Disclaimer: Slam Dunk pertenece a Takehiko Inoue y esta historia es solo por entretención, surgida de un momento de aburrimiento en cuarentena y sin grandes pretensiones.
Notas de la autora: 1) Para conocer las aventuras de Mitsui, Akagi y Kogure en la universidad y el rumor comentado aquí, pueden leer el ff "El departamento de Kogure".
2) 12 capítulos después, al fin vamos a centrarnos en el supuesto personaje principal de este ff.
3) No sé por qué le invento historias a los extras.
Se recomienda ajustar los márgenes para una lectura cómoda.
Se agradecen los comentarios, sugerencias y correcciones.
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El primer amor
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Capítulo 12: La decisión de Yohei
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Aunque la temporada de lluvia estaba terminando, no era extraño que al comienzo del otoño aún se encontraran días así. Cuando nació también llovía, por eso su mamá decidió cambiarle el nombre de Camellia a Lily como los lirios de agua.
Tomó otro sorbo de café mirando por la ventana, era temprano, pero se extrañó de que Sendoh todavía no le contestara el mensaje de buenos días diario. "¿Debería llamarlo? Quizás se quedó dormido y llegará tarde a clases..."
A Narumi nunca le ha gustado su cumpleaños y cuando pequeña insistía en celebrarlo con Moss, para imitar a sus otros hermanos mayores gemelos que hacían todo juntos. A él le gustaba tener un día dedicado completamente a su figura, a Narumi la desesperaba. Después, de adolescente, le desesperaría tener que compartir cualquier cosa con ellos.
- Veintitrés años ya...
Quizás era eso, con un solo día la diferencia entre sus edades se hacía mucho más grande. Y su deseo de decirle a todo el mundo sobre su amor por Sendoh también. La necesidad de estar con él más tiempo y sin tener que rechazarlo. No, definitivamente no le gusta su cumpleaños.
Estuvo desanimada en clases y con anterioridad programó un examen para el día siguiente y así disculparse con sus padres para regresar rápido a su departamento en la noche, sin tener que estar demasiado tiempo ignorando a Sendoh en medio de la celebración.
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Se escuchaban murmullos a la entrada de la preparatoria Shohoku. ¿La razón? Un joven guapo y alto, con un paraguas verde de ridículo diseño de peces estaba bajo un cerezo cercano. Aunque no vestía su uniforme, Ohkusu, Takamiya y Noma lo reconocieron inmediatamente: Akira Sendoh, capitán del equipo de Ryonan, estaba esperando algo o a alguien de Shohoku. Noma hizo gestos indicándoles a Sakuragi y Mito que se apresuraran.
- ¡SENDOH! ¿Qué haces acá? ¿Vienes a enfrentar a este tensai?
El número siete le sonrió amablemente y se acercó. Aunque siempre era interesante jugar contra Sakuragi, hoy estaba demasiado ocupado.
Yohei Mito lo miró de arriba a abajo mientras conversaban sobre el campeonato nacional con su amigo. Tenía un mal presentimiento que rápidamente se hizo realidad cuando el muchacho interrumpió a Hanamichi para levantar el brazo saludando entusiasmadamente a alguien.
La profesora de inglés se acercó al grupo. "¿Qué hace Akira en la entrada de mi trabajo? ¿Realmente se quedó dormido y faltó a clases?"
- Lily - dijo con su sonrisa gigante.
- Narumi sensei... Sendoh, ¿Por qué no estás en la escuela?
- Tenía preparativos pendientes. Me la llevo - anunció su novio al grupo de estudiantes tomándola de la mano.
- ¡Espera!
Yohei Mito no supo qué se apoderó de él, pero sabía que tenía que detener a Sendoh con alguna excusa.
- Tengo unas dudas... sobre el examen de mañana... íbamos a la sala de profesores...
Nada de lo que decía tenía mucho sentido porque estaba en blanco, ya había estudiado y no tenía ninguna pregunta, por suerte sus amigos estaban ahí.
"TANTAS DUDAS" gritó Takamiya dramáticamente mientras Noma sacaba sus cuadernos y Ohkusu comenzaba a hablar de tiempos verbales. Hanamichi aportó de la manera más sincera: sosteniendo los paraguas de todos y admitiendo que realmente no sabía que mañana había un examen.
La profesora comenzó a explicarles de inmediato mientras les decía que ese no era el momento ni el lugar. Todos ponían mucha atención, todos menos Yohei que la miraba preocupado. Y Sendoh lo notó.
Quizás era su imaginación, pero estaba seguro de que todos los encuentros que había tenido antes con el grupo habían sido relajados. Sakuragi, bruto como podía ser, le había apretado la mano de más unas cuantas veces, pero sus amigos jamás fueron hostiles. Y, sin embargo, hoy percibía hostilidad de uno de ellos.
Sendoh no temía un enfrentamiento uno a uno en el baloncesto y no lo temería ahora, así que decidió intentar comprobarlo, solo por jugar. Alargó la mano hasta la cinta que mantenía el cabello de la profesora en una coleta y la tiró suavemente hasta desarmar el nudo para que cayera suelto. Narumi se giró enojada.
- Te ves extraña con el cabello tomado, me gusta suelto como lo llevas siempre.
Lo dijo colocando suave e íntimamente un mechón tras su oreja que la sonrojó, pero él no le estaba prestando atención sino que seguía mirando al grupo de estudiantes.
- ¿No le queda mejor así?
Esperó la respuesta y, a excepción de Yohei Mito, todos los chicos asintieron despreocupadamente. Narumi se enojó más.
- Propongo que nos guardemos las opiniones. Y tú no desarmes el peinado de otros...
- ¡Narumi sensei, el cabello suelto le queda hermoso!
La interrumpió el gritó la chica del esguince que ya se encontraba totalmente recuperada. La profesora se giró para saludarla, no tenía sentido enojarse así que le sonrió de regreso. La muchacha se sonrojó.
No lo malentiendan, no era una "admiradora" de la profesora, pero desde que fue cargada como una princesa, algo en ella despertó. Le tomaría un par de años decidir si había descubierto una fantasía o si el número de personas de las que podía enamorarse había aumentado al notar que las mujeres también podían ser príncipes azules rescatándola... de escaleras resbalosas. La respuesta sería las dos opciones, pasaría unos confusos años en la preparatoria, pero un buen tiempo en la universidad aceptando todo lo que le gustaba.
- No puedo enseñarles más en este minuto, pero repasen los exámenes anteriores y, por favor, no dejen el estudio para último minuto. Te digo a ti, Hanamichi Sakuragi.
El pelirrojo comenzó a reír mientras sus amigos se burlaban. Mito se relajó hasta que notó que Sendoh aún lo observaba.
- Hora de irnos, no puedes llegar tarde a tu cumpleaños.
Los chicos se entusiasmaron haciéndole preguntas como su edad y qué haría para celebrar. Se incomodó y no supo bien como terminar la conversación.
- Tsukimi -dijo Yohei suavemente.
- Sí -le sonrió, agradecida por el inesperado desvío- la primera luna llena de otoño, aunque dudo que se vea con esta lluvia.
- Quizás deberíamos jugar pronto -interrumpió Sendoh.- Lily, ¿a quién apoyarías en un juego Ryonan contra Shohoku?
- A Shohoku - no se sorprendió con la respuesta.
- ¿Y a quién apoyarías en un juego entre Sakuragi, sus amigos y yo?
- Recién preguntaste lo mismo.
No, Sendoh no se refería a jugar contra los amigos pertenecientes al equipo.
- Es una lástima que ustedes no practiquen básquetbol, a Lily le gustan mucho los jugadores. - La mujer abrió los ojos y le dio un codazo en el costado, apurándolo para que pudieran irse rápido de la escuela.
Era una provocación que todo el grupo entendió. No tenían experiencia en el baloncesto, pero sí en peleas callejeras y reconocían un desafío. Una vez se alejaron, Mito se giró con seguridad para mirar a su mejor amigo.
- Hanamichi, quiero entrar al equipo.
Si la teoría de Yohei era cierta y a Sendoh realmente le gustaba la profesora de inglés, esa era la única oportunidad de desafiarlo y el pelirrojo lo sabía.
- ¡RYOCHIN! ¡YOHEI ES EL NUEVO NÚMERO 14 DEL EQUIPO!
- Hanamichi Sakuragi -gritó Ayako que caminaba junto al capitán hacia la entrada de la escuela- ese es número de Mitsui.
- Mitsui es universitario y 14 es el doble de bueno que 7.
Para Miyagi eso no tenía sentido, pero realmente no le importaba el número de una camiseta que no se estaba usando.
- ¿De qué estás hablando, Hanamichi?
- Yohei debe vencer a Sendoh. No hay tiempo de explicar, vamos al gimnasio.
- Hoy no tenemos entrenamiento, como dijo Anzai sensei, recuperarnos también es parte del proceso.
- RYOCHIN, ESTO ES POR AMOR.
Ay, el amor, lo único que siempre lograba convencer a Miyagi. Así fue como Yohei Mito se unió al equipo de baloncesto y su entrenamiento comenzó ese mismo día.
Un mes más tarde, cuando Ayako visitara a Akagi en la universidad (en medio de los rumores de que Mitsui y Kogure eran pareja), le contaría al tirador de tres puntos que el adolescente que lo había golpeado brutal -pero merecidamente- usaría su camiseta. Esa no fue una buena semana para Mitsui.
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- ¿Qué fue eso? - preguntó enojada y confundida cuando ya se habían alejado de la preparatoria.
Sendoh no respondió y mantuvo su sonrisa. Era solo un presentimiento -casi totalmente comprobado- y ella se molestaría con la simple insinuación porque se tomaba su trabajo muy en serio... pero había algo ahí.
No importa cuánto sepas teóricamente, cuántas técnicas practiques o qué tan talentoso seas, hay algo que se aprende solo jugando, una y otra vez, año tras año. Es la experiencia la que te enseña a adelantar el movimiento del oponente, a leer sus pensamientos en la cancha. Eso le pasó con Yohei Mito. Reconoció un movimiento, una posición que él había ocupado antes por muchos años.
¿Qué hacer entonces? No le preocupaba su novia, pero tampoco le gustaba la idea. Además, si era un poco parecido a su amigo pelirrojo, Mito podría ser una caja de sorpresas. No pudo evitar sonreír, disfrutaba los desafíos.
- Nada. ¿Va a saludarme ahora, Narumi sensei?
- Por favor no, ya estamos lejos de Shohoku and roleplay is not my kink. Hola, Akira -le besó la mejilla- ¿Vas a contarme por qué faltaste a clases e ignoraste mis mensajes?
- Hablando de eso. Ya conozco la reglas, pero creo que disfrutaríamos más tu cumpleaños si nos quedamos juntos...
- ¡NO ESTAMOS HABLANDO DE ESO! ¿Qué te pasa hoy? Y eso que sucedió una vez no volverá a ocurrir hasta que seas mayor de edad.
- ¡Faltan dos años! -Suspiró. -Puedo esperarte todo lo que quieras, lo sabes - Narumi se apoyó en su hombro con cariño, le agradaba escucharlo. - Además, significa que te proyectas conmigo.
"Es cierto, lo hago".
- Pero solo para que conste -dijo acercándose a su oreja y susurrando- aquello que pasó hace meses... pasó tres veces, no una.
La profesora se estremeció y decidió no mirarlo. Sendoh se regocijaba avergonzando a su novia. Ella le comentó de su día y del test que preparó para el siguiente, avisándole que intentaría terminar rápidamente con la celebración y que por favor no intentara detenerla, su cumpleaños la agotaba y ponía de mal humor. Su novio se detuvo. Narumi a su lado también, preocupada.
- ¿Akira, ocurre algo?
- Compartamos un paraguas.
- ¿Te crees la heroína de un shoujo?
Se burló, pero cerró el suyo y se cubrió con el de su novio. Él la abrazó de pronto, apoyándose en ella. Algo le pasaba y Narumi no entendía qué. Supuso, erróneamente, que era lo mismo que la preocupaba desde la mañana.
- Oye, tienes una mancha blanca en el cuello.
Era harina, se acercó a su cuello para soplarla y Sendoh se estremeció. La besó, pero sus ojos estaba abiertos y fijos en ella. Reanimaron el paso y caminaron en silencio hasta la estación. De pronto fue el turno de ella para detenerse. Sendoh la miró bajo la lluvia un momento, parecía muy distante. Se apuró a cubrirla otra vez con el paraguas.
- Quiero decirle a todos.
Estaba cansada de pretender que era solo su vecino. No quería ir a un templo sin su compañía y no quería tener que decir que estaba soltera o morderse la lengua para no contar una anécdota tierna o graciosa de su novio cuando Kato sensei o sus amigas hablaban de su vida diaria. Y deseaba hacer algo tan simple como caminar con él de la mano, desayunar con él, visitarlo en su casa... y también dejar de ser jalada a los arbustos.
Quizás otro día se habría negado, pero el cumpleaños o quizás la misma presencia de Yohei Mito convencieron a Sendoh de que ya era hora.
- Esta bien.
La cara de su novia se iluminó mientras lo agarraba de la bufanda para bajarlo a su altura y besarlo. Por fin. Ese era un excelente regalo de cumpleaños.
Salieron de la estación y comenzaron a caminar lentamente a casa. Esta vez fue Sendoh quien se sorprendió al ser jalado a la plaza donde estaba la cancha. El lugar de su primer beso. "Gira". La orden fue clara y simple, lo hizo y sintió el movimiento en su bolso, había guardado o sacado algo, no estaba seguro. Trató de tomarlo para revisar, pero ella se lo impidió. Lo jaló para besarlo y para seguir caminando. Al llegar a la puerta se miraron.
- ¿Ahora o después?
- Después, quiero comer pastel antes de que intenten matarme.
Sendoh sonrió. Su novia amaba el pastel, pero se preocupaba demasiado, él sabía que la aceptarían. Por favor, su mamá la adoraba casi más que a él y su papá siempre recordaba cuando la niñita extranjera del frente llegó con las mangas totalmente mojadas con un pez dorado para su hijo. Ese no era el punto, simplemente no quería que sus padres controlaran su hora de llegada y la invitaran a estar con ellos porque no podrían estar a solas. No quería compartirla con el mundo después de esperar tantos años.
Entraron juntos diciendo que se encontraron en la esquina. Las cuatro amigas de Narumi de la universidad y de la escuela estaban ahí, también sus tres hermanos y sus familias, más la de Sendoh. Realmente odiaba su cumpleaños, se sentía observada como si fuera un espectáculo de circo. Especialmente hoy.
Akira se sentó al otro lado de la mesa y su actuar era tan natural que la descolocaba. Sus amigas del colegio, que lo habían conocido de pequeño, estaban asombradas de lo crecido que estaba y en un momento en que no los estaban mirando, Sendoh se acercó al oído de su novia para decirle "creo que soy muy popular con las mujeres mayores".
Cantaron, comieron, le entregaron los regalos y una vez que solo quedaban las familias, los reunió a todos en la sala de estar. Caminó hasta el pequeño sillón ocupado por su novio y se sentó a su lado, tomándole la mano y descansándola en su pantalón. Las manos de él sudaban, pero sonreía tranquilo.
- Tengo que contarles algo. Es... es...
No podía. Vio a Sendoh abrir la boca para decirlo, pero lo detuvo. Ella debía hacerlo.
- Estamos saliendo... desde hace 8 meses.
El tiempo pasa tan rápido. Todo se quedó en silencio. "Ya fue, me matarán. Crearé problemas entre vecinos, me dirán que es un bebé. Nos separarán. Eso no, por favor, eso no." Estaba preparada para todo lo negativo.
No estaba preparada para que su hermano mayor, Rue, hablara primero.
- ¿Te confesaste por fin? Wow... just wow.
Sendoh comenzó a reír. No pensó que fuera tan obvio para ellos.
- For fuck's sake. - Agregó Ren, el otro gemelo.
Moss tenía una sonrisa tan grande que su hermana se asustó.
- I'm sorry, what the hell is going on? - preguntó Lily.
- Moss siempre supo que le gustabas y hace años apostamos a que jamás se declararía. Yo además dije que no aceptarías. Muchas gracias por eso, ahora nos golpeará con la pelota de baloncesto diez veces a cada uno y ya no estoy en edad de aguantar ese dolor.
"Veinte a ti" recordó Moss chocando los cinco junto a su esposa. Así resolvían los problemas cuando jóvenes: se golpeaban con la pelota de baloncesto hasta cansarse. "Unos idiotas." La estupidez de sus hermanos la distrajo de los ojos llorosos de la mamá de su novio. Una reacción totalmente distinta a la de su propia madre que casi brillaba. Su papá estaba serio, no mostraba ninguna expresión.
- Akari-san...
La mamá de Sendoh se acercó a su hijo y lo abrazó.
- La alcanzaste.
Akira sonrió devolviéndole el abrazo. Su madre sabía cuánto había esperado por ese momento. De pronto se giró a Narumi y esta se asustó, pero en realidad su suegra quería incluirla en el abrazo. Y así lo hizo hasta unos segundos después en que la separó agarrándola de los hombros, de manera levemente brusca.
- ¿Nada de sexo?
La pregunta la sobresaltó. No le habría sorprendido de su propia madre (que desde el otro lado del salón gritó "por favor, usen protección"),pero escuchar a una mujer japonesa decirlo era extraño. Y vergonzoso.
- Nada. Nunca. Jamás pasará.
- ¿Jamás? - preguntó Akira inocentemente solo para molestarla.
- Jamás -repitió ella. - Al menos hasta que él cumpla veinte años y sea mayor de edad.
- Ya aprobaron rebajarla a dieciocho -agregó
Ren sirviendo un poco de vino a su novio, un delgado y elegante hombre pocos años mayor que él.
- Sí, pero aún no entra en vigencia -dijo ella rápidamente. ¿Acaso creían que no estaba al tanto de las noticias?
- Bien -sentenció la mamá de Sendoh mirando a su esposo que estaba de acuerdo.
Lo demás fueron bromas sobre el pasado y recuerdos de los hermanos sobre Akira mirando a Lily todo el tiempo, obteniendo malas notas para que le enseñara, odiando a sus novios y evitándola en la playa o el río. Y muchos intentos para entregarle preservativos a escondidas.
- Este bebé es inocente, por favor, be gentle with him, Yama Uba -dijo Rue agarrando a Sendoh y abrazándolo como si lo protegiera.
- ¿En serio me estás comparando con una bruja anciana que vive en las montañas y come personas?
- Sí, de pelo largo y que parece joven. Tú.
- No, wait, quizás es Jorogumo, la mujer araña -agregó Ren, uniéndose al abrazo que su gemelo daba a Sendoh.
- Mmm -meditó Moss un momento mientras alimentaba a su hija- también puede ser una Hinoenma, que seduce a hombres jóvenes y con un futuro prometedor para arruinarlos.
- Todas las opciones parecen apropiadas - dijo su novio guiñándole un ojo. Perfecto, él también se burlaba.
- Oh really? Estoy segura de que la seducida fui yo.
- ¡Imposible! Primero, porque A-chan is a baby! -dijeron los gemelos al unísono como en la infancia.- Y segundo, porque una Hinoenma es hermosa... y bueno, tú eres tú.
Sus hermanos festinaban con la noticia mientras intentaban mantener la compostura cuando alguno de los padres miraba o se acercaba, adolescentes en el cuerpo de hombres adultos. Por suerte el teléfono de Sendoh sonó para librarla de todo el asunto.
- ¡Hikoichi! ¿Es tan tarde? Voy para allá.
Le recordó a sus padres que esa noche se quedarían en casa de su kohai para ver videos del equipo contrario y preparar una estrategia. Debía cumplir con su deber de capitán. Los tres dejaron la casa luego de que su novio se despidiera de lejos, las miradas de las dos familias hacían que todo fuera muy incómodo.
Narumi jugó un rato con Anne, su sobrina, hasta que se quedó dormida y volvió a los brazos de Yoko, la esposa de Moss. Los hermanos se retiraron y su mamá comenzó a ordenar el salón. La profesora caminó a la cocina y se apoyó de brazos cruzados
- Otosan, no has dicho nada.
Su papá dejó de lavar los vasos y se giró con las manos aún llenas de espuma.
- Es más joven que tú.
El padre de Narumi la adoraba y siempre había desconfiado de sus novios... tuvo razón las dos veces. Pero Akira era diferente y no sabía cómo explicarle lo considerado y bueno que era con ella y con todo el mundo. A excepción de Taoka sensei que se enojaba a diario cuando llegaba tarde a los entrenamientos.
- Te ama, es obvio, siempre ha sido obvio - "para todos menos para ti" quiso agregar.- ¿Y tú?
Lily asintió. "Bien" fue la única respuesta de su padre. Se despidió de la familia y tomó los sus regalos. El viaje hasta su departamento pareció eterno y sus hombros se sentían cada vez más pesados. Su papá se demoraría en aceptarlo, pero contaba con su permiso.
Llegó a casa arrastrando los pies, recordando que no tenía cómo ingresar. Golpeó la puerta un par de veces y Sendoh abrió con una gran sonrisa.
- Encontraste las llaves - le dijo mientras se sacaba los zapatos, el abrigo y dejaba las bolsas a un costado. El estudio ya estaba temperado.
- ¿Cómo supiste que lo de Hikoichi era mentira?
- Te conozco.
- ¿Qué habrías hecho si no me daba cuenta y te quedabas sin llaves?
- Te conozco.
Lo repitió sin explicar mucho más. Pensó que, pasara lo que pasara, él llegaría tarde o temprano a su departamento. Narumi notó un pequeño strawberry shortcake en la mesa. Su forma irregular demostraba que era casero y explicaba la harina en su cuello y que faltara a clases ese día. Probablemente lo preparó mientras sus padres estaban en el trabajo.
Se acercó a su novio y deslizó las manos bajo su camiseta para calentarlas y abrazarlo. Él se estremeció. La levantó y ella cruzó las piernas en su cintura para abrazarlo del cuello.
- ¿Vamos a mantener la promesa que le hiciste a okasan?
- Yo no prometí nada- contestó ella con seguridad besándolo y mordiéndole el labio inferior antes de separarse. - Definitivamente no, pero primero comeré tu regalo, tú puedes ser el postre.
Sendoh sonrió. Le gustaba su novia cuando no se contenía. "Feliz cumpleaños" le dijo por fin, antes de soltarla y servirle un café con un trozo de pastel.
- ¡Tenemos que contarle a Sakuragi! - gritó Sendoh cuando estaban terminando de comer.
La mujer tosió de la impresión.
- ¿Por qué te importa tanto lo que piense Sakuragi? ¿Quieres dejarme sin trabajo?
- No es su opinión la que me interesa.
Lily intentó sacarle más información, pero no hubo caso y se distrajo con las frutillas y la crema en la boca de Akira que, por cierto, cocinaba muy bien.
- ¿Entiendes que no vamos a dormir? Mi día fue muy estresante.
- Lo sé. Tu baño está preparado, vi unos videos sobre masajes para la tensión. También preparé el desayuno de mañana y el almuerzo.
Lily rodó los ojos, era tan perfecto que casi la enojaba. Le sugirió que se uniera a ella en la tina y como pocas veces lo vio completamente avergonzado mientras se negaba. Se rio, "Quizás fui demasiado lejos para un solo día, yo también debo contenerme."
- También quiero ir a ver la luna a la playa.
- ¡Sigue lloviendo! ¡Y lo de no dormir no era literal, mañana debo trabajar y tú no puedes faltar a la escuela otra vez!
Sendoh apoyó la cabeza en su regazo.
- Está bien, si deja de llover y no es demasiado tarde... iremos a la playa a ver la luna. No es justo que siempre me convenzas de todo... el verdadero yokai eres tú.
"También te amo" pensó Akira.
Lamentablemente, no dejó de llover.
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Yohei se quedó esa noche en casa de Hanamichi. Repasaron jugadas del campeonato nacional anterior y su amigo le prometió que Anzai sensei le haría un entrenamiento especial e intensivo.
Mito sabía que no conseguiría el nivel del pelirrojo ni el de Sendoh, pero un pase bien logrado o una defensa correcta le bastaban. Una felicitación de ella. Que simplemente lo viera jugar su deporte favorito. Hanamichi lo apoyaba, claro que podría vencer al capitán de Ryonan.
Esa noche se quedó despierto hasta muy tarde esperando que se despejara un poco para ver la luna llena del Tsukimi. No pudo hacerlo, pero se sentía renovado, volvería a ser el Yohei Mito de siempre, recuperaría su seguridad.
