CAP 23. VISITA RÁPIDA

POV ASTRID

Vaya noche la de ayer, ni siquiera sé que me pasó, esta no soy yo y esto no está bien.

Hoy en la mañana, Axe se encargó de curar al dragón, y nosotros de reparar y despejar la Orilla, Patapez cree que ya pasó lo peor, pero admito que el frío es desquiciante, hoy más que anoche...

Atenta miraba por la ventana, hacía un rato la noche había vuelto a caer, pero al menos ahora cada quien podemos dormir en nuestras respectivas cabañas, pero yo aún tengo algo que hacer, y es complicado de explicar, así que me limitaré a no hacerlo...

Me alejé de mi ventana cuando vi que la última cabaña de la Orilla se apagó, oficialmente todos aquí ya estaba o dormidos o a punto de dormir.

Coloqué mi capa, puse la silla a mi dragona y salimos en completo silencio a la pista de aterrizaje.

-Vamos Tormenta... hora de volar- le murmuré a mi chica, jamás habíamos hecho un viaje tan largo, y era lógico que no teníamos la velocidad de un Furia Nocturna, pero no planeaba dar explicaciones, así que este viaje solo lo haríamos Tormenta y yo.

POV HIPO

-Ya lo sabes amigo... parte de trabajo es enseñar no solo a los jinetes si no a los dragones también- le explicaba riendo a Chimuelo que llevaba desde casa hasta la arena refunfuñando por levantarse temprano.

Hoy los cité a todos para retomar nuestros entrenamientos y aunque la mayoría fueron quejas, dragones y humanos por igual, no se puede negar su disposición por aprender...

De la mayoría...

Cuando llegué a la arena todos estaban ahí, Brutacio, Tilda y Patán dormidos para variar... Heather y Patapez platicando entre ellos... esperen ¿y mi rubia?

-¿Astrid?- pregunté

-En la mañana que fui no estaba en su cabaña, conociéndola se fue a volar con Tormenta- me explicó Heather, yo asentí y decidimos continuar sin ella dándole tiempo de llegar, pero nada, incluso después de terminar no habían señales de ella.

Solo entonces comencé a preocuparme, desde que la conozco siempre fue la más responsable... Algo no está bien.

Decidí dar un vuelo en los alrededores con Chimuelo, pero no había rastro de ellas... ¿A dónde habrá ido?

POV ASTRID

La noche se hizo presente, luego la mañana, y después de nuevo la tarde, al fin habíamos llegado, Berk comenzaba a eliminarse con las antorchas, los aldeanos regresaban a sus casas del Gran Salón y la forja dejaba de echar humo.

-Bien nena, vayamos al claro- le pedí a Tormenta –quédate aquí- le ordené cuando llegamos, no había sitio más seguro y secreto que este.

En cuanto me aleje de Tormenta comencé a caminar discretamente por el pueblo, el sigilo era una de mis especialidades y hoy lo iba a poner en práctica.

Lentamente me escabullí entre las sombras que me brindaban los árboles, no entraría al pueblo, el primer objetivo era la forja, y por fortuna conocía la forma de llegar hasta ahí sin ser vista... jah, claro, solía escaparme algunas veces de mi entrenamiento para visitar a Hipo que siempre estaba metido ahí. Llegar no sería problema.

Cuando noté que Bocón apagaba todo en la forja, sabía que significaba que ya no habría nadie más adentro.

-Bocón- susurré por la ventana trasera

-Lo siento chica... no hay servicio hasta mañana- me respondió mientras volteaba –necesito un buen bañ... ¡¿ASTRID?!... pero ¿qué demonios?- preguntó apresurándose a abrir la puerta y hacerme entrar para cerrarla de nuevo, junto al resto de ventanas y rendijas, y si el misterio no era suficiente, me empujó hacia almacén de la forja cerrándola también -¿estás loca?... ¿cómo se te ocurre venir aquí?- me regañó

-También me alegra verte- le murmuré contenta

-Ay Thor- murmuró abrazándome –estaba tan preocupado por ti-

-Estoy bien Bocón... en realidad, estoy demasiado bien- le conté aliviada

-¿El Maestro Dragón te trata bien?- me cuestionó

-En realidad... es un caballero, me dio mi libertad desde el primer momento, si aún estoy con él, es más un caso voluntario que una obligación- decía mientras sonreía al escucharme a mí misma

-Muchacha ¿acaso se estas enamorando de él?- me preguntó enarcando la ceja

-Por supuesto, me voy a enamorar de alguien a quien tengo solo semanas de conocerlo...- respondí sarcástica -en fin, los chicos están ahí también, sanos y salvos, él fue quien los compró- le expliqué y él asintió

-Lo sé, Estoico me lo dijo... pero dime... ¿qué es tan importante como para que te arriesgues a venir aquí?-

-Necesito que traduzcas a Gothi... no cuestiones nada, no quieras entender una palabra y jamás digas lo que leas y escuches... por favor- le supliqué.

Mi padre era uno de los únicos además de Bocón en entender a Gothi, el ya no vivía, no me quedaba otra opción, y para ser honesta, a Bocón le confiaba mi propia vida.

-Hecho... pero As...- un toquido en la puerta interrumpió nuestra conversación

-Bocón- escuchamos la voz de Estoico buscándole.

-Te veré ahí-

Con cuidado me acerqué a la lejana cabaña de la anciana. La única persona con vida que conocía mi secreto, al menos eso quería confirmar.

Me recargué afuera de su cabaña esperando a Bocón. Vaya Berk sigue siendo igual, sombrío, triste, cuanto daría por regresar al Berk de mi infancia.

-Lo lamento, tuve que fingir dolor de estómago para deshacerme de él- murmuró Bocón al llegar, le di una sonrisa de lado y entró para asegurarse que no hubiera nadie, me hizo una seña de que era seguro y me uní.

Fui recibida por los brazos de Gothi. A esta gente le gustan mucho los abrazos.

-Se alegra de verte sana y salva- dijo Bocón sonriendo

-Yo también me alegro de verte- le murmuré correspondiendo al sentimiento...- Gothi no tengo mucho tiempo, pero... necesito saber ¿Qué hay de los rumores del nuevo heredero de Berk?- en cuanto se lo dije comenzó a escribir, runas que poco entendía sobre un trozo de arena que solía tener para comunicarse.

La razón de por qué ella solo hablaba así, nunca la entenderemos, pero por generaciones hemos aprendido a no preguntarle de más a Gothi.

-Estoico ha definido a Halvard... ¿Halvard? ... ¿ese cabeza de carnero?- se quejó Bocón

-Gothi... ¿tengo algo de qué preocuparme?- le pregunté aterrada a su respuesta... la reacción de la anciana no fue reconfortante

-Temo que Estoico sabrá pronto... o al menos lo va a sospechar... ¿Qué va a sospechar?- cuestionó Bocón, enseguida Gothi le pegó con su bastón –está bien bolsa de huesos, sin preguntas... ya entendí-

-¿Cuánto tiempo tengo?-

-Cuando lo nombre heredero oficial... comenzaran a cazarte- tradujo Bocón abriendo los ojos sorprendido. El cuerno de cambio de turno sonó. Si quería irme, era ahora.

-Gracias Bocón- le dije mientras despidiéndome de él –Gracias Gothi- murmuré arrodillándome a su lado. Ella grabó el signo de la protección en mi frente y enseguida escribió

-Cuídate mi niña, lucha por ti... como solo tú sabes hacerlo- leyó Bocón, yo asentí y me dispuse a salir –Y Astrid... – me detuvo -lo mismo digo yo- asentí una vez más y salí de ahí.

Corriendo me escabullí por el bosque, hasta que escuché pasos, en busca de pasar desapercibida me escondí entre los arboles...

-Eres patético con el hacha- se burlaba Halvard de uno de sus compinches. Agg como detestaba escuchar su voz. –Mira y aprende- dijo arrogante lanzando el hacha justo hacia el árbol que servía como mi escondite, solo pude sentir como el aire se cortaba y el filo del hacha se clavaba en el lado contrario. Tenía que moverme, cuando fuera a recogerla me encontrarían.

Cuando trate de caminar lo escuche más cerca, bien, escabullirme no era opción... tres tipos y una chica... parece justo.

En el momento en que se acercó y tomó su hacha sujete su brazo y lo jalé hacia el mango del hacha, haciendo que se golpeara tan fuerte que cayó al suelo, cuando los otros dos lo notaron corrieron hacia mí, despegué el hacha del árbol y en un movimiento rápido golpeé a uno sacándole el aire, flexioné mi cuerpo permitiendo al hacha llegar a la rodilla del ultimo y golpearlo con tal fuerza que estoy segura se la rompí.

Noqueados los tres salí corriendo hacia Tormenta, ventajas de entrenar toda mi infancia en los Bosques de Berk, es que los conocía perfectamente.

-Hora de irnos- le dije a Tormenta montándola y saliendo volando de ahí. Thor que no me allá reconocido.