Lamento mucho la tardanza, pero mis responsabilidades académicas se interpusieron

Espero disfruten este capítulo XD

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Simba estaba muy contento, el resto de la manada había tomado su relación con Scar mucho mejor de lo que había esperado, casi tan bien como su padre, aunque claro...no faltaron los cuestionamientos y las dudas de parte de estos, pero era de esperarse, después de todo su tío paso mucho tiempo apartado de los demás leones, atrapado en su propia prisión de soledad cuya única grieta era él.

Pero poco a poco con un poco de su ayuda y la de su padre lo habían logrado reintegrar progresivamente, y ya no era tan raro ver a Scar en compañía de otros leones e incluso por impresionante que pareciera había hecho costumbre pasar largos ratos con Mufasa, casi como si fueran amigos, o aun mejor, como hermanos.

Aunque esto no quería decir que Taka lo hubiera descuidado y ya no pasaran tanto tiempo juntos, todo lo contrario, había fomentado a que su relación se desarrollara aun más. Era gratificante poder tener muestras públicas de afecto sin preocuparse lo que pudieran decir los demás, aunque a decir verdad eso nunca lo detuvo.

Si lo pensaba bien, lo más satisfactorio era poder reconocer frente a todos sin temor y con mucho orgullo su amor mutuo. Sus padres les habían dado su bendición, por lo que no faltaba mucho para consolidar su unión en un futuro a través de una ceremonia efectuada por Rafiki,. Aunque claro, esto vendría después de que recibiera el titulo de Rey de las Tierras del Reino.

Había tenido un buen ejemplo a seguir en Mufasa, y con Scar como su mano derecha, por que destituiría a Zazu en ese cargo, no existiría nada de lo que debía preocuparse cuando tuviera que ocupar ese puesto tan importante, donde muchos estarían bajo su mando y cuidado. Simba formo una amplia sonrisa satisfecha, se agacho y tomó agua del manantial.

Su padre y tío estaban arreglando algunos asuntos con otra manada adyacente a las Tierras del Reino, y su madre Sarabi estaba cazando con las demás leonas, por lo que los únicos con los que tenía para pasar el tiempo eran los machos de la manada y no tenía idea de donde se encontraban sus amigos, por lo que se encontraba momentaneamente solo.

-¡Yajiii!-Escucho un grito emocionado por lo que levanto la cabeza, solo para ser recibido por una salpicadura de agua en su rostro, sacudió el hocico y miro extrañado al causante...un pequeño suricato había saltado al manantial justo frente a él.

-¡Hay Pumba! Creo que este será el lugar perfecto para vivir. Bonitos paisajes, una piscina privada y todos los insectos que podamos comer-Exclamo contento él suricato lavándose el rostro con agua, completamente ajeno a la presencia del león.

-Eh...Timón...-Murmuro él jabalí caminando hacia su amigo algo precavido -No sé si este sea el mejor lugar, le pertenece a los leones-Indico Pumba mirando de reojo al príncipe.

-Ah...Pumba amigo debes estar confundido, yo aun no he visto al primer león por aquí-Aseguro Timón con los ojos cerrados mientras se bañaba bajo la sombra de Simba que escuchaba todo con curiosidad.

-Pero Timón...-Iba a objetar Pumba pero fue interrumpido.

-Tranquilo no te preocupes-Tranquilizo él suricato estirando la mano para tomar alguna hoja caída cercana para secarse, pero en lugar de la hoja alcanzo la pata de Simba y procedió a secarse con esta.

-Recuerda Pumba...Hakuna Matata...-Dijo Timón tranquilamente para después abrir los ojos percatándose de que lo que sostenía en realidad no era una hoja, palideció completamente. Alzo lentamente la mirada topándose con los ojos rojizos de Simba.

-¡Un león!-Grito Timón aterrorizado saliendo rápidamente del agua para subirse sobre Pumba velozmente -¡Corre Pumba!-Exclamo él suricato sujetándose de la corta cresta del jabalí.

-¡No, esperen! No voy a hacerles daño-Aseguro Simba inmediatamente.

-¿De verdad?-Pregunto Pumba sonriendo amablemente mientras él suricato se escondía en su lomo.

-Si-Asintió Simba acercándose hasta ellos.

-¿Eh? ¿No vas a comernos?...¡¿Qué clase de león eres tú?!-Cuestiono Timón perdiendo el miedo y saliendo de su escondite.

-Uno muy amable, lo aseguro-Dijo Simba sonriendo amigablemente. Timón se bajo de su amigo colocándose frente a él y arqueo las cejas dudoso inspeccionando al león de arriba a abajo.

-Mmmm...¡Te creo! Hola soy Timón y él es mi amigo Pumba-Dijo él suricato señalando al jabalí detrás de él.

-Hola..¿Cual es tu nombre?-Saludo Pumba amablemente.

-Mi nombre es Simba-Respondió él príncipe contento.

-Bien Simba, ¿Es cierto que este lugar es de los leones?-Pregunto Timón.

-Bueno...supongo...después de todo es parte de las Tierras del Reino-Respondió Simba.

-¿Las Tierras del Reino?-Pregunto Timón confundido.

-Así es, todo esto que ven forma parte de las Tierras del Reino, territorio que pertenece a los leones de mi manada-Contó Simba orgulloso.

-¿Y cuando vayamos caminando por hay ellos podrían...Grrgrr..? ¿Entiendes?-Pregunto Timón fingiendo un rugido.

-Nosotros no somos como los demás depredadores, no nos comemos a cualquiera que se cruce en nuestro camino y mucho menos a nuestros amigos. Nosotros protegemos el Ciclo de la Vida, nuestra forma de vivir se basa en eso-Explico Simba.

-¡Ufff! Eso es un alivio-Exclamo Timón soltando un suspiro exagerado -Además...creo que comprendo lo que nos dices, nosotros vivimos bajo el lema ''Hakuna Matata''-Dijo él suricato.

-¿Hakumekala?-Pregunto él príncipe ladeando la cabeza confundido.

-No, Hakuna Matata-Repitió Timón.

-¿Yakulamatata?-Murmuro Simba enredando las palabras.

-No, no...repite después de mi..Ha-ku-na Ma-ta-ta...Hakuna Matata-Dijo él suricato.

-Hakuna Matata...-Pronunció Simba tentativamente.

-Significa ''No te angusties''-Explico Pumba.

-¡Así es! Sin preocuparse es como hay que vivir. Cuando hay problemas y no puedes poner el remedio, lo que debes hacer es darle la espalda al mundo-Dijo Timón alzando las manos.

-Eso no es lo que me han enseñado-Objeto Simba frunciendo las cejas levemente.

-Pues talvez podamos enseñarte un par de cosas, chico-Dijo Timón señalándose a si mismo contento y él príncipe sonrío.

Un fornido león de abundante y brillante melena roja caminaba impacientemente de un lugar a otro dentro de la cueva, se encontraba muy ansioso por no decir asustado, era un día muy importante para cualquier heredero al trono y esperaba que sus absurdos nervios no lo echaran a perder.

-Me mareo con solo verte-Comento Scar apareciendo repentinamente haciéndolo saltar de sorpresa.

-Taka...yo...-Murmuro Simba bajando las orejas y ladeando la cabeza apenado.

-¿Nervioso?-Pregunto él león de pelaje oscuro llegando hasta su sobrino, él cual asintió con la cabeza.

Scar no pudo evitar sonreír levemente, entonces se permitió detallar los cambios que había sufrido Simba en este tiempo. Siempre había sido consciente del gran parecido físico que compartían Simba y Mufasa, y aunque su hermano había sido el ejemplo de león en todo el sentido de la palabra, grande y fuerte, esa definición se quedaba corta con respecto a Simba.

Mufasa ahora parecía un montón de piel y huesos al lado del próximo Rey. Fue una suerte que el cambio fuera progresivo, ya que le ayudo a acostumbrarse a la idea, por que por mucho tiempo fue el más grande de entre los dos, ahora su lindo sobrino lo sobrepasaba sin problemas, esa pequeña bola de pelos termino siendo grande que él ¿Quién lo diría?

Entonces Simba lo atrajo en un abrazo, y él mayor con su configuración más esbelta se amoldo perfectamente contra el fornido cuerpo del otro león. Él príncipe soltó un suave suspiro disfrutando de la cercanía. Scar pudo percibir el leve temblor del cuerpo de Simba, debido a los nervios. Llevo una pata hasta su rostro para juntar sus miradas.

-Pensé que habías dicho que no te preocupaba convertirte en Rey-Recordó Scar. Simba sonrío de lado apoyando la cabeza contra la mejilla de su tío.

-No es eso precisamente lo que me preocupa, tengo a Papá y te tengo a ti...no tengo nada que temer...-Aseguro él león de pelaje dorado frotándose inconscientemente contra él.

-¿Pero...?-Lo insto a seguir.

-Pero la ceremonia de coronación es algo completamente diferente...toda la sabana va a estar hay...viéndome...juzgándome...si tropiezo y me caigo...o si no me sale el rugido cuando deba rugir moriré de vergüenza...-Dijo Simba inseguro.

-¿Como podría salir tan mal algo tan sencillo como eso?-Cuestiono Scar trazando la melena roja con su pata.

-Tu no viste el ensayo...-Murmuro Simba sonrojándose avergonzado -Rodé por el suelo y en lugar de rugir maullé como un gato...un cachorro lo hubiera hecho mejor...-Se lamento apenado.

-No te preocupes...no todos estarán hay esperando a que algo salga mal, yo y muchos más te apoyaremos-Aseguro Scar tranquilizándolo. Simba sonrío y froto sus frentes juntas.

-Tu siempre sabes que decir...-Murmuro él león de pelaje dorado ronroneando, él león de melena azabache sonrío levemente.

-¡Simba! ¡Chico!-Se escucho la conocida voz de Timón, Scar rodo los ojos con fastidio al ser interrumpidos mientras que él futuro Rey volteo hacia la entrada topándose con él suricato montado encima del lomo de Pumba y con un molesto Zazu volando a su alrededor.

-¡Sus majestades te están esperando! ¡No es bien visto tal falta de retraso!-Se quejo él ave aterrizando en el piso, sintiéndose inquieto ante la impuntualidad.

-Oh...Callate pajarraco-Espeto Scar irritado y él mayordomo se encogió en su lugar sin querer molestar al león que había intentado comerlo más de una vez.

-Es increíble que hoy te conviertas en Rey...Nos sentimos muy impacientes-Comento él jabalí sonriendo amablemente.

-Si, desde hoy tendremos un amigo con Poder-Exclamo Timón alzando el brazo con énfasis.

-¡Timón!-Dijo Pumba.

-¿Qué? No dije nada malo-Negó él suricato alzándose de hombros. Simba embozo una sonrisa divertida.

-Bien, deséenme suerte-Dijo él futuro Rey dirigiéndose hacia la entrada junto a Scar.

-Tranquilo ¡Lo harás excelente!-Aseguro Pumba caminando a su lado.

-Si, recuerda siempre...Hakuna Matata...tenlo presente en tu mente cuando subas a esa roca y estarás bien-Prometió Timón sonriendo. Simba inhalo profundamente y salió.

Inmediatamente fue recibido por la luz del sol golpeando sus ojos, cegándolo un momento, parpadeo un par de veces y finalmente pudo admirar la gran cantidad de animales aglomerados en la base de la Roca del Rey a espera del nombramiento.

Los súbditos de todas las formas y tamaños habían asistido, viniendo de hasta los rincones más lejanos de las bastas Tierras del Reino para ver a quien sería su próximo Rey. Los leones de la manada también se encontraban presentes, en fila uno junto al otro marcaban el camino que él debía seguir hasta la parte más alta de la roca donde Rafiki lo coronaría.

Él viejo mandril se encontraba parado en la cúspide junto a Sarabi y Mufasa esperándolo con su bastón sujeto firmemente en su mano y una gran sonrisa satisfecha en su rostro, expresión que solo era superada por la de sus padres que rebosaban de orgullo. El pánico lo invadió un momento al ser golpeado nuevamente con la noción de lo importante que era ese momento.

Más un pequeño empujón en su hombro capto su atención haciéndolo volver la cabeza a un lado topándose con la brillante mirada de Scar, y los sinceros sentimientos trasmitidos por aquellos ojos esmeraldas disipo cualquier inseguridad. Sonrío con agradecimiento, su tío siempre le transmitía la confianza y seguridad que necesitaba.

Con el valor que le infundió la presencia reconfortable de su tío dio el primer paso dirigiéndose hacia la punta de la Roca del Rey, pasando junto a los demás leones de la manada que lo miraban con sonrisas plasmadas y miradas atentas. Nala, Tama, Mheetu y Kuzimu estaban entre ellos, sus mejores amigos de la infancia. Apreciaba mucho verlos hay.

El tiempo también había pasado por ellos acarreando visibles cambios. Tanto Tama como Nala se habían convertido en hermosas leonas, admirables cazadoras y miembros muy preciadas de la manada, no era raro ver machos detrás de ellas con la intención de cortejarlas, lo que causaba que él hermano de Nala se sintiera celoso y las sobreprotegiera, cuyo cuerpo esbelto y abundante melena marrón parecía contradecir su comportamiento infantil.

Aunque seguía siendo un cachorro de corazón Mheetu había adquirido una responsabilidad admirable, tanto como para que se le confiaran los patrullajes de las Tierras del Reino, donde cuidaba y velaba por el ciclo de la vida de la misma manera que lo hizo su padre antes que él, un antiguo miembro de la guardia del león, que se había reunido con los antiguos Reyes del pasado hace mucho tiempo ya.

Kuzimu no se quedaba atrás, con su vigorosa musculatura era él león más fuerte de la manada, cuya seriedad y obligatoriedad era admirable. Muy respetado por todos y popular entre todas las leonas, que se veían atraídas por la aptitud estoica que había desarrollado, además de su aspecto atractivo compuesto por un esplendoroso pelaje marrón y una gruesa melena azabache que contrastaba con sus ojos rojos.

Simba les dirigió un saludo en modo de sonrisa que fue devuelto inmediatamente y antes de que se diera cuenta estaba frente a sus padres. Sarabi froto amorosamente la cabeza contra la de su hijo en una cariñosa caricia apartándose solo cuando Mufasa se acerco, él Rey envolvió a Simba con una de sus patas y lo abrazo.

-Estoy muy orgulloso..-Murmuro Mufasa controlando el mar de emociones que lo embargaban. Desde que había nacido su hijo sabía que llegaría ese momento, pero ver a Simba, su pequeño a punto de convertirse en Rey era algo que siempre vio muy lejano, sin embargo ya había llegado el día.

Una escurridiza lágrima de felicidad bajo por su mejilla, aceptando el hecho de que aunque aun lo viera como un pequeño cachorro que necesitaba protección, la verdad era que Simba era un león hecho y derecho, y seguramente sería un Rey mucho mejor de lo que él nunca pudo ser. Sin duda alguna había hecho un gran trabajo junto a Sarabi y como padres no podían estar más satisfechos por el resultado final, pero no podría negar que su hermano tuvo un papel importante en lo que era Simba hoy en día.

Mufasa se separo de su hijo disimulando sus propios ojos cristalinos y con una sonrisa lo insto a terminar de subir, Simba sonrío para posteriormente llegar al lado de Rafiki, mirando al mandril algo ansioso pero sintiéndose preparado para lo que venía. Él Chamán agito su bastón por encima de la cabeza del león.

-Tus antepasados te da su bendición, desde ahora y para siempre formarás parte de la estirpe de los Reyes. Cuida bien de estas tierras que han visto ir y venir a tantos líderes antes que tu...gobierna con sabiduría y algún día te unirás a los grandes Reyes del pasado. Qué el ciclo de la vida te sonría en tu mandato desde ahora y en el futuro...Rey Simba...-Dijo Rafiki para luego inclinarse en señal de respeto seguido después por los demás animales de la sabana incluido los leones.

Simba inhalo profundamente y rugió poderosamente, el indicador de que era oficialmente el nuevo Rey. Las cebras, elefantes y todos los otros animales victorearon emocionados mientras que los leones rugieron acompañando a su Rey. Scar sonrío, lo que sentía en ese momento mirando a su sobrino no tenía precio.

No existían palabras suficientes en el mundo que pudieran describir el orgullo y felicidad que sentía por él, sin saber como transmitirlo hizo lo único que podía hacer y rugió, apoyando el coro de alegres rugidos en muestra de apoyo y aprecio hacia él nuevo Rey.

Simba sonrío satisfecho observando brevemente la gran sabana deleitándose con la vista de lo que ahora era su Reino, entonces se volvió hacia Rafiki quien sonreía igual y dirigiéndole una mirada como indicándole que era el momento él Chamán dio un leve asentimiento de acuerdo.

Para luego girar la cabeza hacia el lugar donde se encontraba Scar y apuntando al león de pelaje oscuro con su bastón le hizo una seña para que se acercara, algo extrañado camino hasta la punta de la Roca del Rey donde estaba él mandril y con una sonrisa Rafiki coloco una mano sobre su hombro y lo posiciono al lado de Simba.

-¿Qué esta haciendo?-Murmuro Scar mirando como él Chamán tomaba una de las pequeñas calabazas que estaban atadas en la empuñadura de su bastón y la partía en dos.

-Una de esas viejas costumbres de las que a Zazu le encantaba parlotear...-Respondió Simba con una sonrisa -Como Rey quería comenzar como es debido-Comento él león de pelaje dorado. Scar alzo las cejas con algo de sorpresa sabiendo perfectamente de cual costumbre hablaba.

-Ambos han tenido la dicha de ser bendecidos con algo que no todos tienen la fortuna de encontrar-Decía Rafiki observando a ambos leones -Upendo arde en sus corazones y los mantendrá unidos por el resto de sus vidas. Mientras siempre lo mantengan presente vivirán una vida feliz y plena ante los ojos de los Reyes del pasado-Dijo él Chamán.

-¿Qué es Upendo?-Pregunto Simba en voz baja, sin querer parecer ser el único que no conocía esa palabra. Él mandril sonrío de forma comprensiva.

-Upendo significa ''Amor''-Respondió pacientemente él Chamán. Simba sonrío contento acomodándose en el costado de Scar quien se froto suavemente contra él.

Entonces Rafiki alzo los dos pequeños pedazos de calabaza hacia el cielo y luego se volvió hacia ellos con una expresión alegre. Mufasa y Sarabi sonrieron mientras veían como él Chamán untaba un poco del contenido de la fruta en la frente de ambos para después espolvorear un poco de tierra provocando que Simba estornudara.

Ambos leones rieron levemente apoyándose contra si recordando perfectamente la escena de la presentación de su hijo en la que Rafiki hizo una ceremonia similar, aunque ahora el significado era muy diferente, en lugar de simplemente bendecir al cachorro que comenzaba a vivir consagraba la unión de dos leones que deseaban compartir sus vidas de ahora en adelanta, el cual era el caso de Simba y Scar.

Él nuevo Rey sonreía contento mientras frotaba la cabeza contra el cuello de Scar ronroneando y él mayor correspondía el gesto complacido, estaban siendo presentados oficialmente ante todos los habitantes de las Tierras del Reino, quienes mostraban sus respetos a la nueva pareja Real. Aunque al principio Mufasa no estaba seguro de aquella relación ahora no podía estar más satisfecho, reconocía que su hijo no podía estar en mejores manos.