Disclaimer: Saint Seiya The Lost Cnvas es propiedad de Shiori Teshirogi y Masami Kurumada.
DIA 12: ESTRES
Cuando diriges una compañía famosa a nivel mundial, el estrés es algo con lo que tienes que vivir continuamente, muchos piensan que por ser exitoso, las cosas son como ir andando en nubes blandas, pero déjenme decirles, eso es una falacia total.
Más aun cuando tienes que lidiar con un grupo de empleados incompetentes pero que sabes, son de alguna u otra manera necesaria, no porque sean realmente indispensables, pero si necesarios, desde el vicepresidente, que en este caso era mi hermano gemelo Defteros, hasta la persona que reparte los cafés por toda la oficina.
Defteros se la pasa diciendo que debo de relajarme un poco más, pero me es imposible teniendo a alguien como el cómo mi segundo al mando.
Dos pequeños golpes en la puerta de mi oficina me hicieron salir de mis pensamientos, aquellos que estaban distrayendo de mi trabajo.
-Pase - Dije, volviendo mi vista a los papeles que dejara olvidados cuando comencé a divagar como loco.
Una chica de cabellos plateados y ojos azules entro, aquella era bien conocida por mí, no era más que mi algo atolondrada asistente y secretaria Chris Walden, quien llegaba a una hora adecuada, pues estaba punto de llamarla.
-Me da gusto que estés aquí Chris, aunque yo no te haya mandado a llamar, acércate –Ella a pesar de llevar cerca de un año trabando conmigo, no dejaba de ser algo tímida y porque no admitirlo, torpe, mi hermano Defteros, me había preguntado varias veces a que se debía el que aún no la despidiera, dado que yo era conocido por no ser nada paciente o indulgente cuando alguien cometía algún error, y digamos que Chris había cometido demasiados errores, desde derramar café sobre papeles importantes olvidar hasta hacer algunas presentaciones en su casa debido a que se queda dormida.
Quizá se deba al hecho de que cuando la contrate su currículo parecía prometedor, otra quizá es porque fue recomendada por un buen amigo mío, o quizás tal vez sea porque ella es una experta quitándome el estrés con sus dulces labios…
Le hice una seña para que se acercara a mí, rodeo mi escritorio, yo moví mi silla un poco hacia atrás para darle un buen espacio para que ella entrara.
-¿Quién ha sido esta vez Aspros? –Pregunto mientras se paraba frente a mí.
Sonreí sin poder evitarlo mientras rodeaba su cintura con mis brazos.
-Lo mismo de siempre, aunque no quita el hecho de que tú, me la haz puesto algo complicada hoy.
Comenzó a reírse.
-No es mi culpa que el señor, puedes hacerlo luego, no me dejara dormir muy bien anoche.
Sí, creo que no la he despedido por su prometedor currículo.
