p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="a1bf75d6bd23f15742c92ff2f92dad3d"Bufó, cansada. Había pasado los últimos días observando un mapa, intentando trazar el camino más seguro y corto para llegar a la aldea de la Nube, la única aldea cercana al país del Fuego que había demostrado simpatía con su padre. Sabía que sería peligroso, ya que no podía confiar ciegamente en nadie: los Uchiha aún la buscaban, pero prefería correr el riesgo, morir sabiendo que estaba defendiendo el honor de su familia y no escapando. Por eso quería convencer a Neji, llevarlo de vuelta a Konoha... Estaba segura que él había sido un niño feliz hasta el accidente de su padre, pero éste se había enceguecido de odio hacía el clan. /p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="fc6ca2e3e2bc0bce4737e5958387176b"- Espero poder sin ti, primo -Murmuró la pelinegra, terminando de acomodar su bolso en su espalda. Neji se había marchado hacía varias horas, dándole la ventaja al no tener que volver a discutir con él o despedirse./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="225761b0e85568a6f963e84fb24ac680"Mientras las horas pasaban, recordó todos los enfrentamientos que habían tenido las últimas dos semanas. Su compañero había sido bastante reacio a entender su posición, mientras que ella era empática y comprendía su sentir, pero lo necesitaba; por eso había soportado cada contrariedad ese tiempo. Suspiró, mientras sacudía la cabeza: ahora tenía la oportunidad de demostrarse que todo lo que pasó la hizo una mujer fuerte y entera, más de lo que fue en toda su vida. El paisaje le daba paz y al mismo tiempo la llenaba de dudas, pues había perdido el reconocimiento del terreno; la emoción, sin embargo, no dejaba de palpitar en sus venas pues era su primer aventura sola. Conocería lugares, personas... Debía usar su posición de primogénita del clan más poderoso del país del Fuego, de la aldea de la Hoja. Hinata se sentía llena de poder, como si se convirtiera en otra persona de un momento a otro, ella estaba en camino a convertirse en una mujer sin precedentes y aún no era consciente de aquello./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="d41d8cd98f00b204e9800998ecf8427e" /p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="7fe444089524f41485ca9ceb59624781"Por otra parte, la frustración y el engaño llenaban el corazón de Neji, que se dedicó a caminar en la espesura del bosque y en la ladera de una gran colina. Se había quedado en una pendiente, intentando que sus pensamientos volvieran a alinearse. "Todo por culpa de ella", intentaba quitar responsabilidad de sus propios temores, a los que él no podía enfrentar. Tenía miedo de volver a la Hoja y darse cuenta que nadie recordaba a su padre, que nadie lo tenía presente, que su nombre se había ido como el otoño en el viento. Maldijo, nuevamente, su apellido, aquél que solo le traía dolor y resentimiento. Pero no podía ignorar que también le había generado una felicidad nunca antes experimentada: Hinata había sido la única mujer -o mejor dicho, persona- que había hecho que bajara la guardia. Cerró los ojos y la imagen de la pelinegra se le dibujó frente a él, con su suave sonrisa, sus detalles y su silenciosa compañía. Joder, se sentía un idiota al dejarla ir sin siquiera explicarle de verdad lo que ocurría en su mente y corazón. Se levantó de golpe y volvió al refugio velozmente, pero no llegó a tiempo... Su mochila estaba donde él la había dejado, pero no había nada más... La única persona capaz de entenderlo, se había marchado.../p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="26478db11a74b3c8675f463fee30cba7" /p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="29020d6bb117cc81e655eccd31f8a1c2"Se tomó un descanso, pues sus piernas habían comenzado a temblar, ya que la caminata se había extendido muchas horas más de las que tenía prevista. Por suerte, había valido la pena el esfuerzo: el paisaje se había transformado en un extenso, llano y con hierbas tan altas como ella con la compañía de un cielo grisáceo, señal que estaba entrando a la aldea de la Nube. Las lágrimas invadieron sus ojos, pero no las derramó ya que su orgullo comenzó a ganar poder y no quería demostrar debilidad ni ante ella misma. Revisó su mapa, observando el camino que había trazado antes de salir. Supuso que luego de aquél campo, tardaría menos de un día en llegar a la aldea. Con lo que no contaba, era que las bestias de aquél prado fueran feroces cazadores. Su piel se erizó ante la sensación de acecho, mientras la adrenalina comenzaba a inundar sus venas. Comenzó a caminar lentamente, intentando camuflarse entre la hierba pero el fuerte rugido hizo que sus piernas aceleraran en una carrera hacía el lugar más alto que pudiera encontrar. Su respiración le quemaba en la garganta y podía sentir el sobreesfuerzo que hacían sus pulmones para intentar no perder el aliento. Podía sentir la bestia persiguiéndola habilmente entre los árboles, rocas, entre cualquier obstáculo que había entre ellos. Hinata respiró profundo y por un momento, pudo agudizar su vista, sintiendo una extraña presión alrededor de sus ojos; le echó la culpa a la adrenalina./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="0fcf407ea7e16a2bd4387b3185eff73f"Comenzó a saltar, de un lado a otro como si fuera parte de una danza mortal. La pelinegra sentía como su cuerpo se movía libremente, formando parte del paisaje. Se estaba adentrando en la espesura del monte, y agradeció ya que los árboles le servirían para escapar de su posible cazador. En un instante, desapareció de la vista del animal y se ocultó entre las ramas de un árbol. Ella podía escuchar las pisadas lentas y sigilosas de la bestia, que la buscaba mediante el olor. Se quedó quieta, recuperando el aliento y guardando silencio; por lo tanto, se sorprendió cuando las ramas se sacudieron violentamente entre las garras del animal, provocando que cayera al suelo, golpeándose el costado izquierdo de su cuerpo. En un solo movimiento, comenzó a correr, aguantando el dolor de su cuerpo; su velocidad había disminuido considerablemente y eso lo notaba en la cercanía del animal: podía sentir el calor del cuerpo de la bestia. Intentó dar una vuelta para volver a despistarlo, pero sus pies patinaron por la ladera del monte, cayendo como si se tratara de una resbaladilla. Su rostro fue levemente golpeado pero se había hecho algunos cortes con las ramas, al igual que su ropa. Se sostuvo de un árbol, quedando con los pies en el vacío de un pequeño acantilado. "Debe haber unos 200 metros de altura", pensó lamentándose la pelinegra. Su brazo temblaba y su mano quemaba ante la fricción de la madera; al menos, en esa posición no estaba siendo acechada por aquella bestia. /p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="52c81162d2e24829225acd30db66463d"- Esto no puede terminar así -Dijo, intentando levantar su brazo izquierdo, sin éxito, ya que había una gran probabilidad de una fractura por su abrupta caída. Las lágrimas cayeron lentamente de sus ojos, pero mordió sus labios para aguantar los sollozos que quería soltar.- ¡Neji, lo siento!/p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="80bf4166a203facfd2cdcb31eb0e1d47"Su voz se alzó con un eco, impactando en su propio pecho la falta de confianza que tenía sobre si misma. Había depositado casi todas sus esperanzas en el castaño que se había negado a acompañarla en la aventura y su deseo más grande. No podía odiarlo, pues el también tenía sus motivos para rechazarla pero no significa que aquella separación sin despedida ni explicación, no le doliera. Lo dolía demasiado, y le resultaba irónico que teniendo un brazo roto y con su vida colgando de su propia mano, en lo único que podía pensar era en Neji Hyüga, su primo... Y la persona que le había calado hasta lo más profundo./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="11ae39ade9103a67d341c0a9cd04fea5"- Lo siento... Por decepcionarte./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="2db5172f92f1958579fa8cbe5a5ddbd1"Y cerrando sus ojos, se soltó de la rama para enfrentar una posible muerte./p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" /p
p style="box-sizing: border-box; margin: 0px 0px 24px; font-size: 18px; font-family: 'Source Sans Pro', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif; line-height: 24px; padding: 0px;" data-p-id="fc6ca2e3e2bc0bce4737e5958387176b"- Espero poder sin ti, primo -Murmuró la pelinegra, terminando de acomodar su bolso en su espalda. Neji se había marchado hacía varias horas, dándole la ventaja al no tener que volver a discutir con él o despedirse./p
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