Vino-Blinny
Disclamer: Ginny prefería cien veces un whisky de fuego a un buen vino, pero alguien le hará cambiar de opinión.
Se encontraban de vacaciones en Italia Ginny y Blaise. Blaise había quedado a cargo de los negocios Zabini, uno de ellos era la producción y distribución de vinos de alta calidad.
Recorrían el extenso viñedo, supervisando la recolección de las uvas y olivas de la cosecha. La producción ese año iba a dar sus frutos gracias a la inversión en nuevos fertilizantes orgánicos y el clima óptimo de ese año.
—Señor Zabini, ¿gusta catar los vinos del lote numero 23? —dijo el administrador del viñedo.
—Claro, Fabricio. Lleva unas cuantas botellas a mi habitación junto con dos copas.
—Vamos Ginny ya hemos terminado por hoy la supervisión.
Regresaron a la cálida cabaña donde se estaban hospedando, al llegar allí tres botellas junto con dos copas de cristal reposaban en una cubeta de hielo. Se sentaron en el sillón de dos plazas y Blaise tomo una botella examinándola detenidamente. Complacido con el vino procedió a descorcharlo, tomo las dos copas y sirvió una pequeña cantidad en cada una.
—No seas tímida, pruébalo. —dijo tomando un sorbo de su copa.
—Blaise, la verdad que no me gusta el vino.
—¿Cómo? —pregunto atragantándose con un sorbo por la sorpresa.
—Es que no me gusta el sabor del vino, es... muy simple. Prefiero un buen trago de whisky de fuego.
—Debes estar bromeando, no hay punto de comparación entre el elixir de un buen vino que un burdo trago de whisky de fuego. —dijo con convicción. Lo que pasa es que aun no has encontrado el vino que te guste o simplemente no sabes tomarlo como se debe.
—A decir verdad, no siento las esencias y aromas que describen la gente de clase alta tú. Por tanto, no disfruto del vino. No es un privilegio que pudiera darme todos los días, ¿sabes? —dijo enfurruñada.
Blaise sonrió, se veía tan linda cuando se enojaba. Arrugaba su nariz y sus mejillas se tornaban coloradas.
—Estas de suerte porque yo te enseñare a disfrutar de esta magnífica bebida. —dijo agitando el vino de su copa. Primero debes sentir el aroma del vino. —cerro los ojos e inhalo la copa. A través del aroma podemos saber el tipo de uva, tiempo de añejo, estación cosechada y lugar de procedencia.
—Eso es increíble. —dijo con sorpresa.
—En efecto lo es, ahora pruébalo—Esbozo una cálida sonrisa.
Ginny tomo la copa de Blaise entre sus manos, la acerco a su nariz, cerro los ojos e inhalo fuertemente.
Blaise al obsérvala río.
—No puedo oler nada.
—Inhalaste muy fuerte, y de esa manera no podrás captar nada. El olor del alcohol neutraliza tu sentido del olfato. Trata de nuevo e inhala más despacio.
Ginny asintió y trato nuevamente. Sonrío había captado algo.
—Tengo un aroma, pero... no se que es. —dijo pensativa.
—Bien, ya que captaste el aroma, debes probar un sorbo.
Llevo la copa hacia sus labios bebió de esta rápidamente.
—Espera, tómalo con calma. — Bajo la copa de los labios de Ginny y limpio con su pulgar una gota de vino que escurría por el dorso de su boca. Se llevo la gota a los labios dirigiéndole una mirada penetrante. — Inténtalo nuevamente, esta vez no lo pases todo. Reten un pequeño sorbo en tu boca, muévelo despacio y pásalo. Obtendrás un sabor.
Ginny que aún no había podido recuperarse por completo de la acción de Blaise asintió apenada. Llevo nuevamente la copa hacia sus labios y siguió las indicaciones dadas tenia un sabor a algo frutal.
—Sabe a frutas no sé qué tipo. Pero, si tiene sabor. —dijo contenta.
Blaise que la había estado mirando atentamente en cada paso que daba, no aguantaba más. Esa mujer lo volvía loco con inocentes gestos sobre como cerraba los ojos y degustaba complacida ese sorbo. Quería ser ese sorbo que se movía por su boca. Sin pensarlo dos veces retiro esa copa que le había causado celos y tomo un sorbo de él. Tomo a Ginny delicadamente de la cabeza y la beso. Depósito ese sorbo en la boca de ella y la continúo besando con ferocidad. Ginny enredo sus manos en el cabello de él y envolvió sus piernas en su cintura, Blaise la atrajo más hacia si mismo.
Se separaron agitados y se vieron a los ojos.
—Sabes creo que, si me gusta más el vino despierta los sentidos. —Acaricio la nuca de Blaise y lo miro con una sonrisa coqueta.
—Si hubiera sabido como me pones de duro al observarte catando un vino, te hubiese enseñado mucho antes.
—Aliviemos la tensión entonces.
Blaise la beso nuevamente y se encaminaron hacia el cuarto, donde se amaron con pasión.
El vino es afrodisiaco hace sentir a las personas seguras, sexys, de buen humor y seguras de si mismas. Esa fue una lección que aprendió Ginny mientras descansaba en el pecho de un contento Blaise.
Fin
