Hola chicos, aquí otro capítulo, si les gusta por favor déjenme un comentario para saber que les gusta, así me apurare para traerles más y más capítulos más seguido.

Mi amante, mi pueblo

Por segundo día consecutivo, Gretchen y mi padre se negaron a unirse a almorzar con nosotros, dudaba que se unieran para cenar con nosotros, tampoco. Joder, se habían quedado prácticamente en sus habitaciones. Les daría un día más antes de que intentara hablar con ellos. Descubrir que los seres humanos no eran la especie dominante del planeta, era una gran píldora de tragar. Descubrirlo mientras estas bajo el techo de un infame yokai, es una píldora aun mas grande! Al menos Gretchen había dejado sus incesantes gritos, tenía que estar agradecida por las pequeñas cosas.

Otra cosa por la que yo estaba agradecida era que Naraku no estuviera torturando más a Jaken. Me vincule a través de las esposas para ver cómo estaba varias veces al día, y mientras Naraku todavía lo tenía en ese cuarto de concreto, él parecía ignorar mayormente a Jaken. Sesshomaru debía estar en lo correcto. Naraku estaba manteniendo a Jaken para poder usarlo para obligarme a ceder a sus demandas, en tanto yo estuviera vinculado con Jaken en lugar de con el titiritero, nunca sabría cuando yo estaba viendo.

Finalmente, Naraku se daría cuenta de por qué no había recurrido a él otra vez. Por ahora, él creía que yo no sabía que tenía Jaken, pero era inteligente. Se daría cuenta y una vez hecho, seria temporada abierta de caza para mi amigo. Solo podía esperar encontrarlo antes de eso. Estaba tratando de distraerme comiendo el más dulce baklava flakiest que jamás había probado. Entonces apareció Maximus. Si su falta de reverencia no era suficiente para indicar que algo andaba mal, una mirada a su expresión furiosa hubiera sido suficiente.

- El grupo de Lachlan fue atacado mientras buscaban en la antigua abadía cerca a Reghin. Él y Ben fueron asesinados. Los otros están pidiendo ayuda. - anunció.

- Esta es la segunda vez que los hombres de Naraku han atacado en mi territorio. Y será la última. - La silla de Sesshomaru se volcó de lo rápido que se levantó, y el fuego estalló en sus manos.

- Ben, ¿como mi amigo Ben? - Me puse de pie también, pero en estado de shock.

- Sí. - Maximus me lanzó una única mirada de lástima.

- Eso no tiene sentido. ¿Por qué Ben estaba buscando a Naraku? ¡Él es humano! - La negación me hizo argumentar.

- Estaba entrenando para convertirse en un yokai. Observando a mis hombres mientras estaban en una misión de exploración, fue una buena experiencia para él - dijo a Sesshomaru en breve.

Era. Tiempo pasado. De alguna manera esa palabra me impactó más de lo que las palabras de Maximus. Ben, el guapo, de pelo rizado, el chico que había ayudado a salvar mi vida por mantener la calma en una crisis, estaba muerto. Mi almuerzo se convirtió en rocas dentro de mi estómago. Sesshomaru no estaba sufriendo de negación por esta noticia.

- Maximus, vienes conmigo. Rin, no vas salir de la casa por ningún motivo. Volveré pronto. - afirmó.

Me dio un beso breve y feroz antes de alejarme. Si no me hubiera acostumbrado tanto a tocarlo, eso hubiera sido todo. Tenía mi mano derecha pegada a mi lado y no hubiera visto nada. Pero esa mano le rozó durante nuestro beso, y mientras se alejaba, imágenes cruzaban por mi mente a todo color aún con turbia claridad.

Caminé a través de una abadía desmoronada situada en la hendidura de una montaña que parecía inclinarse. Mis cuchillos estaban salpicados de rojo y el agrio olor del humo emanaba de mí. La pelea había terminado, pero no me iría hasta que buscara en cada centímetro de estas ruinas. Naraku podría haber dejado una pista sobre su paradero. Si no era así, yo tenía otros caminos a seguir.

- Llévalo a la casa - ordené, con una sonrisa al prisionero luchando en los brazos de Maximus.

- Vamos a ver qué información tiene. - Antes de que Maximus pudiera responder, un tremendo escalofrío sacudió la abadía, seguido por el fogonazo de llamas y un rugido ensordecedor.

"Naraku amaño este lugar para explotar" fue mi primer pensamiento, seguido inmediatamente por "¿No recordó el tonto que soy inmune al fuego?" Pero entonces, la tierra se abrió en grandes abismo, arrastrándome a mí y a los otros hacia abajo mientras que el techo se derrumbaba encima de nosotros. Cuando el rugido y sacudido aumentaron, me di cuenta del resto de la trampa de Naraku. No solo había fijado explosivos bajo la abadía... había detonado la montaña por encima, también. La rabia y la incredulidad me llenaron.

No, yo no podía morir así.

Traté de impulsarme, pero la tierra tembló con tal violencia que no pude encontrar ninguna palanca y estaba demasiado congestionado para volar. A continuación, varias toneladas de roca cayeron sobre mí como la lluvia de la montaña, sujetándome con una presión descomunal antes de rasgar mi cuerpo sin su peso y velocidad.

Salí de la visión con dolor todavía, un arco eléctrico a través de cada extremidad. Eso no me detuvo de salir corriendo del comedor y bajar el pasillo. Al final de esa larga extensión gótica. Las puertas estaban abiertas y Sesshomaru ya entre ellas, el telón de fondo iluminado de un día hermoso de invierno resaltando su marco blanco y etéreo.

- ¡Alto! - Grité tan fuerte como pude.

- ¡Él arregló la abadía y la montaña! - Una carcajada se escapó Sesshomaru. Yo no veía nada gracioso. De hecho, yo todavía estaba temblando por revivir su muerte.

- Sí. Todo este ataque está diseñado para llevarte allí y luego matarte. - Se acarició la mandíbula.

La luz del sol bañaba la mitad de su cara mientras que la oscuridad grababa el lado alejado de las ventanas. Él era un caleidoscopio de luces y sombras, al igual que los contrastes sorprendentes de su personalidad, mientras que él nunca se había mirado más vibrante y feroz, todavía tenía que detenerme de no correr mis manos sobre él para asegurarme de que estaba entero y asegurarme de que realmente había cambiado su futuro de ese horrible destino.

- Naraku sabe que yo habría venido a ayudar a mis hombres. Debe haber planeado esto durante semanas para tener suficientes cargas para derribar la montaña. – no dewjaba de sonreir.

- Tenias que amar una mente malvada. - Dejé escapar una risa temblorosa.

Sesshomaru se acercó a mí. Me había sentado en la biblioteca cuando yo seguía gritando acerca de cómo moriría si él se iba. En retrospectiva, debería haber estado más tranquilo con mi advertencia. Si pensaba que yo estaba teniendo un caso anticuado de histeria femenina sobre si él entraba en peligro, podría haberme ignorado e irse de todos modos. Se arrodilló delante de mi silla, una fugaz sonrisa en sus labios.

- Tú no eres propensa a la histeria de ningún tipo. Es por eso que escuché cuando dijiste que parara. - Luego se levantó, dirigiéndose a la puerta.

- ¡Maximus! - El yokai rubio apareció al momento. Por su expresión dura, había oído todo.

- Toma a Shrapnel y otros cuatro y vayan a la abadía - dijo Sesshomaru.

- Sólo uno de ustedes debe entrar para asegurar presos o recoger a nuestros muertos, y sean evidentes. Estarán siendo observados, pero Naraku no detonara las cargas si ve que no estoy allí. Sólo puede bajar de la montaña una vez. - Maximus se inclinó hacia Sesshomaru, pero me miró fijamente mientras lo hizo, la emoción en su mirada era inquietante. Luego se fue, y cuando Sesshomaru se volvió hacia mí, su expresión era divertida con dureza.

- Nunca pensé que una mujer podría interponerse entre nosotros, pero tú podrías. Si Maximus no fuera leal hasta la última gota de sangre en su cuerpo, lo mataría por la forma en que te mira. - Su tono era casual, pero una vez más yo no sabía si él estaba bromeando o era en serio.

- El solo está agradecido de que no vas a morir hoy. - Una ceja se levantó.

- ¿Crees que es la única vez que te ha mirado de esa manera? - No lo sabía, pero eso no cambia nada.

- No se puede matar a alguien por la forma en que me mira. Eso es una locura. - Me pareció oír: "Puedo hacerlo si continua." pero yo no estaba segura, y sus siguientes palabras me hicieron olvidar eso.

- Nos vemos en unas horas. No quiero estar lejos de Maximus y los demás. – anuncio.

- ¿Irás de todas formas? - Solté, asombrada.

- No entraré, pero alguien estará mirando la abadía con el fin de detonar las cargas. Con suerte, será el propio Naraku. - Su sonrisa era de fría anticipación.

No me vincularía con el titiritero para averiguarlo, si él estaba allí, Naraku sentiría que estaba siendo espiado y se iría. En cambio, me agarre al brazo de Sesshomaru con mi mano derecha. Si veía otra imagen de su muerte, no lo dejaría salir de esta habitación no importa lo que dijera. Nada. Dejé escapar un gran suspiro de alivio.

- Adelante. – Me acarició la mejilla, una sonrisa mortal no dejo su rostro nunca.

- No temas. Naraku necesita llevar una montaña sobre mí para matarme, porque soy demasiado poderoso para caer en una emboscada normal. - Luego se fue, mi pelo susurro con la velocidad de su salida.

Sesshomaru tenía el ego propio del diablo, pero según el mito, el orgullo era por lo que Lucifer cayó. Su arrogancia podría llegar a ser su talón de Aquiles si Naraku sabía explotarlo de la manera correcta. Mis dientes se apretaron. Eso no iba a suceder. Sesshomaru buscaría su propio camino, y yo haría lo mismo. Hasta ahora, los recuerdos encerrados en los huesos del club no habían dado más información, pero quería seguir intentándolo. Con suerte, alguno daría con el lugar exacto donde estaba Naraku, o de quienquiera que le estaba ayudando.

Sesshomaru dijo que creía que algunos de sus "aliados" Realmente lo quería muerto. Había estado buscando artículos para que yo tocara la noche del incendio del club, pero ya que había descubierto la identidad del titiritero, repaso de entre la gente que él conocía para determinar al amigo del enemigo que había sido quemado. Sin embargo, alguien había raptado a Jaken afuera en las calles, y había metido Naraku en su caja de concreto de momento. Podría haber sido el yokai de aspecto juvenil con el pelo prematuramente plata, pero como Sesshomaru había dicho, Naraku había esperado siglos para hacer su movimiento porque necesitaba que bastante gente lo apoyara en primer lugar. Si Naraku estaba cerca de nosotros como Sesshomaru supuso, tal vez su cuadro secreto de los aliados eran, también...

Tan repentinamente como el rayo de la electricidad que había cambiado mi vida, me di cuenta cómo podríamos encontrar Naraku sin pasar semanas de búsquedas minuciosas en estructuras abandonadas o a través de memorias contenidas en los huesos de su pueblo. Todo lo que tenía que hacer era darle al titiritero lo que buscaba... YO.

Había estado esperando en el jardín interior, y di un salto tan pronto como escuché el portazo de la puerta delantera acompañado por el murmullo de voces. Pero cuando estaba más cerca de la entrada, sólo alcance a ver a Shrapnel empapado de sangre y a Maximus que restringía a un extraño igualmente ensangrentado antes de desaparecer hacia la entrada de la escalera de piedra bajo tierra. Más yokais que no reconocí aparecieron y desaparecieron con la misma rapidez, uno de ellos sosteniendo un cuerpo dolorosamente familiar de pelo castaño rizado.

Ben. Las lágrimas pincharon mis ojos pero las detuve. Mi duelo por él seria correctamente después. En este momento, tengo que atrapar al yokai responsable de su muerte.

- Estaré allí en breve - dijo Sesshomaru en un tono que no quería volver a oír dirigido a mí.

Luego se dirigió hacia mí, oliendo a humo y carne quemada, pero como de costumbre, sin una sola marca en él. Las únicas cosas que empañaron su camisa color dorado y pantalones negros eran manchas de color rojo que no necesitaban explicación.

- Sesshomaru... - empecé.

- Después de tu visión, yo quería que vieras por ti misma que estoy a salvo - me interrumpió con un tono mucho más suave.

- Pero debo unirme a Maximus y Shrapnel ahora. Nosotros sólo tomamos a uno de los hombres de Naraku vivo y tengo la intención de interrogarle yo mismo. - Ya había comenzado a girarse, moviéndose con esa velocidad inhumana hacia la entrada de la escalera que conducía a las mazmorras, cuando mi voz lo persiguió.

- Dudo que él sapa dónde está. Naraku no consideraba a nadie en esa abadía prescindible ya que tenía la intención de aplastarlo con la montaña. Además, sé cómo encontrarlo esta noche. - Eso lo detuvo en seco. Se dio la vuelta para mirarme, echando chispas rojos por su mirada cobriza.

- ¿Cómo? - Una sola palabra cargada de sorpresa e intención letal.

- A ti no te va a gustar, pero escúchame. - Su ceño se contrajo. Entonces él se acercó de una manera pausada que de alguna manera lo hacía parecer más peligroso que sus estallidos supersónicos de velocidad.

- Continua. - Miré a mí alrededor. No vi a ninguno de la docena de guardias, así que tenían que estar en el piso, estaban allí. Tal vez debería haber esperado hasta tener más privacidad.

- Confío en que todos están implicados en esta casa, así que habla - dijo Sesshomaru, al escuchar eso en mi mente.

- Déjenme ir a la ciudad por mi cuenta. Voy a pretender huir, a continuación, entonces vinculare a Naraku y le diré que quiero cambiar de bando. Él me tomara rápidamente, y me llevara hacia donde está, y luego voy a vincularme a ti y tú puedes venir y freírlo. - Sesshomaru no dijo nada. El tiempo se extendía hasta que el silencio era doloroso. Yo no podía decir lo que pensaba por su expresión. Era tan suave, que podría haber estado soñando despierto.

- Incluso si él no tuviera a sus hombres a la vista, Naraku no te permitirá descubrir dónde está - respondió finalmente.

- Tiene que asegurarse de que estés inconsciente cuando te trasladen a su ubicación. Antes de que llegues, te despojara de cualquier objeto, ropa incluida, por el la cual podrías ponerte en contacto conmigo. Porque él no confiaría en ti, te torturaría hasta que estuviera satisfecho de que cada palabra que le digas es verdad. En breve esto es una idea valiente pero estúpida. - Eso me irrito. Puede que no sea el yokai más famoso del mundo, al igual que una persona arrogante que conocía, pero no era estúpida.

- ¿Cómo crees que me contacte contigo cuando estaba atrapada en el club? Yo no lo vi ese día en el club. Tu esencia no estaba en ninguna sola pieza de mi ropa, sin embargo, me las arregle para vincularme a ti. Naraku podría haberme desnudado sin una sola piusa que indicara donde yo hubiera estado, y en diez minutos, yo podría estar transmitiendo mi ubicación para ti.- Espeté.

- Pensé que había llevado algo que te vinculara a mí contigo - refunfuñó él, estrechando la mirada fija.

- ¿Cómo lo hiciste? - Caminé los últimos pasos que nos separaban, tomando su mano y sin vacilar en las manchas que las cubrían.

- Estás en mi piel - le dije.

- Un día antes, habías trazado mi boca con tu mano y casi me diste un beso, así que seguí la esencia que imprimiste en mis labios hacia ti. - Sus ojos escarlatas brillaban, contra el dorado, mientras tomaba mi mano y la besaba.

- Él no es ningún idiota. Te retendría para impedirte tocar algo, mi belleza de cabellos morenos. Incluso tus labios. - Los guantes que me había puesto decían que no sentía la suave caricia en la carne, pero me imaginé que todavía podía sentir su calor a través del material repelente.

- Entonces tu imprimirás un poco de su esencia en mi mano. Probablemente puedes hacer eso ahora mismo. - Contesté regularmente.

- Pero ¿cómo vas a saber dónde estás para decirme? - Esa mirada insondable agujero en la mía.

- Por rastros de esencia dejados para seguir en aquel espacio. De alguien atado para que sepa dónde está. Incluso si no puedo tirar una ubicación de eso, me puede vincular a cualquiera que me ate y seguir a esa persona. Naraku no sabrá lo que estoy haciendo. Me dijiste que no puedes oír mis pensamientos cuando accedo a mí poder... El resto del tiempo, va a ser la peor de las canciones de los años ochenta en mi cabeza. – volvi a argumentar.

- Él sabrá que usted está utilizando su poder, y sospechara el por qué. A lo mejor, te torturan hasta que no puedas bloquear tus pensamientos y se entera de lo que va a hacer. La respuesta es no. - Él dejó caer la mano.

- Yo no soy ella, Sesshomaru. - Le dije a sabiendas de que estaba desgarrando su más profunda cicatriz, pero no dejé que eso me detuviera. Era despiadado y sin arrepentimientos cuando sabía que tenía razón. Sería de la misma manera.

- Yo preferiría morir antes que caer en manos del enemigo. Incluso si todo lo que temes sucede, Puedo soportarlo. He revivido cada cosa terrible que la gente humana y de otro tipo, se hacen unos a otros, y aunque me rompió una vez, me he vuelto más fuerte. Naraku me secuestro, trató de matarme, ha matado a mi amigo Ben, y ahora está sosteniendo a mi querido amigo como rehén. Quiero venganza, y quiero a Jaken sano y salvo. - continué.

- No puedo creerlo - exclamó una voz femenina. Me di la vuelta. Gretchen estaba a unos cincuenta pasos detrás de mí en la sala, y la forma en que su boca estaba abierta era una expresión clásica de la incredulidad, había oído todo.

- ¿Qué está mal contigo, que te pasa? ¡Tú piensas que al conseguir electrocutarte, cortarte las muñecas, y salir con un yokai sería estar lo suficientemente cerca de la muerte para cualquier persona, pero no! ¡Tienes que ofrecerte a ti misma como un presente para un extraño yokai que probablemente te va a matar! - Continuó, ahora marchando hacia nosotros.

- Gretchen, ahora no... - De todos los malditos tiempos para salir mi hermana de su habitación.

- ¿No es que, un buen momento? ¡Nunca lo es contigo, Rin! Pero ya que estamos a punto de conseguir que te maten de nuevo, no esperare. Así que esta es una noticia de última hora: Tú no eres la única cuya vida se fue a la mierda cuando mamá murió. Y si papá después no hubiera estado emocionalmente catatónico no era lo suficientemente malo, comenzaste a empujarme lejos tan pronto como saliste del estado de coma. - Terminó ella con enojo.

- ¿Empujándote lejos? Estaba un poco ocupada tratando de lidiar con la muerte de mamá y electrocutando a todo el mundo mientras que revivían sus más oscuros secretos, ¿recuerdas? - Mi voz se elevó mientras enterradas heridas se disparaban hacia la superficie.

- ¿Sabes lo que recuerdo? Volver a casa de la escuela y encontrar una bañera llena de sangre. Llamar al 911 mientras que sostenía tu muñeca y oraba para que yo no tuviera que enterrar a alguien que amaba otra vez, y recuerdo que tan pronto como te pusiste mejor, te fuiste. - Si bien yo había levantado la voz la de Gretchen se volvió suave.

Si ella me hubiera gritado, hubiera sido más fácil, pero la desesperación en su tranquila voz me corto como un cuchillo más profundo que en aquel entonces. ¿Cómo podría explicar la oscuridad en la que me había sentido atrapada? O la convicción de que hubiera sucedido después que si no me alejaba de ella, hubiera destruido su vida más de lo que ya estaba. No podía explicarlo, y en retrospectiva, no importaba.

- Yo estaba equivocada, Gretchen - dije, parpadeando para contener las lágrimas.

- Yo no podía ver más allá de mi propio dolor, así que dejé que me tragara. En el momento en que luché contra el, tú ya no querías tener nada que ver conmigo y papá estaba envuelto en su trabajo de nuevo. Jaken era todo lo que tenía. Eso podría haber sido obra mía, pero te abandone una vez, cuando no debería haberlo hecho. No voy a cometer ese error con Jaken ahora. - Entonces me acerqué y le roce la mejilla, con mis guantes nuevos por lo que era posible hacerlo sin hacerle daño. Ella golpeó con fuerza mi mano, pero sus ojos azules brillaban, y el enrojecimiento se asomó a través de su maquillaje aplicado ingeniosamente.

- No estoy tratando de que me maten, sólo quiero terminar con esto, - le dije en voz baja.

- Naraku me quiere por mi capacidad. Voy a dejar que piense que me tiene, y entonces Sesshomaru traerá el dolor. - Ella miró detrás de mí hacia el yokai que todavía no había convencido.

- ¿Se supone que debo confiar en Drácula con tu vida? - Ella levanto la barbilla.

- No Drácula. Sesshomaru Tepesh, antiguo Voivode de Valaquia y el hombre más arrogante, mortal y aterrador que he conocido. - dije con una leve sonrisa mientras me giraba a su alrededor.

- Los cumplidos y adulacion no van a influir más que las palabras, por favor, Rin. - Sus labios se curvaron con diversión desdeñosa.

- ¿Tu tomas aquellos como cumplidos? - Gretchen no podía creerlo.

- Por supuesto. Nombro todas mis mejores cualidades. - Su sonrisa mostró sus colmillos.

- Voy a considerar esto como una posible opción para más adelante, pero por ahora, la respuesta sigue siendo no. - Entonces esa mirada implacable cayó sobre mí.

- ¡Lo prometiste! Dijiste que si se me ocurría un plan para rescatar a Jaken que no pusiera a su gente en demasiado peligro, usted actuaría en ello. ¡Bien, aquí está el plan! - dije con rabia, ignorando la mirada sorprendida de aprobación que Gretchen dio hacia Sesshomaru.

- Te pones en demasiado peligro. Como mi amante, también eres considerada como una de mi pueblo. - fue su respuesta implacable.

- Pero no tan valiosa. Tú has admitido que nunca me amaras, así que si algo sale mal, no es tan difícil para ti encontrar otra novia. Jaken me ama, y él es el mejor amigo que tengo. Me niego a abandonarlo. - repliqué, una herida que no sabía que tenía hizo que me dijera la siguiente parte.

Los ojos de Sesshomaru se pusieron de un rojo tan plano y se quedó tan quieto que mirarlo era casi doloroso. Ni un soplo o contracción perturbo su hermoso cuerpo, inflexible. Incluso su mirada no vaciló en lo más mínimo. Nadie con vida podía mantenerse a sí mismo tan inmóvil, y fue como si él me mostrara la distancia insalvable que había entre nosotros con esa postura rígida de frialdad.

- Mi gente seguirá recorriendo la zona. A partir de mañana, también visitarán las casas cercanas de los yokais prominentes en busca de un rastro de esencia Naraku. Alguien tiene que estar ayudándolo. Una vez que nos demos cuenta de quién es, él nos llevará a su querido amigo - afirmó después de un silencio que cortaba como un cuchillo a través de mis emociones.

- Si necesitas algo más esta noche, me encontrarás en el calabozo, haciendo lo que mejor se hacer. Y mi amante, también está considerada como una de mi pueblo. - Entonces él se alejó, lanzando un último comentario escaldado por encima de su hombro.

Continuara…