A/N: segundo capítulo del aporte del día 7, 06/10. Con esto me despido por el día y mañana se sube el último capítulo :3


- ¡Release Recollection! -

La expresión de Alice se contorsionó en una mueca de ira cuando notó que el estoque de la diosa se había incrustado en su espada durante el primer intercambio, lastimando la hoja en el proceso. Lo habría hecho de nuevo si no hubiera activado su Recolección en el instante en que la alcanzaba.

Lo malo era que, aunque su arma estaba a salvo, su cuello no, y la punta afilada iba directo al centro del mismo.

Deshizo su Arte a tiempo de empujar el arma enemiga mientras la suya volvía a armarse desde el mango, chocando con el estoque por el camino. La punta, en consecuencia, le rozó los pelos de la frente mientras seguía avanzando sin parar.

- ¡System Call! - oyó, e imitó el cántico por instinto, aunque no podía esperar igualar las Artes Sagradas de Stacia.

- ¡System Call! -

- ¡Generate Luminous Element! - se arriesgó a hacer el primer movimiento, obligarla a tomar la delantera.

- ¡Generate Dual Elements: Thermal and Cryogenic: Lightning Fusion! - electricidad crepitó violentamente en su mano libre, que dirigió hacia el abdomen de Asuna.

- ¡Change Left to: Aqueous Element! ¡Burst Element! ¡Discharge! - la velocidad a la que su enemiga habló la superó en exceso.

Se vio obligada a apartar su mano izquierda a toda velocidad para evitar dañarse a sí misma.

- ¡Left: Dispell! - menos de un segundo más tarde, su mano se mojó con la bomba de agua que había estallado entre ambas.

Las dos salieron disparados en direcciones opuestas, separándose y quedando a la distancia a la que habían comenzado.

Lo siguiente sucedió tan rápido que solamente Kirito y Alice lo notaron.

Asuna blandió su arma diagonalmente de arriba a abajo, de izquierda a derecha, la sostuvo delante de ella verticalmente y volvió a su postura original, pero esta vez dobló las rodillas y repartió su peso a partes iguales. Una fracción de segundo más tarde, estaba lanzando su peso sobre la pierna delantera a una velocidad de la que ni su novio la creía capaz, catapultando su cuerpo contra su contrincante con un momentum simplemente absurdo.

'A esa velocidad... Podría acumulador la velocidad necesaria para Flashing Penetrator en dos pasos.' pensó Kazuto, alarmado. Si eso fuera contra él, intentaría contraatacar con un Vertical Square. Un movimiento muy peligroso, considerando que tenía que acertarle a un estoque, 'Aunque incluso si acertara...'

Pero la rubia no se rindió. Confió en su arma, en su historia, y se mantuvo firme, decidiendo que intentaría parar el golpe a toda costa. Ejecutó tan rápido como pudo Vertical Arc, pegándole al estoque apenas después de la mitad de su longitud, disparándolo hacia el suelo, cortando en seco el movimiento de su dueña, y siguiendo con el golpe ascendente, que iba directo a la cara de Asuna.

Demasiado tarde, Alice entendió su error.

La diosa no había atacado con Flashing Penetrator. No la estaba asaltando con un único golpe más rápido que el sonido. De haber sido tal Habilidad, habría oído un estampido y luego nada hasta que la alcanzara, pero la oyó todo el tiempo. ¿Había previsto cómo la contraatacaría? El estoque no había perdido el brillo.

Era Star Splash.

Por instinto, saltó tan alto como pudo y logró evitar los dos cortes diagonales apuntados a sus rodillas, que le hubieran limitado mucho la movilidad si se haberse quedado quieta. Lo que no logró evadir ni bloquear fueron los siguientes tres golpes. Tres puñaladas con la suficiente inercia para perforarle la armadura sin ninguna piedad, en el estómago en lugar del pecho. El tercer daño que sufrió, el último, le habría perforado el corazón.

Habría tenido que rendirse.

Jamás.

No renunciaría a sus convicciones. No perdería contra Asuna, que no poseía ninguna fuerza propia, que no era más que una usurpadora del cuerpo de la diosa Stacia.

'No te confundas', se dijo a sí misma.

Instantáneamente dejó de pensar mal de su enemiga. No tenía nada que ver que físicamente fuera la diosa de la creación. Su enemiga era quien estaba frente a ella, Yuuki Asuna, no Stacia, y su fuerza era aterradora. El mismo Bercouli la había reconocido.

No había más que pensar.

Se dejó gobernar por sus sentidos en vez de sus ideas.

Consciente de que no podría alcanzarla con su recolección, tendría que pelear sólo con habilidades. Las que había aprendido de Kirito y Eugeo. Se arriesgó a superarlos. A complementar una de las Habilidades de Espada del Espadachín Negro con sus propias Artes.

A sabiendas de que la otra también conocía todas esas cosas, tendría que hacer lo posible por superarla también. Era momento de crecer. Como su Comandante le había enseñado.

Atacó con Sharp Nail. Como esperaba, Asuna detuvo cada uno de los tres golpes con facilidad, pero el que tuviera que defenderse le dio tiempo de usar su otra mano.

- ¡System Call! ¡Generate Thermal Element! ¡Discharge on Self! - se sintió arder por un momento, pero supo a ciencia cierta que estaba seca.

Sintiendo en su cuerpo ese instante del que Kirito había hablado alguna vez durante el que podía encadenarse otro movimiento, disparó otra Habilidad de Espada: Sonic Leap.

Llegó a pegarse a Asuna y la alcanzó con su ataque, cortando todo a lo largo de su pecho. Logró encadenar otra Habilidad cuando la vio retroceder, en el momento justo: Lightning Fall. Saltó hacia ella y hundió su espada en el suelo.

Una descarga eléctrica alcanzó a su enemiga, que aún estaba mojada, y la hizo retorcerse de dolor. Alice no disfrutó verlo, pero sostuvo su vista en ella por respeto. No podía ignorar lo que le estaba haciendo. Menos con lo que le costaba alcanzarla.

- Es buena. - susurró Klein, asombrado por la capacidad de la caballero para encadenar Habilidades sin práctica previa.

- Presta atención. - lo retó el Espadachín Negro. - Están por ver algo inimaginable. -

- ¿Eh? - Agil apretó los ojos un poco, como si buscara algo que se estaba perdiendo. - ¿Por qué lo dices? -

- Lo presiento. - Kirito tenía una sonrisa confiada en su rostro. - Asuna no perderá. -

Sinon, Suguha, Lisbeth y Silica contenían el aliento.

En cuanto la descarga cesó, el cuerpo humeante de Stacia se precipitó hacia el suelo, pero alcanzó a clavar el arma para apoyarse en ella, sin quitar los ojos de su rival.

Alice se aproximó violenta y rápidamente y atacó con Vorpal Strike, a lo que la chica que recuperaba el aliento se torció en un quiebro exagerado, poniéndose de espaldas, y puso en moción una Habilidad de Artes Marciales: Gengetsu.

Los espectadores vieron a Asuna lanzar una patada, que, al ir dirigida a su frente, no le pegó a nada, pero cuyo propósito era nada más ganar velocidad circular. Se despegó totalmente del suelo por el envión, giró en el aire trazando un círculo completo y aterrizó directamente detrás de su atacante.

La mirada en la cara de la usuaria de estoque les arrancó a todos un escalofrío.

Sin ninguna piedad, ejecutó un Quadruple Pain en la espalda de Alice, inmovilizándola, encadenando detrás un Starry Tear, su OSS personal, y luego...

El estampido que oyeron los desorientó a todos, Kirito incluido. Asuna ya no estaba detrás de la rubia, sino delante de ella, dándole la espalda, agazapada en el suelo a unos diez metros.

- ¿Eso... Eso fue... ? - empezó Klein, pero no se atrevía a decir en voz alta lo que pensaba, lisa y llanamente porque era una locura.

- Flashing Penetrator a quemarropa. - confirmó el chico de negro, incapaz de contener la excitación y el terror que le causaba esa chica. - No p-puedo creer que haya alcanzado s-suficiente velocidad para ejecutarlo sólo al comenzar a correr. - tartamudeó un poco, con su lado gamer comenzando a aflorar. - ¡Esa es mi esposa! - gritó emocionado, alzando el puño en su dirección.

No podía ver semejantes hazañas y no tener ganas de sufrirlas en carne propia. Decidió mentalmente que le pediría a Asuna que tuvieran un duelo dándolo todo algún día. Él con sus dos espadas y ella con toda su velocidad.

- Alice-san. - llamó Stacia. - Si esto sigue así, será malo para tu alma. Sugiero que lo demos por terminado. -

Era cierto. Lo sabía. Pero el dolor no se le había ido del pecho aún. No se daría por vencida sólo por ser sobrepasada de semejante manera. ¿Qué clase de Caballero de la Integridad era si no podía ni siquiera lastimar fuertemente a su enemigo?

Deseó con todas sus fuerzas poder hacerlo. Deseó con cada fibra de su ser que fuera posible para ella estar al nivel de Asuna. Ver sus ataques. Poder anticiparla.

Pero más que nada, deseó como nunca entenderla, ver de dónde sacaba tanta fuerza.

Se sintió más ligera.

Su cuerpo magullado, cortado y sangrante reaccionó por fin. A juzgar por la expresión de los presentes, adivinó, no debería poder. ¿Era esta la Encarnación de la que Kirito hablaba? ¿Simplemente desear algo con toda tu fuerza?

'Necesitas una vívida imagen mental también. Una imaginación sin par.' era lo que había dicho alguna vez.

Una vívida imagen mental.

- ¡System Call! ¡Generate All Elements! - luces de diez colores distintos aparecieron en la palma de su mano. Las imaginó fundiéndose con su espada para fortalecerla. Las imaginó ayudándole a alcanzar la velocidad de Asuna. - ¡Fuse to Right! ¡Fuse to Self! -

Le pareció que el tiempo corría más lento.

No notó el peso de su espada mientras imaginaba una seguidilla de Habilidades con que atacar a su contrincante, y, en algún momento, imaginó que ya no era su espada sino todos los pétalos que la componían en sintonía atacando y protegiendo al mismo tiempo. Parando todos los contraataques de la chica con que peleaba, y lastimándola en el proceso.

Por un muy breve instante de tiempo, Kirito se sorprendió de la capacidad de Alice, de la facilidad con que usaba una Encarnación, pero no tardó en ver la mirada de su esposa.

A excepción del Espadachín Negro, los presentes creyeron que hubo un destello que no duró más que un nanosegundo, pero él alcanzó a escuchar once tintineos y ver once destellos en ese tiempo, y supo que todo había acabado.

Aunque era una verdadera pena. La había llevado a cabo tan rápido que nadie excepto él presenció la divinidad conque Asuna había realizado Mother's Rosario. Zekken sin duda estaría orgullosa.

Lo siguiente que vieron los dejó a todos maravillados, de la misma forma que, en su momento, los atontó ver al Kirito de Aincrad parado frente a PoH.

Ahí estaba, con su emblemático Lambent Light en la mano derecha, apuntado al cielo, y con su uniforme de los Caballeros del Voto Sangriento, Asuna el Flash, con todos los pétalos de la espada de Alice desarmándose mientras caían estáticos.

La Fragrant Olive Sword cayó desde lo alto segundos después, se hundió en el suelo hasta la mitad de la hoja, y su dueña cayó sobre una rodilla, terriblemente lastimada por todas partes.

La sensación que recorrió el cuerpo de Alice le recordó lo que era estremecerse. Algo le decía que esta era la Asuna que Kirito había conocido. La que le había quitado el aliento y luego ya no pudo sacar de su cabeza.

Quizás fue la casualidad, pero el sol eligió ese momento para salir en el horizonte, y fue justo por detrás de la Vice Comandante, dándole a la caballero de frente, impactándola de sobremanera y grabando a fuego en su memoria la imagen de la segunda persona imposible de derrotar que conocía.

Pero aun así no se rendiría. Su Vida habría de...

- ¡System Call! - oyó decir a Asuna.

Quiso ponerse de pie, pero le fallaron las piernas. Intentó forzarlo con Encarnación, pero ni así pudo sobreponerse a la imagen de la mujer de blanco y rojo delante de ella. ¿Debería rendirse?

- Antes muerta. - farfulló. - Esto ya no es por Kirito. No puedo... Ser derrotada así. Tan... Tan... Mi muerte no puede ser tan humillante... - apoyó una mano en su rodilla y luchó brutalmente por enderezarse.

- ¡Transfer Human Unit Durability! - puso su mano izquierda en la muñeca de Alice, arrodillándose junto a ella, lo que hizo que la chica levantara velozmente la cabeza. - ¡Self to Left! -

Segundos más tarde, la rubia estaba totalmente curada, mientras que la Vida de Asuna estaba muy baja.

- ¿Por... Qué...? - le preguntó, atajándola para que no cayera de cabeza al suelo.

Oyó a Kirito acercarse rápidamente y lo vio quitársela de las manos. Lo miró sonreírle a la otra peleadora, y la vio a ella devolverle la expresión. Los dos se rieron un poco juntos después de que él le reprochara que no podía no curar a los demás, y, al verlos así, la caballero finalmente entendió.

Entendió lo que habían estado diciendo las demás chicas.

Se enderezó, aún de rodillas, confusa por lo tranquila que se halló de pronto ante lo que veía y había negado incesantemente.

Kirito no era para ella. Llevaba marcado más tiempo que el que hacía que lo conocía, y nada le quitaría eso de encima. Asuna era su fuerza, esa que le había permitido derrotar a Administrator junto a Eugeo. Y de la misma manera, él era la fuerza de ella. Ni siquiera con su Encarnación podía intentar romper ese vínculo.

No era tanto que hubiese sido derrotada lo que le dolía, ya había pasado antes, sino más bien el haber sido tan ciega como para arremeter contra un objeto inamovible que también era una fuerza imparable.

Porque eso es lo que eran las dos personas frente a ella. El uno para el otro, un bastión infranqueable, indestructible y siempre presente. Para sí mismos, una fuerza imparable que constantemente buscaba a su compañero de vida.

- Lo siento. - susurró, y los dos la miraron sorprendidos.

- ¿Qué es lo que sientes, Alice-san? - le preguntó Asuna.

La rubia no intentó guardar sus lágrimas, que no paraban de salir.

- Siento haber intentado meterme entre ustedes. - declaró con firmeza. - No noté... No noté dónde me estaba metiendo. Espero puedan disculparme los dos. -

Kirito, por una vez, no fue el que habló. Miró a su esposa y aguardó a que ella dijera algo.

- No hay problema. - se puso de pie con algo de esfuerzo. - Alguien que llegué a amar como si fuera mi propia sangre me dijo una vez que hay ocasiones en que la única manera de comunicarte con alguien es peleando. - y, sin más, le tendió la mano. - Me alegro, realmente, de que comencemos a entendernos. ¿Amigas? - le ofreció una sonrisa de las suyas, tan honestas y faltas de malicia como ninguna otra.

- Por favor. - Alice le golpeó la mano con la suya y, en su lugar, la abrazó.

La Vice Comandante no tardó en reciprocar con su calidez, agarrándose de sus hombros y sosteniéndola. Dejándola llorar en paz. Permitiéndole descargarse.

- Tranquila. - le dijo. - No tienes que respetar lo que apostamos. Nadie puede decirte qué hacer con tus sentimientos, Alice-san. - le susurró con un tono mediador. - Lo único que puedo, y quiero, pedirte es que nos llevemos todos bien y aceptes mis sentimientos y los de Kirito. Nada más. -

La caballero gimió cuando la oyó decir eso y la sintió acariciarle la espalda. ¿Cómo iba a negarse? Lo que había entendido a un costado, Asuna era demasiado buena como para tener que estar sufriendo sus rabietas.

- Me comporté como una tonta, ¿no? -

Esta vez, como sabía que ella no lo diría, Kirito respondió por su pareja.

- Bueno, todos lo hacemos de vez en cuando, ¿no? -

Las dos chicas se separaron, se miraron un momento y adoptaron al mismo tiempo una mueca burlona.

- Todos, ¿eh? - sugirió Alice. - Asuna también, ¿es lo que estás diciendo? -

Agil, Klein, Sinon, Silica, Lisbeth y Suguha jurarían que la temperatura bajó diez o quince grados en ese instante.

- Ki-ri-to-kun. - dijo la Vice Comandante muy lentamente, en ese tono que al muchacho le enfriaba la sangre.

- ¡T-T-Todos excepto Asuna! - se corrigió, tan rápido que apenas se le entendió lo que dijo, mientras sacudía frenéticamente las manos delante suyo.

Pero la aludida y la chica a su lado comenzaron a reírse abiertamente, claramente divertidas por su susto.