OS.12 Lobos

Shot, basado en el final del capítulo donde un lobo muerde a Brutacio y este piensa que se va a convertir en un ala licántropo

POV NARRADOR

-Ah Patán... ¿Dónde está el lobo?- preguntó el líder cuando vio la bolsa vacía en donde estaba resguardado el animal que había mordido a Brutacio

-Aaaaa- gritó cuando vio que el animal se disponía a atacarlo, se quitó rápidamente y el lobo salió corriendo hacia el bosque.

-Bueno esto ha sido interesante... me voy a dormir- dijo Brutacio como si nada tomando a Gallina y montando a su dragón, su hermana enseguida subió a la otra cabeza y salieron volando

-Amigo, será mejor que te revise esas heridas- dijo Patapez a Patán, el cual estaba herido de pies a cabeza con mordidas de dragones que Brutilda lo obligó a recibir para convencer a su hermano que un ala licántropo no era el responsable de sus mordidas

-Yo solo quiero morir pacíficamente- dijo Patán con voz dramática mientras se dejaba caer hacia atrás esperando que Colmillo lo tratara, este en cambio lo dejó caer al suelo –Estúpido dragón- se quejó apenas, aturdido por el dolor. Hipo miro a Colmillo quien puso los ojos en blanco, levantó a Patán y se lo llevó seguido por Patapez y Albóndiga.

-¿En qué estás pensando?- preguntó Astrid al ver al líder concentrado mirando hacia el bosque

-Hemos convivido toda nuestra vida pacíficamente con los lobos ¿Por qué este nos está atacando?-

-Seguro Brutacio lo molesto, y bueno, Patán es Patán... todo ser viviente lo quiere matar- se burlaba ella

-Supongo- decía resignado el ojiverde

-Agg- se quejó ella mientras tomaba su hacha de la montura de Tormenta y comenzaba a caminar hacia el bosque

-¿Qué?... espera ¿Qué?- dijo confundido Hipo

-Eres Hipo, no vas a dejar de molestarme hasta que lo resuelvas, así que anda- respondió la rubia señalando el bosque invitándolo a seguirla

-¿Segura?-

-¿Tengo otra opción?- le dijo con los ojos en blanco, Hipo sonrió y comenzaron a internarse al bosque con los dragones siguiéndolos

Conforme se internaban en el bosque, la luna era escondida por las copas de los árboles, el sonido del mar ahora era sustituido por la ambientación nocturna propio de un silencioso bosque, Chimuelo y Tormenta abrieron sus hocicos iluminados para permitir a los humanos ver por donde caminaban, en un cómodo silencio ambos iban concentrados buscando una pista, un rastro, algo que les permitiera encontrar al lobo.

Astrid abrió los ojos y estiró la mano deteniendo el caminar de Hipo –ahí- murmuro con voz apenas imperceptible, la silueta un lobo se dejó ver, estaba echado lamiendo su pata trasera. Hipo asintió con la cabeza y comenzaron un caminar lento. El caminar de los dragones hizo que las hojas se quebraran y alertaron al lobo el cual saliendo corriendo al ver a los dragones. Hipo y Astrid voltearon a verlos y estos en medida de lo posible trataban de disimular su culpa.

-Quédense aquí- les ordenó Hipo y comenzó a caminar con Astrid detrás del lobo.

-Has pensado como demonios nos vamos a poder acercar- le susurraba Astrid quien se pegaba más y más a Hipo

-Emm-

-No, por supuesto que no- dijo con los ojos en blanco

-Soy de la clase que planea sobre la marcha- decía bromeando, en el fondo, estaba tranquilo de al fin tener un momento a solas con ella sin que una situación dramática estuviera involucrada.

-Y gracias a eso casi morimos... en repetidas ocasiones- le recriminó

-Pero aquí estamos ¿no?- le decía sarcástico -además, te recuerdo que la que me arrastro a este bosque fuiste tú... así que tú eres la que tendría que tener un plan-

-Bien, lo dejamos en paz, volvemos con nuestra vida, cenamos y nos vamos a dormir... suena bien ¿no?- respondió la ojiazul mientras se agachaba a revisar una huella en el suelo

-Bastante aburrido para ser un plan Hofferson... estás perdiendo el estilo-

-Está herido- dijo Astrid cambiando por completo el tono de voz

-¿Mmh?- respondió Hipo mientras se agachaba con ella –sangre... - dijo levantándose y comenzó a buscar más rastros de ella, llegó a otra huella, y esta vez miró con más atención, más gotas de sangre -solo se estaba defendiendo- La atención de ambos se posó directamente hacia el crujir de una rama, ambos voltearon a ver de dónde provenía el sonido, ahí estaba, el lobo claramente asustado y dispuesto a atacar.

-HIPO¡- gritó Astrid cuando vio que el lobo iba directamente hacia el castaño, dando muestras de sus excelentes reflejos ella corrió hacia él y lo tiro al suelo cayendo encima suyo antes de que el lobo lograra herirlo, una espina de la nada cayó frente al lobo y el enseguida salió corriendo. De los arbustos aparecieron Chimuelo y Tormenta que no estaban muy lejos.

-¿Eeeestas bien?- preguntó Astrid nerviosa al notar la posición en la que estaba

-S... s..si- dijo aún más nervioso el al estar completamente acorralado entre el suelo y el cuerpo de la rubia.

Astrid no se quería mover, Hipo tampoco quería que lo hiciera, sus labios lo estaban llamando, desde hace un par de noches, cuando casi la pierde a causa de la hipotermia, su mente ha estado divagando entre arriesgarse o no, pero ahora mismo, con su cuerpo sobre el suyo su mente se estaba rindiendo, tomó con una mano la mejilla de la sonrojada chica y lentamente la comenzó a acercar hacia él. Una corriente eléctrica invadió el cuerpo de la rubia, su respiración comenzó a descontrolarse de nuevo, y rostro se dejó guiar por el dulce tacto del hombre que amaba, ya no había marcha atrás... sus labios estaban decididos a probarse una vez más.

Cuando estuvieron a punto de cumplir su objetivo un aullido hiriente y profundo los saco del trance en el que estaban, Astrid tomó aire completamente sonrojada y se levantó en un solo movimiento, ofreció su mano a Hipo y lo ayudo a levantarse. Los dragones se pusieron en posición de ataque, el lobo estaba cerca.

Hipo y Astrid se movían nerviosos y no decían una palabra, de repente el sonido de más aullidos mucho más lejanos llamaron la atención de los chicos

-Está llamando a su manada, debe estar lejos de ella- entendió Astrid –tenemos que llevarlo con ella, un lobo solitario no tiene muchas esperanzas-

-Si si, si claro- decía aun nervioso Hipo –tengo un plan-

-Al fin- se burló Astrid respirando después tratando en todo momento de no cruzar la mirada con el chico.

-Sígueme- le ordenó el líder mientras montaban a sus dragones e iban a los establos.

-¿Qué hacemos aquí?- preguntó curiosa la chica mientras Hipo iba al establo de Tormenta y levantaba una madera del falso suelo en donde había una llave. Hipo acaricio en agradecimiento a Tormenta y se dirigió a un cofre en la entrada de los establos, que según el resto de los jinetes solo era decorativo

-¿Recuerdas cuando los jabalíes de la fosa de los gemelos llegaron?- preguntó abriendo el cofre

-Ajam...-

-Bueno, ese día Bocón me entregó un tarro con el medicamento que usan para dormir a los Yaks cuando Cubeta va a revisarlos o curarlos, en caso de ser necesario-

-Entonces podríamos dormir al lobo, curarlo y llevarlo cerca de su manada- seguía su idea Astrid

-Exacto, y el resto de su cuidado la manada lo haría- le decía mientras tomaba un arco y varias flechas que solía guardar Astrid para los entrenamientos.

-Hagámoslo entonces- dijo la ojiazul encantada de al fin tener un plan, ella a diferencia de Hipo, le gustaba tener una estrategia previa.

Regresaron al lugar en donde habían visto al lobo la última vez, Hipo tomó algunas flechas y las comenzó a empapar con ese líquido.

-Tendré que medir la velocidad, no quiero que penetre muy profundo para herirlo lo menos posible, solo lo suficiente para que el líquido actué-

-¿Disculpa?- pregunto arrogante Hipo –yo haré el tiro-

-Jah- se burló Astrid –No planeo pasar toda la noche esperando a que puedas atinarle-

-¿Tengo que recordarte quien fue el único en disparar certeramente a un furia nocturna en movimiento?- el dragón enseguida protesto como reclamó –oh vamos amigo no seas rencoroso- Chimuelo comenzó a poner los ojos en blanco y a hacer sonidos en forma de reclamo

-Los antiguos lo llamaban suerte de principiante- se burló Astrid mientras tomaba una flecha limpia y le quitaba el arco. Sin mucho más, apunto a la parte alta de un árbol y clavó la flecha

-Felicidades, le diste a un árbol- dijo sarcástico Hipo mientras fingía aplaudir. Astrid le dio un suave golpe en el hombro y le entrego el arco

-Simple, quien clave la flecha más cerca de esa, gana- lo retó Astrid

-Bien M'Lady, prepárate para perder- dijo Hipo fingiendo arrogancia. Tomó una flecha, y apuntó, respiró profundo, cerró un ojo esperando tener mejor visión y soltó. La flecha se clavó a no más de 5 centímetros a la derecha de la otra. –Jah, vence eso Hofferson- dijo Hipo sorprendido de sí mismo.

Astrid le quitó el arco con una mirada segura y retadora, tomó la flecha y comenzó a apuntar, se tomó el tiempo, sintió el viento, su dirección y como este afectaba a la flecha, doblo un poco más el brazo hacia atrás para tener más fuerza, respiró profundo unas cuantas veces y después retuvo el aire para que ni siquiera su aliento modificara la ruta de la flecha, y la soltó. La flecha viajo en completa libertad por el aire, las plumas que la adornaban fluían entre el movimiento y aseguraban su dirección, la afilada punta entonces se encontró con su enemiga, la primera flecha, y con fuerza se aseguró de partirla a la mitad permitiéndose quedar clavada justo en el mismo lugar.

-DEBES ESTAR BROMEANDO- se quejó Hipo al ver tal maestría del tiro.

-Perdiste Haddock- se burló victoriosa Astrid, beso su mejilla en tono burlón y después tomó las flechas con el líquido y se dirigió completamente feliz a lo profundo del bosque, porque pocas cosas ponían de tan buen humor a la rubia como vencer a alguien.

Los dragones se quedaron atrás para evitar asustar al animal, poco tiempo les tomó para encontrarlo, Astrid dio un tiro perfecto al costado del lobo que en cuestión de minutos quedó dormido. Hipo y Astrid corrieron para ponerse a trabajar, no sabían cuando duraría el efecto, primero quitaron la flecha y se aseguraron que no haya sido más que una herida superficial, la limpiaron y se concentraron en buscar la otra herida.

-Aquí- dijo Hipo al ver la pata trasera del lobo -¿Qué esto?-

-Parece la espina rota de una nadder-

-Un nadder salvaje debió atacarlo y le clavo una espina... ¿en qué pensabas campeón?, pelear con un dragón- le decía al lobo acariciándolo.

-Por eso no deja de sangrar, la espina aún está ahí y no permite que cicatrice, gracias a Thor lo encontramos, en algún momento se le pudo infectar y moriría- decía la chica mientras comenzaba a meter sus dedos en la herida y extraía cautelosamente la punta de espina

Hipo se levantó, tomó el equipo de sutura que llevó y comenzó a hacer algunos puntos, desinfectaron todo, lo cubrieron con una manta, los dragones llegaron, Chimuelo tomó delicadamente al lobo entre sus patas y comenzaron a volar a donde habían escuchado al resto de la manada.

Aterrizaron y lo dejaron ahí, sobrevolaron un poco cuando vieron que el lobo comenzaba a despertar muy tontamente, la manada de a poco se le acercaba, unos comenzaban a olerlo para explorar su herida, otros lamían su rostro en señal de bienvenida y otros más le llevaban comida como los lobos suelen hacer para cuidar de sus elementos heridos. Hipo y Astrid podrían estar tranquilos, su manada ahora se haría cargo.

-¿Por qué escondiste la llave en el establo de Tormenta?- le preguntaba la ojiazul mientras volaban

-Bueno, este líquido puede ser mortal en manos de los gemelos, por seguridad lo metí en este cofre, conservo la llave en el corral de Tormenta, porque es el último lugar en el que se atreverían a buscar los gemelos cualquier cosa- le explicaba –además, Tormenta es realmente buena cuidando aquello que le pido proteger-

Astrid le dio una sonrisa apenada correspondida por él y se dispusieron a volver a casa.