Bloody Eyes.

Capítulo diez: Vampiro.

Después de una ducha rápida, Kohaku regresó a la Aldea con gesto pensativo.

Estaba muy segura de que Senku no iba a hacerle daño ni a ella ni a su familia. Realmente nunca intentó lastimarla, solo atraparla, dejando las amenazas a un lado.

Además… él ocultaba algo. ¿Tal vez era ese secreto lo que la hacía amenazarla y actuar tan extraño?

Kohaku quería saber más sobre él. Y por eso no pensaba alejarse.

Definitivamente volvería mañana.

-¡Kohaku! ¡¿Dónde demonios estabas?! ¡¿Qué tanto te toma ir por agua?! ¿Y dónde está el agua?-

-Yo… Agh… E-eh, olvidé traer más así que iré ahora.- corrió para buscar la vasija, pero Chrome la llamó otra vez.

-Kohaku, Ruri tuvo otro ataque fuerte hoy…- le dijo con rostro lleno de impotencia, congelándola. -Está empeorando… otra vez está empeorando.- cerró los ojos dolorosamente. -Voy a ir todos los días fuera de los campos de flores a partir de hoy, con o sin tu ayuda. ¡Pero tengo que encontrar la forma de salvarla!- sin más que decir salió corriendo de allí.

Kohaku se quedó muda.

¿Qué estaba haciendo?

Senku podía esperar, pero la enfermedad de su hermana era un asunto mucho más urgente y no menos misterioso para ellos.

Era su mayor enemigo y debían derrotarlo lo antes posible.

Tomó aire y de inmediato corrió a buscar la vasija y luego a buscar el agua caliente. Una y otra vez. Todas las veces que fuera necesario.

Al día siguiente iba ir temprano por el agua otra vez, pero entonces escucho a su padre hablar con su hermana en la hora del desayuno.

-En un mes se hará la gran batalla para encontrar a tu esposo, Ruri.- esa información les congeló el corazón a ambas hermanas. -No te queda mucho tiempo, cuanto antes te cases y tengas descendencia mejor para nosotros.-

-Sí… entiendo.- bajó la cabeza obedientemente, sin querer que su padre vea su rostro miserable.

Pero Kohaku lo vio.

Decidió no decir nada y salió corriendo a la choza de Chrome, donde le dijo lo que había escuchado.

Él también pareció miserable.

-Esto es terrible… No hay duda de que Magma ganará. Y no podría pensar en un peor hombre en esta aldea. Él no la merece.- apretó los puños.

-No lo dejaré ganar…- Chrome la miró confundido. -Soy más fuerte que él. No hay reglas en contra de que una chica participe, así que lo venceré y veré q sea un mejor hombre el que esté con Ruri… si es que no acabamos los dos de finalistas… De todos modos, no se lo voy a permitir de ninguna manera. Nunca dejaré que alguien como él tenga a mi hermana.- frunció el ceño duramente.

Chrome sonrió tristemente.

-Parece que es la única opción…- apartó la mirada.

-Chrome…- colocó una mano en su hombro. -Lo siento mucho… querría entrenarte a ti, pero los cielos no te han otorgado la habilidad para pelear… Esto es todo lo que podemos hacer.- lo miró con una sonrisa comprensiva e igual de triste.

-Kohaku… acompáñame. Mientras le llevas el agua, yo buscaré materiales. Ya no le tengo miedo al Terror del bosque, prefiero que me mate antes que ver a Ruri morir.- dijo decidido.

-Eso no pasará. Chrome… no importa lo que escuches. Sigue buscando tus materiales extraños de hechicero.- colocó sus dos manos en sus hombros. -Aunque te asustes más que nunca en tu vida, confía en que el Terror del bosque no te matara. Sé que no lo hará.-

Él pareció confundido, pero asintió.

-Muy bien. Confió en ti.-

Los dos partieron al bosque, atravesando los campos de flores sin miramientos. Porque Ruri era lo más importante para ellos. Más que la intriga de Kohaku o el miedo de Chrome. Y Senku no los iba a detener.

Chrome le dijo en la dirección en la que iría y Kohaku asintió, antes de ir a buscar el agua.

Cuando regresó por un segundo jarrón, fue a ver a Chrome, encontrándolo pálido y tembloroso.

-Otra vez…- tragó saliva. -Otra vez apareció el Terror del bosque… haciendo ruidos raros y amenazándome.- sacudió la cabeza. -Pero tenías razón… no me hizo nada. Se fue después de un tiempo.- pareció tranquilizarse levemente. -N-no me acobardé y escape. Me quedé… y voy a seguir buscando materiales.- sonrió un poco más confiado.

Kohaku lo felicitó por su valentía y le aseguró que el Terror del bosque no lo mataría, antes de desviar su camino para buscar más agua.

Mientras recogía el agua, escuchó una voz ya más que familiar.

-Estás haciéndome enfadar, Kohaku…-

Sonrió arrogantemente.

-¿Y qué, vas a matarme?- lo miró por encima del hombro con una sonrisa petulante.

Él gruñó por lo bajo.

-Debería, teniendo en cuenta que estás arruinando mi reputación.-

-Pero no lo harás.- con el jarrón ya lleno, comenzó su camino de regreso a la Aldea.

-¿Qué relación tienes con Chrome?- preguntó de repente.

-¿Qué?- pestañeó aturdida.

-Ya sabes… el tipejo al que le estabas agarrando los hombros hace media hora.- masculló con una mueca de disgusto.

Alzó una ceja.

-¿Me estabas espiando?-

-Pasaba por allí… ¿Y bien? ¿Cuál es su relación?-

Kohaku rodó los ojos.

-Somos amigos. Además quisiera que fuera mi cuñado pero eso… no es posible.- bajó la mirada tristemente.

-Tu hermana es la sacerdotisa… de acuerdo a sus costumbres, la gran batalla se hará en aproximadamente un mes.- murmuró él pensativo.

-¿Cómo sabes eso?...-

-Sé muchas cosas.- encogió los hombros. -Sí sabes que ella va a morir hagan lo que hagan ¿verdad?-

-¿Disculpa?- se detuvo bruscamente, bajando el jarrón.

-Tu hermana va a morir hagas lo que hagas, Kohaku.- dijo con la mirada más fría que la había visto nunca. -Tienes razón, no quiero hacerle daño a nadie, pero es inútil que tú y tu amigo sigan viniendo. No tienen los medios necesarios para salvar su vida a este punto. Debe tener una infección pulmonar grave, probablemente… Es cuestión de tiempo, no pueden salvarla.- hurgó en su oído con el meñique, lleno de desinterés. -Es algo normal en tu aldea primitiva, no puedo entender porqué se esfuerzan tanto.-

Kohaku lo miró con los ojos muy abiertos y sus hombros temblando.

-Cierra la boca…- dijo entre sus dientes ferozmente apretados.

-Solo te digo la verdad.- rodó los ojos. -Todos ustedes van a morir en unos cuantos años… ella solo va a morir un poco antes. Y dudo que sobreviva más allá de uno o dos años más. ¿Tienes idea de lo inútil que es todo lo que haces?- Kohaku apretó los puños, clavando las uñas en la palma de su mano con tanta fuerza que extrajo pequeñas gotas de sangre. -¿Por qué no puedes aceptarlo y ya? Todo lo que realmente estás logrando es hacer más difícil mi trabajo. No importa lo que hagas, tu hermana va a…- calló cuando Kohaku, con toda su fuerza, le dio un puñetazo que lo envió varios metros hacia atrás.

Se estrelló con fuerza contra una gran roca, con su labio partido y un hilillo de sangre corriendo por su cabeza debido al golpe.

La miró sorprendido, con una mueca de dolor a pesar de que sus heridas ya estaban comenzando a sanar.

-¡Dije que cierres la boca!- crujió los dientes, más furiosa que nunca antes en su vida. -¡¿Qué clase de monstruo eres tú?! ¡Preferiría que intentes matarme antes de que digas toda esa mierda! ¡Probablemente un demonio del infierno tendría más sentimientos que tú!- sus ojos se llenaron de lágrimas de ira. -Ya lo sé… Es obvio que todos vamos a morir. Todos los humanos mueren, sin excepción.- cerró los ojos, recordando con tristeza la pérdida de su madre y sus abuelos. -Pero vivimos nuestras vidas como nos parece correcto, de forma que podamos sentirnos orgullosos de partir cuando la muerte venga por nosotros.- tomó aire. -Y aunque tengas razón… aunque todo sea inútil…- sus puños temblaron mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. -No pienso morir sabiendo que no hice todo por intentar salvar a mi hermana. ¡Porque así es como elijo vivir mi vida, por el tiempo en que esté en este mundo! Si no viviera como quiero vivir, ¡entonces esto no sería vida, sino el infierno en la tierra!- los ojos rojos de Senku se ampliaron, con su boca cayendo levemente. -Pero tú no podrías entenderlo ¿no?- rió amargamente. -Ja, claro que no. Porque no eres humano, solo un demonio que no conoce nada más que el infierno.- lo miró con repulsión.

Él se quedó en silencio, con su cabeza gacha. Ya estaba completamente curado, pero se veía como si lo hubiera apuñalado

Al ver que no iba a decir nada, Kohaku secó sus lágrimas y tomó el jarrón, siguiendo su camino a la Aldea.

Cuando tuvo el baño listo para su hermana, ella le dedicó una dulce sonrisa que de inmediato alegró todo su día. Hizo que todo valiera la pena.

Al día siguiente volvió con Chrome al bosque, pero esta vez no se encontraron con Senku. Y tampoco lo sintió cerca ni observando.

Se sintió como una amarga victoria.

Pasaron varias semanas sin volver a verlo ni saber nada de él y Kohaku se preguntó si ya nunca volvería a verlo…

La idea la aterrorizó.

A pesar de todo, ella quería darle la oportunidad de explicarse… quería volver a ver esos ojos rojos… quería volver a tocarlo… a besarlo…

Cuando pasó el mes, llegó la Gran Batalla y desgraciadamente Magma y ella llegaron a la final. Y el bastardo hijo de puta hizo claro que él nunca merecería a Ruri diciendo que hasta sería capaz de matarla por no cuidar de ella. Por supuesto, Kohaku lo destrozó en el campo de batalla.

Ganó la Gran Batalla y al final Ruri no se casó con nadie pero solo logró retrasar el momento. Y también logró que su padre se enfadara tanto con ella que la desheredó.

Le daba igual. Haría todo lo que fuese necesario por salvar a su hermana.

Pasaron cinco meses, pasó el invierno y llegó la primavera, y Chrome y ella fueron todos los días sin falta más allá de los campos de flores (que extrañamente seguían muy vivas y coloridas incluso con el clima helado) para buscar el agua y los materiales, con la esperanza de salvar a Ruri.

Y en todo ese tiempo, Senku no se apareció ni una sola vez.

¿Era raro extrañar a alguien a quien ni siquiera había conocido del todo?

Aunque la aterró, la acechó y la ofendió en su último encuentro, Kohaku muy a menudo soñaba con él, con las cosas buenas. Con los besos, las caricias, el placer… el brillo en sus ojos, sus rasgos atractivos y su sonrisa misteriosa…

Muy a menudo soñaba que volvía a verlo.

Sin embargo, cuando finalmente volvió a verlo, no fue de la mejor manera…

Él se apareció detrás de Chrome un día cuando estaban a punto de cruzar los campos de flores, dándole un fuerte golpe en la nuca que de inmediato lo desmayó.

-¿Pero qué mierda?...- se quedó con la boca abierta.

-Sé que diga lo que diga no vas a escucharme.- murmuró mientras amarraba a Chrome con esa cuerda indestructible. -Pero dame un minuto para quitarme de encima a tu amigo antes de tener que lidiar contigo. Y no pases los campos de flores o de verdad que tendré que matar a alguien… o nos matarán a todos.- rió nerviosamente, sudando a simple vista.

-¿Qué…?...- negó con la cabeza, sin entender nada. -¿De qué hablas?...-

-Él estará bien.- lo llevó hasta el árbol más cercano de la primera barrera de bosque y lo ató allí. -Ahora sí…- suspiró profundamente. -Tendré que lidiar contigo por la fuerza, ¿verdad?- arremangó las mangas de su extraña ropa.

-¿De qué demonios hablas, Senku? ¿Por qué desapareciste tanto tiempo?- reclamó sacando uno de sus cuchillos aunque no muy segura.

-Simplemente te estaba dejando vivir tu vida…- encogió los hombros. -Pero ahora no tengo más opción que intervenir. Por el bien de todos.- bufó, hurgando en su oído con el meñique. -Odio esto, pero no tengo más opción que llevarte a mi casa ahora.- gimió con fastidio. -Hagamos un trato, te daré algunas respuestas… pero a cambio, no pongas resistencia.-

Ella lo miró completamente perdida.

-¿Podrías explicarme de una vez de qué demonios has estado hablando todo este tiempo? ¡Nunca he podido entender nada de lo que dices!-

-Solo te diré lo esencial por el momento.- hizo una mueca. -No soy un humano como tal… al menos no del todo. Conocen a mi especie como "vampiro", aunque tampoco pueden llamarme del todo así.- rió entre dientes. -El término correcto para mí es más bien un híbrido, mestizo o algo así… Aunque dudo que lo entiendas.-

Efectivamente, Kohaku no estaba entendiendo nada.

-¿No eres un demonio?...-

-Es complicado.- se frotó las sienes. -Mira, es demasiado complicado, pero te voy a llevar a mi casa donde podré vigilarte por unos días y mantenerte bajo control, a cambio te daré algunas respuestas, pero no me hagas esto más difícil.- pidió visiblemente hastiado.

-¿Por qué?- a pesar de que según él estaba dándole respuestas, Kohaku seguía sin entender nada de nada.

De hecho, se sentía más confundida que nunca.

-Porque no soy el único vampiro por aquí, Kohaku. Y ellos no son como yo.-

Continuara...

Holaaaa :D

Me dieron ganas de actualizar este fic xP

Por un momento dejó de lado lo pervert y espero que esto les haya dado algunas respuestas uwu

Ojalá que el nuevo cap les haya gustado y lamento la tardanza!

Los amo~

Merezco un review? *w*

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!