Preparando la Trampa
Industrias Solaris, Seattle, Estados Unidos de América
Saudia sonrió mientras miraba por la ventana. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido una razón profesional para visitar Seattle, así que, de cierta sombría forma, le alegraba que Matthew le hubiera pedido que visitara. Quería caminar un poco por la ciudad, pero anticipaba que los negocios probablemente tomarían todo su tiempo disponible aquí.
El Cronista iba a ser el que saliera de observación esta vez. Sentado a su lado vistiendo ropa civil regular, fácilmente se mezclaría con la muchedumbre y se iba a tomar unas semanas para… hacer lo que sea que tenía planeado. No sabía del todo lo que quería hacer, pero le aseguraba que solo quería algunas semanas. Así que era un posible riesgo de seguridad, por supuesto. Pero dado que había realizado similares excursiones en el pasado sin incidentes, sabía que el riesgo era bajo.
El taxi en el que viajaban freno hasta detenerse y miro por la ventana hacia la base de Industrias Solaris. Un rascacielos de altura modesta comparado al resto de Seattle, aun así, era un edificio impresionante con ventanas levemente oscurecidas que lo formaban. Casi literalmente un palacio de vidrio. No había ninguna marca distintiva en el edificio en sí, excepto el logo de la compañía casi al pie del edificio.
Igualaba a la persona que Matthew había construido alrededor suyo y de su compañía; abierta, transparente y modesta.
"Tengan cuidado si entran," les advirtió el conductor al frenar, mirándolos a través del espejo. "Parece que tienen compañía."
Saudia miro hacia la entrada y vio una gran muchedumbre afuera, algunos tenían pancartas y otros gritaban eslogan y canticos. Su labio se curvo hacia arriba mientras observaba la multitud. Protestas. No le sorprendía mucho para ser honesta. Tener una de las empresas de armas más grandes en uno de los estados más liberales del país iba a atraer la atención de los grupos liberales anti armas y anti guerras.
Mas aun dado el actual debate sobre la regulación de las armas. Personalmente no estaba lo suficientemente informada en lo especifico de la situación, pero estaba enterada de lo que estaba pasando. Matthew era un experto en política estadounidense.
"¿Es común esto?" Pregunto el Cronista mientras se soltaba el cinturón de seguridad y se le acercaba.
Su conductor bufo. "¿Ha estado viviendo bajo una roca o algo? Si, es bastante común. Especialmente con lo que paso hace unos días."
El Cronista alzo una ceja hacia el conductor, claramente curioso por saber que había pasado, pero se encogió de hombros y se mantuvo en silencio. "¿Quieres bajar aquí?" Le pregunto Saudia, sabiendo que no era el mejor lugar para desembarcar para él.
"Si," respondió el, sorprendiéndola. "Quizás aprenda algo."
Saudia se encogió de hombros, era su elección y tenia cosas que hacer. Abriendo la puerta, salió hacia el brillante sol. Las nubes en el horizonte indicaban que había una tormenta acercándose, pero estaría dentro del edificio mucho antes de que llegase. Le había pagado al conductor por adelantado, así que se marchó unos segundos después.
"Nos vemos, Saudia," le dijo el Cronista, poniéndose sus anteojos de sol. "Espero que su reunión sea productiva."
"Eso espero," le respondió asintiendo. "Vuelve cuando hayas terminado. Matthew se asegurará de que vuelvas al Bastión de forma segura."
"Lo sé," le aseguro con una sonrisa. "Ahora, tengo cosas que hacer." Y con eso, camino hacia la multitud que se agrandaba lentamente. Tomando un vistazo más cercano a los participantes, le pareció levemente interesante que era un grupo bastante diverso. Muchas veces, los protestantes terminaban siendo principalmente una demográfica u otra. Este grupo en particular parecía estar formado por una saludable mezcla de etnicidades blancas, negras e hispanas.
Miro hacia atrás hacia la entrada del edificio. Varios guardias Solaris habían rodeado el perímetro, manteniendo a la protesta a raya. Aunque no todos los empleados de Solaris eran EXALT, cada uno de los guardias lo era y probablemente la reconocerían, así que dudaba que la tendrían fuera mucho tiempo.
La multitud había tomado por completo el frente y vio a doce guardias Solaris protegiendo la entrada con sus manos unidas frente suyo en una postura firme. Vestían variaciones de sus uniformes, trajes negros y pantalones. Imitaban la vestimenta del Servicio Secreto estadounidense, menos las gafas de sol, que sin duda había sido una elección por parte de Matthew. También les faltaban las bandanas por razones obvias, y en vez de mostrar emblemas de EXALT, tenían un emblema Solaris.
Como eran seguridad registrada, los guardias están armados con pistolas solaris y medidas de control de huelga no letal adicionales. Legalmente, podrían usar armas de asalto, pero Matthew había decidido en contra de ello ya que sentía que solo escalaria las cosas. También era un tema de imagen y de política, ya que era visto como una de las personas más razonables dentro del debate de las armas. Si armaba su seguridad con armas automáticas, daría la impresión de que estaba eligiendo un lado; haciendo extremadamente difícil mantener su posición neutral, como quería.
Aun así, los guardias no tenían nada que temer si la multitud se salía de control. Tenían completa licencia para defender los cuarteles y a sí mismos por cualquier método necesario con todo el apoyo legal de Industrias Solaris. Saudia no tenia duda de que dos o tres guardias Solaris podrían controlar la multitud con el equipamiento adecuado, ni hablar de doce. Sin mencionar que la seguridad del edificio incluía torretas desplegables en el caso de una emergencia.
Decidió ir por el lado más lejano para atraer la menor cantidad de atención posible, rodeando con cuidado la multitud y se acercó al guardia. "Solo personal autorizado," le dijo cuando se le acerco.
"Saudia Vyandar," le respondió ella, mirándolo a los ojos. "Me esperan."
Sus ojos se abrieron en sorpresa, pero no reacciono de otra forma. Admiraba su control. "Mis disculpas, Directora," la saludo, inclinando su cabeza. "Puede entrar. ¿Requiere una escolta?"
"Me encargare," dijo ella sacudiendo su cabeza, viendo como la multitud se agitaba cada vez más. "Además, tienen suficiente con lo que tratar."
La más mínima sonrisa cruzo sus labios. "Me preocuparía mas por su seguridad, Directora. Si siguen creciendo, y creen que tienen la ventaja numérica, tendremos que terminar con algunos."
"Entonces por su bien, espero que se calmen," murmuro, volviendo a mirar a la multitud. "¿Puedo preguntar que paso para causar esto?"
"Oh, ¿esto?" Dijo el encogiéndose de hombros. "No fue un tiroteo esta vez, lo crea o no. Industrias Solaris hizo un arreglo con el estado de Washington para proveer a la policía estatal con equipamiento y armas. Hay charlas que implican que, si va todo sin incidentes, podríamos proveer armas a la policía en una escala nacional."
Saudia frunció el ceño. "¿Por qué es eso un problema?"
La miro, frunciendo el ceño también. "La situación no es tan simple como piensa. Creo que Matthew podrá explicar la situación mejor. Sabe más sobre eso que yo."
Saudia asintió. "Lo hare. ¿Cuál es tu nombre?"
"Brandon Solaris, Directora."
Ella inclino su cabeza. "Gracias, Brandon. Matthew escuchara de tu servicio."
"Gracias, Directora," le respondió asintiendo. "Que su reunión sea productiva."
Y con eso, camino hacia el interior del edificio. El área de recepción era estándar, suelos de baldosas con mesas de mármol y escritorios en la parte superior. Había algunos muebles en el lobby, pero nada que sentía debía examinar de cerca. Muy poca manufactura ocurría aquí y se usaba más que nada para propósitos administrativos, pero sabía que Matthew tenía varios pisos dedicados a la investigación y desarrollo.
Pero supuso que estaría en su oficina así que se dirigió hacia el ascensor que la llevaría allí. La había puesto en lo más alto, así que pasaron varios minutos antes de que llegara. Saliendo hacia el alfombrado pasillo, intento recordar el camino. Si, directamente al final, si recordaba correctamente.
Matthew había hecho que su oficina tomase medio piso, aunque a decir verdad solo una fracción era espacio de "oficina". Esencialmente había hecho su casa aquí y el resto del espacio incluía un dormitorio, un baño y una pequeña cocina. Así que se acercó a la entrada bastante rápidamente.
Como era de esperar del dueño de una empresa tan grande, tenía un escritorio en frente de su puerta, aunque no tenía ningún recepcionista presente. En vez, protegiendo la puerta había una mujer en traje de combate Solaris entero. Pantalones negros de Kevlar con un chaleco de combate y botas, su vestimenta era similar a esa que usaban las unidades de SWAT estadounidenses. El negro escudo a prueba de balas que descansaba en su espalda solo reforzaba esa imagen.
Sostenía un rifle de asalto Solaris en sus guanteletes y Saudia noto varios cuchillos y una pistola colgando de su cinturón. Aunque le faltaba un casco, su penetrante mirada era suficiente para hacer que los posibles intrusos pensaran dos veces atacar, si es que no los detenía directamente. No era tan alta como Saudia, mas bien de altura promedio.
La luz blanca iluminaba su piel de alabastro y cabello negro aun mas. A pesar de su actitud, tenía un rostro amable detrás de su imponente equipo. Brillantes ojos, piel impoluta y labios que revelaban hoyuelos cuando sonreía contrastaban con la mujer que veía cubierta de equipo de combate.
La noto acercándose y se relajó un poco. "Bienvenida, Directora," la saludo, su acento revelaba sus orígenes ingleses.
"Hola para ti también, Lidia," le retorno Saudia con una sonrisa. Lidia Solaris, Cabecilla de seguridad de Industria Solaris, ex oficial de SWAT y esposa de Matthew Solaris, inclino su cabeza en respuesta.
"Matthew esta dentro," le dijo a Saudia, girándose para abrir la puerta. "¿Presumo que sabes cómo llegar a su estudio?"
"La puerta de la izquierda, ¿correcto?" Recordó.
"Correcto," confirmo Lidia. "Me asegurare de que no sean molestados."
"Se aprecia," le agradeció Saudia, y luego se detuvo. Probablemente no tendría mucho tiempo para hablar luego. "¿Cómo están los niños?"
"Excelentes," le respondió Lidia, mostrando su hermosa sonrisa. "Ambos están en el polígono de prueba con unos prototipos. Ambos están aprendiendo bastante con ellos."
"Igual que su madre," le hizo el cumplido Saudia con una sonrisa. "Debes de estar orgullosa."
"Lo estoy," respondió Lidia, ajustando el mango de su rifle. "Aunque creo que Riley esta más interesada en el lado de negocios de las cosas. Matthew y yo hemos estado hablando sobre incluirla más en el negocio."
"Si crees que puede manejarlo, déjala," sugirió Saudia. "Nunca se es muy joven para empezar."
"En eso estamos," acordó Lidia asintiendo. "Pero ya veremos."
"Bueno, supongo que debería hablar con Matthew ahora," dijo Saudia de mala gana. "Pero fue lindo hablar un poco."
"Lo fue," dijo Lidia de acuerdo, resignada. "Tristemente, nuestro deber viene primero. Espero que una vez que hayamos eliminado a XCOM y a los aliens, las cosas se calmaran."
Eso esperaba, aunque incluso con los aliens y XCOM fuera de comisión, tendrían que reestablecer control sobre el resto del mundo. Una tarea que probablemente consumiría aun mas tiempo. Bueno, tenían mucho que hacer antes de siquiera empezar a considerar eso. Saudia camino hacia la oficina oficial y tomo la primera puerta a la izquierda.
Se abrió para revelar el estudio de Matthew Solaris y donde conducía la mayor parte de su verdadero trabajo. Era muy elegante, con alfombras ornamentadas, cortinas y muebles. Tenía estanterías que cubrían un lado de la pared, aunque una buena porción de estas estaba vacía. Nunca había añadido un libro a menos que lo haya leído por completo y le hubiera gustado. Naturalmente, esto resultaba en que la mayoría de los libros sean ficción o documentos sobre la historia de EXALT.
Una holomesa descansaba en el medio de la sala, con Matthew de pie a su lado, mirando lo que iluminaba. Frente suyo, del lado donde no había estanterías, había varias pantallas que mostraban información o canales de noticias estadounidenses. Todos estaban silenciados de momento, ya que Matthew tenía su atención en otro lado.
A medida que se le acercaba, vio que la holomesa mostraba un mapa de los Estados Unidos, había diferentes estados pintados de distintos colores por alguna razón. Matthew se le giro cuando se acercó y le sonrió. "¡Directora!" La saludo jovialmente. "Me alegra que haya llegado."
"No estaba segura," bromeo mientras se le acercaba. "Tienes una buena multitud afuera."
El bufo de buena manera. "Una molestia, que consiste de gente con buenas intenciones, pero equivocadas. Afortunadamente, su convicción se destruye cuando se la enfrenta al lado opuesto. Saldré luego y los calmare." Sus labios se curvaron en una satisfecha sonrisa. "Me pregunto cómo me trataran luego de hablarme."
Saudia sacudió su cabeza. "Así que, dime. ¿Qué está pasando? Unos de los tuyos, Brandon, me conto un poco, pero dijo que debería hablarlo contigo."
"Esta situación en particular surge de un contrato que Industrias Solaris acaba de firmar," respondió Matthew, frotándose la frente. "¿Asumo que Brandon te conto?"
"Si," le confirmo ella. "Aunque parece un tema algo extraño que protestar."
"Lo seria, pero no has visitado los Estados Unidos en un tiempo," dijo Matthew de acuerdo, sacudiendo su cabeza. "Aunque la razón para que esto suceda es un hilo de eventos en los que policías dispararon a sospechosos desarmados, o que ya se habían rendido. La mayoría eran minorías y eso solo llevo a la gente a una locura. Varios se volvieron virales en varias redes sociales en días, lo que movió a miles de personas a pedir justicia por las víctimas."
Saudia frunció el ceño, mirando a Matthew. "¿No es un poco prematuro? ¿Especialmente si viene de redes sociales?"
"¿Dónde cualquier video puede ser hecho para que cumpla una agenda? Por supuesto," Matthew dijo asintiendo. "Pero esta gente no está pensando racionalmente o claramente. Ven el video donde le disparan a alguien y automáticamente hacen su juicio. Algunos de los videos son legítimos, y otros fueron editados o se los tomo muy fuera de contexto. El resultado final son los Estados Unidos con un gran grupo vocal que odia a la policía y creen que son racistas, y se les une el creciente grupo que pide por la desmilitarización de la policía."
Bueno, esto era interesante. "¿No quieren que la policía tenga acceso a equipamiento militar?"
"No, ni ningún otro tipo de armamento avanzado" dijo Matthew suspirando. "Pero fallan en darse cuenta que esto ya no es el 1950. El policía del pequeño pueblo ya no existe. La policía existe para regular la ley, no para hacer amigos," unió sus dedos. "Personalmente, creo que es más que nada por miedo; no le gusta que la gente con autoridad sea más peligrosa que ellos."
"¿Asumo que hay otro lado en esto?" Pregunto Saudia, mirando la holomesa. "¿El lado más o algún equivalente así?"
"Algo así," confirmo Matthew, cruzándose de brazos resignadamente. "El problema más grande es que el suelo neutral está desapareciendo rápidamente. Ambos lados están marcando sus frentes y eso no deja mucho lugar para la charla o los compromisos. Me he mantenido neutral hasta ahora, pero tengo mucha presión de ambos lados simplemente por mi posición."
Sabía que le decía la verdad. Si había alguien que personificaba la neutralidad, al menos públicamente, era Matthew y las Industrias Solaris. Al contrario de la mayoría de empresas armamentísticas, sus afiliaciones políticas eran sorprendentemente partisanas. Había sorprendido a los medios al ser la única empresa fabricante de armas nacionales que no estaba afiliada con la NRA y el partido republicano. Varias veces había apoyado legislaciones que sentía, y lo declaro públicamente, eran necesarias e inteligentes.
Se había armado como una voz de la razón, un hombre dispuesto a ver ambos lados de un conflicto y hacia frecuentes apariciones en múltiples medios para dar su opinión en problemas que lo involucraban. Aunque no se olvidaba de la meta superior de EXALT, ella sabía su objetivo más pequeño: quería suplementar a la NRA como la voz mas influencia dentro del lobby de las armas.
Personalmente despreciaba a la organización apasionadamente, y al menos de acuerdo con lo que ella había visto, estaba encaminado para reemplazarla. La NRA odiaba ser negada públicamente, por supuesto había lanzado una campaña difamatoria para desacreditarlo. Un movimiento increíblemente estúpido, ya que no tenían idea con quien terminaron tratando.
Junto con Elizabeth, Matthew se había asegurado de que la corrupción de la organización saliera a la luz y termino saliendo de esa situación con más influencia política que nunca. La NRA aun existía, por supuesto, pero habían terminado su cruzada en su contra y ahora pretendían que las Industrias Solaris no existían. Y ahora, Matthew era el único que remotamente estaba dispuesto a llegar a un compromiso en la legislación de las armas, tenía la atención, si no el apoyo del partido democrático, al igual que los elementos más moderados del republicano que agradecían tener una alternativa.
Una vez mas estaba agradecida que se había negado a participar en el Rex Fecit cuando su predecesor había resignado y en vez de eso declaro querer concentrarse en aumentar la influencia de EXALT sobre Norteamérica. Habría odiado tener que desacreditarlo o matarlo, si es que hubiera podido en un principio. Matthew, junto a Elizabeth, eran los únicos dentro de EXALT que sentía que podían vencerla por la posición de Director.
Pero por suerte, ninguno de los dos había decidido tomar parte, dejando que sus hermanos y hermanas intenten conseguir la posición. Si las familias no tuvieran prohibido casarse entre sí, estaba segura de que lo habría elegido como su esposo. Tenía principios, era inteligente, y, sobre todo, creía en las metas de EXALT por completo. Aunque si lo hubiera hecho no habría conocido a Ethan, y esa habría sido una perdida aun mayor. De todas formas, Lidia era una mujer con suerte.
El problema en cuanto a la policía era interesante, pero había una pregunta que aun tenia. "¿Por qué está ganando tracción ahora esto?" Demando saber. "Pensaría que una invasión alienígena limitaría este tipo de molestia pública."
"Simplemente dicho, porque aún no han sentido los efectos de un ataque alienígena," explico Matthew. "Se han salvado de grandes ataques, así que todo este problema es… No quiero decir un tema extranjero, pero es la mejor descripción para su punto de vista." Sus labios de alzaron. "También ayudo que la situación en Alemania estuvo bajo control cuando repelieron la influencia alienígena y destruyeron el navío alienígena."
Volvió a mirar a la holomesa. "Otra razón es que este era un problema que venía creciendo desde antes de que invadieran los aliens en primer lugar. ¿De verdad crees que la gente se va a olvidar su causa y pondrá a lado sus diferencias cuando la supervivencia de nuestra especie está en riesgo?"
Era deprimente lo preciso que era eso. "¿Quizás?" Murmuro esperanzadamente. Bueno, la respuesta tenía algo de sentido. Otro ejemplo era como el humano medio era llevado por la emoción, no la razón. "Volviendo al tema que nos compete, ¿asumo que los republicanos y los demócratas se han alineado predeciblemente?"
"Algo así," suspiro Matthew, sus labios se curvaron en una sonrisa sin humor. "Y con la reciente seguidilla de tiroteos, la mayoría de los demócratas quieren aumentar las regulaciones de armas y reinventar por completo la forma en la que la policía se maneja. Los republicanos no han ayudado a la situación tampoco poniéndose planamente del lado de la policía en todas las instancias e ignorando los problemas que existen en el sistema. Ni hablar de intentar llegar a un compromiso en cuanto a legislaciones de las armas."
Saudia frunció el ceño. "¿Cuántos tiroteos han pasado?"
"Suficientes como para causar revuelta publica," explico Matthew, tocando varios botones en la holomesa y los guiones holográficos aparecieron de su lado. "Tres en particular sobresalen. El primero fue una masacre en una iglesia en Carolina del Norte. Toda la congregación fue eliminada en un ataque coordinado bastante impresionante," frunció sus labios. "El número de muertes fue de ciento treinta y siete."
"Que terrible," dijo Saudia suspirando tristemente. "Pero… ¿si fue coordinado…?"
"Eran ex miembros del Cartel," respondió Matthew sombríamente. "Asumo que traicionaron al Cartel y decidieron que era mejor terminar sus vidas con un suicidio por policía que enfrentarse a la retribución del Cartel," su tono se endureció. "Todos fueron asesinados."
"Desafortunado," declaro Saudia sombríamente. "Podrían habernos provisto de información."
"Quizás," el tono sombrío de Matthew no disminuyo. "Aunque me habría asegurado de su muerte de una forma u otra."
"¿Y los otros?" Presiono Saudia, mirando los titulares.
"Siguió el tiroteo de Disney," explico Matthew. "Una mujer de alguna manera paso un rifle de asalto a través de las cabinas y empezó a disparar. Murieron treinta y muchas más personas salieron heridas," comenzó a tocar la holomesa ausentemente. "Era una ex empleada, así que el razonamiento aceptado es que era venganza, pobremente ejecutada. La capturaron y actualmente está en juicio."
"¿Planeas involucrarte?" Pregunto Saudia.
"Uso un rifle Solaris," declaro sombríamente Matthew. "Ya he dado mi declaración de simpatía públicamente y al mismo tiempo alenté un juicio justo," el fantasma de una sonrisa apareció en su rostro. "Aunque privadamente, me voy a asegurar de que le den la pena de muerte."
Saudia frunció el ceño. "¿Estás seguro de que no estaba mentalmente insana cuando lo hizo? Las cortes no le darán la pena de muerte si lo está."
"Me alegra que me lo preguntaras," le dijo Matthew con un tono de voz artificialmente ligero, caminando hacia su escritorio y retirando un archivo. "Afortunadamente conozco a varios doctores que están dispuestos a tomar mi lado y asegurar que cualquier pedido de insanidad falle. Y en el evento de que eso no pase…" Se encogió de hombros. "Los accidentes pasan en las prisiones y hay muchos que harían lo que las cortes temen."
Entendía el sentimiento, aun si personalmente lo consideraba algo duro. "Estoy segura de que la vida en prisión es lo suficientemente dura," le dijo, no del todo feliz con apoyarlo en esto.
"Para ti, quizás," le respondió el, sacudiendo su cabeza. "De todas formas, el ultimo tiroteo fue en respuesta a una instancia en la que dos policías dispararon a cuatro afroamericanos sin armas en Texas. En esa instancia, los policías estaban en falta por completo y fueron arrestados," descanso su mandíbula sobre su puño." Desafortunadamente, eso no fue suficiente para algunas personas. Un grupo de cuatro afroamericanos respondieron yendo a uno de los distritos más ricos y disparándole a quien pudieran. Fue otro ataque bien planeado y uno que claramente había estado preparándose desde hace tiempo. Una guardería fue acribillada junto a varias familias. El número de muertes final fue de cincuenta y cinco."
Saudia sintió una tristeza inmensa ante eso. "¿Quiénes eran?" Pregunto finalmente.
"Eran parte de un pequeño grupo supremacista negro," explico Matthew sacudiendo su cabeza. "Honestamente no los había considerado una amenaza legitima hasta que paso. Un error que no repetiré."
"¿Los mataron también?"
"Si," dijo Matthew suspirando. "Pero lo que llego a las noticias de verdad fue como respondió la policía. El grupo supremacista ya no existe. Arrestaron a casi todos y le dispararon a los que no. Esto fue hecho junto a la guardia nacional."
"La presidenta debe de haberlo autorizado entonces," noto Saudia. "Eso podría irle en contra."
"Nuestra querida señora presidenta no esta exactamente preocupada con las opiniones políticas en este punto," señalo sombríamente Matthew. "Esta más concentrada en hacer lo que le parezca justo. Una lástima que ella tenga que ser la presidenta ahora que empezamos a movernos. Me agrada bastante."
"¿Así que hubo consecuencias?" Pregunto Saudia.
"No tanto como pensaría," le respondió. "Aunque no ayudo las relaciones raciales mucho. Una gran porción de la comunidad negra no está contenta con lo que llaman `Un ataque preventivo´"
"Así que," Saudia camino alrededor de la mesa hasta que se le enfrento. "La gran pregunta: ¿Cómo podemos usar esto?"
"Supongo que esa es una pregunta valida," respondió humorísticamente. "Pero si, hay varias maneras en las que podemos tomar ventaja. Dije que teníamos una oportunidad para controlar América y lo decía en serio. Ahora, uno de esos caminos es mas verdadero que el otro."
Saudia alzo una ceja curiosamente. "Explícate."
"Hay dos caminos abiertos frente a nosotros," explico Matthew, apagando los hologramas que mostraban los títulos y los reemplazo con imágenes de personas que le eran desconocidas. "Ambos caminos dependen de las venideras elecciones presidenciales. Las campañas van a empezar en los próximos meses y ambos lados están armando sus respectivas agendas."
"La elección en si no es hasta dentro del próximo año, ¿correcto?" Recordó Saudia, viendo las imágenes. "Esto parece apresurado, incluso para la política estadounidense."
"Porque lo es," acordó Matthew. "Puede atribuirse en su mayoría a que el liderazgo de ambos bandos odia a Treduant. Los demócratas la odian por razones obvias y los republicanos sienten que su administración ha sido muy dañina para el partido en general. Desde que ha empezado a ignorar el liderazgo republicano, se ha distanciado aun mas. Tuvieron suerte de que no quisiera ir a una reelección."
"Hmm," Saudia lo pondero. "¿Qué impresión te da ella? ¿Podría sernos útil?"
"Nicole Treduant es alguien que tristemente no estaría interesada en nuestros objetivos," respondió tristemente Matthew. "Nuestra influencia sobre ella ha sido limitada simplemente porque se maneja mas personalmente que la mayoría de presidentes. Pero su autoridad se desvanece rápidamente y sugiero que nos movamos a sujetos más prometedores.
"Entendido," Saudia asintió. "¿Tienes gente elegida?"
"Por supuesto," Matthew se vio levemente molesto de que siquiera se lo preguntara. "Hay cinco candidatos, dos demócratas y tres republicanos quienes creo que tienen la mejor chance."
El alzo un dedo. "Pero antes, explicare mejor los caminos abiertos ante nosotros. La invasión alienígena va a ser un problema central de campaña, ambos lados trataran de decir que lidiaran con eso mejor que la oposición. Los republicanos van a empujar todo lo que puedan; los demócratas lo harán su punto central también, aunque siento que pueden ser influenciados por temas más domésticos."
El la miro. "Entonces, la decisión que se tiene que hacer es sobre qué tipo de Estados Unidos nos será más útil. Nuestra alianza con los aliens no durara y cuando hagamos nuestro movimiento, sería mejor que estemos lo mejor preparados para repelerlos."
Empezó a caminar delado a lado. "Una presidencia republicana significaría una América más estable, militarmente, y permitiría una defensa mas coordinada ante los alienígenas. También veo potencial para la introducción de medidas más autoritarias. Lo que haría más fácil para que la población se acople cuando asumamos control del país."
"Dudo que le guste al público," comento Saudia. "Los americanos en particular son bastante sensibles cuando se trata de sus libertades, incluso si es por su propio bien. Aunque," ella alzo la mirada en pensamiento. "El miedo es un potenciador poderoso."
"Eso sí que lo es," acordó Matthew, sus ojos brillando. "Y con un aumento de ataques en ciudades americanas, me imagino que la gente estará dispuesta a dar algunas de sus libertades a cambio de seguridad adicional. Temporalmente, por supuesto."
Sonrió cuando vio a lo que se refería. "Me imagino que los alienígenas verían el beneficio de golpear a una de las naciones más poderosas. Aunque espero que hay una desventaja aquí."
"No tendríamos tanta influencia como me gustaría," admitió Matthew, frunciendo hacia la holomesa. "Traer al país entero bajo nuestro control llevaría mucho más tiempo. Potencialmente años."
"¿Por qué más?" Le pregunto ella. "¿No sería igual que con una presidencia democrática?"
"No si las cosas van según el plan," respondió Matthew. "Porque en vez de concentrar las elecciones en la invasión, la llevamos hacia problemas domésticos. Brutalidad policiaca, control de armas, relaciones raciales en degradaciones, derechos de los estados, ese tipo de cosas. La gente está muy emocionalmente cargada ahora y podemos aprovecharnos de eso."
"Empeorando las cosas."
"Exacto," Matthew asintió, sonando satisfecho. "Empujamos más aún. Instigamos algo de terrorismo doméstico, creamos más tiroteos policiacos que llevaran a revueltas y protestas violentas. Todo lo que necesitamos hacer es que la gente se enoje."
Su idea tenia mérito. "Tendremos que elegir nuestros objetivos cuidadosamente," le advirtió. "¿Qué tan seguro esta de que esto funcionara?"
"Como experimento, decidí falsificar uno de estos tiroteos," explico Matthew pícaramente. "Elizabeth fue de gran ayuda allí. Lo hizo ver muy convincente; de todas formas, lo libere a las redes sociales y adivina que, todos actuaron exactamente como previsto. Pronto la mayoría de la internet clamaba por la cabeza de este oficial ficticio. Era bastante divertido ver el silencio absoluto que siguió luego de que se revelo que era falso."
"Siento como que sería más convincente si fuera real," murmuro Saudia, cruzándose de brazos. "Los cuerpos reales tienen un impacto mayor."
"Así es," dijo Matthew de acuerdo. "Y no temas. Conozco a suficientes personas como para asegurarme de que estos continúen pasando. Aquellos que apunan a las minorías son los más impactantes."
"Si buscamos mas protestas violentas, ¿Cuáles serían los más militantes?" Le pregunto ella.
"La comunidad negra, por supuesto," respondió firmemente Matthew. "Serían los más fáciles de usar. Están mucho más dispuestos a tomar acción que las comunidades hispanas o asiáticas; también tendrían apoyo de los grupos anti policía."
"Entonces, ¿Cómo es que el caos masivo nos asegura control de América?" demando saber Saudia, cruzándose de brazos.
"Simplemente, mientras los alienígenas eviten los Estados Unidos y la situación domestica empeore, debería ser suficiente para poner a un demócrata a cargo," continuo Matthew. "Y tenemos a alguien elegido que hará lo que haga falta para arreglar la situación. Y para hacer cambio significativo, deberían emendar la constitución o usar ordenes ejecutivas."
"Algo que me imagino no se lo tomaran muy bien." Respondió Saudia.
"Ah, pero ese es el objetivo," explico Matthew con una sonrisa. "Idealmente, para ese punto América debería estar muy dividida y cargada. La neutralidad no existe y la mitad de las personas demandan cambio, las otras demandan que las cosas se queden igual. Ambos lados se aferrarán a sus agendas sin importar que tan equivocados o no estén."
"Y si el presidente usa ordenes ejecutivas para forzar el cambio…" murmuro Saudia, empezando a ver dónde iba esto."
"…como para, por ejemplo, debilitar a la policía, los militares o infringir contra la segunda enmienda, entonces la gente se enojará," termino Matthew, viéndose satisfecho. "Y me imaginaria que mas ordenes serán pasadas, infringiendo en los derechos de los estados aun mas. No solo protestarían los gobernadores republicanos, pero podría ver varios estados demócratas teniendo problemas con esto también."
Saudia alzo una mano. "Ya lo promocionaste bastante. Ve al grano."
"Ciertamente es posible," confirmo Matthew. Aunque admito que tomaría mucho trabajo y recursos. Pero si es un éxito, podríamos darle forma a los ganadores para que los Estados Unidos sean el país que nosotros queremos que sea y que no funcione dentro de los confines del sistema ya existente."
Algo así estaría entre las operaciones más grandes jamás hechas en la historia de EXALT. Aun así, tenía varias reservaciones; no podían permitirse poner todos sus recursos en una operación de esta escala y tratar aun así con el resto del mundo. Sin mencionar que hay una chance decente de que esto no funcione tan bien como Matthew estaba esperando.
Pero el mayor problema para ella es que esto podría potencialmente ser una operación de varios años y estaba bastante segura que para ese punto su alianza con los aliens habría terminado. En ese escenario, una América unida funcionaba mejor para ellos que una dividida.
"Es ambicioso," dijo finalmente Saudia. "Antes de que comente, me gustaría saber tu opinión."
"Depende en gran medida del tiempo," respondió Matthew, observando la holomesa. "Veo poco que podamos hacer para acelerar las elecciones, así que tenemos mínimo un año antes de que podamos ver un progreso substancial. Pensando en el largo plazo, asegurarnos un presidente demócrata nos permitirá un control sin precedentes. Pero entonces nos encontramos con problemas si nuestra alianza sufre o XCOM interfiere aun mas. En ese caso un presidente republicano sería preferible, y nos aseguraría que mantendremos algo de control si nuestros planes con los alienígenas son interrumpidos."
Saudia asintió. "No creo que podamos permitirnos esperar años, por más que nos beneficiara. El mundo está cambiando a diario y los aliens no jugaran con nuestras reglas voluntariamente. Tenemos que pensar sobre la venidera guerra, podemos asegurarnos el control de los Estados Unidos una vez que los alienígenas sean derrotados."
"Entonces un presidente republicano," declaro Matthew asintiendo. "Con eso elegido, debemos elegir un candidato que apoyar."
"¿A quiénes tenemos?" Le pregunto mientras Matthew tomaba los retratos de los candidatos.
"Ex almirante de la armada Jonas Mallik," empezó a decir Matthew, indicando un hombre mayor con barba y cabello blanco. "De nuestras opciones, es por mucho el mas predecible. La invasión alienígena es el problema que ha enfocado y se ha puesto a sí mismo como el único con la experiencia y la convicción para defender América."
"¿Algún problema o es un candidato genérico?" Pregunto Saudia, evaluando la foto.
"Es un candidato de un solo tema," explico Matthew. "Dependiendo de a quien le preguntas, eso es bueno o malo. Es algo débil en cualquier política fuera de lo militar. Pero a medida que los ataques alienígenas aumenten a través de América, creo que la gente estará mas dispuesta a pasar por encima su falta de políticas domésticas." Dijo sonriendo. "Lo que nos da suficiente oportunidad para poner gente en su círculo interno como para dirigirlo."
"¿Podemos apelar a una demográfica mas grande que solo los militares y los republicanos?" Pregunto Saudia.
"No reamente, y esa es probablemente su más grande debilidad," admitió Matthew. "No es exactamente alguien diplomático o abierto a la negociación, algo que es una debilidad o una fortaleza dependiendo de a quien le preguntas. Nuestro trabajo prácticamente es marcarlo como el menor de los males para los demócratas y los independientes."
"¿Pero primariamente sería la mejor opción?" Pregunto Saudia.
"No en términos de uso estrictamente militar," reparo Matthew. "Seguiría las reglas de enfrentamiento y las convenciones de Génova. No, yo diría que es el más fácil de controlar."
"Lo que podría ser útil más tarde," asintió Saudia, ya le gustaban las opciones. "¿Quién sigue?"
"Kerry Valdez," continuo Matthew, asintiendo hacia un hombre de mediana edad de rasgos hispánicos con cabello negro grisáceo. "Previo gobernador de Georgia. Un hombre aparentemente razonable y bien hablado que nunca causa mucha controversia."
Saudia inclino su cabeza. "¿Aparentemente razonable?"
"El… Hmm, como lo digo," Matthew pauso dramáticamente. "Es un fanático. Algo así. Un fundamentalista cristiano con algunas vistas sociales anticuadas. Nunca lo notarias por la forma en la que habla, pero si escuchas lo que dice y está claro que se considera algún tipo de mensajero enviado por Dios mismo para arreglar las cosas."
Saudia hizo una mueca incomoda. "así que es un político bien hablado y que se cree un santo. Hermoso."
"Bueno," replico Matthew ligeramente. "Todos los políticos creen que so9n santos. Demonios, ambos partidos son increíblemente obstinados en sus creencias. Créeme," le sonrió auto despreciativamente. "Luego de recibir llamadas diciéndome que me matara simplemente por lo que hago, puedo asegurarte que la santidad existe más allá de los fundamentalistas cristianos."
"Es verdad," dijo ella de acuerdo, sacudiendo su cabeza. Incluso si la política africana podía argumentarse era más corrupta, parecían ser mas honestos que aquí. Al menos los políticos en África no se molestaban en esconder que eran corruptos. "Entonces, ¿Qué ventaja nos da esto?"
"Militarmente, es la mejor opción," explico Matthew. "Creo firmemente que hará lo que haga falta para defender América y si podemos controlar varios de sus consejeros cristianos, probablemente tendremos un buen control sobre su política. Aunque en su caso, sospecho que tendremos que confiar en el Congreso para asegurarnos que sus propuestas no causen mucho daño."
"Entonces, ¿Cuál es la tercera opción?" Pregunto Saudia.
"Creo que ya has oído hablar de ella," dijo Matthew, concentrándose en la tercera imagen. "Kamili Rono."
Ah sí, había escuchado hablar de la inmigrante de Kenia. La joven diplomática había ganado una reputación de participar en docenas de proyectos humanitarios, con la ONU como sponsor o no. Interesante que hubiera decidido ocuparse en la política, aunque tenía sentido. Había poco que pudiera hacer como persona, la influencia sobre un país le abriría muchas puertas.
"¿Qué nos ofrece ella?" Le pregunto Saudia.
"Unidad," respondió instantáneamente Matthew. "Sería una mediadora y tendría la mejor posibilidad para unir firmemente al país que el resto. Es excelente en sus discursos que apelan a virtualmente todas las demográficas. Provisto que removamos la competición demócrata, predigo que ganaría sin problemas, incluso quizás sin nuestra intervención."
"Aunque dudo que sea la más fuerte en cuanto a acción militar," se preguntó Saudia. "Declaro ser una pacifista."
"Lo que es un gran problema," dijo Matthew de acuerdo. "Usaría fuerza militar de mala gana, pero sería limitada y llevada por su conciencia y lo que es mejor para la gente. Características admirables, pero que no nos sirven por el momento."
"¿Cuánto podríamos influenciar?" Pregunto Saudia.
"Ciertamente podríamos meter gente en su círculo interno," declaro sombríamente Matthew. "Aunque mas allá de eso… es muy obstinada y probablemente ignore lo que sugiramos. Honestamente la vería como una candidata perfecta para el control directo. Sería una cabecilla excelente, pero no nos serviría bien por su cuenta."
"Control directo es arriesgado," advirtió Saudia. "Especialmente si va al público con las amenazas o sobornos. Creo que tiene el coraje para hacerlo."
"Supongo que eso depende cuanto podamos conseguir sobre ella," dijo Matthew encogiéndose de hombros. "Podríamos hacerlo lo suficientemente convincente como para que no hable."
Saudia asintió. Por más que le gustara Kamili, simplemente era muy débil y no se comprometía como para serles útil. Matthew tenía razón en que sería una excelente cabecilla, pero utilizar el control directo era un último recurso, y tenían otras opciones. "Podríamos usar a Jonas Mallik," le dijo ella. "Es el más moderado del grupo y el más fácilmente manipulable. Nos servirá bien."
El asintió. "Así se hará, Directora. Empezaremos a trabajar en remover a los otros candidatos."
"¿Y cómo planeas hacer eso?" Le pregunto curiosamente.
"Para los demócratas, creo que varios escándalos sobre varios candidatos erosionasen el apoyo sobre el partido," respondió Matthew, quitándole importancia con la mano. "Lavado de dinero, sobornos. Oh, y acoso sexual, no podemos olvidarnos de eso."
Ella alzo una ceja. "¿Tienes algo como eso?"
"Oh, estoy seguro de que existe," reparo él. "Pero ni siquiera necesito evidencia para hacer que suceda. Todo lo necesario estos días es la alegación y que la supuesta víctima salga con su historia. Juega justo con las emociones de las personas; los conmueve. No importa si es verdad o no, y no es difícil conseguir mujeres que lo hagan por una compensación."
Era un buen plan. Matthew entendía la atmosfera política y social de los Estados Unidos mejor que ella, así que se referiría a su juicio. "¿Y los oponentes republicanos?"
"Hmm," la miro. "Preferiría tu asistencia con eso. Simplemente porque sería mejor si murieran. No hace falta causar escándalos y causar daños al partido y es prudente construirles simpatía. Sospecho que nuestros amigos alienígenas serian útiles."
"Así es," dijo de acuerdo Saudia, pensando mas allá. "Espero que me envíes toda la información relevante."
"Por supuesto," reconoció el, inclinando su cabeza. "Y una cosa más antes de que concluyamos esta excelente reunión." Camino hacia su mesa y tomo una tableta. "He encontrado a alguien que Darian y tu podrían considerar reclutar." Él se la entrego luego de hacer aparecer información.
Miro el perfil. Un graduado afro-americano reciente, un genetista parecía, que parecía ser un experto. Su joven, pero duro rostro indicaba profesionalismo, aunque parecía un poco rígido por la foto, no sonreía y sus anteojos y pelada cabeza no lo hacían verse más amigable. "Richard Tygan," leyó su nombre en voz alta. "Nunca escuche hablar de él. ¿Crees que podría ser reclutado?"
"Si," Matthew asintió fácilmente. "Me imagino que saltara ante la oportunidad de examinar tecnología alienígena y nos ayudara inmensamente en aplicarla. Es joven e impresionable, así que creo que tenemos una buena oportunidad de transformarlo en un científico modelo de EXALT."
Saudia asintió y dejo la tableta. "Hablare con Darian. Gracias Matthew."
"Un placer," le respondió con una sonrisa. "Que tengas un viaje de vuelta excelente. Incluso si los Estados Unidos no caen totalmente bajo nuestro control, me asegurare que dirijamos su futuro."
"Una cosa más," le dijo ella, alzando una mano. Con un tono más duro dijo, "¿Estas demostraciones más? Las quiero bajo control. Si vamos a tener una Estados Unidos unida, preferiría que empezaras ahora."
"Así se hará," le aseguro él. "¿Cómo quieres que lo maneje?"
Ella alzo una ceja. "Simple, en estos tiroteos, determina la culpabilidad o inocencia de los oficiales implicados. Si son inocentes, apóyalos y libera pruebas. Si no, asegúrate de que sean condenados."
"Puedo hacerlo," respondió Matthew, frunciendo los labios. "Pero el proceso toma tiempo y podría no remover por completo a los protestantes, sin importar cuanta evidencia se muestre."
"Entonces desacredítalos," ordeno Saudia. "Planta gente entre las multitudes para interrumpirlos. Expone a sus líderes como criminales o peor. Pero quiero que las bajas civiles se mantengan a un mínimo," se detuvo. "Pero si se hace necesario… haz lo que haga falta."
"Notado," asintió él. "Debería poder hacerlo sin utilizar el asesinato."
"Bien," declaro ella, girándose. "Y quiero a estos grupos supremacistas eliminados. Todos."
Podía escuchar la confusión en su voz. "¿Cuáles?"
"Todos," enfatizo, su tono tornándose como acero. "No me importa que raza sean. El mundo ha avanzado por sobre ellos y su tipo solo alienta la división y el odio. Ya no se les puede permitir la protección de ser civiles. Se los considerara criminales agitadores y deberán ser purgados."
Se giro hacia Matthew. "¿Entendido?"
El trago y ella entendió por qué. Quitarle a un grupo no militar el estado de civil dentro de EXALT se hacía muy raramente, y mucho menos cuando dicho grupo no estaba interfiriendo directamente con EXALT. Pero ella suponía que esto calificaba, y removería lo peor de la humanidad en el proceso. Sus mentalidades arcaicas no tenían lugar en el mundo moderno y era hora de que cambie eso. América no lloraría sus muertes y tampoco lo haría el mundo.
Había problemas más grandes con los que tratar.
"Entendido, Directora," respondió firmemente.
"Debe ser permanente," enfatizo Saudia. "Usa maniobras legales si quieres, pero estoy segura de que Zara y Elizabeth apreciarían el entretenimiento."
"Estaba pensando lo mismo." Respondió el, inclinando su cabeza en deferencia. "Se hará."
"Adiós," le dijo ella, caminando fuera de la oficina. "Hablaremos pronto."
Entonces se marchó, dejándolo iniciar el proceso de decidir el próximo presidente de los Estados Unidos.
El Bastión, Centro de Comunicaciones
"Una lástima que tomaras el camino fácil," el holograma de Zara hablo a la vez que sacudía su cabeza. Vestida igual que durante la reunión, la única diferencia entre ese momento y ahora era el ligero brillo a su alrededor, que traicionaba que era solo un holograma.
La sala estaba diseñada de tal manera que los participantes en la reunión eran rastreados y sus imágenes eran enviadas a quien sea que estaba del otro lado de la comunicación. El resultado era que los participantes podían tener una reunión o discusión casi exactamente que en persona. Era una tecnología que Saudia amaba particularmente.
"Hubiera llevado mucho tiempo," defendió Saudia, mientras Zara caminaba de un lado al otro. Esperaba que Zara no aprobara de su decisión, pero entendería sus razones eventualmente. "No imagino que nuestra alianza con los alienígenas dure años."
"Un desafío que mis soldados y yo no tememos," dijo Zara bufando. "Pero en términos de pura practicidad, veo porque lo hiciste."
"Me alegra que lo pienses," respondió Saudia, aliviada. "Si tuviéramos más tiempo, lo habría hecho diferentemente."
"Una lástima igualmente," dijo Zara murmurando. "Me hubiera encantado irrumpir en la complacencia dentro de ese corrupto país. Necesita ser reconstruido desde su base."
"Algo que vi claramente allí," dijo Saudia suspirando. "Por más que me disgusten las revoluciones violentas, una podría ser necesaria para los Estados Unidos en el futuro."
"Es obligatoria," dijo Zara siseando. "No solo para ellos. Solo estas prolongando el problema. Una vez que la guerra termine, América volverá a ser lo que es ahora."
"Cruzaremos ese puente cuando lleguemos," le dijo Saudia. "Además, hay muchos países mucho menos estables que los Estados Unidos con los que tenemos que tratar primero."
"Estoy de acuerdo, pero dudo que hagas algo sobre ellos mientras tanto," acuso Zara, cruzándose de brazos. "Si, si, ya sé que tienes planes específicos. Igualmente es agraviante."
"No todo puede resolverse con guerra," le recordó cansadamente Saudia. "Una revolución violenta solo funciona a corto plazo."
"¿Quién habla sobre revolución?" pregunto Zara. "Sabes lo que pienso. Oriente Medio tiene que ser purgado. Por completo."
Saudia suspiro. Esa opinión en particular era una muy poco popular dentro de EXALT ya que era insultante, descuidada y simplemente errónea. Ningún país o gobierno estaba mas allá de la salvación; por supuesto, tomaría tiempo, recursos y dinero, pero podía hacerse. Zara personalmente veía poca razón para intentar ejecutar planes que tomaran años o décadas y prefería un acercamiento más directo.
Para ser justos, ella había pasado más tiempo en esa región que Saudia y las cosas que había visto la habían convencido de que la región no podía ser salvada. Y cuando Zara decía purgar quería decir la eliminación de todos allí. Sentía que la cultura tenía que ser destruida, no solo la gente. Y eso era algo que Saudia no consideraría si había otras opciones.
La mayoría de las muertes en una purga serian inocentes, y eso era inaceptable para ella. Podía vivir con algunas muertes necesarias, pero solo como último recurso. Dentro de EXALT misma, si una operación tomaba vidas de gente fuera de los parámetros designados de la misión, indicaba una falta de precisión o simplemente desprolijidad.
Era más una razón personal por la que finalmente se había decidido en contra del plan alterno de Matthew. Mas gente inocente habría salido herida como resultado de sus acciones y eso habría sido una decepción para ella. Pero si esa hubiera sido la forma más práctica, la hubiera realizado.
Había hecho todo lo que pudo para mantener las bajas civiles a un mínimo durante su tiempo como Directora, pero era difícil a veces. Se había dado cuenta que vendrían mas decisiones difíciles mientras mas persistiera la guerra. Mientras tanto, Zara tenía que redirigir su pasión y enojo hacia algo productivo.
"Eso no va a pasar, Zara," declaro firmemente. "Pero hemos hablado suficiente de Estados Unidos. Creo que es hora de encargarnos de XCOM."
"Excelente," Zara sonrió. "Lo ansió. ¿Tu plan?"
"Es hora de empezar a debilitar a los Carteles," le dijo Saudia. "Matthew me ha dado la localización de un pueblo controlado por ellos. Llevaremos a los alienígenas hacia este para que hagan lo que quieran. XCOM se enterará de las abducciones, e ira a investigar. Entonces tú los atacas."
"Suena como un buen plan," dijo Zara asintiendo intensamente, con los indicios de su deseo de sangre en los ojos. "¿Has informado a nuestros amigos alienígenas?"
"Voy a hacerlo dentro de unos minutos," le dijo Saudia. "Creo que sería mejor si supieran que tú vas a encargarte también."
"Ah, así que voy a conocer al Portavoz," Zara dijo con una mueca sombría. "Hermoso."
"Compórtate," Saudia le dijo severamente. "No podemos permitirnos hacer que sospechen- "
"Si, si," respondió Zara con un gesto. "No te preocupes. Hare de la humana sumisa. ´Si señores alienígenas, lo que deseen. ´ ´Si, muerte a XCOM. Grr. ´"
Saudia sonrió ante la horrible imitación. "Al menos intenta ser sutil. Quedarse ahí dando mala espina será suficiente."
Zara se rio. "Oh, por favor. Incluso yo sé que no me veo tan intimidante."
"Entonces solo quédate ahí viéndote linda," le dijo Saudia entre risas. "Quizás lo distraigas."
"Cállate," Zara tembló, mirándola, frunciendo el ceño. "Acaso no crees que…"
"Solo hay una manera de saberlo," le dijo burlonamente, disfrutando su incomodidad más de lo que debería.
Zara entrecerró los ojos. "Tu haz de seductora con el alíen, Directora. Si esa cosa me mira así, la castrare y- "
"Estoy segura de que lo harías," dijo Saudia riéndose. "Estoy preparando la llamada ahora."
Zara se calmó en cuanto la llamada se conectó. Unos minutos más tarde la imagen del Portavoz de los Ancestros se materializo en la forma del Doppelganger, sin cambio alguno de su última reunión."
"Directora," la saludo con su aceitosa voz, inclinando su cabeza respetuosamente. "¿Confió en que todo está bien?"
"De momento, Portavoz," le regreso asintiendo. "Asumo que las cosas van bien de su lado."
"Como lo desean los Ancestros," le respondió suavemente. "¿Presumo que ha empezado a adaptar nuestra tecnología para su propio uso?"
"Así es," confirmo ella. "Y empezamos a progresar mucho."
El unió sus manos y mostro una incómoda sonrisa que era perturbadoramente humana. "Es excelente escucharlo. Por favor, hágannos saber si necesita más asistencia."
Aun mantenían el acto de grandes ayudantes. Una táctica interesante, y no propiciaba respeto por el liderazgo alienígena. No había forma de que pudieran ser tan ingenuos.
Como sea, explotaría esto cuanto pudiera. "Me alegra que haya aceptado nuestra llamada," le dijo al Portavoz. "De hecho, creo que es hora de que empecemos nuestras operaciones contra XCOM."
El Portavoz se tornó serio, su rostro volvió a una expresión neutral que parecía distintamente alienígena. La forma en la que sus facciones se contorsionaban daba la impresión de alguien que pretendía ser un humano en vez de alguien que mostraba emociones de verdad. Incluso si lo había visto antes, aun le era desconcertante. Por el rabillo de su ojo, vio endurecerse a Zara.
"Comparta su plan," el Portavoz casi se lo ordeno, con la amabilidad desaparecida de su rostro. "Estamos escuchando."
Interesante elección de palabras. No le sorprendía que el Portavoz no estuviera solo. "Tenemos una localización que sentimos que les sería útil. Un pequeño pueblo lleno con una cantidad por sobre la media de sujetos humanos saludables. Estas personas son problemáticos y criminales y nos estaría haciendo un favor al remover a estos criminales y adquiriendo sujetos de prueba adicionales para su propio uso."
"Hay sabiduría en eso," dijo el Portavoz asintiendo. "Muy bien. Atacaremos este pueblo y eso debería ser suficiente para alertar a XCOM. ¿Qué propone entonces?"
"Un equipo de ataque estará esperando," respondió Saudia, indicándole a Zara para que se adelante. "Esta es Zara Venator, Cabecilla de la Familia Venator y Supervisora de Australia, así como el brazo militar de EXALT. Ella estará a cargo de la emboscada."
"Un placer conocerla," dijo el alienígena suavemente con una sonrisa. "Aunque debo advertirle que los soldados de XCOM no son como cualquier otro soldado que haya enfrentado antes."
"Mis soldados han derrocado gobiernos, empezado y terminado revoluciones igual de rápido," declaro fríamente Zara. "Somos más que capaces de lidiar con los soldados de una organización de las Naciones Unidas. Quédese tranquilo, Portavoz, no tiene nada que temer."
Deseaba que Zara no hubiera respondido tan agresivamente a la amenaza del alienígena, una advertencia que sentía estaba del todo bien, pero a Zara no le gustaba que la gente (o aliens) sugirieran que no estaba al nivel de una misión. Afortunadamente, el Portavoz no pareció estar ofendido. "Entonces ansiamos ver su victoria, Supervisora Venator."
"La primera de muchas," añadió Zara. "XCOM caerá ante nosotros."
"Entonces les informaremos cuando vamos a atacar," le dijo el Portavoz. "Sera dentro de los próximos días."
"Excelente," le dijo Saudia. "Esperamos con ansia la continuada cooperación."
"Lo mismo esperamos, Directora," el Portavoz junto sus manos detrás de su espalda y asintió hacia ella una vez. "Que sus victorias sean rápidas," el fantasma de una sonrisa atravesó su rostro. "Estaremos observando."
No fue capaz de mantener un rostro serio del todo en cuanto oyó esas palabras. El holograma se desvaneció y esas ominosas palabras se mantuvieron en sus oídos. El hecho de que había elegido esas palabras no había sido un accidente, y sabrían lo que significaba para ella.
Quizás no eran tan ingenuos como pensaba.
"Bastante directos," comento Zara, mirando al lugar donde el Portavoz había estado hace un momento. "Todo eso fue un acto. Creen que son superior a nosotros y solo nos dan la ilusión de la cooperación."
"Claro que es así," Saudia suspiro. "Pero podemos trabajar con condescendencia. Hará el día en el que los removamos de la Tierra aun mas dulce."
"Eso es verdad," Dijo Zara de acuerdo. "Esperare sus órdenes, Directora. Mientras tanto, tengo soldados que preparar."
"Sigue con lo tuyo," Saudia le dijo asintiendo. "Estaré en contacto."
"Estaré esperando. Zara, fuera."
El holograma se desvaneció, dejándola sola. Girando sobre sus talones, comenzó a dirigirse hacia su cuarto. Mientras tenía algo de tiempo, podría ser una buena idea investigar sobre este "Richard Tygan". Mientras más rápido aprendieran los secretos de los alienígenas, mejor.
El Bastión, Celdas de Sujetos
¿Cuántos días habían pasado?
¿Algunas horas? ¿Una semana?
Annette ya no sabía. Cualquier semblanza de tiempo le había sido robada cuando quien sea apagaba y prendía las luces intermitentemente a extraños horarios. Los apagones a veces duraban horas, otras veces minutos. Aunque ya no podía confiar en su percepción del tiempo, estaba segura de que estaban bombeando drogas hacia su celda.
Eso había sido casi tan terrorífico como las voces; sabiendo que estaba indefensa contra lo que decidieran usar sobre ella. Había estado aterrada recientemente pensando que sus sentimientos ya no eran los suyos, sino el resultado de algún tipo de químicos. Como resultado, había intentado concentrarse exclusivamente en mantenerse con calma, sin importar como se estuviera sintiendo.
No hubo mas episodios. Psionicos es como los llamaban, aparentemente. Como sea, no explicaba nada y no quería seguir sufriéndolos por gustos de unos científicos.
Pero había estado cerca. Muy, muy cerca.
La primera experiencia que había notado había sido placentera, como se suponía que tenía que ser, suponía ella. Se había sentido extrañamente feliz y había trastabillado alrededor de la celda con una ridícula sonrisa en su rostro, riéndose como si fuera una adolescente otra vez. Había recordado tiempos más felices, tiempos de niñez, familia y amistad. Cosas en las que no había pensado en años.
Debian de haber averiguado que la felicidad no seria un buen activador y habían frenado lo que sea que habían estado haciendo y la realidad volvió a ella. No había muchos efectos secundarios esta vez, especialmente porque no había usado sus poderes, pero aun se había aterrado ante lo fácil que era enviar a alguien a un estado como ese.
Calma. Tenia que mantenerse calma y no rendirse ante lo que sea que estuviera sintiendo porque podría no ser ella. Solo usaría sus habilidades en sus propios términos, no por la voluntad de unos científicos. Sentía que estaba mejorando en negar los efectos mas negativos de las voces. No había tenido dolores de cabezas por unas horas, lo mas que había estado sin algún tipo de dolor.
Annette había ignorado las voces fieramente, incluso cuando se hacían mas fuertes, algunas veces hasta gritaban. A pesar de los riesgos, se volvía mas curiosa por saber que decían, si es que decían algo. Y eso la asustaba, ya que sentía que ese era un truco que estos científicos podían estar haciéndole.
Bueno, no iba a caer en eso. No iba a ser transformada en una insana mental solo porque ellos lo querían. Forzando sus dientes, miro alrededor del cuarto buscando la cámara escondida que sabía tenían allí. A pesar de no verla, toco su cabeza mirando una de las esquinas y sacudió su cabeza, esperando que eso fuera suficiente para comunicar su mensaje.
Aunque podría no hacer nada. Hasta donde sabia, estaban aprendiendo tanto como ella. Quizás ni siquiera sabían lo que estaba experimentando. Sacudió su cabeza. No, tenían que tener alguna idea, especialmente si no era el único sujeto de prueba. No todos podrían haber resistido como ella, no parecía como si alguien no les hubiera dicho lo que estaba pasando.
Miro sus brazos, abriendo y cerrando sus palmas, maravillándose ante como aun funcionaban. Se veía como una victima de un ataque con acido o una sobreviviente de quemaduras. Tenias docenas de mini cicatrices que poblaban sus brazos dentro de carne arrugada, torcida y sensible. Recordaba como los científicos habían intentado arreglar su brazo, habían rociado algo que había ayudado, y había arreglado también su muñeca izquierda que aparentemente había dislocado al golpear la puerta.
Doblo los dedos de su mano izquierda, preguntándose porque no se sentía peor. Debía ser un efecto secundario de los poderes. Se preguntaba si los efectos desfigurantes se esparcirían al resto del cuerpo. Había notado al bañarse que tenia parches de piel retorcida y mini cicatrices en varias partes del cuerpo. Asumía que continuarían mientras mas usara sus poderes, y a la velocidad que la estaba desfigurando, se preguntaba si en algún momento su cuerpo simplemente se desarmaría. Este tipo de daño no podría ser soportado por siempre.
Se recostó sobre la cama, intentando una vez mas averiguar como resolver esa desesperanzada situación. Pero aun así sin importar cuanto lo pensara, nada que le venia funcionaria. Sus poderes no le permitirían escapar de la sala. No tenía idea donde estaba, y no tenia duda de que, si era atrapada, desearía haber muerto.
¿A quién quería engañar? Ya deseaba estar muerta. Deseaba que la hubieran matado esa noche mientras volvía a su hogar. En el momento pensaba que los dos tipos la iban a violar o peor y se marcharían, todo el tiempo se maldecía por lo poco que tenia con lo que defenderse. Con solo un cuchillo, sabia que las probabilidades no eran buenas y por eso se concentró en alejarse.
Fue por nada, ya que había sido dirigida a un callejón sin salida sin darse cuenta. Se preparo para luchar, con sus temblorosas manos, alzo el patético cuchillo hacia los dos hombres quienes intercambiaron una mirada y casi sonrieron. En ese punto recordó que tenía un teléfono y había intentado sacarlo, tratando de llamar a la policía cuando los hombres entraron en acción y le dispararon con algún tipo de taser.
Perdió el conocimiento y lo próximo que sabía, se había despertado aquí.
Los experimentos empezaron el día próximo.
Debería haber estado llevando un arma consigo. Latrell le había insistido que lo hiciera, yendo tan lejos como para usar su posición para conseguirle un permiso. Se había negado, ya que no se sentía cómoda con armas en el primer lugar, y confiada de que nada le fuera a pasar. Era una mujer bastante inteligente, podía admitir eso, pero nadie que valiera la pena secuestrar o cometerle algún crimen.
Ni siquiera era particularmente de alto rango en su posición, solo una gerente de personal e importaciones en una de las tantas corporaciones francesas. Era verdad que era buena en su trabajo, pero no era una posición que atrajera mucho interés más allá de círculos corporativos. Aunque ahora que tenia algo de tiempo para pensar, su mediocridad probablemente había sido la razón por la que fue secuestrada para estos experimentos.
Era una nadie y lo sabían. Una desaparición como ella resultaría en una investigación a lo mucho y entonces la policía determinaría que fue un asesinato o simplemente la marcarían como perdida. Entonces se olvidarían y pasarían al próximo caso.
Annette sintió lagrimas reunirse en sus ojos cuando recordó todo lo que había dejado atrás.
Los extrañaba a todos ahora. A Lattrell, a su familia, a su madre, incluso a su padre, por extraño que le sea admitirlo. Podrían haber tenido grandes desacuerdos, pero ella sabia que la amaba. Ahora probablemente nunca podría volver a verlo y gritarle.
Suspiro mientras las lagrimas caían por el costado de su rostro y hasta la cama. Por supuesto, su vida no había sido la más emocionante, pero había sido feliz. Tenía un buen trabajo, un grupo de buenos amigos, y una amorosa, aunque con problemas, familia, y un increíble novio. Había sido feliz.
Ahora que no recuperaría nada de eso. Esencialmente estaba atrapada en esta pequeña sala para siempre.
Incluso si lograba salir del cuarto, aun no tenia sentido. Solo iba a ser capturada otra vez, así que, ¿para qué preocuparse?
Para matarte.
Dejo escapar una rota risa a través de su borrosa visión. ¿A esto había sido reducida? Contemplar, no como escapar de este lugar, ¿sino la mejor forma de cometer suicidio? Bueno, ¿En realidad tenia otra opción? Iba a morir eventualmente, algún día su utilidad llegaría a su fin y entonces la matarían.
Podría ser mejor morir en sus propios términos.
Aunque había una última opción que podía tomar; un último recurso al que podía acceder antes de planear su suicidio.
Podía escuchar a las voces.
En cuanto ese pensamiento le llego, empezó a llorar y se enrollo como una bola. Se maldijo por siquiera pensar en eso. ¡Ellos querían esto! Esto… todo esto que estaba sintiendo ahora estaba siendo ingeniado por ellos para que cruzara el punto sin regreso.
Pero el dolor destruía su convicción para resistir la manipulación emocionar mientras yacía como una bola por una cantidad desconocida de minutos; porque en lo profundo, sentía que estaba irrevocablemente anclado a la realidad.
No tenía más opciones si quería escapar.
No importaba si aguantaría para siempre o por unas horas. No lograría nada a la larga. Si no quebraba, alguien mas lo haría y lo único que habría logrado seria ser ejecutada sabiendo que los había resistido. Eso podría ser suficiente para algunos, pero no para ella. Si iba a resistir, tenía que lograr algo.
Y si escuchar a las voces fuera la clave para escapar… ¿Podría realmente ignorarlas?
Como si supieran que había una guerra en su interior, las voces susurraron al borde de su conciencia; burlándose de ella con sus vagos sonidos que podría entender si solo les prestara atención.
Solo un momento. Eso era todo lo que necesitaba.
¿Y que tenia que perder? ¿Su mente? Para este punto, podría ser mejor así. Si se volviera loca estaría libre de cierta forma, ya no se preocuparía por el infierno en el que su vida se había convertido. Seria mejor si eso forzara a esta gente a concluir que era una causa perdida y terminaran con ella de una vez por todas.
Se sentó derecha, respirando temblorosamente, sintiendo como su convicción crecía. La tristeza y la perdida se desvanecieron lentamente, aunque no sabia si era el resultado de los químicos que se desaparecían o si irónicamente había logrado resistirlos de alguna manera luego de hacer lo que ellos querían.
Pero ya no le importaba si estaba siendo manipulada o no. No había más opciones; no más retrasos. Era hora de tomar la oportunidad o resignarse a una vida en cautiverio.
Se levanto de la cama y se arrodillo sobre el suelo, descansando sus manos calmamente sobre sus rodillas. Una pose de meditación que había visto alguna vez le pareció justa para esta situación. Frenando su respiración hasta un ritmo estable, cerro sus ojos.
Y escucho.
Entonces, al borde de su conciencia, escucho el débil sonido de palabras. Inmediatamente se concentró en ellas.
Me pregunto que estará pensando la Directora, manteniendo a este sujeto tanto tiempo. Cumplido su propósito hace mucho.
Llegaron mas palabras, pero estas eran diferentes, no sonaban como la fuente era la misma. Ni que lo digas. Los sujetos se hacen mas peligrosos mientras mas los tengamos. Esperemos que los científicos consigan lo que necesitan. No quiero que estas cosas se ganen su apodo.
Annette suspiro cuando le llego una inundación de imágenes; la mayoría estaban a medio formar, eran vagas, cuartos que les faltaba detalle. Una horrible creatura con alas de cuero y chillante. Todas las imágenes se desaparecían en un instante cada vez que continuaba la voz. ¿A quién se le ocurrió el nombre de todas formas?
Era un pasillo con brillantes luces blancas sobre este, con pisos y paredes grises. Directamente del lado contrario había algo como una celda. Como la suya, si era honesta. Pero lo que le pareció interesante es que no era una imagen estática. Casi sin pensar, miro a su izquierda y se sorprendió cuando la imagen también se movió.
A su lado había un hombre, o al menos eso parecía. Estaba hablando, aunque no podía escuchar nada. Parecía estar bien vestido, con pantalones, un traje a rayas, y una corbata con tirantes. Tenía varios equipos electrónicos sobre él, auriculares y algún tipo de equipo computacional sobre sus brazos y cintura. Una bandana roja cubría su rostro inferior y parecía ser de descendencia asiática.
Esto le era raro, pero tenia curiosidad sobre que estaba haciendo. Era hora de ver que estaba detrás suyo. Movió la imagen a voluntad hasta ver el reverso, y se dio cuenta que también estaba frente a una celda similar a la que tenia frente suyo. Solo que en esta había alguien. Una mujer parecía, cabello marrón, ropa blanca y… arrodillada sobre el suelo.
Se sobresalto ruidosamente y la imagen se difumino y amenazo con desvanecerse a medida que su corazón empezaba a palpitarle más fuerte.
Esto no podía ser posible. No podía.
Aferrándose a la colapsarte imagen, alzo su mano y vio como la mujer también lo hacía. No era una mujer. Era ella. La imagen se desvaneció y sus ojos se abrieron con un sobresalto y respiros frenéticos. Sin voluntad para quedarse quieta, se levanto de un salto y empezó a caminar frenéticamente.
Acaso había-de verdad había… ¿Había sido eso algún tipo de alucinación?
Parecía una locura… pero no había otra forma con la que poder explicarlo.
Había visto dentro de la mente de alguien.
Y las voces… no eran susurros aleatorios en su mente. Eran personas; sus palabras, pensamientos, y memorias. Y si podía entenderlos… detuvo su caminar, pensando furiosamente.
¿Podría controlarlos?
Debería poder hacerlo hasta cierto grado, de otra forma no habría podido girar su cabeza hacia la celda. Así que si podía averiguar cómo controlar a la gente…
Una sonrisa se expandió a través de su rostro a medida que los inicios de una idea se formaron en su cabeza y las voces se alejaban hacia el fondo de su mente.
Pero ahora podía entenderlas.
Ahora tenia una oportunidad para escapar.
