Una Nueva Vida.
Capítulo trece.
Primer día de su nuevo trabajo y Kohaku estaba bastante emocionada.
Finalmente pudo prepararle el desayuno a su hija y llevarla a la escuela otra vez. Aunque tuvo que ir por un nuevo acompañante, por supuesto.
Alquiló un auto y condujo hasta la casa de Myuji, donde lo encontró esperándola en compañía de su hijo, el pequeño Kei.
Le había mostrado una foto antes, pero aún así encontró al niño muy adorable. Su cabello era negro como el de su padre pero a diferencia de él tenía un flequillo cubriendo la mitad de su frente, su cabello también era un poco encrespado. Y había heredado los ojos celestes de Myuji.
-Kei, ella es Kohaku-chan, será tu ángel de la guarda.- Myuji la presentó con una sonrisa estúpida. —Puedes confiar completamente en ella. Te llevará y te traerá de la escuela a partir de hoy.-
-Está bien por mí.- dijo alegremente el niño. —Entonces te veo luego, papá.-
Después de que padre e hijo se despidieran, Kei subió al auto, sentándose junto a Tsukiku.
-Tú vas a segundo grado, ¿verdad, Kei?- Kohaku le sonrió dulcemente al pequeño.
-Sip, tengo muchos amigos ahí.- afirmó felizmente, para luego voltear a ver a Tsukiku. -¿Tú eres de primero?- preguntó, a lo que ella solo asintió,mirándolo un poco reacia. -¿Eres del curso de Ishigami Senku?-
Kohaku hizo una mueca mientras ponía en marcha el auto.
Su hija le había dicho que Senku ahora era el asistente de su maestra, por lo que obviamente él todavía tenía planeado seguir con su loco plan de ser maestro de su hija en vez de decirle la verdad. Y la idea no le gustaba pero por el momento lo dejaría estar. Solo esperaba que esto no lastimara los sentimientos de su pequeña o iba a matarlo.
-¿Cómo lo sabes?-
-Todos en la escuela hablan de eso. Ishigami Senku es el que inventó los rei-bots y el Dr. Stone. Y también construye cohetes.-
-En realidad los rei-bots fueron una colaboración con su padre Ishigami Byakuya y unos científicos de Estados Unidos y Rusia. Y fue más la idea de su padre.- explicó Tsukiku con un dedo en alto.
Kohaku la miró de reojo. Suponía que Senku le había dicho eso, no era algo que muchos supieran.
-No sé de qué hablas… De todos modos, es un tipo muy famoso. Tal vez hasta más famoso que mi papá. Y mi papá es Myuji-senpai.- dijo Kei emocionado.
-Yo nunca había escuchado de él.- masculló Tsukiku con indiferencia, haciendo jadear al niño un año mayor.
Kohaku rió por lo bajo y siguió conduciendo, escuchando a medias como Kei intentaba hablarle a su hija de lo genial que era Myuji mientras ella intentaba ignorarlo.
Mientras conducía, estuvo muy atenta a cualquier posible perseguidor. Habían dos autos siguiendo el mismo camino, pero gracias a su aguda visión noto que eran madres llevando a sus hijos, después de todo iba en dirección a la escuela.
Sabía que su trabajo era solo por precaución y Myuji le afirmó no tener ningún enemigo real por el momento, no obstante nunca estaba de más el tratar cualquier trabajo como si estuviera protegiendo la vida del emperador mismo. Y más con su pequeña hija cerca.
Le había dicho a su hija todo sobre su trabajo y que se quedaría cerca de la escuela, pero que no debía olvidar que estaba trabajando y tenía que actuar como si ella no estuviera allí a menos que fuera absolutamente necesario.
Una vez llegaron a la primaria, se despidió del pequeño Kei y lo vio ir a su salón de clases, luego se inclinó para besar la frente de su bebita y le deseó un buen día en la escuela.
Mientras la veía entrar a su salón de clases, frunció el ceño al notar a Senku apoyado contra el marco de la puerta. Él apartó la mirada cuando sus ojos se encontraron, pero sonrió al ver a Tsukiku y colocó una mano en su cabeza, diciéndole algo con una gran sonrisa que la niña correspondió antes de que ambos entraran juntos al salón de clases.
Kohaku suspiró y se marchó en dirección a la oficina de la directora.
Le informó de su trabajo y que probablemente estaría rondando dentro o fuera de la escuela y la directora le aseguró que alertaría al personal, pero que fuera discreta de todos modos.
Volvió afuera y decidió dar una vuelta por la calle, solo para empezar a conocer mejor el terreno. Una de los primeros trabajos que debía hacer un guardaespaldas era el reconocimiento, sobre todo por posibles puntos donde podían esconderse francotiradores o espías. Con su vista, nadie podría escapársele.
Sin embargo… realmente no había estado esperando encontrar nada. Así que imaginarán su sorpresa al encontrar a dos tipos increíblemente sospechosos en un callejón mirando a la escuela como águilas.
No se les quedó mirando, por supuesto, siguió su camino con completa naturalidad y ellos ni la notaron.
Dio una vuelta completa a la calle y ellos seguían en el mismo sitio.
Entrecerró los ojos y entró en la escuela, volviendo a la oficina de la directora para pedirle las llaves de la azotea. Ella se las dio sin problemas y sin preguntas, afortunadamente.
Desde la azotea observó a los tipos, viéndolos hablar de vez en cuando pero mayormente mirando a la escuela. Y, por la forma en la que iban vestidos, no le extrañaría nada que estuvieran armados hasta los dientes.
Y, por lo que notó, también estaban observando un auto en específico. Un auto que se le hacía muy familiar.
Cuando llegó la hora del receso, bajó hasta el aula de su hija y espero a que todos los niños y la otra maestra se fueran. Sonrió levemente al ver a su hija ir con su grupo de amigos, antes de entrar al salón encontrando a Senku saliendo, por lo que ambos casi se chocan, acabando a pocos centímetros de distancia en un silencio muy incómodo.
-Kohaku…- alzó las cejas. -¿Ocurre algo?-
Ella se alejó un par de pasos y asintió, evitando mirarlo.
-Necesitamos hablar.-
-De acuerdo… Espera un momento.- se alejó para hablar con Maiko-sensei por un minuto antes de volver con ella. —Vamos.- la guió hasta un pasillo casi desierto donde solo había una máquina expendedora. -¿Quieres algo?-
Ella señaló una lata de bebida energética sin pensar, hasta que recordó que esa era la favorita de Senku y su sonrisa nostálgica la hizo sentir muy incómoda mientras él pedía dos latas.
-G-gracias…- balbuceó incómoda. —Eh… Necesito que me acompañes a la azotea.-
Curioso, él abrió su lata antes de seguirla hasta el lugar, donde Kohaku vio con sorpresa que los dos tipos de antes ya no estaban.
-Senku… ¿Tienes enemigos?-
-Eh… Define "enemigos".-
-Personas que tengan algo contra ti.- rodó los ojos, abriendo su lata y tomando un sorbo.
-Hasta mis amigos tienen algo contra mí. Tendrás que ser mucho más específica.- sorbió de su bebida tranquilamente.
Ella suspiró, terminando la bebida de un solo sorbo antes de volver a hablar.
-¿Crees que podría haber alguien que quiera matarte?-
-¿Quieres que los nombre en orden alfabético o por país según su distancia geométrica a Japón?- meneó suavemente su lata antes de beber otra vez.
-Senku, esto es en serio.- le frunció el ceño.
-Oh, habló muy en serio.- hurgó en su oído con una sonrisa despreocupada. —Hay muchos que quieren matarme, leona. ¿Tienes ideas de cuántas empresas multimillonarias arruine con mis inventos? Ahora las cosas se han relajado pero desde que me dejaste hasta hace un par de años sufrí una gran cantidad de atentados. Hoy en día estoy vivo enteramente gracias a Tsukasa y su gran habilidad en salvarme el culo.- terminó la bebida de un último gran sorbo.
Ella lo observó en silencio por un momento.
-Tú fuiste el que me dejó…- susurró en voz baja. Él se quedó mudo, pero ella rápidamente sacudió la cabeza y se recordó que debía ser profesional. —Lamento escuchar eso, y también lamento decirte que estoy bastante segura que están intentando matarte otra vez.-
Esperó a que reaccionara, pero él solo hizo una mueca antes de carraspear.
-¿Viste algo sospechoso?-
-Sí, de hecho. Estoy trabajando como guardaespaldas de… de alguien que tiene un hijo aquí y estuve estudiando el perímetro. Vi a dos hombres sospechosos observando la escuela y tu auto. ¿Es ese último modelo blanco, verdad? No estaba segura pero siempre te gustaron los autos nuevos y ostentosos.-
-Claramente mi auto es uno de los mejores del mundo, sí.- asintió con una sonrisa descarada. —Y no me sorprende lo que dices, en realidad ya habían puesto una bomba en mi auto hace relativamente poco tiempo y hace unos días sufrí un intento de secuestro.- bostezó, tan relajado como si estuviera hablando del clima. —Si eres guardaespaldas de alguien, probablemente encuentres unos cuantos malhechores extra.-
Ella lo miró mortalmente seria, haciéndolo tensarse.
-Senku… ¿Qué pasaría si estos enemigos tuyos supieran que tenemos una hija?- preguntó con voz cargada de tensión.
La calma de Senku se esfumó por completo.
-...No quiero imaginarlo, para serte honesto.- apretó la mandíbula. —Es una de las razones por las cuales quiero tomarme todo el tiempo del mundo antes de decir abiertamente que soy su padre.-
Kohaku apretó los puños, sin saber ni qué pensar ni qué hacer en una situación como esta.
Si lo ponía de ese modo… tal vez lo mejor era que no le dijera la verdad a Tsukiku por el momento… de hecho…
-Senku… realmente desearía que nunca te hubieras enterado.- confesó en voz baja. —Habría sido lo mejor para todos.-
Él volteó a verla con sus ojos cargados de amargura, antes de reír entre dientes.
-Tal vez tengas razón. Después de todo yo…-
-Pero…- lo interrumpió. —Ya te has enterado. Y sé que quieres pasar tiempo con ella.- apartó la mirada. —Sé que la quieres.- suspiró temblorosamente, recordando la foto que su hermana le mostró. —Me gustaría decirte que te alejes, pero yo en tu lugar no lo haría. Entonces me queda pedirte que colaboremos con todos nuestros medios para cuidar de ella.- lo miró con ojos llenos de determinación. —Tú asegúrate de que esto no salga a la luz y yo la protegeré tanto en la escuela junto con mi cliente como en la casa. Estaré preparada para lo que sea.-
Él se quedó mirándola con los ojos muy abiertos, antes de cerrarlos y reír suavemente por lo bajo, dando un par de pasos en su dirección, lentamente reduciendo el espacio entre ellos.
Ella retrocedió un paso, preguntándose qué demonios estaba haciendo pero sin tener la capacidad de articular palabras. Su voz se desvaneció más y más con cada centímetro en el que él se acercaba.
Acabó con las puntas de sus pies tocándose y su nariz a pocos milímetros de distancia de la suya. Sus ojos seguían cerrados y la pequeña sonrisa sincera en sus labios le estaba haciendo difícil el abofetearlo como quería.
Cuando finalmente reunió el coraje para empujarlo lejos, posó una mano en su pecho con ese propósito, pero entonces él abrió los ojos lentamente y ella se encontró de frente con esos ojos escarlatas, brillantes y clavados directamente en los suyos.
Tenía unas leves arrugas en la comisura de los ojos, pero eso no le restaba atractivo para nada, ella estaba tan hipnotizada ahora como hace diez años atrás.
Se estremeció cuando sintió sus dedos rozar su mejilla e instantáneamente, inconscientemente, se apoyó en su toque de inmediato, entrecerrando los ojos al sentir esa familiar calidez una vez más después de tantos años.
A pesar de toda su fuerza, Senku solo necesitaba rozarla con la yema de sus dedos y Kohaku se quedaba indefensa ante él, con sus piernas temblando y su corazón latiendo enloquecido en su pecho, incluso su agarre en la lata perdió fuerza y esta cayó al suelo con un ruido repiqueteante que no fue suficiente para romper la intensidad del ambiente.
Él bajó su rostro y ella cerró los ojos por completo, entreabriendo levemente sus labios.
Y entonces él apoyó su mejilla contra la suya, pasando de largo su boca.
-Gracias.- susurró casi en su oído. —De verdad. Gracias.- dijo sinceramente.
Ella abrió los ojos, viéndolo apartarse con una sonrisa pequeña y sincera, muy extraña de ver en él.
Su mano se mantuvo en su mejilla otro par de segundos, antes de deslizarse lentamente por su barbilla y caer sin fuerza a un costado de su cuerpo.
Él suspiró largamente, antes de negar con la cabeza y darle la espalda, murmurando algo respecto a que se acabó el receso y debía volver al aula.
Ella se quedó parada en la azotea con el corazón todavía resonando fuertemente en sus oídos, preguntándose qué demonios acababa de pasar.
Después de tantos años… ¿cómo era posible que él siguiera teniendo ese efecto en ella?
¿Cómo era posible que ella… todavía lo amará?
Gruñó y se llevó las manos al rostro, negando frenéticamente.
¡No, ya no lo amaba para nada! Esto solo fue… solo fue… un estúpido momento de debilidad. Su cuerpo traidor cediendo a los recuerdos del pasado no representaba a sus sentimientos. Ese hombre le hizo mucho daño y ya no… ya no podía amarlo. Simplemente no podía.
Volvió a suspirar profundamente, como intentando quitar un poco de la presión que sentía en el pecho, antes de tomar la lata del refresco y aplastarla en su mano para luego guardarla en su bolsillo y bajar de la azotea.
Haría otro paseo alrededor de la escuela en busca de esos hombres sospechosos o alguna otra posible amenaza. Esperaba que así fuera, porque de verdad tenía ganas de darle una paliza a quien sea.
.
Tres semanas pasaron desde que Kohaku empezó a trabajar como guardaespaldas al servicio de Myuji que la contrató a pedido de Senku y todo marchaba relativamente bien.
Senku y Ryusui mantenían contenida a la prensa con sus contactos. En caso de que alguien quisiera publicar la noticia sería inmediatamente silenciado y presionado para cerrar la boca. Internet era un poco más difícil de monitorear pero al menos los sitios web más relevantes también podían ser controlados con influencias.
Básicamente el mayor miedo que tenía ahora era que subieran la noticia en un sitio poco conocido y se hiciera viral en pocas horas. ¿Podría diseñar un algoritmo para controlar eso? Sí, con el suficiente tiempo, pero eso podría ir contra la privacidad de las personas y su libertad de expresión y era poco ético y toda esa mierda. La verdad le daba igual, pero tampoco era como si tuviera mucho tiempo libre… además, era consciente de que el secreto no podía ser eterno.
Tarde o temprano todos lo sabrían… más importante aún, tarde o temprano Tsukiku lo sabría. Y esa era una de las cosas que más temía.
Si ella se enfadaba con él y decidía no quererlo en su vida… Honestamente, no quería ni pensarlo.
Dudaba soportar algo así.
Llevaba solo poco más de un mes conociéndola y ya la adoraba más que a nada en el maldito mundo. Era ilógico, pero era cierto. La paternidad era así de irracional, y él estaba perfectamente bien con eso.
Un día viernes, después de terminar la clase y despedirse de su hija, comenzó a organizar sus papeles para la feria de ciencia a gran escala que estaba comenzando a planear.
Había convencido a Tsukiku de tomarse las cosas con calma para aprender todo lo que pudiera y la feria sería dentro de dos meses, después de las vacaciones de invierno. Pero aunque tuviera tiempo iba a organizar bien las cosas, quería que fuera un gran evento.
Además también quería organizar algún tipo de excursión para la clase, ya que su hija era una niña inquieta y con mucha energía. Debía pensar en algún lugar educativo al aire libre para que pudiera aprender algo interesante aparte de divertirse.
-Ishigami-san…- cuando una voz familiar en un tono muy extraño lo llamó, Senku frunció el ceño profundamente antes de mirar a Maiko-sensei apoyada contra la puerta cerrada del aula de clases. —Te ves un poco tenso… ¿No quieres un poco de ayuda?-
Él alzó una ceja.
-No realmente. ¿Tú quieres ayuda con algo, Maiko?- preguntó sin rodeos.
Normalmente ella se iba al salón de maestros a estas alturas. Que se quedara solo le decía que quería algo de él. Y presentía que no le iba a gustar nada.
-Ayuda no.- sonrió misteriosamente. —Más bien… resulta que tengo una pequeña duda. Siendo tú considerado el hombre más inteligente del mundo, ¿no podrías resolver esa duda para mí?-
Senku rodó los ojos.
-Deja los juegos y di lo que quieres.-
Ella sonrió ladinamente.
-Se me hizo raro desde un inicio que alguien como tú quisiera enseñar en una escuela primaria como esta. Pero al verte de cerca junto a la pequeña Hizashi Tsukiku me hizo comenzar a sospechar tus motivos. Y al investigar un poco tu pasado descubrí algo muy interesante… La única novia que se te conoció se llamaba Hizashi Kohaku.- se acercó varios pasos a él sin perder la sonrisa. -¿Qué coincidencia, no crees?- apoyó las manos en el escritorio, bajando la cabeza hasta quedar a pocos centímetros de su rostro.
Él se hizo para atrás lentamente, apoyando la espalda en la silla y cruzando una pierna sobre la otra, con completa calma.
-¿Y tu punto es…?...- alzó ambas cejas.
-La niña es tu hija.- declaró con una mirada llena de suficiencia.
-Diez billones de puntos para ti por decir lo obvio, Maiko-sensei.- rió entre dientes, hurgando en su oído. —Pero sigo sin ver tu punto.-
Maiko se inclinó un poco más, casi poniéndole los pechos en la cara.
-Bueno… he notado que quieres mantener esto en secreto, ya sabes… Y creo que mantener un secreto debe ser realmente agobiante… Es una carga muy pesada para mí…-
Senku rió entre dientes, negando con la cabeza mientras se hacía para atrás en su silla.
-¿Así que quieres una compensación por mantener la boca cerrada o irás a la prensa?- volvió a rascar su oído. —Es una buena oportunidad para chantajear, lo admito. Sería estúpido que no lo intentes, pero ten cuidado… porque podría salirte mal.- entrecerró los ojos.
-¿Qué dices? Claro que no quiero chantajear…- sonrió inocentemente. —Solo quiero que sepas que cuentas conmigo… para todo lo que se te ofrezca…- volvió a enderezarse y rodeó el escritorio para ponerse detrás de él, colocando las manos en sus hombros. —Mantener un secreto así es muy agobiante… para ambos. Tal vez deberíamos…- bajó las manos de sus hombros hasta su pecho. —Consolarnos mutuamente…- se inclinó para besarlo directamente en la boca.
O lo habría hecho de no ser porque Senku colocó su mano rápidamente entre ellos, impidiéndole juntar sus labios.
Sus cejas se contrajeron profundamente mientras se ponía de pie para librarse de su agarre y recuperar su espacio personal.
-Déjame entender esto… A cambio de tu silencio ¿quieres sexo?- su boca se curvó hacia abajo mientras una de sus cejas se elevaba. —Si eso es lo que quieres puedo presentarte algún amigo o algo así.- bueno, el único soltero en su grupo de amigos era Gen pero dudaba que Maiko fuera de su gusto, aunque seguramente podría encontrarle algún tipo a esta desesperada.
Ella pareció profundamente ofendida, pero pronto volvió a sonreír, esta vez de una forma mucho más forzada.
-Vamos… no intentaba eso.- carraspeó. —Solo creí que… Solo intentaba demostrarte mi apoyo hacia ti. No quiero chantajearte ni obligarte a nada. Lamentó si te incomode, te aseguro que no era mi intención.- frunció los labios, pensando por un segundo, antes de volver a hablar. —Voy a guardar silencio, te prometo que no tienes nada de que preocuparte. No le diré nada a la prensa… ni a Tsukiku.- algo en la forma en la que mencionó el nombre de su hija hizo que Senku tensará su mandíbula.
No estaba del todo seguro, pero… podría ser que Maiko fuera lo suficientemente inteligente como para saber que tenía controlada a la prensa. Y lo suficientemente inteligente para saber que no podría hacer nada para evitar que se lo dijera a la niña si realmente lo quisiera. Era su maestra, después de todo.
Lo peor es que realmente no estaba seguro de si debería tomar esto como una amenaza.
Lo mejor sería seguirle el juego por el momento y ver cuáles eran sus intenciones a largo plazo.
-Muy bien entonces, Maiko-sensei… me alegra contar con tu apoyo.- sonrió ladinamente.
Maldita sea… pareciera que las cosas no dejarían de complicarse. Pero era una consecuencia inevitable de esta red de mentiras que él mismo creó.
.
Había pasado ya más de un mes en su nuevo trabajo como guardaespaldas del hijo de Myuji y su deber autoimpuesto de cuidar todavía más minuciosamente a su hija y Kohaku estaba muy tensa.
Por un lado, le estaba yendo mejor que nunca económicamente, y podía pasar prácticamente todo el día con su hija sin depender de niñeras o de su hermana, en ese aspecto estaba pasando una época maravillosa. Por otro lado… sabía que había gente rondando la escuela de su hija. Gente que estaba detrás de Senku.
Aparecían de vez en cuando, una o dos veces a la semana. Iban en parejas de a dos y pareciera que se turnaban cada semana.
Durante ese mes Kohaku estuvo vigilándolos y reuniendo evidencia de ellos (como fotografías), sin embargo esta última semana extrañamente ninguna de las parejas de espías se hizo presente.
Kohaku solo podía deducir que estaban planeando un gran movimiento, porque no había forma de que tiraran un mes de vigilancia a la basura por nada.
Debería hablar esto con Myuji, que era su jefe, pero sabía que no iban tras él sino contra Senku así que… lo correcto sería hablar con él primero. Aunque verdaderamente no le apetecía tener que verlo.
Después de su encuentro en la azotea apenas había sido capaz de sacarlo de su mente. Pensaba en él constantemente y se odiaba por ello, pero simplemente no podía dejar de pensar en él.
Que su hija estuviera tan encantada con Senku-sensei tampoco ayudaba mucho. Hablaba de él y todas las cosas que aprendía todo el tiempo, y a pesar de todo Kohaku siempre la escuchaba con una sonrisa, feliz de que le cuente de su día y las cosas que le gustaban. Siempre amó poder pasar tiempo juntas.
Ese día, cuando llegó la hora de llevar a su hija y a Kei a casa, se sorprendió al encontrar a su pequeña con el rostro sumamente malhumorado.
Esperó a llevar al niño a su casa antes de preguntarle qué le sucedía mientras conducía en dirección a su casa.
-Mmm… odio a mi sensei…- masculló con mala cara.
Kohaku casi frena de golpe por la impresión.
-¡¿Qué?! ¿No dijiste que era el mejor maestro del mundo?- ¿acaso Senku ya hizo algo para arruinar las cosas con su bebita?
-No él.- bufó. —Habló de Maiko-sensei. No me agrada.- se cruzó de brazos. —Últimamente siempre se entromete cuando Senku-sensei me enseña y lo abraza y dice cosas raras mientras se ríe como hiena.- rodó los ojos. —Es muy molesta. ¡La odio!-
Kohaku pestañeó aturdida.
¿Acaso la otra maestra… estaba interesada románticamente en Senku?
Un sabor amargo le lleno la boca inmediatamente y sus cejas se juntaron mientras intentaba mantener la concentración en la carretera y no en otra mujer abrazando y pegándose a Senku.
-Vamos, no digas eso de tu maestra…- murmuró no muy convencida.
-Pero ¿qué clase de maestra no te deja aprender más? Parece que siempre quiere robarse a Senku-sensei.- infló las mejillas. —Y sus clases me aburren, quiero que me enseñe Senku-sensei.-
Kohaku suspiró profundamente, intentando acallar la sensación de su sangre hirviendo ante la idea de que Senku se la pasara todo el horario de clases con esa mujer pegada a él sin apartarla delante de los niños y de la hija que ambos concibieron.
Se suponía que estaba haciendo todo eso por su hija ¡¿pero en su lugar prefería pasársela coqueteando con la maestra?!
Para cuando llegaron a la casa, tanto madre como hija estuvieron muy malhumoradas.
Al día siguiente, después de ver que Kei entrará a su aula, Kohaku decidió llevar a su hija hasta la puerta de su clase.
Senku la miró confundido, pero ella solo lo miró mal por un instante antes de mirar a la tal Maiko-sensei. Era una mujer pelinegra de flequillo recto y el resto de su cabello atado en un gran bollo. Tenía un aire intelectual rodeándola y era de estatura promedio. Vestía de una forma excesivamente elegante para ser una maestra.
Ella la miró de arriba a abajo con sus ojos marrones, bufando antes de apartar la mirada.
Al sentir la mirada curiosa de Senku todavía clavada en ella, Kohaku carraspeó al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Sonrió nerviosamente y besó en la frente a su hija antes de retirarse a hacer su vigilancia.
Estuvo molesta el resto de la tarde pero no dejo que eso la desconcentrará. Hoy los tipos sospechosos tampoco se aparecieron, cosa que la tenía todavía más preocupada que el verlos acechando. Si los viera al menos podría tenerlos controlados.
Era hora de ponerse más seria. La próxima vez que los viera intentaría capturar a los dos o bien al menos a uno de las parejas que venían a espiar la escuela de vez en cuando.
Aunque primero… realmente debería hablar con Senku al respecto. Esos tipos claramente estaban detrás de él. Y tampoco es que hayan tenido una conversación decente la última vez que hablaron…
Gruñó al recordar ese día.
¿Por qué demonios sentía su corazón acelerarse? Ya no era una chica ilusa como para seguir fantaseando con el chico listo de la escuela.
Cuando acabó el horario escolar fue a buscar primero a su hija, sorprendiéndose al verla abrazada a una pierna de Senku mientras miraba mal a su maestra parada frente a ellos.
-Ya dijo que no va a salir a cenar con usted, Maiko-sensei, ¿qué no lo escuchó?- Kohaku alzó mucho las cejas al escuchar a su hija decir aquello, pero más al saber que esa mujer definitivamente estaba intentando conquistar a Senku. Y su sangre volvió a hervir.
-Lo escuché, pero realmente deberías ir con tu mamá y dejar que los adultos traten sus asuntos, Hizashi-chan.- lo sonrío dulcemente, antes de colocar una de sus manos en el pecho de Senku. —Ishigami-san, te ruego que lo reconsideres. Ya dijiste que no tenías planes esta noche así que creo que es la oportunidad perfecta para…-
-¡Si tiene planes!- declaró rápidamente Tsukiku. —Lo prometiste, sensei. Dijiste que me enseñarías fuera del horario de clase… y a mamá no le molestaría que fueras a cenar otra vez… ¿verdad mamá?- la miró suplicante.
Sin embargo, Kohaku estaba demasiado ocupada crujiendo los dientes al ver a Senku no rechazando directamente a esa mujer.
-Sí.- contestó sin siquiera pensarlo dos veces.
Cuando todos se sorprendieron por su respuesta, ella misma se quedó con la boca abierta. ¡¿Qué acababa de decir?!
-Ya veo…- la maestra fue la primera en reaccionar. —En ese caso nos vemos el lunes.- con una mueca de molestia, se marchó de allí no sin antes posar su mano en el hombro de Senku.
Kohaku gruñó por lo bajo.
Esa mujer…
Una vez se marchó, se encontró con los rostros de su ex y su hija mirándola con una ceja arqueada cada uno y las bocas torcidas.
-¿Hablabas en serio?- preguntaron ambos.
Ella estuvo a un pelo de negarlo, pero entonces recordó que se suponía que tenía que hablar con Senku y sus hombros se desplomaron.
-Sí… Quería invitarte a cenar para que puedas darle clases extra tranquilamente a Tsukiku, Senku.- hizo una mueca de resignación.
Él frunció el ceño, obviamente sospechando que tenía un motivo oculto, pero asintió.
-En ese caso dame quince minutos para organizar mis papeles y luego iré a tu casa…-
Kohaku asintió y tomó de la mano a su hija, dirigiéndose al salón de Kei para retirarlo y llevarlo a casa.
No obstante, se detuvo de pronto al notar por el rabillo del ojo a alguien metiéndose al salón de clases detrás de Senku, cerrando la puerta.
Maiko-sensei se había marchado al lado contrario, y todavía no era hora de que los conserjes limpiarán. Aparte de que no quedaba ningún padre cerca.
Su boca se secó y rápidamente se inclinó para hablar con su hija.
-Escucha, ve a buscar a Kei y quédate con él y su maestra hasta que vaya ¿si? Y si me necesitas grita, te escucharé.- la besó en la frente antes de alentarla a seguir el camino indicado.
Ella la miró preocupada, pero le envió una mirada severa y rápidamente asintió y salió corriendo hacia el salón de Kei.
Kohaku no perdió el tiempo y caminó de forma sigilosa pero rápida al aula de clases, apoyando la oreja contra la puerta.
Silencio.
Intentando controlar su pánico, llevó su mano al cuchillo escondido en su muslo y lo desenfundó, para luego darle un fuerte empujón a la puerta, abriéndola de golpe y entrando al aula…
...Solo para sorprenderse al encontrar a Senku examinando la estatua de piedra de un hombre que estaba apuntando con un arma a la silla de su escritorio.
-Oh…- ambos se sorprendieron al verse. -¿Notaste algo extraño? ¿Era de esto que querías hablarme?-
Ella suspiró, dejando escapar toda la tensión de su cuerpo para luego volver a guardar su cuchillo.
-Más o menos… Me alegra que hayas puesto la situación bajo control.- apartó la mirada. —Eh… ¿estás bien? ¿No te hizo nada?- lo miró de arriba a abajo, buscando alguna herida.
-No… tranquila, solo me insultó un poco antes de que yo lo petrificara tan pronto como sacó el arma.- hurgó en su oído con fastidio. —Deberías volver con nuestra mocosa y el otro mocoso. Te daré detalles cuando vaya a cenar, aunque ahora tardaré más ya que debo llamar a la policía y eso.-
-Muy bien...- frunció el ceño. —Aunque… no deberías confiarte.- miró de un lado a otro. —Por lo que vi durante estas semanas, tus perseguidores siempre suelen venir en pareja…-
Eso lo tomó por sorpresa.
-¿Y qué sugieres? Tienes que ir con Tsukiku y el mocoso del guitarrista.-
-¿Cómo sabes que cuido al hijo de Myuji?- se cruzó de brazos.
-Obviamente Tsukiku me lo mencionó.- bostezó.
-Hmm… De cualquier forma, propongo que llames a Tsukasa para que se haga cargo de la estatua y vengas conmigo ahora. No es seguro que te quedes aquí sin vigilancia de alguien capacitado y tengo que llevar a Kei a casa ahora.-
Senku hizo una mueca, antes de reír por lo bajo.
-Tan sobreprotectora como siempre ¿eh? Muy bien, será a tu modo.-
Dejaron la estatua en un armario para que no llamara la atención en lo que Tsukasa tardaba en venir por ella y Kohaku esperó a que Senku recogiese todas sus cosas antes de ir por los niños.
Su hija se sorprendió mucho al verlos juntos, y Kei solo se vio confundido.
Kohaku le insistió a Senku que sería más seguro que viajará con ella y, debido a que los niños viajaban atrás, él se sentó a su lado en el asiento del pasajero.
Kei estuvo muy emocionado de contar con la compañía de Senku y le hizo muchas preguntas hasta que lo dejaron en su mansión y emprendieron camino directo a la casa de ambas.
Una vez Kei se fue, Tsukiku finalmente habló.
-¿Pasó algo?- preguntó curiosa, mirando de su madre a su padre.
-Nada de lo que tengas que preocuparte, mini-leona.- Senku se inclinó sobre el asiento para revolverle el cabello, desordenado sus coletas.
-No hagas eso.- Tsukiku infló las mejillas y Kohaku se rió ante lo adorable que era.
Senku sonrío al escucharla reír y ella apartó la mirada, haciendo una mueca mientras volvía a concentrarse en el camino.
Aparentemente nadie los seguía. Eso era bueno.
Cuando aparcó el auto salió de inmediato y se puso a mirar a su alrededor, buscando a algún posible perseguidor o alguien sospechoso. Afortunadamente no encontró nada fuera de lugar.
-¿Qué pasa ahí, mini-leona?- la pregunta de Senku la hizo volver su atención a ellos.
-No puedo desabrochar el cinturón.- refunfuñó la pequeña, todavía anclada en el medio del asiento trasero.
-¿Otra vez?- Kohaku suspiró dramáticamente.
-Déjame darte una mano con eso.- Senku abrió la puerta trasera y se inclinó para ayudar a su hija.
-No creo que puedas, hay que tirar con fuerza.- Kohaku abrió la otra puerta y se arrodilló en el asiento para posar sus manos en el cinturón, justo cuando Senku hacía lo mismo.
Sus dedos se rozaron y ambos alzaron la mirada, encontrándose a pocos milímetros de distancia.
Tsukiku los miró con los ojos muy abiertos, aunque Senku y Kohaku apenas lo notaron, con sus ojos fijamente incrustados a los del otro.
Sus dedos siguieron tocándose y Kohaku sabía que debería apartarse, sabía que estaba siendo estúpida de nuevo pero… simplemente no podía encontrar la fuerza de voluntad para hacerse hacia atrás.
Y que Senku estuviera mirándola de esa forma tan intensa, con las pupilas dilatadas y su iris oscurecido, tal como solía hacerlo en el pasado cuando se reunían después de un largo tiempo o días difíciles… no la estaba ayudando en nada.
-¡Eww! ¡¿Se van a besar?!- la vocecita aguda y escandalizada de su hija hizo que ambos se apartaran como si el otro quemara.
-¡¿Q-qué dices?!- aprovechando que Senku se hizo varios metros para atrás, Kohaku volvió a inclinarse para desabrochar ese cinturón infernal rápidamente y tomar a su hija en sus brazos. —No digas esas tonterías, bebé. Él es tu maestro… Muestra más respeto.- murmuró intentando ignorar que su rostro estaba completamente enrojecido.
-Sí se van a besar que no sea en mi cara.- ella siguió mirándolos mal a ambos desde los brazos de su madre. —Que asco.-
-¡No es eso!- aseguraron ambos en voz alta.
-Y como pongan velas y se miren a los ojos toda la cena voy a vomitar…-
-¡Tsukiku!-
Algo era seguro, la cena de esa noche iba a ser muy incómoda.
Continuara...
Holaaaaaaaaaaaaaaa :D
Lamento tardar tanto pero me concentre en otras cosas y me dio la impresión de que no extrañaban este fic xP
Pero ya, aquí tienen el nuevo cap UwU Gracias por su paciencia :3
Ojalá que les haya gustado!
Me despido!
Merezco un review? *w*
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
