Adrien se negó a tomar importancia al mundo que lo rodeaba. Nada existía para él, solo Marinette. Sabía que pronto tendría que enfrentar millones de preguntas por parte de la desesperada madre, pero ahora lo más importante era quedarse al lado de Marinette, sosteniendo su mano y demostrándole que estaba ahí.
—Por favor Marinette, no me asustes así otra vez. —Dijo antes de que Sabine pudiera decir algo.
~ Es tu culpa, siempre te vas...y me haces pensar que no regresarás. ¿Esta es señal suficiente para ti? No puedo mejorar sin ti. Adrien... olvidemos el mundo. Llévame contigo. Mira entre las mentiras de Vincent. ¿Cómo podría tener novio sin que lo supieras? ¿No siempre hemos sido mejores amigos? ~
La Marinette en la caja suspiró pero se sintió cómoda. Estos momentos eran extraños. Muy extraños. La calidez llenaba su cansado cuerpo y pudo sonreír, incluso la arena en el reloj empezó a ir más lento.
¿Por qué las cosas no podían ser como cuando entró al hospital?
Claro, desde que este supuesto novio apareció, Adrien se había vuelto tan distante. No podía culparlo, ella habría hecho lo mismo. Y Adrien no era famoso por usar el cerebro, así que era obvio que lo impactó más y lo hacía incapaz de ver entre líneas. Pero era por eso que amaba a Adrien. Adrien creaba una gentil y cálida aura alrededor de él, tan simple pero complicado. Nadie podía predecir cómo actuaría Adrien, ni siquiera la misma Marinette, eso era lo que lo había hecho el mejor de todos ellos como súper héroes.
Todos podían pensar que Adrien era como un libro abierto, un playboy y un mocoso infantil, pero si alguien miraba por debajo de la fachada, vería al verdadero y solitario Adrien. Pero a veces Marinette deseaba ser la única que pudiera verlo así. Pero aun cuando compartía la atención de Adrien con sus amigos, solo deseaba que él confiara y la amara más que a nada y más que a nadie...
La madre de Marinette los miró en silencio. No podía decir nada. Su hija, aquella que amaba muchísimo a su familia, tenía un maravilloso novio apoyándola, pero mencionaba el nombre de la persona que causó ese horrible accidente... de la persona que hizo que ahora estuviera en coma. Pero... no había duda que era efecto de Adrien el que su hija estuviera calmada y de alguna forma sintió que debía agradecerle pero permaneció en silencio.
Los doctores salieron de la habitación, diciendo que Marinette necesitaba descansar pero Adrien se negó a soltarla y a irse.
'No me importa que tengas novio. No me importa si tus padres o el mundo entero está en contra de nosotros. Aún si todo el mundo es mi enemigo, yo te protegeré. Siempre lo hice como Chat Noir y ahora lo hare como Adrien Agreste'
Adrien prometió en sus pensamientos antes de escuchar una débil voz.
—Adrien... ¿qué sucede? —la madre de Marinette quiso respuestas y miró a los ojos de chico, quien aún sostenía la mano de su hija. Cuando Adrien estuvo por hablar, el padre de Marinette entró, respirando agitadamente debido al haber subido corriendo.
—Marinette! Escuché lo que pasó y c... ¿Agreste? —el hombre miró al chico, enojado. Vio la tristeza y determinación en sus ojos antes de verlo sosteniendo la mano de su hija. La sola vista lo puso furioso.
¿Por qué este traidor estaba cerca de su hija? ¿Y cómo se atrevía a tocarla?
—¡Al diablo con esto! —gritó. —¿Y tú? ¿Por qué lo dejaste entrar?— dijo a su esposa. —¡Estoy seguro que Marinette empeoró debido a que este mocoso está aquí!
Tomó el brazo de Adrien y lo jaló violentamente, haciéndolo caer al piso.
—¡Largo de aquí! ¡No dejaré que vuelvas a lastimar a mi hija! ¡Llamaré a la policía si no te vas!
~¡Papá, no! ¡Suéltalo! ¡No sabes nada! Por favor...~ Marinette se sintió cansada.
¿Dónde estaba la calidez porque ya no la sentía?
—Cariño, por f... —empezó a decir la mamá de Marinette pero fue interrumpida por su esposo.
—¿No escuchaste, Agreste? ¡Largo! —señaló la puerta.
—No dejaré el lado de Marinette. Ella me necesita. —Adrien sentenció con voz calmada.
—¿Necesitarte? ¡Mi hija tiene un novio, tiene su propia vida! ¡Tú fuiste quien se la arruinó! ¡Ella no te necesita! ¡Nunca lo hizo!
—Yo n... —Adrien empezó a decir pero el padre de Marinette lo calló al golpearlo en el rostro.
—¡Eso es por tocarla! ¡¿Estás tratando de aprovecharte de Marinette?! ¡Jamás vuelvas a presentarte frente a ella o a mi familia, Adrien! —dijo con voz amenazante.
~¿Por qué? ¡Dios! ¡¿Por qué?! Solo quiero estar con él, ¿nuestro destino está maldito? ~ Marinette apretó los puños. Si pudiera llamar a Adrien otra vez... pero sentía que ya no tenía fuerzas.
—Cariño, escuc... —la madre de Marinette estaba preocupada de que su hija fuera a entrar a ese estado otra vez. No entendía cómo pero parecía que solo la presencia de Adrien era suficiente para hacer que su hija mejorara.
—¡Silencio! ¡No dejaré que este tipo enfermo esté cerca de mi hija. Largo! —el padre de Marinette se puso frente a Adrien, quien lo miraba con determinación.
—¡No!
Los dos estaban por empezar a discutir cuando Chloé entró corriendo a la habitación, sosteniendo a Adrien y evitando que hiciera algo tonto.
—¡Adrien! ¡Cálmate! ¡Adrien! —sostuvo al desesperado hombre y miró al padre de Marinette. Estaba un poco sorprendida y tembló de súbito. La mirada en el rostro del hombre era una mezcla entre tristeza, desesperación y odio.
No había visto a nadie con ese odio en los ojos antes y no estaba segura de sí Adrien podría soportarlo. Chloé estaba más que preocupada.
¿Cuánto más Adrien sería capaz de sobrellevar?
Incluso ella no sabía cuánto más podría soportar ver a Adrien así de herido.
—¡Largo de aquí o llamaré a la policía!
La Marinette en la caja empezó a llorar, enterrando el rostro entre sus manos y sollozó sin parar. Sentía un dolor profundo en el pecho.
Los ojos de Adrien se abrieron grandes y empuñó su ropa, justo sobre su pecho, y frunció el ceño como si sintiera dolor.
—¡Argh!... —si no fuera por Chloé, quien lo estaba sosteniendo, Adrien habría colapsado. Empezó a ver borroso, no escuchaba las voces...
¿Qué estaban diciendo? Esas eran voces que querían separarlo de Marinette.
'¡No! ¡Nunca más! ¡Ya fue suficiente!' de súbito una luz blanca iluminó sus sentidos.
Vio a Marinette arrodillada en el piso, llorando desesperadamente, mientras que una cruel oscuridad lo rodeaba.
Abrió la boca pero no pudo decir nada. Se quedó de pie ahí, estirando su mano para sostener a Marinette, susurrándole con el alma que no llore, que si no se rinde, todo estará bien.
'¡Marinette... Princesa, ¡Buginette!' estaba tan cerca pero tan lejos. Marinette empezó a alzar la cabeza y cuando estuvo por mirarlo a los ojos, la visión de Adrien se volvió oscura.
—¡Adrien! ¡Adrien! —ahora escuchó voces que reconocía muy bien.
¿Era Chloé la que lo llamaba?
—¿Señor Agreste, está bien? —escuchó la voz de un chico quien pronto supo era Allan.
'¿Bien? ¿Cómo podría estar bien?'
Adrien pensó y sus confundidos ojos miraron a Marinette, luego a su padre y a Chloé. Sentía que no podía hablar, su visión estaba borrosa y se sentía adormecido y cansado. Era como si hubiera sido transportado a otro mundo cuando su visión llegó. Pero este mundo era familiar, era como si no fuera la primera vez que lo veía.
¿Era ese el mundo de Marinette ahora?
Esperaba con todo el corazón que no fuera así.
—¿Ahora qué Agreste? ¿Por fin Dios te castigó por lo que le has hecho a mi hija? —habló el padre de Marinette.
—Señor, por favor. Él no se siente bien y no creo que deban discutir frente a Marinette. ¿Y si los escucha? —Chloé trató de hablar con voz suave y la madre de Marinette giró a su esposo.
—Tengo que decir algo, Agreste no es una mala persona, él s... —dijo pero fue interrumpida otra vez.
—¡Basta! —miró a Marinette. —No te preocupes, hija, haré que deje de molestarte. —Le susurró a su hija.
La Marinette en la caja alzó la mirada al mismo tiempo que Adrien.
~ No lo entiendes. Lo necesito. Por favor... ~ Marinette sollozó.
—No lo entiendes... lo necesito... por favor... —los ojos de Adrien estaban vacíos, como si no supiera lo que estaba diciendo y bueno de hecho era así, no sabía.
—¿Qué dijiste? —no podía recordar lo que había dicho.
Sintió como si no hubiera sido él mismo. Podía sentir dolor en su corazón, podía sentir las lágrimas cayendo por su rostro, pero cuando alzó la mano para retirarlas, notó que no había ninguna. Chloé vio la confusión en el rostro de su amigo, observando la ligera sorpresa en sus ojos.
—¿Adrien? —preguntó, pero el rubio no reaccionó.
Los ojos de la Marinette en la caja se abrieron de golpe. Adrien había dicho exactamente lo que ella había querido decir de haber podido. Se sentía tan cercana a Adrien ahora mismo, como si estuviera de pie a su lado. Incluso veía su silueta y trataba de alcanzarlo, pero no podía.
~¡Adrien! ¡Adrien! ~
—¡Vete! —fue la voz lo que hizo que Adrien regresara a la realidad y mirara alrededor.
—Vamos Adrien, será mejor si nos vamos ahora. — Chloé empezó a guiar al tembloroso chico fuera de la habitación y Adrien estaba muy mareado como para resistirse esta vez. Para cuando quiso mirar a Marinette, ya estaba de pie fuera de la habitación con su mejor amiga, los padres de Marinette, el enfermero y el novio.
—¿Cómo está mi princesa?— Vincent preguntó a la madre preocupadamente y Allan miró a Adrien por un segundo.
'¡No te preocupes mi querido Adrien, yo te haré más feliz de lo que Marinette podría! ¿Qué podría hacer ella? Te curaré de ese hechizo en el que te ha puesto.'
—Está mejor.— La mamá de Marinette susurró y miró a Adrien. —Adrien, no sé cómo lo hiciste, pero... gracias. —Dijo y Adrien salió de su trance, mirándola sorprendido.
¿Había escuchado bien?
—¿Qué dices, cariño? —el padre de Marinette miró a su esposa, incrédulo.
—Quería decírtelo pero has estado interrumpiéndome como un maldito loco. Cuando nuestra hija estaba en un estado crítico, ella... ella estaba llamando a Adrien y cuando él llegó a la habitación, Marinette mejoró de súbito.
—¡¿Qué?! Esas son tonterías. Creo que debes descansar más. Estoy preocupado por ti. ¿Cómo es que Marinette podría decir el nombre del hombre que arruinó su vida? —Tom negó. —Tonterías... solo tonterías.
—Pero...
—¡Suficiente! Solo... ve a casa Agreste, antes de que haga algo de lo que me arrepienta.
—Yo la am... —Adrien empezó a decir pero fue interrumpido por la chillona voz de Vincent. Bueno, esta vez, pensó, era lo mejor. No haría nada de bien si confesaba su amor por Marinette.
—¿Puedo entrar? ¿Puedo? ¡Por fa, por fa~ quiero estar al lado de mi niña!— miró al padre, poniendo sus ojos de cachorro.
—Por supuesto que puedes. Eres de la familia. —Tom sonrió por primera vez en ese momento.
—Aw~ gracias Padre~—El chico sonrió radiante.
Chloé hizo un gesto desaprobatorio.
¿Así era cómo uno se comportaba cuando su pareja estaba en el hospital? Vincent no había cambiado en nada. Qué molesto...
—Vamos Adrien. Tú también debes descansar. Te ves pálido. — Chloé dijo gentilmente.
'Carajo, si tan solo pudiera ser de más ayuda. No puedo verlo así.'
Pero Chloé sabía que debía ser fuerte. Tenía que estar ahí para Adrien y tenía que juntar toda evidencia que pudiera para demostrar que este chico estaba mintiendo. Achicó los ojos cuando Vincent corrió a la habitación, tan ruidoso como podía.
'Sigue con tu actuación por tanto como puedas. Juro que joderé tu plan. Ni tú ni nadie puede lastimar a los amigos de la gran Chloé Bourgeois.'
Chloé se prometió.
Adrien no dijo nada solo asintió.
Ok, ahora se alejaría, pero regresaría. Estaría ahí para Marinette, no le importaba que tuviera novio. Ya no le importaba eso.
'Te amo Marinette' susurró en sus pensamientos y por primera vez en semanas se sintió poderoso, teniendo en cuenta la confianza de sus amigos pero mayormente tras haberse dado cuenta que Marinette lo necesitaba.
Pero... ¿Cómo pelearía contra todas las personas que querían separarlos? Y sin importar cuán poco le importaba, este novio aún le causaba un poco de incomodidad. Pero solo un poco.
No podía explicarlo, pero sentía que estaba conectado a Marinette de cierta forma.
—¿Estás bien Adrien? — Chloé preguntó cuándo fueron a la zona de parqueo y buscó su auto. Adrien asintió brevemente dándose cuenta de lo cansado que estaba y no solo porque empezaba a oscurecer mientras la cortina nocturna caía cubriendo el cielo.
Cuando estuvo por entrar al auto, escucharon una voz.
—¡Adrien!
Adrien regresó la mirada y vio a la madre de Marinette corriendo hacia él.
Sintió que la preocupación crecía en él nuevamente y no estuvo seguro de si podría enfrentar más malas noticias. Pero su preocupación se fue cuando vio que la mujer se detenía y lo miraba con una pequeña sonrisa.
—Yo... lamento el comportamiento de mi esposo, yo... no sé qué fue todo eso, pero creo que salvaste la vida de mi hija. —Lo miró a los ojos. —Gracias. —Hizo una reverencia y Adrien la miró sorprendido, ligeramente conmovido. Chloé miró de la mujer a Adrien.
¿Quién podría haber pensado que las cosas darían ese giro?
Pero Chloé estaba agradecida, tal vez los padres de Marinette veían las cosas más claras ahora. ¿O su padre aún no lo hacía?
—No tiene nada que agradecerme, señora Cheng. Haría lo que fuera para que Marinette mejore. —Adrien dijo con una sonrisa amable en el rostro. —Por favor, créame que jamás haría algo para lastimarla, jamás podría haber causado el accidente. —Adrien bajó la mirada. —¡Pero yo estaba ahí, lamento no haber podido protegerla. Lo siento!— hizo una profunda reverencia como si el también fuera asiático, pero sabía que era la forma más respetuosa de tratar con alguien como la madre de Marinette ya que hasta la misma Marinette tenía algunas costumbres chinas.
—Adrien... ¿qué pasó ese día?
—Adrien, vámonos. Lo siento señora Cheng pero él necesita descansar. —Dijo Chloé y miró a la mujer mientras colocaba una mano en el hombro de su mejor amigo.
—Adrien, descansa bien y no te preocupes. Sé que lo que sea que haya pasado no es tu culpa. —La mujer le sonrió.
Adrien volvió a hacer otra reverencia, agradecido.
—Muchas gracias.
La Marinette en la caja se quedó quieta, aún no entendía qué había pasado pero espera que fuera suficiente para que Adrien notara cuánto lo necesitaba. Y aún ahora que Adrien ya se había ido de la habitación hace más de media hora, todavía sentía su presencia.
Se sentía cálida y cómoda, tanto que ni siquiera estaba escuchando la conversación de Vincent...su voz era desagradable, un tanto extraña y lastimaba los oídos de Marinette.
Marinette se sumió en sus pensamientos. Habían pasado meses desde que llego ahí y no había progreso alguno. Las cosas seguían poniéndose más y más complicadas y confusas, además sabía que con la popularidad que ella y Adrien tenían, la prensa iba a estar más que feliz de poder tener más notas amarillistas. Aún antes del accidente, ellos eran objetivo de los tabloides, con las tan afamadas noticias, las cuales no eran nada ciertas.
Usualmente, Adrien era el objetivo de los chismes pero ella misma, no había pasado desapercibida. Claro, ellos acordaron aquello cuando se volvieran figuras públicas, sin importar lo difícil que fuera, ella nunca se arrepentiría de ello, bueno...ni tan 'acordaron', fue más bien una cosa de Gabriel. Pero si no fuera parte de la empresa, nunca hubiera conocido a Adrien. Pero aparte de eso, el ser una figura pública significaba cosas que no había tomado en consideración cuando aceptó este trabajo...
Dinero, affairs, mentiras... eso era el estrellato y sin importar lo bien que trataba de vivir, la imagen que las personas tenían de ella, era decidida por los tabloides y rumores y artículos en los que le decían qué decir. Marinette odiaba las mentiras, sin embargo tenía que vivir entre ellas. Estaba mal, lo sabía pero no podía hacer nada contra ello, así que trató de acostumbrarse.
Pero ahora... sentía que su posición actual era peor que cualquier rumor mal infundado.
Estaba preocupada por su equipo... preocupada por Adrien.
Adrien no era tan fuerte, aunque siempre lo escondía... y lo escondía muy bien de la prensa y las fans... pero no de ella o de sus otros amigos.
Temía que Adrien decayera eventualmente, temía que fuera mucho para él, y que él mismo no supiera cuánto de esta situación podía seguir tolerando. Pero cada vez que quería rendirse, recordaba la voz de Adrien, así que seguía viviendo en base a esas dulces palabras para poder ser optimista con respecto a salir del hospital pronto.
"A veces me pregunto a mí misma
¿Cuánto más debo pasar para llegar a mi meta?
Escucho tu voz
' No te rindas', me dice
'Tu felicidad es mi felicidad'
'Volvamos a lo que sabemos. Tú y yo contra el mundo. 'recuerdo esas palabras."
~ Adrien, desearía poder decírtelo algún día...~
—Carajo, ¿qué rayos...? —Adrien estaba cansado de todo esto. Estaba sentado en el auto de Chloé y estaban por ir a la casa de Adrien pero vieron a los reporteros alineados frente a la casa de mayor.
Adrien estaba enojado.
¿Es que acaso ahora ya tampoco podía ir a su casa?
—¡Sostente! —dijo Chloé cuando hizo un giro en 'U' a gran velocidad. Ella también estaba enojada, estaba empezando a hastiarse de esto.
El súbito movimiento hizo que el auto chirriara y todos los reporteros viraron a esa dirección con curiosidad y empezaron a musitar y preguntarse entre ellos.
—¿No era ese el auto de Chloé Bourgeois?
—¿Chloé Bourgeois? ¡Sospechoso!
Dentro del auto, dos chicos no podían escuchar lo que decían, pero podían imaginarlo.
Ese sería otro gran rumor en donde Adrien y Chloé estarían en algo romántico. ¿Quién sabe lo que los tabloides inventarían ahora? Pero peor de lo que estaban las cosas, no podían ser. Una vez incluso dijeron que estaban en drogas. Peor que eso no habría... ¿o sí?
Entre los reporteros que estaban hablando, un chico sonrió.
'No puedes huir.'
Pensó cuando vio que el auto se hacía más y más distante. Introdujo una mano a su bolsillo y sacó celular haciendo una llamada.
—Hola, ¿Allan? Sí... fueron a la casa de Chloé. Claro... si... ¡Animo! ¡Nos vemos!— colgó y sonrió más satisfecho, entrando a su auto y siguiendo a los dos chico a una distancia prudencial. Él era un periodista profesional y había trabajado con GABRIEL'S por mucho tiempo, sabía cosas que otros usualmente no, así como también sabía dónde vivía Chloé Bourgeois.
Chloé llevó a Adrien a su casa en donde – aún – no había reporteros alineados en la puerta.
Los paparazzi eran otra cosa pero Chloé miró alrededor y no encontró nada sospechoso.
—Vamos. —Le indicó a Adrien que saliera antes de entrar rápidamente al edificio.
Una vez dentro, se retiraron los zapatos y Adrien colapsó en el sofá.
—¿Cuánto más va a durar?— suspiró. —Lo siento, Bee, debido a mí te has visto involucrada en esto y ahora más rumores raros se dispararán entre tú y yo... OTRA VEZ—Adrien movió la cabeza.
¿Estaban en el infierno? ¿Por qué todo se veía tan oscuro y sin salida? Estoy cansado de negar las cosas... Es como si empezara a perderme a mí mismo.'
Chloé se sentó a su lado y palmeó su hombro.
—No pasa nada Adrien, ya estoy metida en esto de todos modos. Como tu hermosa y genial manager. —Rió. —Y ya sabes, somos mejores amigos, haría lo que sea para ayudarte.
—Gracias. —Adrien sonrió ligeramente y beso su frente antes de abrazarla. Estaba agradecido de que su amiga estuviera ahí para él. Y pensó que debería visitar a su madre. Ella estaba de viaje pero este lío llegó a sus oídos y le llamo para decirle que estaban regresando a Paris.
La mamá de Adrien estaba preocupada por él y le había dicho que en cuanto llegaran a casa, llamarían a Adrien y lo recogerían. Adrien no sabía cómo ver a su madre. Sabía que, tan pronto la viera, rompería en llanto y abrazaría fuerte a su mamá. Casi tanto como quería abrazar a Marinette.
Chloé lo miró y se sonrió reconfortantemente.
—Saldré a comprar algunas cosas para comer, ¿sí? Ya regreso. —Necesitaba que Adrien comiera algo, por eso pensó en ir a comprar algo. Le haría su comida favorita. —No me tardare mucho tiempo. —Ondeó la mano.
—Ok. Cuidado~ —Adrien le sonrió y suspiró cuando escuchó que la puerta se cerraba tras ella. Se quedó a solas en la casa, solo pensando.
'Marinette...'
Adrien recordó cómo es que ella susurró su nombre y extendió la mano. Apretó la misma mano con la que tomó la de Marinette y cerró los ojos-
'Marinette, estoy contigo. Mi corazón está contigo. Pelearé por ti...no me importa el mundo. Desearía que pudieras escucharme...desearía que vinieras a mí...despierta mi 'bella durmiente'...despierta y ven, ven a mí...vayamos a un lugar que solo los dos conozcamos. Termina con ese chico, yo te haré feliz, Buginette...'
"Créeme que sin importar el momento,
Estaré ahí
La prueba de que estás con vida y viviendo dentro de mí"
'Te extraño... Princesa...'
"Sin importar lo empolvada que es esta ciudad, siempre juntas las cosas hermosas y me lo enseñas, salvándome..."
La Marinette en la caja rezó, sus dedos estaban entrelazados y tenía los ojos cerrados.
~ Adrien...donde sea que estés...no te rindas. Estoy esperándote aquí. Creo en ti, por favor cree en mí también. ~ una pequeña sonrisa se extendió en sus labios, no podía explicar por qué, pero se sintió más cómoda y cálida... sentía como si Adrien estuviera a su lado.
Adrien sintió que su corazón era reconfortado y tuvo que sonreír. Inclinó su cabeza en el borde del sofá, imaginando que era el hombro de Marinette.
"Escucho tu voz
'No te rindas', me dice
Sin importar el momento
Yo seguiré aquí"
Marinette sintió como si alguien se recostaba en su hombro y sonrió. Esta sensación nunca la había tenido antes. No quería 'abrir los ojos' y simplemente se durmió. Sí... Adrien la salvaría...Adrien estaba aquí de alguna forma...su lazo era más fuerte.
"Sin importar lo empolvada que es esta ciudad
Tú siempre juntas las cosas hermosas
Y me lo enseñas, salvándome"
~ Adrien me salvará... él vendrá y me salvará... y yo viviré en un lugar donde Adrien y yo estaremos juntos como pareja. ~
Adrien susurró y sintió como si su voz llegara a Marinette... ¿era autentico? ¿Era posible?
"Siempre te protegeré
Nunca perderé las preciadas cosas que llevo en mi corazón"
Adrien suspiró.
¿Por cuánto más tenía que esperar? Paciencia... por favor, Dios, dame paciencia...
"A veces me pregunto a mí mismo...
¿Cuánto más debo seguir
...hasta alcanzar mi meta?"
~ ¿Adrien? ~
Adrien estaba más que sorprendido.
¿Era... la voz de Marinette? ¿Desde dónde?
Sus ojos se abrieron grandes y buscó por la habitación con la mirada, pero no encontró a nadie, aún se estaba a solas.
—¿Marinette? —Preguntó inseguro y cerró los ojos decepcionado, pero su corazón latió más rápido cuando escuchó la voz nuevamente.
La Marinette en la caja alzó la mirada y se puso de pie con esperanza en los ojos. La voz de Adrien... ¿su lazo se había vuelto más fuerte que ya podían comunicarse? Tal vez podía decirle a Adrien todo ahora.
¡Ahora o nunca!
~¿Adrien? ¿Me escuchas? Adrien, tengo que decirte que te am... ~
La voz murió ante el sonido de la puerta y Adrien miró alrededor, asustado.
—¿Marinette? ¡¿Marinette?! Qué querías decirme... ¡¡Buginette!! —Adrien se irguió sobre sus temblorosas piernas. Se sintió más cansado, como si toda su energía hubiera sido drenada.
¿Qué había querido decirle Marinette? ¡Malditas bromas de Chloé! ¿Por qué tocaba la puerta de SU casa, si tenía las llaves?
Cuando abrió la puerta, suspiró cansinamente.
—Bee, por qu-...— su voz murió y lució sorprendido cuando vio a quien no esperaba ver. Frente a sus ojos estaba el enfermero de Marinette, mirándolo tímidamente.
—¿Allan?— preguntó incierto.
¿Qué pasó? ¿Cómo sabías que estaba aquí? ¿Por qué está aquí?
Esas preguntas flotaban en la mente de Adrien y no sabía cuál preguntar primero.
—Joven Agreste... me gustaría... hablar con usted. Tengo que... decirle algo.
