El ritmo del partido había vuelto a cambiar tras la expulsión del capitán de Stusukubu, pero ya era demasiado tarde como para que ello fuera a incidir en algo en el resultado. Suspiró aliviada, lo habían conseguido, estaban en cuartos.

Su brazo izquierdo se posó sobre Yohei, y el derecho sobre Haruko, aún no tenía mucha confianza con la joven por lo que esta se extrañó. Pero ella estaba demasiado feliz por su hermano.

No podía recordar el tiempo que hacía desde que no veía esa emoción en su pelirrojo, esas ganas de demostrar lo mejor de sí mismo. Simplemente estaba feliz.

Aunque lo hubieran expulsado, había rozado la gloria al casi superar el número de rebotes más elevado en un partido en el campeonato colegial. Su mellizo estaba madurando a pasos agigantados.

"Parece ser que esos entrenamientos están sirviendo de algo, Haruko podrías unirte a nosotros, tú sabes más baloncesto que Yohei y yo" Guiñó un ojo a la rubia y esta sonrió tímidamente.

"Sakuragui ha progresado mucho, estoy segura qué se convertirá en un gran jugador".

Si realmente esa muchacha estaba tan enamorada de Rukawa, por qué hablaba de su hermano con tanto cariño y delicadeza, por qué Hanamichi le importaba tanto.

"Si Haruko viene ese tonto se emocionará tanto que no se concentrará" Una mirada de reproche fue dirigida por parte de la rubia que provocó que el peli negro elevara sus manos en señal de disculpa.

"Por supuesto que iré Gina, Yohei no sé a qué te refieres, si Sakuragi siempre está muy concentrado".

Qué despistada es, pensó Gina.

El partido estaba a punto de finalizar, realizó un barrido visual entre el público que se encontraba en aquel partido, esperando localizar al joven de piel morena, no le sería difícil debido al llamativo físico del joven. Tragó saliva cuando logró visualizar su figura, mantenía la vista clavada en la cancha observando los movimientos de los jugadores.

No había vuelto a tocar el piano.

¿Qué habrá pensado? ¿Habría vuelto a ir a verla? ¿Se acordará aún de ella?

La única vez que volvió a las prácticas del equipo tras aquel día, él ni siquiera había parecido destinarle la mirada, ni la atención que en otras veces sí le había dedicado.

Sin saber muy bien por qué aquello lograba molestarla. Era mentira, sí lo sabía. Sabía que sin que pudiera hacer nada al respecto, él estaba ganándose su atención e interés. Mientras tanto, él continuaría contestando, en agradecimiento, las cartas de amor que su gran ejército de admiradoras le enviaba, ahora que no pasa los descansos escuchándome tocar tiene más tiempo libre para sus admiradoras.

Sin duda alguna no era correspondida, tampoco pretendía serlo, ¿o sí? Ni tampoco era que ella sintiera por él algo diferente a curiosidad, ni que hubiera algún sentimiento que corresponder ¿o sí?.

El efecto que sentía era similar al que podía ser el del acero que lucha acercarse a un imán, pero ella no quería sentirse así. Odiaba sentirse así.

De todas formas, aquello era ridículo.

Sus amigos concentrados en el juego a punto de terminar, mientras se burlaban del pelirrojo desde sus asientos no se percataron de la expresión de su amiga. Gina agradeció mentalmente aquello.

"¿Vendrás a celebrar con el equipo?" Preguntó Haruko con alegría, su rostro transmitía paz.

Ambas caminaban solas por el pasillo, las amigas de la joven y los amigos de la rubia se habían dirigido hacia la salida donde esperarían al equipo, mientras que ellas dos marchaban hacia los vestuarios en busca de sus correspondientes hermanos.

Ayako días antes le había comentado que si conseguían aquella victoria realizarían una pequeña celebración por conseguir el pase a octavos, estaban a únicamente una victoria de las finales.

Negó levemente con la mirada perdida, debía estudiar algunas asignaturas que tenía atrasadas y quería aprovechar la ausencia de su hermano y sus amigos en casa para poder concentrarse.

Avanzaron juntas por aquel pasillo, sin percatarse de aquello pasó cerca del capitán de Kainan, este hablaba con dos jóvenes, uno de ellos de estatura reducida, y el otro con gafas. Ni siquiera pudo analizarlos mucho, su mirada se quedó fija en aquellos ojos color café que coincidieron con los de ella sacándolo de la conversación que mantenía con aquellos dos sujetos.

Un instante que pareció como un par de horas. Recordó la sensación que le provocó el encontrarse con él durante el partido del Shohoku contra Miuradai, y pensó que quizás el capitán de Kainan se había ganado su atención hacía más tiempo del que le gustaría admitir.

Él parecía examinarla con la mirada a su paso, ella se ruborizó levemente, pero no apartó la mirada, no lo haría antes que él.

"¿Los conoces? Ellos son los próximos contrincantes de Shohoku" Sin duda Haruko se referiría a los otros dos jóvenes que llevaban una chaqueta de color verde, sin duda el de las gafas tenía una gran altura con la que no era fácil adivinar que era jugador de baloncesto "Son realmente muy buenos jugadores, mi hermano está algo preocupado por ese partido, al parecer llevan varios años quedando en segundo lugar" Aclaró la castaña respondiendo a la pregunta que con la mirada Gina le había dedicado.

"Shohoku podrá con ellos" Su voz sonó con plena determinación, a veces podía resultar increíblemente optimista.

"¿Cómo?" Preguntó en elevado tono de voz.

"Sí, como lo oyes, el próximo partido de Kainan es contra Takezono" Su amiga había decidió ir a estudiar con ella aquella tarde, por la mañana se había dedicado por completo a la práctica de baile, aunque hubiera disfrutado de asistir al partido de Shohoku, no había podido.

Si Gina era una persona bastante responsable, Mayoko era plenamente disciplinada, hasta un punto que podía resultar insano. Aunque Gina siempre había sacado calificaciones más altas y había destacado más en todas las actividades a las que se dedicaba tales como piano, Mayoko se esforzaba mucho más. Cumplía un estricto horario de entrenamiento y de estudio, nunca se lo saltaba, únicamente había hecho excepciones a ello por Gina.

Tanta rigidez enfadaba en ocasiones a la rubia, que sabía que en ciertos momentos su amiga llegaba a deprimirse bastante por no poder realizar ciertas actividades por el mero hecho de no estar marcadas en el horario pre- establecido por sus padres. Establecer una rutina y valores como responsabilidad eran importantes, pero no hasta el punto de sacrificar todo lo demás, o al menos así pensaba la joven de cabellos rubios cuando observaba en ocasiones el cansancio y la pesadez en el rostro de su amiga.

Tampoco se había decidido por asistir a la celebración del equipo, únicamente Ayako le había comentado al respecto, Mitsui no había mencionado nada, por lo que ella se había decantado por pasar la tarde con su amiga estudiando.

La tía Yukiko les había dejado preparada unas deliciosas galletas de chocolate, eran las favoritas de Mayoko.

"Pues realmente lo siento por Oda, porque no podrán ganar a Kainan ¿Cómo te has enterado?" Preguntó la rubia mientras fruncía el ceño y cogía una de las galletas que se encontraban en aquel recipiente de flores, realmente la tía Yukiko amaba las flores.

"¿Recuerdas que Yoko estaba en el equipo de baile con nosotras en la preparatoria?" La mente de Gina viajó mientras masticaba aquella deliciosa galleta a tiempos que resultaban muy lejanos, pero que realmente no lo eran tanto.

En la secundaria, las tres estaban en el equipo de baile, Gina además compaginaba esto con las clases de piano, siempre habían tenido todos sus profesores y sus padres grandes expectativas en ella, parecía tener altas capacidades, era capaz de llevar muchas cosas y todas las realizaba con una llamativa destreza. Realmente la danza no era una actividad que le llamase mucho la atención, únicamente lo hizo para contentar a Mayoko.

En aquellos días en los que las tres pasaban muchas tardes juntas, Yoko terminó por hacerse amiga de las dos jóvenes, pronto se unieron al equipo de animadoras del equipo de la preparatoria, en el que jugaba el guapo de Oda, que terminó por enamorar a Yoko. No a Mayo ni a Gina, que continuaban asombrándose por el éxito entre las mujeres de aquel chico, que para ellas no resultaba guapo físicamente, y no lograban encontrar la explicación a tantas animadoras que seguían al joven.

Estas comenzaron a asistir a las prácticas del equipo con ella, las tres se convirtieron en grandes amigas. El último año Gina dejó de asistir a clases, e inevitablemente dejó el club de danza, y Mayo y Yoko se quedaron solas en este. Podía recordar aquellos días perfectamente, aunque continuaba pareciéndole que había transcurrido una eternidad temporal.

"Me la he encontrado en el gimnasio de danza de la ciudad" Su amiga asintió levemente con la cabeza mientras la oía"¿No piensas que puedan tener una mínima oportunidad?".

"Lo dudo, ya has visto las prácticas, el nivel de todos los jugadores de Kainan es sumamente elevado, incluso si eliminásemos a Jin o a Maki… Takezono únicamente tiene a Oda, y sinceramente incluso Kyota creo que tiene un mayor nivel que él" La joven castaña le miró frunciendo el ceño en un aire reprendedor, Oda terminó por convertirse en algo parecido a su amigo durante el tiempo en la secundaria "Mayo, Oda era muy buen jugador en la secundaria y destacaba, pero aquí el nivel es muy superior, el propio Kyota, aunque sea un fanfarrón, tiene un gran potencial".

La joven terminó por asentir convenciéndose de lo que su amiga le decía, se llevó ella la primera galleta de la tarde a la boca. Mayoko era mucho más cuidadosa con los alimentos que ingería que Gina, las exigencias físicas de la danza eran grandes y siempre debía mantenerse ágil y en el peso correcto.

Gina sin embargo era bastante descuidada al respecto. Tampoco le otorgaba mayor importancia debido a que el tiempo que pasaba en el gimnasio con Yohei, era suficiente como para quemar todas las kilocalorías que ingería.

"Por cierto, hablando de ese payaso, ¿Ya has pensado cómo lo vas a rechazar cuando se te declare?" Un tono rojizo cubrió inmediatamente las mejillas de su amiga.

"No seas tonta, no me gustan estos temas".

"Bueno deberías dejárselo claro, o al menos al Jin, porque ese payaso dudo que tenga profundos sentimientos o que le vayas a romper algo más allá que el orgullo, pero a Jin sí se le nota más" Mayoko casi se atraganta con la galleta que masticaba en aquel momento, Gina le tendió un vaso de agua rápidamente.

La actitud de Kyota hacia Mayoko desde el primer momento era reveladora de que ese joven sentía algo más por la castaña que simple amistad. Sin embargo, Jin aunque no lo mostraba de forma tan evidente, también resultaba apreciable para la rubia la forma en la que miraba a su amiga.

"Tienes mucha imaginación" Sentenció con determinación pretendiendo conseguir un cambio de tema.

"¿No te has dado cuenta cómo te mira, si parece un corderito degollado?" Rio mientras expresaba sus observaciones en voz alta.

"Jin es un tipo de persona como Maki" Aquello captó la atención de la rubia ¿Por qué Mayo hablaba de Maki? "Están demasiado centrados en el baloncesto y en el equipo como para fijarse en alguien" Había sido casualidad, su amiga había dicho ese nombre aleatoriamente, ni si quiera le había contado el incidente de ambos, ni mucho menos el tiempo que habían pasado en la sala del piano.

"¿Y tú cómo sabes eso Einstein?".

"Pues porque el mismo Jin me lo dijo, que él era como Maki, y que ambos solo tenían cabeza para el equipo" Bueno nunca había pensado que no fuera así con Maki, pero sin duda, Jin si estaba comenzando a tener sentimientos por su amiga, ella podía apreciarlo.

"Pues ya te digo que Jin no te dijo todo sobre sus sentimientos, ya te acordarás de mis palabras" Dijo divertida mientras se levantaba de la silla y buscaba un trapo para recoger las miguitas que habían caído sobre la mesa "En la preparatoria ostentarás tú el título de la rompecorazones, pobre Mitsui durante todo el partido ha estado mirando a las gradas buscándote sin éxito, estaba realmente desorientado" Una risa se escapó de sus labios y su amiga le golpeó molesta el brazo sin mucha fuerza, Mayoko evitó realizar comentarios al respecto, aunque no podía evadir el sentimiento agradable ocasionado por las palabras de su amiga.

Ambas volvieron a los libros dejando de pensar en aquellos sujetos.

Observó la inmensidad del mar frente a él. Inevitablemente su mente voló una semana atrás. ¿Cómo se le había ocurrido a la joven sumergirse vestida en el mar? ¿Y él adentrarse a por ella? Sin duda la escena había sido cuanto menos particular.

Había decidido dedicar la tarde a practicar algo de surf, podía decirse que lo tenía abandonado, en estos meses del año toda su atención se centraba en el baloncesto, aunque tampoco se llegaba a olvidar nunca del surf no contaba con el suficiente tiempo como para practicarlo en la forma en la que debía.

Uno de los secretos acerca de la gran concentración que mostraba en los partidos y de su fuerte complexión física era la práctica de este deporte que era bastante exigente a nivel físico.

El surf era un deporte que le aportaba una gran paz mental, requería de gran concentración y capacidad de estudio y reacción ante las olas, mover su cuerpo y danzar sobre estas exigían importantes capacidades. Gracias al desarrollo de dichas capacidades, tales como los reflejos, podía observar mejor los oponentes de sus rivales y ser un jugador tan completo dentro de la cancha.

¿Era el baloncesto su pasión? Probablemente no, parecía ser más feliz cuando se encontraba sobre una tabla de surf que en la cancha. Y, a pesar de ello, quería ser el mejor, no podía no serlo.

Aquel día no parecía desenvolverse muy bien entre las olas, fueron varias las que lo tumbaron consecutivamente, mientras él maldecía en voz baja.

No pensaba que aquello lograra afectar a su capacidad de concentración.

Ese estúpido de Sendoh no se merecía estar en el corazón de Gina, no podía soportar que llorase por él. Porque seguramente aquellas lágrimas que ese día había podido apreciar en sus ojos eran ocasionadas por este.

Pero ¿Por qué ya no tocaba el piano para él? ¿Será también por Sendoh? ¿Acaso solo tocaría el piano para él?

Dejo que su cuerpo fuera mecido por el mar, mientras miraba el cielo. El color del cielo lo llevó directamente hacia los ojos de aquella joven de cabellos largos.

"¿Tú crees Haruko?" Preguntó sonrojado el pelirrojo mientras buscaba confirmar la afirmación que la joven acababa de hacerle de que era un gran basquetbolista.

"Pues claro que sí tarado, ¿acaso no la escuchaste?" Aquellas palabras fueron acompañadas por un golpe con el abanico de la mano de Ayako, Haruko sonrió sonrojada levemente observando aquella escena.

"Eres una mala Ayako" Expresó en voz excesivamente alta el pelirrojo.

"Tu hermana debería estar aquí, dile que estoy molesta con ella".

"Seguro estará sumergida en libros, esta mujer es muy extraña a veces" Dijo pensativo el pelirrojo.

"Podrías aprender de ella idiota, a este ritmo no aprobarás ninguna".

"Ryochin…" Expresó el nombre del moreno de pendiente en aquel diminutivo en voz expresando pena, el aludido se enrojeció por aquel apelativo.

"Mira quien fue a hablar, Ryota si tú también eres un mal estudiante" La voz melodiosa de Ayako sonó a sus espaldas.

Poco a poco se fueron marchando a sus respectivas casas, Ayako continuaba allí, le había sugerido acompañarla a casa a la vuelta y ella había accedido. Ambos vivían cerca y no era muy seguro andar tan tarde sola por la calle.

Observaba su perfil mientras reía hablando con el pelirrojo, la sonrisa de Ayako era su rasgo favorito de ella.

Aún podía recordar la primera vez que la vio, él llegó y se sentó solo en una banca cercana a la ventana, miraba distraído por esta cuando ella se sentó al lado de él. Él la miró extrañado, habitualmente generaba respeto y nadie se atrevía a acercarse, menos a sentarse al lado, era un chico solitario.

Y fue entonces cuando ella le preguntó qué miras, acto seguido profirió una sonrisa, la cara que el joven había puesto había causado su risa.

Él dejó de sentirse extrañado por la presencia de aquella mujer, a sentirse embelesado por ella. Y desde entonces siempre había intentado estar cerca de ella.

No podía recordar el momento en el que no era así, no podía recordar el no estar enamorado de ella. Comenzó a jugar basketball por ella, y descubrió en este deporte su pasión, gracias a ella. Ella lo hacía encontrarse así mismo y ser mejor persona. Siempre era ella.

Sabía que no era correspondido. No podía vivir con la incertidumbre de qué pasaría si… Pero tampoco tenía la valentía de hacer algo al respecto.

Continuaba observándola, dos rizos traviesos se escapaban de su pelo aún recogido en una coleta. Ella pareció percatarse de la mirada del joven, y lo miró.

"Ryota ponte a recoger, si no me ayudas nunca nos iremos" Él asintió sin siquiera protestar, dicha actitud extrañó a la joven que se detuvo en observar como este se ponía manos a la obra y la ayudaba recogiendo.

¿Los sentimientos que sentía hacia él? No tenía respuesta a dicha pregunta, por más que haya querido conseguirla.

Lo más cerca que estuvo de conocer la respuesta a la misma fue el día en que se enteró que Ryota estuvo a punto de morir en una pelea callejera.

Ese día lloró, lloró mucho. Hasta que el joven no estuvo estabilizado no consiguió volver a entrar en calma. Y el idiota cuando despertó se centró en conquistar a chicas, lo único que le importaba, era un inmaduro que nunca cambiaría.

Había pasado días enteros en el hospital por él, pero este ni siquiera mostraba el menor interés en lo que había sido de ella durante ese tiempo.

Tras aquello dedujo que su preocupación se había debido a la gran amistad que lo vinculaba a él, simplemente era eso, absurdo pensar que había algo más.

Y de repente Gina había llegado a sembrar nuevamente la duda ante aquella pregunta que ella había conseguido desterrar.

Le parecía obvio que Ryota era un chico conflictivo sin nada más en la cabeza que el basketball, y en cuyo mundo ella solo suponía una distracción, un juego. Pero, ¿Y si no era así?

"El partido que viene contra Shoyo será especialmente para ti Ryota, tendrás la oportunidad de enfrentarte a Fujima. Tienes que derrotarlo" Al finalizar palmeó el hombro de su amigo y el guiñó el ojo.

Habían tardado poco porque el pelirrojo se había unido al equipo de recogida y con el ímpetu por acabar pronto e impresionar a Haruko habían acabado en seguida. Tan fortachón y la vez tan noble, Hanamichi Sakuragi era un sujeto excepcional, al igual que su hermana. Deseaba que algún día Haruko dejara de estar tan embobada por Rukawa y se centrase, quizás así pudiera apreciar al fin los sentimientos del pelirrojo. Pero y si ella tampoco era capaz de apreciar lo que tenía delante de sus narices y sin saberlo se estaba comportando como Haruko.

"No sé, será un partido difícil" Ayako se detuvo en seco, y él se giró en su dirección mirándola extrañado.

"No dudes de ti, eres un gran jugador ¿Dónde está la seguridad del mejor point guard del estado?" Ryota sonrió mientras se llevaba su mano derecha a la nuca, esa muchacha siempre tenía las palabras adecuadas para él.

La joven retomó el paso y él junto a ella. Acababa de decidirlo, esperaría. Conseguiría el pase al campeonato nacional, y sería ese momento en el que se declararía. No se creía a la altura de ella, pero no podía vivir con la incertidumbre propia de algo que no intentas.

Observó la luna reflejada en sus ojos y su blanca y perfecta dentadura al sonreír. Había soltado su pelo y sus rizos danzaban al son de sus movimientos. Sonrió al verla. Su amor podía no ser correspondido. Pero en aquel momento se sentía el hombre más afortunado del mundo.

Muchas gracias como siempre a todos los que leéis, y sobre todo, a la siempre fiel memoriesofkagome, me inspiras y me animas a escribir, un saludo.