Capitulo XI.- Familia.

La mansión estaba brillantemente decorada de acuerdo a la temporada, después de varios años el enorme árbol al fin lucia en la estancia lleno de ornamentos de antaño con viejas memorias, Elroy colocaba los últimos ornamentos recién enviados conmemorando nuevas memorias, con el corazón rebosante de alegría, la mujer había rodeado el árbol navideño con cantidad de regalos. Estaba tan feliz. Solo una sombra oscurecía su corazón… pero no se dejaría vencer por la pena.


-Creo que deberíamos haberle avisado antes, sabes que no le gustan las sorpresas….-

La joven mujer rubia se terminaba de colocar la gargantilla que su esposo quien la observaba en una cómoda posición desde la cama le regalara por su aniversario.

-No, se lo merece, después de todo no fue justo lo que me hiso… - respondió el sonriéndole travieso.

Ella abandono el banquillo frente a su tocador y se encamino con pasos algo lentos y pesados.

-Me veo horrible, como una campana navideña, ni siquiera puedo caminar bien, y estos horribles zapatos me hacen parecer un pato…- reclamaba observando su figura en el espejo de cuerpo completo.

-Estas hermosa, y no importa lo que lleves puesto, es mejor para tu comodidad, además créeme, tus zapatos serán lo que menos noten,- extendió su mano llamándola para que se acercara y ella lo hiso sentándose a su lado y besándolo en los labios.


George corría de un lado a otro siguiendo a sus nietos, los gemelos eran un torbellino que había dado una gran alegría a esa casa, la Tía Elroy los malcriaba tanto como lo hiciera con Anthony, Eliza tardo un poco en conseguir el perdón de la mujer, pero después del nacimiento de aquellos traviesos la tía había reconsiderado y después de un largo y severo sermón en que la mujer saco todo su coraje y frustración contra la chica, la acepto como la esposa de Anthony, aunque le aseguro que a ambos nunca le perdonaría esa boda tan escandalosa en las Vegas, ese acto no era digno de una familia como la de ellos, pero al tener en sus brazos al par de bellos y regordetes bebes en sus brazos, lo paso por alto, siempre y cuando la ceremonia religiosa fuera con toda tradición. Y fue cumplida la promesa.

-Déjalos ya George, ellos pueden hacer lo que quieran, además esas cosas ya son muy viejas, quizá deberíamos pensar en renovar toda la mansión para que ellos puedan jugar a gusto…- la tía lo llamaba para que se sentara su lado y dejara de corretear tratando de controlar a sus bellos bisnietos… como ella los llamaba.

-Pero tía, ya rompieron un jarrón del siglo XV, regalo el rey de china, estuvo por generaciones en la familia…- explicaba el hombre preocupado.

-Por eso, era demasiado viejo, además ya lo mandaste reparar.

-Sí, pero cuando se entere William no creo que le haga mucha gracia…- replico el hombre tomando aliento.

-Ni me lo menciones,- replico y la sombra en sus ojos se avivo con el dolor que le causaba aquella usencia- se ha olvidado por completo de nosotros, no hemos vuelto a saber nada de el ni esa chica que dijo que me lo devolvería, bien pudiera yo ya estar muerta y él ni siquiera le importa.

-Tía, él dijo que deseaba tomar un viaje largo alrededor del mundo, por eso partió y abandono la casa que tenía en Londres, además recuerde que fue precisamente porque usted le revelo la dirección a la Señorita White, de la que tampoco se volvió a saber nada… sus padres solo saben de ella por algunas llamadas que hace una o dos veces al año, pero nada más… y jamás habla de su vida o de lo que paso después de ese viaje que hiso a Londres…, solo supieron que estuvo un tiempo en el orfanato donde ellos la adoptaron pero después igual partió sin decir nada más.

-Que ingrata, después de todo lo que hice por ella, y ni siquiera se tomó la molestia de darme alguna explicación… en fin, no debemos preocuparnos por personas para quienes no somos importantes… mejor asegúrate de que los Corwell confirmen su asistencia para hoy, no los vi en el baile de beneficencia, solo espero que ya estén decididos a sentar cabeza, esas chicas son demasiado lindas para estar esperándolos por siempre…

-No se preocupe tía, ya confirmaron su asistencia, y parece que le tienen una sorpresa…

-Mientras no sea otra boda rápida en las vegas… o que han embarazado a las chicas sin casarse…

-Tía, recuerde que ya no estamos en nuestros tiempos, ahora todo es más… "fácil"….

-Bueno sea por Los Cielos…

George sonrió, esa mujer a pesar de los años jamás cambiaria.


Los ojos cobrizos observaban a su marido con el amor y deseo de siempre, le parecía increíble que ahora fuese su esposo ante todos y por todas las leyes existentes, la tía Elroy se había empeñado en que la boda y el bautismo fueran el mismo día, y ellos sintiéndose en deuda aceptaron, después de todo la mujer merecía hacer su voluntad pues había dado la cara por ellos ante la sociedad y ante la madre de ella que deseaba aniquilarla cuando se enteró de su divorcio. Elroy representaba a la madre que ella hubiese deseado tener.

-En que piensas?- le pregunto su esposo al notar que desviaba su mirada y se aquedaba pensativa.

-Nada en particular, solo recordaba lo mucho que le debemos a la Tía Elroy. No cabe duda que eres su consentido…- le sonreía.

-No, no es así, ella solo se consuela conmigo, su consentido siempre fue y será William, solo que nunca pudo controlarlo como ella hubiese deseado.

-Por cierto, que has sabido de el?- pregunto.

-No mucho, solo se ha comunicado con los directivos por teléfono, no acepta videoconferencias, solo da su respuesta una vez ha revisado los documentos que se le envían a la oficina que mantiene en escocia, pero tengo entendido que ellos le envían la documentación a lugares específicos que el indico antes de su partida, pero nadie tiene una dirección fija de él, ni se sabe a ciencia cierta donde se encuentra…

-Crees que Candice lo sepa?-

-Lo dudo, sus padres me dijeron la última vez que los vi, que ella está trabajando en África, al parecer fundo un segundo hogar de pony en aquellas tierras y está dedicada por completo a su funcionamiento, después de que remodelo y agrando el hogar de pony cerca de Lakewood, traslado a los niños que Vivian en el pequeño orfanato de la colonia donde vivió por muchos años. Al parecer también compro algunas tierras para que pudieran mantenerse por sí mismos y no dependieran de las donaciones de las personas, después de eso solo le informo de sus planes referente a áfrica y no han sabido más, ellos suponen que se encuentra en ese país, ya que cuando llega a llamarles siempre hay demasiada interferencia por lo que sus llamadas son muy cortas…

-Pensé que esos dos al fin terminarían juntos, no fue justo que se separan por la intrigas de Susana…

-Sí, lo sé, pero solo el destino sabe que pasara en un futuro si vuelven a encontrarse, aunque según George…

-Tu padre…

-SI, Mi padre George…- la complació llamándolo de esa manera y mirándola con un gesto de fastidio fingido, ganados un beso que le borro aquella expresión- el me comento hace tiempo que ellos habían aclarado los malos entendidos, y supuestamente William le conto que aquella noche del accidente habían chocado uno con el otro, fue una mala jugada del destino, ahora entiendo porque Candice estaba en esas condiciones cuando yo la encontré y también eso explica el golpe en su cabeza.

-Cómo?, no me habías comentado eso…, entonces esa noche William choco contra el auto de Candice?, pero fue cierto o fue solo una teoría?.- pregunto sorprendida la pelirroja.

-George investigo después de que William le dijera su conclusión de los hechos, y al parecer se encontraron los restos del Automóvil de Candice al fondo del barranco, fue un milagro que ella al no usar el cinturón de seguridad se saliera del coche quedando muy cerca de la orilla, ella misma nunca supo cómo fue que tuvo la fuerza para salir hasta la carretera donde yo la encontré…

-y te enamoraste de ella…-

-No, creí estar enamorado de ella que es distinto, sin embargo ella siempre lo supo… sabía que no era amor sino solo la necesidad de olvidarme de ti, por eso nunca me hiso caso y siempre me dejo en la Friend Zone.

-Te lo merecías por coqueto…y buscón…- finjia enojo.

-Señora Johnson… no me provoque con ese puchero o me olvidare que tenemos una celebración familiar y aquí mismo le hare recordar quien es la única mujer de mi vida…- la giraba y la tumbaba en la cama cayendo sobre ella y besándola apasionadamente.

-Crees que a mi suegro le moleste seguir cuidando de los gemelos por un poco más?- pregunto coqueta…

-Yo creo que no…-

Y ambos se perdieron en su propio amor encerrándose en esa burbuja donde solo cabían dos.


El Diario caía al suelo hecho pedazos, el éxito del baile de beneficencia patrocinado por la familia Andrey había sido un éxito total nuevamente, Algo que no alegraba a la rubia que sacudía su pelo con sensualidad mientras se levantaba de la cama donde había reposado con su eterno amante, este continuaba tomando su café, parte del desayuno que ambos tomaran en la cama como en cada una de sus citas.

-Malas noticias querida…- preguntaba sarcástico conociendo de antemano que lo único que molestaba a Susana de aquella forma eran las novedades sobre la familia Andrew.

-Gente sin importancia, ojala se pudran en el infierno…- maldecía.

-Sigues sin poder superar que te echaran a ti y a tu padre después de que descubrieron los fraudes que cometieron por años contra la compañía?, o porque los quemaron socialmente haciendo publico el fraude y tu adopción?, debes agradecer que no te enviaron a la cárcel gracias a que pudiste devolver todo lo robado. Pobre gatita…- se burlaba.

-No me importa, ahora tengo todo el dinero que podría desear… puedo comprar mi propia compañía si así lo deseo… sin importar de dónde vengo…

-Pero eso significaría volver a trabajar y no creo que puedas hacerlo, tu esposo te tiene ocupadísima la mayor parte del tiempo, para ser un viejo de esa edad sí que tiene energía, no me digas que es adicto a la pastillita azul…- volvía burlarse.

-No me hables de ese asqueroso anciano…- su gesto de asco era genuino.

El hombre por el que se creyó superior a Eliza, resulto ser un sádico, un amante del sadomasoquismo… perverso, ahora entendía porque la pelirroja no palio por la fortuna de aquel hombre, ella misma desearía botarlo todo y alejarse de él, pero las veces que lo intento la dejo colgada de manos y piernas por todo un día, sin contar los azotes que le dejaran la espalda marcada por varios días, y la forma tan ruda en que la poseyó lastimándola, su ginecólogo había hecho una cirugía de emergencia, y solo eso le dio un descanso, pero en cuanto ya no pudo fingir más y el hombre descubrió que estaba ya en perfectas condiciones, le costó varias noches de sexo rudo, no solo con el anciano que tal como Terrece lo decía era adicto a las pastillitas, no solo las azules, sino de todo tipo, también la compartió con un grupo de hombres que se satisfacieron con su cuerpo, la mayoría del tiempo estaba prácticamente desnuda en casa, no le permitía usar nada que él no deseara, así que no le servía de mucho el enorme guardarropa lleno de pieles y vestidos costosísimos, solo los usaba en alguna que otra ocasión que el viejo asistía a eventos sociales, mismos que terminaban en reuniones con otros ancianos que gustaban de pasarse uno a otro las mujeres que lucían como trofeos, ella era un trofeo más para el vejete.

-Pero si vives como una reina, no veo porque odias tanto al pobre ancianito, ni siquiera te ha de molestar cuando no toma su viagra….- se burlaba sin notar la amargura que había en la mirada perdida de aquella mujer que a su manera lo amaba.

Susana se volvió al espejo ocultando su rostro de Terrece, ni él ni nadie sabrían jamás la clase de vida que tenía que soportar, ni todo lo que tenía que pasar para logra que ese anciano la dejara libre por una semana, las asquerosidades a las que había sido sometida eran para volverse loca, jamás hablaría de eso con nadie, jamás dejaría que alguien se enterara de su vergüenza, sobre todo porque sabía que jamás podría huir de ese infierno, vendió su alma a esa representación de los infiernos que era el anciano, y ahora no podría librarse de él, a menos que estuviera dispuesta a perder alguna de sus extremidades tal como el hombre ya se lo había advertido, ella se reconfortaba a si misma pensando en que sería la reina, la dueña de toda su fortuna, pero no mientras el anciano viviera, y aunque un par de veces trato de ayudarle a pasar a la otra vida, el hombre seguía sano y salvo y con demasiada energía, lo peor fue que el la descubrió y consiguió las pruebas para mandarla a prisión, no lo hiso, porque tal como se lo dijo ella era el mismo retrato de su bella madre, era como ver a su antigua amante vuelta a nacer, y no la dejaría ir, no cometería el mismo error, así que la mantendría a su lado hasta que se hartara de ella, pero no creía que ese día llegase. Lo que Susana ignoraba, era que el anciano tenía un testamento ya escrito y legalizado, ella solo obtendría una pequeña compensación que le ayudara a vivir sencillamente si sabía administrarse, Y el resto seria para varias organizaciones benéficas con lo que el viejo quería lavar sus pecados.

Recompuso su maquillaje y se encamino a la cama, tomo la mesilla del desayuno y la dejo a un lado, se montó sobre su amante, ese hombre al que mantenía como a un rey, y no le importaba, sabía que no la amaba, quizá tuviera otras mujeres, pero el siempre había sido su deseo desde que lo conoció, creyó que arruinándolo lo tendría y no se equivocó, le costó tiempo hacerlo suyo, pero al final el dinero lo había comprado como a cualquiera, ella era el juguete de un anciano, pero Terrece era su propio juguete, y estar con él le hacia olvidar todo las asquerosidades que vivía, no importaba si él era infiel, si solo estaba a su lado por dinero, por los lujos, por una vida fácil, él era el único capricho que había valido la pena… y el único que podía hacerla olvidarse de William Andrey aunque fuera por unos instantes, comenzó a moverse buscando la reacción de su amante y este… bueno, ella era solo una más para satisfacer sus necesidades. Uno para el otro.


La mansión era una algarabía, las travesuras de los gemelos siempre eran una buena conversación, Eliza se apenaba de lo que hacían sus hijos pero no podía corregirlos como deseaba debido a que eran consentidos por la Tía Elroy, y contra esa mujer no se podía. Ella solo le alegaba que serían pocos años lo que ella haría aquellos caprichos, pues solo esperaba que la vida decidiera abandonarla.

Anthony y sus primos los Corwell reían con anécdotas de su niñez muy similares a las de los gemelos, sus aventuras en Lakewood eran dignas de un libro de historietas.

-Por cierto Tía, que paso con la propiedad de Lakewood?- Pregunto intrigado Stear…

La tía estaba a punto de responder cuando una voz que nadie esperaba escuchar dio la respuesta…

-En perfectas condiciones como siempre…

Todos se volvieron completamente sorprendidos hacia la puerta de la estancia y el silencio fue absoluto, nadie se atrevía a respirar siquiera al ver la figura que estaba en el umbral observándolos con una mirada picara mientras su boca dibujaba una sonrisa retorcida…

Los pasos resonaron haciendo eco, ninguno de los presentes se atrevía a romper el absoluto silencio en el que se encontraban.

-Quién eres?- pregunto uno de los gemelos escapando de las manos de la Tía abuela y encarando al que para él era un extraño.

-Tú debes de ser el pequeño George…, te pareces demasiado a tu bisabuelo… tienes la misma mirada de mi padre… y sus ojos.- respondió posicionándose en cuclillas para quedar a la altura del chiquillo que sonreía con el jugueteo del extraño en su cabello.- y ella es la pequeña Rose?- pregunto acercándose a George quien se puso de pie con la hermosa niña en brazos,- tan hermosa como su abuela.

-Sí, ella es mi pequeña Rose Mary, - respondió George.

-Quien es el, abuelo?- pregunto la pequeña en un murmullo acercándose al oído del que la mantenía en brazos.

-Él es tu tío Abuelo William…- respondió el hombre con las lágrimas a punto de salir de sus incrédulas pupilas.

-Así es… yo soy el monstro gruñón del que seguro te hablo tu padre…- sonrió cuando Anthony se sonrojo al verse descubierto.

-Tío yo… yo…- trato de responder el rubio que aún no se recuperaba de tal sorpresa.

-Este es el recibimiento que me da mi familia después de cinco años sin verme?, - pregunto sonriente.

-Eres un malcriado malagradecido…- exploto la Tía abuela sin poder controlar más su llanto, sintiendo que el pecho le explotaría sino decía algo.

-SI, mi señora, si lo soy y por eso le pido perdón… pero necesitaba tiempo… para volver a mi familia sano…- se acercó a la mujer que no podía levantarse por miedo que sus piernas que parecían de trapo en ese instante, no lograran sostenerla. Él se inclinó tomando el rostro lloroso de aquella mujer entre sus manos y acercándose para besar su frente una y otra vez mientras le susurraba la palabra perdón.

-Eres un ingrato con tu vieja tía…- volvía a reclamarle…

-Ya podemos entrar?- pregunto Candice asomando su cara con una sonrisa traviesa por uno de los lados de la puerta abierta…- estamos seguros?...

Todos se volvieron a verla y después a William incrédulos, esos dos se habían burlado de toda la familia fingiendo estar separados?

Candice fue apareciendo poco a poco, llevando una hermosa damita de largos risos rubios y con nariz respingona, pero de ojos azules como su padre tomada de la mano, un caballerito rubio de ojos verdes y pecas en la nariz cargado a un costado, y una barriga que apenas le permitía caminar, William se encamino hacia ella para ayudarle con él bebe que apenas caminaba.

-Esto es… es….- la tía estaba sin palabras.

-Es la garantía que me pidió…- respondió Candice.

-No lo puedo creer!- George se encamino al encuentro de la rubia y la abrazo con cariño llorando de alegría al ver que su hermano al fin era feliz con la mujer que amaba y con la familia que siempre había deseado.

-esta es mi familia Tía Elroy… me tarde un poco en formarla pero ahora te la traigo aquí… como garantía de la promesa que Candice te hiso, te está devolviendo al Albert que tu deseabas volver a ver, solo que esta mejorado ya que he cumplido todos mis deseos gracias a ella, ahora soy un hombre completo, pleno y feliz con lo que la vida me ha dado…,ella me enseño que estar en un lugar privilegiado también puede ser una bendición, no solo una maldición, todo está en saber con quién compartir lo recibido…

-Por los cielos cariño que no lo puedo creer, tenerte aquí, así…- mencionaba la tía refiriéndose a que el hombre estaba de pie y moviéndose sobre sus piernas como antes, libre de esa silla que lo había aprisionado, un detalle que al parecer el había olvidado.

-oh, sí, ahora camino…- dijo sonriendo y todos rieron liberando al fin los sentimientos contenidos por tan agradable sorpresa, Albert parecía haber olvidado el infierno vivido cuando perdió la movilidad de sus piernas y en el que se mantuvo el tiempo que Candice estuvo fuera de su vida.

-Es una maravillosa sorpresa.- Anthony se levantó y tomo a Eliza de la mano para que lo acompañara a saludar a Candice que permanecía bajo el brazo de su cuñado que la seguía abrazando con cariño. Después de abrazarla y besarla le presento a su esposa.- Candice, ella es Eliza, mi esposa, y esos dos traviesos son mis hijos… tenías razón, ella es la paz que yo necesitaba a mi lado.

-Un gusto conocerte, me alegra que al fin la hayas encontrado…- respondió saludando a Eliza y respondiendo a las palabras de Anthony.

Con pasos lentos y graciosos se acercó al fin a la mujer que seguía sentada sin poderse poner de pie.

-Se lo he traído tal como lo prometí, es el Albert que alguna vez por mi culpa perdió, ahora está completo, curado en cuerpo y alma… es su William, mi Albert.

La anciana le acaricio el rostro y la tomo entre sus manos para besarle en la frente y darle las gracias, fue una larga espera, pero valía la pena al ver la mirada clara y la sonrisa amplia en ese rostro varonil que ella tanto amaba. Suspiro profundo, y pidió que le acercaran a sus "nietos" .

-Ella es Candice Emilia, - menciono Candy presentando a su primogénita y sorprendiendo aún más a la anciana que reconoció su nombre apenas lo mencionó.- Él es William Alexander…- Albert acerco al jovencito que apenas se mantenía en pie por sí solo, una lagrima corrió en la anciana mejilla al reconocer ahora el nombre de su propio padre…- y estos… bueno serán Pauna y Bert., los mellizos.

-Han estado ocupados Tío!- el comentario oportuno de Archivald no podía faltar.

Todos rieron por la puntada del chico quien al igual que su hermano se casaran en una ceremonia muy íntima donde solo ellos y el sacerdote habían participado, siendo enemigos de las reuniones sociales tradicionales, ambos contrajeron matrimonio el mismo día, ante la presencia del sacerdote y de sus padres solamente, la abuela de Patricia la esposa de Stear y Annie no tenía familia al igual que Candice era huérfana y los padres que la adoptaran habían fallecido un par de años atrás por lo que no tenía más familiares.

-Tus papas saben que estas aquí?- pregunto Anthony a Candice, - saben que te casaste?, no lo parecía la última vez que hable con ellos.

-Nos tomamos el atrevimiento de invitarlos hoy, creo que es hora de que conozcan a Albert y a sus nietos, espero que no sea una molestia Tía Elroy.

-Por supuesto que no, además es hora que toda la familia se reúna…, lo que me recuerda… sus padres vendrán verdad?- pregunto a los chicos que estaban frente a ella, los Corwell.

-Sí, pero ya los conoces, no pueden faltar a la celebración de la compañía.

-Entonces lo del viaje a África…- interrumpió Archie.

-Es cierto…- intervino Albert- estuvimos en áfrica y fundamos un orfanato que se agregó a los beneficiados por la asociación, al igual que ampliamos el hogar de Pony y lo unimos con el pequeño orfanato sin nombre que Candice favorecía, estuvimos viajando por un año después de que recupere la movilidad de mis piernas, hace dos años que residimos en Lakewood… y es ahí donde pensamos quedarnos.

-Tardaste dos años en volver a caminar?- pregunto Stear curioso.

-Bueno… no,- respondió Candice sonrojándose al recordar esos días, en realidad, semanas que fueron meses, de una terapia intima intensiva que ayudo a mejorar el movimiento de las caderas de Albert y al complementarla con ejercicios regulares pero a la vez.. Sensuales como una forma de animar al paciente… el hombre recupero la totalidad de su movimiento en unos meses, que no fueron más de cinco.

-Mi terapista fue realmente estricta… y demostró una vez más lo buena que es en el manejo de su paciente, tarde solo cinco meses después de que me marche de aquí, pero había demasiadas cosa que aun necesitaba sanar, no eran solo las piernas lo que tenía heridas, Candice se encargó también de aliviar mi alma, siempre lo tuve todo, pero en realidad no tenía nada… y por primera vez tuve algo mío, que era solo mío y no quería compartirlo, me porte un poco egoísta lo admito, pero…

-Te comprendo hijo… querías gozar de tu familia, algo que era solo tuyo y no tenías que compartirlo, y mira que hermosa familia has logrado… y además has hecho felices a muchos más con tu trabajo. Gracias por al fin comprender la verdadera responsabilidad de los que estamos en una situación privilegiada, aunque pocos sean los que lo logran. Me hace feliz ver que esta chica cumplió con todas sus promesas y aún más… gracias Candice..., Señora Andrew.

-Oh no, usted sigue siendo la señora Andrey…, yo, nosotros bueno…

-Tía, tiene una boda que Organizar, No nos hemos casado aun…hemos vivido en unión libre por que Candice a si lo quiso hasta hoy, porque ahora no tiene pretexto para continuar haciéndome esperar…

Albert saco de su bolso la tradicional cajilla con un hermoso diamante solitario sentado en el centro de dos bandas de oro cubiertas de bellas esmeraldas, y con unan rodilla en el suelo… le hiso a pregunta que había estado deseando hacerle desde el día que ella acepto quedarse con él en la casa de Londres…

-Quieres ser mi esposa Candy?...

Ella lo miro atónita sin saber que responder, le hubiese gustado que sus padres estuvieran presentes y cuando pensaba decírselo a Albert…

-Candice Marie jane, es mejor que digas que sí, o no pienso perdonarte las mentiras que me dijiste durante todo este tiempo…

La pareja algo mayor entraban sin reparar mucho en la etiqueta a seguir en una ocasión como aquella, Candice se volvió a ver a la persona descubriendo a su madre y a su padre, ellos se encaminaron a abrazarla, mientras otra pareja se agregaba a la reunión, por supuesto eran los Corwell, el único primo de sangre que tenían George y William y quienes eran muy queridos para la Tía Elroy, todos juntos fueron testigos del "si" que Candice le dio al hombre que cambio su vida tanto o más de lo que ella había cambiado la de él.

Hubo que esperar un poco para la celebración de la boda al gusto de la Tía Elroy, pues Candy dio a luz un mes después de esa noche, la tía vio realizado uno de sus más anhelados sueños, Organizar la boda de su querido William, verlo feliz al lado de una mujer quien le dio una hermosa familia y que lo amaría "siempre" a pesar de todo y contra todos.


Bueno este es el epilogo, un poco corto, pero espero que haya sido de su agrado, y con este ultimo capitulo la historia a llegado a su final, gracias mil por haberme acompaniado hasta aqui, y tambien gracias mil por todos sus comentarios y reviews que son los que me alentaron para llegar hasta el final, gracias a Mayra existosa por la invitacion a participar en este evento, bendiciones, abrazos virtuales, y nos seguimos leyendo en la proxima...

Akirem