Capítulo Doceavo: Liberación
Caminó un tanto adolorido para respetar los deseos de ama –"Regresa y protégela"– fue lo último que le dijo antes de ir al enfrentamiento con el cazador de vampiros. Espio chasqueó la lengua, molesto, para así abrir la puerta principal y entrar los interiores del castillo en donde vio a una eriza yacer en el suelo intentando arrastrarse a la salida.
–¡¿Qué demonios crees que haces?! – gritó molesto para correr torpemente hacia ella, adolorido.
–T-Tengo que…– intentó hablar la eriza sintiendo su cuerpo arder por contradecir las órdenes de su amo.
–¡Es imposible desobedecer un comando de tu amo y lo sabes bien! – regañó el camaleón para ayudar a ponerla en pie y regresarla sobre sus pasos, aliviando su agonía.
Amy fue arrastrada de regreso para que aquel dolor que había recorrido su cuerpo se esfumara. El aire regresó a sus pulmones mientras el dolor decrecía velozmente según Espio la guía para ver de reojo la puerta que cada vez más se alejaba de ella.
–¡Suéltame, tengo que salir a…
–¿A qué exactamente? – interrumpió sin aflojar su agarre.
Amy mordió su labio con fuerza sintiendo sus ojos aguarse, impotente. Así lograra salir de alguna manera no era rival para Silver, lo único que podía hacer era sacudir aquel martillo con la esperanza de darle a su objetivo.
–¿Por qué volviste? – preguntó Espio seriamente provocando que ella alzara la vista –Pensé que no querías ver a Lord Shadow nunca más.
–Este… yo… – murmuró sonrojándose suavemente –Tenía que advertirlos – respondió evasiva, desviándole la mirada.
– Pensé que estabas molesta con él – resaltó alzando una ceja.
–¡¿Entonces debía de dejarlo morir?! – explotó soltándose de su agarre para que el camaleón lo viera con sorpresa por su repentina reacción. Amy desvió la mirada sintiendo su rostro enrojecer ante sus emociones descontroladas –… No podía permitirlo – musitó avergonzada –Así sólo fuera otro instrumento para él, yo no…
–¿Instrumento? – repitió Espio con gran asombro –¿Por qué piensas eso?
–Eggman lo dijo, él me tenía aquí para utilizarme como…
–¿Te refieres al Doctor Robotnik? – le cortó para que ella asintiera tristemente provocando que de sus ojos color esmeralda se colaran un par de lágrimas traicioneras, unas que le hacían saber sobre su corazón herido –Lord Shadow ha tenido muchas sirvientas antes, y sin lugar a duda no eres la primera en enamorarse de él – dijo para soltar un suspiro de cansancio, provocando que la eriza tensara todo su cuerpo ruborizándose con gran intensidad –, pero sí a la primera que no ve como una simple sirvienta – puntualizó para que ella alzara su mirada expectante –¿Crees que él hubiera salido a plena luz del día por un instrumento que utilizar? ¿O que Madame Rouge me hubiera mandado a protegerte si fuera sólo una simple sirvienta?
–¿Ella te mandó a protegerme? – repitió Amy con asombro, para que el camaleón asintiera forzadamente –¿Por qué?
–Los cazadores de vampiros utilizan diferentes estrategias para vulnerar a un vampiro y es obvio ahora que tú eres el eslabón débil de este castillo. Si llega a matarte Lord Shadow será presa fácil para él. Por eso estoy aquí – explicó cual regaño.
–Él… quiero decir… ¿le importo? – murmuró sintiendo una sensación de alivio inundarla.
–Es la razón por la que Madame no quiere tenerte cerca – continuó, captando la atención de ella –Lord Shadow es lo más importante para ella, es el motivo que ella eligió para soportar esta vida… – musitó cabizbajo – Tú eres alguien que significa sólo miseria para Lord Shadow, pues un vampiro jamás podrá encontrar felicidad con una mortal.
–Pero…
Una luz iluminó el recibidor terminando con a conversación, y de ésta, dos figuras se asomaron dejando ver así a Rouge y Shadow quienes aparecieron en medio del recibidor.
Shadow soltó a la murciélaga para caer de bruces al suelo exclamando un grito de agonía.
–¡Shadow! – exclamó Amy al verlo con un mohín de desahucie –¡¿Qué sucede?! – dijo para correr hacia él arrodillándose a su lado.
–Es un amuleto del sol – dijo Rouge para hincarse al nivel del erizo e inspeccionarlo con la mirada –Un grito desesperado por sobrevivir de los cazadores de vampiros – masculló molesta al notar la expresión de dolor en el erizo –Uno imposible de remover por ninguno de nosotros…
–¡Madame su rostro! – alertó Espio al notar el rostro parcialmente quemado por su breve exposición al sol –¡Sus alas!
Rouge observó de reojo sus hermosas alas, antes fuertes y majestuosas ahora consumidas como el papiro bajo el toque de una flama. Agujeros calcinados en diferentes partes que le hacían saber que sus vuelos nocturnos habían acabado.
–Parece que esta vez no podré volar lejos de él – murmuró con una sonrisa quebrada.
Amy observó en silencio a la murciélaga, quien a diferencia de Shadow, quien sus heridas sobre la piel empezaban a cerrarse lentamente, las de ella permanecía sin ningún tipo de cambio ¿Realmente había tanta diferencia en las clases de vampiros?
–Madame debemos atender sus heridas – pidió con urgencia el camaleón.
–Yo estoy bien, Shadow…
–…Ve – ordenó el erizo negro quien ahora se colocaba de rodillas con esfuerzo.
Ahora que no era tocado por el sol el dolor que lo carcomía por dentro era casi tolerable... casi.
Silver no bromeaba cuando le advirtió sobre usar sus habilidades; el haber utilizado el Chaos Control se había sentido como tragar cristal caliente en medio de una hoguera. Sin lugar a duda la muerte era más piadosa que intentar salvar su vida.
–Yo me encargaré de él – dijo Amy captando la atención de la murciélaga, quien la vio disconforme.
–Por favor, madame, no hay tiempo– suplicó Espio.
Rouge asintió de mala manera para ver una vez más el Phantom Ruby que tenía en la mano, el cuál aún emitía su hermoso brillo carmesí. Silver aún no había podido atravesar la barrera. Su mirada se dirigió velozmente a las puertas de madera, estaba segura que lo haría tarde o temprano… más temprano de lo que quisiera seguramente.
–De acuerdo – asintió para acompañar al camaleón un tanto resistente.
Shadow vio a la murciélaga ser guiada por el camaleón para quedarse a solas con la eriza, quien lo miraba intensamente, soltando un imperceptible suspiro. Sabía el porqué de esa mirada.
–Ya puedes salir– dijo Shadow de pronto, terminando con el comando previo –Aunque no lo recomendaría – musitó para dirigir su mirada a la puerta principal, esperando verlo entrar en cualquier momento.
Amy lo vio rencorosa, sin pronunciar palabra alguna, generando un silencio incómodo. La eriza tomó su falda para de un extremo rasgar un pedazo de tela y así colocarlo contra su mejilla obligándolo a retroceder ante el contacto con su piel lacerada.
–¡Demonios! – vociferó adolorido. Un mohín de dolor se plasmó en su mirada por el brusco movimiento haciendo presente el poder del sol sobre su cuerpo.
–¡Tus heridas a penas si están sanando gracias al amuleto así que no te muevas! – ordenó iracunda.
Shadow se estremeció ante sus palabras, no estaba seguro si quería ayudarlo o castigarlo; sin objetar más obedeció un tanto resistente, sintiendo su rostro arder ante el roce.
–No hay sangre – murmuró la eriza al ver el pañuelo seco, sin embargo, no podía permitir que las heridas siguieran expuestas. Amy vio sobre su hombro el camino que el camaleón y la vampiresa habían tomado, sabiendo que la había llevada a aquella enfermería improvisada – Supongo que podría pedirle a Espio…
Shadow tomó su mano cortando sus palabras, captando su atención. Sus ojos se dirigieron a los de él, quien la observaba de forma impasible. Amy recorrió lentamente las facciones de su rostro, uno que tenía una expresión indescifrable.
–¿Por qué volviste? ¿Perdiste la razón? – inquirió el vampiro cual reproche –Pudo matarte, pudo…
Amy se soltó de su agarre para ponerse de pie, viéndolo iracunda.
Shadow soltó un suave suspiro, no estaba acostumbrado a ser quien hablara, menos bajo una situación de tanta tensión. El erizo se puso en pie tan bien como pudo, intentando ocultar la agonía que se sentía moverse, como si sus huesos se quebraran por cada movimiento que daba.
–A pesar de lo que tú puedas pensar, yo puedo hacer lo que quiera e ir y venir a dónde desee – espetó Amy para cruzar sus brazos sobre su pecho –No soy un adorno Shadow, soy un ser vivo que piensa y siente… así tú no lo veas– musitó dolida.
Shadow abrió sus ojos con sorpresa al ver su mohín de dolor y molestia. Era obvio que los problemas que habían guardado dentro del armario para poder luchar contra el cazador de vampiros habían encontrado la salida y ahora yacían presentes en aquel recibidor junto a ellos.
Shadow soltó un suave suspiro suavizando sus facciones y así verla con dulzura.
–Sobre la otra noche…– empezó –Lo que dijo el Doctor Robotnik, eso no era cierto – desmintió –Yo jamás…
–Dime ¿qué soy yo para ti? – interrumpió su disculpa para verlo severamente, tomándolo con sorpresa –¿Una sirvienta? ¿Un pasatiempo? ¿o tal vez sólo una concubina? – espetó con obvia molestia provocando que él la viera con un obvio asombro, permaneciendo en silencio ante su pregunta –¿Y bien? – exigió.
Shadow le desvió la mirada, rascando la parte trasera de su cabeza, sintiendo un extraño calor recorrerlo. Una sensación mortal lo invadió, una que no había sentido en décadas… vergüenza.
–Eres… – murmuró el erizo negro a penas audible, guardando silencio nuevamente.
No estaba seguro cómo responder esa pregunta, era algo que ni él mismo se había podido admitir. Sabía lo que sentía por ella, pero el lugar que ocupaba en su mundo no estaba del todo seguro. Amy resopló con obvia molestia por su actitud vacilante, para que su cuerpo se tensara ante su reacción.
–Lo supuse… – soltó la eriza con decepción para dar media vuelta.
–¡Espera por favor! – suplicó para con un movimiento osado tomar su muñeca, sintiendo de nuevo un dolor agudo por el movimiento brusco. De nuevo aquel mohín de dolor se pintó en su rostro –N-No salgas… – pidió adolorido.
–No lo haré– aclaró ella –Iré por medicamento para tratar tus heridas – señaló cual hecho obvio para soltarse de su agarre con cierta brusquedad –No tiene caso quedarme para charlar ¿o sí?
Amy dio media vuelta en busca de Espio sintiendo como el enojo y la decepción crecían lentamente envolviéndola nuevamente en la familiar miseria que conocía tan bien. No estaba segura qué esperar al momento de soltar aquella pregunta, pero no pudo contenerse; realmente esperaba encontrar algo que pudiera darle alivió a sus sentimientos conflictuados, pero no fue el caso.
–¡¿Qué soy yo para ti?! – escuchó preguntar abruptamente. Amy detuvo su marcha para voltear a ver al erizo quien mantenía una expresión de bochorno por lo que ahora sus labios acababan de pronunciar. –Dime… ¿qué significo para ti? ¿por qué regresaste después de todo lo que he hecho?
Amy desvió su mirada para que un mohín de tristeza se pintara en su mallugado rostro. Soltó un suave suspiro sintiendo de nuevo aquel cálido y desolador sentimiento en su pecho, uno que sólo le pertenecía a ella y que por lo que parecía sólo ella sentía. Alzó de nuevo su mirada para verlo al erizo negro que ahora la miraba expectante.
–Porque te amo– salió de sus labios en una hermosa melodía de revelación –Regrese porque ya no quiero huir más, porque no desapareceré en el bosque rogando al cielo que todo acabe… no esta vez – murmuró esbozando una pequeña sonrisa, orgullosa de sí misma. –, pero por sobre todo, porque pienso obligarte a liberarme – prometió endureciendo su mirada, provocando que él la viera con asombro ante su determinación –No me importa si no me amas o como me veas… este sentimiento es mío…– dijo para colocar ambas manos en su pecho sintiendo sus ojos inundarse de emoción.
Recordó el impulso motivado por aquella intensa emoción que la llenaba de vida por dentro, emoción que la había hecho correr por el congelado bosque atraída hacia él, como una abeja a la mielo o tal vez como una polilla al fuego. Nunca se había sentido tan quebrada por su traición o tan viva por aquellos sentimientos que borbotaban de su corazón, uno que pensó que jamás podría sentir algo diferente a la indiferencia.
Amy levantó lentamente su mirada y admirar en silencio al vampiro que la miraba expectante. Miles de mariposas revolotearon dentro de ella, sonrojándose suavemente. Un sentimiento que la había despertado de su vida a monocolor para hacerla ver el arcoíris por primera vez… uno que nacía de la tempestad.
–Es la primera vez que siento algo así ¿sabes? – confesó Amy sintiendo una lágrima recorrer su mejía mientras un esbozo de sonrisa se pintaba en sus labios –Y ni tú ni nadie me hará creer que lo que viví a tu lado fue una mentira, pues, así tú no lo veas, así tú no lo…– Un abrazó la hizo callar.
Amy sintió la respiración acelerada del erizo ante el esfuerzo de dicha acción, así como los escalofríos que recorrían su cuerpo gracias al dolor que ahora experimentaba.
–¡E-Espera!– chilló Amy al ver el grave estado del erizo –¡No deberías de mover…
–…Lo lamento, Amy– le susurró con esfuerzo, silenciándola. Amy lo vio estupefacta ante su disculpa, tensándose bajo la misma –Desearía haberte conocido como un mortal – confesó provocando que ella se sonrosara ante sus palabras –Haberte cortejado como un erizo con un corazón que suena y palpita. Poderme sonrojarme al sentir el roce de tus dedos sobre mi cuerpo – musitó para tomar distancia de ella y verla con una mirada inundada de arrepentimiento y dolor –Desearía poder borrar todas las atrocidades que hice… poder…
Cayó con una rodilla al suelo, desahuciado. Acercarse a ella había sido demasiado para él en su estado actual. Amy se hincó a su nivel alarmada para verlo con uno ojos cristalinos llenos de preocupación. Shadow mordió su labio inferior; cada vez que ambos estaban juntos, sin importar la situación, ella siempre lloraba… la había visto llorar más veces que sonreír desde que había entrado a su castillo.
–Nunca pedí el perdón de nadie por lo que hice – continuó con un dejo de dolor en su voz – Hasta hoy – soltó para con esfuerzo reverenciarla.
–¡¿Q-Qué haces?! – exclamó alarmada.
–Amy… sé que lo que te he hecho no tiene perdón, en especial para criaturas como yo, pero… ¿podrías dejar redimirme? ¿podría entonces tal vez ser merecedor de tu perdón?
Amy sintió su mascara de fortaleza se desquebrajó para que pesadas lágrimas se resbalaran de sus mejillas. Tapó su boca en un intento de acallar los sollozos que querían escapar de sus labios sin poder emitir palabra alguna; era la primera vez que alguien se disculpa ante ella por las atrocidades que había cometido, la primera vez que alguien le demostraba que su dolor era importante y debía de ser reconocido y atendido.
–Sha…– un sonido estridente la hizo callar regresándola a la realidad, una mortal.
–La barrera se disipa– murmuró el erizo dirigiendo su mirada a la puerta frontal –Se acabo el tiempo.
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Rouge yacía sentada, inmóvil, sintiendo como Espio curaba con gran habilidad las heridas marcadas en su cuerpo. Gracias a su vestimenta había logrado disminuir las quemaduras por el contacto con el sol, pero tardarían meses antes de poder sanar correctamente.
–¿Cuánto tiempo tenemos? – preguntó el camaleón, irrumpiendo el sonoro silencio.
Rouge alzó su cabeza para olfatear el ambiente, así Silver hubiera cauterizado su herida, el vago olor a sangre del erizo plateado aún podía percibirse. Silver se acercaba, el Phantom Ruby perdería su efecto muy pronto.
–No mucho… minutos posiblemente – respondió estoica.
–El mediodía está por llegar, salir no será una opción– señaló para ajustar los vendajes –, pero no se preocupe Madame, me encargaré de detenerlo antes que…
–Gracias– interrumpió la murciélaga de pronto con una triste sonrisa –Por cuidarme todo este tiempo, Espio.
–Detente– ordenó el camaleón seriamente –No hagas esto, no te despidas – dijo en suplica deteniendo su curación –Buscaré la forma de arreglar esto, de evitar…
–Lo sé– le corto ella con un semblante apacible –Nada podrá detenerte ¿no es cierto? – musitó con tristeza soltando un pesado suspiro –Sin importar qué todo tendrá el mismo resultado…¿eh?
–¿Madame? – llamó el camaleón alzando una ceja sin comprender sus palabras –¿A qué…
Rouge tomó al camaleón con brusquedad para así robarle un beso. Espio abrió sus ojos de golpe ruborizándose intensamente al sentir sus labios sobre los de él para que luego una sensación de ardor inundara su boca siendo liberado poco después. La murciélaga le sonrió dulcemente mientras él la observaba con un incandescente rubor sobre sus mejillas.
–Busca un camino diferente, Espio – pidió ella cabizbaja –Lleva luz donde sólo hay oscuridad, eres muy bueno para eso.
–E-Espera… ¿qué dices?
–Te libero Espio, desde ahora ya no sirves en este castillo – habló para verlo imponente. El camaleón contrajo sus pupilas ante sus palabras y aprisa tocar su lengua y ya no sentir la marca de media luna en la misma –Vete – ordenó Rouge para ponerse en pie y caminar a la salida.
–¡No! – se rehúso obligándola a detener su marcha –Madame, yo puedo…
Rouge lo tomó del cuello velozmente para alzarlo del suelo, viéndolo intensa y despiadadamente.
–¿Sabes por que nunca te convertí? – preguntó mientras él forcejeaba con la mano que lo aprisionaba, suavizando sus facciones –Porque realmente eres importante para mí y no podía soportar la idea de perderte… así que te mantuve así, egoístamente.
Espio sintió su vista empezar a nublarse para que ésta empezara a oscurecer poco a poco. Los sonidos empezaron a difuminarse en su cabeza y sus fuerzas a desvanecerse lentamente al igual que su consciencia.
–Lo lamento Espio – se disculpó con una triste sonrisa –, pero no puedo permitirme ser egoísta nunca más – completó afianzando su agarre.
Observó al camaleón desvanecerse bajo su firme agarre dejando de luchar contra ella, perdiendo al fin el conocimiento.
Rouge lo recostó suavemente sobre el suelo viéndolo yacer inconsciente. Se arrodilló a su nivel para así acariciar su rostro con gentileza y admirar una última vez el cuello desprotegido del camaleón. Con su dedo índice recorrió la tersa superficie de la vena que palpitaba bajo la piel expuesta, esbozando una sonrisa.
–Tienes suerte que no me alimente de hombres – dijo con una sonrisa divertida, una que se esfumó al ver el brillo de su rubí desaparecer lentamente. Rouge volteó a ver a sus espaldas poniéndose de pie al acto. –Está aquí.
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Shadow observó las puertas sacudirse con violencia en un intento de desprenderse de los tornillos que la sujetaban. Chasqueó la lengua, molesto. Ese erizo era realmente persistente. Observó a Amy de reojo quien mantenía su mirada en la puerta que ahora se sacudía, debía de pensar en algo, no podía exponerla.
–Shadow – escuchó decir para ver a la murciélaga llegar al recibidor de forma imponente –Debes de sacarla de aquí, Silver buscará lo que sea necesario para poder eliminarnos y lo sabes– señaló para caminar frente a las puertas de madera –¿Puedes hacer otro Chaos Control?
–¿Estás loca? – inquirió el erizo negro con cierta dificultad para respirar –No podré llevármelas a ambas, no así – admitió molesto.
–Sácala de aquí yo me encargaré de todo en lo que tu regresas – comandó provocando que él la viera con asombro por sus palabras –A una dama no se le hace esperar, pero en este caso haré una excepción – dijo divertida guiñándole un ojo.
–¡Pero tú…
–No te preocupes, no es la primera vez que lo enfrento ¿recuerdas? – interrumpió con una sonrisa confiada –Cumple tu promesa de protegernos – insistió borrando aquella expresión juguetona.
Shadow dejó de oponérsele sintiendo la intensa mirada de la murciélaga, quien estaba decidida en proseguir con su plan. Asintió con la cabeza pesadamente para voltear a ver a la eriza rosa quien lo miraba atentamente. Él tenía que protegerla a como diera lugar.
–Regresaré – prometió con pesar.
–¡Espera! – se quejó Amy al notar que no tenía voz ni voto en dicha conversación –¡Yo no…
Shadow sujetó a Amy por la cintura y sin darle espacio para decir nada más decir: –¡Chaos Control! – desapareciendo en un halo de luz.
Rouge observó al erizo desvanecerse en el aire, borrando cualquier señal de confianza o seguridad previa.
–Lo sé…– murmuró Rouge con un dejo de tristeza –Debo de terminar con todo antes de que eso pase.
La murciélaga escuchó las puertas desprenderse de su lugar dejando que el sol se colara en su morada. Rouge observó a un exhausto erizo plateado verla con el ceño fruncido y una expresión de pocos amigos. Un vendaje provisional había detenido la hemorragia y un semblante de determinación le hizo saber que no pensaba irse sin concluir su trabajo.
–Tu laberinto no hizo nada más que conseguirte un poco de tiempo – espetó Silver sulfuroso para buscar con la mirada al erizo negro o cualquiera de sus sirvientes, pero no había nadie.
–Si buscas a alguien más lamento decepcionarte, se han marchado – habló con un falso desinterés –Esta vez sólo seremos tú y yo… como siempre tuvo que ser.
Silver la vio con un mohín de asombro, era un escenario un tanto desolador. Dejarla a solas con él era casi una sentencia de muerte, después de todo sin ayuda estaba seguro que podría derrotarla sin problemas.
–Otra escena egoísta de los de tu especie – juzgó Silver duramente –Aunque no me sorprende, después de todo es uno de los decretos que ustedes siguen ¿no es cierto? – dijo para que ella permaneciera en silencio ante sus duras palabras –Sea como sea, es momento de terminar con todo – habló Silver para alzar una estaca de madera con sus poderes.
–Lo sé – asintió con una triste sonrisa.
Silver alzó una ceja en señal de confusión. La vampira permaneció en pie justo al borde entre las sombras que la protegían de la luz que ahora se colaban por la entrada principal, sin intenciones aparentes de moverse.
–¿No piensas huir o luchar?
Rouge suavizó su mirada soltando un suave suspiro. Ella sabía Silver la perseguiría hasta el final de los tiempos, y que no era contrincante para él, lo sabía bien. Eso significaba que mientras ella estuviera sobre la faz de la tierra él buscaría la forma de terminar con ella y con cualquiera que interviniera por auxiliarla… no podía permitirlo, no podía perder a otro ser valioso para ella.
Cerró sus ojos pesadamente para que la imagen de Shadow viniera a su mente. Ella sabía que él no la dejaría sola, que estaría con ella hasta el final, pues lo había prometido y nada era más importante para él que su palabra; pero si lo hacía debía de renunciar a la eriza rosa, algo que sólo le ocasionaría sufrimiento y dolor por toda su vida inmortal y eso ella lo sabía bien. Si él decidía quedarse a su lado debería de renunciar a su felicidad para protegerla de este tipo de situaciones, y todo por su culpa. No podía permitirlo.
Sin Shadow en su vida ésta carecía de propósito, pero tenerlo a su lado sería arrastrarlo a una vida de sufrimiento interminable… aún peor que no tenerlo en absoluto.
–No… – respondió en suave voz –No esta vez.
Silver la vio con genuina sorpresa, era algo que no se esperaba.
–¿Por qué? – alcanzó a preguntar atónito.
–No existe otra forma… – negó tristemente –Los vampiros no vinimos a este mundo a ser felices– murmuró con su voz quebrantada para verlo con unos ojos cristalinos –Además, quisiera reunirme con alguien – confesó para sonreírle forzadamente en un intento de no quebrarse –Por favor… hazlo rápido.
El recuerdo de Blaze golpeó su mente con fuerza. Esa era la misma expresión que ella había tenido al momento de terminar con su vida aquella noche. Silver mordió su labio inferior con fuerza al sentir una opresión en su pecho… esta vez no dudaría.
–…Lo lamento– murmuró Silver con un dejo de tristeza.
Estiró su mano en un veloz movimiento para que la estaca que flotaba a su lado navegara por el viento y así incrustarse en el pecho de la murciélago.
Rouge sintió un intenso dolor en su corazón, por primera vez en décadas sentía su corazón. Bajó su mirada para así ver la estaca de madea que ahora atravesaba su pecho mientras lagrimas sobresalían de sus ojos y así ver al erizo plateado frente a ella quien tenía su mirada empañada. Rouge sintió sus manos cosquillar para bajar su mirada a la misma y notar como éstas empezaban a desvanecerse en el aire. Eso era todo. El final había llegado.
Soltó un suave suspiro, el último que daría en esa vida. Sintió su cuerpo tan liviano como una pluma, una sensación cálida la abrigó y el inmenso dolor de sus heridas ahora desaparecía… por primera vez ya nada dolía.
–Hey…– escuchó decir a una voz familiar para así ver a sus espaldas la sombra de alguien familiar. Un equidna quien ahora le sonría dulcemente –Tiempo sin vernos ¿No es cierto? – le dijo con una suelta sonrisa.
Rouge sintió sus ojos humedecer ante la aparición que ahora yacía de pie en el vestíbulo de aquel castillo. Asintió suavemente con la cabeza para que una sonrisa quebrada se pintara en sus labios, sintiendo por primera vez genuina felicidad.
–Hora de irnos – dijo suavemente estirando su mano.
–Sí…– soltó Rouge al viento para así desvanecerse por completo en la atmósfera.
Silver observó a murciélaga disiparse frente a sus ojos sintiendo una sensación agridulce. Como cada vez que debía de exterminar a uno de ellos.
–Blaze… – murmuró para notar el ensordecedor silencio del vacío castillo –Cumplí mi promesa – musitó con un amago de sonrisa. –Todo acabo.
Ame, AME, escribir este capítulo, pues da un cierre a la triste historia de Rouge T_T Lo siento lectores, pero este final estaba pensado desde que inicie el fic, y ya saben, amo la tragedia; pero esto aún no termina y aún tengo un par de sorpresas para este fic ¬u¬
De igual forma los invito a ver mi más reciente fanart de esta historia lo puede encontrar en mi fanpage de Facebook o en mi cuenta de DevianArt donde me encuentran como Kat-Dark-Shadow; la cual representa una de mis escenas favoritas de esta historia.
Bien, ¡Nos queda aún un capítulo más mis queridos lectores! (no está completo, pero dudo que se extienda más) Así es, Bloody Rose está llegando a su final y no se imaginan la satisfacción que tengo por esta fiction, mi pequeña obra de arte de la cual estoy más que orgullosa; pero todo lo bueno debe de llegar a un final y por eso mismo, quiero salir un poco de la norma con mi siguiente proyecto.
Creo que muchos de ustedes saben que estoy planeando en escribir mi siguiente historia que será un oneshot o historia corta (no más de 3 capítulos) de un fandom diferente (antes de meterme a mi siguiente long fic que será mi siguiente sonamy XD ). Esta nueva historia está vista en alguno de los siguientes fandoms (voten por su fandom favorito):
–Zelda BOTW
–Inuyasha
–Hazbin Hotel
Para saber un poco más la información está en mi Tablero de Wattpad o en mi fanpage de Facebook. Recuerden que es una votación y ésta se cerrará al subir el último capítulo de Bloody Rose; el que tenga mayor cantidad de votos en conjunto será la ganadora.
Hasta entonces, su autora se despide. Kat, fuera.
¡GrAcIaS pOr LeEr!
