Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente de la maravillosa Victoria Vílchez, yo solo hago la adaptación. Pueden encontrar disponible la saga "Antes de que… " de venta en línea (Amazon principalmente) o librerías. Todos mis medios de contacto (Facebook y antigua cuenta de Wattpad) se encuentran en mi perfil.


—No, la boda será en Tenerife —expliqué a mis amigos, sabiendo lo que se me venía encima—. Bella y yo ya lo hemos hablado. Nos casaremos en la playa.

Mi futura esposa asintió. Estaba sentada sobre mi regazo. Apenas si habíamos podido separar las manos el uno del otro desde mi petición de mi matrimonio, aunque eso no era algo del todo anormal.

María, Rosalie y Jasper pusieron exactamente la misma cara de perplejidad que Bella cuando le informé de lo que había pensado. Alice ya estaba al tanto, así que se limitó a sonreír.

—¿En la playa? —repitió Rosalie.

—¿En Tenerife? —terció Jasper, supuse que preocupado por su papel de padrino.

Bella y yo asentimos a la vez.

—Fue allí donde por fin nos decidimos a dar el primer paso hacia... algo más que una amistad —les explicó Bella, armándose de paciencia.

En realidad, esa era la versión abreviaba de una explicación mucho más larga. Al principio Bella tampoco había comprendido por qué quería celebrar la boda en Tenerife, mucho menos cuando concreté el sitio: la playa de El Médano, el mismo pueblo en el que se había celebrado la fiesta en casa de Jake dos años atrás.

—Pero ¿por qué allí? No es que guardemos demasiados buenos recuerdos de ese lugar —me había interrogado, con el ceño fruncido.

—Esa noche descubrí que no sería capaz de vivir sin ti —le confesé, sin temor alguno.

Puede que la lógica que me había llevado a decidir que quería tomarla como esposa precisamente allí no fuera comprendida por la mayoría de la gente, pero yo sabía que ese momento había marcado un antes y un después en la forma en la que veía a Bella. Había creído morir al pensar que Jacob podría haberle hecho daño, y descubrí que me daba igual lo que ella quisiera de mí, yo ansiaba dárselo, aunque solo fuera una casta amistad. Quería estar a su lado para cuidarla y protegerla, para asegurarme de que vivía feliz. Y esa seguía siendo mi máxima a día de hoy: su felicidad.

—De Tenerife siempre guardaré buenos recuerdos —proseguí, totalmente convencido—, no importa cómo llegamos hasta el punto que llegamos. Lo único que sé es que finalmente acepté que te quería, que hice el amor contigo y que encontrarnos en esa isla fue el detonante de todo lo que vino después.

—Estás loco —me dijo, pero sonreía, y supe que la había convencido.

No tenía demasiado claro si mis amigos entenderían o no la razón de nuestra decisión, pero era lo que deseábamos, y queríamos que ellos nos acompañaran.

—Os podíais haber ido un poco más lejos —se quejó Jasper, a pesar de que estaba seguro de que viajar a Canarias le resultaba de lo más atrayente.

—¡Venga ya! Decidme que no os gusta la idea —repliqué—: sol, playa, buen tiempo... Os recuerdo que en enero en Madrid no hace precisamente calor, y en Londres ya ni os cuento.

Habíamos decidido que no íbamos a esperar demasiado para casarnos. Nada de interminables preparativos de boda y una larga espera para convertirnos en marido y mujer. Queríamos algo relativamente sencillo, solo con los más allegados. Pero eso sí, en Tenerife y en la playa.

—A mí me parece perfecto —aceptó María, y le dio un pequeño empujoncito con el hombro a Jasper, que estaba sentado a su lado en el sillón—, y muy, muy romántico.

—A mí también —suspiró Rosalie—. Siempre que esperéis a que regrese de Londres de las vacaciones de Navidad.

—Podéis volver juntos. —Miré a Jasper y María, ellos iban a estar viviendo allí para entonces—. ¿Podréis escaparos?

María hizo un gesto afirmativo con la cabeza, pero mi amigo parecía reacio.

—¿Jasper? —lo presionó su novia.

Durante un momento se miraron sin decirse nada. No obstante, yo sabía que los dos habían aprendido hacía mucho tiempo a hablarse sin tener que emplear palabra alguna. Instante más tarde, Jasper volvió la vista en nuestra dirección.

—Por favor, por favor, por favor —le rogó Bella. Estuve a punto de soltar una carcajada al ver la expresión de pena que le dedicaba, la misma que solía emplear conmigo cuando quería salirse con la suya.

Jasper se incorporó ligeramente en el asiento antes de decir:

—Sin esmoquin ni chorradas.

Bella sonrió de oreja a oreja y yo no pude evitar imitarla.

—Tenéis que vestir de blanco —admití, viendo que aquella batalla estaba ganada.

Jasper resopló pero no puso ninguna objeción al respecto. Tampoco es que hubiera podido porque María le estaba dando un beso bastante apasionado. Muy típico de ellos.

Estreché a Bella contra mi pecho y aspiré el aroma de su pelo con más entusiasmo del debido.

—Buscaos un hotel —protestó Rosalie, poniéndose en pie—. ¡Los cuatro! —añadió, ya desde el pasillo, probablemente de camino a su habitación.

En el rostro de Bella apareció de repente una expresión desolada.

—¿Qué pasa? ¿Hemos dicho algo malo?

Bella negó, pero me percaté de que algo la preocupaba y que seguía con la vista en el lugar por el que Rosalie se había marchado. Supuse que me lo contaría más tarde.

—Solo tenemos unos meses para prepararlo todo —señaló, recostándose para apoyar la cabeza sobre mi hombro.

No pude hacer otra cosa que sonreír. Le había pedido a Bella que se casara conmigo y ella había aceptado. Si por mí fuera, la hubiera cargado sobre mí hombro en ese mismo momento y me la hubiera llevado a cualquier sitio en el que nos declararan marido y mujer.

—Habrá que ir practicando —le dije—: puede usted besar a la novia —añadí fingiendo una voz seria y muy grave. Y acto seguido la besé.


Amoooo a esta pareja, ¿ya lo había mencionado? Y pobre Rosalie, al parecer Sam no es más que un hdp. Vuelvo a preguntar, ¿les gustaría que adaptar esas historias también? Son bastante buenas y no muy largas, por lo cual no me llevarían tanto tiempo y estoy segura que podría muy bien hacerlo, si les digo la verdad todas son historias bastante hermosas. En fin, háganme saber su opinión en los reviews.

Ariam. R.