Capítulo Veintidós

Hinata oyó el roce leve de pasos antes de que la luz de un túnel opuesto anunciara la llegada de Mitsuki. Había tenido tiempo de enfriarse y evaluar la situación. No sabía a ciencia cierta que ella lo había identificado. Tal vez por eso ella aún estaba viva y los dos matones que había contratado no la habían matado. Echó un vistazo a ambos tipos. Habían cambiado toda su ropa mojada y habían metido lo demás en la bolsa de lona. Ambos se miraron, ansiosos por salir tan pronto como su jefe entró en la cámara.

Llevaba pantalones negros y una sudadera negra en lugar del traje de ella siempre lo había visto llevar. Ella lo reconocería en cualquier sitio. El anillo de gato todavía adornaba su dedo meñique mientras la miraba, con las gafas demasiado abajo en la nariz. El sudor le perlaba la frente y las mejillas mientras jadeaba.

- "Se me olvidó cuánto tiempo se tarda en llegar aquí."

- "¿Es nuestro dinero?"

Mitsuki miró la bolsa agarrada en su mano y asintió con la cabeza, arrojándola en su dirección.

- "Diez de los grandes, como tú pediste."

Era insultante que su vida valiera tan poco. Mitsuki volvió su atención sobre ella y frunció el ceño, luego preguntó.

- "¿Qué hay en su boca?"

- "Una mordaza."

- "Ya veo."

- "Nos vamos de aquí."

El hombre rubio se inclinó y abrió la bolsa, comprobando su interior. La cerró y asintió con la cabeza al otro hombre y luego la levantó mientras se enderezaba.

- "Esta todo."

"¡Espera!" - Mitsuki sonrojó. - "El trabajo no está hecho."

- "Dijiste "entrar, conseguirla y traerla". Ahí está." - El otro tipo señaló a Hinata. - "Ese fue el trabajo. Ya nos vamos. Los Nueva Especies van a encontrarnos. Queremos haber desaparecido y estar bien lejos antes que eso suceda"

- "No lo harán." - Mitsuki llegó a su espalda y sacó una pequeña botella de agua de un bolsillo trasero. Tomó un sorbo. - "Saqué a propósito todos los planos de los servicios subterráneos y catacumbas de drenaje. Es la forma en que he sido capaz de pasar dentro y fuera Homeland cada vez que surgía la necesidad. Esos cabrones probablemente piensan que es magia que sus calles nunca se inundan cuando las grandes tormentas golpean. Me ha dado pleno acceso a la mayoría de los edificios también."

- "Lo que sea." - El rubio se encogió de hombros. - "Estamos fuera."

- "Necesito a alguien que cuide de ella." - Echó un vistazo a su reloj. - "Tengo que estar de vuelta en la cama antes de que salga el sol."

- "Un vampiro, ¿eh?" - resopló el moreno.

- "No." - Él lanzó una mirada a Hinata. - "Plantaron bichos y cámaras en mi casa. Tuve que fingir irme a la cama, pero verán que no estoy en ella cuando salga el sol."

Ella se quedó de piedra. ¿Cómo lo había sabido?

- "¿Crees que me he perdido un montón de gente pisoteando a través de mi casa? Nunca paso la aspiradora o el polvo. Pude ver sus huellas y las cosas movidas en los estantes, sin importar lo cuidadosos que fueran." - Fijó su mirada en los dos hombres. - "Tengo planes para conseguir un montón de dinero por ella. Te pagaré otros diez mil dólares si la cuidas durante dos días aquí mientras yo negocio."

- "No vale la pena." - El rubio dio un paso hacia el túnel que Mitsuki había utilizado.- "Creo que es sólo una cuestión de tiempo antes de que se den cuenta de que estamos aquí abajo. Tengo una vida que planeo vivir"

- "Cincuenta de los grandes." - Mitsuki tomó otro sorbo de agua. - "Cada uno"

- "¡Joder!" - El moreno hizo una pausa, estudiándolo. - "¿Crees que vale cien mil dólares? Ella es una perra. Ningún hombre va a pagar eso y estuvimos en su casa. Es bonita, pero no son ricos. Sería más barato si él simplemente se busca una nueva novia. Estoy seguro que no iba a pagar tanto por un pedazo de culo."

"Lo haremos." - replicó el rubio. - "Pero no estamos preparados para eso. Vamos a tener que salir y volver. Vamos a necesitar alimentos, sacos de dormir, y quiero más munición."- Llegó detrás de él y sacó una pistola. - "No sólo dardos tranquilizantes. Voy a conseguir un poco de poder de fuego real."

- "Van a escucharte si disparas un arma. Es por eso que te di esos dardos."

- "Esos cabrones ya sabrán de nosotros... van a venir aquí… quiero fuego real si tengo que disparar contra ellos." - espetó, sacudiendo la cabeza con disgusto.

Mitsuki frunció el ceño.

- "Está bien. Uno de vosotros se va, pero otro se queda."

- "Una mierda." - El rubio negó con la cabeza. - "Él podría coger el dinero y no regresar."

- "O bien tú podrías hacer eso." – replicó su compañero.

- "Vosotros sois un equipo. ¿No confiáis en los demás?" - Mitsuki parecía disgustado.

- "Trabajamos juntos, pero no somos amigos." - El rubio cambió de postura. - "Además, tengo mis propias armas de elección, y no olvido, yo sé lo peligroso que son esos hijos de puta. Ya perdí un hombre por perseguir a esa perra. Vamos a tener que estar fuera unas dos horas. Creo que puedes manejarla por tu cuenta durante ese tiempo. Es mejor que te refieras a dinero en efectivo" - Miró alrededor de la habitación. - "Me niego a aceptar cualquier otra cosa por permanecer en este infierno."

- "Y queremos ser pagados mañana." - demandó su socio.

- "Te dije que me vigilan." - protestó Mitsuki. - "No es fácil conseguir esa cantidad de dinero tan rápido. Puedo conseguirlo para ti mañana por la noche. Volveré justo después de que piensen que estoy en la cama."

- "Está bien." - después el rubio se alejó con el segundo hombre.

- "Dos horas." - llamó Mitsuki. - "Daros prisa."

Mitsuki sonrió a Hinata, acercándose cada vez más, pero se detuvo cerca de ella, a cuatro pasos de distancia.

- "Nunca pudiste seguir bien las órdenes. Te dije que no fueras a trabajar ese día. ¿Escuchaste? No. Mira el lío en que nos has metido."

Sus dedos se cerraron alrededor de la cadena de las esposas. Nada quería mejorque ponerse de pie y oscilar la silla hacia él golpeándole, pero el sonido de las botas todavía se podían escuchar mientras sus dos matones se iban. No podía arriesgarse a que se dieran la vuelta si ella golpeaba a Mitsuki, no importa lo mucho que quisiera hacerlo. Ella se acercó con la mano libre, sintiendo la parte de atrás de la mordaza.

Estaba anudada en el pelo, formando una enredada maraña húmeda que intentó liberar.

- "No te molestes en gritar. Estamos a unos cuarenta metros bajo tierra en un lugar que sólo tiene carreteras por encima de nosotros. Nadie vive cerca y es la mitad de la noche. Ninguno de esos hijos de puta locos van a estar fuera. Sólo vas a hacerme enfadar"

Usando su mano libre, ella trabajó la mordaza aflojándola, arrancando un mechón de su pelo en el proceso. Ella la escupió de su boca y tiró a un lado la ofensiva cosa. Golpeó el suelo con un plan. Ella tomó aire y deseó poder lavarse los dientes. Su mirada buscó a Mitsuki en su lugar.

- "Jódete, Shimura."

Ella decidió no revelar que sabía su verdadero nombre aún. Su sonrisa se ensanchó.

- "Supongo que sabes que realmente no trabajo para la NSO recuperando a los perdidos."

- "Estabas rescatando esas ubicaciones por dinero."

- "Genial, ¿no?" - Él retrocedió y se apoyó en la pared, dejando caer agua en el suelo. - "Me voy a retirar muy pronto con una gran cantidad de dinero. ¿Saben quién soy realmente o fue el desastre de Fuller la razón por la que me están vigilando?"

Él no lo sabía. Decidió hacerse la tonta.

- "¿Fuller? ¿Por qué tendrían que hacer que te vigilaran?"

Fue correcto decirlo porque él se rió entre dientes.

- "Lo dirijo. ¡Sorpresa! Debería haber despedido algunos de los empleados allí. Yo sabía que estaban jodiendo por ahí, pero no me importaba un comino porque me conseguían información de vez en cuando, cuando revisaba las grabaciones de las cámaras de seguridad."

"¿Es así como te enteraste de Cornas Investigación? ¿Alguna vez realmente tuviste una central allí o era una mentira también?"

Cruzó un tobillo sobre el otro, para encontrar una posición cómoda.

- "En realidad, eso fue pura suerte. A una de las prisioneras no le gustaba su trato en Fuller así que ella se quejó a mí. Yo le dije que no podía ayudarla a no ser que me diera algo a cambio. Su hermana trabajaba en Mercile también, pero había decidido ir por su cuenta. La perra tonta fue arrestada con algunos de esos animales, pero su hermana no era tan codiciosa. Ella aceptó un trabajo en Cornas para continuar su investigación sobre esos cabrones allí. Te envié para confirmar que tenían algunos de ellos encerrados."

El odio la llenó pero esperaba que le contara más.

- "¿Cuantas otras personas como yo hay?"

- "No hay nadie como tú, Hinata. ¡Tu eras tan crédula!" - Puso los ojos en blanco y su voz se volvió aguda. - "¡Yo sólo quiero salvarlos!" – la imitó. Él negó con la cabeza. - "Estúpida bienhechora. ¿Qué obtuviste de ello? Disparos y arresto. Entonces tenía que follarte a uno de ellos. ¿Sabes cuánto dinero me has costado abriendo tus piernas? Mucho. Deberías haber sido transferida a mi prisión y eso habría sido el final de la historia. Habrías resbalado y caído con la cabeza abierta en la ducha o tendrías una alergia mortal a los alimentos que acabara contigo."

- "Yo no soy alérgica a nada."

- "Eso no es lo que la autopsia habría dicho." - Él se apartó de la pared. - "Eso está controlado. Voy a hacer dos rescates más y luego me voy a retirar. Pero realmente me molesta, porque yo no había terminado de pegársela a ellos por haber arruinado mi vida. Esos animales pensaron que simplemente me podían echar de Homeland, quitarme mi trabajo y salirse con la suya. Me decepciona que todo termine antes de que estuviera listo para desaparecer. Lástima que no pude hacer a esos cabrones sufrir más, aunque sólo voy a tener que disfrutar realmente de estos últimos días que me quedan. De ninguna manera me iría sin asegurarme de que pagas por eso."

- "¿Dos?"

Sabía que él planeaba utilizarla a ella, pero… ¿quién era la otra persona? Él asintió con la cabeza.

"Una mujer Especie. Esos animales se vuelven locos por las pequeñas. Harán cualquier cosa que pida para recuperarla. Tuve a mis chicos explorando el sitio para asegurarme de que la pista era real y contraté a un investigador privado para mantener un ojo en el pez gordo que la posee y asegurarme de que no planea un largo viaje. Las dos juntas van a valer mucho dinero. No me di cuenta que habían instalado cámaras hasta que ya había cometido algunos errores. Puede ser que sepan acerca de una de mis cuentas bancarias, así que necesito engordar otra nueva."

- "¿Un regalo?" - Sus ojos se estrecharon con sospecha. - "Dijiste una pequeña Nueva Especie."

- "Así es las llamó Mercile Industrias a ellas. Tú realmente jodiste mis planes, Hinata. Estoy muy enfadado por eso."

Reprimió un comentario listillo, mirándolo en su lugar. El impulso era fuerte, quería atacarlo con la silla en la que estaba encadenada a ella, pero quería más información primero. Tenía dos horas antes de sus matones volvieran pero esperaba a estar fuera mucho antes.

- "Yo no había planeado retirarme este año pero tenía que llevarte a Fuller para asegurarme de que no podías decir demasiado. Pueden sospechar de mí en este momento y preocuparse por cómo dirigí la prisión, pero no pueden concretar nada todavía. He tenido que acelerar mi plan y tendré que conformarme con lo que he hecho hasta ahora y lo que obtenga de vosotras dos."

- "¿Qué te preocupa que la NSO aprenda de mí?"

Quería ver si confesaba su nombre real. Él negó con la cabeza, sonriendo. Estaba molesto.

- "¿Y dónde está este "Regalo"?"

- "Te gustaría que te lo dijera, ¿no? Voy a negociar por su rescate primero solo para asegurarme de que no puedes decirles acerca de ella. Eso significa que vas a estar aquí abajo por un par de días." - Él se rió. - "No es que vayas a poder decirles mucho de nada después."

- "¿Qué significa eso?"

Un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Él paseó un poco por el túnel y finalmente la miró.

"¿De verdad crees te diría que dirijo Fuller y simplemente dejaría que salgas de aquí? No va a suceder. Quiero que sepas que ya has hecho de mi vida un infierno desde que te arrestaron. Me ha preocupado que pudieran unir las piezas y me agarraran antes de poder tomar un vuelo con destino a la libertad. Tienes que pagar por eso."

Su mano se tensó sobre la cadena y se enderezó en la silla.

- "No puedo creer que hayas venido aquí."

Justo bajo Homeland. Él le dio escalofríos. El tipo está loco. Se echó a reír, mirándola con ojos de loco.

- "¿Sabes lo mucho que disfruto estando delante de sus narices sin su conocimiento? Esto demuestra que soy superior. Kakashi finalmente pagará lo que me hizo. Justicia para Kakashi. Perfecto, ¿no es así?"

- "Ya veo que eres alguien, está bien. ¿Qué vas a hacer conmigo?"

- "Ellos olerían una bomba sobre ti, ¿pero qué hay del veneno? Dudoso. Por lo menos no al principio. Sólo les diré que estás drogada cuando se haga el intercambio. Dos tontos muy tontos, acaban de salir, van a tener la culpa por secuestrarte. Sé donde viven ambos así que es cuestión de hacer una parada para recuperar el dinero que voy a tener que pagarles. Ninguno de los dos es lo suficientemente inteligente como para guardarlo en una cuenta o en el infierno en alta mar, incluso en una caja fuerte. Probablemente lo esconden debajo de sus colchones o detrás de los muebles."

Ella lo miró, esperando una oportunidad.

- "Podrías contarle mi plan a esos idiotas, pero no te van a creer. Solo diré que hiciste amenazas y dijiste que eran lo bastante estúpidos para que los volvieras contra mí. Eso hace que sea aún mejor." - Él se rió entre dientes. - "Ser advertido y aún así ser descubierto. ¿Te suena familiar, Hinata?"

Apoyó los pies en el suelo, esperando que él se acercara. Todo lo que tenía que hacer era esperar hasta que se volviera un poco. Él no sería capaz de moverse fuera del camino lo suficientemente rápido antes que ella estuviera sobre él. Él la superaba en peso pero ella estaba en mejor forma y tenía un arma. No vio que él tuviera una. Sudaba por el nerviosismo, pero él era demasiado arrogante para pensar que ella le atacaría. Esa era una apuesta por la que estaba dispuesta a arriesgar su vida.

- "Eres un cobarde gilipollas."

Hizo una pausa, mirándola fijamente.

"¿Piensas que tus preciosas Nueva Especie son mejores? No me hagas reír. ¿Sabes lo fácil que ha sido manipularlos? Tienes la credulidad en común con ellos. También no se puede creer lo estúpidos que algunos de ellos pueden ser sobre el honor y toda esa mierda. Dejan caer el dinero en una cuenta si les muestras alguna prueba y creen que podrían ser capaces de recuperar a más de su clase."

- "Tu no sabes nada sobre el honor, ¿verdad?"

- "Nope. Yo no tengo ese defecto."

Parecía orgulloso de ese hecho. Hinata sintió repugnancia. Dango Mitsuki le guiñó un ojo.

- "Arruinaron mi vida. Es justo que paguen por ello. Tuve que crear un nuevo plan conjunto para recuperar parte de lo que se llevaron. Yo tenía algo realmente agradable pasando hasta que lo arruinaste todo. Casi me gustaría poder envenenarte con algo realmente doloroso pero va a tener que ser un veneno de acción lenta y necesitarás estar inconsciente. Por lo menos tendrás unos días para reflexionar y sufrir, a sabiendas de tu destino. También soy mezquino y rencoroso, por cierto."

- "¿Cómo te puedes mirar en un espejo?"

Ella realmente lo necesitaba que él comenzara a pasear de nuevo para tenerle más cerca, pero quería obtener más información antes golpearle.

- "Sabías que aquellos Nueva Especie sufrían. Infiernos, sabías que yo estaba siendo utilizada como conejillo de indias para una prueba de drogas, y lo dejaste pasar durante meses. ¿Y el "Regalo"? ¿Su vida es miserable también? ¿Es víctima de abuso? ¿Qué clase de monstruo dispone de ella? ¿Qué es lo que hace para ganarse la vida?"

- "No me podría importar menos si alguno de esos animales sufre o que tu lo hiciste. Era gracioso como la mierda, en realidad. La gente estúpida se lo merece. Yo solo tuve que pedir más dinero cuando me di cuenta de lo mucho que pagarían. Siento que no disfrutaras de los fármacos que el jefe te dio, pero… ¿quién tiene la culpa, Hinata? Elegiste aceptar ese abuso para salvar a tu perro favorito. Podrías haber evitado todo y simplemente salir en cualquier momento."

- "No, no podría. Tengo corazón."

- "Y va a hacer que te maten." - Él resopló y empezó a caminar, mirando su reloj. - "Tienen que darse prisa, maldita sea. No me gusta estar aquí abajo y es mejor no llegar tarde. Por mucho que me apetezca darle a la NSO más dolor por lo que me hicieron a mí, los lugares fríos, oscuros y húmedos, no son lo mío. He visto ratas aquí."

- "¿Qué te hizo el NSO alguna vez a ti? ¿Eres uno de esos idiotas que los desprecia porque se han mejorado genéticamente?" - Ella deliberadamente hizo una mueca, burlándose de él. - "Estás claro que tú no has sido mejorado."

- "¡Yo estaba a cargo de Homeland!" - Se dio la vuelta, furioso. - "Ayudé a hacer que sea lo que es hoy. Este lugar era mi bebé y… ¿qué hacen? Me despidieron y me dijeron que me largara. La única razón por la que conseguí el trabajo de Alcaide en Fuller era porque les pude chantajear, es mi manera de hacer las cosas"

- "¿Chantaje?"

- "Si. He encontrado algo y lo usé." - Sonrió encogiéndose de hombros.

- "¿Qué has descubierto?"

- "He descubierto que pueden tener bebés. No se lo dije al senador Ōnoki, pero di a entender que podría hacer muchas olas si no me entregaban la prisión Fuller. Ese fue el costo de mi silencio."

Mitsuki sabía que los Nueva Especies podían tener hijos. Eso significaba que podía ir a la prensa. Se sentía asqueada por las ramificaciones de que la información clasificada se filtrara. Se inclinó más cerca.

- "¿Cómo crees que me enteré de dónde te alojas? Me sacaron fuera de la puerta trasera que había creado en los sistemas informáticos, pero sólo en el nivel de seguridad. Ellos no clasifican sus registros de existencias de los suministros, están ordenados por Homeland y Reserva. Se entregaron pañales, vitaminas prenatales y toda una lista de otras cosas para bebés. Fue un claro indicativo. También tenían ropa y alimentos entregados a una vivienda que previamente estaba vacía cuando volviste a Homeland. Fue tan fácil encontrarte, Hinata. ¿Pensaste que podrían protegerte? Es una broma. Soy diez veces más inteligente que ellos."

- "Te equivocas." - Decidió tirarse un farol. - "Algunos miembros del personal humano tienen bebés pero ningún Nueva Especies. Me hubieran informado de lo contrario."

- "Es cierto. - Él soltó un bufido. - Kiba se casó con Temaki y sé dónde vive. Esa puta tuvo su bebé. Las entregas de pañales fueron directamente a ellos. Nunca se los ve en televisión, nunca más, lo cual es bueno porque me enferman después lo que me hicieron, pero será porque ella probablemente es ahora una vaca gorda después de dar a luz a sus cachorros."

- "Te equivocas. He conocido a esa pareja " - mintió. - "Pasé un poco de tiempo con ellos. Ellos no tienen ningún hijo."

Dio un paso adelante y le dio una bofetada. El aguijón de la palma de su mano en la mejilla la aturdió pero él se alejó antes de que pudiera reaccionar y atacar en represalia.

- "Estas catacumbas pasan bajo su casa. Por lo menos uno de esos mocosos era un gritón cuando lo comprobé. ¿Cuántos tienen? ¡Dime!"

- "Nunca he visto un bebé aquí." - Eso era honesto. - "Apuesto a que te equivocas sobre esos 'Regalos' también."

- "Tengo fotos de esa pequeña zorra gato."

No iba a decirle más. Estaba bastante segura de eso mientras se daba la vuelta para mirar hacia el túnel y mirar su reloj con gesto impaciente.

- "Esos imbéciles incompetentes, son tan lentos. Dos horas. Realmente los odio. Tal vez no voy a matarlos. Sólo tendré que transportarlos a Fuller. Sólo dejar las puertas de sus celdas desbloqueadas y difundir el rumor de que ellos son los informantes, y esta vez no lo haré para reunir información. Los prisioneros los matarían la primera maldita noche. Yo podría plantar esa idea con Jūzō. Ese imbécil no puede nunca mantener la boca cerrada. Él es demasiado bueno."

Hinata se levantó lo más silenciosamente posible, esperando que no se volviera

- "Y sólo por despecho, una vez que esté lejos y fuera del alcance de los Nuevas Especies, voy a causarles más mierda." - Él se rió entre dientes. - "¿Quieres saber cómo reaccionará la gente cuando descubran que hay una mujer humana que puede estallar pequeños bebés Nueva Especie? Hablaré acerca de eso con alguien de los grupos contra Nueva Especie, incitaré sus mentes. Ellos siempre predican acerca de cómo el Nueva Especie desaparecerá con el tiempo. Pero los Nueva Especie nunca morirán como raza si están criando más pequeños animales con putas humanas."

Ella se tensó y dio un paso a un lado. Habían encadenaron su brazo derecho, el que ella utilizaba más y ella lo balanceó con toda su fuerza. La silla era un poco más pesada de lo que ella había imaginado. Sólo se hizo un chirrido leve cuando las piernas resbalaron en el suelo antes de embarcarse hacia adelante.

Mitsuki se volvió, pero ya era demasiado tarde. Él era más grande que ella físicamente… pero no tenía la rabia de su lado.

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Naruto usó una linterna para mirar por el agujero. Una escalera estaba en el fondo, parcialmente visible en el agua estancada, pero parecía dañada. Tenía que ser una buena caída de al menos seis metros, pero no le importó. Hinata estaba allá abajo. Deslizó sus pies sobre el borde y acabó de caer en el agujero. El agua suavizó su caída y se quedó de pie. Aspiró, sin captar el olor de Hinata, el agua estancada olía mal. Los otros machos cayeron al agua detrás de ellos llevando más linternas.

- "Espera." - ordenó Ibiki. - "Tenemos que ir en silencio y cogerlos por sorpresa."

Obedecer esa orden tomó todo el control de Naruto. Había dos aperturas, pero no estaba seguro de qué camino tomar. Una tenía una parrilla sobre ella, pero la otra no. Él avanzó con dificultad a través del agua hacia la apertura y olfateó. Todo lo que pudo recoger era agua estancada y un olor mohoso.

- "Por aquí." - susurró Kakashi.

Naruto giró, moviéndose rápidamente hacia el lado opuesto de la habitación.

Kakashi señaló la pared interior del túnel con el haz de su linterna.

- "Sangre. Es débil, pero está ahí."

Él forzó la puerta, abriéndola. Chirriaba pero no fue demasiado ruidosa. Naruto se acercó, salió del agua y olfateó de nuevo.

- "Es de ella."

- "Es muy inteligente. Creo que está marcando su camino a propósito cuando se la llevaron." - Lee se rió entre dientes.

- "Ella es todo para mí. ¿Y si la han matado?" - Naruto luchó con las lágrimas.

- "Si quisieran matarla lo habrían hecho en tu casa y no se molestarían en llevarla con ellos." – espetó Ibiki voz áspera.

Naruto apretó los dientes, reprimiendo un gruñido.

- "No tienes que señalárselo, es cruel." - declaró Kakashi.

"No. Él necesita saber que la quieren con vida. Eso es lógico, de otro modo llevándola con ellos sólo los retrasaría." - Ibiki empujó a Naruto pasando delante. - "Yo voy primero."

Naruto quiso protestar, pero el macho abrió los brazos, bloqueando el estrecho paso. Tendría que luchar contra él y eso podría arruinar el plan de acercarse sigilosamente y atacar a los seres humanos para conseguir a su compañera de vuelta. El túnel terminaba con una placa de metal en el suelo. Naruto intentó levantarla, pero no se podía abrir. La frustración se levantó de nuevo. Miró al equipo de Nuevas Especies.

Ibiki se acuclilló junto a él, estudiándola con su linterna.

- "Mierda. Tiene que haber un bloqueo en el otro lado" - Hizo un gesto a uno de los hombres. - "Por suerte vinimos preparados. Dame el gato hidráulico. Te dije que lo cogieras de uno de los vehículos."

Le tomó mucho tiempo, demasiado para los nervios inquietos de Naruto pero Ibiki consiguió usar el filo del gato para forzar el borde de la chapa un poco y luego la abrió. Se quebró la endeble cerradura mientras la sacaban. Una escalera estaba unida la pared debajo de la parrilla.

- "Aquí vamos." - Ibiki suspiró. - "No me gusta estar bajo tierra y me parece que tenemos que ir aun más profundo."

- "¡Fuera de mi camino!" – gruñó Naruto tratando de bajar primero.

- "Tranquilo."

- "Mi compañera está ahí abajo. Yo puedo oler su sangre." - Él realmente podía, ya que ella había tocado esa escalera. - "Está ahí. Mi sentido del olfato es mucho mejor ahora que estamos lejos del agua."

- "Yo voy primero y recibo órdenes superiores." - declaró Ibiki con firmeza.

Quería discutir, pero eso sería sólo serviría para perder más tiempo.

- "Entonces vamos."

Llegaron a un lugar donde se bifurcaba en dos túneles más pequeños. Ibiki hizo una pausa y miró a Naruto.

- "A ver si puedes detectarla."

Tuvo que agacharse para caber debajo del bajo techo y olfateó. No recogió su olor en absoluto, pero utilizó su linterna para tratar de detectar sangre en las paredes.

"Tu podrías hacer eso mejor." – le susurró Lee a Ibiki.

- "Necesita hacerlo él." - le susurró Ibiki a su vez.

Naruto los ignoró mientras se echaba atrás y se metía en el otro túnel. Era todavía más bajo, pero él cogió una bocanada de sangre de Hinata.

- "Este es."

Él encontró manchas de la misma sangre en una de las paredes un par de metros mas allá, en como si hubiera rozado con la mano. Abrió camino hasta llegar a una curva y vio la luz. Él se detuvo, esforzando sus oídos. De repente, Ibiki estaba allí, empujando contra él hasta que ambos estaban hombro con hombro. La voz de Hinata era débil, junto con otra voz masculina. Las palabras no eran distinguibles pero él estaba seguro de que era ella. Ibiki volvió la cabeza y frunció el ceño.

- "Espera" - articuló.

Se quitó el teléfono y envió un mensaje de texto. Miró hacia arriba y mostró la pantalla a Naruto y luego tocó para abrir otra aplicación. Era un localizador. Ibiki señaló hacia arriba.

- "Están rodeando el lugar. Sabemos dónde estamos y lo que hacen nuestros machos."

No estaba seguro de si tenía paciencia. Podía oír a Hinata, ella estaba hablando, y unas pocas palabras se filtraron a través. Su tono implicaba que estaba enfadada. El otro macho le tocó la espalda y Naruto giró la cabeza. El macho pasó un rifle hacia adelante.

Ibiki lo aceptó y se acercó más.

- "No voy a perder la oportunidad. Quedaos atrás y permitidme continuar. Voy a arrastrarme sobre mi vientre y avanzar hacia adelante hasta que pueda llegar a ellos. Fui entrenado como francotirador."

Ibiki se dejó caer e hizo tal como había indicado. Naruto sabía que debía quedarse allí, pero no pudo resistirlo. Cayó sobre su vientre y se deslizó tras el otro macho. El túnel por delante de ellos no era tan largo y las palabras de Hinata empezaron a ser más reconocibles. No podía ver alrededor de Ibiki sin levantarse, pero estaba preocupado de que revelaría su ubicación si lo hacía.

El shock corrió a través de su sistema, cuando pudo oír toda la conversación.

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La silla se estrelló contra el costado de Mitsuki con fuerza suficiente como para hacerle perder el equilibrio. Hinata consiguió hacerse con la silla cuando se recuperó. Ella cogió el borde redondeado de la parte posterior del asiento y en el lado donde las esposas estaban fijas en la barra de la silla. Ella la levantó y la estrelló sobre él de nuevo.

Él gritó y levantó un brazo, tratando de protegerse la cabeza. No fue efectivo. Ella usó las patas de la silla para embestir contra su vientre y su pecho. Se quedó sin aliento y ella lo golpeó de nuevo. Mitsuki rodó sobre su estómago en ese momento y ella lo golpeó una vez más, sólo por si acaso.

Una gran cantidad de ira reprimida la llevó a golpearle un par de veces más hasta que ella quedó sin aliento por el esfuerzo. Sólo deseaba que la silla fuera más pesada y más sólida. Dejó caer la silla sobre él y le dio una patada en el costado. Él rodó, hecho una bola. Le dolió un poco cuando ella lo pateó de nuevo, esta vez en el pecho, pero tuvo el efecto deseado. Terminó tendido sobre su espalda. Se volvió un poco, utilizando lo último de su fuerza y levantó la silla. Ella la bajó y sus patas se posaron a cada lado de su cuello. El travesaño que conectaba las patas traseras presionado contra su garganta y se inclinó, apoyando su peso sobre el respaldo del asiento.

Dango Mitsuki, o como ella lo había conocido, Danzō Shimura, la miró con los ojos muy abiertos mientras su rostro se volvía una fea sombra de color púrpura.

- "¿No puedes respirar?" - Ella jadeó. - "Yo sé lo que se siente. Prueba a tener algún imbécil empujando su mano sucia sobre tu boca y tu nariz. Eso es lo que tu matón gilipollas me hizo."

Ella aflojó un poco para que él no muriera. Aspiró aire, pero su color no mejoró.

Miró hacia atrás y levantó el pie, golpeando abajo en su entrepierna. Él chilló.

- "Sé lo que se siente también. Es una putada no poder gritar, ¿no es así? ¿Te duele?"

Ella apretó los sudorosos dedos contra el respaldo, con un poco de asco, pero de ninguna manera estaba por la labor de dejar que se levantara. Él la superaba por cincuenta kilos.

Además, no tengo ninguna maldita compasión por ti, imbécil.

Hinata le miró a la cara, vio su expresión de terror y la forma en que sus manos arañaban el travesaño contra su garganta. Ella alivió un poco de su peso de la silla hasta que logró aspirar más aire. Luego apretó de nuevo.

- "Tú y yo…" - Se levantó, recuperando el aliento un poco más, - "vamos a tener una charla. Y lo que quiero decir con esto es, voy a hablar y tu vas a respirar cuando diga que puedes."

Ella esperó y le permitió tener un poco más de aire. No era su intención matarlo, pero estaba decidida a obtener respuestas. Sabía dónde estaba el Regalo y él la había hecho pasar un infierno. Pero, sobre todo, estaba cabreada por cómo había permitido a Naruto y los demás a sufrir más de lo necesario porque le divertía y había querido conseguir más dinero.

- "Esos idiotas que contrataste me empujaron dentro de un agujero y me dejaron caer en el agua sucia. Apesto. Tuve un mordaza metida en mi boca, y tu pensabas envenenarme." - le recordó. - "Podría matarte. ¿Entiendes? Olvídate de tu plan de jubilación. Olvídate de conseguir otro centavo de la NSO. Vas a decirme dónde está ese Regalo o voy a ver cómo te ahogas. Yo podría echarme una siesta aquí."

Ella levantó lo suficiente como para dejar que tomara aire. Se atragantó un poco, pero ella le mantuvo a raya hasta que tomó unas cuantas respiraciones.

- "¡Puta!" – jadeó rabioso.

Se inclinó, poniendo su peso en la parte posterior de la silla.

- "Jódete, Dango. Sí. Sé tu nombre. Vi tu foto cuando me mostraron todos los hombres que trabajaban para la NSO. Director Dango Mitsuki. Te despidieron porque fuiste un idiota con la compañera de Kiba. Dijo que casi la mataste y trataste de alejarla de él. Simplemente no puedes dejar solos a los compañeros, ¿verdad? Me apartaste del mío y… ¿adivinas qué? ¡Estoy furiosa!"

Fue satisfactorio cuando él dejó de luchar, quedándose totalmente quieto. Eso no duró mucho más de unos segundos. Soltó el travesaño y trató de agarrar el tobillo del pie que descansaba sobre su entrepierna. Ella le pisoteó, esperando aplastar sus pelotas. Él gritó y soltó su tobillo. Ella aflojó la presión.

- "¿Dónde está ese Regalo, Dango? ¿Vas a decírmelo o tendré que torturarte? Aprendí algo al respecto mientras estuve en Drackwood, viendo lo que se hizo a los pobres Nueva Especie que tanto odias. Amo a uno de ellos y estuvo a punto de morir allí, siendo golpeado y herido, pero te importaba una mierda. Sólo querías dinero. ¿Sabes una cosa? Yo sólo te quiero muerto para asegurarme de que no puedes herir a nadie más."

Ella tomó algunas calmantes respiraciones, tratando de controlar su temperamento.

- "Pero te dejaré vivir si me dices dónde está el Regalo retenido."

Ella levantó la silla un poco, dejándole respirar. Una marca roja manchaba la zona carnosa de su garganta, pero ella no se sentía mal por eso. Él no se merecía su compasión.

- "Nunca"

- "¿En serio?" - Sus cejas se arquearon.

- "Vete a la mierda. No voy a decírtelo. La zorra gato morirá." - Tosió. - "Quiero el dinero y te diré dónde está una vez que esté a salvo." - Volvió la cabeza y giró su cuerpo voluminoso en la misma dirección.

Hinata perdió el equilibrio y tropezó cuando la silla se estrelló contra ella ya que era un tipo grande. Dos grandes manos aferraron sus caderas para evitar que se posen sobre su culo y ella cayó contra un gran cuerpo firme. El terror la golpeó cuando ella levantó la cabeza para ver cuál de los matones había regresado. Estaba segura de que iba a morir de una muerte lenta y dolorosa.

Al levantar la mirada se sorprendió. ¿Era Naruto?

Naruto frunció el ceño. Ella lo miró a los ojos, en parte con miedo de que fuera un sueño. Esa hermosa mirada suya se desplazó de ella para mirar algo en el suelo. Ella lo siguió, mirando como Dango Mitsuki se ponía en pie. Tosió un poco, pero pudo continuar.

Sus manos se cerraron en puños mientras giraba para atacar. Ibiki lo agarró por la garganta y lo estrelló contra la pared. Lo levantó, poniendo fácilmente el hombre de puntillas.

- "Zorra gato, ¿eh?" - gruñó Ibiki. - "Soy una especie de fan de ellos yo mismo… ya que soy felino también. Me ofende que estás diciendo que va a morir." - Volvió la cabeza y sostuvo la mirada de Hinata. - "Le tengo. Hablará."

Hinata estaba en shock y peor aun que eso, estaba claro que habían oído y visto lo que había estado haciendo a Mitsuki. Se hundió en los brazos de Naruto. Otra Nueva Especie se agachó a su lado y sacó un pequeño kit de uno de sus bolsillos.

"Yo voy a conseguir liberarte." - Lee le dio una sonrisa triste antes de volver su atención a las esposas la sujetaban a la silla.

La sensación surrealista la dejó muda. Se había perdido, completamente rota, y su reacción a lo que había hecho estaba llegando a ella. Había estado dispuesta a matar a otra persona y lo podría haber hecho si no hubieran llegado para detenerla. Naruto y la otra Nueva Especie tenían que estar horrorizados cuando entraron y la vieron usar una silla para torturar a alguien. Ella se sentía de esa manera y había estado ella quien hizo aquello.

- "Ahora estás a salvo." - Naruto la acunó en sus brazos.

- "Sácala de aquí" - ordenó Ibiki.

- "Estoy trabajando en ello." - murmuró Lee. - "O vamos a tener que llevarnos la silla con ella."

- "Date prisa."

Ibiki sostuvo la mirada de Hinata de nuevo y pareció estudiarla. Él frunció el ceño antes de cambiar su enfoque a Naruto.

- "Ella ha visto suficiente violencia y ya sufrió bastante. Estoy a punto de derramar sangre si eso es lo que se necesita para conseguir que nos diga dónde está la mujer Regalo. Voy hacerle confesar todos sus crímenes."

- "Esos dos hombres que trabajan para Mitsuki van a volver." - logró añadir Hinata.

- "Tenemos agentes aquí abajo." - Kakashi apareció a la vista. - "No van a hacerlo ahora sin ser capturados si regresan. He pedido un mapa del sistema completo puesto no éramos conscientes de la existencia de estos túneles hasta ahora. Me pregunto por qué no estaban con los planos que nos dieron."

Incluso Hinata se percató de su tono sarcástico y de la manera en que miró a Mitsuki. Obligó a su mente a trabajar.

- "Piensa que Temaki y Kiba tienen un bebé. Él ha estado vigilando las ordenes de la NSO y dónde se está entregan los pedidos. Así fue como se enteró de donde me alojaba. También ha estado aquí abajo pasando por debajo de las casas de la gente para escuchar y oyó un bebé que lloraba."

Tuvo cuidado de cómo ella narraba lo que él le dijo, ya que Mitsuki seguía escuchando.

"Le dije que no era así, pero amenazó con decirle a los medios de comunicación que las Especie pueden concebir, sólo para causar problemas."

Unos gruñidos sonaron y miró a su alrededor, notando por primera vez que más de una docena de Nueva Especies habían llenado la cámara. Se apoyó en Naruto. Las esposas se abrieron de golpe cuando el felino fue capaz de forzar la cerradura. Ella lo miró.

- "Gracias."

Lee empujó la silla y se levantó.

- "De nada".

Naruto la giró en sus brazos y ella levantó la barbilla, casi con miedo de mirarlo.

- "Lo siento."

Fue lo único que se le ocurrió decir. Él la levantó hasta que estuvieron a la misma altura y no tuvo más remedio que mirarle fijamente a los ojos. Las lágrimas que brillaban en ellos no eran una sorpresa. Tenía que estar avergonzado por lo que ella había hecho... casi tanto como ella misma lo estaba.

- "¿Por qué?"

- "Perdí mi mierda."

La olfateó.

- "Huele muy mal aquí abajo, no puedo notarlo."

- "Ella no tuvo un accidente. Está hablando de lo que le hizo a Mitsuki" - resopló Lee.

- "Lo sé." - sonrió Naruto. - "Le estaba tomando el pelo. Quería conseguir sacarle una sonrisa. Estoy orgulloso de lo fuerte que eres, Hinata. Tuviste la fuerza suficiente para atacarle y tratar de forzarle a informarte sobre la Mujer Regalo"

Su boca se abrió. Sus palabras la sorprendieron.

- "¡Casi me da pena que se te escapara!" - continuó Naruto - "Lo estabas haciendo muy bien. Voy a tener que entrenarte un poco mejor para que tengas en cuenta los movimientos por el estilo. El hecho de que estabas dispuesta a hacerle daño para obligarlo a decir dónde está la Hembra Regalo sólo demuestra cuán Especie eres. Mataría por ti, Hinata." - Se inclinó y presionó su frente contra la de ella. - "Nos vamos a casa a tomar un baño y después te voy a montar por detrás." – susurró en su oído.

Ella se quedó sin habla mientras envolvía sus brazos alrededor de su cuello. Él se rió suavemente entre dientes.

- "Justo después de que atienda tus heridas, estoy intentando muy duro pasar por alto eso para no rasgar la garganta de ese cabrón. Puedo enseñarte a hacerlo con tus propios dedos. Es algo que deberías aprender por si cualquier otra persona alguna otra vez viene tras de ti. Podemos usar esos muñecos de tamaño humano para que puedas practicar. Es probable que prefieras el uso de uno de esos."

Hinata aspiró hondo luchando contra el impulso de echarse a llorar. Naruto no parecía molesto ni horrorizado.

- "Te amo." – le dijo.

- "Yo también te amo, Hinata. Envuélvete alrededor mío, compañera. Realmente necesito sentirte en estos momentos. Dudo que quiera dejarte por una o dos semanas."

Se abrazó a su cuello y enganchó sus piernas alrededor de su cintura. Él ajustó su agarre y la agarró con fuerza mientras enterraba la cara en su cuello. Se dio la vuelta, regresando a casa, y ella simplemente se aferró a él.

Continuará...

Él siguiente el último ( ꈍᴗꈍ)