Disclaimer: Yu-Gi-Oh! no me pertenece. Sólo está historia llena de clichés y el OC.


NOTA IMPORTANTE

Voy a reestructurar la historia para facilitar un poco más su lectura, reacomodando los capítulos. El contenido no cambia en lo absoluto, sólo la forma en la que se presenta la historia. En todo caso, todo lo que estaba publicado hasta el 12 de octubre de 2020 se considera el Libro I, más el primer interludio (los cuales separan cada libro).

Todo esto aprovechando que el sitio al parecer está en drogas en esta fecha (3 de noviembre de 2020) y no está mostrando los caps recién publicados. Así que, si estaban leyendo la historia y llegaron al Interludio A, esta continua en el Libro II (Capítulo 12: Unidad Reflectante de Ataques) cuya publicación debió comenzar a partir del día 5 de noviembre de 2020 (si es que para entonces el sitio ya fue reparado).


Libro I

Capítulo 9


Carta 10

Atractivo de la Oscuridad

[Carta Mágica]

Roba 2 cartas, y después destierra 1 monstruo de OSCURIDAD en tu mano o, si no tienes ninguno en tu mano, manda al Cementerio toda tu mano.


No tengo idea de si el competitivo en mi mundo original era tan divertido como resultó ser en este (obviando el hecho de que allá no teníamos arenas de duelo holográficas o Discos de Duelo para las finales de los torneos importantes); pero, de ser así, la verdad ahora puedo decir que me arrepiento de nunca haber intentado participar.

Un detalle: los niños que participan en esto, al menos aquellos que superan las fases preliminares —las cuales usualmente son organizadas en un grupo selecto de tiendas locales—, son tan apasionados del juego como el mismo Judai. Tomando en cuenta lo anterior, no fue sorpresa encontrarme en la liga infantil con los rostros conocidos de personajes episódicos del anime. Por ejemplo, en uno de los torneos regionales pude reconocer a Kagurazaka, un futuro estudiante de Ra famoso por copiar mazos y quién en cierto episodio robó el mazo de Yugi.

Por otro lado, participar en los torneos resultó la mejor forma en que los niños como nosotros pudiéramos acceder a una gran variedad de cartas. Legalmente, al ser menores de edad, no podíamos obtener recompensas en efectivo, por lo que los organizadores resolvieron esto dando premios en especie: juguetes, bicicletas, videojuegos y, por encima de todo esto, cartas. Un jugador de buen nivel que ganara torneos oficiales podía hacerse con una buena cantidad para potenciar su mazo. E incluso después de eso, todavía sobraban suficientes para intercambiar o vender en las tiendas locales, en la escuela y con sus amigos.

Tomando en cuenta esto, decidimos participar en todos los torneos posibles, fueran los oficiales organizados por Ilusiones Industriales y la Corporación Kaiba, o los que empresas como Grupo Manjoume organizaban como parte de sus programas de relaciones públicas. Y por supuesto: los torneos más locales llevados a cabo en tiendas pequeñas y grandes por toda la ciudad.

La razón para inscribirse en tantos torneos es simple: hay un número limitado de pases para los torneos regionales, nacionales e internacionales. Y al ser los tres —Judai, Sho y yo— de la misma ciudad, básicamente participar sólo en los de la liga infantil oficial habría sido canibalizarnos entre nosotros. No es que no disfrutáramos enfrentarnos el uno al otro, sino que el principal objetivo de esto era ganar experiencia enfrentando a rivales de todo el país (y con suerte del mundo). Ni hablar cuando Ryo, Fubuki y Asuka participaban. Aunque, esto último era realmente raro. Dado que ellos asistían a la misma escuela, una cuyo currículo incluía el duelo, generalmente estaban ocupados con torneos inter-escolares. Y en el caso de Ryo además debía representar al dojo del ciber-estilo.

Volviendo al tema de las cartas, lo primero que hice cuando gané mis primeras cajas de sobres en un torneo más o menos grande fue intercambiarlas por otra copia del mazo Locura de Zombi. Cabe decir que esto dejo confundidos a Judai y a Sho, e incluso hizo que Haou levantara una ceja con suspicacia.

Esto me lleva a dos peculiaridades más que tiene este mundo respecto al juego:

Primero: la tendencia de llevar una única copia de cada carta en el mazo (a menos que sean cartas que forzosamente requieran múltiples copias para funcionar, por ejemplo, el "Dragón de Trueno", el "Ciber Dragón" o el "Niño Héroe"). Este punto puede deberse a que, como dije antes, las cartas en este mundo son realmente un producto de lujo a un punto que puede parecer exagerado visto desde afuera. Y algunas de ellas, como el "Mago Oscuro" y la mayoría de su soporte, son realmente difíciles de encontrar.

Segundo: la gente al parecer no piensa en lo conveniente que es comprar dos o tres copias de un mazo pre-construido, tomar las mejores cartas de la baraja y formar con ellas un mazo centrado en los mejores combos de la colección. Puedo decir que esto se deriva del punto anterior: simplemente la gente no piensa en llevar múltiples copias de determinada carta, incluso cuando esta no esté limitada y sea legal llevar tres copias en el mazo.

—¿Por qué conseguir otra copia de un mazo que ya tienes? —preguntó Sho ese día.

Todo el grupo estaba reunido en la tienda del abuelo, incluso Haou, y todos ellos parecían interesados en el por qué quería un mazo que ya tenía. Hasta el abuelo me miró con intriga cuando le propuse cambiar las dos cajas de sobres que gané por la baraja que tenía en exhibición. No es que fuera un mal trato para la tienda, en realidad el costo de ese mazo era menor al que se obtendría vendiendo los sobres de forma individual, dejando a la tienda un margen de ganancia extra de 3,600 yenes (razón por la cual el abuelo insistió en abrir una de las cajas y darme los cinco sobres que equivalían más o menos a esa cantidad).

—Para completar mi mazo, por supuesto —respondí. Lo que se traducía en deshacerme de las cartas que lo ralentizaban y agregar más copias de las que eran verdaderamente útiles para llevar a cabo mis combos principales.

Por supuesto, ajustar los combos de mi mazo zombi no era lo único que pretendía. Como todo buen duelista sabe: una baraja de estructura es la forma más simple de conseguir cartas útiles que funcionan en general con cualquier mazo (bueno, al menos así pasaba en mi mundo anterior). Así que mi mazo secundario de guerreros pasó a fortalecerse con las copias extra de "Robo Oportunista", "Tornado Gigante", "Olla de la Codicia", "Tormenta Fuerte", un par de copias de "Tornado de Polvo" y, finalmente, una de "Tributo Torrencial". Como dije: todas cartas generales útiles para cualquier tipo de mazo, pero que en este mundo jamás eran incluidas en los mazos de principiantes.

Vuelvo a recalcar: en un mundo donde ser duelista equivale a tener que invertir una pequeña fortuna en cartas básicas, las barajas de inicio, al verse como algo netamente dedicado a niños que posiblemente jamás lleguen a participar siquiera en un torneo, son tan simples que hacen ver a las barajas de inicio originales publicadas por Konami como un producto Premium. O, mejor dicho, al venderse más como un juguete tenían que mantener su costo bajo y, al parecer, Ilusiones Industriales no tenía la intención de restar el valor a sus cartas más cotizadas vendiéndolas a bajos costos con rarezas inferiores.

(Luego aprendí que en realidad había una explicación más mística para esto: imprimir una carta no es tan simple como oprimir un botón y dejar que la máquina haga el trabajo. Al estar relacionadas con espíritus y antiguos rituales, las cartas más poderosas requieren un gran esfuerzo y tiempo para ser creadas y, en algunos casos, simplemente no pueden existir más que cierto número de copias al mismo tiempo en el mundo. Pegasus aprendió por la mala esto con el incidente de los dioses, o con el hecho de que fue imposible imprimir más de cuatro copias del "Dragón Blanco de Ojos Azules", de hecho, la quinta copia se deformó dando como resultado a su versión toon.)

Procedí a hacer los cambios a mi mazo principal allí mismo, tomando en cuenta que pensaba retar a los presentes para probar la nueva configuración.

—Mucho mejor —dije satisfecho tras terminar con los ajustes. Todavía estaba lejos de lo que era un mazo Castlevania en forma, aunque sin duda sería mucho más manejable de acuerdo al estilo de duelo que quería para esa baraja en particular.

—¿No crees que eso limita mucho la variedad de monstruos en tu deck? —preguntó Asuka.

Noté que la mirada intensa de alguien sobre mí. Por un momento pensé que era el Maestro Haou, pero al girarme me di cuenta que se trataba de Káiser.

—Al contrario —respondí restándole importancia a la forma en la que Ryo me miraba—, esto mejora las dos estrategias sobre las que gira mi deck: llenar mi campo fácilmente y destrucción del mazo de mi oponente.

Señale las dos copias de la "Torre de Huesos Absorbe-almas".

—A una copia es más fácil que sea destruida en batalla, aún con su efecto que la protege de ser atacada cuando hay otro zombi en el campo. Con dos, se protegen mutuamente. Además, como este deck hace muy sencillo la invocación especial de monstruos zombi, cuando lo haga al estar las dos en el campo el oponente perderá cuatro cartas. Sólo por dar un ejemplo.

Miré mis cartas de forma crítica.

—Aunque, hay una carta que de verdad me gustaría conseguir pronto: "Elección Dolorosa". Con ella me sería más fácil llenar el cementerio, para luego invocar especialmente a mis monstruos fuertes usando a "Mezuki".

El abuelo soltó una risa divertida.

—Has pasado mucho tiempo pensando en lo que quieres para este mazo, ¿no es así, Kenny?

—Por supuesto —Judai respondió por mí—. Lo he visto revisando una y otra vez los catálogos y marcando las cartas que quiere, no sólo para ese mazo, sino para muchos más.

—¿Más? —preguntó Fubuki enarcando una ceja—. ¿No es exagerado tener ya más de uno? En serio, eres el único duelista que conozco que tiene dos decks tan diferentes. La mayoría renuncia a su mazo de principiante una vez que comienza tomar en serio el ser un duelista.

Otro punto que hace diferente a este mundo: la gente parece que se casa con su mazo, y sólo se dedican a mejorar esa baraja en particular a lo largo de sus vidas como duelistas. No es raro que Daichi sea el único duelista que recuerde usara más de uno en la serie, ya que incluso cuando manejan varios arquetipos, generalmente lo hacen dentro de un único deck (como Mai que combina Amazones con Dama Arpía). Debido a esto, ni siquiera puedo decir que en este mundo haya un meta-juego como tal.

—La verdad, si pudiera, me gustaría probar todos los mazos posibles. No dominarlos por completo, pero sí a un nivel en el que pueda usar cualquier carta que tenga en mi mano al menos de manera óptima.

Ryo frunció el ceño y la mirada intensa que me envió antes se hizo más aguda.

—Tienes ideas muy particulares sobre el duelo —dijo en un tono seco.

—Esa es una idea interesante —dijo el abuelo—. Lástima que para eso se necesite mucho tiempo y dinero. Conseguir ciertas cartas no es tarea fácil.

—Lo sé —dije en un suspiro. Maldito mundo que toma demasiado en serio los juegos de cartas para niños.

Y a todo esto, y recordando lo mucho que me gustaba armar mazos en los Tag Force y otros juegos, ¿por qué carajo no existía un videojuego de Duelo de Monstruos? Todo lo que existía eran las Terminales de Duelo, las máquinas de puzles y los simuladores que eran exclusivos para las escuelas de duelo. (No contaban juegos como aquella versión de Spyro con un Bebé Dragón como protagonista).

La conversación se desvió hacia otro lado, para después volver a enfrentarnos a duelo entre todos.

Estuvimos jugando hasta las siete de la tarde, hora en la que comenzamos a despedirnos para volver a casa. Incluso cuando estábamos vacaciones, al ser niños tampoco podíamos quedarnos tanto tiempo fuera de casa, además de que la tienda cerraba a esa hora. Como de costumbre, los hermanos Tenjouin y los hermanos Marufuji se fueron juntos. Después de todo eran vecinos del mismo edificio de toda la vida.

Judai, Haou y yo nos quedamos un poco más para ayudar al abuelo a cerrar.

—Oh, casi lo olvido —dijo el abuelo cuando ya nos marchábamos—. Yugi envió esto. —Nos dio tres tarjetas que resultaron ser pases especiales de invitados para la cede Corporación Kaiba—. Dijo algo sobre una reunión importante el próximo viernes. Deben estar allí a las cuatro de la tarde.

No parecía muy contento con esto y de inmediato agregó con un tono serio poco habitual en él:

—Una cosa: tengan cuidado. Comprendo que hay fuerzas moviéndose en el duelo más allá de lo que vemos normalmente. Estuve en primera fila durante buena parte de las batallas importantes de Yugi y los demás. No me parece bien que niños tan pequeños se involucren en esto; pero también confió en que Yugi no los incluiría si no fuera inevitable. Sólo… No se arriesguen más de la cuenta, ¿quieren?

Judai sonrió para tranquilizar al anciano.

—No te preocupes, abuelo, todavía falta un rato para que las cosas se pongan en movimiento. Por ahora sólo nos preparamos.

No pareció que eso lo tranquilizara del todo, aun así, esbozó una débil sonrisa en respuesta.

—Tendremos cuidado, abuelito —agregué por mi cuenta.

Terminamos de despedirnos y comenzamos a caminar en dirección a la estación de metro, que estaba a dos cuadras de allí.

Miré el pasé en mis manos con el ceño fruncido. Una reunión con Kaiba así de repentina sonaba sospechosa. ¿Pretendía probarnos a los tres como hizo conmigo el año anterior? ¿O acaso era algo más? Aunque, si Yugi estaría allí, dudaba que fuera eso.

No habíamos tenido contacto con Yugi, Kaiba o Pegasus desde la fiesta de Halloween —cuatro meses atrás—, así que lo más probaba era que se tratara de la reunión que dejamos pendiente desde entonces. La época más ocupada del año había terminado para todos los involucrados (nosotros nos encontrábamos en el receso de un mes entre el segundo y el tercer año de primaria[1]), así que era lógico suponer que este era el mejor momento para discutir lo que hubiera pendiente.

Judai no parecía querer hablar mucho ese día y Haou, como de costumbre, se guardaba sus pensamientos para sí mismo. Si había algo importante que tuviera que decirnos, ya lo haría en su momento.

La tarde estaba fresca y parecía que habría tormenta esa noche, así que fue agradable llegar a casa antes de que comenzara a llover. Me despedí de los gemelos en la puerta de su departamento y entre a mi propio hogar.

—¡Estoy en casa! —anuncié mientras me quitaba los zapatos y me ponía las pantuflas.

—¿Te divertiste con el abuelo? —me preguntó el tío Kouji desde la sala.

Eso fue una sorpresa. No tenía idea de que estuviera en casa. De hecho, no lo habíamos visto desde su graduación de la universidad un par de semanas atrás.

—Bienvenido, tío —saludé mientras él caminaba hacia mí para revolverme el cabello como acostumbraba—. Hubo un torneo esta tarde. Perdí por muy poco.

—¿De verdad? —escuché la voz de mi padre quien estaba poniendo la mesa para la cena—. ¿Por qué no nos cuentas todos los detalles mientras comemos?

Mi madre decidió cocinar una de sus recetas especiales de curry, lo que significaba que estábamos celebrando algo importante.

—¿Sucedió algo? —pregunté.

El tío Kouji y mi padre sonrieron con complicidad.

—Bueno, pequeño, estás viendo al nuevo profesor de matemáticas del campus principal de la Academia de Duelos.

Estaba sucediendo. El tío Kouji era profesor de la Academia como en el canon. Imaginaba que este momento se acercaba, con su graduación de la universidad y su retirada, desde noviembre, de la liga profesional. Y aunque lo felicité con una gran sonrisa, por dentro no pude evitar ser dominado por el miedo a que en el futuro lo enfrentáramos como enemigo.

Me tranquilicé repitiendo una y otra vez que este no era el mismo Kouji Satou del anime. Mi tío era mucho más que un estereotipo de profesor estricto y obsesionado por sus prejuicios sobre lo que consideraba la mediocridad. Incluso conocía a Judai desde hacía meses y no parecía tener ningún rencor especial hacia él. Por supuesto, obviando el hecho que una cosa es haber visto un par de veces al vecino de su sobrino, y otra darle clases a diario en la Academia.

A estas alturas supongo que es imposible negar que la familia Satou se convirtió realmente en mi familia. Por esto mismo, temía que el tío Kouji se uniera a Cobra y terminara muriendo. Esperaba que, ya que Yubel nunca fue enviada al espacio, no había motivos para que eso ocurriera en esta línea del tiempo. A menos claro que las líneas de tiempo fueran como en Doctor Who y hubiera cosas como puntos fijos imposibles de cambiar.

Al final, traté de despejar mi mente de todas esas cosas y centrarme en la celebración de la noche. No había visto al tío Kouji tan feliz antes. Sin duda ser profesor era su sueño.

~Yu-Gi-Oh! GX~

El viernes llegó lo suficientemente pronto. Quince minutos antes de las cuatro de la tarde, Judai, Haou y yo nos encontramos frente al edificio principal de la Corporación Kaiba. Era por mucho el rascacielos más alto y moderno de la ciudad. Kaiba no escatimó en gastos para remodelarlo y hacer que diera un aspecto más acorde con el rumbo que le dio a la empresa en cuanto se adueñó de ella.

Igualmente, al estar dentro del complejo que incluía tanto la sede corporativa como Kaibalandia y el Domo de Duelos, la zona siempre estaba llena de turistas y visitantes. En esos momentos, al ser las vacaciones de primavera, había muchos estudiantes de secundaria paseando por los jardines que fungían prácticamente como una especie de parque público (muchos de ellos acaban de salir del museo sobre juegos que ocupaba las primeras tres plantas del edificio).

Los guardias de la puerta nos vieron con suspicacia cuando les mostramos los pases para acceder a los pisos corporativos. Puedo entender que no todos los días ves a tres niños de ocho años con pases que en general están reservados para empresarios y ejecutivos, cuyas visitas tienen que ver con negocios; menos aún en una de las empresas más grandes y poderosas del mundo, especialmente cuando el pase precisamente es para una reunión con el mismísimo presidente de la compañía.

Tras intercambiar miradas, los guardias y la recepcionista prefirieron llamar a la misma oficina de Kaiba para confirmar si aquello era de hecho verdad. Nos hicieron sentarnos en un sofá frente a la recepción, mientras ellos verificaban, lo cual no tenía precisamente contento a Haou.

Afortunadamente, cinco minutos después, las puertas del elevador se abrieron y de ellas salió Roland, Isono, me corregí (era uno de los pocos personajes cuyo nombre japonés realmente no se me quedó grabado muy bien).

A las cuatro en punto, el Sr. Isono nos condujo a una habitación que parecía ser una especie de gimnasio, aunque por los equipos y la arena de duelo en el centro, fue claro que se trataba en realidad de la habitación donde Kaiba probaba su tecnología. Pude reconocer la computadora de duelo que Kaiba usó para probar a Obelisco por primera vez, además de la sala de control donde sus asistentes y Mokuba monitoreaban sus duelos simulados a lo largo de la serie y las películas.

De pie en el centro de la arena se encontraban Kaiba, Pegasus y Yugi.

—Oh, pequeño Judai, pequeño Kenichi, me alegra que se nos unan —saludó Pegasus con su habitual tono jovial.

Su único ojo se posó en Haou por un momento.

—Y, por supuesto, debes ser Haou.

Yugi por su parte simplemente nos sonrió, mientras que Kaiba nos miraba con su actitud seria. El último estaba de pie exactamente en el centro de la arena, de tal forma que parecía un dragón orgulloso.

—¿Cuál es el propósito de llevar a cabo esta reunión en una arena? —pregunto Haou yendo directo al grano y sin molestarse en presentarse.

—Muy simple, en realidad —respondió Kaiba con voz tan fría como la de Haou—: es una reunión informativa. Más específicamente, queremos información sobre el duelo en otro mundo.

Pegasus le interrumpió, ganándose una mirada fulminante:

—Chico Kaiba dijo que mencionaste un tipo de invocación que no existe en este mundo, ni ahora ni el futuro que pretendemos cambiar. Algo como eso puede ser realmente útil para nuestro objetivo.

Las miradas de todos se posaron en mí. Me sentí nervioso por un momento, especialmente por la mirada de Haou: entre furiosa e intrigada. Al parecer los siguientes días mi entrenamiento sería especialmente pesado.

—Siéntete honrado: serás la primera persona fuera de mí que probara esta nueva tecnología —declaró Kaiba.

Noté que el señor Isono volvió a entrar en la habitación trayendo consigo un maletín. Resultó ser un aparato que reconocí de "El lado oscuro de las dimensiones".

—Con este Disco de Duelo, respaldado por todo el poder de procesamiento de la Nube de Cristal de Corporación Kaiba, podrás dar vida a cualquier carta que hayas jugado en esta o en cualquier vida.

Miré el aparato sintiéndome algo intimidado. El mismo Kaiba me había advertido sobre jugar cartas fuera de tiempo, ¿y ahora me estaba pidiendo que hiciera una demostración de duelo con cartas de 2018?

—¿No es peligroso? —pregunté.

Yugi sonrió tranquilizador.

—No te preocupes, no será un duelo en sí. Usaremos la tecnología de Seto para ver tus recuerdos y aprender sobre el duelo en tu mundo.

—¡Oh, eso suena increíble! —dijo Judai entusiasmado y comenzó a dar pequeños saltitos.

—Bastante impresionante, en realidad —estuvo de acuerdo Pegasus mientras reía de las payasadas de Judai, aunque no pude evitar notar un pequeño toque de sarcasmo en sus palabras. Esto quedó confirmado por la forma en la que Kaiba miró al hombre: como si quisiera asesinarlo allí mismo.

Por mi parte, parpadeé sorprendido. En la película Kaiba dejó claro que con su nueva tecnología era capaz de dar vida a cualquier carta que hubiera jugado, ¿pero mostrar los propios recuerdos de la persona que lo estaba usando?

—Entonces, ¿es una especie de pensieve? —pregunté todavía no creyéndolo del todo.

—¿Pensieve? —preguntó Pegasus arqueando su ceja con intriga. Supongo que en parte porque, al no conocer la palabra en japonés, use la usada originalmente en inglés.

—Sí, como en Harry Potter. —En ese momento fui consciente que no había visto que Harry Potter fuera algo en este mundo. Por otro lado, siendo sincero, ni siquiera estaba seguro de cuando salió el primer libro de la serie. Igual y todavía no se publicaba en este mundo… eso si es que alguna vez lo hacía. Rápidamente expliqué que era Harry Potter—: Era una serie de novelas sobre magos. Los magos usaban una especie de vasija mágica para ver sus recuerdos o mostrárselos a otras personas.

Kaiba resopló para diversión de Pegasus.

—No compares mi tecnología con cuentos de magia para niños.

Antes de que pudiera pensar en lo que hacía, la respuesta salió de mi boca:

—Bueno, como dicen: "Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia".

Pegasus no aguantó y comenzó a reír a carcajadas a costa de Kaiba, quien parecía más que ofendido. Yugi mismo no parecía estar haciendo muy buen trabajo en ocultar su propia diversión. Haou se limitó a gruñir molesto por la pérdida de tiempo y Judai estaba notoriamente impaciente por ver el nuevo Disco de Duelo en acción.

Por mi parte, miré la escena con diversión, aunque sin saber muy bien el porqué de la reacción de Kaiba… Hasta que de pronto algo hizo clic: oh, por supuesto, había olvidado el desdén general de Kaiba por la magia.

—Tercera ley del avance científico de Arthur C. Clarke —aclaré apenado—. Es decir, en determinadas circunstancias, la tecnología muy avanzada puede confundirse con magia.

Tomando en cuenta lo conocida que era esa ley en mi mundo, me hizo pensar si Arthur C. Clarke vivió en este, o al menos una versión de él que pudiera formular dichas leyes.

A estas alturas ya estaba volviéndose frustrante que muchas cosas que en mi mundo daba por sentado aquí no valieran nada. Al menos todos los mangas de Shonen Jump, salvo Yu-Gi-Oh! por obvias razones, parecían existir aquí. Nunca quedaba como idiota al intervenir en las pláticas sobre Dragon Ball en la escuela. Y, lo más importante, tal vez después de todo si llegaría a ver el final de One Piece.

—Como sea —espetó Kaiba todavía enfadado—. Es mejor comenzar con esto.

El nuevo Disco de Duelo se ajustó a mi brazo casi como un guante. Además de eso, fui equipado con una diadema con micrófono y un visor de realidad aumentada. Me quedé solo en el centro de la arena, mientras el resto se dirigía a la sala de control.

Cuando el sistema se encendió fue como si me desconectara de la realidad. Ante mí se materializó una enorme biblioteca. Al ver los lomos de los libros, una pantalla de interfaz similar a la de un videojuego me mostró una breve descripción de mis propios recuerdos. ¿Sería posible encontrar allí las cosas que había olvidado? Mi propio nombre, los de mis padres, mis hermanos, los de cada persona importante que se habían esfumado de mi mente como sombras después de un sueño…

—Concéntrate en tus recuerdos sobre tus duelos en el otro mundo —escuché la voz de Kaiba.

Asentí y respiré profundamente.

La biblioteca a mi alrededor desapareció. De pronto me encontré en una tienda de juegos. Había un grupo de cuatro chicos sentados en una de las mesas. Me reconocí a mí mismo como era antes, y a los amigos de secundaria que aparecían en mis sueños. Los chicos en mis recuerdos bromeaban despreocupadamente mientras jugaban con sus mazos de estructura de segunda generación.

Su conversación en español se sentía extraña y a la vez familiar. Era increíble que, a pesar de todo el tiempo transcurrido, todavía fuera capaz de recordar el idioma y entenderlo tan bien. Supongo que hablarlo toda una vida tiene ese efecto.

Tuve que apartar la mirada del grupo para no perder de vista mi objetivo. Pero no sirvió de mucho. Las vitrinas y los estantes de la tienda, llenas de comics, mangas, figuras, cajas y mazos de diversos juegos; las paredes con posters de Yu-Gi-Oh!, Magic, Pokémon y demás juegos, sólo incrementaron la sensación de nostalgia.

Lo único que me indicaba que nada de eso era real, era el leve parpadeo en las cosas, y el hecho de que muchas de ellas se veían como a través de un vidrio medio empañado. Curiosamente, sólo los objetos relacionados con Yu-Gi-Oh! eran completamente nítidos y llenos de detalles.

—Concéntrate en el duelo y no en lo que pasaba a tu alrededor —escuché de nuevo a Kaiba sacándome de mis pensamientos.

Cerré los ojos y traté de hacer eso. De cualquier forma, comprendía que no era sano perderme en aquel recuerdo de esa nostálgica tienda friki.

Avancé más en mis memorias, hasta que me encontré en la sala de la casa de mis padres, justo como era cuando tenía trece años. La música del modo de Duelo Libre del Forbidden Memories lo llenó todo. En la pantalla del televisor los monstruos de diversos tipos se fusionaban para formar monstruos más poderosos.

Volví a respirar profundamente. No era eso lo que necesitábamos.

La imagen en la pantalla cambió, y esta vez era un duelo en el Tag Force Evolution de PS2. Estaba jugando contra un estudiante genérico de Ra usando un mazo Exodia hecho en base al combo de loop infinito de "Mantícora de la Oscuridad" y "Carta del Retorno Seguro".

—¡Espera! ¿Eso se puede hacer? —escuché preguntar a Judai.

—Es una de las formas más eficaces de hacer OTK con "Exodia" —respondí—. O lo era antes de que "Carta del Retorno Seguro" fuera prohibida,

—Interesante —dijo Pegasus con tono pensativo.

Hasta cierto punto me sorprendió que nadie hubiera pensado en ese combo en este mundo. Imaginé que se debía a esa tendencia de sólo llevar una copia de cada carta en el mazo. Ahora tocaba rezar a los dioses para que Pegasus no decidiera banear una de mis mejores cartas para robo (especialmente porque en este mundo está incluso más rota y permite robar tres cartas en lugar de una).

Volví a concentrarme. Necesitaba otro recuerdo de un duelo, o mejor dicho de otro videojuego. Como he mencionado antes, tampoco es que hubiera gastado mucho en cartas físicas en mi vida pasada.

La imagen en la pantalla volvió a cambiar. El YGOPro hizo su primera aparición con un recuerdo de un torneo interno del clan al que me uní en la época de Zexal. Fue de hecho una de esas veces que logré abrirme paso hasta una final. Yo usaba un mazo Dracounidad, mientras que mi oponente jugaba un Inzektor.

Escuché a Judai jadear de emoción ante la invocación de Sincronía, y luego prácticamente gritó cuando el oponente me respondió con una invocación XYZ.

—¿Imaginó que esa es la invocación XYZ que mencionaste? —preguntó Kaiba.

—Sí, eso es un monstruo XYZ. Se introdujeron en 2011 junto con la serie Yu-Gi-Oh! Zexal. No son muy complicados de jugar. Van en el Extra Deck y se invocan acoplando, es decir, apilando dos o más monstruos del mismo nivel. Por ejemplo, ese monstruo Hada que usó mi oponente, "Tiras, Cuidador de Génesis", se invoca acoplando dos monstruos de nivel 5. Sus efectos generales giran en torno a desacoplar sus materiales para pagar el costo.

Me concentré entonces en mi mazo Fantastruco de aquellos días. Fue divertido volver a recordarlo. No era un mazo meta ni mucho menos, pero lo importante era lo mucho que me divertía. Sin duda en este mundo sin un meta claro, y en donde al parecer cualquier baraja tiene la misma posibilidad de ganar mientras el duelista crea en ella, bien podría usarla para ser campeón mundial o algo por el estilo.

—¡Fantastrucos! —dijo Judai feliz—. Se ven divertidos. Ahora veo porque los amas.

Sentí algo de vergüenza, pero a la vez estaba feliz de mostrar lo que de verdad era mi duelo por diversión.

—¿Siempre usabas esos simuladores? —preguntó Kaiba.

—En general, sí. En esa época en concreto, estaba terminando de pagar el título universitario. No iba a gastar en cartas.

—¿Nunca usaste discos de duelo? —preguntó Judai.

—Los discos de duelo eran sólo juguetes de plástico —aclaré.

Kaiba resopló.

—Al parecer, ese primitivo mundo no tenía la capacidad de crear tecnología sofisticada como mi sistema de Visión Sólida.

—Más bien creo que nadie veía la necesidad de producirla en masa —repliqué sintiéndome ofendido como un viejo patriota que siente la necesidad irracional de defender a su país—. Los hologramas se usaban en espectáculos como los conciertos de Hatsune Miku y similares, pero nada más. Por otro lado, Konami no iba a invertir en discos de duelo auténticos si podían ganar más con juegos free to play para telefonos y Pachinkos de "violencia erótica".

Mientras hablaba, el infame comercial del Pachinko de Castlevania ocupó el lugar en la pantalla. No fue algo que me hiciera sentir orgulloso. En especial porque ahora entendía todo lo que ponía el comercial. ¿Qué utilidad tenía eso para mi misión en este mundo? ¿Por qué mi mente —o la Oscuridad Gentil— se molestó en guardar eso? No sé si quiero saber las respuestas a esas preguntas.

—Bueno, esto es… interesante —escuché comentar a Pegasus.

—Más bien incomodo —agregó Yugi.

Yo no pude hacer más que sonrojarme avergonzado.

—Volvamos a los duelos —ordenó Kaiba con tono seco.

Me concentré en otro duelo y decidí volver a Tag Force. Concretamente, a Tag Force Special.

El siguiente recuerdo fue un duelo con un mazo de "Guardián de la Puerta", cuyo combo principal se basaba en el uso de péndulos para invocar las piezas y luego sacrificarlas para invocar al monstruo principal del mazo.

—¿Cartas hibridas? —preguntó Yugi con tono intrigado.

—Son Péndulos. Es el nuevo tipo de carta introducida con la tercera actualización a las Reglas Maestras. Siendo sincero, no me gustan mucho.

Elegí bien mis palabras antes de explicar exactamente cómo funcionaban. Entonces tuve una idea. El disco de duelos estaba desplegando los hologramas con base a mis memorias, quizá podría usarlas para general ejemplos sobre el uso de las nuevas cartas. Con eso en mente, hice un resumen lo mejor que pude respecto a sus reglas y, como pensé, el disco de duelo fue capaz de desplegar un campo de juego similar al de YGOPro para ejemplificar con cartas las reglas de los Péndulos: el hecho de que son un hibrido entre una carta de monstruo y una carta mágica; que al destruirse mientras están en campo no van al cementerio, sino que se colocan boca arriba en la parte superior del Extra Deck; y, por supuesto, la Invocación por Péndulo y lo fácil que es usarla para regresarlos desde el Extra Deck, lo que los vuelve especialmente molestos para el oponente.

—Es un cambio muy drástico —dijo Pegasus—. ¿Cada cuánto se hacían estas actualizaciones al juego?

—Más o menos, cada tres o cuatro años —respondí.

—Un tiempo muy corto —dijo Yugi.

—Supongo que es una ventaja de no tener que mediar con las fuerzas místicas del mismo universo para actualizar el juego. Introducir a los monstruos de Sincronía fue toda una experiencia. —El tono de Pegasus era cansado—. Tendré mucho trabajo por hacer si queremos sacar provecho de estos nuevos tipos de invocaciones. Por lo pronto, no estarán disponibles al público en un largo tiempo.

—Antes de sacar conclusiones, necesitamos terminar aquí —lo cortó Kaiba.

—Oh, por supuesto, chico Kaiba. Sólo quería matizar algunos puntos. De cualquier forma, estas cartas serán nuestra arma secreta. No queremos que el enemigo las use contra nosotros.

—¿Puedes mostrarnos más ejemplos? —me pidió Yugi.

Asentí y me concentré en los duelos que tuve en Tag Force Special probando otros mazos. De nueva cuenta el disco de duelos reprodujo la pantalla de duelos, esta vez mostrando mi mazo de Caos Dragón. Como era muy común con ese mazo, mi primera mano traía una "Guía Turística del Inframundo".

—¡Espera! —dijo Judai—. No estás robando carta en el primer turno.

—Oh, cierto. Regla Maestra Tres: el jugador que toma el primer turno no roba carta. También, cada jugador puede tener su propia carta Mágica de Campo activa.

—Ya veo —dijo Pegasus—, es una forma de equilibrar el juego para compensar un poco el gran poder que otorga la invocación Péndulo. Una carta menos en la mano inicial significa jugar con más cuidado al tener menos recursos con los cuales abrir la partida.

Eso tenía sentido. Y, si recordaba bien, antes de esa actualización Yu-Gi-Oh! era el único juego de cartas donde había robo en el primer turno. Aunque, por otro lado, en Hearthstone y Magic había la posibilidad de devolver las cartas al mazo si no te gustaba tu mano inicial para robar de nuevo. Ventaja que ambos jugadores tenían.

También, no fue una sorpresa que Pegasus notara el porqué de los cambios de reglas. Siendo el creador del juego, debía de estar analizando hasta el más mínimo detalle de lo que le mostraba, y su mente fue ágil en sacar las conclusiones más lógicas.

El duelo comenzó con el combó básico: invocar "Guía…" y activar su efecto para traer a "Asaltante Nocturno" al campo, para después usar ambos y hacer invocación XYZ de rango tres, en este caso uno de mis monstruos favoritos del juego: "Número 17 Dragón Leviatán". O al menos en teoría eso era lo que debía de haber pasado, salvo que en mi recuerdo el sprite de la carta XYZ estaba completamente en blanco, como si al juego en mi memoria le faltaran sus gráficos.

—¿Una carta en blanco? —preguntó Judai.

—¿Cómo…? —pregunté al mismo tiempo sorprendido—. ¿Dónde está "Número 17…"? ¡Allí debería haber un monstruo!

Hasta ahora, cada vez que pensaba en algo, la tecnología de Kaiba lo manifestaba como un holograma. Esta vez no ocurrió. Aunque no era sólo eso: sabía que la carta existía, conocía sus estadísticas y efecto, pero no podía recodar su imagen como tal.

—Tal vez la olvidaste —sugirió Judai.

Negué con la cabeza.

—"Número 17 Dragón Leviatán"; monstruo XYZ de Rango 3. Tipo Dragón, atributo Agua, ataque 2000, defensa 0. Pide dos monstruos de nivel 3 para ser invocado. Una vez por turno, puedes desacoplar uno de sus materiales para que gane 500 puntos de ataque. Si no tiene materiales, no pude atacar directamente.

—El disco de duelos sólo puede mostrar lo que hay en tu memoria, incluso si no es algo en lo que pienses conscientemente —explicó Kaiba—. Si la carta está en blanco, entonces no existe.

—Debe ser un error…

—No hay errores en mi tecnología —espetó Kaiba.

Normalmente habría respondido algo como: "debido al factor humano, toda tecnología invariablemente fallara en algún punto"; pero mi mente hizo clic en algo que podía explicar lo que pasaba. Tal vez no era una falla del sistema, o que mis recuerdos estuvieran mal. Sólo que esa carta en este mundo no pertenecía a mis recuerdos; sino a los de otra persona, o tal vez el termino correcto sea "ser".

Repasé rápidamente todas las cartas Número que pude recordar: "Número 39 Utopía" … en blanco, "Número 30 Gólem de Acido de la Destrucción" … en blanco, "Número 11 Ojo Grande" … en blanco. El Disco de Duelo era incapaz mostrar las imágenes de cualquier carta Número. Pensé en sus cartas soporte, y cada una de ellas apareció intacta.

—No son mis memorias —dije finalmente—. ¡Por supuesto! Los números son las memorias de Astral, no las mías.

De alguna forma, esa explicación encajaba perfectamente en porque no podía ver esas cartas en específico.

—¿Astral? —preguntó Yugi.

—Es uno de los protagonistas de Yu-Gi-Oh! Zexal. Es un espíritu que llegó desde otra dimensión. Sus memorias de alguna forma se dispersaron por la dimensión XYZ y se manifestaron como las cartas Número. La serie gira en torno a Astral y Yuma intentando recuperar esas cartas para que Astral pueda recuperar sus recuerdos.

Mientras hablaba, mi mente volvió a divagar lejos del juego, por lo que el disco de duelo dio forma a esos pensamientos; esta vez como una serie de imágenes inconexas de varios capítulos de Yu-Gi-Oh! Zexal. Incluso en un momento pude escuchar parte del primer opening de la serie. Fue realmente extraño ver eso allí, aunque en realidad toda esa experiencia en general estaba resultando de lo más rara.

—Ya entiendo —concordó Yugi—. Si estas cartas son las memorias de alguien más dentro de este mundo, o uno similar, entonces no hay forma de recrearlas sin esa persona.

Eso en realidad era triste. Muchos de los Números eran increíblemente buenos. Especialmente Utopía, que se convirtió en una carta base para mi Extra Deck en casi todos mis mazos; y Dragón Leviatán, que como dije es de mis cartas favoritas de todo el juego. Por otro lado, "Dragón de Polvo de Estrellas" caía en esa misma categoría, y dudaba mucho que la carta insignia de Yusei fuera de esas producidas en masa. A decir verdad, eso dejaba al "Mago Oscuro" como la única carta de un protagonista en no ser única… Al menos que supiera.

Aclarado ese punto, fue momento de volver a concentrarnos en los duelos.

—¿En qué año aparecieron los Péndulo? —preguntó Haou antes de que pudiera volver a concentrarme en más ejemplos de otros mazos.

—Dos mil catorce —respondí.

—Dijiste que moriste en dos mil dieciocho.

—Diciembre de dos mil dieciocho —corroboré con una mueca.

Judai regañó a Haou por hacerme recordar eso.

—Es decir, cuatro años más tarde —siguió ignorando las quejas de su gemelo—. Tiempo suficiente para la siguiente actualización en las reglas.

Asentí. De nueva cuanta se mostró el campo de juego en el holograma, pero esta vez era para la cuarta versión de las Reglas Maestras.

—En dos mil diecisiete, las Zonas de Péndulo se movieron hacia la zona de cartas mágicas y de trampa, así que los jugadores de Péndulo se vieron forzados a usar únicamente tres de estas zonas. Además, se añadieron las Zonas Extra de Monstruos; y por supuesto, llegó la nueva invocación: los Monstruos de Enlace.

De nueva cuenta se fueron mostrando ejemplos mientras explicaba.

—Ahora, si querías jugar un monstruo desde el Extra Deck (ya fueran Fusiones, Sincronías, XYZ, Péndulos o Enlaces) debían llegar por fuerza a una de las Zonas Extra, o a una Zona Principal de Monstruo a la que apunte un Enlace. Además, si un jugador emplea una de las Zonas Extra, automáticamente la otra se reserva para el oponente. A menos claro que se use un Extra Link para conectar ambas Zonas Extra usando los monstruos de Enlace, lo que sella completamente el Extra Deck del otro jugar hasta que se deshaga de la formación.

Como es obvio, la forma más simple de demostrarlo fue mediante mis recuerdos de un duelo. En esta ocasión, los duelos casuales que tuve probando mi mazo vampiro en el YGOPro, específicamente la versión actualizada con el soporte nuevo que llegó con el sobre de Salvadores Oscuros.

—¿Este es el deck Castlevania? —preguntó Judai.

—Sí —respondí quizá con más entusiasmo del que debí. Volver a verlo fue incluso una experiencia más potente de lo que fue ver a los Fantastrucos. Aunque nunca tuve el mazo en físico, se sentía como si cada carta fuera realmente mía. Pude sentir la presencia de Señor de los Vampiros a mi alrededor, aunque no se mostró abiertamente. Lo supe entonces: realmente los vampiros eran mi arquetipo.

(Años más tarde, al volver a pensar en ese momento, puedo decir que fue allí cuando comencé a entender realmente el verdadero poder del duelo en este mundo. En ese momento empecé a librarme del pensamiento lógico que regía al juego en mi mundo de origen, a darme cuenta de porque un duelista elegía un conjunto especifico de cartas, fueran o no un arquetipo, y las usaba para construir la baraja que los acompañaría toda su vida.)

—Usaron mi juego para crear Pachinkos —preguntó Pegasus con incredulidad y un deje de furia.

Esto me descolocó por un momento, hasta que me di cuenta que debía de estar pensando que las máquinas Pachinko de Castlevania tenían que ver con el arquetipo vampiro.

—Eh, no… Al menos hasta dónde sé, Konami no ha caído tan bajo. En parte porque se esfuerzan demasiado en mantener el duelo apto para todos los públicos.

Tuve que volver a explicar que era Castlevania y porque usaba ese terminó para los mazos de vampiros.

Aclarado el punto, me concentré en mis duelos casuales en YGOPro con las Reglas Maestras 4. Especialmente aquellos donde se hacía uso extendido de los monstruos de Enlace, algunos de Péndulo y un par de Héroes para el disfrute de Judai.

—Señor Kaiba —la voz del señor Isono resonó por toda la habitación—. Son casi las ocho de la noche.

—Muy bien, tenemos que terminar por ahora —declaró—. ¿Tenemos suficiente material?

—¿Para comenzar a trabajar? Hay más que de sobra. —Pegasus pareció pensarlo un momento—. Aunque, me gustaría pedirte una cosa más, pequeño Kenichi: ¿podrías concentrarte en todas las cartas que puedas recordar? Ayudaría mucho poder analizar las cartas fuera del duelo.

—Seguro —dije. No eran tantas. Tomando en cuenta que el juego en mi tiempo tenía alrededor de diez mil cartas, y de esas muy pocas llegaban a ser viables para usar en mazos, no deberían de ser más de mil.

Cerré mis ojos y me concentré. Aprovechando que la tecnología de Kaiba hacía muy fácil manifestar mediante hologramas hasta el más leve de mis pensamientos, me imaginé rodeado por una burbuja formada de cartas. Visualice en mi mente algo similar a la escena de Digimon en dónde los correos electrónicos rodean a Taichi, Yamato y sus digimon. No me concentré en ninguna carta en específico o un grupo de ellas, sino en todas las que me molesté en memorizar a lo largo de mis días como jugador.

Abrí los ojos. A mi alrededor no había sólo las mil cartas que calculé. Era muchas más de las que creí posible.

Fruncí el ceño. No debería ser posible.

—Lo sientes —escuché la voz del Maestro Haou.

¿Sentir qué? Me concentré en las cartas. Había algo extraño en ellas: se veían demasiado nítidas, no como hologramas. Tuve la impresión de que, si estirara mi mano para tocar una, realmente podría sostenerla como si estuviera allí físicamente. Algo que de hecho Kaiba hizo en la película.

Pero no era sólo el aparato de Kaiba. Había otra cosa actuando allí, manifestando mis memorias. Una sensación que ya había tenido antes, pero que olvide. Recordé entonces algo, aunque esta fuerza que actuaba en mis memorias no permitió que el disco de duelo mostrara esa memoria: los últimos días en mi mundo de origen lo pasé en la PC, navegando en la Wiki en inglés de Yu-Gi-Oh!, viendo cada carta existente, tanto editadas en el OCG y el TCG como las exclusivas del anime, y leyendo sus estadísticas; no porque quisiera pasar así mis vacaciones navideñas, sino porque algo me empujaba a hacerlo.

—¡La Oscuridad! —gritó Judai sacándome de mismemorias.

¡Sí, eso era! La fuerza que estaba actuando en conjunto con la tecnología de Kaiba era la Oscuridad Gentil. De alguna forma, me estaba usando como medio para mostrar toda esa información.

En ese punto fue demasiado obvio: los últimos días de mi antigua vida eran tenues y poco claros, porque los viví como un mero espectador, mientras la Oscuridad Gentil me utilizaba para aprender todo lo que pudiera sobre el duelo en ese otro mundo, antes de volver a este arrastrándome con ella.

Sentí como la Oscuridad a mi alrededor se concentraba y, antes de que pudiera procesar del todo lo que ocurría, el Maestro Haou estaba enfrente de mí. Sus ojos dorados me veían como si fuera el premio más caro de la feria. Estiró su mano derecha y colocó sus dedos índice y corazón sobre mi frente.

—Entrégame el conocimiento de esas cartas —ordenó.

Sólo pude asentir aturdido. Sabía que no estaba hablando directamente conmigo, sino con la parte de la Oscuridad Gentil que estaba unida a mi alma.

La Oscuridad estalló a mi alrededor con entusiasmo, como si fuera un cachorro ansioso por hacer el truco que su amo le ordenaba. El mundo a mi alrededor pareció consumirse por la Oscuridad. Sentí como si una mano invisible entrara en mi cabeza y, a una velocidad vertiginosa que me provocaba náuseas y migraña, las imágenes de miles de cartas pasaron por mi mente en cuestión de un minuto.

Fue allí que perdí la consciencia.


[1] Nota sobre el calendario escolar: En Japón el ciclo escolar comienza en abril. La escuela a la que asisten tiene un sistema trimestral: abril-julio, septiembre-diciembre y enero-marzo; con vacaciones entre cada periodo. La Academia de Duelos en este fic usará el mismo sistema.