Querido/a lector/a quiero darte las gracias por ser el publico de esta historia.

*TODOS LOS PERSONAJES, ESCENARIOS Y HECHIZOS CONOCIDOS PERTENECEN A JK ROWLING Y SUZANNE COLLINS, YO SÓLO LOS TOMO, LOS MEZCLO Y AGREGO COSAS*

Madre.

Desde que habían salido del gueto eran muy pocas las ocasiones en las que podía estar completamente solo y en silencio.

No es como si le gustara la soledad, pero vivir en una mansión con más de mil personas hacinadas, que habían vivido un calvario los últimos años, podía resultar un tanto opresivo.

En la habitación gris dormían veinte personas en camas dobles del estilo muggle. La habitación gris era solo para los magos solteros.

Raramente encontraba un momento solitario en aquel lugar, pero hoy se había saltado el almuerzo para poder disfrutar un poco más del silencio.

Jugaba a encontrar formas en las sobras que se proyectaban en el cuarto producto de los rayos solares que las cortinas de encaje prístino dejaban pasar, cuando un llanto agudo rompió el silencio a las afueras de la habitación.

En ese instante Blaise Zabini saltó de su cama, pues sabía que un grito así solo podía provenir de un alma en toda la mansión.

-Hey campeón ¿qué sucede?, ¿por qué lloras?

-Me perdí, no encuentro a mi mami.

Aquel niño pequeño que lloraba desconsoladamente y sostenía en sus manos un escarbato de peluche era la viva imagen de su padre. Aunque por la osadía de estar tan lejos de sus habitaciones, se podía decir que James poseía el espíritu de su madre. Blaise no necesitaba ser el sombrero seleccionador para saber que aquel niño seria un Gryffindor de cabo a rabo.

-No llores compañero, ven, sentémonos en el suelo. ¿qué hacías cuando te perdiste?- él realmente no sabía cómo interactuar con un niño pequeño, era hijo único y no recordaba haber jugado con nadie cuando tenía la edad de James.

Blaise jamás le había mencionado a su madre que podía recordar los años que vivieron en el prostíbulo muggle. Que recordaba dormir en un armario mientras su madre atendía a esos viejos sudorosos que gemían palabras que no lograba entender, pero que luego supo eran obscenidades.

Blaise no quería que su madre supiera que él podía recordar, que sabía muy bien que era un bastardo, que era falsa la historia de que habían sido tan felices con aquel hombre, que ella aseguraba que era su padre, que había olvidado anotarlo con su apellido en el ministerio y falleció antes de poder reconocerlo.

Él sabía que el pasado de su madre era lo suficientemente doloroso como para empeñarse en traerlo al presente, así que simplemente fingía creer las historias de los cuidados que su "padre" le dio cuando estaba embarazada y lo mucho que esperaron a su nacimiento. Sabía que su madre pretendía que él pensara que fue un niño deseado y que jamás se sintiera menos que los otros niños a su alrededor.

Es por eso que Blaise se sentía identificado por el pequeño, ambos eran huérfanos de padre, aunque en diferentes circunstancias. Ambos tenían madres que darían la vida por ellos y a demás ambos eran muy apuestos según él.

James se sentó junto a Blaise mientras limpiaba sus lágrimas con el puño de su remera, aquel señor era raro y le parecía gracioso. Su piel parecía del color del barro que hacia cuando echaba agua a la tierra en el jardín de su casa. La piel de ese señor era igual que la de su papá que no era su papá real pero que lo cuidó hasta que tuvo que irse con su papá real al cielo.

-Señor ¿usted sabe dónde está mi mami? Ella es bonita, su cabello es rojo como las fresas igual que el del tío George, no como el mío que es como de cuervo. ¿Alguna vez vio un cuervo? Yo nunca los vi, ¿se parecen a mi cabeza los cuervos?, mamá dice que tengo los ojos de mi abuela que está en el cielo con mis papás y los abuelos y los tíos. Tía Luna y Tía Hermione también son bonitas pero solo mi mami me canta para dormir así que es más bonita que ellas. ¿Sabía que tía Hermione me está enseñando a leer? pero a mí me gusta más dibujar como tía Luna. Y cuando sea grande voy a jugar al quidditch como mi mami y mi papá de verdad.

Blaise no salía de su asombro, ¿como un niño tan pequeño podía hablar de aquella forma?, ¿no se supone que debería ser una bola de mocos balbuceante? sin dudas la sabelotodo debía emplear mucho tiempo moldeando su pequeño cerebro a imagen y semejanza de una enciclopedia con pies.

-No tengo idea de donde puede estar tu madre campeón. He visto cuervos en Hogwarts quizá puedas ver alguno cuando estemos allí.

Blaise estuvo una buena media hora respondiendo preguntas de James, ambos sentados en el suelo como si fueran grandes amigos.

-James Weasley, donde te habías metido, llevo horas buscándote en esta enorme mansión, ¿Qué te he dicho de separarte de Poppy o de la familia cuando yo no estoy? ¿Te das una idea de lo preocupada que estaba jovencito?

-MAAAAAMIIIIIIII. Me perdí, mami lo siento, Poppy quería bañarme y yo no quería, Poppy tiene las manos rasposas no como tú o la tía Hermione, así que me fui y camine un millón de kilómetros y me asuste y conocí a mi amigo y llegaste.

-Nunca vuelvas a hacerme esto James te lo suplico, estaba muy preocupada por ti.

-Estoy bien mami no llores.

Ginevra Weasley no era una mujer que le temiera a muchas cosas pero perder a su bebé era lo que más le aterraba, pues ya había soportado la pérdida del amor de su vida, de casi toda su familia y de su esposo Dean.

Cuando llegó a la habitación azul y Poppy le dijo que James se había escapado mientras le preparaba un baño, el miedo se apoderó de ella. Aquella enorme mansión podría ser una trampa mortal para un niño tan pequeño como él.

Había corrido por los interminables pasillos de aquella planta recordando las otras veces que sintió el mismo pavor. Cuando mataron a Harry estando ella embarazada, cuando James no lloró al nacer y cuando su niño deliraba de fiebre la noche que mataron a Dean por intentar conseguirle algo de comida y medicinas.

Sin querer las lágrimas bañaban su rostro y eso a Blaise le rompía el corazón. Nunca fue muy sabio a la hora de consolar una mujer y menos a esa leona que podría arrancarle la cabeza si sentía que su bebé era amenazado.

-Tranquila Ginevra, el niño estaba conmigo, no sabía en qué ala se están quedando y si nos movíamos podíamos desencontrarnos, por eso lo invité a sentarse aquí, sabía que tarde o temprano nos encontrarías.

Ginny limpió su rostro con sus manos y notó por primera vez que James no estaba solo en aquel pasillo, si no que se encontraba junto al amigo de Malfoy. Lo recordaba muy bien del gueto. Solía verlo entrenar, sin camisa junto con sus amigos, mientras intentaba que James durmiera a pesar del hambre.

Además él fue quien los buscó para traerlos hasta este lugar, y fue él quien cubrió a George y a ella mientras sacaban a Hermione y a Malfoy de la arena. Le debía muchas cosas, y ahora había cuidado a su único tesoro.

-Gracias Blaise, espero que James no haya interrumpido ninguna labor que estuvieras realizando, gracias por cuidarlo.

-Fue un placer pelirroja. Aquí mi amigo y yo solo hacíamos planes para comparar su cabello con los cuervos que suele haber en Hogwarts.

Ambos sonrieron ante las palabras de Blaise, y Ginny notó una cálida sensación en su pecho al ver la tierna mirada que el muchacho le dirigió a su hijo.

-Gracias nuevamente, de corazón. Ahora debemos irnos a este señorito lo espera su baño.

- NOO MAMÁ NO QUIERO BAÑARME. SEÑOR DIGALE ALGO, NO QUIERO BAÑARME, POR FAVOR.

James se retorcía en los brazos de su madre y lloraba como si su vida dependiera de ello.

-No llores campeón. Hazle caso a tu mami, que solo las madres saben lo que es bueno para nosotros.

n/a: hola, este fue un capitulo cortito y sin mucha importancia para la trama principal pero quería que James hiciera su aparición ya que más adelante habrá mucha guerra y pelea no apta para niños. Gracias y hasta la próxima.