Capítulo 10. Más allá de todo.

Michiru jamás imaginó que Seiya fuera a pedirle matrimonio.

El silencio se apoderó del lugar, generando una atmósfera llena de tensión.

Kou permanecía arrodillado con el corazón completamente acelerado, estaba esperando una respuesta de su novia, obviamente deseaba que le dijera que sí.

Kaio giró la mirada hacia sus padres. Su madre tenía una enorme sonrisa, evidenciando el deseo de que su hija aceptara. Por otro lado, su padre se encontraba serio, se veía algo preocupado, como si supiera que su hija no amaba a ese hombre.

La aguamarina volteó a ver a su amiga, quien sonreía de manera forzada.

"No lo hagas", la violinista pudo leer los labios de Minako.

Cerró sus ojos, por su mente cruzaron miles de pensamientos, pero todo se reducía dos opciones. La primera era callar para continuar complaciendo a sus padres, condenándose a una vida llena de infelicidad. La segunda, tener el coraje suficiente para contar toda la verdad y finalmente poder sentirse libre, así podría construir su propio futuro.

Vino a su mente el rostro de su viento, -Michiru, tú me amas-, escuchó la voz de la rubia en su cabeza.

Tomó aire, -es momento de ser fuerte-. Fijó los ojos zafiro sobre el chico, "Seiya, no puedo casarme contigo, lo siento".

Minako sonrió por la valentía de su amiga, estaba orgullosa de ella.

Kou empalideció por completo, estaba perplejo por la respuesta de la aguamarina, "Michiru".

"Hija, por favor piensa bien las cosas", Umiko se hallaba impactada.

Michiru suspiró, "no hay nada que pensar".

El moreno se puso de pie y guardó la pequeña caja.

La violinista acarició las mejillas del chico, "Seiya, eres un buen hombre, pero debes entender que yo no te amo y jamás podré hacerlo".

El chico frunció el ceño, "sigues pensando en ese playboy, ¿cierto?".

Michiru ya no ocultaría más sus sentimientos, "creí que te amaba, hasta que apareció Haruka, con él conocí el verdadero amor".

La señora Kaio se cubrió la boca con sus manos.

Masaru esbozó una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza.

Seiya no se rendiría, "Michiru, por favor, podemos empezar una vida juntos, yo te ayudaré a olvidarlo".

La violinista negó con la cabeza, "yo jamás podré olvidar a Haruka, es el amor de mi vida".

Kou se sentía humillado, "él ya te olvidó, ¿por qué tú no puedes hacer lo mismo?, ¡estás obsesionada!".

"¡Tú estás obsesionado conmigo!", la paciencia de la aguamarina se estaba agotando.

"¡No puedes rechazarme!", el moreno estaba lleno de frustración.

"Mi futuro no gira en torno a una relación, sé que perdí a Haruka, pero hay más allá de eso, voy a centrarme en mi carrera como violinista", Michiru no volvería a cometer más errores.

"Jugaste conmigo, me usaste para tratar de olvidar a ese playboy, eres una egoísta. ¡Yo no merecía todo esto!", Seiya apretó los puños. "¡Te arrepentirás de haberme rechazado!", se retiró del bosque.

La aguamarina no pudo contener el llanto, "papá, mamá, por favor perdónenme".

"Hija, no tienes porqué disculparte", el señor Kaio le mostró su apoyo por medio de un abrazo.

Umiiko permanecía de brazos cruzados, parecía estar muy molesta.

"Sé que quieres a Seiya como si fuera tu hijo y que esperabas que me casara con él, pero no puedo, lo siento", la aguamarina hundió su rostro en el pecho de su padre.

"Michiru, aprecio a Seiya porque siempre se mostró muy atento contigo, pero no me importa si no te casas con él, yo quiero que seas feliz", Masaru limpió las lágrimas de su hija.

"Pero mamá dijo que…", la violinista estaba confundida, ya que pensaba que su padre se iba a enfadar.

"Está bien, lo admito, todo fue una mentira", confesó Umiko.

La violinista estaba impactada por la confesión de su madre, "¿por qué?".

"Siempre me agradó Seiya, era el prospecto perfecto para ser tu esposo. Entonces apareció ese corredor, te hizo comenzar a dudar al punto de decir que es el amor de tu vida", la señora Kaio reveló sus verdaderos pensamientos.

"¿Y por qué mentir con papá?", Michiru quería respuestas.

Minako y Masaru únicamente observaban la discusión entre las mujeres de la familia Kaio.

"Sabía que si te decía que tu padre era el que pensaba eso, ibas a reconsiderar regresar con él. Jamás me imaginé que te obsesionarías tanto con el corredor como para que rechazaras a Seiya de esa manera", Umiko estaba harta, por lo que no tuvo problema en decir toda la verdad.

"¡Que egoísta eres!, ¡sólo pensaste en tus intereses!", la aguamarina seguía sin creer que su madre la había traicionado.

"¡Por supuesto que no!, ¡pensé en lo que era mejor para ti!", la señora Kaio creía que estaba haciendo lo correcto.

La violinista sintió mucho rabia, "¿lo mejor para mí?, pasar el resto de mi vida al lado de un hombre al que no amo, ¿te parece lo mejor para mí?".

"MIchiru, tienes que dejar de comportarte como una adolescente que sólo se deja guiar con el corazón. Ese corredor iba a arruinar tu futuro. No dudo que todo eso del orfanato sea un teatro que montaron para salvarle la carrera", Umiko mostró su total rechazo hacia Tenoh.

"¡Se llama Haruka! ¡No puedo creer que te atrevas a juzgarlo sin siquiera haberle dado una oportunidad!", la aguamarina defendería a su viento.

"Por favor, todos los de su medio son iguales, ante las cámaras fingen ser las mejores personas del mundo, cuando en realidad son lo peor de la sociedad. ¿De verdad crees que el tal Haruka se enamoró de ti?, esa clase de jóvenes sólo buscan a las chicas por diversión y cuando se aburren las abandonan. Ni siquiera les importa cuidarse, por eso ahora está con esa chica, seguramente la dejó embarazada y tuvo que aceptar hacerse cargo de la niña para que su carrera no se volviera a ver afectada", la señora Kaio no cambiaría de opinión.

"¡Mujer!", ¡ya basta!", el señor Kaio le puso un alto a su esposa.

"Michiru, es cierto que nosotros siempre querremos lo mejor para ti, sin embargo, tú ya eres un adulto, debes decidir para forjar el futuro que deseas, siempre piensa en tu felicidad. Nosotros apoyaremos lo que te haga feliz, al menos tu padre lo hará", Masaru le dio un sabio consejo a su hija.

"Creo que ya es algo tarde. Vamos Michiru, te acompañaré a tu casa", Minako le hizo señas a su amiga para irse.

"Gracias papá", la aguamarina abrazó al señor Kaio y le dio un beso en la mejilla.

…...

Makoto seguía sin creer que Haruka le estuviera pidiendo matrimonio.

Puso sus manos sobre las mejillas de la rubia, "mi tierno y dulce gorrión, no sabes cuántas veces soñé con este momento, lo imaginaba y lo deseaba con todas mis fuerzas; y ahora te tengo aquí, frente a mí, bajo la luz de la luna y con ese anillo entre tus manos que simboliza un nuevo compromiso, todo parece tan perfecto, tan ideal, tan irreal".

Tenoh sonrió por las hermosas palabras de su novia.

Kino se tomó unos segundos para observar detenidamente a la corredora y posteriormente continuó hablando, "si tan sólo supieras lo mucho que te amo, lo importante y especial que eres para mí. Me encanta ver esa tierna mirada que ilumina mi mundo, esa hermosa sonrisa que brilla más que el sol, esos preciosos ojos que me cautivan, porque cuando tú eres feliz, yo soy feliz", le dio un beso. "Por eso, no puedo aceptar casarme contigo".

El mundo de Haruka nuevamente se venía abajo, "¿por qué?".

La castaña colocó sus manos sobre el pecho de Tenoh, "tú eres el amor de mi vida, pero yo no soy el tuyo, ese lugar ya está ocupado por alguien más".

Las manos de la rubia comenzaron a temblar, "no, estás equivocada, yo sé que tú eres…".

Makoto no la dejó terminar, "ambos sabemos que esa persona es Michiru".

Tenoh no podía creer que su sirena volviera a arruinar su vida, "ella ya es pasado, yo te amo a ti".

Kino suspiró, "Haruka, no se puede elegir a quien amar, en el corazón no se manda, no es tan fácil. Tú jamás podrás amarme como a Michiru. Arriesgaste tu vida para salvarla".

"Era una promesa", la rubia no creía que tuviera que ver con sus sentimientos.

La castaña fijó sus ojos sobre los de la corredora, "deja de engañarte, lo hiciste porque la amas. Tantas parejas que realizan cientos de promesas y al final quedan en el olvido, eso es porque cuando el amor se termina, ya nada vale". "Siempre hubo señales que evidenciaban tus sentimientos por Michiru, pero yo jamás había querido darme cuenta, hasta el día del accidente".

Haruka guardó silencio.

Makoto entrelazó sus brazos alrededor del cuello de la rubia, "este año a tu lado fue maravilloso, jamás creí que llegaría a sentirme tan plena, tan viva, tan feliz. Yo quiero que tú seas feliz, aunque eso signifique que no sea a mi lado. Jamás me perdonaría el hecho de llevarte a una vida en la que te lamentes de no haber arriesgado todo por tu felicidad, eso sería muy egoísta de mi parte", le dio un pequeño beso. "Por eso, hoy te dejo en libertad, mi pequeño gorrión. Yo sólo curé tus alas para que nuevamente pudieras volar y regresar a tu verdadero hogar".

Lágrimas comenzaron a brotar de los ojos esmeraldas, "Makoto, yo…",

La castaña puso un dedo sobre los labios de Haruka, "shh, no hables. Estoy muy feliz de haberte conocido, de haber compartido parte de mi vida a tu lado. Jamás me arrepentiré de haberme entregado a ti".

Se aferró a Tenoh en un fuerte abrazo, "sólo quiero pedirte dos cosas".

"Claro", Haruka aceptaría sin dudar.

"No quiero que dejes de ir al orfanato Mugen, los niños te necesitan y estamos a mitad del proyecto. Además, Hotaru querrá seguirte viendo, ella te ve como su padre y te ama muchísimo. Si te llegaras a distanciar, sería muy duro para ella y no es justo que se vea afectada por una decisión nuestra", Makoto reveló la primera condición.

La rubia entrelazó sus manos con las de Kino, "no tienes porqué pedirme eso, yo tengo muy claro mi compromiso con el orfanato. Vamos a terminar ese proyecto los dos juntos, porque así lo iniciamos. Debo confesarte que en un principio lo vi como una oportunidad para recuperar mi carrera, pero luego de conocer a los niños y de conocerte a ti, todo eso dejó de importarme. Gracias a ustedes dejé de ser un superficial y pude madurar para convertirme en alguien con valores y principios". Esbozó una sonrisa, "y Hotaru…ella es mi pequeña princesa, la quiero como si fuera mi hija y jamás la abandonaría, sé lo que es tener un mal padre y me he prometido no ser así, no es justo que ella viva eso, quiero ser el padre que ella se merece".

"¿Cuál es la segunda condición?", cuestionó.

Makoto tuvo que sacar el coraje necesario para decirlo, "quiero que me hagas tuya una última vez". Hizo una pequeña pausa, "imagina que soy ella, tócame y siénteme como si fuera el amor de tu vida, entrégate por completo a mí, al menos por una vez". Su corazón empezó a latir aceleradamente, -lo siento, pero no podía quedarme con esto, debía decírtelo-.

La respuesta de la rubia fue besar a la castaña.

Kino no pudo evitar corresponder el beso con mayor pasión.

Tenoh cargó a la chica entre sus brazos, caminó hasta la cama y la recostó, "Será nuestra despedida".

Makoto pasó sus brazos alrededor del cuello de la rubia y continuó besándola, dejándose llevar por la atracción que sentía.

Haruka acorraló a la chica con sus brazos y se puso levemente encima de ella.

La lluvia se hizo presente, acompañando a la perfección el momento que se vivía en aquél departamento.

"Hazme tuya", reiteró Kino.

"¿Eso quieres?", Haruka tenía la respiración agitada.

"Si", Makoto respondió con total deseo.

Tenoh comenzó a rozar su cuerpo contra el de la chica, "quiero que supliques, convénceme de que es así".

"Por favor, quiero sentirte", Kino ya no podía contener sus ganas.

Haruka acarició las caderas de la castaña, estaba intentado provocarla "eso no es suficiente, necesito más".

"Te necesito", Makoto se pegó completamente al cuerpo de la rubia.

Tenoh besó con locura los labios de la castaña, "vas a ser mía".

Kino estaba a merced de la corredora, "hazme sentir como si fuera el amor de tu vida".

La rubia besó lentamente el cuello de Makoto, "recorreré cada rincón de tu cuerpo".

Makoto se aferró con gran fuerza a la espalda de Tenoh, "Haruka".

"Me sentirás en lo más profundo de tu ser", la corredora comenzó a despojar a la chica de sus prendas.

"Seré completamente tuya", la castaña sentía la respiración de su amante sobre su pecho.

"Tu cuerpo quedará marcado por mí, serán huellas imposibles de borrar", la rubia comenzaría a cumplir el deseo de su amante.

"¡Haruka!", Makoto enterró sus dedos sobre la espalda de la corredora.

"Ya no puedo parar, te haré mía hasta el amanecer", fue lo último que pronunció Tenoh.

"Gracias por acompañarme, Minako", Michiru se sentía muy afortunada por tener una grandiosa amiga.

"Por algo soy tu mejor amiga", Aino jamás abandonaría a la aguamarina.

Kaio abrió la puerta de su apartamento, "mi vida es un desastre".

La ojiazul abrazó a su amiga, "estoy orgullosa de ti".

"Pero si lo arruiné todo", la violinista no veía la razón.

Minako puso una mano sobre el hombro izquierdo de su amiga, "claro que no, finalmente admitiste frente a tus padres que amas a Haruka".

Michiru suspiró, "¿y de qué sirve?, si ya lo perdí para siempre".

Aino negó con la cabeza, "pudo ser peor, pudiste haber aceptado casarte con Seiya, pero no lo hiciste, decidiste ser valiente. Si Haruka no hubiera aparecido en tu vida, quizás jamás te habrías dado cuenta de que no amabas a Seiya, así que todo tiene un lado bueno".

"En eso tienes razón", Kaio reconoció la parte positiva.

"Además, no se necesita de un hombre para ser feliz en la vida. Mírame a mí, yo soy muy feliz y eso es porque amo mi trabajo y cuento con una magnífica mejor amiga, no necesito nada más", Minako había madurado mucho en este tiempo.

Una esperanza aparecía frente a la aguamarina, "es verdad, me centraré en la música. Tengo que seguir esforzándome si quiero llegar lejos, sé que puedo lograrlo porque soy una gran violinista".

"¡Así se habla!", Aino continuaría alentando a su amiga. "Y quizás, cuando menos te lo esperes, aparezca ese galán que te robe el sueño. Un hombre guapo, exitoso, con gran porte, de buenos modales, un completo caballero".

"Como Haruka", Kaio recordó a su viento.

"Michiru, debes olvidar a Haruka. Al parecer ustedes están destinados a no estar juntos", Minako quería que su amiga dejara de aferrarse al recuerdo de la rubia.

"Mi amor por Haruka durará para siempre, aunque no estemos juntos", la aguamarina estaba segura de que Tenoh era el amor de su vida.

Aino se quedó pensando por unos minutos, "entonces acuéstate con él".

"¡¿Qué?!, admito que es bueno en la cama, pero va más allá de eso", a la violinista le parecía algo precipitado.

Minako miró con desencanto a la aguamarina "Michiru, se ve que no sabes mucho acerca de relaciones. Tienes que darle el mejor sexo de su vida y si de verdad te ama, regresará a ti, pero si únicamente te vuelve a buscar para repetir lo de esa noche, lamento informarte que no era amor de verdad".

Kaio se ruborizó, "el otro día intenté acostarme con él, pero me rechazó".

La ojiazul se cruzó de brazos y negó con la cabeza, "me sorprende tu inocencia. Al parecer Haruka tiene una relación formal con esa chica, obviamente no le va a ser infiel tan fácilmente, tienes que seducirlo".

"¡Minako!", la aguamarina estaba sorprendida por la clase de consejos que le estaba dando su amiga.

"¿¡Qué?!, es la verdad", Aino se encogió de hombros. "Eso es lo que tienes que hacer si de verdad quieres recuperarlo", estaba segura de sus palabras.

"Yo…", la violinista no sabía que decir.

"Además, no me vas a negar que te encantaría volver a acostarte con él, ¿o me equivoco?", Minako le lanzó una mirada pícara a la aguamarina.

Michiru ya no podía con la vergüenza que sentía, "me conoces tan bien".

"Obvio, recuerda que soy tu mejor amiga", respondió de manera arrogante la ojiazul.

…..

Al día siguiente.

Makoto despertaba luego de aquella noche tan intensa que la había dejado exhausta. Se detuvo a escuchar los latidos del corazón de la rubia, ya que se encontraba recostada sobre el pecho de ésta.

Unas cuantas lágrimas escaparon de sus ojos, "Haruka, no sabes cuánto te voy a extrañar".

Tenoh comenzó a abrir los ojos, dándose cuenta del sollozo de la chica, "Makoto", la envolvió entre sus brazos.

La castaña trató de contenerse, "estoy bien".

"No tienes porqué mentir, sé que no es así", la rubia conocía a Kino.

"Te amo Haruka", Makoto se abrazó a la corredora.

"Podrías reconsiderarlo y aceptar casarte conmigo", Tenoh le dio otra oportunidad para pensar mejor las cosas.

El silencio se volvió el gobernador absoluto en aquella habitación.

Makoto se tomó unos minutos para pensar. Estaba en un dilema, por un lado, su corazón le decía que aceptara, que luchara por el amor de Haruka para poder ser feliz a su lado; pero por el otro, la razón le dejaba en claro que ella no era el amor de su vida y que por más que se aferrara a ese romance, todo culminaría a causa de Michiru.

"Me encantaría decirte que sí, pero no puedo, si de verdad te amo debo dejarte ir", una enorme tristeza inundó su corazón.

"Podemos intentarlo", Haruka quería darle una oportunidad a su amor.

"No hay nada que intentar, yo llegué tarde a tu vida. Si tan sólo me hubieras conocido antes que a ella, quizás nuestro amor podría ser y no me sentiría culpable por amarte", Kino comenzó a llorar de frustración.

"A pesar de todo, tú siempre serás mi pequeño gorrión", le dio un profundo beso a la rubia.

"Y tú mi dulce algodón de azúcar", Tenoh recordó cada momento al lado de la castaña.

Makoto se puso de pie, "ya es momento, nuestra historia termina aquí".

Haruka se levantó de la cama y abrazó a la chica, "muchas gracias por todo". Buscó un cambio de ropa para vestirse y luego comenzó a recoger todas sus pertenencias.

"¿Qué haces?", Kino no comprendía el comportamiento de la rubia.

"Es tu departamento", Tenoh le estaba regalando el inmueble.

"Pero, si tú…", Makoto sabía perfectamente que la corredora era quien había comprado ese departamento.

La rubia puso un dedo sobre los labios de la castaña, "es tuyo". "Además, extraño mi antigua casa", dijo en un tono irónico.

"Muchas gracias Haruka", Kino apreció la gentileza que mantuvo hasta el final.

Tenoh guardó el resto de sus cosas en una maleta, "Makoto, eres una mujer maravillosa, no te merezco".

"No trates de engañarte, dices eso para intentar hacerme sentir mejor y, al mismo tiempo, para que tú puedas sentir menos culpa", la castaña conocía el verdadero significado de esas palabras.

La rubia sonrió, "eres una mujer muy inteligente".

Kino sabía que era última vez que podría demostrarle sus sentimientos a Tenoh, por lo que se le abalanzó en un fuerte abrazo que pareció casi eterno, "te amo Haruka".

"Makoto, siempre tendrás un lugar muy especial en mi corazón", la rubia le daría un último adiós. Acarició sus mejillas y procedió a besarla, haciendo que el beso durara por varios minutos.

Agarró sus cosas y partió sin decir palabra alguna.

….

Michiru estaba inmersa entre sus pensamientos, todos sus intentos por olvidar a Haruka eran inútiles, -¿Seguirás pensando en mí?-, aún tenía la esperanza.

Flashback

La aguamarina regresaba al salón en donde se llevaba a cabo el baile de fin de curso.

"Señorita Kaio, ¿a dónde fue Haruka?", fue interceptada por el señor Williams.

"Yo…no lo sé", la violinista tenía miedo de haber arruinado los planes del hombre.

El hombre de cabellera grisácea suspiró, "ese chico siempre ha sido todo un misterio".

"¿Por qué lo dice?", Michiru tenía curiosidad.

"Desde que lo conozco siempre ha sido un incomprendido social", Williams recordó los inicios de la rubia.

"¿Incomprendido social?", Kaio creía que era una eiqueta que no iba con la personalidad de su viento.

"Parece difícil de creer, ¿verdad? Eso es porque no siempre fue el Haruka que conocemos ahora. Él era un chico muy tímido, con la mirada perdida, muy sonriente y soñador. El entrenador Yamato se encargó de forjarle una personalidad más fría y ponerlo en forma física. Él siempre vio todo su potencial, además de su atractivo físico que le ayudaría mucho en el medio. Aunque no sólo es un genio en las carreras de autos, también tiene otros talentos. ¿Sabías que es un gran pianista? Estuvo estudiando en esta academia y fue el músico del año", el hombre reveló más detalles sobre el pasado de la corredora.

"¿Y él también bailó el vals?", la aguamarina no pudo evitar preguntar.

El señor Williams rió con un tinte de melancolía, "si, el muchacho bailó con mi hija".

Michiru estaba en shock, "¿usted tiene una hija?".

"Si, es curioso que muchos realmente piensan que Haruka es mi hijo, pero no saben que tengo una hija", al hombre le parecían graciosos los rumores que creaba la gente.

Agachó la mirada, "me hubiera gustado que se casara con ella, pero jamás se dio algo entre ellos".

Esas palabras dieron directo al corazón de la aguamarina, "lo lamento".

Williams retomó su semblante normal, "no se puede mandar en el corazón de las personas".

Fue otro golpe al corazón de Michiru, "es verdad".

"Te gusta, ¿cierto?", el hombre se había dado cuenta de lo que la aguamarina sentía por su viento.

La violinista no sabía qué responder, ya que la pregunta la había tomado por sorpresa.

"Vi el beso que se dieron", WIliams no pudo pasar por alto ese detalle.

"Yo…", era un callejón sin salida para la aguamarina.

"No es malo sentir atracción por una persona", el hombre dio unas palmadas en la espalda de la chica.

Miró a Kaio a los ojos, "te contaré un pequeño secreto. Yo estuve presente el día del evento en el hotel Luke, vi tu presentación y me gustó mucho, pero esa no fue la razón por la que te otorgué la beca".

"¿Entonces?", Michiru estaba completamente intrigada.

"Fue porque Haruka me lo pidió", el hombre hizo la confesión.

La aguamarina no podía creerlo, "tiene que ser una broma".

"No estoy jugando señorita Kaio. Nos encontramos en el evento y fue ahí cuando me pidió que le diera la beca para estudiar en esta académica de música", reiteró Williams.

Tomó una mano de la chica y la puso entre sus manos, "conozco muy bien a Haruka y te puedo decir que él siente lo mismo que tú, lo veo en su mirada".

"Pero él ya tiene una familia", Michiru estaba totalmente desanimada.

El hombre sonrió, "el corazón jamás entenderá eso, para él no hay razones, sólo sentimientos. Si tú lo amas, lucha por él. Sé que tu amor es correspondido". "Haruka es muy buen muchacho, sería incapaz de abandonar a su hija. Y si realmente tú eres su felicidad, se alejará de su mujer para no hacerle daño".

Fin Flashback

"Luchar por Haruka", susurró.

Regresó a su realidad. "Ya es hora", dijo al ver la pantalla de su celular. Se puso de pie, "buenos días chicos, daremos inicio a la clase del día de hoy".

Un muchacho levantó la mano, "señorita Kaio, ¿se encuentra bien?".

"Sí, estoy bien", la aguamarina no podía contar la verdad sobre su estado de ánimo, aunque era consciente de que ya no podía disimular más.

El lujoso Ferrari aparcaba en el orfanato Mugen.

Haruka se tomó unos minutos para observar desde su vehículo, "todo se siente tan raro. Makoto, ¿por qué simplemente no pudiste aceptar casarte conmigo?".

Descendió del auto y caminó hacia la entrada principal del lugar. A cada paso revivía los momentos más especiales al lado de la castaña, su primer día en el orfanato, cuando conoció a la pequeña Hotaru, le fue imposible no derramar unas cuantas lágrimas, "esto no debía terminar así".

Quiso tomarse un tiempo para recorrer todo el lugar, sabía que ya nada sería lo mismo sin la compañía de Makoto, que tendría que aprender a vivir con su soledad.

Su última parada fue la oficina de la directora general.

Tocó la puerta. "Adelante", respondió una voz del otro lado.

"Haruka, por favor pasa", Misaki mostró su cortesía al ver que se trataba de la rubia.

"Gracias Misaki", la corredora ingresó a la oficina.

"¿En qué puedo ayudarte?", la mujer preguntó el motivo de la visita.

"Pues…", Tenoh no sabía cómo empezar.

"Me imagino que Makoto se quedó en la cafetería", concluyó la directora al no ver a la castaña.

Haruka tomó aire suficiente, "sobre eso quería hablar".

Misaki comenzó a preocuparse, "¿Makoto está bien?".

La rubia asintió con la cabeza, "si, ella está bien".

La mujer suspiró con alivio, "uff, que susto".

Continuó hablando con más tranquilidad, "conozco a Makoto desde que era una niña. Siempre fue una pequeña muy risueña, con muchos sueños e ilusiones. Con el paso de los años se volvió alguien muy especial en mi vida, haciendo que la quiera como si fuera mi hija. Me siento tan feliz de que finalmente esté cumpliendo sus sueños".

Un nudo se formó en su garganta, "estoy muy agradecida contigo por haberla ayudado y hacerla tan feliz, no tengo manera de pagarte por todo lo que has hecho. Haruka, has sido un ángel en su vida".

Tenoh tragó saliva e intentó mantener la compostura, -me estoy metiendo en la boca del lobo-. Era consciente que luego de ese discurso, la directora no iba a tomar nada bien la noticia, pero tarde o temprano debía enterarse. –Es mejor si se lo digo ahora-.

"Misaki", estaba tratando de encontrar las palabras correctas.

La mujer dirigió su mirada hacia la rubia sin decir palabra alguna, centrando toda su atención.

"Makoto y yo terminamos", Haruka fue directo al grano.

"¿¡QUÉ?!", la directora se había quedado perpleja.

"Fue algo que…", la rubia trataría de explicar.

"¡¿Cómo pudiste hacerle eso a mi pequeña?!", Misaki estaba furiosa.

"No es lo que tú piensas", Tenoh necesitaba una oportunidad para explicar las cosas.

"¿Entonces?", la mujer se cruzó de brazos.

"Makoto fue quien decidió terminar la relación", la rubia sólo dijo la verdad.

Misaki apoyó sus manos con fuerza sobre el escritorio, "¡¿Qué fue lo que le hiciste?! Debiste hacer algo que la lastimó mucho. ¡¿Le fuiste infiel?!".

Las manos de Haruka comenzaron a temblar de desesperación, "no, le juro que pasó nada de eso. Yo sería incapaz de serle infiel a Makoto".

"Entonces, ¿por qué tiemblan tus manos?", la directora era muy buena observando.

La rubia sentía mucha frustración en su interior, "¡porque nadie nunca me cree! Siempre piensan que soy un mujeriego, que me gusta jugar con las mujeres y que no me importan sus sentimientos, cuando no es así". Unas lágrimas recorrieron sus mejillas, "¡Makoto fue la única que jamás pensó eso de mí!".

"Haruka, yo…", Misaki estaba arrepentida de sus palabras.

"¡Estoy harto de que todos me juzguen! Me culpan de cosas que ni siquiera he hecho, me tratan como la peor basura y me humillan. Son unos hipócritas, nadie se pone a pensar en lo que yo siento", Tenoh explotó.

"Haruka, en verdad perdóname", la directora no tardó en pedir disculpas.

La rubia se limpió el rostro, "Si estoy aquí, dando la cara, es porque quiero hacer las cosas bien. Yo no tengo porque mentir, Makoto decidió terminar la relación y yo acepté su decisión. No hubo ningún malentendido".

Volvió a su semblante serio, "también vine a reiterar mi compromiso con el orfanato. Makoto y yo acordamos seguir trabajando juntos en beneficio de los niños. Finalizaremos el proyecto codo a codo y con la mejor disposición".

"Me parece muy maduro de ambos", Misaki reconoció el compromiso de los dos.

"Y una última cosa", Haruka había recobrado la seguridad. "He estado pensando en adoptar a Hotaru, ya que la quiero como si fuera mi hija, y por lo que veo, usted me entiende muy bien", nuevamente imponía con su presencia.

"He demostrado que puedo ser un buen padre para ella, además de que la pequeña me quiere y me reconoce como su padre. No tengo problema en criarla como papá soltero, tengo los recursos económicos, así como el tiempo, la madurez y el cariño necesario para darle una vida digna", Tenoh quería hacerse cargo de Tomoe.

"¿Makoto sabe sobre esto?", Misaki no olvidaba que la castaña era como una madre para Hotaru.

"Aún no, pero pienso decírselo. Además, no tengo problema en que quiera visitar a la pequeña e involucrarse en su desarrollo", la rubia reconocía la maternidad de Makoto.

"Haruka, ¿estás seguro?", la directora reconocía que era un paso importante.

Tenoh alzó la mirada, "completamente seguro".

"En ese caso, ve preparando un hogar con todo lo necesario para Hotaru y yo me iré encargando del papeleo, ya que tomará un par de meses", la mujer accedió a la petición de la corredora.

"Muchas gracias Misaki", la rubia estaba feliz.

"Te lo has ganado, Haruka", la directora reconoció su esfuerzo y compromiso.

…..

"Este emparedado de pollo es un asco", Michiru se quejaba del sabor de su almuerzo.

Minako se encogió de hombros, "tendremos que seguir buscando. Por ahora no podremos regresar a 'Dulce sonrisa', no queremos encontrarnos con Haruka".

Kaio apretó los puños, "las cosas no tienen porqué ser así, Haruka no debe ser un impedimento para que yo pueda acudir a cualquier lugar, no tiene ningún derecho a limitar mi libertad".

Aino soltó un suspiro, "lo sé, pero por ahora es conveniente que te mantengas alejada de él. Estás dando el primer paso para superarlo y verlo al lado de esa chica y su hija, sólo empeoraría las cosas".

La aguamarina se cruzó de brazos, "odio admitirlo, pero tienes razón".

La ojiazul sonrió triunfante, "por algo soy tu mejor consejera, lo único que quiero es que puedas seguir adelante con tu vida".

"MInako, hay algo que no te he contado", Michiru le había ocultado un detalle a su amiga.

Aino puso cara de disgusto, "mmhhh, eso no es algo propio de las mejores amigas".

"Lo había olvidado porque pensé que no era relevante, pero hoy volví a recordarlo y creo que es importante", explicó la aguamarina.

La ojiazul apoyó sus codos sobre la mesa y no despegó la mirada de su amiga, "bueno, suéltalo".

"Haruka fue quien hizo que me dieran la beca para estudiar en La Royal Academy of Music de Londres", Kaio fue concisa.

"¡¿Cómo?! ¿Estás segura?", Minako no podía creerlo.

La aguamarina asintió, "completamente. El decano Williams me lo dijo".

"¿Cómo pudiste olvidar algo tan importante?", era una pieza clave para el rompecabezas de Aino.

"Porque luego del vals se portó muy frío conmigo. Pensé que quizás lo había hecho para alimentar su arrogancia y demostrarme que no me guarda rencor", dijo la violinista completamente desanimada.

Minako sintió lástima por su amiga, "Michiru, tú no cambias. Ya te dije que no va a ceder tan fácilmente".

Volvió al tema central, "aunque es muy buena noticia saber que él pidió la beca, él quiere verte crecer profesionalmente".

"Haruka ha ayudado a muchas personas en este año", Kaio no volvería a ilusionarse.

"Pero sólo ha arriesgado su vida para salvar a una persona, y esa eres tú", Aino sabía que esa acción era la prueba suficiente del amor que Haruka sentía por su amiga.

"No lo sé, él dijo que fue una promesa", la aguamarina continuaba sin ánimos.

La ojiazul no pudo evitar reír, "Michiru, no seas tan crédula, eso fue una excusa. Mi exnovios me prometieron tantas cosas y no cumplieron ni el diez por ciento en la relación. Siempre debe haber un motor que motive a las personas a hacer las cosas. En el caso de Haruka fue el gran amor que siente por ti".

"No lo sé", Kaio se negaba a aceptarlo.

Minako giró los ojos, "deja de ser tan pesimista. Todo apunta a que Haruka aún te ama, así que no todo está perdido".

"No puedo aferrarme a algo que ya se terminó, debo seguir con mi vida", la violinista sólo quería olvidar a su viento.

Aino sabía que era inútil el tratar de convencer a su amiga, "estoy segura que el universo te dará una señal".

"La única señal que he recibido es que estos emparedados son un asco. Vayamos a otro lugar", Michiru no quería hablar más sobre su viento.

….

Por la noche.

"Un whisky por favor", solicitó la rubia.

Haruka había decidido visitar un club nocturno para así poder olvidar su mala racha en el amor.

"Aquí tienes", el bar tender le entregó el trago a la corredora.

Tenoh dio un sorbo a su bebida y observaba su entorno. No tenía ganas de interactuar con las personas, sólo quería pasar el rato en compañía de un buen trago y la música.

"Hola guapo", una chica se acercó a la rubia.

"Pierdes tu tiempo", la corredora fue cortante.

"Veo que no me recuerdas", la mujer tocó un hombro de la rubia, haciendo que ésta se girara.

"¡Tú!", Tenoh no podría olvidar ese rostro.

"Veo que no me olvidaste Haruka, soy Rei, la vecina de Michiru", la chica reveló su identidad.

"¿Cómo te atreves a hablarme luego de haber intentado arruinar mi carrera?", la corredora no olvidaba lo del video.

"¿De qué hablas?", la morena se hizo la desentendida.

"No finjas, sé que tú tomaste el video", Haruka no permitiría que se burlaran de ella.

"¡Claro que no!, yo sería incapaz. Seiya fue el que planeo todo", Hino fingió ofenderse.

En el rostro de la rubia se formó una sonrisa llena de arrogancia, "Seiya ni siquiera sabía que yo estaba ahí y curiosamente tú te encontrabas en tu departamento. Bastante sospechoso, ¿no lo crees?".

Rei se cruzó de brazos, "está bien, si fui yo". Puso una mano sobre el pecho de Haruka, "es que detesto tanto a Michiru, se cree tan perfecta y rodeada de chicos tan guapos".

La corredora soltó una carcajada, "jajaja, creo que te hace falta un examen de la vista, no es normal considerar guapo a Seiya".

Hino se acercó más, "lo digo por ti". Acarició una mejilla de la rubia, "Haruka, si tan sólo supieras la envidia que sentí al verte con esa".

Tenoh se molestó al ver la manera en que se dirigía a su sirena y la apartó de inmediato, "¡Déjame!, yo jamás podría estar con alguien que intentó arruinarme la vida".

"Michiru fue la que se encargó de todo, si ella hubiera sido honesta, nada de esto hubiera sucedido. Te recuerdo que fuiste su amante. ¿Qué clase de mujer no le da el lugar que se merece al hombre que supuestamente dice amar?, esas palabras golpearon directo al corazón de la rubia.

La corredora trató de aparentar que no le importaba, "eso ya quedó en el pasado, ahora tengo personas maravillosas a mi lado".

"Si, ya sé que tienes novia, pero no me importa, un hombre tan ocupado como tú, necesita desestresarse", Rei se abrazó al cuello de Haruka.

Tenoh se quitó a la chica de encima y la miró con desprecio, "tan bajo has caído como para humillarte en ser la amante de alguien a quien no le importas, patético". Caminó hacia otra parte del club.

Se sentó en una mesa apartada de la pista de baile, ya que deseaba estar sola.

Un mesero se acercó a su mesa, "joven Tenoh, ¿le ofrezco algo de beber?".

"Traéme una botella de whisky", Haruka sólo quería embriagarse.

"Claro", el chico partió para traer el pedido de la rubia. Minutos después regreso y le entregó la botella.

Haruka se sirvió un poco de whisky en un vaso y comenzó a beber, quería olvidarse de todo.

Debí haber sabido
Que me iría solo

No podía sacar a Michiru de su mente. Nuevamente estaba en el punto de partida.

Sirvió otro trago más y lo bebió como si fuera agua, todo en un intento de liberar sus pensamientos.

Éramos una pareja
Pero te vi ahí
Fue demasiado como para soportarlo
Eras mi vida, pero la vida está lejos de ser justa

"Michiru, ¿por qué no pudiste hacer las cosas bien desde el inicio?", su corazón jamás comprendería.

"¿Por qué yo tuve pagar el precio de tus acciones?", se sentía como una víctima más de los errores de su sirena.

Tomó un trago seguido de otro, necesitaba relajarse.

¿Fui estúpido al amarte?
¿Fui imprudente al ayudarte?

"¿Por qué tuve que ayudarte ese día?, ¿por qué decidí besarte?, ¿por qué la estúpida de Minako tuvo que invitarte al evento de carreras?", quería dejar de sentir, dejar de amar a su sirena.

"Tenías mal mi número celular, era una señal. El universo quería protegerme de ti, pero tú te aferraste al deseo de volverme a ver", no dejada de lamentarse.

"Si tan sólo hubiera sabido que bailaríamos ese vals, jamás le hubiera dicho al señor Williams que te diera la beca", se dio cuenta que el destino la estaba saboteando.

"Yo era tan feliz con Makoto, pero tenías que cruzarte nuevamente en mi camino. Y ese maldito impulso que me obligó a protegerte", o quizás era su corazón el que estaba estropeando sus planes.

La botella de whisky ya se encontraba por la mitad. Al parecer no estaba dando resultado su plan.

Que me enamoré de una mentira
Tú nunca estuviste de mi lado
Me engañas una vez, me engañas dos veces

"Desde el inicio fuiste una cobarde que me mintió en la cara, no tuviste el valor de decirme que tenías novio", no podía olvidar los errores de su sirena.

"No fuiste capaz de luchar por nuestro amor, de arriesgar para demostrarle a tus padres que se equivocaban. Me mandaste a la hoguera sin pruebas y dejaste que ardiera en el infierno, siendo consumido por las llamas de tus acciones", continuaba sintiendo rencor por las traiciones que había recibido de la aguamarina.

¿Eres la muerte o el paraíso?

"Tú fuiste mi verdugo", comenzaba a dudar si Michiru era su felicidad o una maldición con la que debía cargar toda su vida.

Una chica reconoció a Tenoh, le tomó una fotografía y se la envió a un contacto. Segundos después recibió una llamada, "Si, es Haruka. No te preocupes, yo lo vigilo".

Minutos más tarde una chica apareció en el lugar, "¿en dónde está?".

La otra chica le señaló una mesa, "ahí".

"Muchas gracias Sakura", partió en dirección a la mesa de la corredora. "¡Haruka!".

"Preciosa", apenas pudo pronunciar la rubia.

"Mírate, estás ebrio", se trataba de Makoto.

"Estoy bien", Tenoh apenas podía mantenerse en pie.

"Estas hecho un desastre", la castaña trató de acomodar el desaliñado estado de la rubia.

Haruka sacó las llaves de su motocicleta del bolsillo de su chaqueta.

Kino inmediatamente le quitó las llaves, "no, ni se te ocurra manejar en ese estado".

"Ya me voy", la corredora no estaba en su mejor juicio.

"No seas terco, te llevaré a casa", la castaña ayudó a Haruka pasando uno de sus brazos alrededor de su cuello.

Salieron del lugar, llegaron a un vehículo y Makoto acostó a la rubia en los asientos traseros.

"¿A dónde vamos?", Haruka estaba desconectada del mundo real.

"Necesitas descansar", la castaña se abrochó el cinturón de seguridad y puso en marcha el auto.

"Qué bonito auto, ¿es tuyo?", Tenoh comenzó a hacer preguntas sin sentido.

"Haruka, tú me lo regalaste hace un mes", Makoto tuvo que refrescar los recuerdos de la rubia.

En segundos la corredora se había quedado dormida.

Kino suspiró, "todo esto es mi culpa".

Luego de un rato, el vehículo aparcó en el estacionamiento de un edificio que se encontraba en la mejor zona de Tokio.

Kino volvió a sacar fuerzas para ayudar a Haruka, subieron al elevador y finalmente ingresaron a un departamento.

Recostó a la rubia sobre la cama, le quitó los zapatos y la cubrió con una manta.

Sintió mucha ternura al verla dormir nuevamente en su cama, por lo que se acercó a acariciar sus mejillas. No pudo contener sus impulsos y terminó dándole un beso en los labios.

Jamás imaginó que la reacción de Tenoh sería tomarla por la cintura y continuar con el beso.

"Haruka", Makoto no quería que la rubia cometiera un error a causa del alcohol.

"Shh, no pienses, sólo déjate llevar", la corredora quería saciar sus ganas.

La castaña no pudo evitar caer ante la tentación y el deseo, aferrándose a la espalda de la rubia, "hazme tuya".

…..

Al día siguiente.

Haruka despertaba con un terrible dolor de cabeza, "¿Qué fue lo que pasó?".

Miró a su costado derecho y vio la figura de la castaña, "Makoto".

Se levantó con total cuidado para no despertarla.

Revisó su celular y recordó algo al ver su fondo de pantalla, "Hotaru". Tenía una fotografía de la pequeña en la pantalla de su móvil.

"Carajo, lo olvidé por completo", le había prometido a Tomoe llevarla al parque.

Agarró su ropa del suelo y se vistió, le hubiera gustado tomar una ducha, pero tenía que Makoto despertara y no quería causar más problemas.

Tomó una nota adhesiva y un bolígrafo para escribir un pequeño mensaje:

Mi dulce algodón de azúcar:

Discúlpame por lo de ayer, al parecer jamás dejé de ser un desastre.

P.D. No me arrepiento de este último encuentro.

Tenoh.

Encontró las llaves de su motocicleta en una mesita que se encontraba cerca de la entrada principal, pero era en vano, ya que su vehículo no estaba en ese lugar.

Guardó su celular y su billetera, partiendo del lugar.

Tenía algunos pendientes que debía realizar antes de ir por la pequeña Hotaru.

….

Por la tarde.

"Aun no entiendo como pude aceptar su invitación", Michiru se encontraba sentada en una banca en compañía de su amiga.

"Porque son tus padres y los quieres", era lógico para Minako.

"Eso es verdad, aunque realmente no sé si ellos me quieren", la aguamarina dudaba del amor de sus padres hacia ella.

Aino giró los ojos, "eres su única hija, obviamente te aman mucho. Solamente que es complicado para ellos verte con el bombón de Haruka, ya que él se desenvuelve en un entorno que desconocen y lo único que les permite conocer un poco acerca de ese mundo, es la prensa y no es una muy buena referencia".

Kaio se cruzó de brazos, "no deberían dejarse llevar por los prejuicios, ni siquiera pudieron darle una oportunidad".

La ojiazul sería objetiva, "no quiero que pienses que los estoy defendiendo, pero creo que no debe ser fácil para ellos ver a su hija salir con un chico que es una figura pública con fama de mujeriego y golpeador".

"Pero ni siquiera quisieron escucharme, yo podía contarles sobre la verdadera personalidad de Haruka", Michiru no aceptaría razones.

Minako suspiró, "quizás pensaron que tu juicio se estaba viendo nublado por tus sentimientos hacia Haruka".

"Pues que poca confianza me tuvieron", la aguamarina se ofendió.

Aino acarició su barbilla, "en eso tienes razón. El problema se originó por una mala comunicación y falta de confianza".

"MIchiru", era la voz del señor Kaio.

"Hola papá", la aguamarina le dio un abrazo a su padre.

"Hola hija", Umiko saludó con timidez.

"Hola", la violinista continuaba molesta con su madre. "¿Para qué querían verme?", preguntó cortante.

Masaru tomó las manos de su hija, "queríamos hablar contigo".

"No hay nada que hablar", la aguamarina se negó.

"Michiru, por favor", suplicó el señor Kaio.

La violinista miró al hombre, "papá, sé que cuento contigo, pero no con mamá".

"Hija, entiendo que estés molesta con tu madre, pero por favor escúchala. Yo también cometí errores, juzgué a Haruka sin conocerlo y sé que de algún modo te presioné a regresar con Seiya cuando te pedí que le dieras una segunda oportunidad, no debí dejarme convencer por tu madre".

La aguamarina enfureció, "¡así que mamá te convenció para que me dijeras que le diera una segunda oportunidad!, vaya, no terminan las sorpresas".

"Michiru, por favor perdóname", Umiko parecía estar arrepentida.

"¿De verdad crees que es así de fácil?, ¿acaso no te das cuenta de todo el daño que has hecho?", la violinista no podía perdonar a su madre.

"Sé que cometí un error", la señora Kaio aceptaba su culpa.

"¡¿Un error?! ¡Me arruinaste la vida!", la paciencia de Michiru se agotó.

"Hija, entiendo que te duela, pero sólo es una decepción amorosa, no es para tanto", para Umiko su hija estaba exagerando.

"Así que para ti todo esto es un número de una niña caprichosa", la violinista estaba muy ofendida.

"No a tal punto, pero creo que es mucho drama por un chico", la señora Kaio pensaba que se trataba de un amor pasajero.

Michiru apretó los puños, "ni siquiera sabes lo que siento por Haruka. ¿Te parece poco que haya arriesgado su vida por mí?".

"Hija, es obvio que ese muchacho lo hizo para quedar como un héroe ante los medios", Umiko continuaba creyendo en los prejuicios.

La aguamarina se sintió muy frustrada, "no entiendo para qué vienes a pedir perdón si no has cambiado". Derramó unas cuantas lágrimas, "¿de qué le serviría ser un héroe si lo hubieran matado?".

Umiko giró los ojos, "hay famosos que valen más muertos que vivos".

Michiru limpió su rostro, "no puedo creer que seas mi madre".

Masaru negó con la cabeza, estaba decepcionado de su esposa.

Minako vio un rostro que se le hizo familiar, "miren, es Haruka".

La aguamarina volteó instintivamente.

Tenoh se encontraba dando un paseo en compañía de la pequeña Hotaru. Se habían detenido a comprar un helado.

"Vayamos a saludarlo", Aino hizo una curiosa propuesta.

"Minako, ¿qué pasó con eso de evadir su presencia?", Michiru era consciente de que debía permanecer lejos de su viento para poder superarlo.

La ojiazul le dio un codazo a su amiga y dijo entre dientes, "tenemos que aprovechar que está solo, no veo a su novia".

La aguamarina comprendió la estrategia de su amiga, "tienes razón".

"Los veré luego", se despidió de sus padres de forma tajante.

"Dos helados de chocolate, por favor", pidió la rubia al hombre de los helados.

"Claro", el sujeto procedió a servir el helado.

"Un helado de chocolate para la pequeña Hotaru", la rubia le entregó su helado. Posteriormente recibió el suyo y pagó por los alimentos.

Padre e hija tomaron asiento en una pequeña banca del parque.

"Papá, te quiero", la pequeña le agradeció a la rubia por el helado.

"Yo también te quiero Hime-chan", Tenoh abrazó a su hija.

"¿Te gustó tu helado?", preguntó al ver a Hotaru con las mejillas sucias.

"Si", respondió Tomoe con mucha felicidad.

La corredora sacó un pañuelo para limpiar a su hija.

"Hola Haruka", la ojiazul se acercó a saludar a la rubia.

"¿Qué tal, Minako?", la corredora identificó la voz y saludó sin mirar, ya que le estaba limpiando la boca a Tomoe.

Después de lo que pasó a nadie le importó nuestro amor
Seguro hay otros nuevos
Después de lo que pasó pensamos que todo terminó

"Hola Haruka", pronunció la aguamarina.

Tenoh dejó caer su helado al escuchar la voz de su sirena.

La rubia tragó saliva y alzó su rostro para ver a la violinista, "Michiru".

Y sabes bien que se agitó tu corazón
En el momento que cruzamos la mirada
Sabes que tu respiración se aceleró
Y que de nuevo nació en tu alma la ilusión

Sus miradas se cruzaron, haciendo una conexión especial en sus corazones.

"¿Cómo se llamaba esta hermosa niña?", Kaio buscó una excusa para disimular sus sentimientos.

"Su nombre es Hotaru", respondió Haruka con una sonrisa.

"Hola Hotaru", Michiru acarició los cabellos negros.

"Mamá", Tomoe posó sus enormes ojos púrpura sobre la aguamarina.

La corredora rió con nerviosismo, "no Hotaru, ella no es tu mamá".

Pero yo aún siento ese fuego en mi interior
Porque esa flama no fue del todo apagada
Porque creíamos que había muerto aquél amor
Pero sólo durmió y ahora despertó

Minako cubrió su boca para tratar de ocultar su risa, "es una niña muy tierna".

"Es una pequeña muy ocurrente", Haruka estaba viviendo un momento incómodo.

"Pero ya sabes lo que dicen, los niños siempre dicen la verdad", Aino se encogió de hombros.

A la rubia se le subieron los colores a la cabeza, "pues…".

Michiru tampoco pudo evitar sonrojarse.

"Y… ¿En dónde está tu novia?", Minako preguntó sin pena.

"¿No es obvio?, en la cafetería", respondió con tono arrogante. Debía disimular.

"Pues para mí no es obvio porque no soy su amiga", respondió Aino de forma desafiante.

Cuando me miras, lo puedo ver
Que aun sientes algo, cuando me ves

"¿Puedo cargarla?", Michiru rompió el silencio con una interesante petición.

Tenoh jamás se imaginó que su sirena quisiera tener a la pequeña Hotaru en sus brazos, "adelante".

Kaio se acercó a Tomoe y la alzó con delicadeza, "eres una niña muy linda".

"Parece que se activó tu instinto maternal", Minako no pudo evitar comentar.

"Mamá", Hotaru abrazó a la aguamarina.

Haruka se puso de pie y tomó a la pequeña entre sus brazos, "no Hotaru".

Vio su reloj, "mira la hora, ya debemos irnos".

Antes de partir, hizo un comentario dejarle en claro a su sirena que no podría arrebatarle a su hija, "despídete, Hotaru Tenoh".

Pero me acercó y tú te alejas otra vez
Y ya no sé qué hacer

Michiru sintió un enorme hueco en el corazón al escuchar esas palabras.

Toda la escena estaba siendo observada a lo lejos, por los señores Kaio.

"Deberías dejar de juzgar al muchacho, se ve que es un buen padre", Masaru había dejado los prejuicios de lado.

Umiko no respondió, se quedó reflexionando ante lo que sus ojos veían.

8 p.m.

"Entonces, ¿Haruka está disponible?", dijo una chica emocionada.

"No, Sakura", los celos se hicieron presentes en Makoto. "Su corazón ya está ocupado por alguien más", le dolía no ser el amor de su vida.

Las puertas de la cafetería se abrieron.

"Lo siento, ya cerramos", dijo Makoto.

"Hablando del rey de Roma", Sakura se dio cuenta que se trataba de la rubia.

"¡Haruka!", el corazón de Kino latió aceleradamente al ver a la corredora.

"Hola chicas", Tenoh saludó a las empeadas de la castaña.

"Makoto, ¿podemos hablar?", Haruka se mostró seria.

Kino sabía que se trataba de algo importante, "chicas, vayan a descansar, yo me encargo de cerrar".

Las chicas tomaron sus pertenencias y salieron del lugar.

"Adiós Haruka", Sakura no perdió la oportunidad de despedirse de la rubia, guiñándole un ojo.

Tenoh rió, "no cambia".

"Es una buena chica, ella fue quien me avisó que estabas en el club", recordó Makoto.

La corredora se sintió avergonzada, "lo siento".

Kino sacó un pequeño papel de su bolso, "me pareció un tierno detalle".

Haruka se ruborizó, "era lo menos que podía hacer luego de haberte preocupado por mí".

"¿De qué querías hablar?", la castaña quería saber el motivo de su visita.

"Makoto, yo quería pedirte si…", la rubia hizo una pausa, "¿podríamos ser amigos?".

"¿Qué?", a Kino le parecía absurdo.

"Entiendo que te resulte raro, pero, continuaremos trabajando juntos en el orfanato. Además, eres una persona muy especial para mí y creo que no terminamos mal", la rubia expuso sus razones.

"Haruka, no lo sé", la castaña estaba dudosa.

"Makoto, por favor", Tenoh suplicó.

"Haruka, yo te amo", para Kino era complicado ocultar sus sentimientos.

La corredora tomó las manos de la chica, "Yo también te amo".

Makoto agachó la cabeza, "tú amas a Michiru".

Tenoh suspiró, "para mí fue real todo lo que vivimos".

"Pero tu corazón jamás olvidó a Michiru, porque ella es el amor de tu vida", Kino aceptaría la realidad por más que ésta le doliera.

Haruka acarició las mejillas de la castaña, "Makoto, podemos intentarlo, por el orfanato Mugen y por Hotaru".

Kino se tomó unos minutos para pensar, "está bien".

La rubia abrazó a la chica, "muchas gracias".

Makoto puso fin a la muestra de afecto, "por cierto, Misaki me contó que piensas adoptar a Hotaru".

Tenoh rascó su cabeza, "justo era otro tema que venía a hablar contigo, pero veo que Misaki se me adelantó". Entrelazó sus manos con las de Kino, "sé que eres como una madre para Hotaru, además de que ella te quiere mucho y tú a ella, por eso no pienso alejarlas. Mi decisión de adoptarla surge porque ya no puedo permitir que la pequeña siga viviendo en el orfanato, Hotaru es mi hija, debe vivir conmigo, no en un lugar para huérfanos".

Un abrazo la tomó por sorpresa, "Haruka, eres un gran padre".

Makoto enterró su rostro en el pecho de la rubia, "sinceramente, me alegra que hayas venido. Jamás pude agradecerte por todo lo que hiciste por mí, fuiste como un ángel que me ayudó a lograr mis sueños, me hizo sentir amada, deseada y muy feliz. Muchas gracias mi pequeño gorrión".

Haruka le dio cobijo a la chica entre sus brazos, "eres una mujer maravillosa, mereces eso y más, ya que has trabajado muy duro para conseguirlo. Yo sólo fui un medio para reconocer todo tu esfuerzo, disciplina y perseverancia".

Kino quiso aspirar por última vez el olor de la rubia, "me encantas".

Tenoh sintió la respiración de la chica sobre su cuello, "no negaré que eres una mujer muy linda".

Puso sus manos sobre las caderas de la castaña y le dio un beso en los labios.

"Haruka", Makoto correspondió el beso, rodeando el cuello de la corredora con sus brazos.

"Shh, quiero sentirte", la rubia acercó a la chica contra su cuerpo.

El sonido de una puerta abriéndose las distrajo.

"Perdón", se trataba de Sakura. Había olvidado sus llaves, por lo que tuvo que regresar a la cafetería. Fue rápidamente a la cocina y salió del lugar en un segundo.

"Parece que se van a reconciliar", se sonrió a sí misma y retomó su camino.

Haruka tenía la respiración agitada, "creo que mejor voy a cerrar".

"Yo creo que esto fue una señal", concluyó la castaña.

La rubia fue a cerrar los accesos a la cafetería. "Makoto", estaba cerrando la última puerta.

"¿Si?", Kino ya no sabía que más esperar.

Haruka caminó hasta quedar frente a la chica, "me iré de la ciudad".

"¡¿Por qué?!", la castaña había quedado en shock.

Tenoh aclaró su garganta, "no estoy bien, necesito aclarar mis pensamientos y el estar aquí sólo lo empeora. Tengo que alejarme por un tiempo, antes de que cometa otra locura. SI no hubiera sido por ti, ya la habría cometido aquél día en el club".

Makoto acarició la rubia cabellera, "Haruka, la solución no es huir. No tienes porqué alejarte de todo, debes superar lo que te atormenta".

La rubia sonrió con ternura, "preciosa, no es tan sencillo. Tengo que poner mi vida en orden y para eso debo pasar un tiempo a solas y lejos de todo lo que me impide seguir. No estoy huyendo, simplemente estoy buscando un lugar en donde pueda pensar con claridad. Necesito estar bien por Hotaru, ella merece un buen padre".

Abrazó a la chica por la cintura, "tampoco es justo para ti, esas recaídas que tengo ante tus brazos, es muy egoísta de mi parte el estarte ilusionando".

Se acercó hasta quedar a unos cuantos centímetros de la boca de Makoto, "a pesar de todo esto, te reitero mi compromiso con el orfanato, no pienso abandonar el proyecto, sólo necesito un tiempo para poder rendir de manera adecuada. Tampoco dejaré de lado a Hotaru, la llamaré todos los días y estaré pendiente de lo que pudiera necesitar".

Makoto evadió el rostro de la rubia, "¿Cuándo te irás?".

"Mañana por la mañana", Tenoh ya había tomado una decisión.

Sujetó el mentón de la chica y la besó, "vine para despedirme de ti".

"Haruka, no creo que debamos…", Makoto trataba de controlar sus impulsos.

La rubia se aproximó al cuello de la castaña y comenzó a besarlo, "no pienses, sólo déjate llevar".

Kino cedió ante el deseo, "no sabes lo mucho que me fascinas".

Tenoh cargó a la chica y la recostó sobre una mesa, "quiero que me lo demuestres".

Makoto nuevamente se entregaría a la rubia, "hazme tuya".

"Haré que esta noche sea inolvidable", Tenoh dio inicio acariciando el cuerpo de la chica.

"¡Haruka!", la castaña se aferró a la espalda de la corredora.

Al siguiente día.

Tenoh guardaba parte de su ropa en una maleta, así como algunos zapatos y artículos de higiene personal.

Acomodó todo de manera perfecta, debido a su obsesión por mantener las cosas organizadas en un orden específico.

Cerró sus ojos y exhaló con fuerza, "ojalá todo hubiera sido diferente".

Se puso una cazadora negra, acomodó el reloj que llevaba sobre su muñeca izquierda, guardó su móvil y su billetera en el bolsillo interno de su chaqueta y agarró su equipaje, "hora de partir".

El par de amigas se encontraba a unos cuantos pasos de la cafetería 'Dulce Sonrisa'.

"Michiru, ¿estás segura de esto?", Minako creía que no era pertinente entrar al restaurante.

"Completamente", la aguamarina no tenía dudas.

"Muy bien, vamos", la ojiazul sujetó la mano de su amiga.

Ambas caminaron hacia la entrada y se dirigieron a su mesa de siempre.

"¿Esto es por Haruka o por los emparedados de pollo?", Aino quiso reducir un poco la tensión.

Kaio no pudo evitar reír, "obviamente por lo emparedados de pollo", dijo con sarcasmo.

"Haruka es el postre", Minako miró a su amiga con complicidad.

La aguamarina trató de esconder su rostro con su celular, "mejor ordenemos que muero de hambre".

"¡Hotaru!", la corredora alzó a la pequeña.

"¡papá!", Tomoe le sonrió a la rubia.

"Mi hermosa princesa", Haruka acarició las mejillas de su hija.

"Te quiero", la peli-negra abrazó con fuerza a su padre, como si supiera que no lo vería por algún tiempo.

Unas cuantas lágrimas corrieron por las mejillas de Tenoh, "yo también te quiero mucho Hime-chan".

Quiso permanecer abrazada a la pequeña por varios minutos, ya que era una incertidumbre el momento en que la volvería a tener entre sus brazos.

Luego de pasar unos momentos con la pequeña Hotaru, la rubia la dejó en el cuarto de juegos del orfanato y fue hacia la oficina de la directora general.

"Hola Misaki", saludó con cortesía.

"Haruka, pasa", respondió la mujer.

"Seré breve", Tenoh tenía el tiempo encima. "Me iré a Londres por un tiempo, pero seguiré en contacto contigo y con Makoto por temas referentes al orfanato y Hotaru. Cualquier cosa que necesiten estaré en total disposición".

"¡Haruka!", Misaki había sido tomada por sorpresa.

"Misaki, soy consciente de lo que dije sobre Hotaru, mi postura sigue siendo la misma, voy a adoptarla, pero necesito realizar ese viaje, es algo que me ayudará mucho. No quiero que pienses que estoy huyendo", la rubia temía ser separada de su hija.

La directora se levantó de su asiento, caminó hacia la corredora y dio unas palmadas sobre su espalda, "tranquilo, sé que quieres mucho a esa niña, sólo cuídate mucho, recuerda que Hotaru te estará esperando".

Tenoh abrazó a la directora, "muchas gracias". Posteriormente salió del lugar.

Subió a su vehículo, "el señor Williams es lo más cercano que tengo a un padre".

….

"¿no es raro?, no he visto a Haruka", Minako trataba de buscar con la mirada.

"Debe estar en la cocina", Michiru tenía la mirada fija sobre su café.

"Tendremos que recurrir al plan B", la ojiazul no se quedaría de brazos cruzados. Llamó a una mesera, "disculpa, puedes llamar a la encargada".

"Un momento por favor", la chica partió rumbo a la cocina.

"¡MInako!", Kaio creyó que su amiga estaba yendo demasiado lejos.

"¿Qué?, de una u otra manera verás a Haruka", Aino se encogió de hombros.

"Makoto, te buscan, son las chicas de la otra vez", informó la mesera.

La castaña suspiró, "gracias Sakura, yo me encargo".

Llegó a la mesa en donde era requerida su presencia, "hola chicas, ¿en qué puedo ayudarles?".

"Queremos ver a Haruka", la ojiazul no sintió pena alguna.

"¡Minako!", la aguamarina sintió demasida vergüenza por el atrevimiento de su amiga.

"Haruka no está aquí", Makoto se veía triste.

Minako golpeó la mesa con sus manos, "¡No mientas!".

"Yo no tengo porque mentir", Kino permaneció seria.

Aino notó unas pequeñas marcas en el cuello de la castaña, "me imagino que te lastimaste el cuello, o quizás te atacó un vampiro, uno llamado Haruka".

Makoto llevó una mano hacia su cuello, intentando cubrirse. Recordó lo que había hecho con la rubia la noche anterior, se ruborizó, -no tengo porque avergonzarme-, "Si, fue Haruka".

Michiru sintió una puñalada en el corazón al escuchar eso.

"¡Llama a Haruka!", exigió Minako.

Kino suspiró, "Haruka y yo terminamos".

"¡¿QUÉ?!", el par de amigas pronunció al unísono.

La castaña tomó asiento a un costado de la aguamarina, "lo que escucharon".

"¿Por qué?", Michiru se sintió egoísta de haberse alegrado por la noticia. No podía evitar sentir una pequeña esperanza en su corazón.

Makoto buscó algo en su celular. Luego de unos minutos le prestó el dispositivo a la aguamarina, poniendo play a un video.

Kaio sujetó el móvil entre sus manos y observó con atención. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo, era una grabación del día del baile.

En el video aparecían Haruka y Michiru en primera plano, bailando el vals. La resolución era muy buena, por lo que podían verse sus rostros con claridad.

La violinista llevó una mano a su boca, "Makoto, yo…puedo explicarlo". Al final del video podía verse claramente el beso que se habían dado.

Kino no parecía molesta, "Michiru, no hay nada que explicar".

"Te juro que sólo fue un beso", Kaio no quería que pensaran que era una cualquiera. "Por favor perdóname. Haruka no tuvo nada que ver", se sentía culpable.

Makoto sonrió con melancolía, "esa no fue la razón por la que terminamos, ya que ese video me lo mostró una de las chicas hace unos días".

Estaba tratando de contener el llanto, "Haruka me pidió matrimonio".

"¡¿QUÉ?!", Minako estaba estupefacta.

La castaña tenía un nudo en la garganta, "y yo tuve que rechazarlo".

"¡¿CÓMO?!, oficialmente eres la primera chica que se niega ser la esposa de un bombón como Haruka", eran demasiadas sorpresas para Aino.

Makoto comenzó a llorar, "yo amo a Haruka, pero él no me ama a mí".

Kaio no pudo evitar sentir lástima por la chica, "yo no lo creo, él se veía muy enamorado de ti, por algo te pidió matrimonio".

Kino sintió que era el momento para desahogarse, "Michiru, él te ama a ti".

"No entiendo, si lo amas, ¿por qué le dijiste que no?", cuestionó Minako.

"Porque si de verdad lo amo, tengo que dejarlo libre. Quiero que sea feliz, pero sé que a mi lado jamás lo será, y por más que trate, jamás podré ser egoísta. Su felicidad está a tu lado, Michiru", Makoto tenía el alma rota.

La aguamarina no sabía que decir, -ella es mejor que yo. Haruka, ¿por qué me amas?-.

"MIchiru, ¿sabías que Haruka fue quien le pidió al señor Williams que te otorgara la beca?", Kino haría otra confesión.

"Si, pero… ¿cómo lo sabes?", la violinista tenía conocimiento de la situación por el mismo señor Williams.

"Porque yo estuve presente en el momento en que Haruka y el señor Williams hablaron", respondió la castaña.

"Pudo hacerlo como un acto altruista, para impulsar a un músico en su carrera", a Kaio no le parecía tan relevante.

"En ese momento yo pensé lo mismo, ahora sé que jamás fue así. Siempre hubo señales, pero no quise verlas por mucho tiempo.", Makoto limpió sus lágrimas. "¿Recuerdas la pañoleta que te di?", no se quedaría con nada.

"Si", Michiru asintió con la cabeza.

Kino agachó la mirada, "el día que lo conocí la llevaba amarrada en uno de sus brazos. Aún recuerdo sus palabras de cuando le pregunté de quien era, me respondió, 'es de una persona que fue muy especial en mi vida'".

Posó sus ojos sobre los de la aguamarina, "Michiru, tú eres el amor de su vida".

"Arriesgo su vida por ti, ¿qué otra prueba más necesitas?", aceptaba su derrota.

Kaio se sintió la peor persona del mundo por haber juzgado tan mal a la castaña, "Makoto, eres una grandiosa mujer. No sabes cuánto lamento todo esto, porque admito que tú fuiste una mejor novia que yo".

"En el corazón no se manda, no se puede elegir a quien amar. El amor de Haruka te pertenece, así que lucha por él", la castaña haría lo posible por ver feliz a la rubia.

Miró la hora en la pantalla de su móvil, "pero debes darte prisa".

"¿Por qué?", el corazón de la aguamarina empezó a latir con rapidez.

"Porque su vuelo sale pronto, piensa irse a Londres", Makoto hizo la última confesión.

"¡Hay que ir al aeropuerto! ¡Ahora!", Minako se levantó de su asiento.

La castaña abrazó a Michiru, "ve a recuperarlo".

"Muchas gracias por todo Makoto", la aguamarina tomó sus cosas y salió del lugar en compañía de su amiga.

…..

Haruka se encontraba sentada en uno de los asientos de la sala de espera, observando en las pantallas si su vuelo era el siguiente.

Su mente no dejaba de dar vueltas, pensaba en Makoto, en Michiru y en Hotaru, volviéndose un torbellino.

"Ya quiero estar en Londres", deseaba que su plan diera resultado y pudiera volver a su vida normal.

Entró a su galería de imágenes y empezó a ver fotografías de la pequeña Hotaru, "tú serás mi luz en esta travesía".

Michiru y Minako llegaban al aeropuerto.

Eres una luz que es lo suficientemente fuerte para encontrarme, para cegarme

"Es muy grande, ¿cómo vamos a encontrarlo?", dijo la aguamarina al ver el enorme lugar.

"Tú ve por allá y yo iré en aquella dirección", Aino tuvo que pensar rápido. "Si veo a Haruka te llamaré", se retiró a paso apresurado.

Desearía haber sido lo suficientemente fuerte

Para darme cuenta antes de que te fueras

Para verlo mientras la luz estaba encendida

Kaio tenía el cuerpo lleno de adrenalina, estaba por perder a su viento para siempre.

Corría de un lado a otro sin descanso, lo único que le importaba era encontrar a la rubia.

Buscaba con la mirada entre los cientos de personas, pareciendo una tarea casi imposible de lograr.

Nadie me entiende como tú

Mentes resonantes que se hacen realidad

Minako se encontraba en buena condición física gracias a la danza, manteniendo un ritmo constante en su búsqueda.

"¡Haruka!, ¡Haruka!", gritaba mientras corría.

No le importaba lo que tuviera que hacer para encontrar al amor de su amiga.

Vio una figura muy similar a la de la rubia, por lo que no dudó en acercarse, "¿Haruka?".

El hombre volteó con extrañeza, "no".

"Lo siento", Minako se disculpó y continuó buscando.

Tú eres la luz que me guiará

El vuelo de Tenoh era el próximo en despegar.

La corredora se dio cuenta del aviso, por lo que comenzó a preparar su documentación en mano.

Se puso de pie, colgó en uno de sus hombros una pequeña maleta deportiva.

En una mano llevaba su pasaporte con el pase de abordaje, y con la otra arrastraba su equipaje.

Me provocas ataques de histeria

La aguamarina ya no podía más, su cuerpo ya no respondía, estaba exhausta.

Descansó unos segundos apoyando sus manos sobre sus rodillas, intentando regular su respiración.

Alzó su mirada, y, como si se tratase de una señal del destino, logró ver a la rubia a lo lejos.

"¡Haruka!, ¡Haruka!", intentó gritar con el poco aire que tenía, pero era inútil.

Sus piernas temblaban, pero no le importó, usaría sus últimas energías para llegar con su viento.

"¡Haruka!", continuaba llamándola a cada paso que daba.

Tenoh logró escuchar la voz de su sirena, -debo estar alucinando-.

Frotó sus cienes al volverla a escuchar, -estoy delirando, ¿será esquizofrenia?-

Nuevamente volvió a escuchar que la aguamarina la llamaba, "no estoy bien".

Giró su cabeza, como si una fuerza desconocida la hubiera obligado. Entonces pudo dárse cuenta que no estaba loca, que su sirena se encontraba a unos cuantos pasos y que la estaba llamando.

Abandonó la fila para abordar y fue hasta donde estaba la violinista, "Michiru".

"Haruka", apenas pudo pronunciar Kaio, ya no daba más.

"¿Qué haces aquí?, ¿Cómo me encontraste?", la rubia estaba sorprendida.

"Makoto", la aguamarina seguía muy agitada.

"¿Makoto?", la corredora no entendía el papel de su ex novia en todo esto.

Michiru recordó algo y sacó un pequeño pedazo de tela de su bolso, entregándoselo a la rubia.

"¿De dónde lo sacaste?", Haruka no podía creerlo, era la pañoleta que ella había guardado hace tiempo.

"Makoto me lo dio, ella me dijo que te irías", la violinista recobraba el aliento.

"Pero…", todo estaba resultando muy confuso para Tenoh.

Kaio se aferró a la rubia en un abrazo, "Haruka, por favor no te vayas".

"Michiru", la corredora no sabía que decir.

"Haruka, yo te amo", la aguamarina haría lo posible por recuperar a su viento.

"¿Y Seiya?", Tenoh recordó al moreno.

"Seiya y yo terminamos. Me propuso matrimonio y yo lo rechacé", reveló Kaio. "Ahí me di cuenta que todo este tiempo fui una tonta, que me equivoqué y que eres el amor de mi vida", lucharía por su amor.

"¿Qué pasó con tus padres?", la rubia continuaba desconfiando.

La aguamarina comenzó a llorar de impotencia, "Haruka, no me importan mis padres, ni mi carrera, nada me importa si no estás a mi lado. ¡Yo te amo!, ¡te necesito conmigo!, podemos volver a…".

Tenoh comenzó a ver que su sirena se desvanecía, "¡Michiru!". Logró agarrarla entre sus brazos.

Sintió vibrar el celular de Michiru. Respondió al ver el contacto, "Minako, te veo en la entrada principal. Michiru se acaba de desmayar". Cortó la llamada.

Cargó a su sirena y caminó hasta el lugar indicado.

"¿Qué le pasó?", Aino estaba preocupada por su amiga.

"No lo sé, estábamos hablando y se desmayó. Se veía muy cansada, supongo que su cuerpo no resistió tanto desgaste", Haruka tenía una teoría.

"Hay que llevarla con Ami", la ojiazul rápidamente pensó su amiga que era médico.

"Claro", la rubia confiaba en la doctora Mizuno.

Llegaron al vehículo de Tenoh, recostando a la aguamarina en los asientos traseros, "vas a estar bien preciosa", le dio un tierno beso en la frente.

Hospital General de Tokio

Haruka y Minako aguardaban en una sala de espera, ya que aún no tenían noticias sobre la aguamarina.

"¡Es verdad!", Aino había recordado algo.

"¿Qué sucede?", la rubia ya no quería más sorpresas.

"Hoy tenemos una reunión con el director del instituto", la ojiazul tenía un compromiso laborar.

"Debo irme, avísame cuando sepas algo sobre Michiru", Minako tomó su bolso y se fue.

Haruka sólo asintió con la cabeza.

Cada minuto que pasaba le parecía una eternidad, movía sus manos con inquietud, no quería que nada malo le pasara a su sirena.

La espera terminó al ver la presencia de la peli-azul.

"Doctora Mizuno, ¿cómo está Michiru?", no tardó en preguntar por el estado de la aguamarina.

"Michiru se encuentra bien", Ami esbozó una sonrisa.

"¿Qué es lo que tiene?", Haruka no dejó de preocuparse por su sirena.

"No es nada grave, todo lo contrario", Mizuno parecía feliz.

"¿Cómo?", Tenoh no entendió a qué se refería Ami.

"Michiru está embarazada", Mizuno develó el diagnóstico clínico de la aguamarina.

"¡¿QUÉ?!", Haruka se había quedado en completo estado de shock.

CONTINUARÁ:

NOTAS:

Yo sé que quizás pensaron que se iba a quedar con Makoto, pero no, Michiru x Haruka por siempre jajaja 7u7.

Creo que no me demoré tanto en actualizar jejeje, espero subir pronto el próximo capítulo.

Adoro leer sus reviews, recuerden que sus comentarios siempre me ayudan y me motivan.

Como siempre, les agradezco su tiempo para leer este capítulo.

Saludos para todos :)