Hola chicos, les traigo un nuevo capitulo. Lamento la tardanza, pero las clases en línea y el trabajo no me dejan tiempo para escribir, en especial filosofía de la historia. Esa materia si que me hace parir chayotes. Además, no sé que pasó con la página web de fanfiction, que me marcaba error 404. ¿A ustedes les pasó lo mismo?
Pero bueno, pronto serán las vacaciones de navidad y espero poder descansar y escribirr.
Por el momento, disfruten de este capitulo.
Capitulo 24.
-¡Wee now kong bantha poodoo.!
Ahsoka solo pudo rodar los ojos y dejar pasar la maldición número...eh ¿35?, bueno ya había perdido la cuenta de cuantas maldiciones había dicho su ex-maestro durante la carrera.
-¡Kava do u hagwa stuka da. Sa noleeya do face kriff !
Durante sus años en las guerras clon, Ahsoka había aprendido sobre los gustos de Anakin, como el volar, (aunque casi todas la naves que conducía terminaban echas añicos) la mecánica (cosa que compartían mucho en común) y por encima de todo las carreras de vainas.
En los pocos tiempos libres que Ahsoka llegaba a tener, veía junto con Anakin las carreras de pods transmitidas en la holored y siempre en todos los eventos él mostraba demasiada emoción, tanta que Obi-Wan lo reprendía varias veces por dejar escapar una que otra palabrota y peor aun si ella se encontraba cerca. Además de eso, también podía detectar en él un sentimiento de nostalgia al ver la competencia. Y ahora que no estaba Obi-Wan para regañarlo, el castaño se dejó llevar por la emoción.
Un vehículo salió de la pista y se estrelló contra la reja de seguridad que protegía al publico en las gradas. El piloto salió del pod envuelto en llamas y el personal de seguridad corrió detrás de él con extintores en mano para apagar el fuego. El publico gritó y se rió por lo sucedido.
-Él es un idiota – dijo Anakin tomando asiento junto a Ahsoka - Olvidó disminuir la velocidad en la curva, si no lo hace los motores tienden a descontrolarse.
-Error de principiante – dijo Ahsoka sin para de observar al piloto en llamas – Me preguntó que se sentirá estar en una carrera.
-Es algo único -contestó el castaño captando la completa atención de la togruta -Cuando estas en la carrera por un momento olvidas lo que hay a tu alrededor, olvidas que la gente te esta gritando, olvidas que hay conductores chocando detrás de ti, olvidas que eres un esclavo. Solamente eres tú y el vehículo convertidos en uno solo.
Ahsoka miró sorprendida a su ex-maestro, sus ojos estaban enfocados en la carrera, pero en su mente se podía advertir que rememoraba algo.
-¿Cómo sabes eso? -preguntó ella sin poder detener su curiosidad.
Anakin la miró por unos segundos, dudando en contarle, pero sabía que no podía ocultarle aquella información, además le hacía sentir orgulloso.
-Hace años yo participé en una carrera – dijo al final.
-¡Qué! - dijo Ahsoka asombrada - ¡Espera! ¿Qué no se suponía que los humanos no podían participar?
-Pueden participar – contestó él cruzándose de brazos – Pero la mayoría no puede mantener el ritmo de los demás corredores. Fue entonces que un día tuve a sustituir a uno de los corredores de Watto.
Anakin pudo advertir como su ex-padawan abría los ojos y le imploraba por una mayor explicación, una que no le iba a negar.
-Un día Watto estaba furioso, ya que su corredor estrella había sido asesinado en una riña la noche anterior, dejándolo así sin piloto para la competencia. No sé si fue mala suerte, coincidencia o destino, pero de un momento a otro pase de estar reparando unos droides a participar en la carrera de vainas. Tenía en aquel entonces creo que siete u ocho años. He de confesar que nunca terminé una carrera, siempre acaba estrellado.
-Eso explica porque todas las naves que vuelas terminan estrelladas – dijo Ahsoka dejando escapar una risa. Anakin al oír eso fingió ofenderse y prosiguió con su relato.
-No fue hasta los nueve años que pude terminar una carrera. Fue la primera carrera que gané y fue la que me dio mi libertad.
Ahsoka llevó la vista hacia el suelo, era consciente, gracias al maestro Obi-Wan de que Anakin había pasado parte de su infancia como esclavo, pero los detalles de como se libró de esa vida, eran todavía desconocidas para ella, hasta ahora.
La última vuelta se dio, y el primer lugar lo había obtenido el favorito de todos: Sebulba. Esa sabandija, para sorpresa de Anakin aun seguía con vida y aun competía. Recordaba que la última vez en la que se vieron fue cuando él desobedeció a su maestro a los quince años y entró sin su aprobación a una carrera de vainas en donde por supuesto ese Dug estaba inscrito.
Ignorando su rencor por el alíen, Anakin llevó a Ahsoka a la sala de fama de la pista. El salón era bastante grande, el material que predominaba era al parecer algún tipo de marfil y por todos lados se podían apreciar varias cuadros colgados en las paredes, al igual que varios estantes con partes de pods.
Ahsoka admiró el lugar fascinada, sin duda allí había mucha historia sobre las carreras de vainas, pero lo que la dejó estupefacta fue que a mitad del lugar, sobre la blanca pared se encontraba la foto de un niño pequeño siendo cargado en hombros por un hombre de cabello largo y barba.
El niño tenía el pelo rubio y los ojos azules, la mitad inferior de su cara estaba cubierta de tierra y suciedad, pero eso parecía no importarle, pues la felicidad que mostraba era aun mayor.
"Se parece a Luke" Pensó Ahsoka al analizar esa imagen, aunque eso lo hizo aun lado al ver al hombre que cargaba al niño, el cual le resultaba muy familiar. Lentamente bajo la mirada hasta una pequeña placa situada debajo de la foto.
Anakin Skywalker
El primer humano en ganar una carrera.
Con tan solo nueve años de edad.
Al leer eso, Ahsoka quedó perpleja y su mente le dio sentido a todo. El niño era su maestro y el hombre que lo cargaba era nada más y menos que Qui-Gon Jinn. Sabía de él por haber leído algunas de sus misiones más importantes, además de que cuando conoció a Dooku por primera vez, tuvo curiosidad acerca de su vida como jedi, descubriendo en el camino que Qui-Gon había sido su padawan.
Era curioso como la fuerza unía los caminos de todos.
-Vaya Skywito – dijo Ahsoka volteándolo a ver – Hay mucho de ti que no conozco.
Anakin dejó escapar una risa.
-Y aún falta mucho.
La togruta iba a responder cuando súbitamente sintió la fuerza arremolinarse a su alrededor. De nuevo volvía a sentir esa alarma constante en su cabeza ¿Qué no iba a parar nunca?
-¿Todo bien? -le cuestionó Anakin al percibir el cambio.
-Si, estoy bien -mintió ella – Es de nuevo la fuerza, me dice que tenga cuidado, pero no me dice de que. Aveces la odio por eso.
Anakin procurando ocultar su lado oscuro, decidió que ya habían pasado mucho tiempo en la sala de recuerdos. Admitía que le hacía sentir bien el recordar sus días como corredor, pero de inmediato el dolor y sufrimiento volvían a él como si se tratase de un cuchillo.
-Será mejor que nos encontremos con ese tipo Han – dijo Anakin – Falta poco para que se cumplan las dos horas.
Estando de acuerdo, Ahsoka caminó junto con el castaño a la salida del lugar y una vez estando a fuera se reunieron con R2, quien había decidido esperarlos afuera de la pista.
Los tres fijaron rumbo a los hangares cuando...
-¡JAMÁS VOY A VOLVER! -gritó un hombre de apariencia famélica -¡PREFIERO MORIR ANTES QUE VOLVER A LAS MINAS!
El hombre estaba muy delgado, llevaba un pantalón desgarrado y sucio, y no llevaba zapatos puestos. Se hallaba muy alterado y corría desesperado esquivando los puestos y a las personas.
Ahsoka quiso ir a por él y brindarle un poco de ayuda, pero sus intenciones fueron truncadas debido a que su ex-maestro le había sujetado el brazo para detenerla.
-Aguarda – dijo él.
-Necesita ayuda -replicó ella.
Justo en ese momento un par de hombres de piel oscura y escamosa surgieron detrás del hombre famélico, uno de ellos en particular sujetaba en su mano derecha un pequeño dispositivo semejante a un...
-¡Detonador! -dijo Ahsoka.
Y en un abrir y cerrar de ojos el hombre que huía por su vida estalló en medio de la plaza en varios pedazos.
Anakin se llevó inconsciente una mano al inició de su columna vertebral, mientras que Ahsoka miraba conmocionada el lugar donde hacia a penas unos segundos estaba parado el hombre.
-¡Qué esto les sirva de ejemplo para aquellos esclavos que quieran escapar! - dijo uno de los hombres de piel escamosa antes de retirarse.
A los pocos minutos, la gente que había presenciado la explosión volvió retomar sus actividades como si nada de lo ocurrido anteriormente hubiera pasado. Cosa que molestó a la togruta.
-¿Pero... cómo...? - balbuceó ella aun procesando lo visto.
-Todos lo esclavos tienen un chip debajo de su piel – contestó Anakin – Así sus amos pueden detectarlos si tratan de escapar.
Ahora ya entendía perfectamente el porque Anakin no hablaba de sus días como esclavo, debía ser horrible el vivir todos los días con el riesgo de que tu amo te haga estallar en muchos pedazos.
-Vámonos -dijo Anakin tomándola suavemente de la mano y caminando lejos de la zona. Con solo el tacto, la togruta pudo percibir un ligero temblor por parte del castaño y por medio de la fuerza buscó darle un poco de confort.
-Y con eso han sido siete – dijo alguien cerca de los ex-jedi -Me deben cinco wupiupi.
Ahsoka sintió las ganas de ir a golpear al sujeto que se burlaba de la vida del pobre hombre que había explotado, pero la mano de su ex-maestro sobre su hombro le hizo recordar que no estaban ahí para hacer un poco de justicia. Tenía que recordar su misión, ir a la base rebelde y reunirse con Bail antes de que a este le diera un infarto de la preocupación.
Sin más los dos ex-jedi y el droide astro mecánico se dirigieron rumbo al puerto espacial.
Anakin no decía nada, su vista estaba al frente en el camino, no obstante sus sentidos estaban alerta. De nuevo podía sentirlo, alguien los estaba siguiendo y al parecer tenía compañía.
-Anakin - dijo Ahsoka mirándolo de reojo. Ella también lo había percibido.
-Artoo -dijo Anakin - Ve a buscar al capitán Solo y dile que nos demoraremos un rato.
El droide emitió un sonido de asentimiento y desapareció entre toda la multitud de la plaza.
-Creo que son dos - dijo Ahsoka siguiendo caminando como si nada - Me es difícil percibirlo con la fuerza gritandome que tenga cuidado.
Anakin se detuvo en medio de la plaza, cerró los ojos e invocó un poco el lado oscuro, lo suficiente para evitar ser detectado por la togruta. Pudo sentir toda la fuerza viva del planeta, cada persona que estaba a su alrededor y lejos, las conversaciones, los animales, todo estaba conectado y en armonía. Sin embargo, había algo más.
Logró captar en efecto dos seres, estos destacaban de entre todos debido a que emanaban una energía muy familiar para él, oscura.
Permaneció aun con los ojos cerrados y se enfocó más en la zona donde se encontraba. Detrás de él, escondido entre los puestos de chatarra había una persona encapuchada, lo veía un poco borroso, pero no había duda de que ahí estaba. La otra presencia se hallaba a su izquierda y se movía hacía ellos a discreción.
"¿Te estas divirtiendo Lord Vader?"
Anakin abrió los ojos. No podía ser posible, la voz, la voz era de Sidious y eso solo significaba una cosa: Que ya sabía de su escape.
¡KRIFF!.
Eso no era bueno, para nada bueno.
Y menos aun con las dos presencias oscuras detrás de él, porque era seguro de que su maestro las había enviado a por él.
-Ahsoka - dijo Anakin - ¡Corre!
Ambos ex-jedi sin decir más comenzaron a correr entre el gentío sin importarles si empujaban a alguien en el camino. Su meta era llegar al hangar y subir al Halcón Milenario antes de ser apresados.
Las personas encapuchadas también comenzaron a ir tras ellos.
-¡Skywito, por allá! - dijo Ahsoka señalando una pila de cajas.
Usando la fuerza, Anakin y Ahsoka saltaron entre las cajas hasta posarse sobre el techo de una de las casas. De ese modo podrían correr sin problemas. Sin embargo los encapuchados también consiguieron subir al techo y cerrarles el paso.
Ahsoka activó sus sables de luz y encaró al extraño frente a ella, mientras que el Lord Sith apuntaba su bláster hacia el encapuchado de su lado.
Fue entonces que el sonido de la activación de otros sables se escuchó, pero estos eran de color rojo.
-Jamás pensé que dos de los jedi más buscados se hallarán en esta bola de tierra - dijo el encapuchado que encaraba a Anakin. Su voz era grave, lo que daba a entender que era un hombre.
-De seguro el Emperador nos dará una buena recompensa por sus cabezas - dijo ahora la que encaraba a Ahsoka, cuya voz era femenina.
-Recuerda que el emperador quiere al menos vivo al hombre.
-En ese caso, mataré a la togruta. Será un trabajo fácil.
No había duda, los encapuchados eran Inquisidores.
-Ustedes se equivocan - dijo Ahsoka retadoramente - No saben con quienes se están metiendo.
La adepta al lado oscuro se quitó su capa, mostrando que debajo de ella llevaba una armadura de color negro, además de que un caso triangular cubría su cabeza y nuca. Lo único que mostraba a la luz era su cara, la cual era de un tono amarillo.
Frunciendo el seño hacia la togruta, levantó su sable de luz carmesí y se puso en posición de ataque.
Sin perder más el tiempo, Ahsoka corrió hacia su oponente y comenzó a chocar sus sables con los de la inquisidora. El sable de la inquisidora tenía un diseño curioso, ya que este poseía do hojas unidad por un mango circular, el cual podía girar con bastante rapidez.
Mientras tanto el rival de Anakin, imitó a su compañera y se quitó su capa, dejando a la vista su armadura negra, solo que a diferencia de la chica, él llevaba un casco más alargado y su piel era de un tono verdoso.
-Será mejor que te rindas - dijo el inquisidor levantando su sable carmesí idéntico al de su pareja -Harías más fáciles las cosas.
-Prefiero hacerlas más difíciles - contestó Anakin al mismo tiempo que disparaba su bláster hacia el inquisidor. Aunque esto no sirvió de mucho, ya que sus disparos fueron bloqueados fácilmente.
Kriff, en esos momento era cuando deseaba tener su sable en mano.
El inquisidor se acercó hacia Anakin haciendo girar sus sables de luz, el castaño para evitarlo se agachó y usando la fuerza lo empujó lejos de él. Necesitaba un arma, no importa cual fuera.
Del otro lado del techo Ahsoka seguía luchando sin parar con la inquisidora. Con una patada giratoria al estómago, logró hacer que su rival perdiera un poco el equilibrio, dándole el tiempo suficiente para que con sus sables de luz blanco lograra cortar el mango de los sables giratorios, separándolos.
-Creo que las cosas se emparejan - dijo Ahsoka esbozando una sonrisa burlona.
-Me las pagarás - exclamó la inquisidora volviendo a atacar.
El inquisidor había acorralado a Anakin en la orilla del techo. Este estaba sin armas y desesperadamente buscaba algo que le sirviera mientras que por décima vez evitaba perder la cabeza de un tajo. Hasta que un curioso objeto que se hallaba sobre el suelo de un puesto cruzando la calle captó su atención.
Invocando a la fuerza, Anakin hizo traer el objeto hacia él, pero ese momento de distracción le costó una herida en el brazo izquierdo causada por el inquisidor.
-Me ordenaron llevarte vivo, jedi - dijo el inquisidor con actitud imponente - Pero no me dijeron que tenía que ser de una sola pieza.
Anakin no dijo nada al respecto y en su lugar activó el objeto que había llamado con la fuerza, el cual se trataba de nada más y menos que una electrostaff.
Colocándose en posición de ataque, amenazó con la mirada al inquisidor y este último sin rendirse volvió a atacar.
Ahora que ya tenía un arma, el Lord Sith ya podía defenderse sin problemas. Bloqueó fácilmente los ataques de su oponente y avanzó hacia él quitándole espacio para moverse.
El inquisidor comenzó a mostrar señales de preocupación, el trabajo que parecía fácil ya no lo era. El jedi cada vez tomaba más ventaja y eso no era lo único que le sorprendía, no, había algo más. Sus movimientos eran similares a los del Sith, solo que con variaciones y su mirada era muy amenazante.
Fue ahí cuando comenzó a sentir terror.
-¿Qué ocurre? - cuestionó Vader al notar que el ritmo de su rival disminuía -No que era un trabajo fácil.
Con un movimiento rápido, el Lord Sith hizo girar su vibrostaff y desarmó al inquisidor. Dejando a este libre a cualquier ataque en su contra..
-Fin del juego - dijo Vader apuntando su arma hacia la cara del inquisidor y dispuesto a quitarle la vida.
-¡Anakin abajo! - gritó Ahsoka.
Vader apenas pudo reaccionar a tiempo para esquivar por un pelo a la inquisidora que había salido volando hacia su dirección, la cual a su paso, chocó contra el inquisidor, provocando que los dos cayeran del tejado.
Un vez repuesto, Vader se incorporó y miró a la togruta no muy contento. Le había quitado la oportunidad de matar a su rival. Ahora el dragón que habitaba en su interior, gritaba por sangre.
-¡Qué! -dijo Ahsoka encogiéndose de hombros - No tu...
-¡Ahí están! ¡Disparen a discreción!
Un escuadrón de clones apareció justo debajo de la casa en donde se encontraban los ex-jedi y sin dudar comenzaron a descargar sus armas contra ellos.
De un salto, Ahsoka se colocó frente al castaño para protegerlo del fuego de los blásters.
-Creo que es momento de una retirada - dijo Ahsoka.
Vader sin tener otra opción y sabiendo que la togruta tenía razón, buscó una ruta de escape y una vez localizada, de nuevo, los dos echaron a correr entre los tejados.
Los clones sin dejar de disparar fueron tras ellos, causando más alboroto en la ciudad.
Pronto, tanto Anakin como Ahsoka alcanzaron a advertir las pistas de aterrizaje, a varios metros de ellos. Ya estaban cerca.
-¡¿Cómo que demoraran un rato?! -exclamó Han Solo colocando sus manos en la cintura y frunciendo el seño - ¿Qué crees que soy, un chofer?
R2-D2 emitió varios pitidos rápidos, casi incomprensibles, los cuales solo causaron más molestia al joven capitán.
Chewie en cambio dejó escapar un rugido buscando así la forma de tranquilizar a su amigo, aunque no tuvo mucho éxito.
-No ayudas mucho – dijo Han mirando al wookiee y resignándose agregó – Bien esperaré, pero esto costara algo extra.
R2 emitió un sonido de aprobación, sin duda sabía bien que el dinero no era problema.
-¿Chewie ya revisaste los propulsores? - cuestionó Han.
El wookiee iba a contestar cuando repentinamente el sonido de blásters siendo disparados retumbaron por todo el hangar y en menos de un segundo vio a sus dos pasajeros llegar junto con un escuadrón de clones detrás de ellos.
-¡¿Pero qué demonios?! - exclamó Han al momento que empuñaba su bláster y disparaba hacia los clones que, sin detenerse a preguntar, también comenzaron a dispararle a él.
-¡Enciende la nave! -ordenó Anakin cubriéndose detrás de unas cajas para disparar a los clones.
-¡Chewie! - gritó Han.
El wookiee produciendo un rugido se metió a la nave.
-¡R2, entra a la nave y ayuda al Chewie! - dijo Ahsoka mientras desviaba dispararos.
El droide al igual que el wookiee desfiló hacia la nave, pero justo cuando estaba a escasos centímetros de llegar varios disparos fueron contra el. Anakin al ver eso, disparó contra los clones eliminándolos.
-¡Con mi droide no se metan! – exclamó el castaño.
Más clones comenzaron a aparecer en el hangar, dejándole muy claro a Anakin que Sidious estaba muy furioso y para agregarle más diversión a la fiesta, los inquisidores aparecieron.
-¡Ahsoka entra a la nave! -gritó Anakin.
-Pero... -contestó ella.
-¡Haz lo que te digo!
La togruta no muy contenta desactivó sus sables de luz y corrió hacia la entrada de la nave seguida del Capitán Solo. Anakin por su parte se dio cuenta que por encima de sus cabezas había un tubo bastante grande a medio soltar, el cual solo necesitaba un pequeño empujón.
Levantando su mano izquierda hacia el tubo y usando la fuerza, logró hacer que este crujiera y cayera pesadamente sobre los clones y por suerte sobre uno de los inquisidores.
-¡Asqueroso jedi!
Tomando su electrostaff, Anakin logró cubrirse del ataque sorpresa del inquisidor restante. No obstante, el ataque del inquisidor fue tan fuerte que consiguió partir el arma del Lord Sith en dos, dejándole completamente inservible.
-¡Es tu fin! - dijo su rival levantando su sable dispuesto a dar el golpe de gracia.
-¡Anakin atrápalo! -gritó Ahsoka al momento que le arrojaba algo.
De un movimiento rápido, el castaño atrapó con su mano derecha lo que la togruta le había lanzado y al activarlo apareció una hoja de color blanco.
Ahsoka en un momento de desesperación y al ver su maestro en peligro no dudo en cederle uno de sus sables de luz. Anakin aprovechando el sable, repelió el ataque del inquisidor y sin reprimirse comenzó a golpear con fuerza el sable blanco contra el rojo.
El Sith pudo sentir como el cristal del sable blanco reaccionaba ante su poder oscuro. Claramente lo estaba rechazando, pero al no poder contra el poder del castaño comenzó a corromperse de nuevo, pues la base del sable comenzó a tornarse de un color rojo. Tenía que derrotar al inquisidor antes de que fuera tarde.
Con un giro del sable, Anakin cortó el mango de los sables giratorios del inquisidor, a pesar de que este mostró molestia, siguió atacando al ex-jedi aun con mayor intensidad.
La irá era perceptible en los ojos del rival del Lord Sith, era de allí donde podía sacar su fuerza, pero también esa ira lo estaba cegando. Y eso lo usaría Vader a su favor.
Haciendo una finta, Vader logró posicionarse detrás de su oponente y sin dudar clavó el sable blanco en la espalda del inquisidor. Este último dejo escapar un grito de dolor y observó como la hoja del ex-jedi cruzaba parte de su pecho. Vader aprovechó el momento y susurrándole a la oreja le dijo:
-Debes estar orgulloso, no muchos tienen la oportunidad de morir bajo la mano de Darth Vader.
El inquisidor al oír eso abrió los ojos y dejó escapar un gemido incomprensible, justo al momento en que su vida escapaba de su cuerpo.
Vader desactivó el sable de luz y empujando el cadáver de su rival lejos de él, corrió hacia el Halcón Milenario y lo abordó junto con la togruta.
La inquisidora restante se incorporó del suelo justo a tiempo para ver como el carguero Corelliano salía volando fuera del hangar.
-Los jedi escaparon en un carguero Corelliano – dijo la inquisidora activando un comunicador en su muñeca.
-Copiado – contestaron al otro lado de la línea.
La inquisidora observó a su alrededor y descubrió el cuerpo sin vida de su compañero. Pasando por encima de él se dirigió fuera del hangar.
Aun tenía un trabajo que hacer.
¿Qué les pareció?
¿Mucha acción?
¿El viaje en el Halcón Milenario será tranquilo?
¿Qué otro trabajo tiene que hacer la inquisidora?
Todos sus comentarios son aceptados.
Nos leemos pronto.
