Capítulo 9
Ninguno de los Veteranos había visto a los Valerius por el resto del día, consideraron que lo mejor sería dejarlos solos después de que Erwin les diera la noticia de que ese festival todas las personas de los muros celebraran la muerte de su madre, sea como sea que haya sido esa mujer con ellos, esa mujer había sido su madre al fin y al cabo.
Levi estaba pensando en la conversación que tuvo ella anoche, ella tenía razón, era culpa suya de que ella no pudiera recomponer lo que le quedaba de su vida y que tratara de ser feliz con un hombre que la quisiera y pudiera darle la paz que él no le pudo dar. Erwin les dijo que no se preocuparán por los gitanos que probablemente estaban descansando en algún lugar o tratando de tranquilizar a Filly con alcohol como la otra vez.
Erwin decidió darles el día libre para comprar las provisiones que necesitaban para la próxima expedición que sería dentro de dos meses aproximadamente, por lo que todos se dispersaron por el pueblo para conseguir las provisiones.
Eren estaba un poco cansado debido a las pesadillas que lo atormentaban, pero más bien eran como pequeños flashes lo bueno es que habían cesado un poco.
― ¿Qué les habrá pasado a los Valerius? –preguntó Petra con algo de curiosidad.
―No tengo ni la menor idea –le contestó Erd.
―A lo mejor escaparon –dijo Auruo con aire de desprecio, ya decía él que no se podía confiar en los Gitanos.
―O talvez estén preparándose para el festival –dijo Gunter.
Erwin había convocado una reunión en general donde dio a conocer que habían sido invitados al festival de la paz en donde los Valerius tendrían que participar como entretenimiento, nadie los había visto desde entonces algunos no sabían el motivo del festival solo estaban alegres de participar en un festival en Sina, pero los que sí lo sabían –como el escuadrón de Levi, los reclutas de la tropa 104, los veteranos –entendían el por qué los Valerius se desaparecieron sin decirle nada a nadie.
―No lo creo –dijo Eren que hasta ahora había estado en silencio –deben de estar dolidos por obligarlos a participar en eso, pero es entendible, ¿Quién quiere participar en un festival donde celebran la muerte de tu madre?
Los demás ya no dijeron nada, Eren tenía la boca llena de razón ellos deben estar pasándola mal.
―Todos divídanse por el pueblo, compren lo necesario, nos reuniremos aquí cuando terminen –ordenó Levi separándose del grupo.
En otro lado Mikasa y Armin compraban su parte de las provisiones cuando llamó la atención del rubio en una esquina y era un niño, un niño gitano, qué hacía malabares con unas pelotitas de tela y un vaso en frente, hubo gente que le dejó una o dos monedas y cuando se las daban el niño se detenía y corría hacia un callejón, Armin se acercó con curiosidad y lo que vio le rompió el corazón, el niño le pagaba a un hombre y ese hombre le daba lo que no era ni la mitad de un pan, pero el niño con una sonrisa le dio un pequeñísimo bocado.
Mikasa se había acercado también al ver que Armin no apartaba la vista del callejón y también vio esa escena no tuvo palabras para describirlo, estaban por acercarse hasta que vieron a unos soldados de la policía Militar acercarse al niño.
―A ver escuincle mugroso, ¿A quién le robaste eso? –preguntó con brusquedad el primer oficial arrebatándole lo que le quedaba de ese pedazo de pan.
―A nadie –dijo el niño asustado y con las piernas temblorosas.
― Mientes niño, un gitano solo podría conseguir esto robando –dijo el otro.
―Pero no se lo robe a nadie –dijo el niño con lágrimas en los ojos sollozando del miedo.
Un soldado le dio un golpe en el estómago sacándole el aire al ver esa escena Mikasa estaba por intervenir, pero Armin la detuvo haciéndole entender que si intervenían le podría ir peor al pobre niño, los soldados salieron del callejón riéndose dejando al niño retorciéndose de dolor.
―jajaja viste la cara que puso –dijo uno de ellos.
―si parecía que iba a mearse del miedo –dijo el otro estando de acuerdo con su compañero.
Cuando estaban lo suficientemente lejos Armin y Mikasa se acercaron corriendo hacia donde estaba el niño retorciéndose de dolor.
― ¿Estas bien? –preguntó Armin al niño.
El niño al ver que llevaban el uniforme militar se asustó creyendo que le iban a dar otro escarmiento.
― No te asustes –dijo Mikasa con tranquilidad.
Pero el niño se asustó aún más, tanto que les dio un empujón a ambos y salió corriendo.
― ¿Por qué le hicieron eso? Es solo un niño y él si pagó ese pedazo de pan –dijo Mikasa viendo la dirección por la que había escapado el niño.
― Por la misma razón que la legión desconfía de los Valerius… por ser gitanos –dijo Armin con un poco de lastima.
En otro lugar del pueblo Connie, Sasha y Jean hacían lo mismo, compraron varios pedazos de pan, patatas, algo de carne y muchas otras cosas que ya se le estaban antojando a Sasha y escucharon una melodía como de una flauta y una pandereta siguieron el sonido hasta una esquina en donde había una persona bailando, esa persona era un joven gitano, pero bailaba con un vestido de mujer mientras que otro tocaba la flauta, eso los lleno un poco de curiosidad.
― ¿Es un hombre? –dijo Jean mirando al muchacho que seguía bailando como si nadie lo estuviera viendo.
―Pues parece que sí, pero oigan baila bien –dijo Sasha viendo los pasos de baile de ese muchacho.
Vieron como unas cuantas personas se acercaban a depositar monedas en un sombrero que había en el suelo para luego retirarse, oyeron un chiflido y el espectáculo rápidamente acabo al parecer ese chiflido era para avisarles de algo, estaban tan apurados que se cayeron algunas monedas, ese muchacho se agacho para recogerlas y una mano ajena lo detuvo, frente a él habían dos soldados de la policía militar.
― Muy bien gitano ¿De dónde sacaste el dinero? –eso lo dijo un soldado de la policía militar tratando de arrebatarle el sombrero.
―Para su información, me lo gané –dijo el joven desafiante mientas afianzaba el agarre en el sombrero.
― ¡Ja!, los gitanos no ganan dinero –dijo el otro soldado.
― ¡Lo roban! –aseguro el primer oficial jalando el sombrero con fuerza.
Eso dejo un poco desubicados a Jean, Sasha y Connie, el chico no había robado nada, él se ganó ese dinero justamente.
―y se nota que ustedes saben sobre robar –dijo el muchacho arrebatándole el sombrero con monedas al oficial.
― ¡Solo danos eso! –exclamo molesto el segundo oficial.
El muchacho en respuesta les dio una patada a ambos, aprovechando eso se echó a correr con el dinero.
― ¡Regresa gitano asqueroso! –exclamo el soldado corriendo tras el muchacho.
― ¡¿No vamos a ayudarlo?! –preguntó Sasha exaltada.
― Sasha, si vamos a ayudarlo nos perjudicará a nosotros –dijo Connie.
― ¡¿Por qué?! –volvió a preguntar.
―Por qué no podemos Sasha, las personas que los ayudan reciben un castigo –dijo Connie.
―Pero él no hizo nada, solo estaba bailando –dijo Jean.
―Aun si lo ayudamos, los que pagamos las consecuencias somos nosotros, lo mejor será que nos vayamos –Volvió a decir Connie para luego seguir su rumbo.
Jean se quedó viendo la dirección por la que se había ido el chico, preguntándose ¿Estará bien? Para luego continuar su camino.
Levi andaba caminando por las calles, hasta que escuchó una voz muy conocida.
―Por tu cara de estreñido puedo deducir que no te está yendo nada bien –dijo la mujer a sus espaldas.
―Sabrina… -dijo para luego voltear y encontrarse con la amiga de Alexandria - ¿Qué haces aquí?
―Comenzaron a dar los permisos desde hoy para que todo esté listo para el festival, aunque no es nuestra época favorita del año y por lo que veo las cosas no van nada bien con Alexandria –eso ultimo lo dijo con algo de gracia al ver su cara de pena –te dije que no lo había superado todavía.
― Si y eso me lo dejó bien en claro –dijo sobándose disimuladamente el rostro recordando las cachetadas que le dio –fueron a dar la noticia de que ella y sus hermanos debían participar en el festival.
―Si lo sé, ellos bajaron para ir a su antigua casa y buscar algunas cosas, no me imagino lo que deben de estar sintiendo en estos momentos.
― ¿Van a Huir?
― ¿Y a dónde?, no, solo fueron por algunas cosas para participar en el festival, ellos no quieren, pero dijeron que no tenían opción, que eran órdenes y se tenían que cumplirlas.
Ambos se quedaron en silencio un rato, pero Levi tenía que saber una cosa y a la de ya o terminaría cometiendo alguna locura.
― ¿Tu lo sabias? –preguntó casi exigiendo una respuesta.
― ¿Qué si sabía qué?
― Que a Alexandria la violaron.
Sabrina ensanchó un poco los ojos, pero luego relajo su expresión y su mirada cambio a una severa combinada con dolor.
― ¿Ella te lo dijo?
― ¡¿Qué pasó?!
Sabrina soltó un suspiro de resignación al ver que tenía que contarle el peor día de su mejor amiga.
―No me preguntes los detalles porque ni siquiera yo los sé, solo recuerdo el mar de lágrimas que estaba hecha con el corazón roto, el alma destrozada y la cintura sangrante debido a la marca de pertenencia la noche que llegó a mi bar –dijo con tristeza –al parecer había ido a un burdel para intentar ganar unas monedas, pero cuando se vació, el dueño la violo y le hizo la marca para remarcar que le pertenecía y antes de que salgas a buscarlo déjame decirte que está muerto –dijo rápidamente al ver que estaba listo para ir al subterráneo a buscar a ese sujeto.
― ¡¿Muerto?! –no lo dijo directamente, pero claramente exigía una respuesta.
― Curiosamente el burdel cerro al día siguiente y encontraron muerto al dueño, solo dicen que le sacaron los ojos, le cortaron las manos y el pene, el cual unos perros de lo estaban comiendo –describió la grotesca escena que estuvieron contando los clientes en el bar –nadie sabe quién fue, eso le causó un alivio, pero no cura su alma destrozada, hubo muchos que quisieron comprarla para tener una esclava sexual que les bailara todos los días y como sabrás, Alexandria es la mujer más bonita del subterráneo.
― ¡Capitán! –exclamo una voz.
Cuando Levi volteo ahí estaba su escuadrón, Sabrina al ver la mirada de asco y desconfianza que le mandaron los miembros del escuadrón excepto de un chico castaño se despidió de Levi.
―Se nota que no soy bienvenida, solo no la presiones, te veré en el festival –dijo para luego retirarse.
―Capitán, ya compramos las provisiones –le informó Erd.
Antes de que Levi pudiera decirles algo vieron a los civiles reuniéndose en el centro de la plaza principal donde había un centro de piedra, ahí estaba parado uno de los capitanes de la policía militar, el mismo que les había dado la noticia a los Valerius de que debían participar en el festival.
Con curiosidad se acercaron y entre todo el público también encontraron a los demás soldados de la legión que los habían acompañado al pueblo, Eren se acercó a sus amigos.
―Chicos, ¿Qué sucede?
―No sabemos, pero debe ser algo importante para que la policía militar los reúna –fue lo que le había dicho Christa.
―Yo no lo creo, se mira demasiado contento para tratarse de un asunto importante –fue lo que dijo Reiner.
Y era verdad, ese capitán hablaba con gran entusiasmo con una sonrisa arrogante en los labios, como si estuviera disfrutando de la situación que se presentaba.
―Como sabrán, en dos días se celebrará el quinto festival de la paz dentro de estos muros –la mayoría de los pobladores empezó a aplaudir –por órdenes del Rey todos están invitados a participar en el festival en el distrito Mitras –eso volvió a generar aplausos, pero más fuertes –por el momento tendré que darles una pequeña presentación de lo que verán ahí, este es un obsequio de parte del Rey… que lo disfruten –dijo con satisfacción para luego bajarse del centro de piedra.
Todos miraban hacia todos lados buscando el dichoso obsequio, escucharon la melodía de tambores y sonidos de metal chocando creando una melodía agradable, de repente se empezaron a escuchar chiflidos y exclamaciones de satisfacción mientras la gente iba abriendo el paso, los soldados de la legión tuvieron que buscar puntos altos para ver lo que sucedía y lo vieron…
Quienes estaban tocando los instrumentos eran Filly y Killy junto a otros hombres de su pueblo, mientras Alexandria bailaba al compás de la música, Levi no podía apartar los ojos de ella, estaba hermosa, su cabello castaño estaba rizado, vestido que a pesar de ser sencillo, le quedaba hermoso.
Alexandria movía las manos en un movimiento hipnotizante, movía su falda al ritmo de sus pies y sus caderas mientas subía por el centro de piedra, hizo una pausa para subir un poco su falda y mostrar un poco su pierna mientras movía una de sus manos, una vez arriba comenzó el verdadero baile, otro sonido se empezó a escuchar que era el de una especie de flauta mientras las personas comenzaban a aplaudir de forma rítmica.
Alexandria trataba de poner su mejor cara, la que siempre usaba cuando antes bailaba en burdeles, movía sus caderas en un movimiento sensual y las manos al mismo ritmo, comenzó a girar como si estuviera bailando, esto comenzó a generar varios comentarios que fueron escuchados por sus compañeros de la legión.
―Es una mujer muy hermosa –fue lo que dijo un civil embelesado.
―Para ser gitana sí –dijo el que estaba junto a él.
― ¿La conoces? ¿Cómo se llama? –volvió a preguntar.
―Alexandria –contesto volviendo a mirar el espectáculo.
―Alexandria… -volvió a repetir en un tono soñador viendo a la joven Valerius como una seductora que lo tentaba a pecar.
Levi no podía apartar su vista de ella, tenía mucho tiempo que no la veía bailar, estaba tan hermosa como la recordaba, hubo un momento en el que Alexandria perdió la concentración y fue cuando su mirada se conectó con la de Levi, ¿Qué hacía ahí?
Levi desvió la mirada cuando escucho comentarios nada agradables de tres soldados de la legión y esos soldados eran los que tuvieron ese altercado con Alexandria.
―Mírenla bien muchachos, ayer se hacia la digna con nosotros y mírenla bien, moviéndose como la zorra que es.
―Uff los rumores no eran falsos, esa mujer se mueve malditamente bien que ya me estoy excitando –dijo sin ninguna vergüenza.
― Yo no sé ustedes, pero yo me la imagino en la cama sobre mi mientras mueve las caderas de esa forma –dijo el otro mientras lamia lentamente sus los labios recorriendo con la mirada el cuerpo de la chica.
―Y yo me los imagino a los tres siendo masticados por un titán si le siguen faltando el respeto –dijo una voz de ultratumba.
Con miedo se dieron la vuelta para encontrarse con la mirada de muerte del Capitán Levi.
―C…Capitán, no-nosotros estábamos –trato de excusarse inútilmente.
―Lárguense de aquí los tres –les ordenó.
Los tres se echaron a correr, al parecer ya había encontrado a los que le dieron problemas a Alexandria ayer, después ajustaría cuantas con ellos.
Alexandria ajena a todo eso seguía bailando como si nada ignorando todas las miradas que tenía sobre ella, llevaba mucho tiempo sin bailar, las únicas veces que lo hacía era cuando había necesidades bien fuertes en la familia, el resto del tiempo se dedicaba a robar y a entrenar para mejorar sus tácticas de pelea.
Todo eso pasaba por la mente de la joven mientras bailaba, en dos puntos altos diferentes, desde las ventanas de unas casas habían dos hombres viéndola bailar, uno la miraba con nostalgia y el otro la miraba con profundo terror, porque les había parecido que Montserrat Valerius había vuelto de la tumba.
La danza terminó con un sensual movimiento de cadera y las manos arriba, cuando todo acabó la plaza explotó en aplausos mientras varios hombres tiraban monedas y coreaban "Chatita, Chatita", cosa que de verdad le dejó mal sabor de boca poniendo una cara triste. Los músicos recogían las monedas que les estaban en el suelo, Alex bajó del "Escenario" mientras el capitán subía nuevamente.
―Damas y Caballeros, este show no es nada comparado con lo del festival –lo dijo viendo con burla a los Valerius –los esperamos dentro de dos días en el distrito Mitras.
Las personas comenzaron a retirarse, mientras que los soldados de la Legión se acercaban a los Valerius.
―Llévense el dinero, lo necesitan más –dijo Killy al resto de los músicos.
― Dios lo bendiga joven Killy –dijo agradecido para luego retirarse con el resto de los músicos.
Alex se intentaba arreglar un poco el cabello, acomodándose un poco el vestido, ese vestido que encontró en su antigua casa, junto con varias otras cosas que tuvieron que subir.
― Chicos, vayan a ver si necesitan ayuda yo los alcanzo luego –dijo Alexandria a sus hermanos y ellos se retiraron no muy confiados de dejarla sola.
― Así que aquí es donde estaban –fue lo que dijo Auruo como si le estuviera reprochando algo.
―Nos ordenaron participar en el festival, así que estamos con nuestro pueblo para ver los preparativos.
Todos la estaban mirando, cosa que la hacía sentir muy incómoda, sus compañeros no sabían que decirle en el momento los hombres no eran una buena opción ya que podrían decir algo que la ofendiera. Así que las mujeres fueron las que decidieron poner fin a ese incomodo silencio.
―Pienso que bailo muy bien Señorita Alexandria –le comentó Christa.
―Gracias –dijo un poco extrañada por el alago, nadie le decía nada acerca de su baile, solo le decían que se movía como zorra.
― Me gusta su vestido, ¿Dónde lo consiguió? –preguntó Sasha.
Auruo estaba por decir uno de sus tantos comentarios fuera de lugar, pero la mirada fulminante de Petra le advirtió que se callara.
―Era de mi madre –eso lo dijo con voz apenas audible.
―Lo que queda perfecto contigo Chatita –dijo esa desagradable voz a sus espaldas.
Ella volteo y ahí estaba otra vez ese perro de la policía militar.
―Solo hay un pequeñísimo problema, ese no es el atuendo que te dije que usaras para hoy.
―Me dijiste que me buscara un atuendo para bailar, y eso es lo que hice –dijo con algo de tristeza y odio.
―Creo que debes aprender a obedecer niña –dijo tratando de agarrarle el brazo, pero una mano lo detuvo.
―Será mejor que deje tranquila a la señorita –fue la mano de Levi la que lo detuvo.
―Tú no te metas, tú Chatita ven para que dejemos bien claras las cosas –dijo empujando a Levi y agarrando a Alexandria bruscamente por la muñeca para jalarla.
Levi estaba por seguirlo, pero Alexandria le dijo algo que no lo convenció del todo.
―No, ustedes váyanse, yo voy a estar bien.
Pero era claro que no.
Levi los siguió bajo la atenta mirada de todos, estuvo buscando a Alexandria hasta llegar a un callejón donde el capitán junto con otro muchacho más joven que tenían a Alexandria estampada contra la pared, mientras se acercaba escuchaba sus repugnantes palabras.
―Tú lo que buscas son golpes ¿no es así?
―Si estoy accediendo a todo esto, es por el bien de mi familia, mi único consuelo es que cuando acabe el festival no volveré a verte la cara –escupió con odio la chica.
―Se nota que te faltan modales –dijo acercando la mano a su rostro.
Pero sin siquiera llegar a rozarla sintió un fuerte dolor en el rostro y cuando se dio cuenta ya estaba en el suelo, el capitán levanto la mirada encontrándose con Levi que estaba muy enfadado.
―Creí haberte dicho que la dejaras en paz.
―Y yo creí haberte dicho que no te entrometieras, esto es entre esta ramera y yo.
Ese asqueroso intento devolverle el golpe, pero no pudo hacerlo ya que Levi lo paró a tiempo, pero no se había dado cuenta del otro hombre que se encontraba en el callejón que logró acertarle un golpe, Alex pensaba que se estaban peleando como las bestias del Subterráneo. Al final Levi fue el que ganó la pelea dejando heridos a esos puercos, pero él también se había llevado unos buenos golpes.
―Lárguense ya –les ordenó con firmeza.
― ¡Bien!, hay más baratas –fue lo que exclamó el capitán de la policía mientras se retiraba con el orgullo herido.
Mientras que el otro soldado aun cojeando se acercó a Alexandria y le dijo.
―Algún día Alexandria seré comandante de la policía militar, ganaré mucho dinero y le daré a tu hermano una oferta que no podrá rechazar para darme tu mano… y entonces tu cuidaras mi cuerpo –todo eso lo dijo con un tono de excitación y de deseo viéndola como si fuera un premio.
―Solo espero caer en combate antes de que eso ocurra –lo dijo firmemente, y era verdad, prefería morir masticada por un titán antes que casarse con alguno de esos cerdos.
―Talvez, ese día llegue antes de lo que crees.
Ese soldado se retiró dejando a Alex y a Levi solos en el callejón, Alex se acercó a Levi y sin importarle nada le da un golpe con el puño en su brazo.
― ¡Auch!, ¿Así me das las gracias por ayudarte?
―No necesitaba que me ayudarás, lo tenía todo bajo control.
―No desde mi punto de vista.
Alex estaba enfadada que solo podía pensar en darle otra cachetada, pero vio su rostro, y lo vio todo moreteado y con el labio sangrante, se sintió un poco culpable de que recibiera todos esos golpes por su culpa.
―Ven aquí –Alex le ofreció su mano.
Levi la tomo con algo de duda Alex lo llevó a un sitio apartado para evitar que las personas los vieran y se hicieran ideas erróneas, en ese lugar había una pequeña fuente de agua, donde mojo un poco un pañuelo, cuando el pañuelo húmedo toco su rostro herido hizo una mueca de disgusto e intentó apartarse.
― Quédate quieto, necesito limpiarte las heridas.
Levi de vez en cuando hacia muecas de disgusto, pero poco a poco fue relajando el rostro.
―No debiste hacerlo, mira nada más como te dejaron –dijo algo preocupada.
Levi solo la veía, el que ella se preocupara por él le hacía recordar sus días en el subterráneo.
―Lo hiciste bien…
Alex lo miró confundida.
―El baile… lo hiciste bien.
El momento en que sus miradas se encontraron fue lo que le pasó por su mente, le recordaba esos días.
―Tiene tanto tiempo que no me miras bailar… recuerdo que todas las noches ibas al bar, te sentabas en la misma mesa, pedias siempre lo mismo una sola cerveza, aunque siempre la tirabas porque no tomabas y cuando terminaba me esperabas en la entrada trasera para acompañarme a mi casa, defendiéndome de los tipos que me molestaban –todo eso lo dijo con la voz llena de tristeza y mirada nostálgica.
―Nunca han dejado de molestarte, ¿Qué quería? ¿Por qué se comporta como si fuera tu proxeneta? –dijo algo cabreado al recordar la forma en que le habló.
―Después de que saliéramos del despacho del comandante el capitán nos intercepto, me dijo que tenía que bailar y con uno de los trajes para deleitar a los hombres y que tenía que hacerlo o si no se anularía el trato de dejar libre a la legión, pero cuando con mis hermanos fuimos a nuestra antigua casa, encontré este vestido –dijo mirando disimuladamente su atuendo –recuerdo que mi mamá siempre tenía que usar de los trajes más provocadores, pero cuando se quedaba sola en casa yo la veía sin que se diera cuenta, haciendo un baile muy diferente al que teníamos que realizar.
Ese recuerdo invadió su mente, fue poco después de que naciera Darry cuando todos tenían que ganarse el pan diario, cada uno se turnaba para cuidarlo, ese día le tocaba a Filly, ella había regresado a casa antes y vio a su madre por la ventana, ella bailaba con ese vestido bailando de forma tranquila no había nada seductor en esa danza como si quisiera desahogar sus penas en ese baile.
―podría decirse que fue el primer baile que vi, en donde el objetivo no era seducir a un hombre y no tenías que usar poca ropa.
Levi podía ver el anhelo en sus ojos, a ella le encantaba bailar mostrando con orgullo la belleza de la cultura de su pueblo, lo que no le gustaba era tener que hacerlo frente a hombres que solo la veían como un objeto sexual, anhelaba poder bailar de esa forma sin exhibirse sexualmente, solo bailar porque le gustaba. A veces se recriminaba el haberla dejado, pero siempre se repetía mentalmente que iba a ser por su bien, mejor dejarla con alguien de buena posición que pudiera darle lo que necesitaba y sacarla del hueco en el que estaba metida, porque ¿Qué vida le esperaba a lado de él?
―siempre quise bailar así, pero solo es una fantasía infantil que abandone hace mucho tiempo, la realidad es diferente para mí y para mi pueblo, lo mejor será que regresemos con los demás –ella se levantó y se fue sin dejarlo decir nada.
Levi solamente la vio alejarse, él solo pensó en lo positivo que traería su decisión para ella, pero nunca quiso verlo desde otra perspectiva, las consecuencias que traería para ella su abandono.
Alexandria iba caminando por las calles más solitarias porque en esos momentos no quería ver a nadie, que Levi la viera bailar le detonaba de nuevo esos recuerdos en donde ellos estaban o por lo menos ella estaba enamorada, iba tan sumida en sus pensamientos que no sintió una presencia, pero antes de poder voltear le taparon la boca, ella intentó gritar, pero le fue imposible se removía como pescado fuera del agua tratando de zafarse, ahora si tenía miedo y más cuando sintió que era arrastrada hacia el callejón, así que solo cerro los ojos esperando lo inevitable.
―Si mi memoria no me falla creí haberte dicho que te dejaras de bailar –le dijo con reproche el hombre que la tenía sujeta.
Al reconocer esa voz se relajó, al sentirla relajada el hombre la soltó, Alexandria volteo encontrándose con el hombre que se convirtió en su guardián desde que la violaron.
―Sabía que no podías matarlo, te dije que aun sentías algo con él –fue lo que le dijo ese hombre, mirándola como la veían sus hermanos, como un moco.
―Oye, en primera: No tenía opción, tenía que bailar y no estaba vestida como lo hacía siempre, además de que todavía tengo que bailar en el festival, Segundo: tenías razón, soy lamentable, aun me tiemblan las piernas cuando lo tengo cerca –se sintió patética de que él precisamente viera lo patética que es.
―No sé por qué desperdicie dos años de mi vida entrenándote para que lo siguieras haciendo –dijo con decepción.
Eso le dolió ese hombre se comportó como un padre con ella, después de que la violaron él se encargó de cuidarla cada vez que iba a bailar en cueros frente a los hombres, la entreno para pelear, ayudándola a perfeccionar las técnicas que aprendió de Levi y ayudándola a inventar las suyas propias para después crear su reputación como "Escandalo Salvaje".
―Creo que esta será la última vez que baile…
―Eso espero chiquilla porque no volveré a ser tu niñera –sentencio.
Fue lo único que escucho de ese señor para después verlo desaparecer entre las calles solitarias de la ciudad, decidió buscar a sus hermanos para volver al cuartel y prepararse para exponerse como un pedazo de carne para la diversión de Sina.
Cuando llegó buscó a los demás para reunirse con ellos y ahí se encontró con Eren y con el resto de la legión.
― ¿Se encuentra bien Señorita Alexandria? –fue lo que le preguntó Eren algo preocupado cuando presencio que el capitán de la policía se la llevaba a la fuerza.
―Sí, si estoy bien, no te preocupes –le respondió forzadamente con una sonrisa - ¿Alguno ha visto a Filly y Killy? –preguntó.
Antes de que alguno pudiera contestar llegaron soldados de la policía militar cargando a sus hermanos y tirándolos a sus pies como si fueran basura diciéndole "Controla a tus bestias Chatita que a la próxima no respondemos si se mueren" fue lo único que dijeron para retirarse y Alex angustiada se inclinó para ver el rostro moreteado de sus hermanos que estaban quejándose de dolor tocándose las costillas.
― ¿Ahora que hicieron?, miren que los dejaron como Santo Cristo por Dios bendito –los regañaba con cara de angustiada.
― Estábamos bien tranquilos moco.
―haré como que les creo ahora será mejor que regresemos y que les curen esas heridas antes de que yo los deje peor que ellos, ayúdenme por favor –le pidió al resto de sus compañeros.
Erd y Gunther cargaron a Filly, mientras que Jean y Connie cargaban a Killy, el camino de regreso al cuartel fue silencioso Alexandria pensaba en ¿Qué habían hecho sus hermanos para golpearlos de esa manera? Armin estaba sorprendido, lo que vio ese día en el pueblo no concordaba con lo que la policía militar decía acerca de los gitanos, lo que vio fue a un niño tratando de ganar unas cuantas monedas para tener algo que comer, lo mismo pasaba con Jean vio a un joven gitano que se vestía como mujer y bailaba en las calles para ganar monedas, eso era muy confuso, los gitanos eran malos ¿verdad…?, ellos volvieron solos ya que Levi con ellos, no lo habían vuelto a ver después de que fuera tras Alexandria.
―Gracias por traer a mis hermanos –les dijo Alexandria una vez que llegaron.
―No hay de que Alexandria –dijo Erd cuando Filly estaba en la enfermería.
―Puedes soltarme ¿Jean, cierto? –preguntó Killy al chico que lo estaba sosteniendo y sí en efecto era Jean el que lo estaba sosteniendo.
― ¿Estás seguro de poder caminar Killy? –dijo preocupado Filly ya que a él le habían lastimado las piernas.
―No te preocupes hermano mayor, estoy coja, pero todavía sabrosa –dijo con tranquilidad mientras trataba de hacer sus poses de diva sacándoles una sonrisa divertida no solo a sus hermanos sino a los que estaban ahí con ellos.
Esos gestos extrañamente se le hicieron adorables a Jean quien abrió los ojos con miedo de que le hubieran hecho tiernos los gestos de un hombre.
―pues se mira que ustedes están muy lastimados ¿Qué les pasó? –fue lo que dijo Hange mientras los curaba.
―Pues nada Hange-san, nosotros estábamos hi tranquilitos cuando llegaron los salvajes de la policía militar –dijo Filly con una falsa inocencia.
Alex no les creyó para nada así que se paró en medio de ellos y los pellizcó en los brazos, de la misma manera que lo hacía como cuando eran niños.
― ¡Digan la verdad! –les exigió Alex.
― ¡Lo decimos!, lo decimos, pero ¡suelta!, ¡suelta! –dijo con desespero Filly ya que ese moco pellizcaba duro.
Alexandria los soltó y ellos se estaban sobando los brazos.
―Estábamos ayudando a unos hombres a cargar las carretas con los trajes y demás cosas para el dichoso festival –comenzó con el relato Killy.
― Luego llegaron unos cadetes novatos de la policía militar y otro par de las tropas de guarnición y lo que nos dijeron nos molestó ya no pudimos más y terminamos agarrándonos a golpes con ellos –fue lo que dijo Filly con muecas de molestia mientras Hange curaba sus heridas.
― ash, ¿Qué dijeron?
―Las tonterías de siempre moco, solo que se pasaron esta vez.
Eso dejo mudos a los que estaban en la enfermería, ¿Qué podían ser las tonterías de siempre?
―Miren, lo mejor será que descansemos ya que mañana tenemos que seguir preparándonos –dijo Alexandria un poco frustrada retirándose de la enfermería.
Todo siguió de manera normal, Levi regresó después que los demás y se dirigió directamente al despacho de Erwin para informarle la situación.
―Los Valerius estaban en la ciudad, la policía militar les dijo que debían dar un show previo al festival, y el capitán de la policía militar comenzó a molestar a Alexandria acosándola sexualmente –Levi lo dijo con rabia recordando esa asquerosa escena, cosa que Erwin notó.
―Gracias por informar, Levi necesito que hagas algo…
Levi al ver su mirada sabía que no era nada bueno.
Alexandria estaba dando un paseando cuando estaba anocheciendo, ya van dos, ya van dos cosas malas que le pasan. Estaba en una parte alejada del castillo donde podía reflexionar, se sentía tan patética, el haberse encontrado con el hombre que la protegió y la entrenó que la vio con decepción cuando el había hecho lo posible para sacarla de esa vida.
―Salgan de ahí, sé que están escondidos.
Todos salieron de sus escondites, Eren, Armin, Mikasa, Erd, Gunther, Petra y Auruo, todos se acercaron a ella.
―Háganlo, pregunten –dijo ella al ver las caras de curiosidad.
―Señorita, nosotros quisiéramos saber… -dijo Armin un poco inseguro porque no sabía cómo reaccionaría –vimos algo en la ciudad con un niño.
―ahhhh, ya vi donde va la cosa, viste la crueldad que vive mi pueblo.
― ¿Por qué? –pregunto Mikasa.
―Porque somos Gitanos, esa es nuestra realidad la mayoría de mi pueblo vive bajo tierra siendo desterrados, solo pocos gitanos decentes los que viven en las murallas.
― ¿muy pocos? –pregunto Petra confundida.
― Por salir de la miseria, hubo personas que traicionaron a su pueblo y vendieron a su familia para tener una buena posición en estas murallas –lo dijo con algo de rencor.
―Señorita, ¿Cuál es el trato que recibe su pueblo? –pregunto Eren.
No entendía a que se debían todas esas preguntas, ¿Por qué tenían tanta curiosidad de repente?
―A las mujeres que son esclavas las venden como prostitutas, a otras las venden a la nobleza de Sina como sus esclavas privadas, en algunos bares a bailarinas como yo nos ponen a bailar para complacer a los hombres mayores las prefieren pre-púberes de doce a trece años.
― ¿Bailabas con esa clase de vestidos? –pregunto Erd.
―No.
―Espera, espera, espera, nos estas diciendo que no usabas NADA de esto cuando eras bailarina –dijo Auruo haciendo señas con sus manos señalando su cuerpo.
―Bailaba desnuda –le dijo burlona guiñándole un ojo.
Petra algo nerviosa le dio un golpe haciendo que se mordiera la lengua, eso le causo una leve risita a Alexandria.
―si eso era todo lo que tienen que preguntarme, me voy tengo que prepararme.
Los demás la veían alejarse, ahora que estaban algo enterados de un poco de su vida, estaban convencidos de que debían acercarse a ella para comprenderla mejor y comprender mejor a su pueblo.
Killy estaba descansando un poco en el comedor, tratando de no pensar en el dolor que tenía en las costillas y el dolor de la pierna. No se dio cuenta cuando tres personas se sentaban en la mesa en la que él estaba.
―Hola, ¿Tú eres Killy verdad? –pregunto con entusiasmo Sasha.
―Sí, soy Killy ¿Quiénes son ustedes? –pregunto Killy algo extrañado de que se quisieran sentar con él.
―Yo soy Sasha –dijo ella.
―Yo soy Connie –dijo el chico.
―Yo soy Jean –dijo el chico bicolor.
―A ti sí te conozco guapo –dijo algo coqueto guiñándole un ojo.
Eso puso a Jean algo nervioso.
―Oye tengo algo de curiosidad por algo que vimos hoy en la cuidad sobre un muchacho que…
―Ahhhh se encontraron con esos bailarines –dijo Killy ya viendo por donde iba el asunto.
― ¿Podrías contarnos un poco de eso? –preguntó Connie.
Con un suspiro Killy se preparó para contar partes oscuras de su vida.
―En mi pueblo si desde muy niños si se encuentra algún comportamiento "extraño" a criterio de la policía militar, son considerados como fenómenos y anormales que los venden en los bares para exhibirlos con ropa de mujer.
― ¡Que cosa más horrible! –exclamo Sasha.
―sí un poco, todos esos hombres de mi pueblo son forzados a usar ropa de mujer, aunque hay otros que no solo vestían con ropa de mujer, sino que son forzados a cosas que ustedes ya se imaginarán.
― ¿por eso vistes de falda? –preguntó Connie.
―Sí, pero cuando yo era más joven casi como al final de mi adolescencia, había hombres incluso unos que son "Finos de la nobleza y no sé qué tanta cosa" que tenían un gusto podría decirse que exclusivo para tener sexo con esos hombres, yo fui uno de ellos.
Okey eso si los dejo un poco choqueados.
― ¡¿Eras prostituto?! –pregunto un poco exaltado Jean.
― Si –respondió con simpleza como si le estuvieran diciendo lo que iba a comer ese día –lo hice para que mi hermanita no lo terminara siendo, bueno guapo fue lindo platicar contigo, pero tengo que preparar mis cosas para estar divina.
Cuando vieron a Killy retirarse salieron del shock, ¿De verdad había gitanos que tenían esa clase de vida?
Filly aún estaba en la enfermería con Hange curándole las heridas.
― ¿Hay algo que quieras contarme? –pregunto Hange de sorpresa.
― ¿Cómo qué?
― Filly, quiero que me cuentes las cosas que llevaron a que te agarras a golpes con la policía militar –dijo Hange con tranquilidad, tratando de acercarse a él no solo como superior, sino como amiga.
―Usted sabe que todos estos muros nos conocen por quien fue mi madre, los tres tuvimos dificultades diferentes, Alexandria era bailarina exótica, Killy se vendía y yo era peleador clandestino, yo siempre vi por el bien de mis hermanos, después de que esos cochinos vieran a Alexandria bailar, me dijeron que POR FAVOR aceptara el dinero que me ofrecieran para comprar a mi hermana, yo no iba a aceptar eso y los golpee.
― ¿Por qué no les dijiste nada a sus superiores? –preguntó algo confundida del porque no reporto la situación.
― POR FAVOR Hange-san usted entiende que la policía militar es la que más la tiene liada con nuestro pueblo y no nos iban a creer, ayer tres soldados de ESTE cuerpo militar casi violaban a mi hermana a sabiendas de que no le iban a creer.
Hange estaba en Shock.
―Pero no se preocupe, ya estamos acostumbrados.
Dijo eso para luego irse rápidamente del lugar mientras Hange se decía que tenía que hablar seriamente con Erwin sobre eso.
Ya había caído la noche y Alexandria estaba sentada en un pedazo de tronco como la noche anterior, aun con el vestido de su madre, había olvidado algo para cubrirse cuando de repente sintió que algo caía sobre sus hombros.
―No de nuevo.
La chaqueta de Levi estaba sobre sus hombros mientras Levi se sentaba nuevamente a su lado.
―No permitiré que te vuelva a pasar algo –soltó Levi de golpe.
―No lo hagas por favor Levi, que pase lo que tenga que pasar ya me resigne.
―No lo harás porque no lo voy a permitir, así que durante ese maldito festival no me voy a despegar de ti y te protegeré para que nada te pase.
― ¿Tanto me odias? ¿Cuál es tu afán repentino de protegerme?
Levi solo la vio a los ojos y le dijo.
Porque me importas…
