Los personajes pertenecen a Disney y LucasFilms, la historia es de mi propia invención.
Ambientado en el universo de Star Wars.
Capítulo 23: Ojos bonitos.
Rey soltó un suspiro de alivio, finalmente Kylo Ren había desaparecido, pero temía que esa conexión volviera, no podía permitir que la Primera Orden supiera la ubicación de su padre. De inmediato recordó a Luke, giró para verlo pero el Jedi se había ido, decidió no seguirlo, aún se sentía un poco nerviosa y asustada.
Una Lanai se acercó a ella con dos pedazos de piedra y se las entregó en sus manos con mucha molestia dando a entender que ella tendría que repararlo sola.
- Rayos - masculló Rey viendo su cabaña. Al menos podría distraerse con algo.
Tal como lo había planeado el día de ayer, la Jedi terminó de reparar su cabaña y se tomó un tiempo para ir a las orillas de la isla, pero las olas seguían siendo muy fuertes, no podría nadar como los porgs, aquellos tiernos seres vivos se divertían con la ferocidad de las olas que salpicaban una gran cantidad de agua a la caverna de piedra.
- Ya te vi - lo descubrió Rey.
Un tierno porg la había seguido otra vez; desde su llegada a la isla, el mismo animal ha estado detrás de ella, o mejor dicho detrás del sable, el cristal kyber le llamaba mucho la atención.
- Ven aquí amiguito - dijo la Jedi y el porg obedeció - ¿Por qué mejor no vas a nadar? - sugirió - Tus amigos parecen estar divirtiéndose.
El porg corrió con sus pequeñas patitas hasta finalmente caer al agua y unirse al resto del grupo, Rey sonrió al verlos a todos juntos, eran demasiado adorables para ser reales.
Pero su sonrisa desapareció cuando sintió una extraña perturbación en la Fuerza otra vez, y frente a sus ojos apareció Kylo Ren de espaldas, como si estuviera mirando el océano, pero sabía que no era así.
Rey se quedó callada, otra vez estaba pasando ¿por qué se podían ver estando a millones de años luz? ¿Era algún tipo de proyección en la Fuerza por parte de Kylo? No, él no era tan fuerte, a menos que el Líder Supremo le hubiera enseñado aquel conocimiento avanzado, pero de ser así, Kylo se vería demacrado, incluso podría morir.
Entonces lo vio darse la vuelta, Rey se quedó sorprendida, el Caballero de Ren no se veía tan mal, ni siquiera estaba cansado, él no se estaba proyectando a través de la Fuerza ¿entonces qué estaba pasando?.
- ¿Por qué la Fuerza nos sigue conectando? - preguntó Kylo.
La Jedi analizó sus palabras, y tenía razón, el hecho de que pudieran verse tal vez era obra de la Fuerza.
- Perdiste - declaró Rey - Hallé a Luke. Muy pronto la Primera Orden caerá, y tú junto con ella.
- ¿Te contó lo que pasó? El porqué destruí su templo... ¿alguna vez te lo dijo? - preguntó Ren dejando sin palabras a la Jedi.
Y por desgracia, Kylo le había hecho recordar algo muy importante, Luke no le contó los sucesos de aquel trágico día, y los relatos de la General Organa no eran suficientes para entender lo que pasó.
Rey no sabía qué responder ante esa pregunta, pero podía atacar de otra forma.
- Es un cobarde - Kylo insultó a Luke.
- Ya no hay nada más que saber sobre ti o de lo que pasó ese día - interrumpió la Jedi pero no pudo ocultar sus dudas con el nervioso tono de voz que usó.
- ¿Eso crees?.
Kylo se acercó unos cuantos pasos alertando a Rey.
- Mara Jade también me contó algo - interrumpió la Jedi obligando a Ren a detenerse.
Él estaba sorprendido, hace mucho tiempo que no escuchaba el nombre de su tía, pensó que había muerto hace 6 años.
- Así es, está viva - confirmó Rey - Y sana, creí que la perdería para siempre - confesó - Estuvo en coma por 6 años hasta que finalmente despertó, y me contó cosas... difíciles de creer.
Kylo no recordaba cuándo fue la última vez que se sintió tan nervioso y vulnerable.
- Me confesó que... tú me amabas - completó - ¿Eso es cierto? - preguntó Rey sintiéndose culpable de ver en lo que se había convertido su padawan.
Kylo se mantuvo callado durante varios segundos analizando las expresiones faciales de la Jedi, su mirada no reflejaba emoción o alegría, todo lo contrario, se veía triste.
- Así es, te amaba - reveló el Caballero de Ren.
Rey trató de mantener sus emociones controladas.
- Pero ya no - completó Ren.
Algo cambió dentro de la Jedi al escuchar esas palabras, dolía y mucho.
Y de esa forma, Kylo Ren desapareció frente a sus ojos dejándola sola.
La Jedi se desvaneció poco a poco hasta que despareció por completo. Kylo bajó la mirada sintiendo un nudo en la garganta, llevó una mano a su rostro y secó sus mejillas, nadie debía verlo llorar, y al que lo hiciera, conocería la furia de su sable de luz.
- Maldita seas Rey - la insultó poniéndose su casco, sus ojos aún estaban rojos y necesitaba ocultarlos.
- Ren - escuchó su nombre.
Alzó la mirada y vio al General Hux en la entrada, era un mal momento para atenderlo.
- ¿Y ahora qué demonios quieres? - Kylo no se encontraba bien.
Después de lo que pasó en el Raddus con su madre y su padre, no sabía si ellos aún se encontraban con vida. Y la Resistencia pronto desaparecía, no quedaban muchos después de haber atacado su base en D'Qar y haber eliminado a toda la flota de bombarderos.
- Sólo vine a informarte que hemos verificado que a la Resistencia le queda muy poco combustible, su fragata médica es la más cercana a nosotros, podemos atacarla - avisó el General Hux.
- Hazlo, así comienza su fin - ordenó Ren intentando contener el nudo en su garganta después de haber conversado con Rey, y lo peor, pensar en sus padres.
Leia nunca fue una buena madre, o eso es lo que recordaba, y Han siempre fue un aventurero que poco se fue alejando de él por temor a su poder, en su infancia siempre fueron muy ausente, excepto Rey
La hermosa Jedi era como un rayo de sol que iluminaba sus días, pero nunca supo ver sus sentimientos, hasta ahora.
Pero de no ser por su tía, Rey jamás lo hubiera sabido. La amaba, pero no podía decirlo, sabía perfectamente que ella nunca sería suya, lo pudo ver en los recuerdos de la mente de Poe Dameron, la Jedi estaba al lado de él, dándole una sonrisa, combatiendo junto a la Resistencia, Rey quería mucho a ese piloto.
Mara Jade estaba enfadada al saber que la vicealmirante Holdo asumió el mando luego de que Leia entrara en coma. La Fuerza actuaba de formas muy extrañas, primero la pelirroja estuvo en coma por 6 años y ahora su cuñada estaba pasando por lo mismo. Gracias al creador Han fue herido en el hangar del crucero pero Poe pudo sacarlo a tiempo.
- Espero que te recuperes pronto - susurró Jade tomando la mano de Leia - Te necesitamos de verdad, o de lo contrario Holdo nos va a llevar a la ruina.
Hace unas horas, con el apoyo de Poe, hicieron un plan junto con Rose y Finn para desactivar los rastreadores del Supremacy ante la falta de liderazgo de la vicealmirante, pero primero debían encontrar a un decodificador que los infiltrara en la mega nave.
- Tienes un gran equipo Leia - dijo por último para después ponerse de pie.
Mara se acercó a la ventana que mostraba el espacio, no podía estar tranquila sabiendo que la flota de la Primera Orden estaba detrás de ellos cazándolos como animales, esperaba tener noticias de Rey pronto.
- Mi niña... vuelve pronto - susurró despacio cerrando los ojos.
La Jedi había decidido entrenar un poco aprovechando el tiempo ya que, al parecer, Luke no tenía ninguna intención de salir de su cabaña. Pero Rey no sabía que su padre siempre estaba observándola.
Encontró una roca casi de su misma estatura y decidió usarla como oponente.
Empuñó su bello sable de luz mostrando la hoja amarilla y realizó movimientos firmes y precisos, era ágil. Giró sobre su propio eje y se detuvo antes de realizar siquiera un daño a la roca, tenía mucho talento, la Fuerza era muy fuerte en ella.
Y Luke lo vio todo, orgulloso de su hija, él le transmitió sus conocimientos y enseñanzas con la esperanza de convertirla en una gran maestra Jedi, y así lo fue. Pero era una desgracia que Ben no hubiera sabido valorar las enseñanzas de una gran persona como Rey, nunca culparía a su hija de lo que pasó, porque ella era luz, incapaz de corromper a alguien.
Rey se giró para verlo, su padre al fin había salido de su cabaña y se estaba dirigiendo a lo más alto de la isla. Ya era hora de resolver todas sus dudas, necesitaba saber con exactitud lo que pasó esa noche desde el punto de vista de Luke Skywalker.
- No pequeñín - lo detuvo Rey viendo al adorable porg detrás de ella - No me sigas, esta vez necesito hablar a solas con mi padre, por favor.
Y como si el animal la hubiera entendido, se quedó quieto.
Rey subió hasta lo más alto siguiendo a su padre, encontró una insignia del equilibrio hecha de piedra que sólo había visto en textos.
- Equilibrio... - murmuró Rey distrayéndose.
- Así es - afirmó Luke.
- Luz y oscuridad - dijo la Jedi.
- Traen equilibrio a la Fuerza - el anciano tomó asiento y la castaña hizo lo mismo.
- Padre... - empezó Rey - Debemos hablar, es importante.
Luke bajó la mirada, sabía que algún día llegaría a contar la verdad, pero no podía, no quería que su hija lo odiara.
- Quiero saber lo que pasó ese día, esta vez sin mentiras - pidió Rey - Papá, me dijiste que Ben había muerto, y 6 años después lo encuentro luchando al lado del enemigo.
- Rey, yo no... - intentó decir el anciano - Sólo quería protegerte porque pensé que la verdad iba a ser demasiado dolorosa.
- Y lo fue, Ben se ha ido y ahora sólo queda Kylo Ren, el aprendiz de Snoke; si hubiera sabido que estaba con vida habría ido tras él sin dudarlo. Pero ahora Ben ya no está.
- Tu padawan estaba cayendo en la oscuridad - comenzó a relatar Luke - Supo ocultarlo, y aquel día de tu boda, cuando te fuiste, esa oscuridad salió y lo dominó por completo.
- ¿Qué quieres decir?.
El Jedi se quedó callado durante varios segundos, vio el rostro de su hija y se armó de valor para continuar otra vez con una mentira.
- Fui a su cabaña porque Mara me advirtió que sintió algo malo en Ben, lo encontré dormido y vi a través de él, la oscuridad lo había corrompido, sólo causaría dolor y destrucción hacia los que amaba, y entonces se reveló contra mí - Luke se detuvo y bajó la mirada - Cuando desperté, todo estaba destruido.
- Los padawans, los younglings... todos murieron - completó Rey visualizando los hechos - ¿Él los mató?.
- Nunca lo sabré, quiero pensar que no lo hizo pero no encuentro otra explicación, después Ben escapó - finalizó el anciano.
- Siempre pensé que la Primera Orden atacó el templo como una señal del inicio de la guerra, los culpaba de la muerte de Ben y el estado de mi madre, pero siempre estuve equivocada - dijo la castaña sin darse cuenta que sus ojos comenzaron a soltar lágrimas - Papá, por favor vuelve.
Luke se supo de pie ante esa petición - Nunca saldré de aquí Rey, es hora de que lo aceptes.
La Jedi se quedó pasmada ante esa respuesta, con un nudo en la garganta, lo aceptó, su padre no iba a volver, no importa cuánto insistiera, el maestro Jedi que la salvó del desierto en Jakku había muerto junto con el resto de los padawans durante la destrucción del templo, frente a ella sólo había un pobre hombre que ya no tenía ningún propósito en la galaxia.
- Debes irte - declaró el anciano viendo la isla desde lo más alto.
Rey se puso de pie y vio a su padre una última vez para después retirarse, al menos el camino hacia abajo era muy largo y nadie la vería llorar, ni siquiera los porgs.
Luke vio cómo el sol bajaba hasta dar paso a la noche, no tuvo el coraje de decir toda la verdad, no soportaría recibir odio por parte de su hija. Era tan sólo un anciano que poco a poco se iba desvaneciendo, si la culpa no lo mataba entonces la soledad y tristeza lo harían, pero necesitaba conectarse con la Fuerza una vez, no quería irse sin haberse despedido de su querida hermana.
Se extendió hasta conectar con la Fuerza, sentir la vida a su alrededor y finalmente llegar hasta ella.
- Leia... - dijo Luke sintiendo la débil firma de su hermana.
Pero entonces sintió a alguien más, abrió los ojos con sorpresa y no sabía si sonreír o llorar - Mara... - susurró el anciano sintiendo la calidez del vínculo que compartía con su esposa - Mi hermosa Mara.
Rey caminó hacia su cabaña sintiendo el frío de la noche, recordó el símbolo del equilibrio y pensó acerca de la luz y oscuridad, sin duda el día era el vivo reflejo de la luz, pero la noche se tomaba muy en serio su papel de la oscuridad, esa energía negativa provenía de alguna parte de la isla, y aunque siempre tuvo curiosidad por investigar un poco más, todo relacionado con la oscuridad era malo, no debía involucrarse con eso.
Y de veras que la oscuridad se tomó su papel muy en serio, porque en ese momento Rey sintió otra vez esa conexión, y de repente él estaba detrás de ella.
- Preferiría no hacer esto ahora - dijo la Jedi sin mirar atrás, sus ojos aún estaban rojos después de haber llorado.
- Yo tampoco - escuchó decir a Kylo.
Entonces recordó lo que Luke le había dicho acerca de la destrucción del templo y la muerte de todos aquellos jóvenes y niños inocentes.
- Necesito saber por qué... - Rey se quedó muda.
Kylo Ren estaba frente a ella con el pecho desnudo y un pantalón negro de cintura alta.
La Jedi inmediatamente miró a otra parte, por el creador, nunca antes había visto a Ben con el pecho desnudo, excepto cuando era un bebé y usaba pañales, pero ahora no había forma de comparar.
- ¿No tienes alguna capa que ponerte? - cuestionó Rey fingiendo estar molesta, pero en realidad estaba avergonzada, nunca antes se había encontrado en una situación similar, ni siquiera con su ex-esposo - ¿Por qué...? - intentó preguntar pero temía acusarlo injustamente.
- ¿Por qué qué? - alentó Kylo sin mostrar ni una pizca de vergüenza por mostrarse de esa forma. Era la segunda desde que volvieron a encontrarse que usaba esa pregunta para hacerla sentir vulnerable.
- ¿Por qué... destruiste el templo? Todos esos jóvenes, tus compañeros, es que no lo entiendo ¿por qué escapaste? ¿lo tenías todo planeado? - cuestionó Rey esperando una respuesta honesta.
- ¿Te contó lo que pasó? - preguntó Kylo refiriéndose a Luke.
- Así es - afirmó la Jedi.
El Caballero de Ren vio los ojos avellanas de Rey - No... - negó sabiendo que su tío jamás mancharía su nombre - Ese cobarde, te volvió a mentir.
- No es cierto - Rey defendió a su padre.
- Te mintió, si te hubiera dicho la verdad entonces tú no estarías acusándome de actos que no cometí, Skywalker jamás te dirá la verdad - atacó Kylo - ¿Quieres saber lo que pasó esa noche? Cuando tú te fuiste.
Rey se quedó callada, su padre no le pudo haber mentido otra vez ¿por qué lo haría?.
- Mis tíos sentían una perturbación dentro de mí, pero yo siempre lo oculté frente a ti, creí que pronto todo iba a mejorar, pero mis sentimientos cada vez eran más oscuros, hasta que esa noche, desperté y vi a Luke frente a mí con su sable encendido a punto de matarme, vi sus ojos y supe que ya no podía confiar en él, ni siquiera me dieron la oportunidad de poder sanarme de la oscuridad que se estaba apoderando de mí, Luke decidió por sí mismo y pensó que la solución era matarme, así que me defendí.
- Eso no puede ser cierto - interrumpió Rey - Mi padre no haría tal cosa.
- Yo no destruí el templo ni maté a esos jóvenes - finalizó Ren.
- ¿Entonces por qué escapaste? - cuestionó Rey - ¿Por qué te uniste a la Primera Orden?.
- Porque encontré mi lugar, supe lo que tenía que hacer en ese momento, ya no quedaba nada de los Jedi - contestó Kylo - Y decidí seguir el mismo camino que mi abuelo.
- Darth Vader se redimió por su hijo - le recordó la Jedi - Luke nunca te haría daño.
- Tendrás que verlo por ti misma, siento esa curiosidad dentro de ti, sabes lo que debes hacer - dijo Kylo antes de desvanecerse frente a ella.
Rey se quedó sola nuevamente, pero con una duda por resolver, de inmediato emprendió marcha hacia aquella parte de la isla que siempre evitó desde su llegada a Ahch-To.
Mara Jade se encontraba cuidando de Leia, no hizo caso a los consejos de los demás tripulantes del Raddus que le pedían que descansara debido a su estado, ya era mayor, había salido de un coma, dormir era lo menos que quería hacer, así que por eso prefirió acompañar a su cuñada durante su recuperación, no se alejaría de ella hasta que despertara.
- Luke... - susurró la General.
Mara se sorprendió de escucharla, Leia había dicho el nombre de su hermano.
- Despierta, por favor despierta - la Jedi tomó la mano de su cuñada - Yo sé que eres fuerte Leia, esto no es nada en comparación con otras guerras en las que has luchado y salido victoriosa.
La pelirroja sintió una extraña pero familiar calidez en su pecho, el vínculo que compartía con su esposo, había vuelto a surgir.
- Eres tú... - susurró Mara recordando a su esposo, finalmente Luke Skywalker se había abierto a la Fuerza otra vez - Cariño.
Rey llegó hasta la zona rocosa de la isla donde yacía un enorme agujero rodeado por ramas secas y muertas, el lugar se sentía frío, oscuro, pero su curiosidad era más fuerte. La Jedi avanzó hasta acercarse y por un paso en falso cayó dentro.
Se sumergió en el agua sin quererlo, y de inmediato subió en busca de aire, a pesar de lo mucho que le gustaba el agua nunca fue buena nadadora. Finalmente llegó a la orilla totalmente empapada y botó toda el agua que tenía en su boca.
- Rayos - masculló poniéndose de pie, si antes tenía frío, ahora esa sensación se había duplicado.
Caminó hacia adelante donde una extraña pared se destacaba entre las otras piedras oscuras, ésta era más clara. La tocó delicadamente y la realidad cambió, de repente habían cientos de ella misma, pero eran su propio reflejo.
- Sé lo que debo hacer - Rey no era una ilusa, la Fuerza estaba con ella y no caería en ninguna trampa que le impusiera la oscuridad, una Jedi muy astuta sin duda.
Caminó unos dos pasos y otra vez estaba frente a la pared, la verdadera pared - Por favor, enséñame lo que pasó ese día, quiero saber por qué el niño que tanto amé se convirtió en un monstruo, por favor... ¿podrías...?.
La pared se despejó dando pasó a un hermoso lugar que Rey conocía perfectamente.
- ¿Esto es... ciudad Hanna? - se preguntó a sí misma reconociendo los pasillos del hogar de la General Organa - ¿Cómo es que...?.
Entonces escuchó unos pequeños pasos, giró y vio algo que le devolvió la alegría, era él, su pequeño Benny, dando sus primeros pasos.
- ¿Ben? ¿Cómo es que tú...? - intentó acercarse pero entonces lo entendió, él no podía verla ni escucharla.
Lo que sucedía no era una visión de la Fuerza, sólo eran recuerdos.
- ¡Benny! ¡¿En dónde estás?! - escuchó su propia voz pero con un tono más agudo - ¡Benny! - Rey apareció - ¡Estás caminando! - exclamó con felicidad.
El bebé rió al ver tan feliz a la castaña y de inmediato caminó hacia ella con pasos un poco torpes. Rey lo recibió en sus brazos y le dio un tierno abrazo - Lo lograste, en serio lo lograste, estoy muy feliz por ti Benny, vamos a contárselo a la Senadora Organa, se pondrá muy contenta de saber que has podido caminar sin ayuda.
La Jedi recordó con sentimiento aquella etapa de su vida, deseó poder ver un poco más pero todo a su alrededor de volvió negro dando paso a otro recuerdo.
Ben era un niño, estaba durmiendo siendo atacado por pesadillas, de inmediato llegó Rey y lo despertó para salvarlo de aquellos sueños que lo atormentaban.
- Todo está bien Benny, todo está bien - susurró Rey abrazando al niño - Conmigo estás a salvo, no voy a dejar que nadie te haga daño.
La Jedi vio todo desde la entrada de la habitación, notó cómo Ben se aferraba a ella, estaba tan asustado.
Otra vez todo se oscureció y Rey se preparó para el siguiente recuerdo, intentando adivinar qué es lo que quería mostrarle esa cueva.
El panorama se transformó en un hermoso paisaje, estaba en la cima de la colina, reconocía el lugar, el mar, las flores, los árboles, era un lugar muy especial.
- ¿Tengo algo en la cara? - escuchó decir y entonces los vio.
Eran ella y Ben, juntos.
- No maestra.
- ¿Entonces por qué me miras así? Tienes una hermosa vista del mar pero sólo me estás viendo a mí.
- Porque usted es la vista más hermosa que voy a ver en toda mi vida - respondió Ben con sinceridad.
- No tienes que mentirme, hay muchas cosas más hermosas que mi cara esparcidas por toda la galaxia. Además... tengo muchas pecas.
- Y yo muchos lunares.
- Pero ya te he dicho que tus lunares son como una hermosa constelación.
- Entonces tus pecas son como el polvo cósmico.
Ambos se rieron al darse cuenta de que estaban peleando por halagarse el uno al otro.
La Jedi vio ese recuerdo con adoración ¿cómo pudo ser tan tonta? Su padawan tenía sentimientos encontrados y nunca lo notó. Pero no se veía corrompido, todo lo contrario, se veía tan feliz, irradiaba un aura de luz y estabilidad.
Todo volvió a tornarse de negro y finalmente comenzó a entender lo que aquella cueva estaba respondiendo.
El panorama mostró otra parte de la academia, distintas escenas a la vez, pero con algo en común.
Ella se alejó de Ben, al principio era por poco tiempo pero después fue cada vez más seguido, reemplazaba la compañía de Ben por la de Poe.
No había nada de malo, estaba enamorada del piloto, pero sin darse cuenta le había hecho daño a su padawan y lo llevó a tener un gran conflicto, la oscuridad aprovechó esa oportunidad. Hasta que todo se volvió oscuro.
- Espera, aún no me dijiste lo que sucedió esa noche - reclamó Rey como si la cueva pudiera entenderla - Necesito saberlo... por favor.
Entonces escuchó a un sable láser encenderse detrás suyo. Rey giró de inmediato y lo vio.
Su padre.
Ben.
El sable verde.
Luke extendió su sable hacia arriba dispuesto a matar a su sobrino.
- ¡No, espera! - gritó Rey sin poder creer lo que estaba viendo, y decidió intervenir tocando la espalda de su padre, de inmediato aquellos cuerpos se esfumaron dando paso a otro panorama.
El templo explotó.
Rey soltó un grito ahogado al ver cómo todo el lugar quedó destruido, los jóvenes, los niños, todos muertos.
- No... ya basta, por favor basta - suplicó la Jedi negando con la cabeza.
Y de entre los escombros de la cabaña, Ben surgió, y esta vez Rey lo vio todo.
Kylo Ren no mintió, no cometió ningún crimen en ese entonces, él no los mató, lo hizo alguien más.
Vio los tristes ojos de Ben empapados con lágrimas, y después corrió lo más lejos posible, dejando atrás su pasado Jedi.
- Ben... - susurró Rey viendo a su padawan huir de las ruinas - Lo siento tanto.
- Lo vi todo, tenías razón - admitió Rey sentada frente al fuego - Durante 6 años he vivido una mentira, casi pierdo a mi madre, y ahora ya no puedo confiar totalmente en Luke... jamás me he sentido tan sola.
- No estás sola - dijo Ren de una forma tan delicada.
La Jedi alzó la mirada y vio los ojos de Kylo - Tú tampoco lo estás.
Rey sintió que podía confiar en él, a pesar de que estuviera en la Primera Orden, él no le había mentido, y después de haber visto los recuerdos, las muestras de amor que Ben le daba, pensó que quizás, sólo quizás habría alguna forma de traer a Ben Solo de vuelta.
Kylo Ren se quitó uno de sus guantes, Rey entendió lo que quería hacer, ambos tenían una curiosidad por saber qué tan poderoso era su vínculo. La Jedi extendió su mano lentamente al igual que Ren, no sabían lo que iba a suceder, si era posible tocarse el uno al otro estando alejados millones de años luz.
Rey no se despegó de los bonitos ojos de Kylo, estaba tentada a ver su reacción. Sus manos estaban cada vez más cerca, hasta que finalmente se sintieron el uno al otro, era tan real, como si en verdad estuvieran en el mismo lugar.
Una extraña visión de pocos segundos llegó hasta Rey.
Chandrila, ciudad Hanna, ella entrenando a algunos niños, y entonces Ben llegó, vestido con túnicas Jedi, totalmente redimido, dispuesto a seguir el camino correcto a su lado.
Por otro lado, el Caballero de Ren tuvo una visión muy distinta; él, viendo la galaxia a través del ventanal de sus aposentos, y entonces una hermosa mujer vestida de negro se acerca sosteniendo en sus brazos a un pequeño bebé, Kylo se gira para verla y le da un tierno abrazo, y después pone su atención en el bebé, su hijo, su viva imagen. Vuelve a ver la mujer de su vida, su amada Rey, su único amor, su emperatriz.
Ambos se sobresaltaron después de haber visto sus propias visiones. Rey soltó sin querer una lágrima por la emoción, Kylo acercó su mano hacia la mejilla de la Jedi y le dio una leve caricia.
Rey se sonrojó por tal acto, insegura de si dejarlo continuar.
- Ben - lo nombró sabiendo que a Kylo no le gustaba que lo llamaran de esa forma.
Pero el Caballero de Ren no se detuvo, Rey sintió una extraña sensación en su estómago, un cosquilleo muy agradable.
La Jedi cerró los ojos sintiendo la calidez que le proporcionaba estar tan cerca de su enemigo.
- Rey... - eso sonó muy bien para los oídos de la castaña.
Sin darse cuenta, Kylo inclinó su cabeza hacia adelante acercándose al rostro de la castaña. Rey abrió los ojos y notó lo cerca que se encontraba de ella, vio sus rasgos faciales y quedó hipnotizada.
"Y esos ojos que tienes, son tan bonitos que enamorarían a cualquier chica"
No se equivocó cuando dijo esas palabras, porque era verdad, los ojos de Ben eran tan hermosos que podrían enamorar a cualquier chica, incluyéndola a ella.
La Jedi se inclinó un poco hacia adelante, la nariz de Kylo se rozó con la de Rey y después de unos segundos, ambos decidieron dar el salto.
Los labios de Ren se juntaron con los de la Jedi dando un toque suave y delicado, casi mágico. Rey cerró los ojos dejándose llevar por el momento, olvidando el lugar en el que se encontraba.
Se separaron lentamente sin despegar la vista uno del otro, Ren bajó su mano no sin antes dejar otra leve caricia en la mejilla de la Jedi.
Rey estaba sonrojada, un poco avergonzada de lo que acababa de pasar, se regañó a sí misma por actuar como una adolescente cuando en realidad era un mujer que debería tener el control de sus emociones.
Kylo tomó su mano sin permiso y entrelazó sus dedos con los de ella.
Rey se sentía completa, como si hubiera encontrado el lugar a donde siempre ha pertenecido, pero no era correcto.
- Ben... - intentó decir pero estaría mintiendo si dijera que no le gustó besar sus labios.
El Caballero de Ren se inclinó una vez más hacia adelante, pero esta vez la rodeó con sus brazos, Rey acunó su cabeza sobre el pecho de Kylo, se sentía a salvo en los brazos del enemigo, no estaba bien, eso no estaba nada bien.
- ¡Aléjate de ella! - gritó el Jedi.
De inmediato Rey se separó de Kylo.
Luke extendió su mano destruyendo la cabaña por completo con ayuda de la Fuerza dando paso a la lluvia.
Kylo se desvaneció y el fuego se apagó.
Rey no sabía qué decir, no podía confiar en su padre.
- Abandona la isla ahora - sentenció Luke alejándose.
