Los meses posteriores a la fiesta ninguno de los amigos quiso hablar sobre el tema a profundidad, ya que solo les generaba dudas, enojos y tristezas, dependiendo de a quién se le preguntara. Por otro lado, el evento no solo tuvo cosas malas, Minami día a día se iba dando cuenta de que estaba comenzando a ver a Yuri de otra manera, le atraía y no podía negárselo a sí mismo, pero tampoco podía decírselo a su amigo. No era como si estuviera enamorado, pero podía sentir como su corazón se aceleraba cuando estaba junto al ruso y el cómo las ganas de sentirlo más cerca lo sobrepasaban al punto de tener que mantener algún tipo de contacto, como sentarse muy juntos.
Al principio Yuri lo encontró extraño e intentaba imponer distancia, ya fuera con malas palabras o golpes leves con el puño en el brazo ajeno, pero al darse cuenta que no estaba funcionando, decidió ceder. No era tan malo después de todo, Kenjiro era como una mascota que requería de mimos.
—Chicos, mis padres no van a estar y…
—Olvídalo —Yuri cortó inmediatamente las palabras de Jean. No tenía ganas de una fiesta o algo como lo de la vez anterior, no quería a uno de sus amigos sobrepasándose y a otro medio muerto.
—Pero… pero… ni siquiera sabes lo que voy a decir —se quejó Leroy.
—Está bien ¿Qué ibas a decir?
—Que mis padres no van a estar, entonces podríamos…
—No —volvió a cortar las palabras del otro mientras Minami se reía por cómo se mantenía aquella conversación.
Estaban en la sala de clases de Yuri y Otabek, siempre entraban sin importarles las malas miradas, ya que ellos no pertenecían a esa clase. Kenjiro y Jean iban a ver a sus amigos y a conversar con ellos, así que se sentaban en los puestos que habían dejado vacios otros estudiantes al llegar el receso. No molestaban a nadie y además Isabella era parte de ese salón también, así que Leroy aprovechaba de saludarla y conversar con ella de pasada.
—Está bien, nada de reuniones —respondió ya cansado el chico de ojos grises.
—Leroy, si quieres hacer algo en tu casa está bien —le dijo el de ojos verdes sin mirarlo ya que le parecía más interesante observar los escritos que había en su mesa. Los ojos de Jean brillaron de emoción al escuchar aquello— pero ni Kenjiro, ni yo iremos —dijo de manera tajante.
Jean miró a Minami y este se encogió de hombros como si no pudiera hacer nada al respecto y es que no le llevaría la contra a Yuri, más sabiendo que esos días podían pasarlos solo los dos.
Otabek tampoco se involucró en el asunto, pensaba que hacer otra fiesta después de lo sucedido en la anterior era demasiado para ellos y se les saldría de control nuevamente. No tenía intención de ver a Jean coquetear con Isabella, golpear a Minami o besar a Yuri de nuevo, así que prefirió mantenerse al margen de todo ello.
El año escolar transcurrió sin más revuelos gracias a la actitud arisca del rubio referente a tener otro encuentro social con personas que no fueran ellos cuatro. Las juntas de los fines de semana se mantuvieron como antes, rotando los lugares para que todos tuvieran que ser anfitriones en algún momento. A pesar de que la casa de Jean usualmente estaba vacía, la que más les gustaba era la de Yuri, el abuelo del ruso era demasiado amable y le gustaba escucharlos conversar para darles consejos sin llegar a regañarlos, los chicos sentían que podían contarle cualquier cosa puesto que él les respondía desde su experiencia.
—Yo también pasé por eso —era lo que les respondía cada vez que alguno tenía alguna duda que sentía que no tenía respuesta o alguna situación donde creyeran que era el fin del mundo.
Los únicos que sentían que no podían hablar con total sinceridad, eran Otabek y Kenjiro. Ambos ocultaban sentimientos que parecían prohibidos al ir dirigidos a otro hombre, por parte del moreno se sabía que era amor, pero por parte de japonés solo era un gusto, una atracción la cual no sabía si podía llegar más lejos, así que aun no se sentía listo para decirlo ¿Qué tal si se le pasaba con el tiempo?
El siguiente año de la preparatoria llegó en un abrir y cerrar de ojos, ninguno se dio cuenta cuando las clases habían terminado, las vacaciones habían pasado con rapidez y los cuatro estaban nuevamente en la escuela, al comienzo del nuevo año escolar.
Con quince años ya se sentían mayores, creían que podían hacer cualquier cosa y que estaban preparados para todo lo que se les negaba a su edad. No entendían porque solo podían acceder a ciertos beneficios a los dieciséis si a los quince era casi lo mismo.
Aquel año, Minami saltó de alegría ya que le había tocado en el mismo salón que Yuri— seremos compañeros de aula —le dijo animado mientras abrazaba al rubio que intentaba zafarse de su agarre a toda costa. Yuri odiaba las muestras de afecto y más aun en público.
—Sí, sí… qui-ta-te —le decía mientras lo empujaba sin obtener resultados.
—Yo también estoy con ustedes —anunció Otabek con su voz más ronca que el año anterior, aunque se notaba que aun le faltaba cambiar.
—Yo no —mencionó Jean con una voz algo triste al verse separado de sus amigos, al parecer estaría solo en su nuevo salón, aunque nunca le había costado hacer nuevos amigos— ¿Quién va a hablar conmigo en clases ahora? —preguntó con fingido dramatismo.
Minami comenzó a reírse por la actuación del "rey", Yuri solo rodó los ojos y se retiró del lugar donde anunciaban quien iba donde. Otabek observaba en silencio mientras pensaba que le hubiera encantado que Jean hubiese estado con ellos, pero al parecer el destino tenía otros planes.
—JJ, yo estaré contigo este año —la voz de isabella se hizo notar entre los estudiantes y los tres amigos pudieron ver la hermosa sonrisa que la chica le dedicaba a Jean— así que no estés triste.
Isabella al parecer era la única que aceptaba llamar a Leroy por aquel apodo que él mismo se había inventado— ¡Es verdad! —anunció Jean observando la lista— siéntate conmigo ¿Quieres, bella? —le preguntó mientras le guiñaba un ojo, haciéndola sonrojar.
Minami prefirió retirarse, el ambiente se notaba tenso ya que Otabek emanaba un aura extraña, además de que no quería separarse de Yuri— vamos, Beka, Yura nos está esperando —le mencionó al chico para indicarle que los otros dos necesitaban privacidad tal vez, puesto que se notaba que la chica estaba loca por Leroy y el chico no demostraba desinterés.
—Bien —respondió el moreno secamente para luego seguir a Minami.
Caminaron por los pasillos, el japonés estaba algo nervioso ya que Otabek se notaba algo molesto y eso le aterraba un poco, después de todo su amigo tendía a ser tranquilo— ¿Pa- pasa algo? —se atrevió a preguntar, pero sin mirar al moreno.
Otabek iba a decirle que no, que no se preocupara, pero no pudo. Se sentía tan ahogado en sus propios sentimientos desde hacía tantos años, que necesitaba hablar con alguien ¿Y quién mejor que uno de sus amigos?
—Me gusta alguien —confesó de repente y el japonés sintió que entendía por donde iba todo. Seguramente a Otabek le gustaba Isabella, pero no quería interrumpir la relación que podía comenzar a florecer entre Jean y ella.
—Y sientes que no eres correspondido, ¿no? —le preguntó mientras detenía sus pasos y volteaba para ver de frente al moreno— Beka, sabes que puedes hablar conmigo. Sé que no compartimos muchas palabras, pero somos amigos —se atrevió a decirle mientras ponía una mano sobre el hombro del contrario como muestra de apoyo.
—Gracias —le respondió para luego aclararse la garganta, no era bueno compartiendo lo que pensaba o sentía— esta persona, me gusta desde siempre, pero creo que le gusta alguien más.
— ¿Desde siempre? —preguntó Minami intrigado— ¿Conoces a isabella desde hace mucho?
— ¿Isabella? —en vez de una conversación normal, parecía un interrogatorio mutuo, de una pregunta salían varias más— no, yo estoy enamorado de Jean —soltó de una vez. Jamás tuvo miedo a decirles a otros lo que sentía, pero sí a su mejor amigo, ya que no quería que se distanciaran por eso.
Minami abrió los ojos sorprendido, de todas las personas, jamás se imaginó que pudiera ser Leroy, pero tenía sentido. Observó a Otabek un momento y pudo entender, después de todo él estaba pasando por algo parecido.
—Está bien… creo que…
— ¿Cómo es eso de que te gusta el idiota? ¿Eres gay? —preguntó el ruso que había salido de la nada. Yuri había estado buscando a su par de amigos cuando los encontró de pie al final de uno de los pasillos, no dudó en acercarse para ver qué pasaba y vaya sorpresa que se llevó al oír de la boca de Otabek que le gustaba un hombre y no cualquiera. Le gustaba el imbécil de Jean.
La reacción de Yuri era importante para Minami, de algún modo se vio reflejado en Otabek y quería, no, necesitaba saber que era lo que pensaba Plisetsky sobre la situación, ya que eso le daría alguna pista sobre qué pensaría si él se le declaraba.
—Sí, estoy enamorado —la palabra "amor" era demasiado fuerte y en los labios del moreno sonaban realmente verdaderas, tanto que daba miedo el oírla al solo ser unos adolescentes.
—Mmm… que decepción —respondió Yuri algo triste, causando en Minami un poco de nerviosismo.
La reacción de Yuri podía significar dos cosas: que no le agradaba la idea de que Otabek fuera gay o que no le gustaba que Otabek estuviera tras Jean. Tal vez al ruso le gustaba Altin, fue lo que pasó rápidamente por la cabeza del japonés.
Continuará…
