EPILOGO DE NARUTO

Tres meses después

Algunos días me sentía agradecido con Hinata por el acuerdo que hizo con su padre. Conforme me volví el nuevo propietario de Shinobi's, solo tuve un trabajo en lugar de dos. Limpiar todo el desastre después del tiroteo tomó tanto tiempo, que tuve que renunciar a mi puesto en el taller, lo que me parecía bien porque ahora que las cosas empezaban a acomodarse, pude estar más con mi familia.

También otras cosas eran mejores. Lunita y yo encontramos un apartamento más grande en un barrio mejor, más cerca de Ino y Sai. Y no solo un apartamento más grande, sino uno de tres habitaciones, por lo que tanto Boruto como Sumire tenían su propio espacio y sus propias cunas, lejos de nuestra habitación. Podríamos ser tan ruidosos como quisiéramos.

Aunque creo que los niños extrañaban dormir juntos porque a veces Lunita y yo no podíamos calmarlos en la noche hasta que se acurrucaban uno junto al otro.

También contratamos a un abogado para ayudarnos a adoptar a Boruto. El estado nos permitió mantenerlo como padres adoptivos después de pasar por un par de clases. Pero aún no era nuestro para siempre.

No obstante, la mayor parte del tiempo, yo rechinaba los dientes de frustración por todas las molestias que Hinata me hizo pasar al hacer ese acuerdo con su padre. Ahora tenía muchas más responsabilidades; era una locura. Sentado en mi oficina —que fue completamente rediseñada y trasladada a otra habitación en los pocos meses después del asesinato-suicidio— tratando de solucionar los horarios y arreglar un orden incorrecto, además de llenar todos estos jodidos formularios jurídicos que ni siquiera sabía que existían hasta que me convertí en propietario de un club, hubo un golpe en mi puerta que me hizo levantar la cabeza.

Era jueves, así que tenía que apresurarme porque todavía no tenía un nuevo barman para reemplazarme en la noche de damas. Ya había perdido a los dos que contraté, ya que ninguno funcionó. Por lo tanto, quedaba atrapado trabajando en el piso todos los jueves.

El chico que hallé merodeando en mi puerta parecía joven, con cabello café lacio y los ojos brillantes de un color oscuro.

—¿Estoy buscando a… Naruto? —dijo como si estuviera seguro de que entendió mal mi nombre.

Asentí. —Ese soy yo. ¿Cómo puedo ayudarte?

Cambiando su peso de un pie a otro y pareciendo nervioso, extendió la mano cuando me puse de pie y me le acerqué.

—Señor, soy Utakata Hart. Y yo…

—¿Nos hemos visto antes? —Fruncí el ceño a medida que me acercaba más. Se veía tan condenadamente familiar.

Vaciló, incluso más inquieto mientras parpadeaba. —No. No creo.

—Hmm. —Lo estudié con más concentración mientras él continuaba.

—Bien, mis amigos y yo acabamos de comenzar una banda. Somos una de tipo metal pesado con un toque rústico y nos llamamos Non-Castrato. Creo que encajaríamos con el público de Shinobi's.

Arqueé una ceja, haciendo que mi arete en la ceja tirara un poco. —Oh, lo harían, ¿verdad?

Nunca antes tuvimos una banda en vivo, no tenía ni siquiera un disc- jockey o un área apropiada para música. Pero la semilla que plantó ya hacía girar mi cabeza con una repentina ráfaga de ideas.

—Sí —continuó, luciendo emocionado—. Ustedes han estado volviéndose muy populares últimamente. Imagínate lo que haría tener algunos conciertos de grupos locales. —Luego agregó—: Podemos tocar gratis.

Sonreí y negué con la cabeza. Este chico era muy buen vendedor. Pero aun así... —Lo siento, Hart, pero ni siquiera he considerado traer bandas. En estos momentos, todavía estoy tratando de encontrar otro barman.

—Podría ser barman —dijo amablemente, con los ojos llenos de esperanza. Luego se encogió de hombros, y sus labios se iluminaron con una sonrisa triste—. Quiero decir, si no van a pagarnos por tocar, tendría que ganar dinero de alguna manera. En las noches que no estemos cantando, puedo mezclar bebidas.

Su entusiasmo me animó, pero me senté de nuevo en mi silla de jefe y crucé las manos debajo de la barbilla mientras lo estudiaba. —No debes tener una mujer.

La pregunta pareció atraparlo desprevenido. —Uh, no. ¿Por qué?

—Acabas de prometerme todas tus noches. Eso no va a dejar mucho tiempo para nada más.

Una lenta sonrisa se extendió por su rostro. —¿Estás diciendo que estoy contratado?

—Por supuesto que estás contratado —respondió una nueva voz desde la puerta. Hinata entró en la habitación, viéndose tan increíble, que maldición, casi resplandecía. Se dirigió a Hart, tomó sus dos manos y le sonrió—. Creo que la idea es maravillosa. Podríamos hacer mucho si ponemos un escenario y un sistema de sonido. Y con tu entusiasmo, ya sé exactamente a quién poner a cargo de eso. Bienvenido a Shinobi's.

Cuando fue a abrazarlo, me enojé y me puse de pie. No me molestaba que ella estuviera irrumpiendo aquí y tomando decisiones. Aparte de cuidar a nuestros hijos, hacía también de mi socia en el manejo del negocio. De hecho, por lo general se encargaba de llenar todos los formularios jurídicos que yo odiaba, aunque de todos modos, intentaba aprender a lidiar con ellos.

No, me molestaba porque Utakata Hart parecía demasiado entusiasta en devolverle el abrazo. Sus ojos parecían vidriosos cuando ella se apartó y le sonrió.

Tomando su mano, la acerqué a mi costado y puse una mano con decoro alrededor de su cintura. —Ella está comprometida, por cierto.

Hart nos echó un vistazo. —Como que lo imaginé cuando vi tu nombre tatuado en ella.

—¿Qué? —Sorprendido por su declaración, me giré hacia Lunita y agarré su mentón antes de volver su rostro hasta que pude ver detrás de su oreja. Cuando la tinta negra y reciente me devolvió la mirada, deletreando mi nombre, contuve el aliento—. Mierda, realmente lo hiciste.

Ella me guiñó un ojo. —No quería que alguna de tus visiones no se hiciera realidad.

Sonreí ampliamente y la besé por mucho tiempo.

Recordando que teníamos compañía, levanté la vista para encontrar a Hart observándonos con diversión.

—Así que, ¿cuándo puedo empezar? — preguntó.

—Esta noche. —Empezaba a decirle que cada nuevo barman tenía que debutar en una noche de damas, cuando de repente me di cuenta dónde lo había visto. El tatuaje detrás de la oreja de Hinata trajo la visión de nuevo a mi mente. Hart era el disc-jockey que iba a tocar en mi boda.

Al darme cuenta de que tendría un papel más importante en mi futuro de lo que me di cuenta al principio, le sonreí. —Sí, creo que vas a encajar muy bien. Usa una camiseta negra ajustada y vaqueros, y preséntate antes de las seis cuando abrimos.

Una sonrisa se extendió en el rostro de Hart. —Lo haré, jefe.

Después de que desapareció de mi oficina, la mujer con los brazos envueltos alrededor de mi cintura me miró con adoración absoluta. —Supongo que no estás enojado conmigo por contratarlo de inmediato. Solo tuve un buen presentimiento con él.

Me agaché para frotar mi nariz a lo largo de la suya. —No te preocupes. Tuve la misma sensación. Definitivamente tenemos un nuevo chico Shinobi's.

—Y definitivamente es lo suficientemente sexy como para encajar — respondió, sus ojos grises únicos brillando con picardía.

Entrecerré los míos. —Oh, piensas que era sexy, ¿eh? ¿Por eso estabas tan ansiosa por abrazarlo?

Se echó a reír, soltando ese sonido que más me gustaba en el mundo. — No, lo abracé así te pondrías todo celoso y cavernícola y me alejarías de él.

—Eres una mujer retorcida —murmuré—. ¿Esa es la única razón por la que viniste hoy? ¿Para qué te demuestre lo loco que estoy por ti? Pensé que te quedarías en casa con los bebés.

—Lo estaba, pero... —Abrió de un tirón su bolso y sacó un sobre de aspecto estatal—. Esto llegó en el correo, así que dejé a los niños con Ino y vine directamente aquí.

Mi estómago se revolvió con inquietud. Últimamente habíamos tenido demasiadas cartas del estado. Después de la muerte de su padre, su testamento estipulaba que Hinata obtuviera una buena parte de su herencia, que se vio obligada a compartir con su madre recién enviudada. Pero su madre estuvo luchando por más dinero, por lo que contrató a un abogado, entonces tuvimos que poner a nuestro nuevo abogado a trabajar más para contraatacar.

Hinata dijo que no quería nada del dinero de su padre, pero pensé que él se lo debía, y más. Por Sumire, Boruto y nuestra futura Himawari, decidió mantenerlo.

—Es de los servicios sociales —dijo, sorprendiéndome.

No pensé que tendríamos noticias sobre Boruto tan rápido. Una nueva preocupación royó mis entrañas cuando metió el dedo en la ranura y abrió la carta. Apretando los brazos alrededor de ella, contuve la respiración mientras ella revisaba rápidamente la única página.

Sus ojos se levantaron a los míos, serios y adustos. Casi empecé a sollozar en ese momento. No nos habían concedido la adopción, ¿cierto? Íbamos a perderlo.

Entonces las lágrimas irritaron sus ojos. —Dijeron que sí. Oh, Dios mío. Dijeron que sí. Podemos adoptarlo.

—¿Qué?

—De verdad podemos quedarnos con él. —Abrazándome, riendo y llorando al mismo tiempo, Hinata empezó a saltar y chillar de emoción. —Oh, mierda. —En una fracción de segundo, lloraba con ella, por lo que las lágrimas de alegría corrían por mi rostro.

Levantándola del piso, giré a mi mujer en un círculo y sollocé en su cuello. Mientras nos abrazábamos con fuerza, me pregunté por qué este momento no había estado en ninguna de mis visiones. No sabía si alguna vez sentí esta felicidad y este alivio.

Pero supongo que Madam Biwako no quería que yo viera demasiado. La maldita bruja me había hecho sufrir. Lo que me hizo apreciar más el momento.

—Te amo tanto —le dije a Hinata, creando un camino de besos de su cuello a su boca.

Encontró mis labios y me devolvió el beso. —Yo también te amo.

—Sin embargo, antes de que lo adoptemos tienes que hacerme un favor.

—Cualquier cosa —prometió, solamente para hacer una pausa y darme una mirada recelosa—. Espera. ¿Qué tengo que hacer?

Le guiñé un ojo. —Cásate conmigo.

.

.

.

EPILOGO DE HINATA

8 años después de eso

—¿Segura que estás lista para esto?

Le sonreí a mi marido mientras giraba en el largo sendero de nuestro camino de entrada. Los árboles en el patio delantero proyectaban una sombra agradable antes de revelar nuestra casa estilo rancho de cuatro habitaciones.

—¿Por qué estás tan preocupado? No veo por qué esta vez es diferente a la última.

Me lanzó una mirada seca. —Los gemelos no existían la última vez que viniste del hospital después de dar a luz —dijo los gemelos como si en realidad quisiera decir engendro maligno del demonio.

Me reí y sacudí la cabeza. —Estoy segura de que no destruyeron tanto la casa.

Naruto resopló. —Ino probablemente está tratando de bajarlos del techo en este momento. Te lo dije, dejar que ella y Sai cuidaran de nuestros niños mientras estuviste en el hospital fue una mala idea. Quién sabe qué clase de hábitos ya les han enseñado sus locos gemelos a nuestros angelitos.

—Mi Dios. Estás volviéndote dramático en tu vejez, Naruto.

Pero tenía razón.

Los niños de dos años de Sai podían ser todo un terror. Iban a toda velocidad durante todo el día, curiosos por todo y siempre dispuestos a jugar.

Escuchamos la conmoción desde el interior tan pronto como Naruto apagó el motor y abrió la puerta del auto.

Mirándome con los dientes apretados, murmuró—: ¿Todavía crees que estoy exagerando?

Rodé los ojos. —Estoy segura que Ino pagará por cualquier cosa que rompieron.

—¡Qué lindo! —Se bajó del auto y abrió la puerta de atrás para sacar con cuidado a nuestro hijo de dos días de vida, dormido. Haciendo una pausa para mirarlo, su rostro se suavizó de inmediato—. Maldita sea, es perfecto.

Me apresuré alrededor del auto para pasar mis dedos por su espalda. — Porque se parece a su papá.

Naruto me guiñó un ojo mientras liberaba el portabebés. —Ten cuidado, Lunita. O estaré listo para empezar a hacer el bebé número cinco.

Gemí. —Creo que cuatro es suficiente.

—Oh, vamos. Todavía ni siquiera tenemos un equipo de baloncesto. — Cuando le lancé una mirada fulminante, se echó a reír.

Aún irritaba a Naruto el nunca haber tenido una visión del bebé número cuatro. Después de que nació Himawari, estaba tan seguro de que era todos los niños que tendríamos. Pero entonces quedé embarazada otra vez, y la verdad, me emocionó que estuviera tan impactado. Los primeros años de nuestro matrimonio fueron sumamente injustos. Él sabía cada cosa importante que iba a pasar. Supo que Himawari iba a ser una niña, supo que esta sería nuestra casa desde el momento en que hicimos un recorrido y entramos en el patio trasero. Pero ahora se encontraba tan desorientado sobre el futuro como yo. Y se sentía bien finalmente saber tanto como él.

La puerta de la casa se abrió antes de que llegáramos a ella.

—¡Cargo al bebé! ¡Cargo al bebé! —chilló un pequeño borrón que sabía que era Inojin, Cosa Uno del terrible dúo Shimura—. Bebé.

Naruto agarró el hijo de Ino por la cintura con un brazo, mientras siguió llevando al nuevo bebé en su portabebés con la otra.

—Ni hablar, amigo —le dijo a Inojin.

Cuando el niño comenzó a patalear, Naruto lo empujó hacia su madre cuando ella también se apareció, con una gran sonrisa. —Toma. Controla a tu hijo.

—Oh, ¿él salió? —Ino alzó el chico muy alto en sus brazos y lo hizo chillar de risa.

—Cargo bebé —exigió Inojin.

Ino se echó a reír y le besó la nariz. —Yo primero, enano.

Boruto fue el primero en abordarnos cuando pasamos a través de la puerta. —¡Mamá! Estás en casa. Nadie nos dijo que ya estabas en casa. ¿Estás bien?

—Estoy estupenda. —Lo abracé a mi cintura y revolví sus cabellos rubios—. Contenta de estar en casa de nuevo con ustedes. ¿Cómo están las cosas... aquí?

Guau, había algo no identificable y azul goteando de nuestro techo.

Me miró y sonrió, sus ojos oscuros cálidos con adoración. —Íbamos a hacerte una cena especial.

—Y a limpiar —añadió Ino con tristeza.

Eché un vistazo alrededor de la habitación del frente, solo para que mi mandíbula cayera. Detrás de mí, Naruto murmuró—: Oh, Dios mío. ¿Acaso una bomba explotó aquí?

—Nop. Solo tres niños de dos años y dos niños de ocho —respondió Ino.

—Yo no hice nada de este desastre —anunció Sumire mientras se dirigía hacia Naruto para echar un vistazo a su nuevo hermanito—. Oh, Dios mío — murmuró, con los ojos abiertos de asombro—, es tan pequeño.

Naruto revolvió su cabello y la jaló contra su costado. —Créeme, eras mucho más pequeña cuando naciste.

—De ninguna manera. —Sus ojos se encontraban muy abiertos y se inclinó para mirar más de cerca.

Sai apareció en la puerta desde el pasillo de la cocina, con los brazos ocupados con Himawari. Mi hija menor era una chica consentida de tío y se pegaba al pobre Sai cada vez que se encontraba cerca. Al verme, sonrió y señaló. — Mamá. —Pero parecía satisfecha con quedarse donde se encontraba.

—¿Dónde está Cosa Dos? —preguntó Naruto, buscando con desconfianza a la señorita Isabella, la segunda gemela. Cuando se hallaba cerca, hacía que Inojin pareciera tranquilo.

—Dormida —respondió Sai. Entonces señaló con la barbilla hacia el portabebés—. ¿Qué tienes ahí, Naruto?

Naruto me miró y sonrió, y me sentí tan llena de amor, rodeada de mis personas favoritas en la tierra. Levantando a su hijo, Naruto anunció—: Atención todo el mundo, conozcan a Naruto Sai Uzumaki.

.

.

.

FIN

La historia se llama "Be My Hero" de la autora Linda Kage, es el libro 3 de la serie "Forbidden men"

Nos presenta a:

Patrick Jason Ryan / Pick Ryan como Naruto Sarutobi Uzumaki/ Naruto Uzumaki

Eva Mercer como Hinata Hyuga

Gracias por leer 3