Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.


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Senku no sabía si estar confundido o agotado.

Vaya que las palabras de su padre habían servido como base para todos los pensamientos que se fueron acumulando por el resto de la noche. Olvidando incluso la carta que había comenzado a redactar.

Ahora no era más que una hoja arrugada con palabras a medias, botada en el cesto de la basura. La culpa por haber actuado en impulso comenzaba a volverse abrumadora y en medio de aquel arrepentimiento supo que tenía que poner las cosas en claro consigo mismo.

Por una parte quería seguir hablando con aquella chica, sus constantes palabras alimentaban un sentimiento desconocido para él, hasta el punto en que deseaba conocer su identidad como si de un libro de aventuras se tratase y "K" fuera ese personaje central que tienes que descubrir mediante pistas.

Por otro lado, sabía que entre más cartas compartía con ella, más era la esperanza que alimentaba en la persona. A pesar de que no entendía completamente la naturaleza de las relaciones sentimentales ni del amor mismo, sabía que no podía ser posible enamorarse de alguien a quien no conocía de manera personal y que una idealización de algo podía resultar muy diferente a la realidad.

¿En qué embrollo me he metido? Pensó después de dar mil vueltas a lo mismo.

Lo mejor sería ya no responder a las cartas por un tiempo y dejar que la paciencia de la chica se agote, de esa manera la frecuencia de las cartas disminuirá hasta volverse nula.

Era la única solución que veía a todo aquello.

Y la verdad es que él no quería lastimar a una chica que se había mostrado tan abierta en cuanto a sus sentimientos, no era justo.

Para ninguno lo era.


Sinceramente pensaba que Ryusui y Gen se mantendrían al margen después de lo sucedido semanas atrás. Pero debía saber que ese par de entrometidos no se quedarían quietos con nada.

Byakuya más que amable, era ingenuo.

No se daba cuenta de las verdaderas intenciones de aquel dúo al invitarlos a cenar y llevarlos casi a rastras al restaurante que habían visitado antes, el mencionado en las cartas y que ahora parecía el sitio oficial de todos.

Tsukasa había llegado junto a Taiju y Yuzuriha, poco después llego un Ukyo apenado por la demora. Ryusui y Gen se encontraban aún más animados de lo normal con el asunto.

No tardaron en encontrar una mesa lo bastante amplia para todos, las conversaciones se volvieron animadas y su padre pudo probar algo diferente a los lugares a los que estaban acostumbrados a ir.

El ambiente se convirtió en uno ameno y alegre en poco tiempo, su padre lucio energético mientras charlaba con todos y les contaba sobre sus aventuras al otro lado del mundo. Y pudo notar por un momento como su mirada se iluminaba al hablar de Lillian Weinberg, quien estuvo brevemente con ellos en la estación espacial.

La popular cantante había formado un lazo especial con su padre, podía notarlo cada vez que hablaba de ella. Ambos mantenían el contacto constante.

Senku sonrió sabiendo lo que ocurría. Se preguntaba cuando Byakuya se armaría de valor para estar junto a ella.

Senku continúo comiendo, siendo participe de la conversación en ciertas ocasiones, Ukyo parecía confundido mientras Ryusui y Gen vitoreaban con energía. Tsukasa trataba de calmarlos y las carcajadas de Taiju se volvían demasiado ruidosas que hasta incluso Yuzuriha lo miraba extrañada.

Gen se aproximó hasta quedar cerca de Senku y enrollo uno de sus brazos alrededor del cuello del chico.

-Senku-chan…- el mencionado miro a Gen con cierta desconfianza. —Un pajarito me ha dicho que has estado recolectando evidencia…¿Sera este el caso en el que por fin veremos al poderoso Senku, caer en ese lugar que denominan amor?-

Ryusui chasqueo los dedos, más excitado con el giro de la plática. Estando sentado en el extremo opuesto, coloco sus manos sobre la mesa y se inclinó de manera peligrosa hasta Senku.

-Es cierto…¿Lograste encontrar la identidad de esa bella dama de nobles sentimientos?- inquirió con una sonrisa burlona.

-¿Bella dama? ¿Cómo podrías saber eso?-

-¡Todas las mujeres son hermosas!- respingo, como si la pregunta de Senku realmente lo ofendiera. —Yo amo a todas las mujeres…no, espera…¡Amo a todas las mujeres y a todos los hombres! ¡Los deseo a todos!-

-Eso ya nos quedó claro.- emitió Senku viéndolo con diversión. —Y respondiendo a tu pregunta…no he encontrado nada.- suspiro y tomo una breve pausa antes de continuar. —Además, he tomado la decisión de ya no responder esas cartas.-

Esta vez se ganó la atención de todos ante aquello.

Byakuya le lanzo una mirada conocedora, sabiendo la decisión que había tomado y que lo apoyaría en cualquier cosa que decidiera.

-No lo entiendo- dijo Tsukasa, quien parecía no comprender del todo. —¿Has respondido más cartas?

Senku asintió.

Ukyo quien parecía más perdido con todo el tema se aventuró a preguntar sobre lo que sucedía. Senku se disculpó primeramente por no mencionarlo antes y le conto con rapidez lo que había sucedido cuando encontró aquella carta en su casillero.

-Pero…pensé que estabas interesado en la chica.- menciono Taiju viéndolo con incredulidad. —Pensé que no descansarías hasta saber de quien se trataba…tu…-

-Taiju-kun- Yuzuriha tomo a Taiju del brazo, llamando la atención de este. —Senku tendrá sus razones para hacerlo.-

Su amigo de la infancia lo miro confundido sin saber que decir. Senku no parecía feliz pero tampoco triste, era más bien como un punto medio.

Senku era bastante racional y jamás lo había visto perder la cabeza por algo. Podía tener una suerte de mierda, pero jamás se rendía.

Pero, ahora le parecía que se estaba rindiendo.

Intuía que Senku había pensado las cosas por mucho tiempo, sus palabras habían sido pronunciadas con bastante seguridad y aunque podía no ser el más inteligente del grupo, Taiju conocía a su amigo como la palma de su mano.

-He tomado la decisión.- soltó con seguridad. —No puedo hacerle eso a alguien. Yo no siento más que curiosidad y resulto agradable tener este tipo de interacción al principio.-cogió aire, añadiendo. —Pero me he dado cuenta de que solo estoy alimentando las esperanzas de alguien y sus sentimientos, cuando yo no puedo corresponder de la misma manera.- suspiro tornándose serio. —Por eso les pido que no pregunten más por el tema, además estaré concentrado los próximos meses en un proyecto nuevo y con las becas universitarias.-

-¡No puedes hacerle eso Senku!- interrumpió Ryusui con un tono elevado. —Hacerle eso a una bella dama es de lo peor.-

Senku se llevó una mano a su frente, eso le iba a provocar una jaqueca el resto de la noche.

Para suerte de él, Ukyo decidió intervenir en un tono calmado y serio, como ya era costumbre del rubio.

-Creo que eso ya no te incumbe, Ryusui.- musito mientras bebía lo que quedaba de su te.

-Concuerdo con Ukyo.- expreso Tsukasa con expresión seria mientras señalaba al mentalista y al capitán. —Ambos deben mantenerse a raya de la situación, no quiero verme obligado a intervenir si ustedes dos no saben mantenerse en sus propios asuntos.-

Tras un silencio un tanto incomodo en donde ninguno sabía que decir a continuación, Byakuya decidió que era tiempo de retirarse dado que tenía que trabajar al día siguiente. Se despidió de todos al igual que Senku y ambos salieron del lugar un poco abrumados.

-Pensé que Senku-chan por fin nos diría algo interesante de su vida amorosa.- lloriqueo Gen, ligeramente decepcionado por las palabras del científico.

Los labios de Yuzuriha se curvaron en una pequeña sonrisa de la cual nadie fue consciente. Porque en el fondo sabía que su amigo estaba confundido y que quizá pronto encontraría la manera de solucionar ese conflicto interno de la mejor manera.


Kohaku sintió como las lágrimas se acumulaban en la esquina de sus ojos mientras seguía escuchando al grupo hablar.

Era casi como su tortura personal, sentarse ahí y escuchar como Senku estaba dispuesto a cortar cualquier contacto con ella, o más bien, la chica a la cual el no conocía.

El simple pensamiento de ya no recibir cartas por parte del científico se convertía en un sentimiento doloroso dentro de su pecho, era como si el mundo se le hubiera venido encima en un solo instante y que todas las esperanzas albergadas se desvanecían en un parpadeo. Sentía algo romperse y una sensación de vacío provocó que un pequeño sollozo brotara de su pecho.

Escribir esas cartas era una parte fundamental de su rutina, tomar la pluma y el papel para redactar aquello que salía del fondo de su corazón.

Las cartas habían sido el medio perfecto para expresar lo que no podía hacer por miedo. Porque cuando se trataba de chicos, prefería sacarles la vuelta antes de que su cabeza estallara en miles de pedazos, era como si la palabra romance ocasionara que su cuerpo dejara de funcionar.

Pero solo Senku había logrado que por primera vez su mente trabajara de la manera correcta y se propusiera una meta. Ese mismo día había iniciado una rutina de escribir cartas las cuales guardaba en sus cajones y que pretendía mantenerlas en ese lugar por mucho tiempo.

Sin embargo, un día dejo una de ellas. Cuando sus sentimientos se vieron en incremento y la enorme necesidad de expresarlos surgió.

Y ahora todo eso terminaría.

Un nuevo sollozo broto de ella y marco rápidamente el número de su hermana. Le dijo que iría a casa y que la encontrara ahí con rapidez. Las lágrimas no dejaban de salir mientras sacaba dinero de su bolso para pagar la cuenta.

Jamás pensó que esa noche vería a Senku entrar en el lugar y que estaría reunido con su grupo de amigos.

Al principio se encontró nerviosa por hacer alguna tontería y descubrirse, o que recordaba que había chocado con ella en el pasillo, entonces no habría sabido cómo reaccionar. Pero Senku parecía más que dispuesto a poner las cosas en claro con sus amigos.

Y vaya que lo hizo de igual manera con ella de una forma indirecta.

Una mano toco su hombro con suavidad, dejo caer las cosas de la sorpresa.

-¿Se encuentra bien linda señorita?- Kohaku miro con horror como uno de los amigos de Senku estaba frente a ella mirándola con gentileza, era el chico rubio animado. —¿Quién la hizo llorar de esa manera? ¡No merece perdón alguno!

Kohaku se ruborizo ante sus palabras, con una mano seco sus lágrimas y comenzó a guardar lo que se había caído al suelo. Sabía que si hablaba se soltaría a llorar y seria sumamente avergonzó, tomando en cuenta que estaba en un lugar público y a la vista del grupo de amigos de Senku.

Sacudió su cabeza, orando porque eso hiciera que el chico dejara de mirarla.

Una vez que guardo sus cosas, salió del lugar lo más rápido posible dejando a todos con una interrogativa en sus cabezas.

Una par de ojos azabache parpadearon con incredulidad al darse cuenta de lo que sucedía.

Tsukasa sabía quién era la chica y parecía que había resuelto el dilema de Senku antes que él.


Nota: Espero les guste el capitulo.

Comprendan que Senku no sabe nada de cosas románticas y claramente no te puedes enamorar de alguien a quien no conoces. Al menos para mi es así.

Tengo mas historias pensadas para esta pareja pero quiero terminar esta fic antes de publicar las demás.

Muchas gracias por todos sus reviews, me hace muy feliz leerlos.