Los días fueron pasando sin que Harry invitara a Ginny al baile. La niña todavía conservaba esperanzas, tanto que rechazó una invitación por parte de Neville. Pero poco a poco fue perdiéndolas. En su mente se empezó a deslizar este pensamiento: "ay de mí, en realidad Harry no me ama, sólo soy su paño de lágrimas, y aunque eso no me importa, querría que él me amara". Lo único que mantenía viva su esperanza era que Harry no tenía pareja de baile aún. ¿O sí la tenía y no quería decírselo?
Por otra parte, la niña estaba muy preocupada por la segunda prueba: Harry no parecía demasiado interesado en averiguar en qué consistía. También se preocupaba por Fred y George, que claramente se traían algo entre manos, aunque no tenía ni idea de qué (Aunque Fred se apuntó un gran éxito invitando a Angelina Johnson al baile). Se le ocurrió una idea: usar a Ron. Si Ron la ayudaba a invitar a Harry al baile, él le ayudaría a invitar a Hermione. Porque, curiosamente, a Ron ni se le había pasado por la cabeza invitar a Hermione. Es cierto que Hermione ya era pareja de baile de Krum, pero eso podía arreglarse: bastaba llenar la cabeza de Hermione de sospechas sobre la relación de Krum con el ex mortífago Karkaroff.
Pero todo eso saltó por los aires del modo más insospechado. Ginny, con la intención de llevar a cabo su plan, se había acercado a Ron, el cual se había acercado a Fleur Delacour, quien estaba hablando con Cedric Diggory (que la miraba de un modo raro) y unas compañeras de su escuela en el gran vestíbulo de entrada. Antes de que Ginny pudiera impedírselo, Ron gritó a voz en cuello:
—¡Oye, tú!¿Irías al baile conmigo, guapa?
Fleur, entonces, miró a Ron de un modo raro, como si fuera una especie de babosa gigante. Ron, entonces, se puso coloradísimo, miró a su alrededor, comprobó que había mucha gente mirando, que estaba en diversos grados de risa. Pues unos sonreían disimuladamente, otros abiertamente, había risitas, había carcajadas, y en general estaba claro que todos pensaban que Ron había hecho el ridículo. Y lo había hecho, vale, pero era su hermano y no pensaba tolerar que nadie se riera de él. Se dispuso a sacar la varita y maldecir a quien lo hiciese, pero entonces Ron echó a correr.
Ginny, entonces, tras un momento de duda, salió tras él. Le costó un poco alcanzarle, porque Ron tenía las piernas mucho más largas, pero afortunadamente Ginny se había estudiado a fondo el Mapa del Merodeador, y se había aprendido de memoria los pasajes secretos de Hogwarts. De forma que mediante un hábil uso de esos pasajes secretos finalmente lo logró, poco antes del pasillo que acababa en el retrato de la Dama Gorda.
—Ginny, ¿me has visto?—le preguntó Ron, la cara de un color gris ceniza.
—Sí, pero tranquilo. Prometo que no me voy a reír de ti, hermano mayor. Vamos adentro—le tomó de la mano y tras decir la contraseña, "Luces de hadas", entraron. Se sentaron juntos en un sillón y dado que Ron parecía estar realmente hecho polvo, Ginny se puso a consolarle lo mejor que pudo, acariciándole el brazo y murmurándole palabras tranquilizadoras. Es cierto que esos días había estado un poco celosa porque Harry pasaba más tiempo con Ron que con ella, pero ahora no era el momento. Tenía que ayudar a su hermano, cuyo complejo de inferioridad en ese momento estaba disparado al máximo. Ginny sabía bien que lo ocurrido tras lo del Cáliz de Fuego tenía su origen ahí, y quería ayudarle a superarlo. Poco después, Harry entró. Les preguntó lo que había pasado y Ginny se lo explicó. Ron también intervino, sin parar de lamentarse por haber hecho el ridículo de ese modo.
—Ella es en parte Veela—dijo Harry. —Tenías razón, Ron, su abuela lo era. No fue culpa tuya, seguro que pasaste a su lado cuando estaba usando sus encantos con Diggory y recibiste una parte.
—Es de locos—se lamentó Ron. —Vamos a ser los únicos que van sin pareja, salvo quizá Neville. Oí que se lo pidió a Hermione y que ella le rechazó.
—¿Qué?—Harry parecía muy sorprendido.
—Ya sé que suena raro—Ron parecía más animado—pero es verdad. Me lo contó después de Pociones, me dijo que ella siempre fue muy amable con él, ayudándole con la tarea y todo eso. Pero por lo visto, le rechazó porque ya tenía pareja…eso no se lo cree ni ella, es sólo que no quería ir con él, aunque, ¿quién querría?—se rió por lo bajo.
En ese momento, Ginny sintió deseos de abofetear a su hermano, que estaba en "modo odioso". Porque lo cierto es que a ella no le había parecido mal que Neville se lo pidiese, y de hecho, de no ser porque esperaba salir con Harry, le habría dicho que sí. Y justo en ese momento, Harry habló.
—Ginny.
—¿Sí?
—¿Querrías ir al baile conmigo?
—¿QUÉ?—Ginny sintió de pronto que sus entrañas se le ponían a bailar la conga.
—Que si querrías ir al bai…
—¡SÍ!—gritó Ginny con tanta fuerza que todos se volvieron a mirarles. —¡Claro que quiero, Harry!
—Vale, vale—Harry parecía algo nervioso. —Eso sí, te aviso que no sé bailar e igual te machaco a pisotones.
Pero aquello le daba igual a Ginny. "Pareja de baile de Harry", eso sonaba casi demasiado bonito para ser real. Daba igual que Harry, como quien esto escribe, a la hora de bailar tuviera "dos pies izquierdos". Sería su pareja de baile y eso era lo único importante.
—¿Me disculpas un momento? Tengo que subir a mi habitación.
—Claro, claro.
Ginny subió de cuatro en cuatro las escaleras que conducían a su cuarto, entró, cerró la puerta y empezó a correr de un lado para otro, a saltar en la cama, a dar volteretas y a gritar de entusiasmo. Cuando se calmó, se acordó de su hermano. Aunque se hubiera comportado de un modo tan estúpido, quería procurarle una pareja. Bajó de nuevo a la sala común y encontró a Harry hablando con Parvati Patil. Les preguntó, y resulta que Harry se le había adelantado: había conseguido que Parvati fuera pareja de Ron. El cual, al verla, se la llevó aparte.
—Oye, ¿es cierto que Hermione tiene pareja de baile? Es que le he dicho que no era verdad, que le había dicho eso a Neville para librarse de él, y ella se ha enfadado muchísimo—dijo en tono dubitativo.
—¿Qué pasa, es que crees que nadie más se ha dado cuenta de que Hermione es una chica o qué?—le preguntó Ginny, cruzándose de brazos y mirándole de un modo muy parecido al de su madre.
—Eso mismo me ha dicho ella—respondió Ron avergonzado. —Pero no me has contestado.
—Pues mira por donde, listillo, yo pensaba disuadirla de que fuera con esa pareja que tiene para que fuese contigo. Sobre todo después de que esa zorrita gabacha te hiciera hacer el ridículo ahí abajo. Pero como te has portado como un idiota burlándote de ella y de Neville, ahora te aguantas—Ginny le clavó un dedo en el pecho. —Tendrás que conformarte con Parvati.
—O sea, ¿Harry te ha invitado a ir al baile con él?—le preguntó Hagrid mientras ella le ayudaba con sus criaturas mágicas (cosa que a Ginny le gustaba mucho hacer, incluso con criaturas tan asquerosas como los "escregutos").
—¡Sí!—Ginny asintió con entusiasmo. —Afortunadamente, tenía algo de dinero ahorrado y me he podido comprar un vestido bonito. Y Lavender Brown, que también me ayudó a escoger el vestido, me está enseñando a maquillarme. Quiero estar perfecta para cuando llegue el día.
—Se te ve muy enamorada—Hagrid sonrió de oreja a oreja.—Yo he visto a muchísimas chicas enamorarse al igual que tú y siento que rejuvenezco cada vez que las oigo y las veo hablar de su chico como lo estás haciendo tú. Es una experiencia muy bonita, la del primer amor. Yo no la tuve, yo asustaba a las chicas y además me expulsaron de Hogwarts demasiado rápido.
—El primero y el único—dijo Ginny, muy seria. —No creo que pueda amar a nadie más en toda mi vida.
—Ahora no pienses en eso. Piensa sólo en lo feliz que eres cuando piensas en Harry, porque lo eres, ¿verdad?—Hagrid la guiñó un ojo.
Ginny asintió con energía. En ese momento, Harry ocupaba aproximadamente el 99 por ciento de su mente. Tanto era así que le estaba costando concentrarse en los estudios. Afortunadamente, sus profesores estaban al tanto de esta circunstancia, y dado que todos apreciaban mucho a Harry, se mostraban muy comprensivos. Bueno, no todos, Snape estaba igual que siempre.
—Cualquiera diría que te tiene envidia—le susurró su amiga Demelza Robbins, tras una clase en que Snape estuvo especialmente hiriente con Ginny.
—Pfffff. No creo que nadie se haya enamorado jamás de ese murciélago de pelo grasiento—bufó Ginny.
Ese mismo día, sin embargo, Hagrid también le contó algo a Ginny que la dejó muy preocupada: que se había entrevistado con Rita Skeeter, y también le contó las cosas de las que habían hablado. Aquello le daba muy, muy mala espina, se temía que aquella "periodista" retorciera todo lo que Hagrid dijese. Pero ya era tarde: la entrevista estaba hecha y antes o después saldría publicada.
De un modo u otro, el trimestre terminó. Esos días nevaba intensamente, y quizá por eso los elfos domésticos de las cocinas no paraban de hacerles comidas muy grasientas (cosa que irritaba bastante a la "zorrita gabacha", como la apodaba Ginny). Por su parte, Fred y George habían tenido un gran éxito con su "crema de canario", que era una crema que ni más ni menos transformaba en un enorme canario al que la ingería (eso dio pie a que los Gryffindors no aceptaran comida de nadie salvo en casos excepcionales, no fuera que ocultara "crema de canario"). Ron, por su parte, no paraba de pinchar a Hermione preguntándole quién la había invitado, y eso reforzaba a Ginny en su decisión de no disuadir a Hermione de que fuera con Krum. Ron se estaba portando como un idiota y no se merecía ayuda con eso.
No obstante, un día, ya terminadas las clases, ocurrió algo que hizo que Ginny vacilara. Fue esto: que cuando Hermione sonrió tras haberse burlado un poco a costa de Draco haciéndole creer que Moody estaba cerca, Ron se dio cuenta de que Hermione había acortado mágicamente sus dientes delanteros y ahora los tenía de tamaño normal. Ocurría que, como mis lectores saben, después de que el maleficio agrandador de dientes lanzado por Draco a Harry la golpeara accidentalmente, Hermione había ido a la señora Pomfrey para que se los arreglara y había hecho un poco de trampa: la enfermera de Hogwarts le dijo que detuviera el hechizo curativo cuando sus dientes fueran de tamaño normal, y ella…bueno, aprovechó la ocasión. ¿Por qué Ginny vaciló? Porque el hecho de que Ron se diera cuenta de ese detalle implicaba que se había fijado en el aspecto de Hermione. Claro que entonces apareció Pigwidgeon trayendo una carta de Sirius, y eso se lo hizo olvidar. Sobre todo, porque Pidwidgeon empezó a alardear, cosa que irritó muchísimo a Ron. La carta en sí no decía nada importante, sólo felicitaba a Harry y le insistía en que se mantuviera alerta. Eso dio pie a que se hablara de la segunda prueba y a que Hermione riñera a Harry por no tomarse interés, pero Harry y Ron le pidieron que lo dejara correr.
Llegó por fin el día de Navidad. Ginny, por supuesto, recibió el inevitable jersey Weasley (el suyo era de color rosa, con una gran "G" bordada en medio), al igual que Harry (el suyo era verde con un dragón) y sus hermanos (Ron, sin embargo, le regaló su jersey a Dobby). Ginny supo por Harry que Dobby le había hecho un regalo: dos calcetines tejidos por el elfo, que curiosamente eran de distinto color. Ginny comió junto con Harry, Ron y Hermione, por la tarde se divirtió haciendo guerritas de bolas de nieve (Hermione no se unió) con Harry y sus tres hermanos, y finalmente llegó la hora de la verdad. Había llegado el momento de prepararse para el baile (Hermione había subido a prepararse con mucha antelación). Temblando, Ginny subió a su habitación, se vistió, se peinó y se maquilló procurando seguir los consejos que le habían dado Lavender Brown y Demelza Robbins (la cual dio su aprobación). Su peinado sería muy sencillo: simplemente dejaría suelta su larga melena pelirroja, pero recogería una parte en la coronilla, para que le formara como diversas capas. Para el maquillaje, dado que ya tenía una cara muy bonita en opinión de la experta Lavender, no necesitó mucho tampoco. Un poco de color que le resaltara las mejillas, un labial que fuera más bien oscuro de forma que no le chocara con el color del pelo, y una sombra de ojos más bien clara que destacase más sus iris marrones. Para las uñas, Lavender la había aconsejado un rojo intenso, parecido al de su pelo.
—Estás perfecta—dijo Lavender Brown, que había subido un momentito para ver qué tal estaba Ginny. —Potter va a volverse loco en cuanto te vea.
—Gracias, Lav. Tú también estás deslumbrante. ¿Con quién vas al baile?
—Con ese compañero irlandés de tu hermano y Potter, Seamus Finnigan. No es especialmente guapo, pero es simpático y tiene un acento muy sexy.
Bajaron las escaleras. Ginny vio a la que sería la pareja de Ron, Parvati Patil, que llevaba un elegante vestido rosa de corte indiscutiblemente indio, su larga cabellera negra trenzada con oro, y también pulseras doradas. Poco después, bajaron Harry y Ron. Ron estaba horrible, llevaba aquella vieja túnica de gala de segunda mano que le había comprado su madre meses atrás (pero con la gorguera y los puños cortados), y parecía muy alicaído. Harry, en cambio, estaba increíblemente guapo, con aquella túnica de gala verde oscuro que le resaltaba sus maravillosos (en opinión de Ginny) ojos verde esmeralda. Y al verla, se quedó mudo e inmóvil.
—Bueno…di algo o te echo una maldición—musitó Ginny, nerviosa, pero dispuesta a unir el gesto a la palabra.
—Estás…bueno, estás…quiero decir…—empezó a balbucear Harry, pasándose la mano por detrás de la cabeza.
"Está nervioso, eso es buena señal", le susurró Lavender Brown a Ginny, que estaba de acuerdo.
—¿Buenísima?—se rió Fred, que se les había acercado.
—¿Más buena que el pan?—asintió George, riéndose también.
—¡Cerrad el pico!—Ginny le dio un manotazo a cada uno, y ambos lo esquivaron.
Lavender, entre tanto, susurró algo al oído de Harry. Harry se acercó a Ginny, movió el brazo derecho hacia adelante, lo dobló de forma que el antebrazo le quedaba paralelo al pecho, y se inclinó. Ginny comprendió lo que estaba haciendo Harry: le estaba ofreciendo caballerescamente el brazo. Y también tuvo muy claro cómo reaccionar. Cruzó una pierna por detrás de la otra, puso el busto rígido, agarró con cada mano un extremo de su amplia falda, y doblando ambas rodillas al tiempo que mantenía el busto tieso, hizo una elegante reverencia, luego, apoyó su mano sobre el brazo que le había ofrecido Harry.
—¿Me acompañaría usted hasta el baile, señorita?—dijo Harry, sonriendo.
—Será un honor, caballero—respondió Ginny, sonriendo también.
Ginny miró hacia Fred y George, que alzaron sus pulgares, luego, se dirigió hacia la entrada de la torre de Gryffindor. Ron y Parvati les siguieron. Poco después, estaban en el gran vestíbulo de entrada, que ya estaba lleno de gente. Allí vieron a la "zorrita francesa", que iba del brazo del capitán del equipo de quidditch de Ravenclaw, Roger Davies. Y poco después, entraron los estudiantes de Durmstrang. Krum iba del brazo de Hermione. Pero Hermione estaba irreconocible, tanto que Harry ni se dio cuenta de que era ella. Y es que se había alisado el pelo con grandes cantidades de Poción Alisadora, llevaba un bonito vestido azul, y como no iba cargada con docenas de libros, tenía un porte más elegante. Además, el hecho de que ahora tuviera los dientes de tamaño más pequeño destacaba especialmente.
La profesora McGonagall apareció y pidió a los campeones del torneo que se apartaran mientras el resto de los alumnos entraban al Gran Comedor (que estaba lujosamente decorado, como pudo ver Ginny). Fue entonces cuando Harry se dio cuenta de que Hermione estaba allí. Poco después, los cuatro campeones entraron, cada uno del brazo de su pareja (Harry con Ginny, Cedric con Cho Chang, Fleur con Roger Davies y Krum con Hermione). Se dirigieron hacia una gran mesa situada hacia el final (las mesas de las Casas habían desaparecido, siendo sustituidas por un centenar de mesas más pequeñas), y allí Ginny se llevó una gran sorpresa. Porque, además de Dumbledore, Bagman, Karkaroff y Maxime (que estaban allí en su calidad de jueces del torneo) estaba ni más ni menos que su hermano Percy, que naturalmente les saludó con entusiasmo.
—¿Cómo es que estás aquí?—le preguntó Ginny.
—Me han promovido. Ahora soy el asistente personal del señor Crouch y estoy aquí para representarle—respondió Percy con cierta arrogancia.
—¿Por qué no ha venido?—preguntó Harry.
—Me temo que el señor Crouch no se encuentra bien en absoluto. No ha estado bien desde lo de la Copa del Mundo y no me sorprende…demasiado trabajo. Ya no es tan joven como antes, aunque su mente sea tan brillante como era…
Ginny dejó de prestar atención al resto del discurso (no le interesaba oír a Percy adular a Crouch, y menos sabiendo que Crouch había enviado a la cárcel a Sirius Black sin juicio). En vez de eso, estudió el menú, y cuando vio que Dumbledore pronunciaba en voz alta la comida que quería y esta aparecía mágicamente en su plato, hizo lo mismo (los demás, también). Mientras comía, prestó atención a la conversación de Hermione con Krum. No había olvidado la recomendación de Moody de no quitarles ojo, y quizá se enterara de algo. No hubo suerte, ni tampoco la hubo cuando hablaron Karkaroff y Dumbledore acerca de los secretos de Durmstrang y Hogwarts respectivamente. No quiso escuchar a la "zorrita francesa" criticándolo todo. Se rió ante los patéticos intentos de Krum por pronunciar correctamente el nombre de Hermione (y Harry se rió también). Y en un momento determinado, sin estar segura de por qué, apretó la mano de Harry bajo la mesa. Harry sonrió, señal de que aquello le había agradado.
Finalmente, llegó la hora. Los estudiantes, instruidos por Dumbledore, se levantaron, Dumbledore despejó mágicamente el suelo e hizo aparecer mágicamente un escenario Varios elfos domésticos colocaron diversos instrumentos musicales sobre él, y poco después hicieron su entrada ni más ni menos que The Weird Sisters (que pese al nombre eran todos varones). Ginny, entonces, le señaló a Harry (que parecía fascinado por el aspecto del grupo musical) que debían colocarse en el centro del Gran Comedor para bailar, al igual que los otros tres campeones (que ya se dirigían hacia allí).
—Yo…no tengo ni idea de cómo bailar—murmuró Harry.
—¡Yo sí! Tú sígueme el ritmo!—exclamó Ginny con entusiasmo, agarrando la mano de Harry y tirando de él hacia el centro del Gran Comedor.
¡Hola! Espero que os haya gustado. ¿Se besarán Harry y Ginny durante el baile? ¡La respuesta, en el próximo capítulo!
