Capítulo 13

Al caminar entre la gente, William alcanzo a ver una cabellera rubia que se alejaba con aquel joven y una señora junto con ella, solo comenzó acercarse pero cada que se trataba de acercar la gente lo alejaba, comenzó a gritar su nombre – Candyyyyyyyy – pero con el bullicio solo se perdía el grito.

Matilde cuando Candy subió. - ¿Pasa algo linda? Te quedaste muy pensativa.

-No nada, me pareció que alguien me hablaba un grito ahogado.

-Debe ser que alguien te reconoció, pudo ser eso.

-Si debe ser se me olvidaba que aun soy famosa, el estar tanto tiempo fuera de la cámara y ya me siento una persona muy normal.

-Eres normal solo estas descansando, anda vamos que ya es tarde y debes estar cansada.

-Sí, este bebe ya me pide que descanse cada día me da unas patadas de aquellas, hasta me dobla del dolor.

William, se quedó solo viendo como subían en aquel coche y se perdía era ella, Candy su Candy, si tan solo no hubiera mucha gente la habría alcanzado.

Al siguiente día llegaba Archivald a la casa de Candy, alrededor de las diez de la mañana…

-Hola Candy, ya te estamos esperando antes de que haya más sol.

-Está bien, solo me arreglare un poco.

-No traigo mi equipo para eso, hasta la ropa todo se hará muy libre el maquillaje será muy tenue casi nada, para que se vea lo más natural.

-Wow me gusta que sea lo más natural.

-Candy, quisiera preguntarte si me podrías dar la exclusiva de tu embarazo, sabes que para la revista para la que trabajo esa exclusiva valdría oro, no solo eso se te podría pagar una cantidad por dicha exclusiva.

-Hmm pues si fíjate, me gustaría que si se va a dar a conocer que sea de parte de alguna revista seria y no de chisme, está bien cuadra el pago con Niel, sé que hasta eso le agradara la noticia de que al menos va a sacar provecho de todo esto.

-Hay lo dices como si él fuera el malo de la historia.

-No, malo no, pero si le interesa el dinero está enojado porque me tomare un par de años de descanso, así que una noticia como esta sé que le va agradar.

-Está bien en un momento le marco para que se ponga de acuerdo con la revista.

-Ok esta bien, en lo que me pongo de acuerdo con él que te maquillen para empezar con las fotos.

William, llegaba hasta donde le permitirían el paso ya con el permiso de las autoridades, estaciono la camioneta y después de ahí comenzó a caminar por la orilla de la playa, ya que era la única manera de pasar desapercibido, Candy ya hacía más de media hora que comenzaron con la sesión le pusieron un top donde quedaba al descubierto su pancita la cual le pintaron un logotipo que decía bebe a bordo.

Archivald estaba muy metido tomando las fotos, que ni se percataba lo que existía alrededor, William al llegar casi a la casa del Dr. Lennar observo que era a Candy a la que le tomaban fotos y solo se quedó observando lo bella que se veía así embarazada, hasta que un timbrazo de su celular lo saco de su insolación.

-William, tuviste algún problema para llegar.

-No, de hecho ya llegue estoy muy cerca solo a unos pasos.

-Suerte, espero que puedan hablar.

-La sesión se detendría ya que el sol estaba quemando mucho a Candy, aparte de que se sentía deshidratada, cuando se fue a sentar a un sillón debajo de un árbol uno de los del staff le ofreció una botella de agua y Archivald junto con su equipo, se organizaron para levantar todo sin percatarse que una persona se acercaba…

-Hola Candy, espero que tengas un muy buen pretexto pero uno muy bueno, como para no contactarme para decirme que vas a tener a mí bebe.

-Candy, al escuchar su voz, solo dejo caer la botella con agua y volteo para ver que sus oídos no la estaban engañando –Albert ¿Qué haces aquí?

-Bueno me entere de que estabas embarazada por un programa de chismes y al verte supongo sin temor a equivocarme ese bebe es mío.

-Candy, simplemente se levantó y comenzó a caminar hacia un lugar un poco apartado donde no fueran escuchados a lo cual Albert la siguió, hasta que sintió que ya nadie los escuchaba solo se volteo y lo miro con desdén.

-No es tuyo, así que no hay necesidad que te preocupes de nada.

-Y crees que te voy a creer, vamos Candy de cuantos estas, digo porque al ver tu embarazo no más de seis meses, así que si saco las cuentas es el tiempo que fue cuando estuvimos juntos.

-No tengo porque mentirte, ya te dije que no es tuyo.

- ¡Ha no es mío! y entonces ¿de quién es?

-No tengo porque darte explicaciones, digo solo te apareces después de meses cuando se muy bien que todo este tiempo has estado con tu novia Sofía, que te estuviste paseando con ella por todo Canadá, cuando yo estaba enterrando a mi madre.

-Para eso tengo una explicación y no, Sofía no es mi novia ni tengo nada que ver con ella, Candy de verdad solo hablemos te contare todo.

-Yo no tengo nada que hablar contigo, tú solo me dices mentiras a las que yo deba creerte y ya, ahora con que me vas a salir que Sofía también esta demente y te besa a la fuerza, porque cuando la besabas ni te acordabas de mí.

-William comenzó a quitarse la camisa enfrente de ella.

-¿Qué haces?

-Solo me quito la camisa quiero que veas algo, al sacársela – mírame Candy vez está herida, la vez.

-Sí, que tiene ¿Qué con eso?

-Bueno fue la razón por la que estuve en Canadá, me asaltaron estuve un mes internado sin poder llamarte ya que me robaron mi teléfono y mis documentos, al conseguir un teléfono intente llamarte pero tu teléfono si no reconoce los numero no da acceso a que contestes.

Candy, al ver la herida solo se acercó para acariciarla con su mano la cual viajo por su abdomen para perderse en la musculatura. ¿Te duele?

-No, ya no y lo de Sofía solo son malos entendidos pero si me permites te contare todo.

-Archivald, se acercaba para despedirse de Candy – Linda ya acabamos, te llevo de nuevo a tu casa.

-Si mi amor vamos, Albert querías saber quién es el papa de mi bebe, pues ahí tienes tu respuesta.

-Albert miro a Archivald y supo de quien se trataba, él ya le había hecho varias fotografías para la empresa así que sabía muy bien que era del medio.

-Archivald, escucho muy bien lo que dijo Candy así que solo le siguió el juego – oh si cariño, anda vamos debes descansar ya que nuestro bebe le puede afectar tanto sol, tomando a Candy de la mano para llevársela. Pero al hacerlo Albert, le atajo la mano y la miro a los ojos…

-Sí crees que me vas a engañar estas equivocada, así que en este momento me dices la verdad o mañana mismo te contactaran mis abogados con una demanda pidiéndote una prueba de paternidad, ya que tengo pruebas que estuve contigo me acuerdo muy bien que gritaste a los cuatro vientos en cadena nacional que yo era tu novio. Si hacemos cuentas de esa fecha hasta ese momento wow son seis meses, así que dime Candy lo hacemos por la buena o por la mala, ya que si es por la mala peleare por él, con todo lo que tengo hasta que me lo entregues.

Archivald, solo se quedó quieto esperando la señal de Candy para actuar a lo cual Candy solo…

-Archivald está bien, puedes irte estaré bien.

-¿Estas segura? Puedo llamar a seguridad.

-No, creo que tengo que arreglar todo esto de una buena vez.

-Está bien, cualquier cosa estaré al teléfono.

-Ella estará bien, creo que ella y yo vamos hablar un buen rato, tengo la camioneta cerca podemos ir a tomar algo fresco.

-Está bien, solo iré a cambiarme.

-Albert, la miro con cara de un no en respuesta.

-Solo iré a cambiarme, no me escapare ni nada si quieres acompáñame.

-Sí, eso hare.

Al llegar a la casa Candy, subió para ponerse un vestido holgado ya que hacía calor tomo un sombrero en lo que Albert estaba en la ante sala esperando cuando llego Anthony…

-Hola, buscas a alguien.

-Sí, solo espero a Candy pero ya no tarda en bajar, disculpa ¿tú eres?

-Anthony, el hermano de Candy.

-Oh siii, claro es solo que te pareces tanto a – sin dejar de mirarlo, solo sentía que tenía un parecido sorprendente a Ismael y no solo eso, hasta unos gestos de alguien que conocía muy bien, su hermana Annie.

-Sí, me parezco a mi hermana, aunque no mucho bueno eso dicen mis ojos son azules como mi papa y los de mi hermana son verdes.

-Sí, eso veo.

-Eres amigo de mi hermana.

-Sí, algo hay de eso, de hecho más que amigos.

-Matilde comenzó a llamarlo – Mi niño, ya llegaste anda ven a la cocina para que comas.

-Sí, Matilde ya voy – bueno te dejo, ya me llamaron.

-Candy, al bajar se topó con Anthony – saldré, le avisas a papa que estere fuera con Albert él sabe de quién se trata.

-Ok hermana, no quieres que te acompañe.

-No, estaré bien no te preocupes.

Al salir Albert la ayudo a subir con sumo cuidado como si llevara lo más preciado, Candy estaba sumida en sus pensamientos solo se tocaba su pancita en señal de protección - ¿A dónde vamos?

-Algún lugar donde podamos hablar sin que nos interrumpan.

-Supongo que a tu casa.

-Sí, tengo un propiedad que acabo de comprar por aquí cerca, al llegar entraron por aquel portón donde estaba una casa hasta el final del camino, al llegar la ayudo a bajar Candy, estaba que el corazón lo tenía a mil, ella no sabía si era por su presencia o si era por todo lo que tenía que decirle.

-Llegamos anda ponte cómoda, pediré algo de comer debes tener hambre.

-No, la verdad es que no tengo nada de hambre.

-Como quiera pediré algo debes comer, le hará mal al bebe si no comes.

-Está bien, comeré después.

-Candy, dime ¿Por qué me lo ocultaste?

-Te llame muchas veces, pero al parecer tu teléfono siempre me mandaba al buzón y después vi en los noticieros lo de tu novia.

-¡Que no es mi novia! ni siquiera tengo nada con ella, creo que iniciare yo diciéndote lo que paso, Albert comenzó a contarle a Candy todo sobre lo que le paso en Canadá, así como por qué Sofía llego con su madre a Canadá. – Candy, no soy un mal hombre mi primer pensamiento era buscarte, supe lo de tu madre de verdad que quise estar contigo, pero no pude ya que me tenían drogado en esa clínica.

-Así y lo de la fiesta de hace algunos días, ahí también estabas drogado, hay por favor Albert no quieras verme la cara, tú y ella tienen algo desde hace mucho que al parecer a tu madre le agrada mucho esa relación, ¿no es así?

-¿Qué tiene que ver mi madre en todo esto?

-Sabes muy bien lo que tiene que ver, ella no me quiere cerca de ti.

-Amor, dime ella te dijo algo, te hizo algo, solo dime.

-¿Qué ella no te dijo?

-Vamos Candy, dime de una vez que es lo que mi madre tenía que decirme.

-Lo de mi madre.

-No ¿Qué tiene que ver tu madre en lo nuestro? Dime ella no aprobaba nuestra relación, háblame claro Candy, porque no te entiendo. Lo único que sé, es que te amo y si he estado separado de ti son por las circunstancias pero no porque yo no quisiera, Candy te amo y amo a ese bebe que llevas en el vientre porque es mío, solo dímelo necesito escucharlo.

-Candy, con lágrimas en los ojos solo movió la cabeza en señal de afirmación – si es tuyo, de quien más.

Albert, solo se acercó a ella para abrasarla y acariciar su vientre, lo supe en cuanto lo vi en televisión no sabes la alegría que me dio saberlo, aunque no era la forma en que hubiera querido enterarme pero estoy feliz, después de lo de Giovanna no pensé en tener hijos, de hecho ni siquiera lo había analizado pero ahora que es real ni siquiera me lo puedo creer, Candy estoy muy feliz, acercándose para besarla pero cuando trato de hacerlo Candy solo le rehuyó. - ¿Qué pasa? No quieres estar conmigo juntos tú, yo con nuestro bebe.

-No es eso, es que hay algo que debes saber Albert, lo nuestro no puede ser.

-¿Por qué? Dime que no los impide – Mirándola a los ojos y viendo como ella comienza a llorar. – no llores anda dime, confía en mí cualquier cosa que sea lo arreglaremos.

-Albert, creo que esto no tiene arreglo yo pensé que ay lo sabias, que tu madre ya te habría dicho.

-Mi madre, ella te dijo algo dime para hablar con ella, sabe que no debe meterse en mi vida.

-Albert, no se trata de tu madre sino de la mía, mi madre ella – comenzando a llorar.

-Lo se amor, sé que falleció me hubiera gustado mucho estar contigo pero las cosas solo se salieron de control.

-No es eso, Albert tu viste a mi hermano Anthony.

-Sí, que tiene el que ver con nosotros, ¿el acaso no aprueba nuestra relación? Digo podría acercarme a él y hacer que me conozca.

-Mi hermano y yo solo somos hermanos por parte de madre, ¡dios! ¿Por qué es tan difícil decírtelo? Sin que suene que estoy juzgando a mi madre, sin que suene que ella no era mala, sino solo una mujer que se enamoró.

-Candy, ¿Qué es lo que me tratas de decir? Porque siento que le estas dando mucha vuelta a las cosas.

-Que mi hermano Anthony, es medio hermano de tu hermana Annie.

-Albert, al escuchar eso solo se quedó en shock - ¿Cómo dijiste?

-Lo que dije, mi madre tuvo una relación con tu padrastro el esposo de tu madre, no sé si lo sabias o no, pero eso fue así por muchos años casi los años que tiene Anthony.

-Ese maldito imbécil, si sabía que tenía amantes que siempre había engañado a mi madre, pero nunca pensé que tuviera una doble vida.

-Ahora ya lo sabes, mi madre solo fue una mujer enamorada que creyó que él, algún dio le daría su lugar pero no fue así de hecho yo me siento tan culpable de lo que paso, porque yo la alenté a que lo dejara y es la razón de que ella se muriera, le dije que lo dejara que se viniera a vivir conmigo, si no lo hubiese pedido bueno ella estuviera viva.

-Amor, fue un accidente y créeme que no la juzgo, conozco a Ismael, el suele ser muy persuasivo, pero aún así eso no es problema de nosotros, sino de ellos.

-Sí, pero tu madre jamás podrá aceptar lo nuestro, Albert aquí la que salió más lastimada es tu mama, mi madre la lastimo directa o indirectamente, si las cosas fueran al revés no sabría cómo reaccionar.

-Amor, mi madre así como la tuya, ellas hicieron su vida como mejor les pareció tú crees que yo estaba de acuerdo con que ella se casara con ese idiota, obvio no y no por el luto que le pudiera guardar a mi padre, sino porque yo sé cómo es el ¡tu madre no erala única!, había más y casi te puedo asegurar que ella lo sabe, también le he pedido que lo deje no lo necesita pero ella se aferra a que su matrimonio está bien. Pero eso no tiene nada que ver con nosotros Candy, aquí lo importante somos tu y yo nadie más, si mi madre está o no de acuerdo es algo que no le estoy pidiendo permiso, creo que estoy bastante grandecito para saber con quién quiero pasar el resto de mi vida y eso con la única que lo quiero hacer es contigo.

-Candy, no pudo más y solo lo abrazo – yo también quiero pasar el resto de mi vida contigo, es solo que pensé que tu no querías saber de mí, por las razones que ya te conté.

-No, amor si no te busque antes es porque no sabía dónde estabas, no porque no quisiera estar contigo, si me moría por verte, por sentir tu aroma, tu calor, ver tu sonrisa, tus ojos buscando su boca para besarla con todo el amor contenido que tenía solo saboreaba sus labios hasta que la respiración se los impidió - ¡conque no era mío eh!

-Candy solo sonrió – te amo Albert, no sabes cuánto te amo.

-Y yo a ti amor, estoy tan feliz de estar contigo.

En América…

-Hija, como va tu relación con Andlay.

-Hay papa, pues te diré he hecho de todo para que él se comprometa conmigo.

-Solo se escuchó un splach que aterrizo en la cara de Sofía – eres una idiota, llevas mucho tiempo tratando y tratando, no trates haz lo único que te he pedido que es que te cases con él, primero se atravesó la muchacha esa con la que se casó, pero logre quitarla del camino, nada que unos medicamentos para alterar sus nervios en la comida provocaron acelerar su enfermedad. Hasta debería agradecérmelo ya que con esa demente jamás podría tener una familia, ahora dime que te lo impide estás perdiendo mucho tiempo ese matrimonio ya debía estar hecho.

-Sofía sobándose la cara, h tratado pero el solo no me quiere.

-Pues oblígalo a que te quiera, de eso depende que sigas llevando la vida ostentosa que llevas hasta ahora. Estamos en un punto que si Adlay no se casa contigo ve buscando otro candidato que si me pueda darme la pantalla que necesito en los negocios ya que estoy a punto donde necesito lavar mi dinero, antes cuando su padre vivía teníamos una sociedad, que el después la finiquito que porque su maldita ética no lo dejaba. Pero yo necesito lavar el dinero sino lo hago puedo meterme en muchos problemas, una sociedad en matrimonio es perfecto para el negocio. Así, que has lo que tengas que hacer ya que tengo toda m canasta de huevos fija ahí, aparte que él me lo debe sino fuera por mis negocios jamás tuviera el dinero que tiene, es la cara que tendrá que llevar a cuestas.

-En la oficina de Niel.-

Niel, al verse ya con Candy descansando fue a ver al contador que era el encargado de pagar los impuestos y ver que todo el dinero de Candy estuviera en orden.

-Max ¿Cómo estás?

-Bien, aquí checando todas las cuentas de Candy, ¿quieres verlas?

-Sí, solo hay que checar algunos contratos que tendremos que cancelar y de pagar esas multas ya que a nuestra Candy le dio por embarazarse, estará de descanso un par de años, así que tengo que cancelar lo que teníamos programado para ese tiempo.

-No me digas, pero eso acabara con su carrera, digo ella esta consiente de eso.

-Sí y no le importa, hay Max no sé si ella vaya a regresar desde que se enredó con ese idiota no ve más haya de él, ahora de que van a tener un hijo no creo que ella vaya a volver a los escenarios, así que arregla todo, finiquita todo para hacer un balance para tener todo en regla.

-Sí, claro que lo hare tendré todo como dijiste, hay que hacer ajustes y tendremos que finiquitar a los músicos y bailarines supongo.

-Sí, todo eso ponlo en orden tú ya sabes cómo.

-Sí, no te preocupes te mando los balances.

-En la mansión-

Valeria estaba muy pensativa en su casa cuando llego su esposo Ismael al verlo ya en sus cabales, limpio y rasurado.

-Vaya, pensé que ya nunca te vería así.

-Bueno tenía que reponerme no, cada uno tiene en su cabeza sus demonios querida esposa.

-Solo espero que te comportes de ahora en adelante y seas por lo menos ante los demás, un esposo que presentar.

-Valeria, lo único que te quiero pedir a cambio de lo que me pides es que me dejes tener a mi hijo cerca.

-Jajjajajjaj en verdad tú me pides eso, que acaso lo quieres traer a esta casa digo porque es lo único que hace falta que pidas.

-No, solo que quisiera estar cerca de él, verlo asegurarme que este bien.

-No, tu sabes lo que pasara si tu comienzas hacer eso más ahora que esa mujer murió avivar el que dirán, tu no debes tener nada con ese niño, págale su educación y que se dé por agradecido por eso, pero una cosa Ismael que te quede clara mi hijo William, por nada del mundo debe saber que tú eres padre de ese niño ¡me escuchaste!

-Sí, te escuche.

-Me voy tengo cita con el medico que me está tratando, me llamo de urgencia le llegaron mis últimos estudios.

-Ismael con una mueca – ojala y tengas algo grave.

-Sí, ojala y tú también querido esposo, ojala y te mueras pronto, así seria de nuevo una viuda.

- Ismael solo se quedó con una mueca en la cara – hay mi querida esposa, no sabes cómo voy a disfrutar cuando te mueras.

-En Italia –

Albert y Candy, habían pasado la tarde en aquella casa, las cosas se habían arreglado entre ellos, ya habían hablado de todo lo que les había sucedido que las circunstancias los había separado. Cuando el teléfono de Candy sonó…

-Hija ¿Dónde estás?

-Hay papa se me olvido hablarte, estoy con Albert arreglando nuestras cosas.

-Deberás hija, eso me da muchísimo gusto ese muchacho te quiere, supongo que no vendrás a dormir.

-Albert, arrebatando el teléfono – no señor, no ira se quedara conmigo de ahora en adelante.

-Vaya eso no me lo esperaba, solo cuídala quieres y ven hablar conmigo para que me comuniquen sus planes, hablen arreglen sus cosas y sobre todo ámense para que ese bebe, nazca en un hogar feliz.

-Si Doctor, eso precisamente es lo que vamos hacer. – colgando.

-Que dijo papa, ya no me dejaste hablar con él.

-Nada que me da permiso para que te quedes por siempre conmigo – comenzando a besarla devorando sus labios, bajando a su cuello bajando un tirante de su vestido.

-Albert, no espera.

-¿Qué? ¡Esperar que! si no sabes lo que he deseado estar contigo Candy te deseo.

-Me deseas, digo si parezco un hipopótamo.

-¿Qué? Bueno yo veo al hipopótamo más hermoso que haya visto.

-Tonto, es que de verdad no me siento bien con mi cuerpo así embarazada, estoy gorda y fea.

-Ven, ayudándola a sentarla en la cama – eres la mujer más hermosa que puede haber para mí, en esta bolita esta nuestro hijo y por ese solo hecho, para mi eres la mujer perfecta así que no Candy no estas gorda, para mi eres una mujer hermosa te quiero Candy así como estas, con estrías, con todo esos pechos que están que revientan el vestido y que en verdad deseo probarlos, porque te han crecido dos tallas más de lo que recuerdo, sin ver que tus caderas están igual, me muero por estar contigo no sabes cómo te deseo.

-No te importa que este así de ancha.

-Si estas más buena que el pan mi amor.

-Albert, no me digas eso que haces que me ponga roja.

-Albert, comenzó a besar su cuello y le susurraba en su oído – mmm no quieres que te diga que estas muy buena, que me encantas, que llevo meses soñando por tenerte así, como ahora – bajando uno de los tirantes para comenzar a disfrutar uno de sus senos, que ya estaban más que deseosos de ser tomados.

Candy, solo se dejó llevar por las acaricias que estaba sintiendo, también aheleaba tanto estar con él, lo deseaba que realmente no sabía cómo es que había podido estar sin él, como había podido respirar si tan solo el sentirlo perdido, sentía que su alma estaba vacía.

Albert, comenzó a quitarse la camisa muy rápidamente mostrando su torso muy bien torneado, que Candy quedo hechizada cuando lo miro ella solo con su mano toco su pecho – ¿porque estas tan perfecto? Pero alcanzo a tocar su herida que tenía a un costado – te duele.

-No ya no duele, - sin dejar de besarla - me dolió que por su causa estuve lejos de ti – Entre caricias le quito aquel vestido dejando desnudo sus senos, que comenzó a disfrutarlos con caricias y besos, bajando poco a poco no sin antes besar su panza – lo siento hijo pero quiero estar con tu madre. – para bajar a disfrutar su parte más dócil de su cuerpo para comenzar a disfrutar de su dulce que lo llamaba a gritos, Candy se sentía como volcán en erupción, que pedía a gritos ser llenada por su Albert.

-Solo no me tortures, hazlo ya que no lo soporto más.

-Tranquila ya voy sonriendo, acariciando sus piernas es que me da temor lastimarte, es más si le llamo a tu papa para preguntarle – sonriendo.

-Albert hazme el amor o de plano saldré de aquí para buscar un vibrador así que hazlo tú o te aseguro que el aparato será el que disfrutara de todo.

-Hay no me digas eso, yo lo hago mejor sintiendo con sus dedos su humedad señal que estaba más que lista para recibirlo, el cual poco a poco comenzó a penetrarla se paró hasta sentir que ella misma daba un ritmo el cual sentía que por mas no quería, hacia que el también tuviera un ritmo el cual no quería ni moverse pero a causas de los espasmos de Candy, comenzó a salir y entrar en ella, teniendo una entrega total. Albert, la puso encima de el para que ella estuviera más cómoda sobre todo para no lastimarla, Candy comenzó a jadear a su ritmo hasta que dejo ir un pequeño gruñido haaaaa, siiiiii – sonriendo – después Albert igual un ohhhhh, ahhhhh… ambos teniendo un orgasmo que disfrutaron al máximo.

Te he Echado de Menos

Pablo Alborán

No quedas más que tú
No quedo más que yo
En este extraño salón
Sin nadie que nos diga dónde, cómo y cuándo nos besamos

Tenía ganas ya
De pasar junto a ti
Unos minutos soñando
Sin un reloj que cuente las caricias que te voy dando

Juramento de sal y limón
Prometimos querernos los dos

Te he echado de menos
Todo este tiempo
He pensado en tu sonrisa y en tu forma de caminar
Te he echado de menos
He soñado el momento
De verte aquí, a mi lado, dejándote llevar

Quiero que siga así
Tu alma pegada a mí
Mientras nos quedamos quietos
Dejando que la piel cumpla, poco a poco, todos sus deseos

Hoy no hay nada que hacer
Quedémonos aquí
Contándonos secretos
Diciéndonos, bajito, que lo nuestro siempre se hará eterno

Fantasía en una copa de alcohol
Prometimos volver a vernos

Te he echado de menos
Todo este tiempo
He pensado en tu sonrisa y en tu forma de caminar
Te he echado de menos
He soñado el momento
De verte, aquí a mi lado, dejándote llevar

Yo te he echado de menos (Oooh)
Yo te he echado de menos (Oooh)

Silencio... que mis dedos corren entre tus dedos
Y con un suave desliz hago que se pare el tiempo

Te he echado de menos
Todo este tiempo
He pensado en tu sonrisa y en tu forma de caminar
Te he echado de menos
He soñado el momento
De verte, aquí a mi lado, dejándote llevar
Da-dadah dah-dadah
Oh, oh, oh

Sintiéndose los dos completos, satisfechos de estar el uno con el otro, después de aquella entrega, solo la albergo en sus brazos trazando círculos en su pancita, hasta que sintió que se movió.

-Candy, sentí que se movió, él bebe se movió.

-Sí, se mueve a lo que me recuerda que mañana tengo consulta ¿quieres conocerlo?.

-Claro que sí, hay me lo van a enseñar y de verdad lo vez, ¿Cómo está? Digo está bien, se está formando normal, no hay ningún problema.

-No, todo está bien, se está desarrollando normal y está muy sano, a lo que me recuerda, tú de verdad planeabas mandarme a tus abogados para quitármelo.

-Albert, la miro – voy a pelear por mi bebe hasta contigo si es necesario.

-Eres malo, como puedes amenazarme con quitármelo – haciendo un puchero.

-Solo quería que me dijeras la verdad, escucharlo de tus labios pero la verdad es que vine por los dos y no pensó irme sin ustedes a ningún lado.

-Mmm pues iremos a donde tú nos lleves.

-Amor, que pasara con tu carrera, digo ahora con él bebe ¿Cómo será todo?

-Papa me hizo entender que ahora mi vida deberá cambiar y que él bebe me necesitara en los primeros meses, así que he decidido que descansare dos años, en lo que nace y este con el los primeros meses, después ya retomare mi carrera pero no será igual ya que no podre alejarme mucho de casa, es el precio que hay que pagar por dar vida.

-Lo dices un poco triste.

-Un poco frustrada, no te lo voy a negar pero necesitaba este descanso, además amo a mi bebe que si tengo que dejar todo por él lo hare.

-Yo no quiero que dejes lo que más te gusta, solo hay que acomodar las cosas no se podrías hacer conciertos en alguno de mis hoteles, donde nuestro angelito este bien cuidado y tú puedas estar con él.

-Candy, solo suspiro – ya veremos que hacer, por lo pronto disfrutare de esto.

-Como tú quieras, ahora descansa fueron muchas emociones por hoy, anda duerme.

En un lugar en chicago, había un orfanato que estaba ubicado en Chicago hacia las afueras el cual la directora la señorita Paula Carballo mejor conocida como señorita Pony, junto con la madre María que hacia muchísimos años que ellas se dedicaban a cuidar de los niños del orfanato el hogar de pony.

-Hermana María, este mes ya no llego la ayuda de la señorita Candy Lenar.

-Pero eso es muy raro, ya que el cheque siempre llega muy puntual.

-Solo dice que a causa de que ella, ya dejo de trabajar ya no llegara su ayuda y eso me aflige ya que su aportación cada mes era el sostenimiento para nuestros niños.

-Pero ¿qué le habrá pasado?, estará enferma.

-No, creo que al parecer se retiró de los escenarios y no va a trabajar por un tiempo, así que al no trabajar ella ya no podrá ayudarnos. No sé cómo podremos hacer, debemos buscar a alguien que pueda ser nuestro benefactor.

-La hermana María solo se quedó pensando, ella concia a alguien que podría prestarles ayuda, es más hasta hacerse cargo si tan solo reuniera el valor para presentarse en aquella casa y reclamar lo que por derecho le correspondía, pero con qué cara podría ella solo decir – hola hijo, soy tu madre no estoy muerta, solo hui de tu vida por la desilusión que me causo tu padre, que solo tuve que irme sin mirar a tras dejándote – un par de lágrimas resbalaban por aquella mejilla tras pensar en su pasado, aquel pasado tan doloroso que temía hasta recordar.

Continuara.

Hola chicas, aquí de nuevo con un capitulo ya sé que me he atrasado con las publicaciones, pero entre atender los grupos que tengo, hacer los farnat, escribir, editar, soy humana y no puedo con todo, así que cada semana habrá solo un capítulo de una de las historias ósea uno y uno, esta semana le toca a Sintonía y la próxima a Cristal, para poder hacer mi vida diaria, sobre todo no estresarme ya que si me estreso me bloqueo y ahí si no sale nada, por favor ténganme paciencia.

Ya saben los espero en el próximo capítulo por la XEW, Radio.

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