¡Y aquí tenemos a Sai y Gaara! Ha ver que sucede entre ello ¿nee?
Capitulo 13
Tanto Gaara como Deidara, se sentían bastante incómodos con los dos morenos a su lado. Desde que habían entrado a aquella discoteca una gran multitud de mujeres no habían dejado de intentar ligar con ellos, sin importarles que ya tuvieran compañía.
El pelirrojo ya estaba más que enojado con el moreno. Después de todo lo que había dicho en la cafetería ahora se comportaba como un completo imbécil. Molesto por lo cariñoso del moreno para con las mujeres que le hablaban él se levantó del lugar excusándose que iba al baño. En aquel instante las mujeres le miraron con odio mientras que el ojinegro solo le sonreía y asentía levemente con desinterés.
Sin más se alejó de allí hecho una fiera por culpa de su novio. Realmente pretendía dirigirse hacia el baño para intentar calmarse y no arrancarle la cabeza al contrario, pero de camino se tropezó y chocó con alguien. Iba a caerse al suelo por el impacto sin embargo el contrario llegó a abrazarle por la cintura y le estabilizó, ocasionando que quedara casi pecho con pecho con el hombre.
-¿Estás bien?- le preguntó una voz varonil. Todavía algo conmocionado el pelirrojo solo llegó a asentir con la cabeza.
Después de unos segundos en los que se encofcó en tranuilizar a su acelerado corazón, elevó la mirada encontrándose con un apuesto moreno de ojos verdes y piel morena. Algo avergonzado intentó alejarse de él, pero este afianzó el agarre en su cintura sorprendiéndolo.
-¿Problemas con tu novio?- le preguntó con una sonrisa de lado.
-Ehh...no sé de que me hablas.- dijo en voz baja.
-Hmp. Pues yo diría que discutiste con ese chico.- habló mientras le señalaba la mesa donde había estado sentado anteriormente el menor.
-Emm...- miró en dirección a donde le señalaba y frunció el ceño al encontrar a una de las chicas sentada sobre el regazo del moreno a la vez en que conversaban con los rostros demasiado cerca.
-Realmente deben de estar manteniendo una muy buena conversación.- comentó divertido y en claro doble sentido el ojiverde.
-La verdad es que no tengo nada que ver con ese chico.- contestó el de ojos aguamarina al tiempo en que le sonreía levemente.
-¿Enserio? Entonces...- se acercó hasta poder susurrarle al oído.-... no te importará bailar un rato conmigo. Me llamaste la atención desde que entraste al local.- le susurró para seguidamente separarse y mirarle con una sonrisa coqueta.
El menor miró levemente en dirección al Uchiha y como este realmente parecía entretenido pensó que el también debería de pasárselo bien.
-Claro, por qué no.- accedió mientras le sonría de la misma forma.
El contrario amplió su sonrisa y sin soltar la cintura contraria le indicó el ritmo que debería de seguir. Sin ningún tipo de problema el pelirrojo le imitó. Al principio la música era muy rápida y ambos se movían con gran ritmo y maestría. Después pasó a ser algo más lenta donde el mayor aprovechó para atraer el cuerpo del ojiazul hacia si y bailar muy juntos. Unos minutos más tarde la música se tornó más provocadora y sensual y el pelirrojo también. Aprovechó que el moreno le hacía girar para terminar de espaldas a él y, pegado al cuerpo contrario, se movió sensualmente provocando no solo a su acompañante sino a los demás hombres que le rodeaban.
Aprovechó que tenía la atención de varios para lamerse los labios provocadoramente mientras movía las caderas y bajaba para luego subir. Todos aquellos movimientos estaban encendiendo a todo aquel que le mirase y el pelirrojo estaba disfrutando de todas aquellas reacciones que estaba provocando por lo que sonrió aún más mientras se mordía los labios.
-Eres realmente bueno.- le susurró su acompañante, sorprendiendo al menor.
-¿Lo sabías?- le preguntó en un susurro mientras giraba para encararle.
-Hmp. Me di cuenta hace rato al igual que los que te acompañaban tampoco son lo que aparentan.- mencionó divertido refiriéndose a los hermanos del menor.-
-Jajajaja. Eres muy interesante.- comentó divertido el pelirrojo.
-Gracias. Viniendo de ti es un gran halago.- le dijo sin dejar de sonreír.
Sin más volvió a hacer girar al menor y este siguió con su divertido juego de provocar a todo aquel que le viese. Su vista se encontró con cierto moreno y decidió que sería divertido provocarle por lo que sonrió con malicia.
Un poco más alejado se encontraba el ojinegro observando la escena. Había oído algunos susurros de hombres a su alrededor comentando lo buena que estaba esa pelirroja por lo que él había girado curioso, encontrándose con semejante escena.
Su Gaara estaba bailando sensualmente con un tipejo común y corriente, además de que le estaba sonriendo. Se enojó de sobremanera y se disponía a ir hacia allí y reclamarle cuando sintió como el menor giraba a verle.
Se quedó paralizado cuando le vio sonreírle y lamerse los labios sensualmente para después mordérselos. Observó como su cuerpo se movía al son de la música de forma natural y fluida mientras que sus ojos parecían invitarle al pecado. Suspiró y apretó los puños para intentar controlarse y no ir hacia él para devorarlo. Esa acción llamó la atención de la chica que le hablaba emocionada dándose cuenta de que el moreno no le estaba haciendo el más mínimo caso. Frunció el ceño enojada y giró para observar lo que este miraba tan embelesado enojándose aún más.
De vuelta a la pista con la pareja, estos miraban disimuladamente en dirección al moreno, aguantando las ganas de reír por lo que su pequeño acto estaba ocasionando.
-Como sigas mirándole así realmente te devorará.- le comentó divertido el moreno al pelirrojo.
-¿Te diste cuenta?- le preguntó igual de divertido sin dejar de moverse.
-Pues claro.- fingió hacerse el ofendido causando una leve risita por parte del menor.
-Eso le pasa por intentar darme celos.- comentó algo enojado.
-Así que decidiste enseñarle una lección.- dijo el contrario mientras le miraba con admiración.
-Jajajaja algo así.- respondió mientras volvía a girar y se agarraba del cuello ajeno.
-Creo que sus ganas de matarme acaban de aumentar.- mencionó divirtiéndose de lo lindo.
-¿En serio? Pues creo que la chica que le coqueteaba esta aún peor.- señaló divertido al recordar la cara enojada de la joven cuando esta notó lo que el moreno miraba.
-Jajajajaja la verdad es que no me sorprende.- remarcó confundiendo al menor el cual se separó de su oído para verle.- Todo su trabajo de conquista se vio truncado por unos minutos de tu baile.- le explicó haciendo sonreír al más bajo.
-Es un halago que pienses eso.- le dijo sin dejar de sonreír, no sabía si era la situación o el alcohol, pero sinceramente no podía dejar de sonreír.
Por otra parte, el grupo sentado en una de las mesas continuaba presenciando la escena con distintos sentimientos encontrados. Alguno celosos de lo bien se que veían ambos bailando, otros divertidos por el descaro de la pelirroja, otros desinteresados, etc. El moreno sentía su ira crecer exponencialmente a cada segundo que pasaba y veía más de aquel acto entre su novio y aquel desconocido.
-¿Se puede saber que tanto miras?- reclamó enojada al moreno al verse ignorada totalmente por este.
-Creo que ya lo sabes.- comentó mirándola fastidiado. Al principio le pareció buena idea fingir prestarle atención para intentar celar al pelirrojo, pero todo se había vuelto en su contra. De verdad que pensó que este le reclamaría no que se iría a bailar con el primer idiota que se lo pidiera.
Molesto volvió a mirar en la dirección de la pareja y su furia y celos creció al notar como su pelirrojo volteaba y abrazaba por el cuello a ese chico.
-Pues ella parece encantada con ese chico.- comentó ella intentando que le volviese a prestar atención. No entendía como estaba perdiendo contra esa chica solo por que había comenzado a bailar. Miró enojada hacia el lugar donde se encontraba la ojiazul y sonrió contenta al ver que esta había dejado de mirar hacia donde ellos se encontraban. Entonces pensó que sería su oportunidad de volver a intentar conquistar al moreno sentado a su lado.
-¿No quieres ir a bailar también?- cuestionó sensualmente al oído. Este solo la miró alzando una ceja para después sonreír y levantarse de su lugar. Ella sonrió pensando que había triunfado hasta que vio como el ojinegro había comenzado a caminar sin ella.
-Si... pero no contigo.- le oyó decir mientras se alejaba haciéndola enfurecer y que se fuese del lugar, sintiéndose humillada.
Por otra parte el moreno se acercaba hacia donde su pelirrojo bailaba con ese tipo cuando este le sonrió divertido, confundiéndole y haciendo que se quedase quieto a pocos metros de ellos. En aquel momento la canción estaba llegando a su fin y el de ojos esmeralda le susurró unas cuantas palabras al pelirrojo.
-Sabes... creo que te voy a ayudar por última vez.- le dijo confundiendo al menor. El moreno solo sonrió y le hizo dar dos vueltas seguidas y para cuando se dio cuenta se encontró entre los brazos de alguien que conocía muy bien. Subió la mirada sorprendido para encontrarse con unas perlas negras que le miraban entre enojado y lujurioso.
Sin decir nada el Uchiha le hizo seguir bailando ante la atenta mirada de todos aquellos que les rodeaban, observando fijamente la escena. Separó al menor de su cuerpo y cuando volvió a acercarlo sonrió malicioso. El pelirrojo no entendió esa mirada hasta que sintió los labios ajenos sobre los suyos. Aunque se sorprendió no pudo evitar corresponder por inercia a aquel contacto. Sintió como los brazos ajenos apresaban su cintura y los suyos propios se envolvían alrededor del pálido cuello. Sus lenguas se enredaron y batallaron en busca de ganar aquel duelo que habían iniciado. Sus salivas se mezclaban y el sonido que producían era completamente lascivo.
Poco después la música terminó y ellos separaron sus bocas. Mientras el pelirrojo intentaba recuperar el aire perdido el moreno sonrió con presunción y miró hacia todos los que antes se comían con la mirada a su novio, dándoles a entender que "ella" le pertenecía.
-¿No deberías de estar con esa chica?- le preguntó una vez regularizó su respiración.
-Hmp. Se marchó hace poco.- comentó como si nada.
-Que raro que no te hayas ido con ella.- dijo con fingida sorpresa.
-¿Sigues enojado?- cuestionó algo fastidiado por toda la situación.
-¿Yo? No tengo ningún motivo para estarlo.- habló con ironía bañando sus palabras para luego comenzar a alejarse del mayor. Es cierto que seguía molesto con él por su actitud anterior a pesar de que otra gran parte dentro de su persona se sentía orgullosa de haber conseguido provocarle de aquella forma.
-Vale. Ya entendí. No debí de intentar darte celos.- medio gruñó a son de disculpa a la vez en que le seguía.
-Mmm... - le ignoró aumentando el ritmo de sus pasos.
-¿Vas a parar y dejarme hablar?- le pidió molesto agarrándole del brazo y obligándole a detenerse.
-No tengo por qué escucharte.- rebatió soltándose de su agarre y girando para encararle.
-Yo no soy el que ha estado fingiendo ser mujer.- le recriminó el moreno.
-¿Te crees que a mí me ha hecho gracia tener que ir así vestido?- inquirió enojado.
-Pues no parecía molestarte mientras bailabas con ese tipejo.- le respondió igual de molesto.
-Ja. Ahora me dirás que sabes muy bien cómo me siento.- comentó con burla.
-Por cómo te veías creo que era muy obvio.- dijo de igual forma.
El ojiazul apretó los puños enojado a más no poder y agachó la cabeza intentando controlarse para no golpearle por imbécil. Suspiró y sonrió al tiempo en que volvía a alzar la cabeza. Se acercó al mayor haciendo que este chocara contra la pared.
-Pues si no me equivoco fue mi forma de verme la que te provocó ¿no?- le susurró sensualmente al oído mientras pegaba su cuerpo con el del contrario.
-¿De-de qué hablas?- le preguntó algo nervioso por la forma tan provocadora en la que había sonado la voz del de ojos azul verdoso.
-Hmp. Pues que... si no recuerdo mal... solo mirarme bailar te hizo excitar ¿no?- le siguió susurrando al tiempo en que se apretaba más al moreno. Este solo tragó saliva lo cual hizo sonreír al menor.- ¿Qué fue lo que más te molestó? ¿Que bailase así con alguien que no fueses tú o... que lo hiciese porque sabía que te molestaría?- le volvió a preguntar. El moreno ya no aguantó e invirtió posiciones acorralando ahora el cuerpo del pelirrojo contra la pared.
-Ambas.- respondió mirándole directamente a los ojos.- Realmente no soporté ver como todos esos idiotas te miraban con lujuria, pero...- le susurró, deteniéndose para sonreir de lado, intrigando al pelirrojo por lo que fuese a decir a continuación.
-¿Pero?- le instó a seguir, sintiendo como el moreno comenzaba a acariciarle las piernas por debajo de la falda.
-Pero me encantó saber que lo hacías por celos.- finalizó mientras acariciaba de forma ascendente las piernas ajenas. El pelirrojo jadeó ante el contacto de aquellas frías manos sobre su piel.
-Y...yo no... estaba celoso.- refutó desviando la mirada al notar como se estaba sonrojando.
-¿A no?- cuestionó divertido en un susurro al oído ajeno.
-N...no.- consiguió responder. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo cuando el moreno lamió el lóbulo de su oreja haciéndole gemir de forma queda.
-¿Entonces qué fue esa forma de mirarme, sonreírme y moverte?- le preguntó sin dejar de tocarle. Sentía como el menor se estremecía por sus actos y aquello le estaba encantando.
-Yo...- susurró sin ser capaz de responder. Las caricias no cesaban sino que iban en aumento lo cual estaba provocando que su mente poco a poco se fuese quedando en blanco.
-¿Tú?- le susurró instándole a seguir aunque sabía que este no era capaz de ello.
-Cállate.- gruñó para seguidamente abrazarle por el cuello y besarle de forma desenfrenada. El moreno sonrió entre el beso y de un solo movimiento cogió al ojiazul por las piernas alzándolo. Este por inercia rodeó sus piernas en la cintura ajena además de gemir al notar la presión de sus entrepiernas.
-Me encanta que me calles así.- comentó una vez separaron ambas bocas.
-U-urusai.- susurró este mirando a otro lado avergonzado.
-Hmp. También me encanta cuando te avergüenzas.- volvió a comentar, pero esta vez le besó antes de que pudiese replicar. Se volvieron a separar con las respiraciones agitadas y las piernas del pelirrojo apretaron inconscientemente el agarre haciendo que el moreno gimiese por ello. - Si sigues provocándome no podré aguantar mucho más las ganasde devorarte entero.- le advirtió y recibió otro apretón de piernas. Gimió otra vez y miró con lujuria al ojiazul. Este le correspondió y le abrazó aún más fuerte con los brazos al tiempo en que apoyaba la cabeza en el hombro del ojinegro.
-De...deberíamos... volver a la casa.- comentó en un susurro el menor.
-Mmm... con una condición.- le susurró a su vez el moreno.
-¿Cu...cual?- preguntó entrecortado puesto que el contrario había comenzado a apretarle el trasero con ambas manos.
-Que a partir de ahora duermas en mi habitación.- le propuso sin dejar de masajear tan firme parte del menor.
-¿E...eh?- soltó en un chillido sorprendido.- Ni...ni hablar.- se negó avergonzado a más no poder de solo imaginar lo que pasaría si accedía a ello.
-Entonces nos quedaremos aquí.- comentó y masajeó levemente más fuerte las nalgas del chico.
-Ah... e-espe-ra...- habló entre gemidos.- E-estamos... en un... pasillo...- consiguió decir en un leve susurro.
-No me importa.- dijo maliciosamente. Había comenzado a mover la cadera para provocar aún más al menor y eso parecía estar funcionando.
-E...estás haciendo tram...pa...- le recriminó el más bajo al sentir el leve vaivén.
-Mmm... no se... de que me hablas...- le respondió entrecortado puesto que a él también le estaba martirizando aquel suave contacto. Tenía la necesidad de profundizar y llevar más lejos todo aquello y dudaba que fuese capaz de contenerse mucho más.
-Es...está bien... tú ganas.- se rindió por fin. Su cuerpo hacía rato que había comenzaro a temblar por la excitación, pero era incapaz de seguir adelante, no por lo menos en un lugar como aquel.
-¿En qué? Dilo.- le provocó a la vez en que hacía que le mirase a los ojos.
-Yo... te odio.- le dijo avergonzado.- Yo... dormiré contigo.- murmuró sintiendo su orgullo casi por los suelos.
-Hmp. Eso quería oír.- dijo el moreno para luego besarle con profundidad y deseo.
Después de unos minutos más por fin soltó al menor. Dejó libre su boca y también las piernas, solo que en cuanto estas tocaron el suelo fallaron y el ojiazul terminó sentado en las frías losas que cubrían el suelo del pasillo donde se encontraban.
-¿Estás bien?- le preguntó algo divertido.
-Ca...cállate.- susurró molesto y sonrojado a más no poder por no ser capaz de levantarse por culpa del idiota de su novio. Este solo rio divertido y alzó en brazos a su pelirrojo novio acrecentando aún más el sonrojo en sus mejillas.
-¿Qu...qué haces?- exclamó desconcertado.
-Llevarte.- comentó con simpleza.
-Pu...puedo yo solo.- dijo intentando liberarse del agarre ajeno.
-Eso lo dudo mucho.- respondió en tono divertido.
-¿Por qué te parece tan divertido esto?- le preguntó acusadoramente.
-Es porque... soy capaz de provocarte de tal manera como para que tus piernas tiemblen y no seas capaz de caminar.- le susurró al oído sonrojándole aún más.
-¿Y...y qué?- se quejó escondiendo su cara en le pecho ajeno.
-Pues que me hace muy feliz ser capaz de ello.- admitió con voz bañada en felicidad.
En aquel momento el pelirrojo recordó las palabras que había dicho el moreno en la cafetería horas antes: "No se si realmente Gaa-chan quiere salir conmigo o solo lo hizo porque lo chantajee. " Apretó levemente la tela de la camisa del moreno en su mano al recordar aquello. El ojinegro tenía dudas sobre sus sentimientos por él. Aquello hizo que comprendiera que aunque el mayor sonriera tanto muchas veces eran sonrisas falsas que utilizaba para ocultar lo que realmente siente.
Le miró fijamente y se mordió levemente el labio. Quería ser sincero con él, pero nunca se le habían dado bien las palabras. Siempre había sido callado y frío con los demás y cuando tenía que decir lo que pensaba o sentía casi siempre mentía y no era para nada sincero. Los únicos que le entendían eran sus hermanos y por eso le encantaba estar junto a ellos, pero comprendía que no siempre podría depender de ellos para ayudarle.
El ojinegro se percató de la mirada fija del menor sobre su persona y paró de caminar para verle confundido.
-¿Pasa algo?- le preguntó extrañado al tiempo en que le miraba a los ojos.
-Sai yo...- intentó decir, peroterminó callando y desviando la mirada de los ojos contrarios. Se encontraba muy nervioso y había comenzado a temblar por ello.
-¿Gaara?- llamó preocupado por el comportamiento del chico.
-Yo... si quiero...- logró susurrar.
-¿Qué?- murmuró totalmente desconcertado por aquellas palabras.
-Que yo... estoy contigo porque... quiero estarlo.- confesó en un leve murmullo al mismo tiempo en que subía la cabeza y le miraba a los ojos esperando que hubiese comprendido lo que intentaba transmitirle.
El ojinegro primero le observó sin terminar de entender, sin embargo poco a poco sus ojos adquirieron un gran brillo y le miró entre impresionado e ilusionado.
-¿Es en serio?- le cuestionó esperanzado. Este solo asintió avergonzado e intentó desviar la mirada, solo que no lo logró puesto que recibió un dulce beso por parte del mayor. - Gracias.- le susurró al oído y seguidamente comenzó a caminar hacia la salida otra vez, ahora con una enorme y sincera sonrisa adornando su rostro.
-Idiota...- murmuró el pelirrojo, aunque sonrió desde su posición sobre el pecho ajeno al igual que el moreno también lo hacía.
Sin más cogieron un taxi y se marcharon hacia la mansión. Durante el camino el pelirrojo también cayó dormido al igual que el rubio pelilargo en su momento. El moreno simplemente sonrió y una vez llegaron a su destino se encaminó hacia su recamara para dormir junto a su novio. Llevando a este en sus brazos con el cuidado digno que toda joya merecía.
...Continuará...
Pues... ¿qué os ha parecido? A mi particularmente me gusta bastante la escena entre ellos donde se pelean para terminar besándose n.n
Nos leemos en el siguiente capítulo (;
