Muerte
Hace muchos años atrás…
Yo era un príncipe…
En el mausoleo de la familia real de Corazones había una tumba vacía y en su inscripción había un nombre que la mayoría intentaba olvidar.
Era una figura importante en la realeza cuando no había paz en los cuatro reinos. Siempre que entraba a un salón todas las miradas se enfocaban en él, su presencia imponía como ninguna otra y muchos lo admiraban por sus increíbles habilidades bélicas.
El príncipe había salido victorioso en varias conquistas, ganándose la admiración y cariño de su pueblo, aumentando las riquezas que poseían en ese entonces.
Yo era un rey…
El asombroso príncipe heredero, era el nieto mayor del gran rey Wilhelm. El siguiente y el favorito en la línea del trono.
Había conocido ya a quien sería su reina, pero él ya había tomado a un chico del reino de Tréboles como su amante, incluso buscaba la forma de traerlo consigo a su reino y hacerlo ciudadano.
Ya que él podía tener todo lo que deseaba al alcance de su mano, aspirando a grandes cosas para sí mismo y para su reino.
Yo era el honor de la familia…
Wilhelm no podría estar más feliz de que él fuera su sucesor, se había esperado en que tanto él como Ludwig recibieran la preparación y educación adecuada para dirigir al reino cuando él falleciera.
Él era la persona indicada para el trono, pero a pesar de contar con grandeza igual poseía defectos muy fuertes, entre ellos su enorme egocentrismo y era ambicioso.
Quería que su reino fuera el más prospero y extenso del continente, para ello ideó un plan aprovechando la inestabilidad de los reinos vecinos para atacar y anexar sus territorios al suyo.
Todo ello a escondidas de su abuelo. No esperaría a tener la corona para llevar a cabo su plan de expansión.
Aunque nunca tomó en cuenta las consecuencias que traerían para él que su plan fracasara.
Soy una deshonra…
—Nos hemos reunido aquí para el juicio del príncipe Gilbert, quien será juzgado por sus crímenes de guerra—se creó una asamblea con representantes de los cuatro reinos, los reyes formaban parte del juzgado.
El príncipe había sido despojado de todos sus lujos, de su estatus y todos los que alguna vez fueron sus pares ahora lo miraban con desdén.
Su plan había fallado y debido a él muchas personas de distintos reinos perdieron la vida en sus ataques, entre ellos sus propios soldados que ya habían sido condenados a la muerte y a prisión de por vida.
Y él, al ser miembro de la realeza, necesitaba un castigo ejemplar…
…su vida fue perdonada por la intervención de su abuelo, pero igualmente fue él quien decidió su fortuna. Jamás olvidaría la decepción en el rostro de Wilhelm.
Soy un exiliado…
Esposado en su celda sólo se le permitió despedirse de los que alguna vez formaron parte de su vida. Su despedida con Roderich fue larga, pero no se dijeron mucho, estaba consciente de que lo había decepcionado a él también y si lo despreciaba ahora no lo culparía.
Francis vistió todo de negro cuando se despidieron, estaba de luto, tanto por tener que perder a su mejor amigo, como por la muerte de su amada doncella Jeanne.
Se despidió de su abuelo, sólo lo abrazó y le hizo saber lo mucho que lamentaba haberlo decepcionado.
Ludwig fue el último, jamás había llorado tanto como en aquella despedida.
—Sé un mejor rey de lo que pude haber sido, Ludwig… —intentó no borrar su sonrisa frente a él, no quería que lo recordara en una forma tan patética— Tu asombroso hermano se mantendrá vivo y fuerte, desde donde esté voy a cuidar de ti.
Su barco hacia el exilio estaba listo. Lo escoltaron y él no pudo evitar romperse cuando ya estaba demasiado lejos de su amado reino.
Soy un muerto en vida…
Todos tienen prohibido hablar del primer príncipe de corazones, quien estaba destinado a ser el rey en lugar de Ludwig. En sus tiempos había sido admirado por todos y envidiado por muchos más.
Un gran soldado, un buen hermano, un príncipe amado por su pueblo, esos recuerdos se disipaban de la memoria de la mayoría. Roderich intentaba no recordarlo como el que sería su compañero de vida y Ludwig se negaba a dejar morir el recuerdo de su hermano, conservando gran parte de sus cosas como su tesoro personal, era lo único que podía hacer ahora que no podía verlo más.
Su castigo era una muerte simbólica, ser poco a poco condenado al olvido hasta desaparecer todo rastro de quien era en su vida anterior.
Ahora sólo soy el bufón...
Su conversión a Joker fue extraña y hasta la fecha no sabe explicar del todo bien como sucedió; Peter teorizaba que habían adoptado esta forma como una segunda oportunidad para rehacer su vida, pero él aún no estaba muy seguro. De cualquier forma, no le molestaba esta nueva identidad.
Gilbert admiraba el paisaje desde lo alto de un árbol. Extendía su mano, imaginando alcanzar aquellas luces provenientes de los reinos. El Joker no pertenecía a ninguno de ellos, ya no más, y había momentos en los que la nostalgia y el anhelo de pertenencia no abandonaban su mente.
ᴥ
Aclaración: Wilhelm es Germania, Jeanne en este universo fue la primera prometida de Francis y Gilbert junto a Peter volverán a salir en su forma de Joker en posteriores capítulos.
Experimenté un poco con la narrativa en este drabble, fue interesante n.n
Les agradezco mucho por las lecturas y el apoyo en este proyecto, quiero ir aportando más al fandom.
~Aoba.
