien le robó las esferas a ese tipo, así que no pensaré nada relacionado con tu llegada a Vegetasei y tu título… —dijo pensativa, mientras pasaba la mano por su abdomen duro, el segundo lugar en que más le gustaba descansar—. ¿Tendrá que ver con el tipo que te torturó?
—Vas bien.
—No sé tanto de tu vida como para adivinar el deseo que quieres pedir.
—Yo no sé nada de la tuya —respondió Vegeta
—Si sabes, lo que pasa es que no prestas atención. Además mi vida es aburrida, no hay mucho que saber.
—Te enfrentaste con castrados usando armas que tú construiste y encapsulaste copiando el modelo de cápsula que te pasé y sigues sin decirme cómo lo hiciste.
—Recuerda la tregua —advirtió. Ya lo había dejado hablando solo o incluso interrumpido durante el sexo cuando él había comenzado con las preguntas, no le costaría hacerlo una vez más.
—No estoy haciendo preguntas, estoy estableciendo los hechos. Construyes naves, fabricas robots para entrenar, hiciste el radar y eres una genio con el computador. No creo que tu vida haya sido aburrida, creo que simplemente intentas ocultar tu pasado, y está bien, yo hice lo mismo —dijo calmado.
—No me cambié de nombre como tú.
—Quién sabe.
Bulma sonrió y volvió a relajarse sobre el pecho de Vegeta. De pronto estuvo consciente que llevaba demasiado tiempo sin pensar en Troy. Tanto que lo había llorado cuando terminó la relación y ahora no pensaba en él desde que… Desde que se metió con el saiyajin y dejó de pensar en muchas otras cosas. Eso era serio, pero estaba demasiado relajada y cómoda como para darle importancia, le había agradado demasiado el asunto de la tregua y tenía pensado seguir así, hasta por lo menos recuperar tantos años sin poder dormir como correspondía. Sí, definitivamente se merecía estas vacaciones.
—No sé qué deseo pedir exactamente —finalmente dijo Vegeta, llamando por completo la atención de Bulma.
—¿Hablas en serio?
—No sé cuál es el verdadero poder del dragón. Ni siquiera sé si me pueda ayudar…
—¿Qué es lo que quieres hacer?
—Matar a Freezer.
—No creo que necesites juntar las esferas para matar a un solo tipo.
—Ojalá fuera así, pero el tiempo que estuve con él me di cuenta que sería imposible, ni siquiera con un ejército.
—Un tipo bastante temible por lo que veo.
—Un hijo de puta despreciable… Tal vez el dragón no pueda matarlo, pero me diga cómo.
Bulma respondió con un gemido, totalmente relajada, mucho más convencida de su idea de quedarse con ese deseo, pero se encargaría de eso más tarde, ahora estaba ocupada durmiendo en su lugar favorito de la nave...
(...)
—Daría lo que fuera por estar en un planeta soleado —dijo Bulma quejumbrosa. Estaba sobre la cama de Vegeta trabajando en su computador mientras el hombre hacía abdominales en el suelo. Era agotador pasar tanto tiempo dentro de una nave tan pequeña y aunque ahora sí mataban el tiempo de una forma mucho más entretenida, el encierro y el ambiente artificial agotaba a cualquiera—. Hace tiempo que no estoy tan pálida, no me gusta.
—No es la gran cosa —dijo Vegeta sin detenerse.
—Claro, lo dices tú que tienes ese hermoso color de piel natural… Oye, encontré algo de información sobre el planeta de la esfera —dijo animada luego de haber pasado varios días intentando descubrir algo.
—¿Alguna información de valor?
—Sí. Tenías razón, hay gente que no quiere que se sepa nada de este planeta, pero no pueden contra mí.
—¿Y qué descubriste? —preguntó dejando los ejercicios para mirarla, aún en el suelo.
—No dice nada sobre el planeta, pero esa área extensa pertenece al imperio de Trantor, por lo tanto tiene que ser de ellos, y a diferencia de otros planetas, no se puede acceder a ninguna información, ni siquiera se sabe que existe.
—¿Ahora vas a meterte a la base de datos del imperio? —preguntó Vegeta levantando una ceja.
—Podría intentarlo, pero me llevaría demasiado tiempo, y no me pagas nada por hacer todo este trabajo.
—Insistes en decir que trabajar conmigo y no para mí —respondió encogiéndose de hombros.
—¿Al menos Argon tenía algo de valor? —preguntó y dejó el computador para tomar su scouter y ponérselo en la oreja derecha—. A él podría cobrarle algo.
—Nada. Es igual de miserable que el príncipe Vegeta sin planetas ni ejércitos.
—Entonces necesito otro príncipe con más recursos.
Vegeta supo a quien llamaba antes que Bulma le dijera.
—Tarble —dijo Bulma sonriendo cuando la llamada conectó.
—Bulma… tengo buena señal… trabajando… Lo siento...
—Está bien, seré breve. Necesitamos tu ayuda
—¿Necesitamos?
—Sí —respondió afirmando el scouter con la mano para apretarlo más contra su oído. Se escuchaba mucho ruido y costaba entender lo que Tarble decía—. Es el trabajo que estoy haciendo con tu hermano y del que te hablé.
—No creo que… necesitar mi ayuda… Te escucho.
—Simplemente necesitamos acceder a un planeta propiedad del imperio de Trantor. Tal vez tú nos puedas ayudar. Estamos a unas semanas de Trantor, es una buena excusa para vernos y ahí te contaré en más detalle de qué se trata todo.
—Ahora no estoy en… pero sí, no hay… Nos vemos allá.
—Perfecto —respondió animada—. Casi no entendí lo que dijiste, pero allá estaremos. Tenemos mucho de qué hablar.
—Ya lo creo… que irme.
Hubo más interferencia que no dejó a Bulma escuchar lo que Tarble le estaba diciendo y luego la llamada se cortó, pero al menos había logrado lo que quería.
—Cambio de rumbo, nos vamos a Trantor.
—¿Realmente necesitamos ir para allá? —preguntó Vegeta frunciendo el ceño.
—¿Qué pasa? ¿Te da miedo compartir un poco con tu hermano? ¿Eso sería muy terrible?
—No quiero meter a más gente en esto.
—Es solo Tarble —dijo con calma—. Y quién mejor que él para ayudarnos a meternos a ese planeta. No vamos a poder llegar con la nave así como así. Si no quieren que sepan de él significa que lo tendrán vigilado. Y además, así estaremos fuera de esta nave mucho antes de lo pensado, Trantor debe estar a dos semanas desde aquí, necesito aire fresco y mucho sol. —Se levantó y fue enseguida hacia el control de la nave para cambiar el rumbo, mientras que Vegeta reanudó las abdominales.
Continuará…
Hola a todos y todas, muchas gracias por llegar hasta aquí. No puedo creer que esté escribiendo esta nota de autor un miércoles en la noche y no el jueves muerta de cansancio antes de publicar… Bueno, igual estoy muerta de cansada, pero es por otras cosas. Fue bueno haberme dado una semana extra para escribir. Les aviso a quienes no sepan, que escribí un one shot nuevo para A La Misma Estrella. Ojalá les guste y me den su apoyo y así me animo a desarrollarlo.
Bueno, vamos con la historia.
Tarble: Salió poquito, solo una escena, pero bastante significativa, ya que se mostró su cambio y avance en el plan que sigue lento, pero a paso firme. Ya sabía muy bien lo que era sufrir acoso, por lo que tuvo que recurrir a su fuerza de saiyajin para ponerle un alto a la situación. Y ahora además del estrés que le produce trabajar para el príncipe Hazel, tiene que esperar desde lejos a que Kyle regrese. Su idea es que Broly se quede con Kyle y que el rey Vegeta piense que siga desaparecida, ya que sería muy bueno desestabilizarlo, pero primero hay que encontrar a la princesa.
Kyle: Ya va en la nave y con un acompañante inesperado que no la va a detener para irse del planeta. Para las que toman atención a los detalles, y se fijaron que ya han pasado más de dos semanas en este capítulo, no es que ella lleve ese tiempo, y en el próximo capítulo se va a aclarar. Lo mismo sucede con Kakarotto y Bardock que siguen sin llevarse bien, y ahora mucho menos, pero aún tienen un tiempo para encontrar a sus respectivos hijos.
Rey Vegeta: Se le perdió la bendición jajajaja así que ya anda loco pensando que va a pasar lo mismo que con Vegeta, y pese a que no se trata de la princesa heredera al trono, este villano tiene sentimientos por su hija (bien raros y cuestionables para ser un padre, pero es Vegeta, así que para ser él, es mucho)
Raditz y Ginn: El pobre Raditz quedó bueno para nada, pero al menos está vivo, y Ginn se está encargando de él hasta que puedan abandonar el planeta, por lo que estarán fuera de combate por un tiempo hasta reunirse con Vegeta.
Vegeta y Bulma: Además de los bueno que fue el sexo entre ellos estaba el grato plus de poder dormir sin pesadillas o imsonio, lo que hizo que más ganas tuvieran de estar con el otro.
Y Bulma está tan relajada que optó por seguir así y "volver al trabajo" cuando sea necesario, mientras tanto sigue de vacaciones, pero claro, tienen que tener sus discusiones, de lo contrario no serían ellos.
La canción de esta ocasión es Entrégate de Luis Miguel, y aunque a Bulma le falta aún para entregarse por completo, les adelanto que el próximo capítulo puede que vaya cediendo un poco más. Este Vegeta es diferente, da para sentirse más a gusto, y Bulma lo necesitaba tanto después de tanto tiempo metida en venganzas y planes conspirativos. (En cuanto a la canción, mi atractiva colaboradora hará más tarde un análisis completo de la letra en un rw)
Y bien, la parejita va a Trantor a juntarse con Tarble, así que va a comenzar una nueva etapa en la historia. La verdad es que tenía muchas ganas de llegar a los capítulos que vienen, porque Vegeta, Bulma y Tarble son mis personajes favoritos, así que voy a disfrutar mucho escribiendo las interacciones de los tres. Considerando que Bulma y Tarble son tan amigos, y la relación pendiente que tienen Vegeta y Tarble como hermanos.
En cuanto a los flashbacks de Vegeta… Este fue como el punto de quiebre, el momento en que Vegeta se da cuenta que para entender a su madre tiene que hacer lo que ella hacía, y para eso tiene que seguir viajando y conociendo e inventando nombres.
Y bien, espero que les haya gustado este capítulo. Espero entusiasmada sus rws para saber lo que piensan.
Más abajo voy a responder los rws anónimos. Les aviso que respondí todos los rws con cuenta, en caso de que no lo hayan visto, ya que algunas veces me han dicho que la app de ffnet no avisa. A veces pongo pequeños spoilers en las respuestas de los rws, para la que esté interesada en leerlos.
Nos vemos, que estén todos muy bien.
Dev.
12/02/21.
(...)
Guest: Ya pronto sabrán qué sucede con Freezer, paciencia paciencia :)
Acuariana: Claro, pese a todo Kyle no es mala. Sí, es una jovencita mimada que le llegó todo de golpe y reaccionó de la forma que se le vino a la cabeza en el momento. Pero quiere mucho a Bardock y por eso mismo le dolió tanto las mentiras.
María Cristina: A esta altura dudo mucho que Kyle le responda la llamada a alguien jajajaj.
Cloe: Me alegra mucho que te gustara el cap pese a no tener Vegeta y Bulma, lo cual era mi peor miedo, ya que era un personaje inventado el protagonista de todo. Y claro, Kyle ya estaba como en edad para saber la verdad, pero todos tenían diferentes motivos para no hablar aún.
Emilia Khlo: Claro, Kakarotto no debería, pero creo que pensó más con el estómago que con la cabeza. Y Bardock tuvo su oportunidad, pero la perdió.
Veronica Becker: Creo que en algún momento pensé en dejar este gran secreto para el final, pero a medida que voy haciendo resúmenes, las cosas van cambiando. Ahora tienen a 2, o en realidad 3 o incluso 4 papás preocupados por ella. Cariños para ti también.
LadyBlue: Kakarotto es como el más saiyajin de todos por su formación, por lo que no tiene la inteligencia emocional de los otros.
Vale Dominguez: Falta un poco para saber con quien se encontrará Kyle en el espacio, pero cuando suceda…
Guest: Creo que quedó hace rato establecido que Kyle es mimada, pero también es una adolescente y creo que todos hemos cometido errores impulsivos a esa edad. En cuanto a la edad de Gohan, es posible que esté cerca de los 5 años, ya que en la introducción pasaron varios meses, en la primera parte pasó mucho más tiempo y desde que Bulma llegó a Vegetasei pasó más de un año. No voy diciendo exactamente cuánto tiempo pasa entre cada capítulo, a veces simplemente digo que de ir a un lugar a otro les tomara un mes, y luego cuando ya están en ese lugar es claro que pasó ese tiempo. Es cosa de prestar un poco más de atención al leer.
Chica Danesa: Preciosas tus palabras, tan lindas que se las mostré a mis esposo (hago eso cada vez que me llega un rw así de lindo) Y te doy de nuevo las gracias por decirle a tu amiga que me leyera, con amenaza de chancla y todo, como debe ser jajajajaj.
Coco Looez: Muchas gracias, y lo que más me gusta es cuando se juntan sus tramas. Disfruto mucho escribirlos juntos.
The princess: Pero ves? ya pasaron las dos semanas y ya hay capítulo nuevo. En las semanas libres he estado avanzando un poco en Perseverancia y luego le seguirá Paradoja. Saludos desde Chile!
FatimaPe: Pienso igual que tú, es culpa de todos lo que pasó, no solo de Kakarotto (tiendo defender a todos los personajes jajajaja) y que lindo eso que dices de Kyle, sí, no solo se parece físicamente a su madre, pero le falta crecer y seguir su viaje para darse cuenta que solo heredó el rostro de Koora.
Pilar B: Tengo claro casi todo lo que va a ocurrir hasta el final del fic (incluso tengo pensado el epílogo), pero sabes que aún no me decido cómo el rey se va a enterar de que Kyle no es su hija, lo pienso y lo pienso y aún no me decido.
