IX
Me senté en mi clase de derecho comunitario mientras mi profesor seguía hablando acerca de las normas legales de la comunicación en masa dado que se aplicaba la libertad de expresión y de prensa. En lugar de tomar notas, mi mente se digirió a pensar en Rachel y nuestra noche juntas. Puse mi lapicero distraídamente cerca de la boca y empecé a masticar la tapa con los ojos borrosos.
Mercedes, la hermosa morena a mi lado me empujó con el codo rompiendo el trance. Me volteé para verla y levantó la barbilla hacia el frente de la clase donde nuestro profesor estaba escribiendo los temas para nuestro próximo examen.
—Gracias —susurré en voz baja con una mirada de soslayo.
—No hay problema —sonrió—. Estás saliendo con Berry, ¿cierto? —Asentí—. A la mierda esta clase, también estaría pensando en ella —rió en voz baja.
Contuve una risita y dejé escapar un largo y prolongado aliento, sabiendo que había sido atrapada. Nuestro profesor terminó su conferencia y Mercedes se puso de pie cuando yo lo hice, siguiéndome mientras la clase se dispersaba. Una vez fuera, apareció a mi lado con todo su cabello rebotando a cada paso.
—Entonces, ¿cómo hiciste para conseguir que la sexy Rachel Berry se centrara por ti?
—Realmente no lo sé. Supongo que tendrías que preguntarle eso—Sonreí y bajé las gafas de sol sobre mis ojos.
—Cada chica en esta escuela ha estado persiguiéndola por años —dijo actuando como si esto fuera información nueva para mí.
—Tal vez es sólo eso... No la perseguí.
Sus ojos se abrieron.
—Ahhh, ¿entonces ella te persiguió? Esa probablemente sería una primera vez para Rach—Se aplicó brillo labial y los frunció antes de empujar el tubo de regreso a su bolsillo—. Las chicas como ella aman la persecución. Una vez que has sido atrapada tienes que tener cuidado.
La observé.
— ¿A qué te refieres?
—Sólo estoy diciendo que una chica como Rachel Berry no es apta para estar atada. Puedo verla disfrutando un desafío, que es lo que eres. Pero ya no lo eres más debido a que te tiene. ¿Dónde está la diversión en eso?
No respondí, insegura de qué decir en mi defensa. ¿Qué si tenía razón? ¿Qué si todo era un juego para ella? Al principio no podía tenerme, entonces me tuvo. Dije que no me rendiría, pero lo hice. No había más desafíos.
El camino se dividió y Mercedes movió la cabeza en la otra dirección.
—Tengo otra clase ahora. Ética de los medios... Ronquido. —Rodó los ojos—. Te veré el lunes. ¡No olvides estudiar!
—Te veo el lunes —respondí con una media sonrisa a la vez que mi mente daba vueltas.
Caminé hacia la unión de estudiantes, notando la falta de actividad que normalmente se apresuraba alrededor. Era raro admitir que un equipo deportivo tuviera tanta presencia en el campus, pero en realidad la tenían. La falta de energía cuando se iban era notable.
Cuando abrí la puerta, el usual sonido desagradable de la charla de chicas estuvo ausente. Mire alrededor del casi vacío campo y me reí en mis adentros mientras me dirigía hacia Marley y Ryder. Si el equipo no estaba ahí, entonces tampoco las fanáticas.
Esa revelación fue casi tan rara como inquietante. No había dado dos pasos antes de que una rubia excesivamente amigable extendiera un bronceado brazo para detenerme.
—Hola. Eres Quinn Fabray ¿verdad? Soy Brittany, y sólo me estaba preguntando ¿tú y Rachel aún están saliendo? —se aseguró de que su voz fuera lo suficientemente fuerte para que sus tres amigas chismosas escucharan.
Junté las cejas y tensé mi cuerpo.
— ¿Por qué?
—Bueno, es sólo que mi amiga de Texas me envió esta foto anoche desde su celular. Esa es Rachel, ¿cierto? —preguntó, sosteniendo su teléfono donde podía verla y riendo mientras sus amigas esperaban ansiosamente por mi reacción.
Me incliné hacia el teléfono y miré la foto pixelada en su celular. Definitivamente era Rachel manteniendo abierta la puerta de una habitación de hotel mientras una delgada chica de cabello oscuro caminaba a través de ella.
—Y esta también—Desplazó otra foto de Rachel sonriendo mientras cerraba la puerta detrás de su nueva amiga. Luché contra el calor que crecía en mi cuerpo.
—Se ve como ella —Inhalé en un despido y me obligué a mantenerme compuesta mientras me alejaba con la cabeza en alto.
El sonido de risas hizo eco en mis oídos mientras obligaba a retroceder las lágrimas que ardían en mis ojos. Me negué a dejar que las chicas malas me vieran desmoronarme.
Me dirigí hacia Ryder con una mirada que hacia agujeros en él.
—¿Qué fue eso? —preguntó cuando me acerqué lo suficiente para oír.
Me dejé caer en una silla de su mesa.
—Esa fue una foto de alguna chica entrando a la habitación de hotel de Rachel —Mis ojos comenzaron a ver borroso por las lágrimas que trataban de caer—. Y luego otra de ella misma cerrando la puerta detrás de ella. ¿Mencioné la sonrisa fijada en toda su cara?
—De ninguna manera —Ryder sacudió la cabeza.
—Pues sí hay manera y no puedo hacer nada con sus acciones — Mi malestar se extendió rápidamente por todo mi cuerpo, haciendo de mi cuerpo su hogar—. Estúpida. Soy tan idiota.
Ryder puso sus manos sobre las mías y las apretó.
— ¿Tal vez son viejas?
—¿De qué hablas? —Alejé las manos.
—Hay un montón de fotos de Rachel y otras chicas ahí afuera, Quinn. ¿Tal vez son viejas? —Se encogió de hombros.
Hice una mueca, de repente sintiéndome vulnerable dado que las chicas malas me observaban con avidez como coyotes a varias mesas de distancia.
—Rachel no te haría eso—Marley intentó tranquilizar mi ego astillado —No iría tan lejos.
—No sé si creer eso... Ella al final de cuentas es una jugadora y actriz perfecta.
Marley frunció el ceño con disgusto.
—¿Por qué dices eso?
—Porque ella conoce a mi hermana —Ryder miró a Marley antes de mirarme de nuevo—. Y está esperando a que cometa un error porque ella continúa diciéndole que lo va a hacer.
—Bueno, para que conste, quiero señalar que no lo creo. Ni por un segundo —dijo Marley con confianza—Porque veo la manera en que te mira. Y oigo la manera en que habla sobre ti. —La frente de Marley se estiró en simpatía.
— ¡No quiero verme como una tonta delante de todos! Esas chicas con esas fotos… — Me detuve para jadear un sollozo—. Estoy mortificada, ¿Sabes lo vergonzoso que fue?
—Esas chicas consiguieron exactamente lo que querían. No les importas. Están tan increíblemente amargadas porque eres la que está con Rachel, harán y dirán cualquier cosa para romperte en pedazos. ¿No puedes ver eso? —Marley trató de razonar conmigo con su voz teñida de decepción.
Pero nada de lo que dijo me hizo sentir mejor. No podía sacar de mi cabeza la imagen de la cara sonriente de Rachel mientras hacía pasar a la chica dentro de esa habitación de hotel. Era simplemente tan fácil cuestionar todo y asumir lo peor.
—Tengo que irme —Empujé a Marley pasándola y saliendo por la puerta del baño.
Mi mente no dejó de correr hasta que llegué a nuestro departamento y me estrellé contra mi cama. Le rogué a mi cerebro que se apagara y abogara para que mi cuerpo encontrara paz al dormir. El sonido de mi celular me sobresaltó.
Miré a la pantalla, donde se leía Un nuevo mensaje de texto de Rachel. Mi estómago cayó mientras leía su nombre. Presioné el botón Leer. Yendo directo al mensaje.
Te llamo después del juego. Te extraño como loca—R
No respondí, no pude. Mi estómago se retorció como los nudos de un pretzel mientras mi corazón anhelaba la verdad. Me doblé en forma de bola, agarrando una almohada con fuerza mientras que los latidos en mi cabeza se reanudaban. Cerrando los ojos intentando llegar a un escape.
El tono de mi celular sonaba fuerte desde el suelo, despertándome de un sueño sin deseos. Eché un vistazo al reloj en mi mesa de noche, sus números rojos alertándome que habían pasado casi cuatro horas. El teléfono siguió sonando con la música que había elegido para las llamadas de Rachel.
— ¿Vas a contestar? —gritó Marley desde la otra habitación.
Presioné el botón Ignorar, deteniendo la reproducción de la música. Después de un minuto, el celular sonó, alertándome de un correo de voz. No lo escuché, estaba asustada de que si oía el sonido de su voz, mi resolución se debilitaría por completo.
Otro sonido siguió y un nuevo mensaje de texto de Rachel cruzó la pantalla. Traté de resistirme a leerlo, pero mi corazón quería saber que tenía para decir. Hice clic en Leer.
¿Todo bien, Beauty? Ganamos y lanzo mañana. Llámame tan pronto recibas esto. Te extraño —R
Apagué la pantalla, tiré el teléfono de nuevo al suelo, y me dirigí a la sala donde Marley estaba sentada viendo TV.
— ¿De verdad ignoraste su llamada? —preguntó sin mirarme.
—No puedo hablar con ella en este momento.
Se volteó para mirarme.
—Necesitas hablar con ella en este momento.
Negué con la cabeza.
—No puedo tener esa conversación con ella por teléfono. Necesito ser capaz de mirarla a los ojos cuando le pregunte sobre las fotos.
—Ella no es tu mamá, Quinn—La cara de Marley se suavizó mientras colocaba su mano en mi rodilla.
Bajé la mirada.
—Sé eso.
— ¿Lo sabes?
—Por supuesto que sí.
Supe que mi tono sonaba a la defensiva, porque me preguntó de nuevo.
— ¿Estás segura?
— ¿Cuál demonios es tu punto, Marley?
—Mi punto es que Rachel no va a prometer a la escuela una banda famosa para la graduación y luego desaparecer, dejándote para limpiar el desastre y responder todas las preguntas. No va a hacerle a la gente un montón de promesas que no puede cumplir.
Me estremecí ante el recuerdo que había tratado de bloquear tan fuertemente a lo largo de los años. Pero la verdad era que la vergüenza que mi madre me causó estaba grabada profundamente en mi interior y nunca estaba lejos de mi mente. Y ya sea que quisiera admitirlo o no, me vi afectada por sus mentiras y su incapacidad para seguir adelante con la más pequeña de las promesas. No dije nada. Seguí mirando a Marley, enojada con ella por señalar los defectos que sentía no pude cambiar.
—Quinn, sólo no quieras castigar a Rachel por los errores que tu mamá cometió. —Su voz era suave y se inclinó para tocar su frente con la mía.
— ¿Cómo puedes si quiera decir eso? Sabes lo que vi hoy. Esas fotos no tienen nada que ver con mi mamá —Me retiré hacia atrás, apretando la mandíbula.
—No, las fotos no, pero el hecho de que te niegues a hablar con ella a menos que sea en persona, sí. Sé lo que estás haciendo —declaró con su expresión directa.
— ¿Entonces por qué no me informas?
—Quieres examinarla. Juzgar su lenguaje corporal. Ver sus ojos y su boca.
—Tienes toda la jodida razón. Por favor dime qué hay de malo en eso.
—Nada, supongo. —Marley se encogió de hombros en derrota—. Sólo pensé que tal vez no necesitarías hablar con Rachel en persona para decidir si está mintiendo o no.
—Pero lo necesito. ¿No lo ves? —Tomé una larga respiración —. No confío en mí cuando se trata de ella.
— ¿Por qué?
—Porque voy a querer creerle cualquier cosa que me diga por teléfono. Voy a escuchar su voz y convertirme en una estúpida niña que la quiere.
—Esto es acerca de protegerte, ¿no es así? —Marley descansó la barbilla contra su mano y suspiró.
Asentí.
— ¿Crees que algún día serás capaz de confiar en la forma en que una persona normal lo hace?
— ¿Te refieres ciegamente? —Me reí con dureza antes de continuar—. Probablemente no.
El sonido del tono de llamada de Rachel sonó de nuevo desde mi habitación, dirigiendo nuestra conversación a una pausa.
—Por favor ve a contestar, Quinn.
—No puedo, lo siento. —Hice una mueca antes de entrar a mi habitación y presionar ignorar una vez más.
Mi teléfono sonó con otra alerta de correo de voz, seguido rápidamente por el sonido de un mensaje nuevo. Este iba a ser un largo fin de semana.
Quinn, me estoy preocupando. Por favor déjame saber que estás bien antes de que pierda mi cabeza por aquí. Te amo—R
Una parte de mí pensó: Bien. Pierde la cabeza. Preocúpate. Lo mereces. La otra parte de mí respiró con alivio de que realmente se preocupaba. Negué con la cabeza, disgustada por mis emociones conflictivas, y apagué mi teléfono. No podía hacerle frente a más mensajes o llamadas perdidas esta noche. Por no mencionar el hecho de que no podía dejar de preguntarme si la señorita Morena Delgada estaría haciendo otra aparición dentro de la habitación de Rachel más tarde. El pensamiento mismo hizo que mi estómago se revolviera. Escuché timbrar el teléfono de Marley, seguido por el sonido de su voz.
— ¡Quinn, sal de ahí en este instante!
De mala gana volví a entrar en la sala donde Marley sostenía su teléfono en mi dirección.
— ¿Quién es? —susurré asustada de la respuesta.
—Es Ryder toma el teléfono.
—Hola —gruñí en tono irritado.
—Quinn ¿qué demonios está pasando? Rachel me llamó como una lunática. Se está saliendo completamente de sus casillas. ¡Dice que no le contestas ninguna de sus llamadas o mensajes!
— ¿Y qué? —Fingí que no me importaba.
—Tienes que hablar con ella, Quinn. No puedes ignorarla así cuando está de viaje, no es justo.
— ¡Sí puedo! —Grité de vuelta al teléfono—. ¡Es ella quien tenía a una chica en su habitación, no yo! Así que no me digas que tengo que hablar con ella, Ryder. ¡No hables conmigo acerca de que es justo!
Las lágrimas se escaparon de mala gana de mis ojos una vez más mientras la traición de Rachel se instalaba en mi dañado corazón.
— ¡Eres tan malditamente terca! Rachel me va arrojar todo su odio encima y ¿sólo vas a permitírselo?
—Simplemente no puedo llamarla, ¿de acuerdo? No puedo hablar con ella en este momento —rogué a Ryder por algún tipo de comprensión—. Sólo dile que estoy ocupada con un proyecto para la escuela o algo. Ella lo creerá— Ryder respiró pesadamente en el teléfono.
—Bien, se lo diré… Pero, Rachel se dará cuenta de que algo está mal y entonces no séqué hará.
— ¿Eso qué significa?
—Simplemente significa que nunca la había oído sonar tan loca como esta noche. Estaba literalmente enloqueciendo porque no pudo conseguir una respuesta tuya.
—Supongo que debió haber pensado en eso antes de invitar a una puta a su habitación de hotel — Grité.
—Eres completamente irracional, ¿lo sabes? —preguntó Ryder con su voz áspera.
— ¿Cómo soy irrazonable?
—Porque prefieres ignorar toda la situación en lugar de ponerle un fin —gritó él también.
— ¡No lo estoy ignorando! Simplemente me niego a discutirlo por teléfono. ¿Y qué?
— ¿Ves? Irrazonable y egoísta.
— ¿Ahora también soy egoísta? —grité con una risa.
—Más o menos. Sólo estás pensando en ti y tus sentimientos. No estás pensando para nada en Rachel. Este no es sólo un juego para ella. Este es su futuro. Esta es su carrera. No puede arruinarlo. ¿No te importa en absoluto? —La voz de Ryder era afligida.
—Nada de eso importa. No si me engañó —respondí con un tono frío.
—Pero ni siquiera sabes qué ocurrió. Ni siquiera sabes quién era esa chica. Podría ser una vieja amiga ¡no tienes ni una pista porque no le vas a preguntar! —suspiró ruidosamente.
—No, no lo haré. No hasta que llegue a casa. ¡Y no te atrevas a decirle una palabra, Ryder! No te quiero advirtiéndole para que tenga todo un fin de semana para pensar la respuesta perfecta.
—No le voy a decir nada. Pero Quinn, ¿puedes por favor al menos enviarle un mensaje? ¿Sólo darle algo así se puede concentrar en el juego? Por favor, haz eso por la enana.
El teléfono se quedó en silencio entre nosotros. Por supuesto que me preocupaba por Rachel y quería que lanzara bien. Sin importar lo mucho que doliera, no quería distraerla de la única cosa que verdaderamente era dueña de su corazón.
—Bien. Le enviaré un mensaje tan pronto me dejes colgar—Ryder resopló en una pequeña risa.
—Hablamos después, entonces.
— ¡Espera! ¿Ryder?
— ¿Sí?
—Si sabes que no voy a recogerla el domingo ¿No?
Hubo una pequeña pausa antes de que Ryder suspirara.
—Iré a recoger su auto.
—Gracias. Adiós—Presioné Terminar y le devolví el teléfono a Marley antes de entrar a mi habitación y encender de nuevo mi celular.
Rápidamente escribí un mensaje que decía:
Lo siento, Rach, he estado ocupada con un proyecto de fotografía. Probablemente estaré bastante ocupada hasta que llegues a casa. Buena suerte mañana. ¡Estarás genial! XO —Q
Menos de un minuto pasó antes de que mi teléfono sonara, señalando que tenía una respuesta.
Me enloquece estar tan lejos de ti y no saber qué está pasando. Sólo le envié todo mi odio al pobre de Ryder. ¿Qué me has hecho? Jajaja. Llámame si tienes una oportunidad. Si no, entiendo. Buena suerte con tu proyecto. No puedo dejar de pensar en la otra noche, cielo. —R
Traté tanto de ser fuerte cuando se trataba de ella, pero incluso sus mensajes eran un desafío. Sabía que iba a saltar a conclusiones sobre las fotos, pero me negué a verme como una tonta. Y en mi opinión, sólo una tonta podría continuar como si nada hubiera pasado. En pocas palabras, no quería ser esa clase de chica. La clase de chica que necesitaba a Rachel en su vida tan desesperadamente, que pasaba por alto el potencial de material arruina—relaciones.
Pero tratando tan duro de no ser como todas las otras chicas, me hice irracional, declarando culpable a Rachel antes de ver los hechos o el caso. Me aferré a mis principios con ambas manos tan fuertemente pues era la única forma de pasar el siguiente día y medio libre de Rachel. Eso, y el hecho de que había apagado mi teléfono.
