Los personajes no son míos, son de la llama asesina que nos hace sufrir con cada capitulo, yo solo hago que se amen, es necesario para nuestro corazón.

Gracias a mi preciosa beta, por su apoyo y ayuda incondicional.


Cada paso que daba a ese lugar lo estaba llenando de una ansiedad horrible, era la primera vez que sentía algo asi por un joven del cual se enamoró a primera vista, además ¿Qué tan estúpido sonaba eso?, él era un soldado sanguinario, el mejor de toda su tropa, había matado a tantos que podía jurar que podía bañarse por toda la vida en esa sangre.

Pero Eren era distinto, su sonrisa llenaba ese agujero negro en su corazón y alma, cada paso que daba era como ver a una linda mariposa salir de su capullo a tomar vuelo, esos ojos lo llenaban de satisfacción y paz total.

—Detente maldito bastardo – esa voz estaba llena de odio y desprecio - ¿Quién te crees que eres para comprar a esa zorra?

—Es más lamentable que su hermano mayor lo llame asi – se giró desde que la guerra terminó no sintió esa adrenalina de defender su vida – soy Rivaille Ackerman, capitán de la legión de Francia, recibido con las mejores medallas de guerra.

—Devuélvemelo – él negó, ese infeliz se lanzó sujetándolo de su traje – Eren debía pertenecer al rey no a un bastardo como tú.

—Espero que esas sucias manos me suelten en menos de tres segundos o las romperé – sentenció, no separa la mirada de Zeke, lo sintió temblar y soltarlo – nadie me dijo que no podía ofertar por Eren, asi que solo moví mi dinero y aparentemente gané.

—Dámelo – ahí su paciencia se perdió, ese infeliz solo pedía eso – él me pertenece.

Con rápidos movimientos, lo tomó de la camisa blanca que llevaba, su pie izquierdo se movió sobre el suelo, haciéndolo perder el equilibrio, al caer se colocó sobre su cuerpo golpeándolo con su mano libre.

—Escucha hermano de mierda – limpió su mano ensangrentada sobre el hombre – Eren no es una maldita cosa, es un ser humano que tu explotaste hasta el cansancio y despues lo vendiste, ahora ¿crees que simplemente me quedaré de brazos cruzados?, pagué esa cantidad para darle la libertad que se merece, que haga lo que se le venga en su gran puta gana.

—Te mataré – al escuchar eso, solo pudo sonreír con cinismo –

—Si no me mató una guerra, ¿en verdad crees poder hacerlo? – el miedo empezó a instalarse en esos ojos – ahora si tienes una pizca de inteligencia, aléjate de nosotros, ve a comprarte un helado de consolación.

Se levantó, arregló su ropa, lo dejó ahí tirado en el suelo, ese bastardo podría sobarse su estúpido rostro después, por su parte queria llegar rápido a ese cuarto a darle la tranquilidad a Eren que llevaba dias sin sentir.


No podía calmar sus temblores, su cuerpo se movía sólo, lo peor es que el rey no se acercaba, estaba ahí en la puerta, pero cuando colocó el seguro pensó que se desmayaría; trataba de tomar aire lentamente, calmar esas lagrimas que no paraban de salir, ahí sintió unos brazos rodearle desde la espalda, al inhalar percibió ese delicioso aroma.

—¿Levi? – preguntó suavemente empezó a girar – ay que curioso, estoy tan nervioso que ahora imagino cosas.

—Si claro mocoso, vendí más de la mitad de mis propiedades para que alucines – con esas palabras solo pudo afianzar el abrazo – tranquilízate y deja de llorar.

No supo cuánto tiempo estuvo en esa posición, agradecía que el mayor le diera ese espacio, su mente llevaba días mostrándole el peor escenario, en ese momento estaba en los brazos del hombre que nunca lo vio como un objeto exótico, su mirada siempre le dio confianza, ni hablar de sus acciones, le daban una sensación de comerse el mundo.

—¿Más tranquilo? – esa fuerte voz lo sacó de sus pensamientos afirmó con la cabeza – bien, ahora hablemos.

—¿No me harás nada? – la ceja de Levi se levantó, mostrando sorpresa por sus palabras – bueno veras, se supone que el Danna en este momento toma posesión del cuerpo de su geisha y …

—No eres un objeto Eren – esas palabras estaban cargadas de dolor – por lo que no quiero hacer algo que te haga sentir como tal.

—Contigo es diferente – fue honesto, porque sus sentimientos eran reales – solo estando en tus brazos puedo llegar a sentirme satisfecho.

—Mira Eren – se sentó sobre el azabache con una sonrisa, empezó a prestar atención – primero que todo no me tientes, segundo solo quiero que me digas que quieres hacer a partir de ahora, si deseas irte conmigo a vivir en mi casa o conseguir otra, o quedarte como alguien libre, estoy dispuesto a conseguirte un sitio donde vivir, tambien …

El coloco su dedo índice sobre esos labios, ahora entendía todo lo que él estaba diciendo y más, Levi estaba pensando en su felicidad, en sus deseos y sobre todo no estaba pensando en una vida junto a él, por el solo miedo de restringirlo.

—Levi – se inclinó dejó un beso en esos finos labios – mi vida en este momento ha tomado el mejor rumbo, eso se debe a que usted es una parte importante de mi vida.

—Eren no quiero que tus sueños se pierdan …

—No piense eso – sus manos bailaban en ese rostro, que lo miraban con preocupación – escúcheme atentamente y que jamás se le olvide, si en este momento quien estuviera debajo fuera yo y ese asqueroso rey me estuviera tocando, seguramente al finalizar saldría corriendo a colgarme, porque odiaba la idea de ser solo una cosa más, pero ahora estoy sobre usted, deseando una vida si es posible feliz a su lado, que me toque, que me susurre sus sentimientos, iría con usted a la guerra y sería su escudo con tal de estar a su lado.

—Maldito mocoso – de inmediato una mano tomó su cabeza lo llevó para besarlo –

Lentamente lo fue girando, esas manos llenas de heridas lo acariciaban como si de una flor se tratara, no lo sujetaban con fuerza, era demasiado placentero, sus labios recorrían su rostro, dejando suaves besos, por su parte solo podía aferrarse a esa espalda, no quería soltarla, porque temía abrir sus ojos y darse cuenta de que en verdad no era él.

—Abre la boca mocoso – eso hizo al sentir ese beso, supo que no estaba volviéndose loco –

Asi que sus manos empezaron a buscar los botones, a quitar prenda por prenda, mientras su boca era estimulada sin descanso, Levi tocaba sus pezones oprimiéndolos de vez en cuando despues los jalaba, sacando jadeos de placer de su boca.

Sus piernas se abrieron para dejar que Levi acomodara mejor su cuerpo, el peso sobre el suyo lo hacía sentir seguro, en esa época odiaba sentirlo, pero ahora estaba amarrando sus piernas a la cintura del azabache, sus brazos al cuello y su boca no queria ser abandonada.

—Más Levi – pidió suavemente – me gusta mucho.

—¿Qué cómo te toco? – el negó, no porque fuera mentira, pero su afirmación era otra - ¿entonces mocoso?

—Usted me gusta – sus ojos se conectaron y vio la sorpresa bañándolos – me gusta tanto que cada noche queria soñar con usted, quería volver a recorrer las calles en caballo y usted protegiéndome.

No hubo respuesta solo una linda sonrisa continúo besando su cuerpo, lo queria en su interior, necesitaba sentirlo de nuevo ahí y terminar de confirmar que le pertenecía en alma y cuerpo; podía llegar a jurar que eran una pareja destinada, se entendían muy bien con sus cualidades y defectos, pedía a todas esas hermosas constelaciones le permitieran seguir a su lado.

—Prepárate – le susurró, un escalofrió recorrió su cuerpo – te reclamare esta vez como mi pareja.

Esas palabras lo hicieron sonreír lentamente sintió como ingresaba en su interior, era tan placentero que sus lágrimas seguían recorriendo sus mejillas, sus manos marcaban la espalda del mayor, sintiendo los músculos contraídos, satisfecho de saber que era por y para él.

Cuando toda la extensión del cuerpo de Levi ya estaba en su interior, se permitió soltarlo y tomar con más frecuencia aire, su mano recorriendo su vientre, tratando de sentirlo, estaban unidos en un punto que siempre creyó doloroso y que jamás sentiría tal placer, no hubo palabras, ambos estaban tratando de inmortalizar ese momento en sus memorias.

El mayor lo miraba con intensidad, era increíble llegar a pensar que alguien llegaría a verlo de esa manera, pero ahí estaba ese hombre digno de su posición, orgulloso, guerrero, junto a un joven que solo fue usado, entrenado para obedecer pero que era tan terco que no llegaron a domar su corazón.

—Eren – estiró sus manos para tocarlo – que esto jamás se te olvide, que eres ese destello de sol en el firmamento, cuando el sol sale o se oculta, si no estas a mi lado, quedaré en penumbras nuevamente.

—Nunca me iré de su lado – era un juramente para los dos – mi amado Levi.

Y ahí los movimientos hicieron presencia, cada uno era especial y satisfactorio, recorrían su interior como intentando marcarlo, reclamar una parte que solo le pertenecería y que desde ese primer encuentro había pedido seguir de ese modo.

—Ngh, Ahhhh– no pudo aguantar más – estas estimulando mi próstata, me vas a romper.

—Solo acostúmbrate – la voz sonaba más lasciva le encantaba, Levi estaba perdiendo la cordura por él – porque jamás me cansaré de ti.

Su cuerpo reconocía a Levi como su todo, reaccionaba ante cada caricia, empezaba a hacerse a la idea de volverse más codicioso solo por tenerlo a su lado, por sentirlo en todo sentido porque con solo una palabra su corazón saltaba a las manos del azabache.

No supo en qué momento perdió la razón, lo habían hecho tanto que aparentemente se agotó, cuando abrió sus ojos, su cuerpo estaba siendo apretado con fuerza, miró lentamente los brazos de su Danna lo tenían abrazo, ese fuerte cuerpo solo mostraba indicios de estar dormido, levantó su rostro pudo ver ese cabello bien arreglado que ahora estaba desordenado, mostrando una nueva faceta de Levi.

Como pudo se soltó, se colocó el kimono salió suavemente, se sentó en la entrada, viendo como el amanecer ya había hecho un gran recorrido y unas suaves gotas de lluvia golpeaban sus pies. Los movió de arriba hacia abajo, recordando esa agradable sensación en su infancia, pero esta vez lo hacía sin temer que pasaría más tarde.

—¿Te diviertes? – afirmó, se dejó abrazar de su hermana – estoy tan feliz por ti, fue una sorpresa para todos cuando Riko mamá dio la noticia.

—Casi me infarto esperando – dijo mientras soltaba una risa que siguió Mikasa – y cada que abría mis ojos, temía que fuera un lindo sueño, pero él está ahí durmiendo.

—¿Quieres otra buena noticia? – se sentó bien la miró, quería saber – Levi le rompió la mandíbula a Zeke, ahora está en el hospital.

—¿Qué? – debía celebrar o preocuparse – ¿Qué pasará con Levi?

—Nada, Riko mamá lo defendió – ella levantó los hombros restándole importancia – dijo que él lo atacó por rabia y el capitán solo se protegió.

—¿Por qué haría algo asi? – su hermano nunca lo quiso, asi que hacer eso le parecía extraño – probablemente esperaba algo más del rey.

—Es lo más probable, no solo eres una geisha increíble – ella se inclinó y se recostó en su hombro – sino que tienes ese hermoso don de concebir y el rey no tiene herederos.

—Qué asco seria tener un hijo de ese viejo – ella empezó a reírse, pero era verdad – preferiría morir a que eso pase.

—Creo que eso lo sabemos muy bien, mocoso idiota – ambos voltearon a verlo, ya estaba relativamente bien vestido – regreso en un rato iré a comprar tu pasaje a Francia, no hagas nada estúpido.

—Si Levi – él se agachó dejó un beso en su frente – lo esperaré.

Lo vio alejarse, pero esta vez no temía nada, sabía que el regresaría.


Hacer ese estúpido trámite para sacar a Eren de esa asquerosa isla fue todo una odisea, todo porque el rey se negaba a poner su sello en el papel, por lo que con las simples palabras –"Bueno hablaré con mi país y el ejército a ver que solución damos"-, hizo que, en menos de tres dias, todo estuviera listo.

Su madre saltaba de emoción, afirmaba que por fin tendría una casa llena de niños y podría ser una buena abuela, que les daría todo a sus pequeños, que jamás dejaría que sus padres los lastimaran, haciendo que Eren estuviera tan rojo que parecía que iba a explotar en cualquier momento.

Pero verlo alistar sus maletas fue una de las imágenes más lindas que ha tenido en su estadía, miraba atentamente que kimono llevar y cual no, porque según él debía hacer sentir orgulloso a su pareja y los colores eran importante.

—Te haré usar un traje occidental – le dijo, lo que hizo que soltara lo que tenía en sus manos y lo mirara con pánico – veras que te agrada.

—No me parece buena ida – sus ojos se movían en angustia – hace muchos años que no uso nada de ese estilo.

—Ya veremos – él negaba, haciendo sonar los adornos en su cabeza –

El silencio se prolongó, viéndolo atentamente en su trabajo, cada accesorio que le habían regalado fue envuelto con cuidado y acomodado suavemente, eran parte de su orgullo y lo entendía, solo queria molestarlo y ver esas lindas expresiones.

Ese día su madre le había dado un nuevo kimono, haciéndolo ver radiante porque combinaba a la perfección con uno de sus ojos, era de color verde oscuro, con un degradado al final llegando al blanco, las diferentes flores que lo adornaban eran negras, amarillas, rosadas, lilas y blancas, haciendo que su figura inocente se resaltara más.

Lo vio llorar en el aeropuerto al despedirse de Riko y ser abrazado con mucho amor, la mujer podía ser exigente, pero los había cuidado como sus hijos y verlos marchar a casi todos era un golpe a su corazón de madre.

—¿Seguro que esta cosa no se cae? – le preguntó sujetándose fuertemente al cinturón – nunca he montado esto.

—No pasará eso – afirmó se acomodó en la silla, le encantaba verlo asomar la cara a la ventana para despues cerrar fuertemente sus ojos – además ni se siente, bueno solo el despegue y el aterrizaje.

Esos ojos se abrieron más, se veía pálido, pero debía dejar de joderlo o se infartaría antes de tiempo, asi que lo tomó de la mano, con esa acción pudo notar la tranquilidad, él se recostó en su hombro y el vuelo inicio.

Quien se iba a imaginar que iría a esa estúpida isla como una obligación, odiando a toda la humanidad, sus vivencias y recuerdos, ahora estaba regresando a su casa cerca del mar junto con un mocoso de sonrisa y mirada hipnótica que le había movido todo su mundo, enseñándole que se podía vivir con esos demonios si se compartían con la persona correcta.

—¡Mira Levi! – abrió sus ojos se acercó a ver por la ventana – ¿ahí es donde vives?

—Relativamente – dijo sonrió al ver a Eren como un koala pegado a la pequeña ventana – vivimos a las afueras de la ciudad, cerca del mar, esa es la torre Eiffel.

—Es muy grande – colocó su cabeza en el hombro y siguió mirando – pero creo que nuestras murallas lo son más.

—Son estúpidas las murallas – afirmó, retomando su asiento – ahora es un mundo libre, eso solo sirve para enjaular a las personas.

—Bueno, pero yo ya no soy un ave enjaulada – esas manos tomaron su rostro y lo besaron – porque mi capitán abrió la puerta.

—Asi es – ¿Qué más podía pedirle a la vida? – ya casi llegamos, ponte de nuevo el cinturón.

Asi de ese modo su bello e inocente geisha llego a un país, que no mostraba signos de guerra, que tenía artefactos que para el eran increíble, pero a su criterio eran innecesarios, mientras su chofer los llevaba podía mostrarle cosas, prometiéndole llevarlo despues.

A la distancia su casa se veía hermosa como la recordaba, su madre bajo rápidamente, siendo recibida por las mucamas que se alegraron de verla y a los nuevos inquilinos, les mostraron el lugar, los grandes jardines que ella se dedicaba a cuidar diariamente, comieron y su recorrido siguió.

—¿No vives con tu madre? – esos ojos lo miraban expectantes y preocupados –

—No, aunque la casa era mía – Eren movía su cabeza, pero sabía que no entendía – despues de ser enviado a la guerra hice los papeles para que quedara a su nombre, pensando que si moriría ella no debía preocuparse de nada.

—Que buen hijo eres – solo era un hijo malhumorado que pensaba en ver feliz a su madre – me enorgulleces.

—Gracias – lo abrazó, él se dejó acomodar en su pecho – pero tenía más casas repartidas por el país, para ser honesto siempre he tenido una pequeña casa de descanso que siempre usaba, las demás estaban olvidadas.

—¿Ahí es donde viviremos? – él afirmó lo vio aplaudir suavemente – ¿es muy lejos de la otra casa?

—No, solo veinte minutos en auto – queria ver la expresión de Eren al llegar – mira ahí está.

El joven se levantó se asomó por la ventana, dejando que el viento moviera sus adornos junto a los pocos cabellos que estaban sueltos, su ojos brillaron al ver el mar a la distancia; cuando aparco el carro, el joven corrió elegantemente hacia el lugar y su sonrisa no desaparecía.

—Bienvenido a tu nueva casa – él se lanzó a sus brazos, sin importarle que estaban siendo observados – sé feliz Eren.

—Si es a tu lado siempre – las mucamas lloraban de la felicidad, al ver la escena –

Lo tomó en sus brazos y fueron ingresando, las mujeres los saludaron y lo felicitaron por traer a tal belleza, afirmando que jamás esperaron verlo con alguien en su vida, pensaban que ellas debían cuidarlo cuando fuera viejito, pero era ilógico, él era más joven que ellas.

Su castaño se presentó ante todas de inmediato le hicieron el recorrido, por su parte fue a su cava de vinos, sacó el más añejo se permitió beber despues de un viaje bastante interesante, se sentó viendo por el gran ventanal las olas que se alzaban a la distancia, extrañaba esa paz.

Eren apareció con una sonrisa de revista de moda, eso lo hizo más feliz, ahora si podía decir que podría dormir sin sentir temor de esos recuerdos, porque despertaría y él estaría ahí para escucharlo y por su parte haría lo mismo.

El joven se sentó en sus piernas, se fue quitando los adornos dejando caer su hermoso cabello, se recostó en su pecho y no dudo en abrazarlo.

—Es hermoso – le dijo, mientras dejaba un beso en su mentón – desde que te conocí solo me has hecho feliz.

—Digo lo mismo mocoso – dejó un beso en su frente – gracias por estar aquí.

El silencio se hizo presente, pero no era incómodo, era perfecto y se permitió soñar con un futuro más feliz.


Hasta aqui el cap, espero les gustara, estamos a tres capítulos de culminar y terminar el evento XDD

Lamento la demora, se que debía actualizar el 25, pero me demore en entregar el cap a mi beta por estar terminando otros.

Si les gustó, háganmelo saber, sus comentarios me motivan a escribir.