Capítulo 10: Lyra y Lemy.
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—Todd —
Una voz decía su nombre pero apenas y podía oírla, como si la persona que lo llamaba estuviera a muchos metros de distancia, lo que si podía asegurar era que esa era la voz de una mujer, específicamente una niña.
«Debes protegerlas, son lo único que mantiene la poca cordura que tienes intacta después de todo»
Otra voz más clara acompañaba a la de la niña, esta vez era la de un hombre, pero su tono era burlesco y sarcástico, como si le divirtiera la situación en la que él se encontraba.
—Todd… oye —
«No puedes perderlas también, te volverías completamente salvaje, loco… hmm, pensándolo eso no suena taaaan mal ¿verdad?»
—Hermanooo ~ —
«Él no pudo cumplir con su deber porque era débil y patético, un ser lamentable que vivió y murió como un cobarde»
—¿Ya te moriste? Espero que no, Tooodd ~ —
«Tu no eres igual que él ¿o sí?»
«No»
—Yuhuuuu ~ ¿hay alguien ahí? —
«Exacto, eres fuerte, rápido, brutal, sanguinario, como un depredador que destroza su presa»
«Están a salvo conmigo»
«¿Estás seguro de eso?»
—Todd tienes que despertar, la escuela —La voz femenina con cada frase se volvía más y más clara, reconocía esa voz, le era absurdamente familiar como si la escuchara todos los días.
«Si»
«¿Por qué? Cómo puedes estar tan seguro de eso ¿acaso ya olvidaste el lugar donde viven? Tarde o temprano les pasara algo muy muy muy malo»
«Entonces los eliminare a todos antes de que eso pase»
«Eso es, acaba con ellos antes de que eso se vuelva a repetir, acábalos ¡acaba con todos!», la voz del hombre se volvió iracunda y llena de rencor.
—¡Hermano desierta! —
Todd despertó bruscamente sintiéndose muy desorientado, mareado e incluso perdido diría él ya que tardó diez segundos en reconocer que se encontraba en su propia casa, un efecto secundario de resultado de dormir solo una hora, aunque también puede ser culpa de la droga que consume para "despertar todo su potencial".
—Oh al fin despiertas hermano mayor, buenos díaaas ~ —
Frente a él se encontraba una sonriente y linda chica de trece años con largo cabello rojo y los mismo ojos dorados que su madre, de piel un poco bronceada y la peculiar dentadura afilada, vestía una camiseta amarilla y pantalones negros. Todd no se había movido de la esquina en la que monto su guardia, un plato con los restos de su cena yacía a su lado y las píldoras del frasco detrás de él hicieron ruido cuando se estiró, su espalda y cuello crujieron grotescamente.
Dormir sentado en ese lugar tan poco practico no era muy cómodo pero no tenía otra opción, ese era el mejor sitio con diferencia de toda la casa, le daban una vista completa de los lugares importantes ¿debería conseguirse un asiento? De esos que pones en la playa para tomar el sol.
—¿Qué hora es? —preguntó Todd poniéndose de pie mientras acariciaba la cabeza de su hermana, esta era un poco más baja que él.
—Hora de prepararte para la escuela ¿enserio volviste a dormirte ahí? te dije que no lo volvieras a hacer —dijo su madre saliendo de la cocina con una espátula en mano.
—Jejeje lo siento —
—Todd, no creerás lo que pasó —mencionó Alice dando saltitos.
—¿Y qué paso enana? Finalmente atrapaste al troll que se roba tus calcetines —dijo Todd burlonamente.
Su hermana tenía la mala costumbre de no poner los calcetines que se quitaba en el cesto de ropa sucia, solo los tiraba por ahí por toda la casa perdiendo varios pares en el proceso, pero Alice creía firmemente que un troll con un fetiche por ella los tomaba para llevarlos a su escondite y olerlos.
Tal vez debería quitarle esos extraños libros de fantasía que solía leer, aunque pensándolo ese era parte de su encanto.
—¡El troll existe! Cuando atrape a ese pervertido recuperare todo lo que se ha llevado y le pateare su feo trasero —afirmó Alice con un puchero—. Pero no es eso, mira esto, cuando desperté mi celular estaba justo al lado de mi almohada ¡no es fantástico!
Alice mostró alegremente su celular a Todd quién no tardó en fingir asombro.
—¡No es cierto! —exclamó Todd con incredulidad—. ¿cómo paso esto?
La risa divertida de su madre se escuchó desde la cocina.
—Seguro fue un hada justiciera, vio lo que me paso y persiguió a esos tipos para darles su merecido —Alice lanzó unos cuantos golpes al aire haciendo ruiditos con la boca, Todd sonrió levemente.
—Oh no me digas, pues si la veo me asegurare de darle las gracias —comentó dándole un golpecito en la nariz a su hermana.
Una hora después habiendo desayunado y listo para ir a la escuela Todd le ayudaba a su madre con los platos sucios, aunque las lecciones en la secundaria Royal Woods iniciaban a las nueve y media él comúnmente se saltada la primera hora de clases, tenía tiempo de sobra.
—Dime mamá tu medicina ¿hay que comprar más? —
—Todavía quedan algunas pastillas en el frasco —contestó secando el plato que le dio su hijo.
Hace más o menos tres años su madre sufrió un pequeño ataque al corazón mientras trabajaba, en el hospital le diagnosticaron un problema cardíaco que podía ser fatal sin el tratamiento adecuado, como esperaban su seguro no cubrió el coste del medicamento y tuvieron que pagar por él.
La medicina no era para nada barata, quinientos dólares por un frasco de treinta pastillas que su madre debía tomar con cada comida, obviamente no tenían tanto dinero por lo que Todd tuvo que usar métodos cuestionables para conseguir el dinero, poco le importaba quitarle a otros si era para mantener viva a su madre.
Aunque ahora debía asegurarse de que aquella justiciera de cabello blanco llamada Ling no se metiera donde no la llamaban, mantenerla a raya mientras seguía haciendo "recolecciones" dentro de la escuela, y que no entorpeciera su plan de crear una invencible pandilla que le facilitaría la tarea de cuidar de su madre y hermana.
—Pasaré por la farmacia después de la escuela, ayer el jefe me dio mi paga —Para completar el precio del medicamento Todd consiguió un trabajo como cobrador, en pocas palabras, le pagaban por golpear a personas tontas que le debían a la gente equivocada.
Por supuesto, su madre no sabía esto, le hizo creer que trabajaba en un negocio de entregas.
—No tienes que hacerlo, he podido ahorrar un dinero extra, puedo pagarla yo misma esta vez —No le gustaba que su hijo gastara todo el dinero que ganaba en algo que no era su responsabilidad, debería usarlo para comprar cosas que él quisiera.
—Entonces guardalo para una emergencia, me haré cargo del gasto de tu medicina —Todd miró a su madre y le sonrió feliz—. Tu me diste la vida, ahora yo cuidare la tuya.
La mujer se sorprendió un poco y sonrió.
—¿Qué hice para merecer un hijo tan bueno como tu? —
—Nada especial, solo nacer —respondió y la abrazó como si fuera la cosa más valiosa del mundo, porque para él lo era junto con su hermana—. Mientras yo viva ustedes no tendrán que preocuparse por nada.
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La casa de su tía Luna se encontraba en la ciudad vecina al este de Royal Woods por lo que el viaje fue un poco largo, ella los había invitado a una cena esa noche para celebrar el próximo recital que daría Lyra en un teatro muy famoso. Lincoln hablaba con su esposa sobre lo emocionado que estaba por ver a su hermana Luna de nuevo, mientras que en el asiento trasero Ling iba de cabeza en el asiento trasero sumergida en sus pensamientos, dicen que piensas mejor con sangre en la cabeza.
«Ayer busque por todas partes y no encontré nada que valiera la pena ¿qué voy a hacer?», pensaba Ling con los brazos cruzados.
El día anterior junto con sus amigos del club de taekwondo recorrieron royal woods por separado en búsqueda de una escuela que enseñara tai chi como arte marcial, sus amigos encontraron tres pero cuando llegó se topo con maestros mediocres, estudiantes pretenciosos de bajo nivel y tarifas demasiado altas, ella no solía ser quisquillosa con las cosas pero en las artes marciales Ling solo buscaba excelencia y experiencia en sus maestros.
—Ling siéntate bien por favor, eso que haces es peligroso —
—Pero tengo el cinturón puesto —
—Ling Bo —habló Lincoln con seriedad.
—Esta bien —dijo Ling con desgano.
—Dime Ling Bo ¿tuviste suerte con tu búsqueda? —preguntó Lincoln.
—No, incluso he buscado en internet pero las escuelas que me gustaron quedan en otra ciudad y son muy caras —explicó un poco triste.
—No puedo creer que seas la misma Ling que nunca se rindió a pesar que no tenía habilidad para el kung fu, no te des por vencida —alentó Lincoln.
—Estoy segura que encontraras un buen maestro que te enseñe —Sid miró a su hija—. Recuerda lo que decía el señor Long, la vida siempre te sorprende en el momento que menos te lo esperas.
—Si sabes que solo dice eso por que encontró a su esposa engañándolo con el lechero ¿verdad? —Ling rió divertida, su maestro de wing chun era un hombre muy fuerte, una lastima que tuviera tanta mala suerte en su vida personal.
—Pero tiene razón ¿no? —dijo Lincoln.
—Pero tiene razón —afirmó Ling.
Una hora después Ling estaba cayendo dormida por el aburrimiento cuando su padre le habló.
—Ya llegamos Ling Bo —
—¡¿De veras?! —
La albina rápidamente miro por la ventana viendo una Linda casa de dos pisos y en la entrada a su tía Luna dándoles la bienvenida con una sonrisa, el auto se detuvo al frente de la cochera de Luna, Ling se bajó primero y corrió hacia Luna.
—¡Tía Luna! —
—¡Qué me cuentas chica! —
Ling saltó y Luna la atrapó en el aire aprisionándola en estrecho abrazo, Lincoln no tardó en unirse a ellas llegando incluso a lagrimear un poco.
—Estoy tan feliz de poder hacer esto de nuevo, perdón por no buscarte antes —declaró moqueando un poco haciendo reír a Luna, ella también extraño mucho a su hermano.
—Yo igual hermanito, yo igual —murmuró dándole unas palmaditas en la espalda.
—Hola Luna, cuanto tiempo —saludó Sid.
—¡Sid hermana, te creí perdida jajaja! —Los dos albinos se separaron de Luna para que las dos mujeres pudieran compartir un abrazo también—. Vamos entren, Sam preparó su guisado especial.
—Oh también trajimos algo, es un plato tradicional de china, Lincoln y yo lo hicimos pero la idea fue de Ling —
Lincoln, quien había ido al auto unos instantes, traía un contenedor mediano de plástico en sus manos.
—Espero que no te importe —dijo Lincoln.
—Pff claro que no, entre más mejor —
Todos entraron a la vivienda, la decoración era bastante normal, había uno que otro poster de alguna banda y un gran estante que estaba a reventar de discos musicales, en eso vieron a una bella mujer de cabellos rubios con las puntas teñidas salir de lo que parecía ser el comedor.
—Hola Sam, perdón por las molestias —dijo Sid.
—Para nada, que bueno llegaron bien —Sam abrazo a la pareja—. ¿Y la pequeña Ling?
—Buenas noches tía Sam —Ling se inclinó levemente haciendo un saludo chino tradicional conocido como "fist palm"—. Me alegra que por fin podamos conocernos.
—Vamos no hace falta tanta formalidad, somos familia —comentó Sam con una sonrisa nerviosa , no estaba acostumbrada a ver tanto respeto hacia su persona.
Ling era tan confiada con las hermanas de su padre por que desde muy pequeña hablaba con ellas y hasta bromearon una que otra vez, sin embargo con sus parejas la cosa era distinta, no los conocía lo suficiente y sentía que no era correcto saltarles encima, sin mencionar lo irrespetuoso que eso sería.
—Lo tendré en cuenta tía Sam—contestó Ling con el mismo tono respetuoso.
—Bueno al menos me consideras tu tía —La mujer sonrío levemente.
—Mamá ¿ya llegaron? —Una hermosa y juvenil voz femenina se escuchó desde las escaleras.
—Hey Lyra —Saludó Lincoln a su sobrina.
—¡Tío Lincoln! —
Lyra que venía bajando las escaleras aceleró un poco el paso y se abalanzó sobre el hombre dando algunos gritos de emoción aprisionándolo con sus brazos y piernas, la joven castaña quería a Lincoln como un padre por todos los buenos consejos y el amor que le ha dado.
—También me alegra verte cariño jejeje —Lincoln acaricio el sedoso cabello de Lyra, a pesar de que ahora era más alta que él seguía siendo esa niña que recordaba, seria pero con tiernos arrebatos de alegría.
En eso Lyra se dio cuenta que todos la miraban divertidos y se separo de su tío aclarando su garganta.
—Estoy muy feliz de que vinieras a visitarnos tío Lincoln, hola a ti también tía Sid —dijo la chica dándole un abrazo a Sid.
—Wow, eres aun más hermosa en persona prima Lyra y más alta también —
—En realidad está acomplejada por su altura —le susurró Luna a Ling.
—¡¿Enserio?! —Ling no podía creer que Lyra viera eso como algo malo, ella deseaba ser tan alta y esbelta como su prima cuando tuviera su edad, solo veía beneficios con un cuerpo como ese.
—¡Eso no es cierto, no le digas cosas extrañas mamá! —reclamó Lyra sonrojada hasta las orejas—. Ignora lo que dijo y ven a dame un abrazo prima.
Lyra se puso a la altura de Ling y la atrajo a un afectuoso abrazo que la albina no tardo en corresponder.
—Oigan ¿y el primo Lemy? No va a bajar —Ling buscó con la mirada a su primo con la esperanza de verlo por ahí, pero no lo encontró.
En ese momento sus tías y su prima se miraron incomodas sin saber muy bien cómo responder a esa pregunta, la verdad es que Lemy ya casi no pasaba tiempo en casa, prefería pasar la mayoría del tiempo con unos amigos no muy decentes.
Ellas pensaban que parte de una fase de rebeldía pero ni siquiera Lyra les dio tantos problemas, Lincoln vio las reacciones de sus familiares e inmediatamente supo de que se trataba, Luna le había contado una que otra vez lo problemático que se había vuelto Lemy.
—Amm lo siento amor, Lemy no se encuentra en casa, está afuera con unos amigos —contestó finalmente Sam.
—¿No está? Pero son casi las diez ¿por qué estaría en la calle tan tarde en la noche? —Ling se sintió un poco decepcionada por eso, realmente esperaba pasar tiempo con su primo.
—B-bueno es un poco complicado —comentó Luna rascándose la nuca.
—Pero…
—Ling cielo, otro día será —Sid colocó una mano sobre el hombro de Ling haciéndole entender que no siguiera insistiendo.
—Esta bien —
Después de cenar se trasladaron a la sala de estar para ver algunas fotos familiares de Luna y Sam, Ling estaba viendo las fotos del embarazo de sus tías y del nacimiento de Lyra y Lemy preguntándose cómo le había hecho una pareja de mujeres para tener hijos biológicos.
«Esta pregunta me perseguirá por semanas»
Intrigada miró dos fotos particulares de Luna y Sam, ellas tendidas sobre una camilla de hospital con Lyra y Lemy en sus brazos respectivamente, lucían cansadas pero muy felices, debía admitir que sus primos de bebes se veían muy tiernos.
Ling dejó de freírse el cerebro con el asunto de sus tías cuando la puerta de la casa se abrió y Lemy ingresó a la vivienda tomando por sorpresa a todos, especialmente a la albina. Apenas vio a sus tíos y prima el chico cayó en cuenta que había olvidado por completo que ellos vendrían a cenar.
«Mierda», maldijo Lemy internamente.
—¡Primo Lemy! —exclamó Ling felizmente, por un momento pensó que en verdad no lo vería, segundos después ya se encontraba abrazándolo—. Que bueno que llegaste antes de que nos fuéramos.
—H-hola Ling que onda, hola a ustedes también tío Lincoln, tía Sid —Lemy correspondió el abrazo como pudo, todavía estaba un poco descolocado por la embestida que le dio Ling.
La pareja le regreso el saludó con una sonrisa, en ese momento un olor realmente desagradable golpeo la nariz de Ling, uno que no noto debido a su emoción y que provenía de su primo. Ling se alejó de él tapándose la nariz con manos, reconocía muy bien ese aroma y enserio lo odiaba, la mayoría de los cretinos que golpeaba olían a eso.
—Ugh primo Lemy, hueles a cigarri… —En un abrir y cerrar de ojos Lemy le tapo la boca a su prima, estaba seguro que se había quitado todo rastro de nicotina en su cuerpo ¡¿acaso su prima tenía la nariz de un sabueso o algo parecido?!
—S-si, pase frente a un bar de camino y uno de esos idiotas exhaló el humo de su cigarrillo sobre mi —Le explicó el chico en voz baja, si sus madres o hermana se enteraban que estuvo fumando de nuevo lo castigarían de por vida.
—Jovencito ¿ya viste la hora que es? —Sam se veía molesta, Lemy solo volteó la mirada con fastidio y se separó de Ling.
—Lo sé, se me fue el tiempo ¿si? No hagas un escándalo por esto mamá —
—¿Como puedes decir eso? Nuestros tíos y Ling vinieron desde muy lejos para pasar tiempo con nosotros y tu pierdes el tiempo con esos buenos para nada, debería… —Lyra iba a empezar a regañar a su necio hermano pero fue detenida por Luna.
—No es el momento para hacer esto, no arruinaremos esta reunión familiar con una pelea —dijo la castaña—. Lemy ve a tu cuarto, hablaremos de esto más tarde.
—Pff como sea, oye Ling ¿quieres ver algo genial? —le pregunto Lemy, la albina asintió enérgicamente—. Ven, vamos a mi cuarto.
La albina lo siguió por las escaleras no sin antes decirle a Lyra que quería hablar con ella luego.
—Siento que vieran eso —se disculpó Luna, estaba que se le caía la cara de vergüenza, lo mismo para Sam y Lyra.
—No te disculpes, es parte de la paternidad —dijo Sid.
—Nosotros también hemos tenido problemas con Ling Bo, es algo que le pasa a todos los padres jejeje —añadio Lincoln.
Con Ling y Lemy al llegar se detuvieron frente a la puerta cerrada de la habitación de este último, tenía un gran letrero que decía "prohibido el paso", se giró para ver a su prima.
—¿Lista? —preguntó Lemy sonriendo.
—¡Abre ya primo Lemy, sabes que el misterio solo hace que me emocione más! —exclamó Ling ansiosa.
Lemy abrió la puerta de su habitación mostrando que estaba lleno de herramientas de entrenamiento, un saco de arena colgaba del techo, guanteras, pesas y demás, Ling entró de inmediato chequeando todo el equipo de su primo. También posters de bandas de death metal decorando las paredes y una guitarra eléctrica colgaba de la puerta de su armario, un par de amplificadores de gran tamaño descansaban en una esquina, al ser una familia tan "musical" estaba segura que el cuarto de Lyra tendría algo parecido.
—¡Kung futástico! ¡¿desde cuando practicas kickboxing?! —Incluso tenía guantes y los típicos pantaloncillos que usaban los profesionales.
—Son artes marciales mixtas en realidad, comencé hace un año, al principio solo era ejercicio pero ahora lo practico diariamente —explicó Lemy entrando a la habitación.
—Wow, espera, no me digas que eres de esos que piensan que la AMM le gana a todo —Esa clase de personas realmente la hacían enojar, ningun estilo de pelea era invencible.
En el pasado se cruzó con algunos tipos que creían que la AMM era absoluta jactándose y diciendo que el kung fu no servía en una pelea real, cuando quiso callarlos sus maestros se lo prohibieron, "No hay nada más lamentable que personas consumidas por la ignorancia, debemos sentir lastima por ellos, no enojo" dijeron.
—Para nada, sé que me patearías el trasero —mencionó Lemy encogiéndose de hombros.
—Uff que bueno, pero tampoco creo que seas tan malo como dices —
—¿Enserio lo crees? Ni de chiste soy tan bueno como tu —Las peleas que había tenido las ganó por muy poco.
—¡Ja! Debiste verme cuando yo empece, me tropezaba y vomitaba todo el tiempo jajaja —dijo Ling con nostalgia, siempre le gustaba recordar sus inicios—. ¡Muéstrame! Tengo algo de experiencia con las artes marciales mixtas.
—Esta bien, pero no esperes demasiado ¿si? —Lemy sabía que a pesar de su edad su prima ya podía considerarse una "pro", comparado con ella no tenía la más mínima oportunidad, se quitó su chaleco quedando con su camisa negra sin mangas.
El chico se puso lo guantes y se acercó al saco de arena, comenzó con un rápido combo de puñetazos, luego una serie de patadas bajas y altas, golpeo el saco por un rato mientras Ling miraba cada movimiento analíticamente sin perder ningún detalle, Lemy finalizó con una doble patada y escuchó los aplausos de su prima.
—Excelente, tal como esperaba de uno de mis primos, a diferencia de mi tienes talento para esto primo Lemy —felicitaba con una sonrisa—. Es increíble lo que has logrado en solo un año.
—Jejeje gracias Ling —Lemy estaba feliz de escuchar eso de una peleadora tan buena como Ling—. Pero estoy seguro que tienes algunos consejos, algo que yo no vi y tu si ¿verdad?
—Eres bastante perspicaz primo Lemy, me gusta eso en un chico —Lemy se sonrojo un poco por eso—. Pero en vez de decírtelo te lo mostrare, hagamos un poco de sparring.
—¡¿Eh?! Quieres decir ¿ahora? —
—Si, atacame como si fuera una pelea real —
—¿Estás segura? Digo yo soy un hombre y…
—¿Me subestimas porque soy mujer? —Ling fingió sentirse ofendida.
—¡No no no no no, nada de eso, es más creo que eres más fuerte que yo y… —Lemy movía sus manos tratando de remediar su "error" de forma desesperada.
—Pffft jajajajajaja —La risa de Ling le hizo poner una graciosa cara de confusión—. Estoy jugando contigo primo Lemy jajaja.
Lemy suspiró aliviado.
—No hagas eso Ling, de verdad creí que la había cagado —
—Nah descuida, no me molestan cosas como esas, bueno ¿empezamos? —Ling se quito la sudadera blanca que traía puesta y se puso en guardia esperando a que su primo actuara, la camisa que traía debajo se apegaba a su cuerpo resaltando sus atributos en desarrollo, Lemy tuvo que cachetearse mentalmente para no sonrojarse de nuevo.
—¿Sin postura? —preguntó el chico cuando vio que Ling no adoptó la típica pose de kung fu que había visto en películas y demostraciones, simplemente estaba ahí con los puños a la altura de su pecho.
—Sip, yo sigo la filosofía de mi ídolo y gran maestro de artes marciales Bruce Lee —declaró Ling—. Las posturas y todo eso ves en demostraciones no sirven en una pelea, ademas de forzar al cuerpo a moverse de forma poco natural, las artes marciales deben adaptarse a ti no tu a ellas y eso fue lo hice.
Lemy entendió lo que quería decir su prima y asintió, se acercó a Ling y lanzo el primer golpe.
—Tensas demasiado los puños cuando golpeas, eso te resta rapidez, no lo hagas hasta que estés a punto de golpear tu objetivo —Ling se movió como un rayo y golpeó a Lemy levemente en tres puntos diferentes de su cuerpo, el chico no pudo seguir sus puños con la mirada, intento de nuevo con una patada—. Las patadas altas pueden ser un problema, alguien con buenos reflejos puede agarrarte la pierna y atacar.
Ling bloqueó la patada y atacó toda la pierna del chico con una veloz serie de leves puñetazos hasta que llegó a la cintura, simuló un codazo en sus costillas y luego subió con otra ráfaga de golpes hasta la barbilla, Lemy apenas vio venir un golpe a su rostro que nunca llegó, Ling puso una pierna detrás de las de Lemy y le dio un firme empujón en el pecho.
—No las uses hasta que estar completamente seguro que le darás a tu oponente —Lemy hubiera caído al suelo si no fuera porque Ling lo sujetó de su camisa para que esto no ocurriera.
El chico miraba atónito a su sonriente prima, sus largos caninos resaltaban, la albina había hecho todo eso sin perder su asombrosa velocidad en ningún momento.
—De verdad que estás a otro nivel —admitió Lemy un poco asustado haciendo una nota mental de nunca enfadar a su prima, Ling lo ayudo a ponerse de pie.
—¿Viste eso? —preguntó Ling.
—No —contestó Lemy todavía procesando lo que acaba de ver.
—Exacto, tener poder en tus golpes es importante pero no debes de olvidar la velocidad—Ling le dio una veloz patada al saco de arena haciendo que casi llegara al techo—. Puede hacer la diferencia en una pelea.
Lemy escuchaba atentamente lo que su prima decía, a sus ojos, ella era como una clase de diosa de las artes marciales.
Ling le dio unos consejos a Lemy para que este mejorara la rapidez de sus golpes, también su poder y flexibilidad, después hablaron un rato más hasta que Ling le dijo que tenía que hablar algo importante con Lyra.
—Oh y primo Lemy —llamó Ling poniéndose su sudadera de nuevo.
—¿Si? —
—Por favor bañate, apestas a cigarrillo —dijo Ling antes de salir, no quería que Lemy se metiera en problemas por su olor, así que decidió avisarle desde ya.
Lemy se olió a sí mismo, Ling tenía razón no se deshizo del olor por completo, le tomaría la palabra y se daría un largo baño.
La albina bajó a la sala buscando a su prima y Luna le dijo que estaba en la cocina, cuando fue allí encontró a Lyra con las mejillas hinchadas de comida y en sus manos un plato con lo que sobró del platillo que trajeron sus padres, la chica de largo cabello castaño la veía estática.
—Amm... esto esta delicioso jejeje —dijo luego de tragar.
—Lo sé —contestó Ling riendo un poco, con lo elegante que suele ser su prima no se espero eso de ella pero le hacía feliz ver otra de sus faceta.
—¿Se te ofrece algo? —preguntó Lyra limpiando su boca con una servilleta.
—Si, tu vas a asistes a un instituto de artes marciales ¿cierto? —Lyra asintió apoyándose contra la isla de la cocina—. Me preguntaba... si de casualidad conocías a alguien que practicara tai chi como arte marcial, para usar en peleas cuerpo a cuerpo.
—¿Tai chi como arte marcial? —
—Si, he estado estudiando el tai chi chuan por mi cuenta, pero me temo que no avanzare mucho sin un maestro —explicó Ling poniéndose al lado de Lyra.
—¿Ya intentaste buscar en la ciudad? —
—Claro que lo hice, mis amigos me ayudaron, pero lo que encontramos fue decepcionante además de caro, necesito un verdadero maestro no una persona que ve esto como un negocio —
—Hmm alguien que practique tai chi como arte marcial y que sea barato… conozco alguien, no solo lo hace de forma excepcional sino que probablemente te enseñe gratis —
—¡¿Lo dices enserio?! ¡¿quién?! ¡Dime por favor! —
—Tu ya la conoces Ling —dijo Lyra sonriendo.
—¿Ah si? —Ling estaba segura que no conocía a nadie con esa descripción.
—Claro —Lyra se agacho y le susurró el nombre de la persona.
—¡No inventes! —exclamó Ling sin poder creer lo que escuchó—. ¡¿Ella?!
—Lo sé ¿verdad? Yo tampoco lo creí cuando me entere —
—Con toda razón prima Lyra, pero ella vive en Great Lakes City y eso es un problema… bueno no importa gracias por contarme esto —agradeció Ling abrazando a su prima.
—Cuando quieras Ling —dijo Lyra acariciando su cabello—. Oye ¿quieres escuchar un poco de lo que tocare en el recital?
—Obviooo ~ —afirmó Ling sonriendo.
Bueno hasta aquí el cap de esta semana, un poco tarde pero fue porque me distraje jugando el primer Dark Souls, estoy intentando pasarmelo a full destreza; es una basura incluso con la uchigatana y ya me quede estancado pero el reto esta chido XD.
Espero que hayan disfrutado el cap y no vemos la prrrrrróxima semana ;)
