Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es MrsK81, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is MrsK81, I'm just translating her amazing words.


Thank you MrsK81 for giving me the chance to share your story in another language!


Capítulo 24

—Dada tu relación con Phil, me pidió que lo acompañara para la evaluación de doce semanas de esta semana, Bella —dijo Irina y me indicó que me sentara.

—Gracias —sonreí.

—Después de tu evaluación, discutiremos tu aplicación para la nueva posición —me dijo Phil.

—De acuerdo —dije, frotándome las piernas con las manos.

—Has llegado muy lejos en tres meses —dijo Irina amablemente y recordé mi primer día en D.D.H. y cómo había cambiado mi vida en casi todas las formas posibles desde entonces.

Ese primer día me había encontrado cara a cara con Edward en el escenario más improbable y había terminado el día convencida de que no llegaría al final de la semana. Las primeras seis semanas habían sido tan duras como había imaginado y no por el trabajo, sino por el hombre con el que estaba tan encantada y con el que tenía que trabajar tan de cerca que parecía detestarme. Luego, finalmente superé eso y si es que era posible, me sentía todavía más encantada con él ahora.

Habían pasado seis semanas desde que Edward y yo empezamos a salir, y con excepción de un par de incidentes, habían sido prácticamente seis perfectas y maravillosas semanas. Seis semanas sin nada de comportamiento de patán. Seis semanas que pasé bajando la guardia, permitiéndome atreverme a tener la esperanza de que habíamos pasado todo el drama que teníamos en el camino. Seis semanas de enamorarme de Edward un poco más cada día.

La satisfacción que sentía sabiendo que me había hecho muy buena en mi trabajo y tenía el potencial de avanzar más dentro de la compañía no se parecía a nada que hubiera experimentado antes. El hecho de que había logrado esto a través de mi trabajo duro y determinación me enorgullecía. Esto era algo que no tenía nada que ver con mi relación con Phil o Edward. Me gustaba mi trabajo, me encantaba mi recién encontrada independencia, y me sentía como una persona completamente diferente de la mejor manera posible.

—Antes de comenzar, me gustaría preguntarte cómo has estado —me preguntó Irina y gemí internamente.

Desde el incidente en San Francisco, esta era una pregunta que me había acostumbrado a contestar tres o cuatro veces por semana. Los primeros días de regreso en Seattle habían sido casi insoportables. Todos estaban hablando sobre Royce King, su arresto y subsecuente despido de D.D.H., y mi involucramiento en todo el asunto.

Al principio me sentía como un venado ante los faros de un auto, y aunque todos querían saber qué había pasado, no les gustaba preguntarme directamente, así que el edificio pronto se encontró abundando en rumores. Para el final de mi primer día de regreso al trabajo, la historia circulando en D.D.H. era que Royce me tuvo encerrada en la habitación de hotel hasta que acepté casarme con él, de esa forma aseguraba su posición dentro de D.D.H. que ya corría peligro debido al retiro de Peter Hale. Para ser honesta, las ridículas historias hacían que fuera más fácil lidiar con toda la atención. Me reía de lo absurdas que eran y le quitaba importancia al incidente todo lo posible.

Después de cinco días de hablar y pensar en nada más que Royce King, estaba cerca de explotar. Primero había sido con la policía. Extenuantes declaraciones, identificar a Royce como el culpable, y permitirles tomar fotos de mis heridas. Luego tuve que convencer a mi madre de que de verdad estaba bien, y no necesitaba pasar unos días en casa con ella. Después de ella tuve que explicarle a Phil porque me había guardado las atenciones no deseadas de Royce y luego, en una verdadera modalidad policiaca, mi padre insistió que le contara detalladamente el minuto a minuto de todo lo que había pasado. Para cuando regresé a mi apartamento ya no podía seguir hablando de eso, afortunadamente podía contar con Amber y Carmen. Se aseguraron de que yo estuviera bien, me dijeron que ahí estaban si necesitaba hablar, luego concentraron toda su atención en la herida y en remedios para asegurarse de que no me quedara cicatriz. No tenían idea de lo agradecida que estaba con ellas por esa distracción.

Probablemente Edward fue al que le resultó más difícil lidiar con todo eso. En él ahora tenía un guardaespaldas y resultó ser un asistente personal también. Él me preparaba café a mí, me compraba la comida e incluso intentó quitarme algunas de mis actividades diarias para bajar la carga de trabajo. Fue raro y me di cuenta que prefería más al Sr. Cullen cuando estábamos en la oficina.

—¿Ya está listo para mí? —me preguntó Emily una mañana cerca de diez días después de que regresáramos.

—Le acabo de pasar una llamada, pero no creo que tarde mucho —le dije y luego la vi mirarme con una expresión muy conocida en el rostro—. Estoy bien.

—Demasiado bien si me preguntas —dijo con seriedad—. No hay pena en pedir ayuda o admitir que te está resultando difícil esto, Bella.

—Lo sé, Emily —gemí—. Créeme, si dejo a mi mente pensar demasiado en lo que pudo haber pasado comienzo a alterarme, pero ¿qué caso tiene? Edward estuvo ahí para evitar que la situación llegara más lejos, Royce fue arrestado y, aparte de una pequeña cortada, salí totalmente ilesa.

—Estás hecha de material fuerte, Bella —sonrió.

—Trabajar aquí tiene ese efecto —me reí.

—¿Qué dicen de Royce? —preguntó.

—Admitió el ataque y aceptó los cargos para recibir una sentencia reducida. Pasará doce semanas en la prisión, luego tendrá que hacer ciento cincuenta horas de servicio comunitario. —Creía que la sentencia era patética, pero sabía que después de eso le esperaba todavía más.

—Escuché que Rose hizo una fogata para despedirse de Royce en su jardín y quemo toda la ropa que él había comprado con su dinero y luego le envió las cenizas a su abogado —sonrió.

Rosalie Hale había armado un pequeño ejército de abogados para asegurarse que él tuviera más cargos en su camino por lo que le había hecho. Puede que el accidente ocurriera de la forma en que él le contó a la policía, pero los chantajes y amenazas llegaron después. Peter le dijo a Phil que tan sólo con tener a King fuera de la vida de su hija era suficiente y creía que ella necesitaba seguir adelante – soltarlo de una vez por todas. Sin embargo, Rosalie quería un cierre. Tenía un amigo nuevo en Emmett, que había hecho su misión ayudarla a llevar esto hasta el final.

—¿Cómo te va con Edward? —preguntó Emily en voz baja y se rio de mi expresión poco impresionada—. Oh.

—No me malentiendas, su preocupación es muy conmovedora y él ha sido muy dulce, pero sólo quiero… no, necesito que las cosas regresen a la normalidad. En realidad, extraño al Sr. Cara de Pito y estoy intentando pensar en qué cosas hacer para hacerlo enojar.

Ambas comenzamos a reírnos cuando escuché al tema de nuestra conversación aclararse la garganta. Me asomé por detrás de Emily y vi a Edward parado en la puerta de su oficina.

—Creo que Emily tenía una cita a las once y media, Srta. Swan —dijo fríamente. Obviamente estaba intentando ser un cabrón, pero atrapé la sonrisa tirando de sus labios—. Para que conste, llegar tarde y una mala ética laboral son formas seguras de sacar el lado menos agradable de tu superior.

—Entendido —dije, comenzando a sonreír enormemente.

—¿Lista? —le dijo a Emily y ella se apresuró a entrar en su oficina—. Dos cafés, si no es mucha molestia, Srta. Swan.

Asentí y él me guiñó antes de seguir a Emily.

Luego de que concluyera su reunión, él me llamó a su oficina. Tomé mi libreta y pluma, esperando una lista de cosas por hacer en su esfuerzo de ser más como el Sr. Cullen por petición mía.

—Perdóname si he sido muy agobiante —me dijo suavemente—. Es que sigo esperando que tú…

—¿Me dé un ataque? —terminé por él y se rio—. Edward, tienes que creerme cuando digo que estoy…

—No lo digas —comenzó a decir.

—Bien.

—Te dije que no dijeras eso —gimió.

—Te prometo que lo estoy, Edward. Tuve suerte, lo sé, pero todo resultó bien gracias a ti. No quiero obsesionarme con esto y tampoco quiero que tú lo hagas. —Me incliné y acaricié gentilmente el dorso de su mano—. Quiero olvidar todo sobre Royce King y San Francisco.

—¿Y mi comportamiento de patán sería una buena forma de mostrar que yo tampoco me estoy obsesionando con esto? —preguntó dudoso.

—Sí —le dije y meneó la cabeza—. No digo que necesitemos una repetición de lo que pasó en San Francisco, pero… supongo que quiero que seas tú mismo. Él es el hombre del que me enamoré, ¿recuerdas?

—Haré mi mejor esfuerzo —dijo, evidentemente divertido.

—¿Había algo más? ¿Tal vez algo relacionado al trabajo? —pregunté, agitando la libreta frente a él.

—Eso puede esperar. —Sacó un sobre de su bolsillo y lo empujó sobre el escritorio—. Ábrelo.

Dentro había una invitación para la última presentación del Cascanueces de esta temporada por el Ballet del Noroeste Pacífico. Estaba dirigida a Edward Cullen más acompañante para el 28 de junio – en diez semanas.

—¿Qué es esto? —pregunté. El Ballet no era lo mío, y tampoco creía que fuera del gusto de Edward, pero tenía la impresión de que esto era algo importante para él.

—Irina organizó a un grupo de gente para asistir a la última presentación; un evento de trabajo. —Se frotó el cuello—. Phil y tu madre, algunos otros gerentes de departamento y sus parejas, y estaba pensando que para entonces podríamos… tal vez querríamos… quiero decir, esperaba que nosotros…

—¿Tengo que adivinar cuál es el final de esas oraciones? —bromeé.

—Sólo tú puedes dejarme sin la habilidad de hablar, Bella —dijo y palmeó el escritorio con sus manos—. Intentémoslo de nuevo. Cuando llegue la fecha del evento, ya habrás pasado tu período de prueba y mi posición dentro de la compañía estará más establecida. Pensaba que podría ser un buen momento para dejar de esconder… lo nuestro.

Se veía nervioso y vulnerable, y por muy divertido que fuera molestarlo en este momento, no podía porque la verdad estaba tan abrumada como parecía estarlo él.

—Bien —dije lentamente y Edward se relajó—. ¿Estás seguro?

—Quiero hablar de frente con Phil e Irina, y explicarles todo antes de eso.

—¿Todo? —alcé una ceja y sonrió.

—Bien, podemos editarlo un poco.

Sonreí, sintiéndome exaltada y locamente contenta. No me gustaba esconder nuestra relación, pero entendía las razones de Edward. Sin embargo, ahora tenía una fecha en la cual enfocarme. En diez semanas podría estar caminando de la mano con Edward frente a las personas que conocíamos y con las que trabajábamos. Tal vez incluso podría tener la oportunidad de salir a comer con él o quizás…

—¿Me estás escuchando? —Edward agitó su mano frente a mi cara.

—Lo siento —me sonrojé—. ¿Qué estabas diciendo?

—Quería hablar contigo sobre algo más; relacionado al trabajo.

—Oh, por supuesto. —Agarré mi libreta y mi pluma otra vez.

—¿Recuerdas que le dije a Laurent Marchand que quería asignarle un miembro del equipo?

—Sí —asentí, pensando que probablemente elegiría a Alice—. ¿Quieres que agende una videoconferencia para que pueda conocer a la persona que hayas elegido?

—No es necesario. Ya la conoce. —Sonrió y me señaló con un dedo—. Creí que tú serías la elección perfecta.

—¿Yo? —me reí casi de forma histérica.

—Conoces la historia, construiste una buena relación con él y, más que nada, confío implícitamente en ti, Bella. —Se veía muy serio, estaba aturdida—. Todavía no estoy muy seguro de cómo se va a desarrollar esto, pero no se puede negar que tienes más que ofrecerle a esta compañía y no estamos aprovechando todo tu potencial contigo como mi asistente.

—De acuerdo —exhalé, incluso más confundida sobre a dónde iba esto.

—Llevo aquí el tiempo suficiente para saber cuáles son los eslabones débiles de mi equipo y estoy planeando reacomodar el departamento. —Se paró y caminó hacia la ventana—. Espera ver el anuncio para dos posiciones más en el equipo de edición al final de la semana; una de ellas podría ser tuya, si te interesa.

—¿De verdad? —le pregunté y asintió.

—Admitiré que no quiero perderte como asistente; además de tu trabajo, me gusta tener la oportunidad de mirarte todo el día, todos los días. —Se rio entre dientes y volvió a sentarse—. No decidas nada en este momento, piénsalo un poco.

—¿Puedo preguntarte algo? —Edward asintió, así que continué—: Esto es genuinamente porque crees que puedo hacerlo y no sólo por nuestra relación, ¿cierto?

—En absoluto, esto es meramente profesional. —Su sinceridad era inconfundible.

—Vaya —murmuré, incluso más abrumada de lo que me había sentido cuando mencionó que me llevaría a un evento de trabajo.

Hice lo que pidió; fui a casa y lo pensé seriamente. Para la mañana siguiente tenía una lista del tamaño de mi brazo con razones de por qué sería bueno para mí aplicar para la nueva posición y sólo una razón de por qué sería malo, pero no poder hablar y mirar a Edward durante todo el día no iba a ser la razón por la que al menos no hiciera el intento.

Efectivamente, dos anuncios aparecieron en el tablero de noticias al final de la semana y decidí aplicar para una vacante. Edward sonrió cuando vio mi carta de aplicación en su escritorio sólo unas horas después, incluso se ofreció a redactar una carta de recomendación.

Conforme los días comenzaron a pasar y mi evaluación de las doce semanas comenzó a acercarse, Edward me dijo que Phil decidiría al final si me quedaba con el trabajo dependiendo del resultado de la evaluación. Era buena en mi trabajo – malditamente buena en mi trabajo – así que me sentía llena de confianza.

Desafortunadamente, esa confianza había sido otra equivocación que resultó ser un error monumental.

¿Adivina qué? E x

Me tallé los ojos y miré la hora.

—¿Dos y media? —gruñí.

No adivino, platico, bromeo, ni digo refranes a las dos de la mañana. B x

No había pasado la tarde con Edward. Las chicas y yo habíamos ido al cine y luego las dejé invitarme la cena. Probablemente los mensajes durante la madrugada era la forma en que Edward me castigaba por haberlo abandonado por las chicas.

No eres divertida. Hice una oferta por la casa.

¡Genial! B x

¿Genial? ¿Es todo lo que tienes? Estoy decepcionado, Bella. Esperaba más entusiasmo. E x

Regresa al primer mensaje y añade entusiasmo a la lista de cosas que no hago a las dos de la mañana. Estoy feliz, cruzaré los dedos para que acepten tu oferta. B x

Fue una oferta generosa, estoy en una buena posición y quieren una venta rápida. Aceptaron de inmediato. E x

¡Doble genial! ¿Podemos hablar de esto en la mañana? B x

En lugar de contestar el mensaje, Edward decidió llamarme.

—¿Estás jugando? —murmuré—. Primero me despiertas a esta hora, luego presumes que te compraste la casa más increíble de todas. Estoy tan celosa y cansada; no es una buena combinación, créeme.

Se rio.

—Sólo quería hablar contigo sobre eso. Estaba pensando que vas a pasar mucho tiempo en la casa… así que tengo que preguntarte algo.

Mi corazón saltó y de repente la hora ya no me molestó en absoluto.

—¿Preguntarme qué? —Mi mente estaba inundada con imágenes de nosotros almorzando en la terraza y relajándonos en el jacuzzi todas las tardes.

—No quiero que te sientas presionada ni nada —dijo y me pregunté si podía escuchar mi corazón martilleando contra mi pecho—. ¿Me ayudarías a decorar?

—¿Decorar? —repetí e intenté esconder la decepción de mi voz—. Um, sí.

—Genial. No me interesan ese tipo de cosas —dijo, y justo cuando estaba a punto de inventar excusas para colgar, añadió—: Quiero que te guste.

—¿La casa? Me gusta. Me encanta —le dije, todavía me sentía un poco desanimada y molesta conmigo por haberme dejado llevar.

—Quiero que te guste porque también es tu casa, o espero que lo sea pronto.

—¿Qué? —dije y se rio.

—¿Por qué crees que quería enseñártela? Puede que todavía no estemos en ese punto, pero te amo, Bella. La idea de que estés ahí en las mañanas es algo que me gusta mucho.

Como dije… perfecto.

Un día antes de mi evaluación Edward estaba en su oficina con el remplazo de Royce King. Edward había estado cubriendo el puesto y ahora estaba a punto de entregárselo al chico nuevo. Ben Cheney era un millón de veces mejor que su predecesor y Edward parecía respetarlo. Estábamos a mitad de la tarde y yo estaba a punto de ponerme al corriente con todo lo que tenía que hacer, así que, con el propósito de divertirme, decidí molestar un poco al Sr. Cullen.

Sabes, han pasado casi seis semanas desde que me follaste en tu escritorio. B x

Lo vi revisar discretamente su celular y luego alzar la vista para verme sonriendo antes de regresar su atención a Ben. No respondió así que lo intenté de nuevo.

Fue tan bueno. Pienso en eso todo el tiempo. Estoy pensando en eso justo ahora… sólo pensarlo me pone caliente. Voy a tener que quitarme la ropa interior, es demasiado incómodo. B x

Se removió en su silla y me reí, pero siguió sin responder.

Estoy pensando que es una pena que tengas compañía en tu oficina. Mi falda está tan ansiosa por desaparecer como mi ropa interior.

Siguió sin responder mi mensaje de inmediato, pero su evidente incomodidad me animó. Seguí con los mensajes sexys, cada uno más explícito que el anterior. Finalmente, mi celular vibró.

Terminaré con esto en cinco minutos. Lleva tu culo a algún lugar privado justo ahora, Bella. E x

¿Tal vez al baño? Sé que existe la posibilidad de que nos atrapen, pero de esa forma podemos terminar lo que comenzamos en la fiesta. B x

Cuatro minutos, Bella. E x

Corrí al baño de hombres, el cual se usaba menos que el de mujeres. Era pequeño, pero el lavamanos serviría su propósito. Me quité las bragas, me subí la falda y me senté en el lavamanos. Con un minuto y quince segundos de sobra, Edward entró y ni siquiera tuve la oportunidad de pronunciar una palabra antes de que su boca estuviera sobre la mía. Inmediatamente me puse a desabrocharle los pantalones y gimió cuando metí la mano en su bóxer.

Me jaló hacia la orilla del lavamanos y se puso de rodillas.

—Santa mierda —gemí, su lengua y su cálido aliento encendieron un fuego en mi estómago en cuestión de segundos—. Edward.

—Shh, Bella —murmuró y tuve que morderme el labio, esperando que eso fuera suficiente para mantenerme en silencio.

—Mierda, Edward… yo… oh —Me aferré a la orilla del lavamanos y cerré los ojos con fuerza cuando me corrí, luego dije jadeando—: Fóllame, Edward… ya, por favor.

Se paró y envolví mis piernas alrededor de su espalda, enterrando los talones en su trasero.

—Necesitamos encontrar una razón para trabajar este fin de semana —siseó al embestir sus caderas, entrando en mí con un movimiento suave y delicioso.

—Mmm —murmuré, demasiado distraída para prestarle atención.

Empezó de forma lenta y pude notar que él no dudaría mucho. Creo que todas las provocaciones que había hecho por mensaje regresarían a morderme el culo ahora. Entre más duras se hacían sus embestidas, más tenso se sentía él de donde me estaba sosteniendo en sus hombros. Edward titubeó cuando gemí y en dos embestidas más duras y profundas… profundas, ambos terminamos.

—Voy a hacer un esfuerzo consciente por no pensar en dónde estamos —dijo, su cálido aliento me hizo cosquillas en el cuello—. Mi escritorio es mucho más higiénico.

—Aquí es más tranquilo, créeme. —Le besé la cabeza y me ayudó a bajarme del lavamanos. Señalé el cubículo y dije—: Iré a limpiarme.

Estaba a punto de rodearlo cuando me bloqueó el camino. Con una cálida sonrisa, agachó la cabeza y me besó. Parecía que no tenía prisa por regresar a trabajar, así que le seguí la corriente con felicidad – besar a Edward era algo que podía hacer durante todo el día todos los días.

Dos voces nos asustaron y luego la puerta exterior del baño crujió, antes de poder reaccionar, Edward me empujó hacia el armario de limpieza y cerró la puerta.

—Ves, te dije que no pasaría nada —la voz de Colin fue la primera que reconocí—. Sabes que Cullen diría algo si saliéramos ahorita a fumar.

—Si nos atrapa nos despedirá, lo sabes, ¿cierto? —dijo Embry, pero Colin bufó.

—Ni siquiera está en su oficina, probablemente le está dando órdenes a algún otro pobre inútil. —Escuché el chispazo de un encendedor y luego el olor a cigarros entró al armario.

—Bella tampoco está en su escritorio —dijo Embry con toda la intención y contuve el aliento—. ¿Crees que Claire tenía razón sobre ellos?

—Probablemente. Quiero decir, ella tiene que estarse acostando con él, ¿por qué otra cosa se molestaría en aplicar para ese trabajo en nuestro departamento? —espetó Colin—. Usó a papi para conseguir un trabajo y se folló al jefe para conseguir otro; es un chiste.

—Tal vez ha estado pasando por un tiempo. Todos se preguntaron cómo demonios le hizo Cullen para llegar a esa posición, especialmente cuando todos sabíamos que Royce era el que seguía. Acostare con la hija del jefe es una manera segura de conseguir un trabajo como ese, y dicen que está en fila para ocupar la posición de Dwyer. Parece una relación que los beneficia mutuamente.

Colin estuvo de acuerdo y miré nerviosamente a Edward, que se veía sorpresivamente tranquilo – demasiado tranquilo, en realidad.

—Si ella consigue ese trabajo hará que Cullen sea el imbécil más grande de la compañía. Todos saben que ella sólo es una niñita rica y mimada escondida en las faldas de su papi.

Siguieron hablando mal de mí y criticando a Edward durante los siguientes minutos, me sentí como una basura. Me pregunté si Edward saldría por la puerta para retarlos, pero al hacer eso sólo demostraría que tenían razón con sus sospechas sobre nosotros.

Al fin, después de lo que parecieron ser horas, se fueron y nos quedamos ahí parados en silencio.

—Debería regresar —murmuró Edward eventualmente y asentí—. Espera un minuto o más antes de salir, por si acaso.

Una vez más sólo asentí y sin decir otra palabra ni un solo beso, él se fue. Me eché agua en la cara y me acomodé la ropa, sintiendo las lágrimas amenazando con derramarse. Me tomé unos minutos y me recuperé. No quería que nadie, ni Edward, viera lo mucho que me había afectado.

Edward estaba trabajando en su oficina cuando regresé a mi escritorio y se quedó ahí por el resto de la tarde. No me pidió nada, ni siquiera un café, y cuando me fui al terminar el día, apenas alzó la vista para mirarme.

A pesar de que había trabajado duro y no había hecho nada mal, seguía siendo percibida como una malcriada mimada buena para nada más que para follarse al jefe. Me pregunté si después de todo sería buena idea aplicar para esa posición.

—Por supuesto que es una buena idea —gritó Amber después de contarles a ella y Carmen lo que había pasado—. No dejes que esos cabrones te digan qué hacer. Si quieres ese trabajo, ve por él; eres inteligente, amable, y ellos sólo usan a Phil como una razón para criticarte. Mándalos al carajo, Bella, mándalos a todos al carajo.

—Mándalos al carajo —repitió Carmen y sonreí—. Te irá muy bien como… ya sabes una… ¿qué era?

Nos reímos de ella, pero escuché lo que ellas dijeron porque sí había trabajado duro y podía hacerlo – Edward lo pensaba. Fue su idea aplicar para el trabajo y él me estaba dando a mi propio cliente, un cliente muy importante, para empezar. Dejaría que mi trabajo hablara por mí, eso podría silenciar las críticas, ¿cierto?

—No estaba seguro de cómo lidiar con esto —me dijo Phil, sacándome de mis reflexiones—. Era una transición grande para ti, sin embargo, había escuchado cosas buenas de ti.

Sonreí, me pregunté si fue Edward quién habló tan bien de mí. Podía ver un archivo abierto – mi archivo – frente a él y encima de todo estaba lo que asumía era mi evaluación. De inmediato reconocí la letra como la de Edward y estaba ansiosa por leerla, o al menos escuchar lo que él tenía que decir.

—La Sra. Goff creyó que crecerías en un rol más retador y Emmett dijo que fuiste invaluable en el viaje a San Francisco; una pieza clave en asegurar el libro de ficción con Marchand después de que el otro trato se canceló. —Suspiró, sacudió la cabeza y golpeteó con su dedo la evaluación de Edward—. Así que, después de leer esto no puedo decirte lo decepcionado que me siento.

Espera… ¿decepcionado? ¿Qué?

Edward…

¿Qué demonios hice? Carajo.


¡Sorpresa! No me aguante y decidí actualizarles dos veces el mismo día. Y uh-oh parece que habrá problemas en el paraíso, ¿qué habrá hecho Edward?

Como siempre, gracias por su apoyo y por leer mis traducciones; no olviden dejarme sus comentarios ;)