En cuarto año, la mayoría de las conversaciones que se escuchaban en las habitaciones, en los pasillos o junto a la chimenea que hay en cada sala común, trataban sobre "besarse". La mayoría alardeaba sobre cuantas personas había besado y con quién estuvieron a punto de pasar a siguiente base.
Algunos comentaban, haciendo una mueca desinteresada para aparentar madurez, que ya habían deslizado la mano por algún pantalón o falda ajena, y otros aseguraban que habían hecho mucho más que eso.
La habitación de chicos de Slytherin tampoco era la excepción, e incluso Goyle, que no era muy amigo de la ducha y el jabón, iba por ahí contando sobre los besos que se daba tras el invernadero con Millicent.
Él único que no tenía nada que contar era Theodore Nott.
Theo jamás había besado a nadie en los labios, y no es que jamás hubiese tenido la oportunidad de hacerlo, es solo que no quería besar a nadie más que no fuese Neville Longbottom.
Así de simple.
Quería que su primer beso fuese con el Gryffindor y punto.
Ya era imposible enumerar las cientos de veces que se había dormido imaginando ese momento, en cómo lo tomaría de las manos y acercaría su rostro lentamente al del chico para luego besar esos tiernos labios con sabor a menta -le gustaba imaginar que sabían a menta- o en como Longbottom descaradamente le robaría un beso mientras mantuviesen una divertida conversación sobre lo lindo que sería pociones sin Snape.
Pero intuía que, si seguía esperando a que algo así ocurriera, moriría sin besar a nadie. Llegaría a los cincuenta años sin haber tenido nunca un novio en toda su vida. Moriría solo y virgen, porque Malfoy estaba más cerca de volverse un Gryffindor que él de besar a Neville.
Y no es que no lo hubiese intentado.
Había hecho de su parte.
Un día se le acercó en la biblioteca y le pidió un libro del montón que tenía sobre la mesa, pero a Longbottom todo parecía ponerlo nervioso, y es que cuando se lo entregó, botó el resto logrando que Malfoy terminase burlándose de él.
En otro momento, lo encontró caminando solo hacia el campo de quidditch, pero justo cuando le preguntó estúpidamente si se dirigía a ver el partido de Gryffindor contra Hufflepuff, llegaron Finningan y Thomas para llevárselo lejos de él.
Había hecho otros intentos, claro, para poder tener al menos una pequeña conversación, pero ninguna había resultado.
Nada de lo que hacía funcionaba y ya se estaba rindiendo.
Sin embargo, esa mañana una ventana de esperanza se abrió ante sus ojos, y es que jamás pensó que la presencia del profesor Flitwick lo animaría tanto que tuviese que esforzarse para no saltar a abrazarlo.
—… es por esto que, por órdenes de Dumbledore -decía—con el fin de mantener o incrementar la buena convivencia entre los alumnos, todos los trabajos en clases que requieran realizarse en pareja, se deberán hacer exclusivamente con un alumno de una casa diferente a la propia.
Al instante, la mayoría comienza a quejarse y tanto Slytherin como Gryffindor, se dedican miradas de agobio.
—Así que, ahora, busquen una pareja porque practicaremos el encantamiento de la clase anterior ¿Recuerdan que tenía que ser de a dos? Miren que conveniente.
A Theodore no tenían que repetirselo de nuevo. En un abrir y cerrar de ojos se pone a guardar las cosas que tenía repartidas sobre la mesa, mirando de vez en cuando hacia la de Longbottom, quien no parecía muy feliz con la noticia.
—¿Puedes creerlo? -se queja Blaise a su lado, guardando de mala gana su libreta de apuntes con su pluma. —¿Por qué Dumbledore insiste en hacer este tipo de cosas? No quiero trabajar con alguien de otra casa, mucho menos con los Gryffindor.
—Ya está hecho -se encoge de hombros —deja de quejarte y busca a alguien.
El moreno chasquea la lengua mientras mira hacia su alrededor.
—¿Con quién serás?
—Longbottom -responde, sin titubear mientras intenta guardar un montón de pergaminos sin que se estropeen. Maldice por haber sacado todo al comienzo de la clase.
Blaise rueda los ojos y una sonrisa socarrona se dibuja en sus labios.
—¿No me digas que todavía te sigue gustando Longbottom? ¿Lo has visto bien? Cada año que pasa se vuelve más torpe.
Theodore no responde, se limita a agitar su varita para provocarle una molesta picazón en la nariz que el moreno recibe con fastidio.
—Y agradece que no fue en otra parte.
—Que pesado, Theo.
Theodore se ríe y se cuelga la mochila en el hombro luego de que por fin pudiese meter todas sus cosas en ella. Sin embargo, alcanza a dar a penas dos pasos cuando el mundo se le viene abajo, y es que antes de poder llegar con el Gryffindor, ve como Gregory toma asiento al lado de éste.
—No me lo creo -suelta perplejo.
Blaise mira sorprendido de Longbottom hacia él, y luego estalla en una estruendosa carcajada que le hace ganar una mirada molesta del profesor.
—Que mala suerte, Theo. -agrega antes de ir a sentarse con Weasley.
Para el día siguiente, Theo ya había dejado atrás el asunto de Encantamientos y se sentía más optimista.
Compartía otra clase con los Gryffindor -pociones- y dado que en todas las otras asignaturas habían aplicado las nuevas políticas de Dumbledore, la asignatura del profesor Snape no sería la excepción.
O eso pensaba.
—No estoy para discusiones estúpidas entre ambas casas, las cuales estoy seguro de que tendrán si los emparejo. Por el momento, -decía con la mandíbula apretada —Los trabajos en pareja se suspenden. Ahora, saquen sus libros y abran en la página 145. Haremos poción crecehuesos.
—Mira, Theo -le dice Blaise, aguantándose la risa —Yo creo que esto es una señal.
—No jodas, Blaise. -le escupe, molesto, sacando de mala gana los ingredientes para la poción.
—¿Sabes que creo, Theo?
—Dime
—Que si estás esperando que Longbottom quiera salir contigo de la noche a la mañana, entonces te morirás esperando. -opina, poniendo una mata de hojas sobre una tabla de piedra para cortarlas. —En lo que buscas esa oportunidad, Longbottom, por increíble que parezca, se casará, tendrá hijos y tú te arrepentirás el resto de tu vida.
Theo reflexiona un momento las palabras de su amigo, pero se niega a darle la razón. Por el contrario, le dedica una mirada desafiante, y sin despagar sus ojos de él, arranca una hoja de su libreta de apuntes. Luego busca una pluma y traza unas cuantas palabras. Cuando acaba, se la tiende a éste.
—"Nunca hemos hablado mucho -lee el moreno —quizás, porque somos de diferentes casas, pero sería genial quedar un día. Claro, si no es problema para ti salir con un Slytherin. A la espera de tu respuesta, 3. PD: El papel tiene un conjuro de respuesta. Si escribes algo, desaparecerá para ti, pero aparecerá entre mis cosas"
Blaise sube la vista hacia él, con las cejas en alto, reprimiendo una sonrisa que hace a Theo rodar los ojos y quitarle el trozo de pergamino bruscamente.
—¿Le has dibujado un corazón? -se burla, volviendo a su tarea de cortar las hojas.
—Sí ¿y cuál es el problema? -replica, doblando cuidadosamente el papel.
—¿Te crees chica?
—Eres un pesado, Blaise.
Su amigo suspira, espera a que Theo aplique el conjuro mencionado en la misiva, y luego la toma entre sus manos.
—La pondré en el bolso de Longbottom -le susurra —está medio abierto. -agrega, apuntando hacia éste.
Blaise, entonces, se incorpora para ir al armario de ingredientes. Pasa entre la mesa de Longbottom y la de Weasley y Potter. Con cuidado, deja caer la carta dentro del morral y luego vuelve a su silla.
Media hora después, aproximadamente, cuando revolvía la poción antes de que hirviese, Theo mira de soslayo hacia la mesa de Longbottom para ver si ya había encontrado su carta, pero éste estaba más concentrado en su caldero, el que burbujeaba y emanaba volutas de humo lila, cosa que obviamente no debería estar pasando.
Theo piensa que quizás es buena idea ir hasta allá e intentar ayudarlo, pero tan bueno en pociones no era como para identificar a qué se debía esa reacción. Está a punto de preguntarle a Blaise si él sabía, cuando algo logra que el corazón se le detenga.
Su carta en algún momento se había caído de la mochila del Gryffindor y había ido a parar bajo la mesa de Weasley y Potter.
—Blaise -le susurra con urgencia. El moreno mira hacia donde él apuntaba para percatarse de que ya era demasiado tarde para hacer algo. Weasley la recogía y su rostro se iba tornando tan rojo como su cabello conforme iba leyendo.
Cuando acaba mira hacia su alrededor y ellos vuelven la vista rápidamente hacia sus calderos.
—Ahora tendrás una cita con Weasley. -se burla Zabini.
Theodore no alcanza a decir nada, porque en ese instante una hoja se materializa sobre su libro de pociones de cuarto año. Ninguno tarda en reconocer la carta y ambos se lanzan rápido sobre ella para leer la respuesta.
"Zabini, no sé qué tan buena idea sea esa. En primer lugar, ni siquiera tenemos algo en común."
Theo se lleva una mano a los labios para evitar soltar una estrepitosa carcajada, pero de todas formas se gana un codazo de Blaise.
—Eres tú el que se ha ganado una cita con Weasley. -se burla.
—Ja, ja, que gracioso.
—Bien, tengo una idea. -le dice y toma una pluma para escribir la respuesta.
"Si te sientes más cómodo, puedo traer un amigo, y tú traes a otro"
—Así tendremos una cita doble. -le explica —Tú y Weasley, y yo con Logbottom.
—¿Te olvidas de que yo no quiero una cita?
—Ya está hecho, Blaise. -replica con una sonrisa mientras agita su varita para que el pergamino apareciese en la mesa del pelirrojo.
Los dos miran hacia el Gryffindor, quien toma de la mesa el pedazo de pergamino de mala gana. A los pocos segundos, reciben respuesta.
"Bien. Harry vendrá conmigo"
—Era obvio, Theo. -le dice Blaise —Ahora tendrás una cita con Potter. Despídete de Longbottom.
El aludido chasquea la lengua y vuelve a tomar una pluma.
"Seguro querrá ir otro de Slytherin ¿No hay otro Gryffindor que se les una a Potter y a ti?"
Blaise le mira con las cejas en alto cuando el agita la varita para enviar la carta.
—¿No te sale más fácil ir y decirle a Longbottom que salga contigo?
—¿Y si me dice que no? No llevo bien el rechazo. -Blaise se lo piensa un segundo y asiente.
—Vale, yo tampoco podría vivir sabiendo que Longbottom me rechazó…
—Pesado. Mira, mira -le susurra mientras el corazón le da un vuelco entero.
Weasley, sin cuidado alguno, se inclina sobre su mesa y su caldero para tocar el hombro de Neville Longbottom quien compartía mesa con Granger. Los tres intercambian un par de palabras antes de que el pelirrojo se sentase y volviese a escribir en el pergamino.
"Hermione se apunta"
—No me jodas -masculla entre dientes y Blaise no es capaz de disimular su risa.
—No solo no tendrás una cita con Longbottom sino que ahora debes conseguir una para Granger.
—Ugh. Bien. Solo debemos decirle que invite a otro amigo…
—Terminará invitando a todos los Gryffindor y no hay suficientes Slytherin que acepten una cita. Ya ve e invita a Longbottom.
—No es tan fácil -gruñe, y cuando está a punto de agregar algo más, ve como Snape se acerca hacia ellos. Se ubica silenciosamente tras Blaise, así que le pega una patada para advertirle.
—No me pegues, Theo. Mira solo debes ir…
—Cállate. -le dice entre dientes cuando el profesor, de pie tras su amigo, agita la varita y un tenue rayo de luz de estrella contra Blaise.
—… y decirle a Longbottom ¿Qué te parece si nos vamos a besar por ahí?
Theodore ahoga un grito y es en ese momento cuando Blaise se percata de que su voz ha sido amplificada.
La clase entera parece aguantar la risa y Neville, de la pura sorpresa, derrama su poción por toda la mesa.
La vergüenza los invade a ambos, pero es Theo quien le hubiese gustado desaparecer de ahí para siempre.
—Podrían ambos -dice Snape entre dientes —dejar su vida amorosa fuera de esta clase. -agrega con una severa mirada que los hace encogerse de miedo. —Y Longbottom, veinte puntos menos para Gryffindor por semejante desastre. Ponte a limpiar ahora.
—Ahora ya lo sabe -le susurra Blaise una vez que el profesor se hubo alejado.
—Te odio. -le gruñe.
Horas más tarde, cuando Theodore está en el dormitorio de los chicos buscando su pijama para dormir, encuentra entre uno de sus libros un pequeñito trozo de pergamino con una letra pequeña e inclinada hacia la derecha.
"Nott, Ron me ha dicho que él y otros Slytherin saldrán y me ha invitado. ¿Irás tú? -Nev"
A Theodore se le forma una enorme sonrisa en el rostro. Se apresura por buscar una pluma y anotar su respuesta. Luego piensa que después de todo el desgraciado de su amigo tenía razón. Solo había que preguntar. Se habría ahorrado, al menos, tener que buscar un par de Slytherin para Potter y Granger.
NdA: ¡Hola!
¿Y si hacemos de cuenta que todavía es Octubre?
Tenía pensado en terminar esto antes, pero estas últimas semanas han sido de locos. Acepté un trabajo por la temporada navideña, así que estoy en una tienda de mi ciudad todo el día en la sección de parlantes y audífonos. Soy la peor vendedora porque no sé nada ni de parlantes ni de audífonos jaja.
En fin, además viví el susto de mi vida porque tengo pésimos y crueles vecinos que envenenaron a mi gato t.t casi muere pero lo llevé a tiempo al veterinario. Esa es la razón por la que principalmente acepté el trabajo, y es que tengo una enorme cuenta que pagar por lo de mi gatito.
Muchas gracias a quienes se han pasado por aquí. Espero terminar el fictober estos días... antes de fin de año, por supuesto.
Tengan una hermosa semana!
XOXOXOX
=Elie
