Movi ansioso los pies por debajo de la mesa, no solo porqué ansiaba conocer una nueva cultura y expander mis conocimientos, también porqué el hermano de Kori no dejaba de mirarme hasta el punto de devolverle la mirada con una ceja arqueada.

¿Que habran dicho antes? Comienzo a pensar que deberia emepezar a tomar clases para aprender Tamaraneno.

Sin querer al dejar el tenedor de plata (casi todo en este lugar parecia estar hecho de oro, cobre o de algun material precioso) mis dedos rozaron con la mano de Star. Un escalofrio hizo que la mirara de reojo, ella hizo lo mismo, ambos nos regalamos una sonrisa nerviosa.

Volvi la vista hacia el frente, dónde Cybrog me recibió con una sonrisa picara.

Rode los ojos aunque el no pudiese notarlo.

—¿Van a salir ahora?—Preguntó Luand'r, si no mal recuerdo.

—Si, queremos aprobechar todo el tiempo posible.—Ella sonrio mostrando lo dientes.—Hay tantas cosas que quiero mostrales.

Su alegria espontanea causó que sonriera de forma dismualda, al menos asi lo fue para mi.

...

Mire al espejo una vez mas, algo sorprendido por mi apariencia. Nunca me habia visto usando un top ajustado, mucho menos unas botas o falda, pero debia admitr que me veia muy bien y ademas la escacez de la ropa venia de la mano con el calor de Tamaran.

—No es por presumir, pero esto me queda genial.—Presumio por quinta vez Chico Bestia.

—Si, ya lo sabemos.—Raven rodo los ojos, a la vez que jugababa con sus pies.—¿A donde se fue Star?

—Creo que esta hablando con su padre.—Dijo, alargando la "A" en la última palabra.—Ahora que eres novio de Star ¿eres un príncipe?

Esta vez fue mi turno de golpear a Chico Bestia.

—¡Ella no es mi n--!

—Hola, perdon por tardar tanto.—Entro a la sala (una diferente) con cuatro guardias detras ella.—Estabamos hablando sobre...la seguridad.

—¿Esta todo bien?—Se adelanto a preguntar Cyborg.

—Si, si, solo...—Nego con la cabeza.—Sera mejor que ya salgamos.

Siguió de largo, pasando por un pasillo con extensas decoraciones, ahora que lo pensaba, el palacio estaba compusto por materiales que no podia reconcer ademas de que parecia ser mas grande de lo que aparentaba. Muy similar al estilo rococó francés.

—¿Saben? Este castillo rodea toda la capital.

Abri mis ojos sorprendió.

—El palacio fue construído en un principió para proteger a los habitantes pero luego, cuando las guerras fueron cada vez mas salvajes ya que el sur quería ser un gobierno propio, fue cuando el Clero declaro el sistema feudal y el palacio comenzó a ser llamado "Casa real Tykayl" dónde mi abuelo fue coronado como el primer Rey.

—Wow.—Dijimos todos a la vez.

—¿Osea que ahora Tamaran se divide en dos?

—Si, el norte y el sur, aunque ellos tienen el mismo sistema feudal es una cultura difrente a la nuestra pero de todas formas seguimos siendo Tamaraneanos.

Por alguna extraña razon, me sentia cómo si hubiese viajado en el tiempo, específicamente en la Edad Media en alguna país de occidente no solo por el sistema del gobierno, mas bien por todo lo que habia visto hasta ahora, el castillo, la ropa, etc.

—¿En dónde está tu abuelo?

En serio tenia ganas de golpear de nuevo a Chico Bestia.

—Bueno, el murio antes de que yo naciera.—Comento abriendo una gran puerta que nos dio paso a un jardin.—Luego de gobernar por mas de 6.000 quien no estaria cansado.

¿6.000 años?

—¿Cuantó tiempo viven los Tamaraneanos?

—La vida estimada es de hasta 10.000 años, ya que nosotros no neceistamos comer o dormir, ahora lo hacemos por la mescla de culturas entre los Okaarianos.—Dejo escapar una risa entre dientes, deteniedoce ante un guardia.

—¿Entonces, cuantos años tienes Star?

Mire enojado a Chico Bestia, al parecer Raven tubo la misma idea.

—157.—Se dio la vuelta para vernos, con una pequeña sonrisa en su rostro.—En la tierra sería equivalente a 16...quizas 17 y medio.

Lade una sonrisa, estaba feliz de que Kori hablara con tanta naturalidad y confianza sobre su raza, además esa información era importante para calcular cuanto tiempo pasaba en la tierra mientras nosotros estábamos aquí.

Ella dijo algo en su idioma y la mujer esbelta dio un leve acentimiento, al entrar a la siguiente sala ya comenzaba a recordar donde estabamos. Esta era la salida y fue donde ingresamos por primera vez.

—¡Vengan!—Grito, corriendo hacia afuera.

Las gigantes puertas se abrieron y un agradable viento despeino mi cabello.

Inconscientemente me deje impresionar por las increíbles visitas. El cielo dorado, la abundante vegetacion y la variedad de personas con ropa colorida, que era bastante visible ya que los edificios eran apenas de tres pisos y lo que parecía predominar eran las casas que a simple vista parecían estar hechas de ladrillo, piedra o alguna variante.

—¿¡Que es esa cosa!?—El grito de Chico Bestia me hizo espabilar.

Mire hacia arriba, una especie de ¿camello-elfante? estaba frente a nosotros y Starfire estaba montando sobre el como si nada pasara.

—¿Que están esperando?

—¿Quieres que me suba a esa cosa?—Volvió a gritar, yo me reí por lo bajo y acepté la mano de Star.

No era una montura normal, si no más bien una carroza que estaba arriba del animal, con una colchoneta pomposa roja y un par de almohadones.

—¿No le pasa nada al animal?—Pregunte, mirando hacia abajo.

—No te preocupes, ellos tienen la sucienfte fuerza para transportar más de 8 tamaranenos.—Dijo, sentandoce en el frente y tomado las riendas del camello-elefante.

Las rejas se abrieron y cuatro guardias siguieron nuestro camino.

Rei emocionado, asomando mi cabeza hacia afuera.

—Nunca me monté a un elefante o a un camello.—Carcajeo Cybrog, al lado mío, al parecer estaba igual de emocionado que yo.

—Yo tampoco.—Dije, observado que los caminos eran lo suficientemente anchos para que un animal de tal magnitud pueda pasar sin ningún problema.

—¿Y?—El me dio un codazo. Yo lo mire extrañado.

—¿Que?—Cybrog arqueo un ceja y resople.—Star no es mi novia.—Al menos no por ahora.

—Yo no dije nada.—Se excuso, levantado las manos.

Me mordi el labio, ayer hubiera sido la oportunidad perfecta para hacerle tal declaración. Al menos ahora tenía la suficiente confianza para decirlo 'Star ¿quieres ser mi novia?' de acuerdo, en mi mente sonaba patético. Pero...quizás no era necesario hacer esa pregunta, nos besamos y ambos confesamos nuestros sentimientos, ¿no estaba claro lo que éramos?

Observe con detalle a las personas que pasaban, no había notado que no todos los Tamaranenos eran dorados, había algunos anaranjados, también de un color similar al de los humanos hasta incluso rojo. Algo que me llamó la atención, más allá de su parentesco con la cultura egipcia y maya por su forma de vestir, fue el hecho de no ver casi ninguna pareja heterosexual, algo que era común ver en la tierra.

De lo que parecía ser una iglesia, dos chicas, con un vestido dorado, largo y pomposo, salían con las manos entrelazadas, mientras sus familiares gritaban efusivos.

En ese momento, Star asomó su cabeza y levantó la mano, ambas chicas devolvieron el saludo, al parecer Kori les estaba dando sus bendiciones.

—Se que no es normal ver esto, espero que no les incomode.—Comento, todos negaron con la cabeza.

—No, no te preocupes.

Mire a Raven, que era la única que no había hablado, estaba sentada en una esquina, cruzada de brazos y de piernas. ¿Que pasa con ella?

—¿Saben? Cuando fui a la tierra me sorprendí de tantas cosas, y una de ellas fue el odio que le tenían a lo diferente. En Tamaran no creemos en las barreras sociales.

Ladee mi cabeza, interesado.

—No te hace menos importante ser mujer o hombre, a lo que ustedes llaman "feminismo" aquí nunca existió, ya que las mujeres jamás tuvieron que luchar para ser iguales. La "homofobia" tampoco es utilizada, ya que es lo 'normal' aunque la tierra sea lo 'diferente', aunque claro, siempre hay excepciones.—Hizo una pausa, meditando lo que iba a decir a continuación.—Nosotros somos gobernados por nuestras emociones, sentirnos felices y libres es lo único que nos importa, sentirnos atrapados y cohibidos no nos ayuda.

El sonido de los tambores se hizo cada vez más fuerte a medida que Star habalaba.

—Esta es la plaza central.—Dijo Kori, tomado mi mano y bajando de un salto del transporte.

A decir verdad, el ritmo se me hacia conocido. Uno que al escucharlo tenías ganas de bailar al compaz de los diversos tambores, panderetas y lo que parecía ser acordeones, marcas y el sonido de una voz pegajosa.

Mucha gente bailaba al rededor de un árbol gigante con varias cintas rojas enbueltas en el.

Las mujeres y hombres bailaban divertidos, con las manos entrelazadas y casi abrazados, daban vueltas por el gran espacio, moviendo las caderas, hombros y piernas. A simple vista, era un baile atractivo, los colores ayudaban a que fuera mucho más llamativo.

—¡Vamos a bailar!—Star tomo mi mano, pude observar de reojo como Chico Bestia hacia lo mismo con Raven.

—Yo no se bailar esto Star.—Comente, a medida que nos acercábamos.

—Es fácil.—Ella entrelazo nuestros dedos e hizo que pasara mi mano por detrás de su espalda.—Solo dejate llevar.

Bueno, resultó ser mucho más fácil de lo que esperaba.

Poco a poco mi agarre dejó de hacerse tenso para dejarme llevar por la música.

Koriand'r parecía alguien completamente distinta, con ese vestido azul y bailando moviendo sus caderas igual que yo, girabamos, nos separabamos un poco y nos volvíamos a encontrar en un abrazo.

La música paró y sentí como si hubiera dejado caer un cubo pesado de agua.

Eso había sido divertido, incluso algo más...

...

Nos encontrábamos fuera de la capital, luego de estar todo el día paseando, y descubriendo nuevas cosas, Star había decidido que sería una buena idea ir a 'explorar la selva' cosa que a Chico Bestia le fascinó de sobremanera, ya que estaba trepando de rama en rama transformado en un mono.

Había descubierto muchas cosas, como el hecho de que el diamante y esmeralda eran tan comunes de encontrar que las convirtieron en su moneda oficial, como así mismo era el oro y un metal mucho más resistente que el de la tierra.

Mire hacia arriba, el sol se iba ocultando a la vez que el cielo se teñía de rojo. Las estrellas lentamente comenzaban a aparecer y las dos lunas, una más pequeña que la otra se hacían presentes.

El ruido de (lo que aprecian ser) las cigarras, el pasto, las hojas y las ramas me traían...serenidad.

—Parece que...te estás divirtiendo.—Abri los ojos al escuchar a Raven.

—Si, ¿tu también la estás pasando bien?—Pregunte, ciertamente interesado en lo que pudiera llegar a decirme.

—Si.—Contesto, simple. Arquee una ceja.

—¿En serio?—Insitsti, ella me miro sin expresar ningún sentimiento.—No pareces...muy cómoda.

—Es solo que no estoy acostumbrada a...todo esto.—Expreso con sus manos, tocando los grandes aretes.

—Esta bien, lo entiendo.—Yo también jugué un poco con mi pendiente.—Pero admite que es divertido.

Ella sonrió de lado, reí entusiasmado.

—¡Hey, miren esto!—Chico Bestia grito, metiéndose entre los arbustos.

El animal pasó entre los árboles, justo por donde nuestro amigo verde se había metido, descubriendo una gran colina y lo que al parecer una cascada, ya que se podía escuchar el sonido del agua.

—Qué lástima que no trajimos trajes de baño.—Comento Cyborg, bajando del elefante-camello.

Starfire sonrió de una forma extraña.

—No estamos en la tierra.—Dijo, dandoce la vuelta.—Y en Tamaran no existen los bikinis.

—En otras palabras ¿estas sugiriendo que nos metamos desnudos al agua?—Chico Bestia a medida que hablaba se ensanchaba más su sonrisa.

Ella alzó los hombros.

No, no, espera.

—¡El que llega último es un huevo podrido!—Grito Cy, despojándose del pantalón que traía.

—¿Lo van a ser en serio?

—Oh vamos Robin, ¿o acaso tienes miedo?—Kori río a la vez que su vestido se deslizaba hacia abajo.

¡Oh, dios!¡oh, dios! Trage saliva y sonrei como pude tratando de no desviar mi vista de sus dos y grandes ojos verdes.

—Ya lo oíste Star ¡el que llega último es un huevo podrido!—Y en un segundo me encontraba corriendo hacia la colina semidesnudo.

Salte y el viento despeino mi cabello, reí a carcajadas, esto era increíble. Caímos al agua aún riendo.

Su cabello rojo mojado tapaba la mitad de su rostro, reí por lo bajo.

—Nunca antes me había tirado por una colina.—Confese, tomado grandes bocados de aire.

—Cuando era pequeña, lo hacía muy amenudo.—Dijo, sacando su pelo de su cara.—Me olvidé de lo divertido que era.

Nos miramos por un momento, ella sonreía sin ninguna preocupación. Ella era tan despreocupada, libre y alegre, Starfire representaba todo lo que quería ser y hasta cierto punto, envidiaba la libertad que ella poseia.

—¡Vamos Raven!—Pegue un pequeño salto, Raven seguía arriba de la colina, negándose a saltar.

—Ni pienses que lo voy a hacer.

—¡Eres una aguafiestas!

La hechicera rodó los ojos y antes de retirarse nos mostró su dedo del medio.

—Oh vamos, ni que estuberiamos desnudos literalmente, tenemos estos lindos taparrabos.—Comento Chico Bestia.

El agua era tibia y de un color turquesa casi transparente, al igual que la cascada que estaba a unos pocos metros detrás de nosotros.

Vi a Kori entrar en la cascada, desde lejos podía ver como su silueta era difuminada por el agua.

Mire hacia los lados, asegurándome de que nadie estuviera viendo y luego me sumergi, hice un esfuerzo por abrir mis ojos y ver los cientos de caracolas y algas de distintos colores que se encontraban sumergidos, al igual que los peces que se asemejaban a los peces Koi.

—Hola.—Salude, tomado un gran vocadon de aire.

—Hola.—Ella saludo de vuelta, aún de espaldas, permitiendome ver lo largo que era su cabello.

—Tamaran es hermoso.—Dije, siendo sincero con mis palabras.

—Aún no has visto las fiestas y carnavales.—Star, volteo a verme, no sin antes sumergirse en el agua.—Gracias Ro-- Richard.

Note como sus mejillas tomaban un color rojizo, yo reí por lo bajo, comenzando a acercarme.

—No tienes porque darme las gracias, Kori.—Llege hasta a ella, quedando nuevamente frente a frente.—Haría lo que sea por verte feliz.

—¿Lo dices en serio?—Tomo mi mejilla yo asenti levemente.—¿Eso significa que soy tu 'amiguita'?

No pude contenerme a soltar una carcajada ¿quién le enseñó eso? Quizás fue Cyborg, pero de todos formas no tenía tiempo para pensar en eso.

—No Kori...eres...algo más.—Tome un suspiro, ganando la suficiente confianza.—Somos algo más.

'Somos algo más' Trage saliva y con la punta de mis dedos alcance sus pómulos.

—¿Que somos, Richard?—Susurró, podía sentir su aliento en mi cuello lo que me hizo estremecer.

—¿Tu que crees que somos?—Pude sentir su sonrisa, y si, lo estaba haciendo difícil a propósito.

—Bueno, he escuchado la palabra 'novia' muchas veces.

Me separé de ella con una sonrisa.

—Encotneces, eres mi novia.

Y no le di tiempo a decir nada más ya que nuestros labios se fundieron en un beso, pase mis manos por su barbilla hasta llegar en la parte superior de su cabeza, ella, siendo más alta que yo, llevo sus manos alrrededor de mi cuello.

Mis manos en un arrebato de hormonas, bajaron por su espalda hasta llegar más allá, recordandome las únicas prendas que traíamos puestas en ese momento.

Una risa hizo que nos separamos abruptamente.