Han pasado diez años. Heiji vuelve a Japón. Kazuha no sabe como reaccionar. Un caso complicado, sentimientos encontrados y una atracción sin precedentes. ¿Podrán dejar atrás el pasado y empezar de cero?
Fic categorizado como M por escenas sexuales explícitas. Si no te gusta este tipo de contenido, ya estás avisado.
Los personajes de Detective Conan son propiedad de Gosho Aoyama.
CAPÍTULO 13
Salgo de la ducha y de repente me encuentro terriblemente cansada, aunque al mismo tiempo también siento alivio. Hacía mucho tiempo que no estaba tan tranquila. Es como si hubiera liberado algo que llevaba dentro y que me oprimía el pecho desde hacía tanto tiempo que ya no recordaba la sensación de estar completamente en calma. Me seco, me pongo un pijama de Heiji y me dirijo a su habitación. La escena que me encuentro ma hace sonreír. Heiji está sentado en la cama con la cabeza recostada en el cabezal, con las piernas flexionadas y leyendo un libro. Cuando nota mi presencia recoge el punto que tiene a un lado de la cama, marca la página del libro en la que se ha quedado y lo deja en su mesita de noche.
- Hola ojos rojos ¿Te encuentras mejor? - Mientras dice estas palabras se incorpora del todo y se queda sentado, mirándome. - Ven aquí.
Sin decir nada voy hacia la cama y me siento a su lado.
- He montado un drama… lo siento.
- Siempre has sido muy intensa – me mira divertido y me sonríe con complicidad al mismo tiempo que se acerca a mí.
- Creo que necesitaba desahogarme y decirte todo lo que te he dicho para poder estar bien conmigo misma y contigo. - pongo la cabeza en su hombro y él posa su brazo por detrás de mi espalda, acercándome a él.
- ¿Y qué? ¿Crees que a partir de ahora será un poco más fácil todo?
- Ya no siento que tenga que tener miedo.
- No. No tienes que tenerlo. - Heiji besa mi frente y con un movimiento rápido me toma en brazos. Veo que sonríe de lado. - No me gusta que te asustes de mi… De hecho, lo que quiero es verte reír y desde que he vuelto no lo has hecho demasiado. Así que si no te ríes por ti misma, voy a tener que provocarte...
Sin decir nada más Heiji me inmoviliza y empieza a hacerme cosquillas, rompiendo de inmediato la seriedad del momento. No me lo puedo creer. Al principio intento procesar la situación, pero él sabe perfectamente donde tiente que atacar para que me muera de la risa, así que comienzo a mover mis piernas para zafarme de él, pero no hay manera.
- ¡Heiji! Jajajaja ¡Pedazo de idiota! Jajajaja ¡suéltame!
- ¡Ni lo sueñes!
Sin saber muy bien como lo hace me coge un pie y pasa sus dedos por la planta. Yo doy patadas al aire y al verme liberada de los brazos continúo con el juego que él ha empezado. Paso mis manos por debajo de su camiseta de pijama y busco sus costillas para empezar a mover mis dedos por encima de su piel. Mi reacción le pilla desprevenido y consigo desprender mi pie de sus garras.
- ¡Te vas a enterar, Hattori!
Mi dominio dura poco ya que a los pocos segundos Heiji está encima de mí y mis manos vuelven a estar inmóviles. Su mirada triunfal y su sonrisa de victoria me hacen reír de manera sincera.
- ¿Por fin ríes? ¿No ves que he ganado yo?
- Yo no lo creo…
Sin que se lo espere coloco mis piernas a cada lado de su cuerpo, le rodeo con ellas y tiro de él hacia abajo. Al perder dos puntos de equilibrio se cae encima de mí y suelta el agarre de mis muñecas.
- ¡Serás bruta!
Su cuerpo me aplasta por un segundo y lo noto completo encima de mí. Esta sensación me excita y elimina por completo el cansancio que sentía después de salir de la ducha. Le miro divertida e inicio un nuevo ataque, pero con un objetivo distinto. No suelto el agarre de mis piernas, que hace que pueda notar el miembro de Heiji en mi entrepierna. Quiero comprobar como lo excito y como esta excitación se manifiesta en su cuerpo, así que tomo sus labios y empiezo a besarle lentamente. Al principio él sonríe y me dice que no voy a lograr parar esta guerra, pero a medida que profundizo los contactos se deja llevar.
- Bueno, podemos hacer una tregua, si quieres…
Vuelvo a meter mis manos por debajo de su pijama y le acaricio la espalda mientras beso su cuello y su clavícula. Subo una mano por debajo de su ropa hacia su nuca y le acaricio el nacimiento de su cabello, juego con él. Por otra parte comienzo a mover mi pelvis para masajear el miembro de Heiji, que poco a poco se va poniendo duro. Esta reacción involuntaria es lo que me insta a continuar.
- Ya te dije que ganaría, así que ahora me toca a mí jugar con el premio.
- ¿Y cuál es el premio? - me mira divertido.
- Tú…
Heiji Sonríe y me deja hacer. Me coloco encima de él, sentada en su sexo y le quito la camiseta. Continúo moviendo mi cadera al tiempo que acaricio su tronco, le beso el cuello y le muerdo los pezones. Poco a poco me pongo a su lado y empiezo a acariciar su sexo por encima de la suave tela del pijama. De sus labios salen algunos suspiros y me doy la licencia de seguir con mi tarea. Le quito los pantalones y la ropa interior y me levanto de la cama. Le ofrezco una mano para que se incorpore y le guio hasta el borde del colchón. Con un movimiento de cabeza le indico que se siente mientras que yo cojo una almohada para arrodillarme en el suelo, entre de sus piernas. Heiji sonríe de medio lado al tiempo que comprende cuales son mis intenciones. Acaricio sus piernas, sus muslos y dirijo mis manos hacia su excitación. Con los labios rozando su glande le susurro:
- Tengo tanta hambre de ti que no pienso dejar de morder ni un centímetro de tu piel.
El sonido gutural de Heiji me indica que mi aliento sobre su sexo le ha excitado, así que saco la lengua de mi boca y empiezo a lamer su pene. Empiezo por la base y lo recorro entero hasta llegar al glande, donde me detengo para depositar, en la sensible piel, algún húmedo beso y suaves mordiscos que hacen que él ahogue gemidos roncos en su garganta. Con una mano empiezo a masajear su sexo, de arriba a bajo, mientras que succiono y sigo el ritmo del masaje con mi boca. Antes nunca me habría comportado así con él y descubro que esto le sorprende. Descubro que le gusta que masajee sus testículos al tiempo que continúo succionando su sexo, tocándolo cada vez más rápido. También descubro que no le gusta estarse quieto pues agarra mi cabeza con las manos, entrelaza sus dedos en mi pelo y empuja mi cabeza hacia la base. Descubro de le gusta mirar y que parece que le excita que yo le mire a los ojos mientras continúo con la felación.
- Ka… zuha… - Me dice con la respiración entrecortada. No importa que diga nada más, entiendo que está a punto de llegar al éxtasis y sigo con los movimientos de mi lengua, de mi boca y de mis manos. La expresión de Heiji se tensa un segundo, así como los músculos de su cuerpo. - Me corro… - Con sus fuertes manos dirige mi cabeza para marcar el ritmo con el que quiere llegar a su clímax y en una última embestida que deja todo su pene dentro de mi boca, hasta llegar al fondo de mi garganta, noto como el líquido que sale de él me inunda. Sin parar de jugar con la lengua, trago todo lo que ha dado de sí la primera sacudida de su pene mientras que vuelvo a succionar su glande para recibir una nueva ola de líquido que retengo entre mis labios y saboreo mientras Heiji me mira hechizado y jadeante.
- Y ahora, señor inspector, recuéstese en la cama, recupere el aliento y prepárese para lo que viene. - Me levanto del suelo mientras que él me mira entre intrigado i terriblemente excitado.
- ¿Crees que necesito parar? - Sus palabras, junto a su semblante autosuficiente me hacen sentir que el calor de mi bajo vientre se incrementa, es increíblemente sexy. De pie delante de él, me despojo de la ropa y dirijo mi mano a mi sexo mientras que él me observa embelesado. Empiezo a tocarme delante de su mirada atónita. Primero rozo la humedad exterior de mi vagina, rodeo mi clítoris con los dedos y lo acaricio al tiempo que siento que aumenta mi excitación. Abro mis piernas y meto un dedo en mi interior, gimo y lo vuelvo a sacar completamente cubierto de mi flujo. Heiji se desquicia y toma mi mano para introducir mi húmedo dedo en su boca y chuparlo, dejándolo limpio. Este gesto me hace temblar de placer, así que me siento encima de él, que aun sigue sentado al borde de la cama, y le hundo en mí. Me muevo encima de él flexionando las rodillas para que entre y salga de manera acompasada. Con mis brazos rodeo su cuello y su boca encuentra mis pechos, mordisqueando mis pezones y lamiéndome. Las manos de Heiji se posan en mi cintura y empiezan a ayudarme con los movimientos de mi cuerpo, moviéndome arriba y abajo, liberándome de parte del trabajo, por lo que yo puedo dedicarme a masajearme el clítoris para que el placer aumente. Mi excitación es tal que no puedo evitar empujar a mi amante para que se quede encima de la cama, recostado sobre sus codos mientras mira como cabalgo encima de su pelvis. Acelero el ritmo y le indico con un gesto que flexione sus rodillas para poner mis piernas debajo de su trasero, haciendo que la profundidad del contacto aumente y me lleve al clímax al mismo tiempo que hundo mis uñas en sus muslos y grito de placer al notar mi sexo contrayéndose en el de Heiji. Sin dejarme respirar, Heiji sale de mi, me pone a cuatro patas y se introduce de nuevo, penetrándome de manera ruda, rápida, profunda y deliciosa. Me toma de las caderas para dar velocidad al movimiento, clava sus dedos en mi piel y pocos minutos después estallamos en un orgasmo conjunto que nos deja extasiados.
…
A la hora de comer Kazuha y Saori se encuentran en el bar de la comisaría. La segunda tiene una pequeña maleta a sus pies y saluda a su amiga, que se acerca a paso rápido. Se sientan en una mesa bastante apartada y piden algo para comer.
- Así que has decidido abandonarme por un tío que acabas de conocer… - Saori mira a su amiga divertida.
- ¡Sabes que no, Saori! Tenemos un casos un poco peludo entre manos y tendremos que trabajar más hora que un reloj… No voy a quedarme cada día en su casa, pero así no tengo que andar cargando ropa siempre.
- Ya, ya… un caso… ¡Lo que tú tienes entre manos, o entre las piernas, es a Hattori! - Saori se hecha a reír al ver la cara sonrojada de Kazuha.
- No te pases, Saori…
- Ahora enserio, hace mucho que no me cuentas nada. ¿Va todo bien?
- Sí, no te preocupes… Lo cierto es que tuve mis dudas sobre Heiji, sobre nosotros. Creo que me cuesta un poco confiar en él, pero ayer monté una escena digna de la reina del drama y me siento mejor.
- ¿Tú montaste una escena? No me lo creo…
- Ni que me lo digas. Me puse a llorar como una loca delante de él y le solté algunas verdades. - Las dos chicas se miran unos segundos a los ojos y empiezan a reír a carcajada limpia.
- Y lo más importante… ¿Qué tal el sexo? Hacía bastante que no… ya sabes…
- Sí… desde unos meses antes de romper con Toru...
- ¿Y entonces? ¿Te lo hace bien o no? - Saori mira a su amiga con una sonrisa pícara en la cara. Nunca les ha costado hablar de sexo, así que se acercan un poco más la una a la otra y bajan la voz.
- Es increíble, Saori… Creo que nunca en la vida había tenido unos orgasmos tan, tan… ¡no sé ni como describirlo! ¡Anoche tuvimos la mejor sesión de sexo de toda mi vida!
- ¡Qué envidia me das, suertuda!
- ¡Pero si tú te pasas el día follando con tu chico! No sé de que te quejas…
- No me quejo, solo digo que es bonito cuando se empieza, todo es nuevo y las sensaciones están a flor de piel.
- Supongo que tienes razón, aunque entre Heiji y yo las cosas siempre han sido un poco más complicadas, no suele ser todo bonito, pero lo cierto es que en el tema físico nos compenetramos a la perfección.
Las dos amigas siguen hablando durante un largo rato hasta que Kazuha tiene que volver al trabajo. Tiene una reunión con todo el equipo que investiga los asesinatos y va a recibir órdenes directas de como van a actuar a partir de ahora. Saori se despide con un abrazo de Kazuha y se aleja por la calle sin darse cuenta de que alguien la está observando des de la distancia, completamente ajena al peligro.
…
Después de que el inspector Nagoya y yo hayamos explicado el plan de acción a todos los agentes me dirijo a mi despacho para acabar de redactar los últimos informes del caso. A partir de ahora Kazuha se va a mantener en el ojo del huracán. Va a venir conmigo y con los demás agentes cuando tengamos alguna pista sobre los asesinatos. Además, hemos decidido que nos vamos a dejar ver juntos, para que el asesino crea que realmente somos pareja… Bueno, en realidad algo somos, pero todo el mundo cree que es parte de la investigación. Mañana iré a Osaka para ver con mis propios ojos el terreno que se está investigando. Kazuha va a quedarse en el laboratorio porque tiene mucho trabajo para adelantar y la necesitamos aquí. Cuando acabo con los informes ya son la seis y media, así que salgo de mi despacho dispuesto a ir a buscar a mi pequeña fiera, pero me la encuentro delante de la puerta, con una pequeña maleta rosa y con una sonrisa en los labios. Antes de que diga nada, la tomo de un brazo y la meto en mi despacho, aprisionándola entre mi cuerpo y la pared. La beso con ansias.
- No sabes cuanto te he echado de menos. - Digo antes de volver a aprisionar su boca con la mía, en un beso casi desesperado. Ella me corresponde y enreda sus brazos en mi cuello.
- No debería hacer esto, señor inspector. Alguien podría vernos y ya sabe que me pone que lo llevemos en secreto. - Kazuha sonríe pícara antes de enlazar sus piernas en mi cintura y volver a besarme.
- Si sigues así no me podré contener y tendré que arrancarte la ropa aquí mismo.
Kazuha ríe y vuelve a poner sus pies en el suelo, soltando también el agarre de mi cuello.
- Creo que deberíamos irnos a casa. Tengo una maleta llena de ropa que necesito ordenar.
- Aun es pronto. ¿Te apetece salir a cenar esta noche? - Digo intentado alejar los pensamientos que la cercanía de Kazuha me produce.
- ¿Me estás pidiendo una cita, Hattori? - Sonrío de lado ante el pícaro tono de voz de Kazuha.
- Solo si me promete que va a dormir en mi casa esta noche, señorita.
- Ya veremos… - Kazuha me guiña un ojo y sale de mi despacho arrastrando la maleta detrás de si.
…
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Natsu
