Minutos después los chicos volvieron. Empezamos a encender una hoguera para horas después hacer la cena, hoy sería la tarde tranquila, mañana nos esperaba un gran día. Por la mañana paseo en canoa y por la tarde senderismo y tiro con arco, la noche sería tranquila ya que al día siguiente a las siete de la mañana salíamos dirección al aeropuerto de Manistee.

Mientras esperábamos a que el fuego se redujera a brasas para hacer la cena, contamos historias de nuestra infancia y las chicas planeamos nuestro viaje a Francia. Una vez cenamos decidimos contar historias de miedo, entre ellas de vampiros y hombres lobo. Cerca de las tres de la mañana decidimos irnos a dormir y fue esa noche, la primera vez que soñé con el lobo negro de ojos azules que me salvó en Port-Angeles. A la mañana siguiente después de desayunar, al fin iniciamos nuestro paseo en canoa, según nos dijeron los dueños del embarcadero a unos 5 km de distancia nos íbamos a encontrar las mejores vistas del

parque. Emocionados empezamos el recorrido haciendo pequeñas competiciones entre las diferentes canoas.

Fue a menos de un kilómetro de llegar al lugar que nos habían dicho, cuando un fuerte estruendo como de rocas desprendiéndose nos hizo parar, de pronto volví a escuchar su voz.

-Da la vuelta, hay vampiros cerca, yo me desharé de ellos-escuché en mi mente-

-Está bien-le contesté-

-Chicos creo que es mejor que volvamos-dijo Astrid asustada-

-Mejor vamos a ver qué ha pasado-dijeron los chicos-

-Estoy con Astrid, es mejor volver y avisar a los dueños del embarcadero, para que manden ayuda-dije para convencerlos-

-Leah tiene razón-dijo William-

Decididos regresamos al embarcadero, nada más bajar de la canoa, me excusé con todos y me adentré en el bosque. Una vez me alejé, entré en fase y fui en busca del rastro del lobo para ayudarle. Cuando llegué a la zona por donde escuché su voz, lo volví a escuchar. -Aléjate de aquí, es peligroso-decía- Corrí dirección a su voz, cuando escuché un aullido, preocupada corrí hacia él, pero ya no estaba. Lo busqué un rato más, pero al no haber señales de él volví al campamento, seguramente estarían preocupados. Cuando llegué al campamento los chicos preguntaron por mí. -Leah, ¿dónde has estado? Estábamos preocupados-dijo Astrid-

-Lo siento, no me encontraba bien y fui a dar un paseo, no esperaba entretenerme tanto, estar en el bosque me hace perder la noción del tiempo-contesté- -No lo vuelvas a hacer-dijo Patrick- -Tranquilos, no volverá a pasar. ¿Hacemos la comida?

Después de comer decidimos darnos un baño en el río y descansar. Cuando llegó la noche, cenamos y junto al fuego empezamos a contar historias de medio, ya de madrugada nos fuimos a dormir, ya que a las siete de la mañana salíamos dirección al aeropuerto de Manistee. Una vez me despedí de los chicos fui en busca de mi vuelo.

A las ocho y media de la mañana finalmente salió el avión dirección a Chicago, un vuelo que duraría cerca de 5 horas. A las dos de la tarde al fin conseguí sentarme a comer, posteriormente fui al baño para asearme un poco, para luego dar una vuelta por las diferentes tiendas del aeropuerto ya que mi vuelo hasta Seattle no salía hasta las 19:50 horas.

A la hora indicada el avión despegó rumbo a Seattle eran 4 horas de vuelo, por lo que decidí dormir un poco. A las once de la noche ya estaba aterrizando en Seattle, por desgracia era muy tarde y tendría que esperar hasta mañana para llegar a casa.

Pregunté en el aeropuerto y me recomendaron que reservara en el hotel Days Inn, al cual podía llegar de forma gratuita en metro desde el aeropuerto.

Una vez instalada en el hotel llamé a casa.

-¿Diga?

-Mamá, soy Leah, te llamo para decirte que estoy en Seattle, mañana estaré en casa.

-Me alegra saber eso, hablaré con Jake para que te recoja. Si cuando llegues a casa no hay nadie, tranquila, estaré con Emily terminando de arreglar los últimos detalles para la boda.

-Vale, estoy en el hotel Days Inn, pero puedo irme hasta el aeropuerto si le viene a Jake mejor. Y mamá relájate la boda no es hasta la próxima semana.

-¿La semana que viene? ¿No te dije? La boda es en dos días Leah. Te dejaré todo lo que tienes que hacer en una nota junto al vestido que tienes que llevar. Y tranquila, Jake saldrá con tu hermano dirección a tu hotel a primera hora, adiós- dijo mi madre colgándome sin dejarme responder-

No sé qué estaba pasando, pero mi madre estaba ocultándome cosas, ¿por qué el adelantar la boda y no avisarme hasta ahora? Sea lo que sea mañana cuando vea a Seth y a Jacob les preguntaré.

Después de colgar el teléfono, decidí tomarme un relajante baño. Una vez limpia, me dejé caer en la cama y ya no supe nada más de mí, hasta la mañana siguiente cuando sonó el despertador.

Nada más despertar, me cambié de ropa y bajé a desayunar, eran las 9:30 por lo que bajé con la maleta para dejarla en consigna hasta que llegasen los chicos. Cuando terminé de desayunar, decidí salir a dar una vuelta por un parque que me habían recomendado los empleados del hotel, el parque Angle Lake estaba a solo diez minutos andando, así que tomé mi bolso y disfruté de esta parte de Seattle.

Cuando llegué al parque una sonrisa se plantó en mi cara, había niños pequeños jugando con pistolas de agua por todo el parque por otro lado había familias disfrutando de un baño en el lago.

Busqué un lugar cercano al lago con sombra y me senté allí a leer un rato.

A las 11:30 mi teléfono empezó a sonar, era mi hermano diciéndome que me esperaban en la puerta del hotel.

Algo fastidiada por haber interrumpida mi lectura, cogí mi bolso y fui dirección al hotel, al llegar, vi a mi hermano y Jake hablando con unas chicas.

-Ya estoy aquí chicos, cojo mi maleta y nos podemos ir-dije besando la mejilla de los dos-

Entré en recepción riéndome de la cara de los chicos, cogí mi maleta y después de despedirme del recepcionista, salí del hotel.

-Leah hermanita, cuanto tiempo sin verte-dijo aplastándome con un abrazo-

-Yo también te he extrañado, pero deja de apretarme que me vas a dejar sin aire-

-Hola Jake, gracias por venir a recogerme

-Nada Leah, me ha servido para desaparecer de la vista de tu madre, para seguir con las cosas de la bo…da-dice nervioso-

-Sí, ya me dijo anoche…-antes de terminar de hablar Jake me cortó-

-Menos mal, pensé que nos iba a tocar a nosotros decirte que mañana es la boda.

-Tranquilo, sé todo.

-Genial entonces-se relajó Jake-

Las cuatro horas de viaje hasta La Push, la pasamos riendo y contando chistes.