Jazzwoman
Sev subió hasta el dormitorio por el regalo que Hipólita había pensado para Valerie y él había convocado, y se lo dio a la chica para que se lo diera.
-Toma, Valerie, mira lo que se nos ocurrió para ti, pendientes de escobas – le dijo Hipólita.
-Wow… son perfectos – dijo Valerie - Gracias, cariño, me los pongo ya mismo.
Valerie se los puso y preguntó:
-¿Me quedan bien?
-Preciosos, Valerie – le dijo Sev.
-Me encantan, Valerie, son estupendos para ti, con el moño se te ven muy bien – le dijo Hipólita.
-Voy a ponérmelos siempre que vuele.
Sev e Hipólita se sentaron a la banqueta y cantaron sus dos canciones.
-Wooow… - dijo Valerie – Qué callado os lo teníais, es realmente espectacular.
-¿Sólo tocáis esas dos? – les preguntó Sophie.
-Sí – respondió Sev.
-Cuando tengáis una docena os busco conciertos. Sois unos auténticos fenómenos, si hacéis temas propios grabaréis.
-Buah… ¿qué dices?
-No veo de qué te extrañas, la gran mayoría de lo que se graba es de mucha menor calidad.
-Tiene toda la razón – dijo Peter.
-Vamos por la tercera – dijo Sophie, levantándose – 'Águas de março', ¿no?
-La tercera, Prince… - dijo Hipólita.
-¿Ya se lo has contado, Cecile? – preguntó Sev.
-Desde luego, esta mañana no hemos hablado de otra cosa – le respondió Cecile.
Le dejaron la banqueta a Sophie, mientras tanto, Peter se levantó por el disco.
-A ver, primero tengo que recordarla, hace mucho que no la toco – dijo Sophie.
Peter preguntó desde la sala:
-¿Quieres que te la ponga, Sophie?
-No, no, porque voy a tocarla a mi manera – respondió Sophie - Después de almorzar lo escuchamos entero y seleccionamos las que os gustan. Peter va a prestarme el disco para que las saque de oído en casa.
-Vaya… muchas gracias – dijo Sev.
-Nada que agradecer, vais a hacerme feliz.
-Y a mí – dijo Peter.
Sophie comenzó a tocar, a su manera, 'Águas de março', de cuando en cuando se interrumpía y rectificaba. Peter les pasó a Sev e Hipólita el folleto con la letra en portugués. Una vez hubo repetido un par de veces la melodía completa del tema, Sophie se detuvo y dijo:
-Creo que la tengo. Ahora no os asustéis, vais a oírme cantar.
-¿También cantas? – le preguntó Sev.
-Si se puede llamar cantar a lo que yo hago, sí. En el piano-bar cantaba a veces para que no resultara tan monótono sólo el piano, y después he continuado haciéndolo para sacar canciones de oído. Las aprendo cantándolas mientras las escucho en la radio y después busco la armonía en el piano. Así fue como saqué ésta.
-Vaya…
-¿Tenéis la letra original?
-Sí, sí, la tenemos.
-Entonces leed mientras la escucháis y aprended pronunciación.
-Vaya… estupendo.
Sophie tocó y cantó completa 'Águas de março' con no muy buena voz pero con una impecable entonación e inmejorable pronunciación. Mientras tanto, Sev e Hipólita siguieron la letra en el folleto. Cuando terminó, todos le aplaudieron.
-Bueno, bueno, no ha sido para tanto, ¿eh? – dijo ella - Habrá que oir a estos fenómenos.
-Sophie, cantas muy bien – le dijo Sev.
-Afino y pronuncio pero no canto, no tengo buena voz. Si la hubiera tenido, me habría ganado la vida así y no dando clases.
-Mamá, sabes que lo haces genial - le dijo Cecile - Tienes un oído privilegiado, tanto para la música como para los idiomas.
-Cierto – le dijo Peter – La has clavado, Sophie.
-Bueno, bueno, menos flores, que se me sube a la cabeza – dijo Sophie - A lo que estamos. ¿Le doy de nuevo? ¿Os atrevéis conmigo?
-Yo prefiero escucharte más veces antes de intentarlo – dijo Sev.
-Pues no se hace así, lo mejor es cantar a la vez que escuchas, intentando imitar. Imagina que sólo pudieras oirla una vez al día en la radio como lo hacía yo, debía aprovecharla al máximo.
-Claro, claro…
-Ayer ya la cantasteis con el disco, Sev – le dijo Cecile – Dadle con ella.
-Está bien, vamos allá.
Siguieron tocándola y cantándola hasta que Hipólita tuvo que marcharse a la una. Para cuando lo hizo, ella ya sabía la letra casi entera de memoria, Sev ya la sabía desde la primera vez gracias al ritual de la cueva por haberla leído la noche anterior, y habían mejorado mucho la pronunciación.
-Esta tarde la tenemos, chicos – les dijo Sophie.
Hipólita se marchó por Red Flu.
-El rato que queda hasta el almuerzo te toca aprenderla al piano, voy a simplificártela – le dijo Sophie a Sev.
-¿Sin partitura? – preguntó él.
-Claro que sin partitura, mi hija te ha acostumbrado demasiado mal. A tocar de oído y de memoria, como hacían los auténticos jazzmen que no sabían solfeo. ¿No hiciste el ritual ése de la cueva?
-Sí.
-Entonces la aprendes en la hora que queda hasta el almuerzo como que me llamo Sophie.
-Vaya…
-Siéntate a mi lado. Observa, aprende y luego tocamos juntos, yo por lo grave y tú por lo agudo. Y voy a darle trabajo mientras tanto a alguien más. ¿Quién tiene buena letra?
-Yo – dijo Valerie.
-Saca la libreta y el boli de mi bolso, Cecile, y que Valerie vaya copiando la letra completa en portugués, para que cuando escuchemos el disco, se la repartan y les quede para ensayarla cuando nosotras nos lo llevemos a casa. Valerie, deja espacio entre línea y línea para subrayarla después en colores según lo que cante cada uno. Comienza en página par para que se vea completa con la libreta abierta, es muy larga.
"Qué organizada, tiene todo un sistema."
Así lo hicieron, Sophie la tocó simplificada y despacio para que Sev cogiera todas las posiciones por las que iba pasando de bajos y acordes. Mientras tanto, él observaba y memorizaba. Lo hizo tres veces, la primera él se concentró en la mano izquierda, la segunda, en la derecha, y la tercera, en la sincronización de ambas.
-¿Te atreves ya? – le preguntó ella.
-Sí, intentémoslo – respondió él.
-Despacio, ¿vale?
-Vamos allá.
-Entra en el primer tiempo del compás de cuatro. Doy la entrada. Un, dos, tres, y…
Tocaron juntos, Sev se confundía a veces, no por no saber qué teclas debía tocar, sino por no tener cogido el movimiento adecuado de los dedos para pasar de una posición a otra, pero recuperaba de inmediato la secuencia sin perderse gracias a haberla memorizado y a estar tocando a la vez que Sophie. Cuando acabaron, ella le aplaudió.
-¡Bravo! ¡Bravo! ¡Ya te digo que la aprendes en una hora! Espera, una cosita, he observado que no tienes buena posición de la mano izquierda, mi hija no ha sabido corregírtela porque ella no tiene formación pedagógica. Elevas demasiado la muñeca.
-Siempre se lo digo, mamá – dijo Cecile.
-Sí, pero no le dices por qué lo hace, así que no ha sido capaz de corregirlo por sí mismo. Pienso que tensas demasiado los músculos.
-Vaya… - dijo Sev.
-Has de tocar relajado. No te impacientes, si te cuesta más te cuesta más, la música requiere de muchas horas de dedicación.
-Claro…
-¿Le damos otra vez?
-Vamos allá.
La tocaron despacio repetidas veces hasta que Sev no se equivocó en absoluto. Sophie le dijo:
-Muy bien, la tienes. Además, ya vas corrigiendo la postura, ya sólo fuerzas en los cambios difíciles, lo lograrás si sigues concentrándote en ello. Ahora tenemos dos opciones, darle velocidad o intentar cantarla a la vez. ¿Qué prefieres?
-Darle velocidad, ya la cantaremos cuando vuelva Hipólita.
-Muy buena opción, sí señor. Entonces vamos allá.
Sophie dio la entrada con mayor velocidad, de nuevo Sev volvía a confundirse a veces, pero a la tercera lo hizo perfecto.
-Un punto más rápida y la tenemos, lo que te decía, en una hora, chaval.
Ella dio la entrada a su velocidad real, cuando Sev consiguió tocarla perfecta tres veces, Sophie exclamó:
-¡La tenemos! ¡Hora de almorzar!
La mesa ya estaba puesta y todos sentados a ella, Violet, Petunia, Cecile y Peter. Valerie se despidió:
-Al final llego tarde a almorzar a casa, pero no me importa en absoluto, ha valido la pena por observar el proceso de construcción de un tema desde cero, también va a servirme para componer. Este verano, que Andrew vaya enseñándome también a tocar la guitarra para sacar mis propias versiones y composiciones, así ya tendremos material para el grupo en cuanto volvamos a Hogwarts en septiembre. Pienso buscar poemas y musicarlos como ese cantautor que me has comentado.
-Estupendo, Valerie – dijo Sev - Tocaremos alguna versión suya también, ya verás, en español o la traducción, para que todo el mundo la entienda.
-Genial.
-Te llamo esta noche con lo que sea.
-Cuento con ello.
Valerie se marchó Apareciéndose.
El almuerzo consistía en ensaladas y comida que no era necesario calentar mucho y la comieron templada. Charlaban animadamente, sobre todo Sophie, que contaba anécdotas de su juventud como artista bohemia, una vida muy azarosa e interesante, pues se había independizado poco después de cumplir la mayoría de edad allá por el año '50 y había sobrevivido gracias a su bagaje como pianista con formación clásica que transformó en profesión aprendiendo a tocar jazz de oído por sí misma y con otros músicos a quienes frecuentaba.
De hecho, había compaginado su trabajo en el piano-bar con la participación en grupos que daban conciertos de jazz en los night-clubs, e incluso había viajado por todo Reino Unido, y a París en más de una ocasión, para tocar allí. Conservaba numerosos amigos y contactos de esa época y así era como les había conseguido profesores de vientos a Sev e Hipólita y podría buscarles locales donde dar conciertos cuando tuvieran suficiente repertorio.
Incluso les dijo que algunos de sus amigos, que habían trabajado como músicos de estudio además de continuar tocando en directo, podrían ponerlos en contacto con discográficas para grabar cuando les llegara el momento. Pronto llegaron Hipólita y su madre por Red Flu, y se asomaron al comedor desde la sala.
-¿Os interrumpimos? – preguntó Andrea, tímidamente.
-Pasad, Andrea, o si queréis quedaos en la sala, enseguida terminamos – le dijo Violet.
-¿Podemos sentarnos al piano y le enseño a mi mamá las notas mientras tanto, Peter? – preguntó Hipólita.
-Claro que sí, cariño, pero si queréis mejor sentaos en las sillas que sobran y escuchad lo que está contándonos Sophie – respondió Peter - Te interesa mucho, Hipólita, vas a tener una manera más de ganarte la vida y ser famosa, no sólo el Quidditch.
Así lo hicieron, se sentaron en las dos sillas de comedor que complementaban a las seis que ya estaban a la mesa y que se utilizaban cuando ésta se abría y se hacía mayor, y participaron en la muy interesante charla.
Mientras recogían la mesa - Andrea se ofreció a hacerlo y a fregar, pues era la única que podía hacerlo con magia y así sería más rápido - Petunia preparaba té para todos y los demás la sala para instalarse, pues de nuevo necesitaban sillas para caber, llegó Deborah por Red Flu. Sev hizo las presentaciones de los desconocidos.
Se instalaron por fin a tomar té. Sev preguntó:
-¿Noticias, Deborah?
-Toda la escolta ha entregado ya sus calendarios, mañana me dedicaré a cuadrarlos – respondió Deborah - Ya te digo que si vas el lunes por la mañana irás con Valerie y Jack, para que te arropen más en tu primera charla con Belby y para que Jack se quede enseñándoles Oclumancia mientras Valerie vigila. Valerie ha insistido en ir casi todos los días de la próxima semana para verse disculpada más adelante cuando esté ocupada con el puesto, así que si acudes el martes seguramente vayas con ella y Paul, para que Paul siga leyendo.
-Estupendo.
-¿Te dijo Jack lo de las medias jornadas?
-Sí. Me parece bien, y también que me deje algún día entero libre, lo compensaría acudiendo también un día entero.
-Me parece genial. Pienso que Belby te va a dar absoluta libertad para que tú mismo elijas tus horarios, así que si vas pensando al menos el de la próxima semana ya puedo cuadrar eso también con los demás. Todos han probado a rastrearte y Genevre es la única que no te pilla. Tendréis que solucionarlo, quizá de cerca sí que lo haga, pero estaría bien que lo probarais antes de asignarle horarios, porque hay que compaginarla con alguien que lea y debe ser ella quien vigile. Si puedes queda también cuanto antes con ella.
-Está bien, lo haré. En cuanto a mis horarios para la próxima semana, es muy fácil. Lunes, media jornada de mañana, martes de tarde, miércoles libre. ¿Os parece bien para ir a la playa, Hipólita y Andrea?
-Estupendo, porque ya vamos a ir con Philip el domingo, así tenemos dos días sin playa de por medio – respondió Andrea.
-Genial. Sigo, jueves o viernes, mejor jueves, jornada completa, y viernes de mañana o de tarde, lo que le vaya mejor a la escolta.
-Maravilloso, Prince – dijo Deborah - Pienso que van a preferir de mañana, para poder estar con sus familias o salir el viernes por la tarde-noche.
-Claro.
-Más cosas, ¿dónde se te recoge?
-En principio, aquí. Si cambio ya te avisaré.
-Estupendo. Más cosas, también he hablado con Jack, para saber si les había comunicado noticias a quienes no te han visto como sospechaba, y sí, lo ha hecho a todos. Les ha dicho que no te llamen a cualquier hora del día, para no molestaros con la sesión musical, que lo hagan entre las siete y las ocho, que seguramente también Cecile y Sophie tendrán que marcharse para estar en su casa.
-Lo ha clavado, Deborah – dijo Sophie.
-Maravilloso – dijo Sev - Jack también está sacando sus dotes de organizador.
-Claro que sí, Jack también vale mucho – dijo Deborah.
-Y Remus también te llamará a partir de esa hora, Sev – dijo Cecile.
-Y Alice vendrá un poco antes para llegar a casa de tu madre a tiempo de hacer la cena – dijo Deborah.
-Estupendo, así puedo atenderlos a todos adecuadamente – dijo Sev - ¿Algo más, Deborah?
-Nada que se me ocurra por el momento.
-Pregunta para ti, Cecile. ¿Quedó Sirius anoche en cómo lo recogeríamos mañana?
-Sí, pasará por aquí a las diez y cuarto, ya se lo he dicho antes a Valerie.
-Perfecto. ¿Al final fue a dormir a casa de Remus?
-Sí que lo hizo, por no llegar tan tarde a casa de James y quedarse juntos los dos un rato más.
-Estupendo.
-Después de charlar contigo, Remus irá a casa de James a cenar para darles noticias.
-Genial. Bueno, ya he terminado con todas las dudas que debía tratar. Podemos continuar con la sesión musical.
-Eres increíble, chico – le dijo Peter – Has de tener todo bajo control, ¿eh? Cómo te funciona la cabeza, me quedo pasmado, no hay nada que se te escape.
-Es mi función, coordinar lo que hacen todos quienes están a mi alrededor pendientes de mí.
-Lo que tiene ser un líder – dijo Sophie – Una enorme responsabilidad, nunca descansas.
-No, la cabeza no deja de funcionarme más que en momentos muy puntuales. Pero por suerte tengo mucha ayuda, yo solo no podría con todo, no tendría un minuto libre para mí, y así, gracias a toda la gente que me rodea puedo dedicarme a muchas otras cosas, como hacer música, por ejemplo. Vamos a ello, venga.
-Entonces vamos a escuchar de nuevo el disco de Elis y Tom – dijo Peter – Les dejamos a Sophie y Cecile que lean las letras en inglés para que las disfruten, e Hipólita y tú las leéis en portugués para ir memorizándolas.
-Estupenda idea.
-Prefiero que no, Peter – dijo Sophie – Ya voy a llevarme el disco a casa, vamos a tener tiempo, ahora prefiero simplemente disfrutar de escuchar. Déjaselas a alguien que no vaya a tener oportunidad de disfrutarlas. Además, Cecile va a dedicarse a subrayar quién canta qué con colores en la letra que ha copiado Valerie antes.
-¿Andrea y Deborah? - preguntó Peter - ¿Os parece?
-Estupendo – respondió Andrea.
-Entonces sentaos juntas.
Se reorganizaron. Sev, Hipólita, Andrea y Deborah se instalaron en el sofá. Peter dejó su sillón para Sophie y Violet estaba en el otro, Cecile y Petunia en sillas, y dejaron una para Peter, la más cercana al tocadiscos, que se levantó a poner el disco.
-¿Te has fijado, Prince? Somos nueve, como anoche cuando te lo dijimos – le dijo Hipólita.
-Cierto - se vinculó con ella y le dijo - Estoy muy enfadado contigo.
-¿Por qué?
-Por lo que me has hecho esta mañana. Que sepas que no me he quedado con las ganas, las ha pagado Valerie.
-Vaya…
-No puedes andar jugando así conmigo, Hipólita, en cuanto tengamos ocasión de estar a solas vamos a tener una seria charla sobre el tema.
-Esta noche.
-Ya veremos si esta noche. Quizá no duerma con mi hermano ni contigo y quede con Valerie para hacérnoslo, eso es lo que te has buscado por provocarme así.
-Jo…
-Lo que te digo, debemos tener una seria charla.
-Ahora voy a estar preocupada hasta que hablemos.
-Pues te fastidias.
Peter ya había puesto el disco y se sentaba, Sev se desvinculó de Hipólita y le dijo de viva voz:
-Venga, a cantarla como antes.
Cantaron 'Águas de Março' sobre el disco, les quedó casi perfecta. Cuando terminó, Sophie dijo:
-Páralo, Peter.
Peter se levantó a apagar el tocadiscos.
-Cecile, ¿has podido subrayarlo todo o te ha faltado algo? – preguntó Sophie.
-Lo tengo, mamá, estoy terminando.
-Cuando la tengas se la pasas y que canten cada uno su parte. Vamos a alucinar.
Cecile terminó de subrayar y les pasó la libreta, de tamaño folio, a Hipólita y Sev. La letra estaba escrita en negro. Les dijo:
-Las partes de Elis están subrayadas en azul y las de Tom en rojo, las comunes en ambos colores.
-Vale, vale – dijo Sev.
-Fijaos en que a veces se pisan para cantar, porque la letra va muy rápida, por eso es una canción tan difícil de cantar solo, pero es perfecta para un dúo – les dijo Sophie - No tengáis miedo de hacerlo, comenzad a cantar antes de que el otro haya terminado, queda precioso.
-Estupendo.
-Les pasamos ahora la letra en inglés a Cecile y Petunia – dijo Deborah.
-De acuerdo – dijo Andrea.
-¿Os ha gustado? – les preguntó Sev.
-Nos ha encantado – dijo Andrea – Es preciosa, todo un canto a la naturaleza y los ciclos de la vida.
-Podría intentarse una adaptación al inglés, no sería muy difícil, pues la letra es una enumeración, apenas tiene construcciones gramaticales, os queda como trabajo extra para vuestros ratos de ocio – dijo Sophie.
-Desde luego – dijo Sev – Pues pienso intentarlo.
-A lo que no te rime, le buscas sinónimos o palabras alternativas de significado similar.
-Claro, claro…
-Y así quizá incluso podríais grabarla, una versión de un gran éxito en vuestro haber. Deberíais pagar los derechos de autor, pero eso ya lo hace la discográfica, y cobraríais los de la traducción.
-Maravilloso.
-¿Le doy? – preguntó Peter.
-Dale, dale.
La cantaron a dúo y les quedó perfecta a la primera, Peter de nuevo se levantó a pararla para que todos pudieran aplaudirles.
-¡Bravo, bravo! – Sophie estaba entusiasmada – Sois unos fenómenos. Vais a triunfar, chicos, a triunfar. Acordaos de mí cuando andéis de gira por el planeta.
-Claro que sí, Sophie, te dedicaremos el primer disco – le dijo Sev.
-El próximo día que quedemos solos voy a explicarte armonía, para que aprendas a componer y hacer arreglos.
-Podríamos quedar también con Valerie, ella también quiere aprender a componer.
-Entonces quedad vosotros y me avisáis cuando queráis, vamos a mi casa, que tengo mis libros, cuando le pilléis os los puedo prestar.
-Pero Valerie no sabe solfeo.
-No es necesario saber solfeo para aprender armonía. Recuerda, los jazzmen no sabían solfeo.
-Cierto, ella sabe construir acordes de oído sin conocer las notas.
-Estupendo, vais a complementaros a la perfección. Vuelve a poner el disco, Peter, que vuelvan a cantarla para deleitarnos, y ya no lo pares, lo escuchamos entero. Pásales un boli, Cecile, y que vayan apuntando los títulos de las canciones que quieren cantar. Hacedlo en la última página de la libreta. Pasadles también las letras en inglés para que tengan más referencias para elegir.
-No es necesario, ya las elegimos anoche y yo las recuerdo. Que las lean otras personas.
-Entonces devolvédselas a Andrea y Deborah.
Lo hicieron así, Peter volvió a poner el disco entero, cantaron 'Águas de Março' y ya no lo pararon. Sev fue apuntando cada canción que habían elegido la noche anterior mientras leía las letras de todas en portugués para memorizarlas. Cuando terminó el disco, Sophie le preguntó:
-¿Cuántas?
-Diez de catorce – respondió él.
Sophie estalló en una carcajada.
-Terminabais antes apuntando las que no queríais. A ver si me llega el verano para sacarlas todas.
-Te llega y te sobra, mamá – le dijo Cecile – Nos tienes a Sophie y a mí para ayudarte con la casa.
-Cierto. Voy a dejaros encargadas y voy a tomarme vacaciones musicales.
-¿Tu hermana también se llama Sophie, Cecile? – le preguntó Sev.
-En efecto, como mi madre, capricho de mi padre. ¿Sabes qué significa?
-¿Qué?
-Es griego, sabiduría.
-Vaya… ¿Y qué hace tu hermana? ¿Trabaja?
-No, todavía no. Está completando su formación en Estudios Muggles, hizo ese EXTASIS.
-Vaya…
-Como mi padre – dijo Hipólita.
-Espera conseguir un puesto en el Ministerio más adelante.
-Muy mala idea, trabajar para el Ministerio de Magia, no hay organismo más corrupto – dijo Sophie.
-Pues es lo que nos da de comer, mamá.
-¿Tú padre también trabaja en el Ministerio? – le preguntó Sev.
-Así es.
-¿Y también son Gryff, como tú?
-Para nada. Mi padre es Sly y mi hermana Huffle.
-¡Vaya tela!
-Una familia muy atípica, como puedes ver.
-Sly casado con muggle, padre e hija de casas enemigas, y no sólo eso, hija Huffle de padre Sly, las personalidades más opuestas.
-Por eso a mí siempre me pareció una bobada eso de las casas enemigas. Si en un pasado no me gustaba que anduvieras con Lily no era porque fueras Sly, sino por tus compañías.
-Claro…
-Y algo sí que tienen Sly y Huffle en común, os gusta mucho la fiesta y el cachondeo, por algo mi padre conoció a mi madre en el piano-bar.
-Vaya…
-Y yo tengo rasgos Sly, lo sabes de sobra.
-Cierto. ¿El Sombrero tardó en decidirse?
-Sí, tardó lo suyo, también con mi hermana.
-¿Dialogó contigo?
-Lo hizo.
-Algún día me muestras el recuerdo.
-Cuando quieras.
-Un día que nos pille solos.
-Vale.
-¿Seguimos tocando? – propuso Sophie.
-Vamos allá.
-Te toca solo, chico. A intentar tocar y cantar a la vez.
-¿Así, ya, directamente?
-Desde luego, ya sabes tocarla, antes te ha salido bien tres veces seguidas. Espabilad, sólo tenemos hasta las cinco. Si te pierdes de la letra te coges con Hipólita, os alternáis todo el tiempo.
-Vale.
Pasaron todos al comedor, Hipólita y él se sentaron al piano, poniendo en el atril la libreta con la letra. Sev tocó e intentó cantar mientras lo hacía. No tuvo problemas de retentiva de ninguna de ambas cosas, letra o música, pero sí de coordinar el ritmo de la melodía con el de lo que tocaba, pues el ritmo sincopado de la bossa nova era difícil de acoplar al de la letra. Le costó mucho conseguirlo, pero lo logró antes de las cinco de la tarde, cuando Hipólita y Andrea tenían que marcharse.
-¡Estupendo! – exclamó Sophie - ¡Lo que os decía, que esta misma tarde la teníais! Y las demás lo mismo, vamos a ir a una canción por sesión, ya lo veréis. Antes de volver a Hogwarts en septiembre dais un concierto.
