Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
Maridaje: ErenxMikasa
Calificación: E. Lenguaje y situaciones elevadas.
Eren y Mikasa se ven obligados a visitar un fin de semana un onsen para no perder su dinero después que Armin canceló a última hora.
Sucede antes de los acontecimientos de Simplicidad y Pudin de Chocolate.
Eren soltó un gemido gutural por toda la habitación. Acarició la punta de su miembro con el dedo pulgar y bajó por la longitud en un movimiento rápido. Colocó la mano en el mueble del lavabo y desvió su mirada a la pantalla encendida del celular, ¿qué era tan urgente que no dejaba que la pantalla se apagara ?. Levantó el celular con su mano libre y desbloqueó la pantalla. Oh, Mikasa y Armin hablaban en el chat, decidió voltear el dispositivo pero su dedo se desvió de manera que la foto de perfil de su amiga se proyectó en toda la pantalla. Un escalofrío cruzó su espalda cuando se vio a si mismo mirándole las redondas tetas y sintiendo una excitación pecaminosa, gimió de dolor y comenzó un ritmo más frenético con sus manos.
-Ah, mhm. - Cerró los ojos pero el hermoso rostro de la asiática quedó grabado en su mente y su imaginación comenzó a volar, la visualizaba hincada tomando su miembro en esos dulces y rosas labios que tenía, diciendo su nombre y dando gemidos que sintonizaban con su voz. Mordió su labio inferior y apoyando la mano en el borde de la mesa, se corrió en el lavabo. Abrió los ojos y se vio en el espejo que tenía enfrente. Un sudor frío cayó por su nuca y un sentimiento de vacío se asomó en la parte baja de su abdomen, ¿qué había hecho?
...
Mikasa dio una revisión rápida a su maleta cuando un desafortunado mensaje de Armin cancelando su participación en el onsen la desanimó levemente, esperaba el mensaje de Eren para cancelar el viaje pero simplemente le indicó que pasaría por ella en una avenida principal. Se lanzó sobre el colchón y suspiró, sin Armin sería aburrido. Sin embargo, Eren sabía mantener las situaciones agradables. Acarició su hambriento estómago y se dirigió a la cocina a preparar un emparedado, le would one a Eren y saldría de ahí. Antes de salir se reflejó en el espejo de la salida. Un sencillo vestido de color azul marino que caía hasta sus muslos y se ajustaba en el pecho con unas pequeñas mangas y sus zapatillas blancas se encontraban en orden, dio un retoque a sus labios con brillo labial y salió.
La recogió cerca de las 11:30 de la mañana, parqueó su inmensa camioneta en una tienda de conveniencia en donde ella le esperaba. Una camiseta de cuello en V y gorra negra, unos vaqueros azules adornaban el cincelado cuerpo de su amigo. Lo esperó sentada en una banca del lugar hasta que él se encontró frente a ella.
-Te ves desanimado, Eren. - Los ojos verdes centellantes se desviaron de ella. Le parecía extraño por que solía ser muy directo y penetrante. - ¿Crees que es buena idea ir sin Armin?
-Si no vamos, no habrá reembolso. - Tendió su mano para ayudar a levantar y se encaminó tras él dentro de la tienda.
Se escabulló entre los anaqueles para conseguir algunos dulces y comerlos en el camino, era un viaje de una hora después de todo; chicles, bombones, chocolates simples, rellenos. Al regresar al mostrador vio como una chica rubia entregaba un papel a Eren dentro de su mano, giró los ojos poco sorprendida, a lo largo de los años eso era algo de la vida diaria de Eren. Dejó caer los dulces en el mostrador para que los cobraran.
-¿Y si compras algunos preservativos? - Eren dio un salto para atrás y ella dio un respingo sorpresivo. - ¿Qué pasa? Lo digo por tu conquista de hace 10 segundos.
- Oh, ¿Por qué lo dados?
-Tal vez la encuentres allá.
- No te dejaría por nadie allá, Mikasa. - Sintió un ligero sonrojo en sus mejillas y sonrió. - Si estaba Armin, sí. - Giró los ojos.
La chica que cobraba les interrumpió, entregándole la compra y siguieron su camino hacia el auto en silencio.
Un calor abrazador se instala por todo su cuerpo, Eren aumentó la potencia del aire acondicionado aun sabiendo que no serviría de nada. Iba comiéndose los muslos de su amiga con la mirada cada vez que desviaba los ojos del camino para verla. Además, el brillo labial le inducía a un insistente deseo de parquear al auto y besarla en los labios, que seguramente sabrían a algo dulce y luego bajaría ese escote para revelar los secretos que han escondido esos protuberantes senos. Negó nuevamente. En la mañana había presentado un episodio de lujuria desmedida por ella, y no era el primero. Semanas antes visitó algunos compañeros de universidad que le preguntaron por su relación y él mencionó que eran amigos y todos afirmaron que ella estaba enamorada de él y agregando un Eren, esa mujer rechazó a una infinidad de hombres por ti, y es tan caliente. Se ha hecho aún más guapa, él se negó a reconocer cada afirmación pero de igual manera terminó viendo las fotos de sus redes sociales e incluso algunas que le enviaba de sus labores diarios durante toda la noche de ese día. Lo siguiente que sintió era su mano en su durecido pene por las fotos de su amiga. Ante la conmoción, corrió a darse un baño sintiendo una muy alta suciedad en su mente, como si eso fuera a remediarlo. El daño ya estaba hecho. como si eso fuera a remediarlo. El daño ya estaba hecho. como si eso fuera a remediarlo. El daño ya estaba hecho.
-Eren, Eren, ¡EREN! - Giró su rostro hacia ella y la mujer dijo hacia atrás. - El cruce del lugar estaba allá, ¿te encuentras bien?
-Claro, cariño. - Mikasa giró los ojos y se desparramó en el asiento. Revolvió su cabello azabache y ella le dio un manotazo.
-Quieto. - Rió divertido y sin notarlo, como si fuera costumbre, llevó su mano a su muslo e inmediatamente lo quitó murmurando una disculpa. El brillo en los ojos de la chica, el sonrojo en sus mejillas y su posición, le indicaron que esa conversación con sus amigos no se fue tan fuera de la verdad.
Oh.
...
Estiró sus tensas piernas al salir del auto y recogió su maleta de la parte trasera de la camioneta. Eren caminó tras ella por la extensa vereda del lugar. Aún sintió su muslo arder por el toque de la mano del castaño, tan duro contra su blanda piel. Intentó distraerse entre el paisaje lleno de árboles enraizados entre las grandes rocas que abrían paso por un ancho camino pavimentado. El olor purificado de la naturaleza entró por sus fosas nasales refrescando sus pulmones. Enfocaba sus sentidos al ambiente; las hojas que pisaba al caminar, algunas aves que sobrevolaron sobre los arboles a la lejanía y los pequeños adornos estacionales que aparecían cada cierto tramo. Un mensaje vibró en su celular y vio que era un informe da la temperatura presentado por el sistema del mismo. Habría frío esa noche, 2 grados centígrados. Tembló al pensar en eso.
-¿Sucede algo? - Preguntó tras ella con un tono de voz preocupado.
-No no. Solamente que, será una noche fría. - Mostró su pantalla con la información e hizo una mueca. - Ves.
-Bueno, por lo menos el agua estará deliciosa. - Asintió y siguió el camino a su lado hasta que divisaron el frente del recinto. Era una construcción de madera insinuantemente costosa. Al entrar una mujer amable anciana les saludó desde el mostrador.
- Buenas tardes, ¿cuentan con reservación? - La anciana les vio bajo unos redondos y gruesos anteojos.
-Si, en nombre de Eren Jaeger. - La mujer tecleó lo que ella intuyó su nombre y buscó unas llaves entre unos cajones que se encontraban en el fondo.
-Aquí, tienen suerte. No hay ninguna cita hasta la de ustedes para acceder al rotenburo pueden llevarse la llave, recuerden regresarla a las 7 de la noche. - Le dio las llaves a Eren y siguió con las indicaciones. - De todas maneras les llamaremos. Que disfruten su estancia, recuerden que el spa se encuentra abierto a partir de las 3 y deben avisarnos a qué hora debemos llevar la cena a sus habitaciones.
- ¿Podemos ahora? - La anciana asintió. - A las 8 está bien.
-Claro, pueden pasar.
Los pasillos del hotel eran un tanto angostos pero al mismo tiempo sintió que era para hacer un ambiente más ameno para los visitantes. Al entrar en la habitación finalmente dejó su maleta en una de las esquinas y disfrutó de la tranquilidad del lugar. Constaba de una pequeña sala en la que en el centro se encuentran un kotatsu circular y dos sillones a los lados. Al correr la puerta se encontraron con una habitación vacía, ya que los futones se encontraron en los roperos, en teoría eran 3, pero ya un empleado llegaría a arreglarlo para ellos. Dentro de los roperos también se encontraban 3 yukatas con su respectivo tanzen;uno azul, amarillo y rojo. Tomó el rojo entre sus manos y se dirigió al baño para cambiarse. Sintió su piel relajarse desde el momento que rozó la tela. Al salir del baño y esperar a Eren bajaron al restaurante, almorzaron y acordaron juntarse a las 5 de la tarde para entrar al rotenburo ... juntos y desnudos, sin Armin.
Removía sus manos entre sus piernas, se buscaron sentada en una banca en el punto de encuentro. Eren se había inscrito en una caminata por los alrededores del lugar, una aventura en el río cercano por lo que no se había cambiado la ropa con la que había llegado. Lo vio entrar a la estancia, entablaba conversación con una mujer de cabello castaño, muy bonita. Todo el nerviosismo que mantenía hasta ese momento por el incidente del auto se esfumó, seguramente le había confundido con una de esas chicas con las que solía salir. Giró los ojos y se paró para comenzar a caminar rumbo a su habitación, seguramente se tardará más y se olvidaría que iba con ella. Al entrar en la habitación, aseguró una pequeña toalla con la que se taparía el cuerpo dentro de la poza privada. Al entrar al rotenburo, el frío de la noche heló su rostro y en un impulso de valentía se destapó, bañó antes de metere al agua y en cuestión de segundos se metió, sintiendo el agua caliente cubrir su cuerpo. Gimió al sentirse satisfecha luego de ese masaje en el spa y el contacto del agua con su cuerpo. Desde ese punto divisó la toalla que llevaba para taparse sobre uno de los baños de bambú, ya se lo pediría a Eren. Pasaron cerca de 10 minutos con sus ojos cerrados disfrutando de los sonidos del río y de la temperatura del agua cuando escuchó unos golpes en la puerta.
-Adelante. - La sombra de Eren entró baños y se instaló frente a los, acarició sus brazos y dejó salir vaho de sus labios.
-Dios, Mikasa está muy frio, y ¿por qué dejaste abierta la puerta?
-Para no salir de aquí, creí que tardarías más en venir. - El pelimarrón se deshizo de la ropa y comenzó a dejar caer agua sobre su cabello suelto. - ¿Podrías pasarme la toalla ?, la olvidé.
- ¿Para qué quieres toalla ?, nos hemos vistos desnudos ya. - Corrió hacia donde se encontraron y se lanzó dentro rápidamente. - No te preocupes Mikasa, no tengo ningún tipo de interés en ti, eres mi amiga. - Abrió los ojos curiosos. - ¿O tú sí?
-No- Respondió seca.
-¿Quieres decirme por qué no me esperaste? - Se acomodó frente a ella y echó su cabeza hacia atrás cerrando sus ojos. - Soy rencoroso, mujer.
-Por que creí que querrías estar a solas con esa chica.
-¿Quién?
- La castaña.
-Oh, dios Mikasa, no. Sucede que me caí dentro del río y me ayudó muy atentamente.
-¿Y te dio su número en caso de emergencia? - Eren no contestó y ella lo asumió soltando una risita que no se observaron acorde a sus sentimientos internos.
Contrajo sus piernas contra su pecho levemente, se encuentran sumergida casi completamente para intentar cubrirse con el agua cristalina, irónico. Por lo menos, Eren mantenía los ojos cerrados, pero eso la tentaba a contemplar su fisionomía: la manzana de Adán que sobresaltaba cuando tragaba saliva, la clavícula, sus brazos extendidos y sostenidos en el borde del baño, los pectorales marcados y la línea media de sus abdominales repartidos de lado a lado. Se sonrojó al bajar su vista directamente al miembro masculino, se produce flácido pero visible y eso combinado con el Adonis que se alzaba frente a ella hacía sentir que esos sentimientos de muchos años atrás, según ella, se volvieran a activar. Sintió que sus pechos se hinchaban extasiados de una excitación repentina, aunado a la calidez que sintió emanar de su vagina, se muestra húmeda solamente por la vista. Era el sexo, si, si, llevaba en celibato mucho tiempo y eso le hacía actuar como una adolescente.
-Mikasa si yo no te estoy viendo, deja de verme.
-No te estoy viendo. - Eren abrió los ojos, se incorporó y la funcion fijamente al rostro. - Somos amigos, ¿no?
-Claro. Entonces deja de taparte las tetas. - Ella negó rotundamente y giró los ojos. - Está bien, entonces date la vuelta. Te daré otro masaje, te ves tensa.
-No estoy tensa. - Pensó que esa posición no vendría mal solamente vería su espalda y se volteó acercándose a él, sintió sus piernas cruzada y se detuvo. Las manos masculinas cayeron sobre sus hombros y se iniciaron a deslizar por su piel dando duros tirones, recorrió del extremo de ambos hombros hacia dentro en donde unió sus pulgares y presionó un hueso con el que soltó un sonoro gemido. - Lo siento, yo. - Se sobresaltó dispuesta a alejarse pero sintió los brazos de Eren alrededor de su cintura y su mentón apoyado en su hombro.
-Tranquila, no pasa nada. Fue lindo.
-¿Qué dados? - Eren bajó su rostro y dio un pequeño beso a su hombro desnudo, luego se adentró hasta llegar a su cuello. Dando un jalón a su cintura pegó sus cuerpos, sintiendo el duro pecho contra su espalda. Cerró los ojos y dejó caer su cabeza hacia atrás para que sus labios encajaran con los masculinos. Fue un beso lento, exploratorio y dulce. Eren sabía a dulces ya ella le gustó al mismo tiempo que se separó violentamente. - No, esto, no. Deberíamos salir de aquí y olvidarlo.
-No lo haremos, Mikasa. - Sostuvo su brazo para evitar su escape. - No olvidaremos que nos besamos y actuaremos como imbéciles después. - Ella jaló su brazo para zafarse pero siguió. - Tú y yo queremos hacer esto, lo sabemos. - Soltó su brazo al ver que la chica seguía con la misma expresión y aceptó que sería una noche incomoda.
- Una vez, Eren. - Regresó su cuerpo para posarse sobre él, aun con los pechos cubiertos e inició un beso lleno de pasión. Duro y desenfrenado. Enroscó sus brazos alrededor de su cuello y se pegó a él sintiendo su erección y soltando un gemido. - Estás tan duro. - Se separó de su cuello y se levantó ligeramente de su regazo para acomodar su pene contra su caliente y húmeda vagina aumentando la fricción. - Mejor. - Apoyó sus manos en sus hombros y comenzó a mover sus caderas hacia delante y atrás meciendo el agua con ella. - Ah, ah, se siente bien. - Inició una fricción frenética, sintiendo las traviesas manos del hombre en sus hinchados y excitados pechos. Los ojos de Eren brillaban directamente contra los suyos, los gemidos masculinos inundaban el lugar al compás de los propios. Se corrió desvaneciéndose sobre el duro pecho de Eren.
-Es el mejor sexo de mi vida, Mikasa. - Respiraba agitado y acarició la cabellera azabache. Bajó su mano derecha acariciando su espalda en el recorrido. - Eres tan caliente. - Siguió hasta llegar a sus regordetes glúteos, amasó ambos con energía y le propinó ligeras palmadas. - Gimes tan rico y esas tetas que tienes rebotan como locas. - metió su mano entre sus pliegues desde la parte de atrás y sintió la humedad.
-Cállate, Eren. - Se reincorporó dejando sus dedos burlados. - Tenemos que irnos ya. - Salió del agua y se enroló en una toalla para luego colocarse el yukata y el taizen por encima. - Vámonos.
Eren parpadeo repetidamente, se vieron sorprendido. Mikasa le había montado de la manera más espectacular, y ni siquiera la había penetrado. Juró que estaba a punto de correrse pero ella lo hizo primero y como si fuera una fantasía efímera, se marchó de su regazo. Necesitaba más de ella, mucho más.
Levantó su cuerpo del agua y dirigiéndose a la pelinegra lentamente, acarició su mejilla besando sus labios ansiosos nuevamente, se alejó para secar su cuerpo e infundirse en la ropa. Salió de la sala tomándola de la mano y con sonrisas cómplices entre ambos llegaron frente a su habitación. Al entrar, ella besó sus labios insistentemente y con premura deshizo el beso colocando su delicada mano en su pecho.
-Debo ir al baño. - Se escurrió de entre sus brazos al cuarto apartado. Un pensamiento travieso surcó su mente y esperó fuera del baño antes de pedir permiso para entrar. Ella lo otorgó. - ¿Qué pasa? - La figura femenina desnuda frente al espejo le tentó a pararse tras ella.
-Te necesito. - Apoyó los dedos de ambas manos a los costados de su cintura, y poco a poco juntó sus manos al frente hasta que la abrazó por completo. Mordió la punta de su oreja y luego la besó para seguir bajando lentamente dejando besos en su rostro.
-¿Siempre eres así de pasional? - Subió las manos por su nívea piel y ansioso por un nuevo roce con sus pechos, los acunó entre sus manos y sintió una satisfacción guiada directamente a su pene endurecido.
- Solamente contigo.- Susurró con una voz grave en su oído. A través del espejo observaba el hermoso rostro enrojecido de Mikasa. Se veía hermosa y cuando dejó de amasar ambos senos y con los índices y pulgares pellizcó con gentileza esos rosados pezones que le volvían loco. Ella soltó un gemido que lo estimuló de sobremanera, Mikasa se recostó contra su pecho y acompasó la mirada grisácea con los verdes de él. Ambos conectaron la mirada sin necesidad de palabras, se dejaron llevar por un movimiento primitivo, en donde ella buscaba rozar su trasero con su erección palpitante. - ¿Quieres ver cómo te masturbo? - Susurró nuevamente en su oído y sin perder el contacto de sus ojos.
-S-si, ah. - Su mano se coló entre su intimidad y la mirada intensa de la azabache bajó para ver la escena obscena reflejada en el espejo. Ella siendo masturbada por su dura mano y sus largos dedos.
- ¿Sabes Mikasa? - Acarició directamente el clítoris hinchado y mojado, ella jadeó duramente.- Tengo que confesar. - De un movimiento rápido hizo que subiera y se arrodillara en el mueble, sobre el lavabo y con sus manos apoyadas en el espejo. Ella no dijo nada, solamente se dejó llevar a cabo interrumpida por suaves gemidos llenos de placer. - Que me he corrido pensando en ti.
- ¿Eh? - Mikasa adquirió un tono aún más rojizo en su rostro y desvió la mirada de sus ojos para soltar un gemido al sentir sus dedos entrando en ella. - Dime por qué. - Susurró entre gemidos.
- Tus redondas tetas no han salido de mi mente por semanas. - El sonoro chapoteo de sus dedos en el interior hicieron que ambos jadearan nuevamente al unísono. - No he follado por qué te quería a ti. - Eren comenzó a acuclillarse hasta llegar a sus caderas y dar una mordida en su piel, dejando una marca. - Su brazo izquierdo rodeó su cintura, juntó su rostro a la mejilla derecha de su trasero y aumento el ritmo de sus dedos dentro de ella. - Esto es mejor de lo que pensé.
...
Mikasa gimió al ver la posición de Eren. Comenzó a gemir con descaro y pegó su rostro al espejo, guío una de sus manos sobre su pecho derecho para aumentar su placer. La vista era maravillosa, Eren la veía con picardía desde abajo, su brazo izquierdo rodeando su cintura y dando ligeras caricias sobre su vientre, los dedos de su otra mano entraban y salían de ella con maestría, veía como caía el líquido vaginal por sus muslos y sobre la mano del castaño. Sintió su vientre contraerse, lista para eyacular nuevamente, when Eren se detuvo y se instaló en ella un sentimiento de decepción, volteó y bajó del mueble dejando marcas por todo el espejo, testimonio de la intensa pasión. Se mirará a punto de recriminarlo cuando vio cómo se masturbaba a si mismo con la misma mano con la que lo hizo con ella.
-Lo siento, cariño. - Siguiendo sus movimientos se sentó sobre el futon y él se hincó a su lado, comenzando un suave beso sobre sus carnosos labios. Su respiración agitada le indicó que debían terminar lo iniciado. - No podría hacerlo contigo en un baño. - Se dejó caer lentamente sobre su espalda con Eren posándose sobre ella. Jugó con sus labios, sus brazos se establecieron a cada lado de su rostro. Ella buscó ansiosamente enredar sus piernas en él y acariciar la fuerte y trabajada espalda del castaño. - No aguanto, ¿Quieres ...?
-Hazlo, Eren. - Recogió la billetera que se encontraron al lado del futón , sacó y rompió el paquete del preservativo para deslizarlo por la hinchada longitud de su entrepierna.
Recorrió de arriba hacia abajo la abertura de su vagina con la punta de su pene y finalmente entró, suavemente. Se sintió caliente, en ese momento se percató del ancho miembro de su amante y gimió de satisfacción. Eren recogió sus piernas nuevamente a su cintura y comenzó un suave vaivén.
-Más rápido. - Sentenció al castaño y empujó su cuerpo contra su cadera haciendo que ambos soltaran un gemido. Eren comenzó empujando con fuertes estocadas hasta que los movimientos se hicieron fugaces y le inundaban de placer cada segundo, cerró los ojos para poder sentirlo mejor. El choque de la punta del pene de Eren contra ella la estaba volviendo loca. Al abrir sus ojos se encontró con los brillantes ojos de Eren viéndola fijamente. Él elevó aún más sus piernas, cerró sus ojos y tras un errático ritmo, escuchó el jadeo gutural de Eren.
El castaño dejó salir un gemido cuando salió de su interior. Anudó el preservativo y lo dejó a un lado. Con una energía inusual, tomó nuevamente sus muslos entre manos y llevó su rostro a su entrada, comenzando a lamer con descaro de arriba hacia abajo y acariciando su manojo de nervios con el pulgar de una de sus manos. Sintió nuevamente la contracción en su vientre y el espasmo en sus músculos, provocando que su espalda se curveara levemente y eyaculara directamente en la boca de Eren. Él siguió lamiendo después de eso y finalmente subiendo por su vientre, con ligeros besos hasta llegar a sus labios, en donde depositó un besó prolongado y se lanzó a su lado.
-Eres deliciosa. - Volteó su rostro para enfrentarse a ella y sonrió. - Y maravillosa.
-Estuvo mal.
-Claro que no. - Cerró sus ojos y suspiró agotado. - Esto no pasó y ya.
-No intentes engañarte, Eren. No es lo que dijiste hace poco tiempo.
- No lo hago. - En un rápido movimiento se levantó del futón y se dirigió al baño con el preservativo para desecharlo. Al salir buscó en una mesita las llaves del rotenburo. - Iré a dejar esto, avísame si la cena viene en ese tiempo.
- Eh, claro. - Eren salió de ahí y dejó salir un largo suspiro de su pecho. ¿Qué hecho hecho ?, bajó la vista a su cuerpo y detectó las rojizas marcas que las duras manos y los traviesos labios de Eren dejaron en su blanquecina piel.
Cerró los ojos, intentaría olvidarlo. Si, harían como si nada pasó.
¿Qué podría salir mal?
N / A
¡Gracias por leer y por sus amables comentarios!
Nos vemos pronto.
Para ayudar un poco con la conceptualización de un onsen , dejo esta reseña: / es / ryokan-con-onsen-privado-hita-oita-japon /
