Reasignación
La detective Carla Giuliano llevaba casi tres años trabajando en la Policía de Jurassic World y su tasa de casos resueltos, con más de un 90%, era la más alta del Departamento. Ya había demostrado su valía en la Policía de Baltimore, primero como detective de Narcóticos y después en Robos y Homicidios. Cuando se enteró de una vacante en Jurassic World no dudó ni un momento en solicitar el puesto y sus jefes, aunque a regañadientes, ya que les dolía perder a un activo de tan alto nivel, no dudaron, a su vez, en escribir cartas de recomendación plagadas de elogios. Giuliano se había unido a la Policía a los 18 años, primero en Boston y posteriormente en Baltimore a donde tuvo que trasladarse para conseguir su primer ascenso importante. Allí descubrió que era una de las ciudades más duras y con mayor criminalidad de la Costa Este así que, como madre soltera que era (había dado a luz a un hijo a los 24 años), en cuanto se le presentó la oportunidad de trabajar en un entorno más seguro para su hijo no necesitó meditarlo. Se estaba tomando su cuarto café del día de la máquina del pasillo (para ser de máquina era mejor que el de la cafetera de la oficina) mientras se dirigía a la sala de pruebas. -Buenos días, Larry, ¿qué tal la familia? -Preguntó al sargento de guardia en cuanto llegó al mostrador.
-Buenos días, detective. Están todos bien, muchas gracias. ¿Qué tal su hijo? ¿Sigue empeñado en alistarse?
-Sí, no me lo recuerdes. Ese crío es tozudo como una mula. Por mucho que le insista en que vaya a la universidad y aproveche mejor su vida no hay manera.
-Qué puedo decir, detective, está claro que ha salido a su madre. -Respondió Larry con una sonrisa. -¿En qué puedo ayudarla hoy?
-Necesito las pruebas del caso 957381.
-El caso Carter, ¿verdad?
-Sí, ese mismo.
-Deme un momento, por favor. -Dijo el sargento mientras tecleaba en su ordenador. -Se ha armado un buen follón en la zona de recreo, ha habido tiros.
-Eso tengo entendido. Al agente que ha disparado le va a caer un buen puro como no pueda demostrar que el disparo fue necesario.
-Hay, un problema, detective. Las pruebas no están. Se las han llevado para revisión.
-¿Cómo? ¿Quién?
-Ni idea. El archivo está clasificado. Ha sido hace apenas una hor… -Giuliano dejó a Larry con la frase a medio terminar mientras se dirigía rápidamente al ascensor. Regresó a su mesa de inmediato, tecleó en su ordenador y quedó momentáneamente en shock. "Expediente clasificado. Acceso restringido". Unos segundos después, en cuanto se hubo repuesto mentalmente, se encaminó al despacho de su superior.
-¡¿Qué cojones está pasando, capitán?! -Gritó en cuanto abrió la puerta.
-Detective, primeramente cierre la puerta, baje el tono y dígame de qué me está hablando.
-¡El caso Carter! ¡Empecé con él en cuanto me lo asignaron y cuando he ido a por las pruebas para revisarlas con más detalle me dicen que no están! ¡Y ahora resulta que ni siquiera tengo acceso al expediente!
-Mierda, sabía que esto iba a traer cola.
-¡¿Qué quiere decir?!
-El caso ha sido reasignado. Ahora lo lleva la recién creada SRU. A mí también me han jodido, pero las órdenes vienen directamente del Comandante del Departamento, de Masrani y de "Roberta", así que no me ha quedado más remedio que… ¡Eh! ¡¿A dónde coño vas, Giuliano?! -Era la segunda vez en menos de diez minutos que Carla dejaba a alguien con la palabra en la boca.
Tom y Tobias estaban sentados a la pequeña mesa de reuniones que había en el despacho del primero, revisando las pruebas que se habían traído del depósito. Un teléfono móvil, un pasaporte, un permiso de conducir y otros objetos varios entre los que destacaba, por su importancia, una pistola con silenciador. -Ésta creo que tiene pedigrí, Tobías. -Dijo Tom, sacando la pistola de la bolsa de pruebas. Extrajo el cargador, expulsó la bala de la recámara y se aseguró de que estaba completamente descargada y era seguro manipularla- Una Makarov, de las antiguas.
-¿Cómo sabes que no es una versión importada? Desde que cayó la URSS todas esas armas se han acabado comercializando para la exportación.
-No es el caso. En ésta las alzas son fijas. Para la exportación se estableció que las alzas debían ser ajustables. Además de estar bastante desgastada. El número de serie es casi imperceptible. -Tom cogió una lupa que había sobre su escritorio y observó con detenimiento los marcajes del arma- Sin duda es rusa, aquí veo el número de serie, aunque apenas se distingue, y el que posiblemente sea el año de fabricación. -Cogió un lápiz y limó la mina sobre un papel hasta que obtuvo una pequeña cantidad de polvo fino. Acto seguido lo vertió cuidadosamente sobre el número de serie para después aplicarle una tira de celo. -ДБ3176 1953. Esta monada es más vieja que yo. -Finalizó Tom- Te dije que tenía pedigrí. Es de las primeras que se fabricaron.
-Es increíble cómo ha conseguido resistir y funcionar durante todo este tiempo. -Dijo Tobias con asombro- El móvil sigue funcionando, aunque le queda poca batería. ¿Tienes un cargador micro-USB por ahí? -Tom sacó un cable de uno de los cajones de su escritorio y se lo dio a Tobias. Éste lo conectó de inmediato al teléfono y a la toma de corriente- Creo que podría intentar… -Una figura borrosa pasó rauda frente a la cristalera del despacho de Tom y, antes de que ninguno de los dos hombres pudiera determinar qué había visto, entró por la puerta una mujer con cara de pocos amigos.
-¡¿Quién cojones se cree que es para quitarme mi caso?! -Gritó enfurecida la mujer. Tom se giró hacia Tobias extendiendo su brazo con la palma de la mano hacia arriba mientras sonreía a su compañero.
-Vamos, no me jodas. -Murmuró el noruego, mientras sacaba un billete de veinte dólares de su cartera y lo depositaba en la mano de su superior. Fuera, el resto de los miembros de la SRU, que acababan de regresar de su entrenamiento en la "Killhouse" del SWAT, miraban expectantes hacia el despacho de su mandamás, sorprendidos por los inesperados gritos. Matt y Yamoto, que ya se olían algo, sonreían, y más billetes cambiaron de manos.
-¡¿Pero qué…?! ¡¿Es una puta broma?! ¡¿Es eso?! -Continuó gritando la mujer. -¡¿Con qué autoridad…?! -Tom se puso serio al instante y la cortó en seco.
-Más vale que se calme, detective… Giuliano, ¿verdad?
-¡No me diga que me calme! ¡Me ha quitado mi caso!
-Sí, lo he hecho. Aunque a usted le parezca un caso más éste puede que sea más complicado de lo que parece a simple vista y con mayores repercusiones.
-¡Devuélvame mi caso! -Gruño la detective Giuliano, mirando fijamente al pelirrojo. Matt entró por la puerta, con semblante serio.
-Creo que tenemos un pequeño dilema entre manos, ¿verdad, capitán? -Sabía que a Tom no le haría gracia que él le llamara por su rango, pero le daba igual, la detective debía recordar que estaba tratando con un superior. -Ambos quieren llevar el caso y sólo uno puede. ¿Por qué no se decide en una pequeña competición de tiro? -Giuliano miró furibunda a Matt durante unos segundos y volvió a girarse hacia Tom.
-Usted contra mí, aunque le aviso de que tengo la mejor puntuación de todo el Departamento. Dudo mucho que un burócrata como usted pueda superarme.
-¿Tiro en galería, detective? -Preguntó Tom.
-Sí.
-Excelente. Matt, busca a alguien imparcial para que haga de juez. -Dijo Tom mirando a su amigo. -Las condiciones serán las siguientes, detective: tres rondas de cinco disparos cada uno. Seis rondas en total. Quién dispare más rápido y con mayor precisión gana. ¿Le parece bien, detective?
-Me parece perfecto. -Respondió Carla con confianza.
El pequeño torneo había generado cierta expectación en el Departamento y no eran pocos lo que allí estaban, aunque, salvo los de la SRU y los propios participantes, nadie sabía el porqué de esa competición improvisada. Pocos desaprovecharon la oportunidad de apostar. El sargento Nolan, que se acababa de incorporar a su turno, sería el juez. -Permítanme recordarles las condiciones. -Gritó Nolan para que todos los presente pudieran oírlo. -Cada uno de los dos "competidores" realizará tres rondas de cinco disparos. Se decidirá a cara o cruz quién… -Tom le interrumpió momentáneamente.
-Le cedo a la detective el honor de ser quién comience, si está de acuerdo con ello. -Giuliano se encogió de hombros.
-Como quiera. -Respondió la mujer. Unos instantes de silencio.
-La detective Giuliano empezará con la primera ronda. -Continuó Nolan. -El capitán Harding seguirá con la segunda ronda y se seguirá dicho orden hasta finalizar las seis rondas de esta competición. Además del nombre del tirador se anotará en cada diana el tiempo empleado para efectuar los cinco disparos y se cambiará la diana al final de cada ronda. Dichas dianas serán custodiadas por mi asistente hasta el final de este torneo, momento en que se evaluará la precisión de cada tirador. Ganará quien efectúe los disparos con mayor rapidez y precisión. ¿Alguna duda o pregunta? -Silencio. -Pues que empiece el espectáculo. Detective, usted empieza. -Finalizó Nolan cogiendo su cronómetro de tiro. -En posición. ¿Lista? -Giuliano asintió confiada. -¡Ya! -La detective desenfundó su arma y efectuó los 5 disparos. -1,623. retire la diana y anótelo, Yin. -Dijo Nolan. -Capitán, su turno. En posición. ¿Listo?
-Listo. -Respondió Tom.
-¡Ya! -Tom desenfundó y disparó.
-1,522, Yin. Retire y anote. -El asistente obedeció. -Detective, le toca. ¡Esta lista? En posición. ¡Ya! -Otros cinco disparos. -1,501. Retire y anote, Yin. -Capitán. ¿Preparado? En posición. ¡Ya! -Tom soltó otras cinco descargas. -1,220. Esto se pone interesante, Yin. Retire y anote. -Con esa última ronda la expectación entre los espectadores aumentó considerablemente. -Detective, última ronda. ¿Preparada? En posición. ¡Ya! -Carla disparó sus últimos cinco cartuchos. -1,199, Yin. Retire y anote. -La expectación estaba al máximo. Llegados a ese punto, incluso Nolan y Yin estaban a la expectativa. -Capitán, su última ronda. No sé cómo cojones ha disparado tan deprisa antes pero creo que esta vez la detective se lo ha puesto casi imposible. -Tom se encogió de hombros, con indiferencia. -¿Preparado? En posición. ¡Ya! -El ex-SEAL efectuó sus últimos disparos. A Nolan le temblaba el labio y un sudor frío recorría las frentes y espaldas de los espectadores. -0,990 -Murmuró el sargento. -Yin, retire y anote: 0,990. -Dijo Nolan tan fuerte como pudo para que todo el mundo pudiera oírlo. -Se han completado las seis rondas de disparo. A continuación procederemos a comprobar los puntos por precisión. -Dijo Nolan con voz temblorosa. Los espectadores murmuraban entre ellos, algunos intentando cambiar sus apuestas. La tensión era asfixiante. -Tom se acercó a la detective y le murmuró -Excelentes agrupaciones. He de reconocer que me lo ha puesto difícil. -Giuliano lo miró intrigada. No tenía muy claro qué pretendía Harding con ese comentario.
-Caballeros, se ha completado el recuento de puntos. Una vez anunciado quién ha ganado se expondrán las seis dianas para que todos puedan comprobarlas. -Se hizo un silencio tan tenso que casi se podían escuchar los latidos de todos los allí presentes. -Esta competición la ha ganado… ¡el capitán Harding! -El griterío fue ensordecedor y Nolan tuvo que poner orden para que la cosa no se desmadrara. Hubo vítores, maldiciones por lo bajo y dinero cambiando de manos. Giuliano dejó caer sus hombros, abatida, aunque rápidamente recobró la compostura. -Enhorabuena, capitán. Usted gana esta vez. -Dijo con rabia y decepción, puesto que no estaba acostumbrada a perder. Todo el mundo echó un vistazo a las dianas. Efectivamente las agrupaciones de la detective era excelentes, pero las de Tom, bueno, básicamente había agrandado el agujero del primer disparo con los cuatro siguientes. La galería empezó a desalojarse y, cuando sólo quedaban la detective Giuliano, Tobias y Tom, éste le dijo a Carla. -Venga a mi despacho y hablemos un momento, detective.
-Tome asiento, por favor. -Dijo Tom señalando una silla con la mano extendida. Giuliano se sentó y Tom hizo lo propio.-Oiga, si va a echarme la bronca… -Comenzó, Carla.
-No voy a echarle la bronca, detective.
-¿Entonces?
-Veo que está usted muy interesada en llevar este caso así que…
-¿Me lo va a devolver a pesar de todo? -Preguntó con un tono mezcla de esperanza y suspicacia.
-En absoluto, este caso lo lleva la SRU. No obstante, voy a hacer algo que no debería. Voy a darle la oportunidad de unirse a mi equipo.
-¡¿Cómo dice?! -Preguntó sorprendida.
-A modo de prueba, a ver cómo va. Si al cerrar este caso estoy contento con su desempeño se quedará con nosotros y, sino, volverá a su antiguo puesto. Si acepta la oferta podrá participar activamente en esta investigación y llevarse la parte correspondiente del mérito, aunque los reconocimientos no se harán públicos.
-¿Y qué ganaría si aceptara su propuesta? Porque el mérito completo está claro que no.
-Para empezar un incremento salarial. Al principio no será mucho, pero unos pavos extra en la cuenta, por pocos que puedan ser, nunca están de más, ¿no cree, detective? Sobretodo siendo madre soltera y con un hijo a punto de ir a la universidad.
-¡¿Cómo sabe que…?!
-Además de, tal vez, ese ascenso que tanto desea.
-Jefe. -Dijo Tobias desde la puerta.
-Dame un momento, Tobias. Enseguida estoy contigo. -Tobias asintió y se alejó a la espera. -¿Y bien? ¿Qué me dice, detective? ¿Se une a nosotros?
-¿Si acepto también tendré que llamarle jefe?
-Ese, detective, es un privilegio que ha perdido al entrar por esa puerta gritando como una loca. Si acepta se dirigirá a cada uno de nosotros añadiendo "señor" al inicio y/o al final de cada frase, o con la frase "a la orden de usted, mi capitán, mi teniente o mi lo que sea". Al menos hasta nueva orden. Así pues, ¿acepta o no? -Carla se quedó pensando unos largos segundos.
-De acuerdo, acepto su oferta, señor…
-Capitán, detective. Capitán Harding. Pues bienvenida al club. Le recomiendo que se presente a sus nuevos compañeros y se aprenda sus rangos de memoria. Ya sabe porqué. -Dijo Tom con una ligera, casi imperceptible sonrisa.
-A la orden de usted, mi capitán. -Añadió Giuliano con un, eso esperaba ella, imperceptible tono sarcástico mientras se levantaba de la silla y se dirigía hacia la puerta.
-Detective -la frenó Harding cuando estaba a punto de salir -de este equipo sólo se sale si yo lo ordeno y cuando yo lo ordeno. Si intenta largarse sin mi permiso de vuelta a su puesto en cuanto el caso esté cerrado me aseguraré de que tenga que volver a Baltimore, a Boston o a dónde sea menos aquí, así que no intente jugármela, ¿entendido? -Carla lo miró sorprendida durante un breve instante.
-Entendido, señor.
-Excelente. Haga el favor de decirle al teniente Ragnarsen que pase, por favor. Muchas gracias. -La detective salió del despacho de Tom, preguntó quién era Ragnarsen y le comunicó a éste el mensaje de su capitán. Tobias entró en el despacho.
-¿Cierras la puerta, por favor?
-Claro, Tom. -Tobias cerró la puerta de grueso vidrio templado.
-¿Tienes algo interesante?
-Creo que sí. El móvil es un cacharro alucinante. Tiene cientos de capas de encriptado, irrastreable,… una maravilla tecnológica. Y muy caro. No es de los que se venden en la tienda de la esquina. ¿El Smartphone más caro del mercado? Una baratija comparado con éste.
-Entiendo. -Dijo Tom con intriga. -Y con eso me quieres decir…
-Estos cacharros son muy exclusivos. Casi se podría decir que se fabrican por encargo. Si consigo localizar el número de serie podría rastrear su origen hasta el vendedor, y a partir de eso…
-Quizás averiguar quién lo compró.
-Exacto. Además, creo que podría intentar romper el encriptado y colarme en el sistema… -Tobias se dio cuenta de que a partir de ese punto le estaba empezando a hablar en chino a su jefe. -Podría averiguar desde qué números y a qué números se llamó, mensajes enviados y recibidos, etcétera.
-Ah, vale. -Asintió Tom comprendiendo al fin. -De acuerdo, ponte a ello, entonces.
-Enseguida. Por cierto, aquí tienes el informe de balística -dijo el noruego, mientras le entregaba un dosier al capitán. -Las balas de la Makarov coinciden con las de las dos víctimas encontradas por Wells y su equipo.
-Genial, muchas gracias. Y, Tobias, creo que a Matt puedes llamarle por su nombre de pila, y no es "su equipo", estamos todos en el mismo, y no te olvides de que también estuvo el equipo de McRaven...
-Oído. Sólo por curiosidad, ¿qué tal ha ido con la detective? Está claro que saltan chispas entre vosotros, y no en el buen sentido, precisamente.
-Se ha unido a nosotros.
-¿En serio? -Dijo Tobias, con sorpresa. -¿Por qué la has reclutado si no te cae bien?
-¿Quién ha dicho que no me cae bien? De hecho, creo que es alguien que encajará muy bien en el equipo. Sólo hará falta pulir algunas cosillas.
-Ya, comprendo. -Añadió Tobias, no muy convencido, mientras empezaba a encaminarse hacia la puerta. Con la mano ya en el tirador, Ragnarsen se quedó inmóvil. -Serás cabrón, habías planeado todo esto desde que entró por la puerta, ¿verdad? -Dijo, entonces, Ragnarsen, mientras se giraba hacia su capitán con una sonrisa de sorpresa en el rostro.
-No, lo había planeado desde el momento en que salimos del hospital. -Finalizó el pelirrojo sonriendo alegremente.
-Hay algo que no me cuadra… -dijo Matt a nadie en particular -¿de dónde cojones sacó ese tío la Makarov?
-La compraría en el mercado negro o se la darían sus jefes. -dijo Carla encogiéndose de hombros- ¿A qué viene esa pregunta ahora?
-No era eso a lo que me refería. -Dijo Matt- Sin contar a los de Seguridad Privada, la gente de Hoskins, los policías y algunos miembros de la UCA, en estas islas hay muy poca gente que pueda tener armas de fuego particulares, y estoy casi seguro de que esa pistola, no está en el registro, y por lo que me dijo Masrani, hay un control bastante exhaustivo de equipaje, y se hace inventario de todas las armas que hay en las islas.
-Matt tiene razón, -dijo Tobías -el control de armas aquí es muy exhaustivo, pero tengo la sensación de que por mucho que metamos el número de serie en el registro y el NIBN, no vamos a encontrar nada.
-Hacedlo igualmente. -intervino Tom -Y pasad, también, las huellas por el AFIS.
-A eso hay que añadir el tema de cómo narices entró -dijo Danny -aquí sólo se puede llegar en avión o en ferry, así que Aduanas debería tener algún registro de él.
-Es probable que usara un alias. -dijo Tom -Uno del que se deshizo nada más llegar. He pedido a Aduanas que revisen las imágenes de seguridad, a ver si pudieron captarlo en las grabaciones.
-Entonces podemos esperar sentados. -dijo Eileen con hastío -¿No hay nada que podamos hacer mientras tanto?
Hubo un largo silencio, cada uno meditando opciones.
-¿Y si no entró por las opciones habituales? -preguntó Fernando.
-Ya, claro, se teletransportó. -dijo Giuliano riendo. Fernando miró fijamente a Carla.
-Por si no lo ha pensado, detective, en esta habitación hay cuatro personas, que podrían entrar y salir de Nublar sin ser detectados -dijo señalando a Danny, a Tobias, a Tom y a Matt. -Siento decirlo, pero si ellos, siendo de los nuestros, pueden hacerlo, es de esperar que alguien de los malos también pueda.
-Has hecho bien en meterlo en la unidad. -Susurró Tom a Matt. A continuación se dirigió al resto -Bien, vamos a realizar una inspección externa de la isla. Poneos el equipamiento que creáis oportuno, y nos vamos al puerto en quince minutos. Tal vez necesitemos una RHIB para acercarnos lo máximo posible a la costa.
-De la RHIB me encargo yo -dijo Danny -En el puerto hay un par de Zodiac Hurricane para patrullaje. Tengo un amigo allí que podrá echarnos un cable.
-Procura que sea abierta. -pidió Matt -Dependiendo del estado del mar, con una cerrada es más fácil que los que no están acostumbrados se mareen -añadió, mirando a Carla.
-Ah, ¿yo también voy? -preguntó a Tom, que se encogió de hombros.
-Claro, porque no. Un paseo en barco es perfecto para conocer a sus nuevos compañeros de unidad, detective. -dijo guiñándole un ojo.
-Yo me quedaré, si no te importa, jefe. -Dijo Tobias. -Hackear el móvil está siendo algo más difícil de lo esperado. Os mantendré informados si encuentro algo.
-De acuerdo. El resto, pertrechaos. Nos vamos de excursión. -Sentenció Tom, sonriendo ante la expectativa de volver a la acción.
Una vez equipados, se reunieron en el parking. -¿Vamos en el mío? Seremos más discretos. -Dijo Tom señalando su Toyota híbrido. Todos se quedaron mirándole sin saber muy bien cómo reaccionar. Tom mantenía el semblante serio. Matt, por su parte lo miraba con incredulidad. Si algo le gustaba de trabajar con el pelirrojo era que la jornada nunca era aburrida y, al finalizar ésta no tenían problema en tomarse algo en un bar, seguir hablando del trabajo y bromear, pero a Matt le exasperaba sobremanera no saber cuándo Tom hablaba en serio y cuándo bromeaba. Tom soltó un bufido seguido de una sonora carcajada. -Os tendríais que haber visto las caras. -Soltó Harding riéndose. -Vosotros id en tu Silverado, Matt. La detective y yo iremos en mi "supercoche". -Finalizó el capitán. Matt y el trío de asalto se fueron en la pick-up del primero. Tom y Carla subieron al Toyota. -Bien, detective, ahora que no tenemos público me gustaría dejar las cosas bien claras. He leído su expediente con tanto detenimiento como me ha permitido el tiempo disponible y desde que entró a trabajar para el JWPD no ha tenido ningún compañero, aparte de su predisposición a ir muy a su aire. También he hecho algunas llamadas. Soy consciente de que perder a un compañero por la traición de otro policía en quién confiaba es un trago muy amargo, un trago amargo por partida doble, además. Pero el aceptar el puesto implica dos requisitos primordiales: el primero es el trabajo en equipo. Aquí trabajamos todos a una, así que vaya olvidándose de ir por su cuenta y sin consultar ni comentar nada a nadie, ¿queda claro, detective?
-Sí, señor -Respondió Giuliano.
-Una vez dejado claro este punto volveré a formularle la pregunta. ¿Quiere realmente unirse a esta unidad? Tómese unos segundos para meditarlo detenidamente antes de responder. -La detective guardó silencio durante unos instantes. Finalmente respondió.
-Sí, señor, quiero unirme.
-De acuerdo, Giuliano, pues bienvenida definitivamente a la SRU. -Tom puso el motor en marcha y estaba a punto de iniciar la marcha cuando Carla le interrumpió.
-Ha dicho que había dos requisitos indispensables, pero sólo me ha hablado del primero. ¿Cuál es el segundo?
-Ah, sí. Según su expediente entró en la Academia de Policía nada más cumplir los 18, así que, por ahora, es el único miembro del equipo que carece de formación táctica. Se someterá a entrenamiento en armas largas y cortas, artes marciales, tiro de precisión, técnicas y tácticas de asalto, etcétera. En resumidas cuentas, tendrá que convertirse en un operadora especial, condición que ostentan ya todos los miembros de la unidad.
-¿Incluyendo a la oficial Thompson? -preguntó Carla, incrédula -No parece capaz de...
-La oficial Thompson fue tiradora de precisión de los Guardacostas de Estados Unidos antes de unirse al JWPD -respondió Tom, cortante -su antigua unidad está especializada en neutralizar las planeadoras que transportan droga por el Golfo de México; normalmente disparan a objetivos en movimiento desde helicópteros, y dado que ha estado en el SWAT de Nublar a las órdenes de los Sargentos Yamoto y Martinez, creo que está sobradamente preparada. Eso sin contar de que a estas alturas el Teniente Wells ya la habrá "puesto al día". Sus entrenamientos pueden ser un tanto… Rigurosos.
-¿Y por qué no recurrir al SWAT de cada isla, y que se una nuestro equipo de asalto para ponerles al tanto del operativo? -preguntó dubitativa. -¿No se supone que para eso tenemos al SWAT?
-Dada la naturaleza de esta unidad, detective, es muy probable que debamos ser nuestro propio SWAT, especialmente porque si detectamos una amenaza inminente, puede que no tengamos tiempo de organizar un operativo con el SWAT. Además, de ese modo no necesitaremos desviar recursos de la Policía del parque para nuestros casos y sólo deberíamos solicitar a los equipos especiales cuando necesitemos apoyo inmediato o sea estrictamente necesario. ¿Cree que podrá hacerlo, detective? -Carla sonrió confiada.
-Por supuesto. Y en cuanto termine el entrenamiento me concederá la revancha. -Esta vez fue Tom quién sonrió.
-De acuerdo, detective, le concederé su revancha. Por cierto, respecto a ese incidente que tuvo con dos de los nuestros, y que les acabó costando una bronca de las buenas, "gracias" a usted… ellos tenían razón en cuanto a cómo procedieron y usted se equivocó.
-Lo sé. -Respondió Carla con brevedad.
-Entonces no estaría de más que se disculpara con ellos en cuanto pueda. No quiero que los miembros de mi equipo arrastren rencillas pasadas que puedan afectar al rendimiento de la unidad.
-Entendido, señor. -Salieron del aparcamiento y Tom enfiló hacia el puerto.
Matt, Eileen, Oso y Danny fueron al puerto en la pick-up del primero, y empezaron a cargar la Hurricane de combustible, y a esperar a que llegaran Tom y Carla.
-¿Qué os parece Giuliano? -Preguntó Oso.
-Bueno, a mí el primer trato que tuvo con Tom y Tobias, no me gustó nada, -dijo Matt, que prefirió ser sincero para que sus compañeros también lo fueran, y poder detectar problemas -pero me fío del criterio de Tom; si él la ha metido en la unidad, tendrá sus buenos motivos.
-Yo no la conocía hasta ahora, -dijo Eileen- y tampoco me gustó que entrara gritando al Capitán y a Tobias...
-Que Tom no te oiga llamarle "Capitán", eso solo lo va a hacer Carla -la advirtió Danny.
-Matt lo hizo...
-Sí, para recordarle que hay que mostrar cortesía con gente del mismo departamento, especialmente si éste ostenta un rango superior, por respeto.
Danny y Oso se miraron.
-¿Qué os pasa a vosotros dos?
-Bueno, no es la primera vez que la vemos así con alguien. En una ocasión nos llamó cretinos a McRaven y a mí. -dijo Danny -Al parecer un tipo que cosimos a balazos era sospechoso de un caso que ella llevaba, y el caso quedó archivado como "sospechoso abatido", así que se las arregló para que los jefes nos metieran un buen paquete. -Se fijó en la expresión de Matt -No me malinterpretes, como investigadora es una máquina, pero si te fijas en su expediente, desde que llegó aquí, no ha tenido un solo compañero, va a su bola…
-¿Esa rencilla puede suponer un problema? -preguntó Matt muy seriamente.
-No por mi parte -dijeron a la vez Danny y Oso, aunque Danny añadió -Pero tal vez deberías comentárselo tú a Tom, para que esté en sobreaviso de que a ella no le gusta mucho trabajar en equipo.
-Vosotros estad al tanto de cualquier cosa y avisadnos a Tom, a Tobias o a mí -dijo Matt, dando el tema por zanjado -Por cierto, ¿por qué acribillasteis al tipo ese?
-Bueno… -dijo Oso- el cabrón hirió de gravedad a un miembro de la UCA, e intentó liberar a cierto "animalito indefenso" del parque; ese animalito era Rexy. Era coserlo a tiros, o permitir que Rexy escapara y liara un pandemónium en el parque.
-¡No me jodas! -dijo Matt con cara de asombro, y justo cuando llegaban Tom y Carla, Fernando le interrumpió.
-La RHIB ya está preparada, sólo faltan los pasajeros.
Matt fue hasta su Silverado y sacó su HK416D14, se lo ató a la espalda, y de uno de los maletines sacó una ametralladora FN Herstal Mk48 equipada con una óptica Elcan Spectre de zoom variable, Carla abrió los ojos como platos.
-¡¿Para qué queréis eso?!
-Viejas costumbres de Guerra Asimétrica en Superficie -dijo Matt mientras la anclaba al afuste de proa de la Hurricane -¿me pilláis unas cajas de cerveza del maletero?
-¡¿Cerveza?! -preguntó Carla con indignación -¡Estamos de servicio!
Tom rió y al subir a la RHIB, le pasó dos cajas de doscientos cartuchos a Matt, que las sujetó al soporte que había en proa, para después tomar otra caja que le pasaba Oso, de la que sacó una porción de la cinta de munición, y cargó la Mk48.
-Ametralladora preparada -avisó -Cuando quieras nos vamos, Danny.
-¿Todos a bordo? -preguntó Tom, mientras Danny arrancaba motores.
-Sí -dijeron todos, y Oso y Eileen, soltaron amarras.
Navegaron por el puerto a una velocidad prudente, no querían tener ningún susto con ningún ferry o buque de carga, pero una vez salieron, Danny empujó la palanca para poder ganar velocidad.
-¡Danny! -gritó Matt para hacerse oír por encima del ruido del viento y los motores -¡Mete flaps, que llevamos la proa muy arriba!
Danny obedeció y bajó los flaps hasta que Matt le hizo la señal de "OK" con la mano, había un ligero oleaje, pero la Hurricane parecía no inmutarse y cortaba el agua como un cuchillo. Matt sacó unos pequeños binoculares de su chaleco y empezó a otear la costa, buscando algún indicio de que alguien hubiera entrado de forma clandestina. Durante los primeros diez minutos de trayecto todos se dedicaron a observar sin ver nada y sin hablar.
-Danny, reduce un poco, para que podamos observar mejor. -Gritó Tom. El Sargento Mayor obedeció y la embarcación deceleró ligeramente, lo suficiente para permitir a Matt mantener los binoculares estables. -¿Ves algo, pequeño hermano?
-Negativo. Por aquí parece todo normal.
-¿Qué sector es éste, Oso? -Preguntó Tom.
-Sector 4, jefe. Saurópodos, ceratópsidos, ankylosaurios,… -Tom miró a Oso, dubitativo. -Herbívoros, respondió el español. -Tom asintió.
-No parece mal sitio para intentar infiltrarse. Relativamente seguro, pocas probabilidades de tener problemas con la fauna local,… ¿qué opina, detective?
-Que deberíamos estar en la central estableciendo la línea cronológica. Señor. -Respondió Giuliano con cierta desgana por estar en esa lancha.
-Bueno, detective, no podemos establecer la línea cronológica sin saber dónde empieza, ¿no cree? ¿Se encuentra bien? ¿Está mareada? -Preguntó Harding, ligeramente preocupado.
-No señor, estoy bien.
-¿Seguro? -Carla asintió con suavidad. No quería mover la cabeza más de lo necesario o echaría la papilla. -Parece que no tiene muy buen color, detective, pero si dice que está bien… -Dijo Tom conteniendo una sonrisa. -Mattie, ¿qué te parece esta zona como punto de entrada?
-Diría que es el más seguro de la isla. Yo me habría infiltrado por allí, si hubiera querido minimizar los riesgos.
-¿Desembarcamos?
-No hará falta. No veo nada sospechoso, por ahora.
-Bien. Danny, acércanos un poco más.
-Entendido, jefe. -Respondió Yamoto y viró levemente hasta aproximarse a unos veinticinco metros de la costa. Matt observó a Carla e hizo una señal a Eileen, quien miró en su dirección y, al ver cómo estaba su nueva compañera, hizo una señal que Matt interpretó como "necesita vomitar", pero Matt negó; no le apetecía tener que meterle los dedos para que vomitara. De pronto tuvo una idea, pero… ¿cómo decírselo a Tom y a Danny, sin que Carla se enterase? Entonces sonrió con cierta malicia, y en un pastún oxidado, dijo -No creo que esté muy bien, debería vomitar, o refrescarse.
-¿Qué propones? -Preguntó Tom en un pastún mucho mejor que el suyo.
-Oiga detective, -dijo Danny de pronto -¿me presta su móvil un momento? Me he quedado sin batería y aquí se puede hacer una foto preciosa para enviársela a mi novia. -Carla, que ya a duras penas podía tenerse en pie y estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para no vomitar o perder la compostura, le pasó el móvil sin mirarle. Tom lo cogió a la vez que todos salvo ella se agarraban a alguna parte de la neumática para no caerse, cuando Danny puso de golpe los motores a toda potencia, hecho que hizo caer a Carla a las frías aguas del Pacífico, antes siquiera de ser consciente de lo que ocurría. Danny maniobró hábilmente la semirrígida para evitar que se golpeara con ella al caer, y la dejó "clavada" a su costado para que Matt y Eileen la volvieran a subir. Estaba pálida por la impresión, pero por lo menos ya no tenía ese tono verdoso que les había preocupado.
-O… os voy a… -Estaba lívida de ira y el tono pálido de su piel, debido al shock y al repentino y brusco cambio de temperatura, empezó a volverse rojo.
-De nada por quitarle el mareo, detective. -Dijo Matt mientras Eileen le pasaba una toalla. De pronto Carla se relajó; era verdad, el susto por la caída y el agua fría parecían haber provocado que su cuerpo olvidara la sensación de mareo.
-¿Se encuentra, ya, en condiciones de continuar, detective? -Preguntó Tom, sonriendo. -No se lo tome a mal. No es la primera vez que le quitamos las náuseas a alguien de este modo, y me estoy refiriendo a gente habituada a navegar.
-Creo que la próxima vez me quedaré en tierra. -Respondió Giuliano irritada. Tom se encogió de hombros.
-Danny, dale caña y recuperemos el tiempo perdido. -Carla se agarró fuertemente a la embarcación mientras el resto sonreía. Yamoto aceleró suavemente. Cinco minutos más tarde, aproximadamente, el Sargento Mayor empezó a virar hacia el Este. Estaban llegando al punto más septentrional de Nublar. Tom vio lo que parecía una edificación, cerca de la costa, junto al acantilado. Se giró hacia Oso para preguntarle y, antes siquiera de que el pelirrojo llegara a abrir la boca, el ex-agente del GAR le respondió.
-Sector 6, jefe. Demasiado vigilado. Dudo mucho que nadie consiguiera infiltrarse por aquí, ni siquiera usted.
-¿Por qué tanta vigilancia en este sector, Oso? -Preguntó Harding intrigado.
-Es un área restringida, no sabemos más. Pero, por lo que sé, Masrani en persona ordenó multiplicar la seguridad en este sector.
-¿Y si paramos a saludar? -Añadió Tom, con una ligera sonrisa y unas ganas crecientes por satisfacer su innata curiosidad.
-No tenemos tiempo, Tom. -Respondió Matt. -Todavía nos falta mucha línea de costa por peinar y pronto nos quedaremos sin tiempo. Harding asintió, sabedor de que su amigo tenía razón.
-Otro día, quizás. -Finalizó con resignación el pelirrojo.
Unos veinticinco minutos más tarde ya llevaban rumbo Sur. Ya habían bordeado casi tres cuartas partes de la isla y no habían observado nada anómalo. Oso no esperó a que Tom preguntara. -Sector 5, jefe. Habría que tenerlos muy bien plantados, estar como una puta cabra, ser un suicida o las tres cosas a la vez para intentar infiltrarse por allí.
-¿Qué guardan en ese sector, Oso?
-Carnotauros, Baryonyx, … Bichos grandes a los que les importa poco el tamaño de lo que puedan cazar. El Rex estaba en este sector cuando se inauguró el parque original. Después, cuando lo remodelaron todo, lo trasladaron al Sector 3.
-El Sector 3 es el área de recreo, ¿no? ¿No es peligroso tener un Tiranosaurio en una zona con tanta afluencia de gente?
-El recinto de Rexy es de máximo nivel. Nada de vallas electrificadas. En lugar de eso se construyeron muros de hormigón reforzado de casi tres metros de grosor y quince metros de alto.
-Así es un poco difícil disfrutar de su "agradable" compañía, ¿no crees, Oso? Quiero decir, ¿cómo pueden verlo los turistas con semejantes muros?
-Por un túnel, camuflado en un tronco de árbol, con ventanales de vidrio anti-bombas. Según me contaron, los primeros turistas casi sufren un infarto cuando Rexy intentó comérselos. Suerte del vidrio. Con el tiempo se acostumbró y ahora ya no les presta atención.
-Esa es una atracción que me apetece ir a ver, Mattie. El Rex siempre fue mi favorito. -Dijo Tom sonriendo mientras se giraba hacia su amigo. Wells le devolvió la sonrisa.
-Jefe, ¿estáis ahí? -La radio crepitó. -¿Jefe? -Era Tobias. Tom cogió la radio y pulsó el botón para responder.
-Aquí estamos, ya casi hemos terminado. ¿Nos echas de menos? -Dijo Tom con una sonrisa.
-No tanto como a una hamburguesa doble con queso y bacon, pero me apañaré con lo que haya en la nevera. Será mejor que os deis prisa en volver, Masrani ha llamado para una reunión urgente con todo el equipo. -Tom se puso tenso.
-¿Ha dicho el motivo?
-Negativo, jefe. Parece que ha sucedido algo, pero no ha querido entrar en detalles por teléfono. Roberta y él vienen a la central para informarnos. Más vale que lleguéis pronto. ¿Cuánto vais a tardar? -Tom miró a Yamoto.
-Unos quince minutos o menos hasta el puerto, jefe. -Respondió Danny mientras aceleraba los motores al máximo.
-Tobias, tardaremos unos quince minutos en llegar a puerto, y calcula otros cinco hasta la central.
-Recibido, jefe. Les diré que se pongan cómodos.
-Excelente. Respecto a la hamburguesa, Tobias… -Tom se gritó a sus compañeros. -¿Tenéis hambre? Me da que va a ser una noche larga. Más nos vale pedir algo de comida.
*Nota de los autores:
Д: D
Б: B
Mk48: Se trata de una ametralladora ligera desarrollada a partir de la FN Herstal M249, pero que utiliza munición del 7.62 x 51 OTAN (más potente), en lugar de la estándar del 5.56 x 45 OTAN
Mk12: fusil de Tirador Designado desarrollado por la Armada estadounidense para los Navy SEAL, los Marines y las Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU, a partir del fusil de asalto M16A4 y el M4A1
