Los siguientes días estuvieron marcados por la tragedia, los muertos que resultaron del ataque estaban todos emparentados con el clan Li. Mientras que Syaoran permanecía en reposo debido a las heridas producidas por magia negra y Sakura no se movía de su lado, le limpiaba y vendaba las heridas, le administraba los remedios y le cambiaba la ropa de cama. También le leía para que se quedara dormido y descansara.
En la mansión, los días transcurrían con lentitud, era como si una sombra hubiera caído sobre ellos, incluso el tiempo parecía sentirse triste con el sol ausente y el cielo nublado.
Sakura llamaba cada día a Kero y hablaba con su padre, para que no se preocuparan. Recibía los mensajes de apoyo de Tomoyo aprovechando de ponerla al día en el estado de su relación con Syaoran. Así se enteró su amiga que en poco tiempo se realizaría la ceremonia oficial del compromiso de los jóvenes, noticia que la puso eufórica y se dedicó un día entero a diseñar los vestidos que quería que luciera Sakura. Al día siguiente se fue de compras a las tiendas más exclusivas de Tokio para dar forma a los diseños que bailaban en su mente y que no la dejaron dormir durante la noche. Compró organza, chifón y raso bordado y liso, tul, gasa y tafetán.
Por su parte Eriol había dejado que las cosas fluyeran con Yuhuan, la solía citar por las noches en su habitación y ella no había fallado ni una vez. Sabía que era un juego pero no le preocupaba porque las reglas estaban claras, mientras ambos lo pasaran bien no tenía por qué preocuparse.
Esa noche la joven llegó puntual como siempre, sólo que en lugar de traer té venía con un frasco de licor. Lo sirvió en las copas y lo invitó a brindar - "por la vida"- . Lo bebieron y se acercaron. Ella tomó la mano del hombre y la introdujo dentro de su vestido, invitándolo a tocarla, dejando escapar un sonido de placer al contacto de sus senos.
Entonces la joven se quitó la faja del kimono, mirando con coquetería a Eriol y motivada por la lujuria en los ojos del apuesto inglés, se bajó con suavidad la tela que cubría sus hombros y fue avanzando con lentitud hasta dejar expuestos sus redondos senos, protuberantes, completamente simétricos y con pezones color rosa pálido, una delicia para el joven inglés. Sin dejar de mirarlo levantó los brazos y se soltó el cabello lacio que cayó con gracia sobre sus redondos y perfectos senos. Eriol incapaz de aguantar esta provocación, se acercó con avidez y sujetándola desde el inicio de la espalda la atrajo hacia él y la besó, emitiendo ambos sonidos de placer y empezando a explorarse.
Eriol la miró a los ojos como pidiendo permiso y con cuidado tomó sus senos acercando su rostro y besándolos con codicia. La chica se quejaba con lujuria, se lo estaba pasando muy bien, el chico inglés era realmente guapo, muy varonil y tenía unos ojos preciosos. Entonces el joven la tomó de la mano para guiarla a la cama, pero ella le hizo un gesto y se quitó todo el kimono, quedando con unas diminutas bragas de encaje. El ego de Eriol rugió y ella le soltó el cinturón de los pantalones con cuidado, le abrió la camisa y saboreó su varonil pecho. Entonces le dijo con voz seductora –"te necesito, Eriol"- y se dejó caer en el sofá con suavidad, invitándolo. El joven no la hizo esperar, acomodándose con cuidado entre sus piernas, penetró en su húmedo interior. Empezaron entonces un movimiento rítmico y embriagante durante unos minutos, en que ambos se murmuraban palabras ardientes y seductoras. Ella le apretaba el redondo trasero y se movía al ritmo de sus caderas, él la besaba en el cuello y en los senos, sin dejar de embestirla hasta que el ritmo se intensificó y los dos alcanzaron el cielo. Ella había pensado en Xiao Lang que dormía en la habitación del frente y él, bueno ni él lo sabía.
La chica regresó a su habitación cuando ya despuntaba el alba y la mansión Li se encontraba en el más absoluto silencio.
Una vez recuperado Syaoran, se procedió con la ceremonia de sepultura de los caídos entre los cuales había dos fuertes guerreros tíos del muchacho y primos de su padre. Un anciano, tío abuelo de su madre y tres jóvenes hechiceros, uno de los cuales era una chica, que habían asistido a clases con Syaoran desde niños así que le eran cercanos.
Los funerales se realizaron en la cripta familiar de la familia Li y fue precedida por el Jefe de Asuntos Legales y el joven Syaoran con su elegante atuendo acorde a la ocasión. Se establecieron tres días de duelo por los caídos y el Jefe de Guerra asistió con una docena de sus mejores hombres y mujeres, para resguardar la ceremonia.
Pasados los tres días acordados, las reuniones y las personas que llegaban a la mansión nuevamente se intensificaron, gente que atiborraba la biblioteca antes desierta y lugar de refugio de Sakura, los pasillos con hechiceros y sus brillosas túnicas, los jardines, la cocina. Toda la casa se había visto invadida por la agitación general y los hechiceros formaban grupos comentando las últimas novedades.
Sin embargo, el clan de Li seguía manteniendo con Sakura la misma actitud de reticencia, las chicas de su edad se reunían en grupos y abiertamente la ignoraban, incluso más de una vez las sorprendió mirándola con hostilidad.
Sólo las llamadas de Meiling desde Pekín, para criticarlas y contarle ciertos secretillos vergonzosos de esas arpías la lograban reconfortar. No es que le importara demasiado, es sólo que ella pensaba que eran muy injustas.
-"¡Esa perra!"... perdón..."- refiriéndose a una sensual chica china de nombre Jié - "Te digo que le mandó una foto casi desnuda por el teléfono móvil".- decía enrabiada la bonita chica china.
-"¿Cómo lo sabes, es que él te mostró la foto?"- dijo espantada Sakura
- "Estaba en su whatsApp cuando me lo dio para buscar un contacto. No le podía decir a él que la vi, así que él no sabe. Le había mandado varios mensajes y esa foto, pero mi primo nunca le contestó… y vieras quéee mensajes!"
- "¿Qué era lo que decían?!"- le preguntó con ira y curiosidad. La chica no parecía dispuesta a hablar – "…qué decían, Meiling.…?!."
- "Bueno, básicamente que soñaba con él y en sus sueños…ya sabes, hacían el amor….y otras cosas muy vulgares."
- "¿Qué cosas vulgares?, dime Meiling!" – ordenaba Sakura
-"Bueno, que a veces se tocaba pensando en él ….jajaja!" - reía más por la vergüenza de tener que repetirlo- "o lo comparaba con un helado y hablaba de lengüetearlo, jajajjaj!"- reía de buena gana la chica china, eso sí le parecía ridículo.
- "Y dices… ¿que él nunca le contestó?"
- "No, ya lo conoces, sabes cómo es él."
- "Y entonces… esa foto? Si no le contestó… ¿por qué ella la envió?"
-"Creo que fue su último recurso, los hombres suelen poner poca resistencia a una mujer casi desnuda."
-"¿Y crees que todavía la tenga en su teléfono?"-preguntó algo preocupada imaginando a la voluptuosa chica en ropa interior.
- "Yo la borré" - dijo en tono confidencial- "como nunca dijo nada… tal vez nunca la vio. Pensé hacer copias,…. pero después me arrepentí….jajajaj! "– reía con ganas – "En todo caso, una vez tuve la oportunidad de enrostrárselo delante de todos…hubieras visto la cara que puso".
- "¿En serio, qué pasó? "
-"Nos vimos en una reunión familiar, ella siempre va rodeada con ese séquito de tontas sin personalidad... la escuché burlarse cuando pasé y me devolví… entonces le dije "por cierto Jié, pierdes tu tiempo al enviarle tus fotos a Xiao Lang, aunque no lleves nada puesto, él no se fijará en ti", la hubieses visto, estaba furiosa".- le hizo mucha gracia ese recuerdo y rió con ganas.
Sin embargo, Sakura sólo podía ver al joven chino durante la cena porque ahora también hacían turnos de guardia durante la noche. Así que ese día se apostó estratégicamente en un pilar del pasillo que comunicaba los jardines con la sala de reuniones y cuando lo vio venir caminó hasta su encuentro, siendo recibida con alegría por el joven hechicero.
-"Perdóname por dejarte sola, te prometo que cuando esto termine te voy a llevar muy lejos, solos los dos. Me crees, verdad?"- le dijo cariñoso abrazándola por la espalda.
-"Sabes que sí. Es sólo que no entiendo por qué no puedo participar en las reuniones… al menos así estaría enterada de lo que ocurre."
-"Ya he presentado una propuesta para hacerte miembro del concejo, los que te vieron durante el ataque ya tienen una idea de tu nivel de magia, por lo que no debiese ser rechazado. Además contamos con el voto de Hiiraguizawa que a pesar de su postura desafiante siempre les dobla la mano".
-"¿Será que le temen?"
-"Pienso que Clow sabía muchas cosas acerca de sus familias, cosas secretas y su temor hacia Eriol me lo confirma, lo quieren tener de su lado sin duda."
-"Syaoran... ¿cuándo tendrás una noche libre de turnos y de reuniones?" – le preguntó mirándolo con cara de vergüenza y sonrisa coqueta, y el joven se sonrió a su vez por el significado de esa propuesta.
-"Dentro de dos semanas. Si no se presenta nada urgente y si no somos atacados nuevamente….."- la acercó a su cuerpo y la besó, rememorando quizás la última vez que se habían permitido estar solos y que habían sido interrumpidos- "podemos pasar toda la noche juntos y dormir al día siguiente" – la besó con más ganas pero se detuvo cuando se empezaba a emocionar.
-"Entonces me voy a preparar porque quiero….quiero….estar contigo… "– se volvieron a besar con cariño y con urgencia, el joven se animó a recorrer su cuerpo con pasión y Sakura sintió que la humedad la invadía.
-"Disculpen, pero creo que deberían saber que no se encuentran solos".- ambos se separaron con los rostros turbados y vieron al sonriente Eriol que los miraba con burla- "No miren ahora, pero hay por lo menos 6 pares de ojos clavados hacia acá".
- "Lo siento" – se apresuró a decir la chica. Syaoran bufó.
-"¡Por qué no se meten en su propios asuntos!"- dijo alzando la voz.
-"Esto ya lo conversamos, dejarán de murmurar cuando le pongas un anillo de compromiso a Sakura".
-"Sabes que no es así, lo seguirán haciendo porque ella no es china" – se le escapó con rabia al castaño. Sakura se sorprendió un poco de que él lo dijera, aunque ya lo presentía por las miradas que solía recibir. –"Perdóname amor, sabes que para mi familia ese no es tema".
-"Lo sé." – Dijo la muchacha y lo tomó de la mano.
-"Tal vez Eriol tenga razón y debamos apurar nuestro compromiso. ¿Te parece si hablamos con nuestros padres? El profesor Kinomoto y mi madre están de acuerdo desde hace mucho, no será ninguna sorpresa."
-"Claro Syaoran, sé que te casarías conmigo ahora mismo si pudieras…" – dijo la chica citándolo en su mejor declaración de amor hasta la fecha, haciendo que el joven se avergonzara ante la presencia del inglés.
-"Entonces, hay que ver la manera más segura para que viaje la familia de Sakura. Supongo que junto al señor Kinomoto vendrá nuestra amiga Tomoyo, los guardianes por supuesto y tu adorable cuñado."
-"¡QQQUUUÉEEE?" – dijeron los enamorados que habían disfrutado de un pequeño oasis que ahora Eriol tan bruscamente les arrebataba.
