Capítulo 10


El tiempo pasaba lento, casi como si cada segundo durara cinco más. Intentaba concentrarse en su respiración, en sus uñas, miraba atentamente las arrugas de su piel, aquellas que se marcaban de manera natural, tocaba la tela de su ropa e incluso comenzó a ver las puntas de su cabello. Serena estaba intentando concentrarse todo lo posible en cualquier cosa, menos en aquel lugar donde se encontraba. Pero parecía que no lo estaba logrando de la manera que deseaba, cada vez sentía —de manera muy leve— como le costaba respirar un poco más, era como si el aire no entrara de manera correcta a sus pulmones y notar todo aquello simplemente empeoraba la situación.

—¿Te encuentras bien? —pregunto Darién mirándola desde el otro extremo.

Aquella voz, sí, el dueño de ella era lo único que podía empeorar la situación para Serena Tsukino.

—Estoy bien, no te preocupes.

Serena oculto más su rostro y volvió a su mundo donde él no existía.

Él sabía que aquella chiquilla estaba molesta, y por alguna razón —tal vez porque no tenía nada que hacer por el momento— quería saber por qué.

—¿Miraste tu celular? El mío no tiene señal, pero tal vez el tuyo sí.

Serena no dijo nada, pero rápidamente busco su celular entre los bolsillos de su pantalón. No recordaba que lo llevaba consigo, aquel engreído tenía razón, podría hablar con alguien afuera y hacer que todo aquello se arreglara más rápido, pero sus ideas se derrumbaron cuando miro aquella línea cruzando el icono de la señal. Sintiéndose más frustrada que hace un rato y dejando escapar la ansiedad que estaba conteniendo comenzó a respirar de manera agitada.

Darién no pudo fingir no ver aquel gesto de la rubia que parecía a punto de comenzar hacer alguna rabieta, pero algo dentro de él le decía que era algo más que eso, no se detendría averiguar realmente que era, no era el momento y mucho menos el lugar para dejar que aquello pasara, pero si sabía que tenía que hacer algo.

—De todo lo que pensé que podría pasar hoy, esto no estaba en mis planes —comenzó hablar mientras la miraba esperando que se girara a verlo—. Pero no hay que desperdiciar el tiempo, ¿Qué te parece si continuamos con el tema que estamos mirando en clase?

—¡¿Qué?! —pregunto levantando la vista rápidamente—. Es una broma, ¿cierto?

Tuvo que contener la risa al ver el gesto de ella, realmente odiaba la escuela.

—Claro que es una broma —dijo dejándose caer al piso recargando sus brazos en sus rodillas—. La verdad es que yo no quería dar esas tutorías ni nada por el estilo, Andrew me obligo. Así que no daría clases extra, no te preocupes.

Serena lo miro mientras evaluaba sus palabras, quería preguntarle a que se refería con que Andrew lo había obligado y dejando se llevar por aquella curiosidad que era innata en ella, olvido toda la apatía que sentía por él y sin pensarlo inicio por primera vez una charla tranquila. Tal vez inconscientemente sabía que debía distraerse y ¿quién mejor que su tutor para hacerlo?

—¿Andrew te obligo?

—Claro que sí. No tengo madera de profesor, lo has notado, ¿no? Pero él tenía razón, prestar ese servicio se miraría estupendamente en mi currículo.

—Si, lo imagino —dijo pasando un mechón de cabello tras su oreja—. Por cierto, ¿Qué estudias?

Darién la miro alzando las cejas un poco, claramente sorprendido, ¿ella no lo sabía? Tenía claro que Amy Mizuno estaba enterada y que por ende ella les diría a sus amigas.

—Pensé que lo sabias, que Mizuno te lo había comentado. Estoy estudiando medicina, por eso vine a la reunión de hoy, este hospital es una de mis opciones para trabajar después de la universidad. ¿Pensaste que estaba aquí porque me perdí? —pregunto en tono burlón.

—No —respondió Serena mirándolo molesta. Ese hombre frente a ella siempre tenía que responder de aquella manera—. Pero si yo estoy aquí por ser amiga de Amy, sin que me interese la medicina, pudo pasarte algo parecido.

—Cierto, no lo había pensado. Discúlpame, pero pensé que para estar alturas ya sabrían casi todo mi currículo, dan la impresión de ser esa clase de grupo que se cuenta todo, en especial cosas de chicos y —la rubia lo fulmino con la mirada dispuesta a gritarle por decir aquello, Darién pudo notarlo así que prefirió continuar para aclarar aquello—, sin ofender, pero Aino es todo un caso y cada que nos encontramos en los pasillos se abalanza y... eres su amiga, sabes a que me refiero.

Serena no sabia que decir, por una parte quería atravesarlo con la mirada por atreverse a decir aquello de Mina, pero también sabia que tenia algo de razón, porque si, eran esa clase de grupo, que su tema principal eran chicos, ropa, comida y Amy introducía aquel tema intelectual cada que podía, también sabia que lo que decía de Mina era cierto, ella no era tímida al momento de acercarse a un chico y mostrarse tal cual era, cosa que admiraba pero sabia que llegaba a intimidar a todos aquellos que no la conocían lo suficiente para confundirla con otro tipo de chica.

—Bueno, probablemente Amy llego a mencionar algo, pero no puse atención. Realmente no me interesa demasiado lo que tiene que ver contigo, me sigues resultando irritante y casi insoportable.

—Vaya, realmente eres muy directa —una sonrisa se dibujo en su rostro mientras la miraba simulando sorpresa—. Pero eso es bueno, porque entonces podre preguntarte directamente, ¿Qué hiciste para que Saori se molestara tanto conmigo?

Nuevamente Serena no supo que se supone debía hacer o decir, no esperaba que el fuera tan directo. Eso le pasaba por ser tan grosera y directa, ella no era así, pero su orgullo, aquel que sintió pisoteado desde el momento en se encontraron por primera vez en el salón de clase, la hacia ser altanera y si, algo insoportable.

—Bueno, pregúntale a ella. No quiero hablar de eso.

—Claro, cuando pueda acercarme a ella sin que me lance lo que tiene a su alcance le preguntare.

Serena giro el rostro, intentando ocultar su rostro, no quería que el pudiera notar aquella sonrisa que se había dibujado en su rostro. No le pesaba saber que aquella joven realmente se había molestado con él.

Darién la miro unos segundos más, sin dejar de sonreír.

...

Amy estaba tirada frente al elevador, sin dejar de preocuparse por su amiga. Escucho como Jadeite colgaba el teléfono y dejaba escapar un suspiro.

—El elevador se averió, esta justamente después de que termina el suelo del piso superior, lo más lógico es que Darién y su amiga estén ahí.

—¿Están haciendo algo por sacarlos? —pregunto Lita preocupada mientras se levantaba del suelo con ayuda de Andrew.

—Hablaron a la compañía, ya vienen para acá. A nosotros nos sacaran por el área de desechos tóxicos, aún no está en funcionamiento así que podremos salir sin problema.

Los chicos se relajaron, pero Amy volvió a fijar su vista en la puerta del elevador y la subió hasta ubicarla en el punto en el que se suponía que se encontraba su amiga.

—Tranquila Amy —dijo Mina mientras la abrazaba por los hombros—. Ellos están bien.

—Me preocupa Serena.

—Seguro Darién está ayudándola, después de todo tú te has encargado de presumirnos lo inteligente que es, ¿no? Supongo que el sabrá ayudarla.

Amy paso su mano justo por encima de la de Mina y la apretó un poco, no quedaba más que pensar como ella.

Lita se abrazó a sí misma, presionando sus manos en sus antebrazos y volvió a sentarse sobre el piso frio. Andrew se sentó a su lado como hace un rato, descansando sus brazos sobre sus rodillas y enlazando sus dedos.

—Darién me menciono sobre la beca que te dieron.

La castaña abrió los ojos sorprendida y lo volteo a ver rápidamente.

—S-sí, él fue muy amable en encontrar esa beca. Yo no sabía que existían o como se puede acceder a ella.

—Si, Darién es así. Me da gusto que te haya podido ayudar, creo que realmente te servirá mucho, solo se inteligente y usa bien esa beca, Darién te regañaría hasta mas no poder si no lo haces.

—Estoy buscando algún curso de cocina, algo que no sea muy costoso y no tenga demasiada duración —Andrew la miro confundido—. No quisiera que, de no hacerlo, eso rompa algún requisito y me dejen fuera del programa.

Andrew soltó una risita, miro hacia al frente y comenzó a negar, Lita Kino sí que era tierna, supuso que aún no había tenido la reunión con el señor Smith y Darién no menciono nada más, típico. Tal vez, por esta ocasión el seria quien le explicaría con detalle las cosas.

—Por lo que veo aun no te has reunido con el Sr. Smith, ¿cierto? —Lita volteo a verlo y asintió—. Bueno, esto no me corresponde, pero creo que mejor te lo digo para que no pierdas tiempo buscando esos cursos que dices. La beca, si mal no recuerdo, es del cien por ciento. Eso significa que van a cubrir tus gastos escolares... de la carrera que decidas estudiar... no solo hablan de cursos, Lita, sino de una carrera universitaria.

—¿Cómo?

—Si decides estudiar un curso solamente ellos lo pagaran sin problema, de la misma manera que pagarían tu carrera universitaria. Si mal no recuerdo, hay dos universidades que tiene gastronomía entre sus carreras, podrías investigar un poco, incluso, en algunas ocasiones han pagado carreras en otros países.

—Yo pensé que había cierto límite, bueno, es que en la carta que me enviaron no venía mucha información y cuando hablé para hacer la cita me dijeron que el señor Smith regresaba la próxima semana.

—Bueno, entonces ya lo sabes, ellos te darán más información, pero como te dije, puedes entrar a la universidad o si realmente solo quieres un curso, buscar el mejor curso. Darién te recomendó directamente para la beca, algo vio en ti, así que no lo decepciones, eres la segunda persona por la que intervino y créeme, suele ser muy exigente. De hecho, acá entre nos —dijo acercándose más a su oído, como canto le un secreto— es a Malachite a quien recomendó para otorgarle la beca y los primeros dos años, según las palabras de él, Darién fue como un grano en el trasero, exigiéndole, haciendo que se esforzara mucho más que los demás, así que ya lo sabes, busca bien y descubre que es lo que quieres hacer. Tienes una gran oportunidad en tus manos, exprímela.

Lita miro el piso, repasando las palabas de Andrew, esta era una gran oportunidad, su oportunidad... ella jamás había pensado en entrar a la universidad, no por no desearlo, pero sabía que sola jamás podría costearla y ahora, ahí estaba, el problema estaba resuelto y no sabía qué hacer, como aprovecharla. Entonces una duda cruzo por su mente, y antes de siquiera pensarlo, se giró nuevamente hacia Andrew.

—¿Por qué Darién tiene tanto poder en la elección de a quienes otorgarle la beca?

Andrew apretó los labios, no sabía si decirlo o no.

—Creo que eso tal vez lo descubras después.

El rubio le sonrió a Lita, ella bajo la miraba cohibida por aquello. Entre aquellos pensamientos fugaces, se prometió que saliendo de aquel lugar buscaría información sobre universidad porque si, Andrew tenía razón, debía exprimir aquella oportunidad.

Al parecer, después de todo, mudarse aquel lugar no había sido una mala idea.

...

No sabía cuánto tiempo llevaban ahí, ¿una hora? Tal vez dos. Después de aquella breve conversación ninguno de los dijo nada. Quería seguir hablando con él, probablemente porque era la única persona con quien podía hacerlo dada la situación, pero no se le ocurría que decir, después de todo, él era universitario y ella una estudiante de preparatoria. Sin darse cuenta que hacía gestos mientras pensaba y Darién no podía evitar sonreír al verla.

—¿A qué carrera aplicaras para tu examen en dos semanas?

Serena volteo a verlo y lo hacía como si no hubiera entendido lo que pregunto, lo había escuchado perfectamente.

—No lo sé, no soy buena en casi nada —recargo su barbilla sobre su rodilla sin dejar de verlo—. Estoy pensando que lo mejor que puedo hacer es entrar a cursos, alguna carrera técnica, no lo sé realmente.

—¿Hay algo que te guste? Algo con lo cual se te pasa el tiempo volando, que no te cansas de hacerlo o saber más.

—Los videojuegos e ir de compras con Mina —dijo la rubia alzando la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja, al parecer hablar del tema realmente le entusiasmaba.

Darién soltó una ligera carcajada y comenzó a negar sin dejar de sonreír. Tal vez Andrew tenía razón y Tsukino era un encanto.

—Bueno, me refiero a algo que te guste hacer y que al mismo tiempo beneficie a los demás y no solo te de placer a ti.

—¿Solo placer a mí?

—Te pondré mi ejemplo, a mí me gusta la medicina, después pequeño investigue mucho sobre el tema —se removió incomodo recordando que era justamente después de recuperarse del accidente donde fallecieron sus padres que el interés en la medicina surgió—. Decidí estudiar medicina porque realmente me apasiona y eso mismo me impulsa a ser bueno en ello, con todo ello puedo ayudar a más gente, cuidar su salud e incluso salvar vidas y eso me hace sentir satisfecho con lo que hago. Eso puede ayudarte a decidir, hacer algo que te guste, que no te lamentes de levantarte cada mañana, que, al contrario, te de gusto hacerlo.

—No lo había visto de esa manera —dijo Serena mientras miraba un punto invisible en el piso.

—Aun tienes días para averiguar qué es lo que deseas hacer.

Serena se quedó unos segundos más cavilando sobre las palabras de aquel sujeto que hace algunas horas estaba el primer lugar de personas más odiadas, tenía razón, sus palabras por alguna razón habían iluminado un camino que había dado por perdido tiempo atrás. Alzo su mirada y se encontró con la de él.

—Muchas gracias.

Nuevamente se quedaron callados, pero estaba vez ninguno hizo el esfuerzo por llenar aquel espacio, se sentían cómodos.

Serena entendió que aquel sujeto por más pedante que le pareciera era un buen sujeto, tal vez a partir de ese momento podrían llevarse mejor. Tal vez podría disfrutar de sus clases tanto como Mina, después de todo, Darién Chiba era muy apuesto.

Cuando las debas habían mencionado sus intereses educativos después de la preparatoria ella se dio cuentas que no tenía ni la más mínima idea de que haría, pero nadie le dijo lo que Darién, eso podría ayudarle a decidir, si, lo había decidido. Saliendo de ahí vería las universidades y carreras a su alcance, pero pasando el examen para la universidad era una buena manera de callar a todos aquellos que la encasillaron como una chiquilla tonta y torpe. Era irónico que realmente Darién Chiba fuera quien con un simple consejo ilumino aquel camino, jamás lo diría en voz alta, pero le estaba sumamente agradecida, se había quita aquel miedo de inseguridad. Entonces se permitió fantasear y pensar en que quería para su futuro.

Darién la miraba fruncir el ceño y sonreír levemente, Tsukino no era más que una chiquilla perdida en el camino, tenía que admitir que la había juzgado sin conocerla y no le había hecho nada difícil el camino, tal vez quedar varados juntos había sido beneficioso, estaba seguro que después de aquello, podían incluso tener una especie de amistad.

En uno de los jardines del hospital se encontraba una pequeña multitud, la Dra. Mizuno abrazaba a Amy la cual solo intentaba calmar a su madre, Mina hablaba con algunos adultos del lugar —sin soltar a Malachite el cual intentaba soltarse de su agarre volteando hacia todos lados buscando ayuda—, sobre cómo no perdió la calma cuando se quedaron atrapados en el laboratorio.

—Madre, ¿podrías prestarme tu celular? Hablare a los padres de Serena.

—Claro hija, toma.

Amy marco el numero de la casa de su amiga, se lo sabía de memoria, espero un par de timbres y fue la madre de Serena quien levanto el teléfono, pudo escuchar como aquella mujer soltó un gritillo al saber el estado de su hija, prometió estar ahí lo más pronto posible y colgó.

En ese momento llego un camión de bomberos y detrás de ellos los encargados que fueron enviados por la compañía que se encargó de la instalación del elevador.

Amy se sentó a una distancia prudente sin dejar de ver como se adentraban al lugar donde comenzarían a trabajar para sacar a su amiga y a Darién.

Hace aproximadamente media hora Serena y Darién comenzaron a escuchar como gente trabajaba justo sobre sus cabezas, si, por fin la ayuda había llegado. Les habían pedido que no se movieran hasta que recibieran indicaciones ya que el peso y cada movimiento eran importante en esos momentos.

Serena volteo a ver nerviosa a Darién el cual le sonreía intentando calmarla.

—Ya casi salimos, cabeza de chorlito.

Sabía que la rubia le diría algún comentario, que incluso jugaría y lo amenazaría por aquel apodo, pero ella no dijo nada, lo cual le demostró lo nerviosa que estaba. Serena sabía que solo le decía eso para intentar aminorar su ansiedad en ese momento e irónicamente se lo agradecía internamente, solo lo miro preocupada y sin despegar la vista de la suya paso saliva.

—Ey muchachos —escucharon que alguien les hablaba haciendo que ambos alzaran sus rostros en un reflejo de escuchar mejor la voz atrás del metal—Soy el jefe de bomberos. A partir de este momento todo será una carrera de tiempo, no podemos abrir la ventanilla, así que tendremos que quitar algunas cosas, entre ellas uno de los soportes para poder sacarlos, así que deberán salir de ahí rápidamente antes de que el peso venza los demás soportes. El elevador se soltará un segundo para después activarse el freno de emergencia —la rubia y el moreno se miraron rápidamente, ella estaba claramente asustada—, abriremos rápidamente, pasaremos un arnés y primero se sujetará a la joven, deberán hacer todo rápidamente.

—Escucharan algunos sonidos —escucharon otra voz, alguien al joven—, no se asusten. Pero en cuanto dejen de escucharlos prepárense para la caída, será poco, pero inmediatamente deberán prepararse para moverse rápido, pero con cuidado.

Serena se agarró fuertemente del barandal que estaba detrás de ella, busco con la mirada la de Darién el cual a pesar de estar asustado se mostraba tranquilo, él era el adulto y debía transmitir calma. Comenzaron a escuchar algunos sonidos metálicos fuera, los cuales hacían vibrar el pequeño elevador.

—Tranquila, te prometo que todo saldrá bien —dijo intentando transmitir confianza por medio de su voz—. Cuando el elevador se detenga y el arnés caiga tú te acercaras y lo tomaras, lo ajustaras lo mejor y más rápido posible, ¿de acuerdo? Yo estaré aquí para ayudarte, pero solo si es necesario. Recuerda, nada de movimientos bruscos o fuertes. Tranquila, confía en mí, ¿de acuerdo?

Serena asintió automáticamente mientras sus ojos picaban amenazando con comenzar a derramar lágrimas.

Justo en ese momento los golpes cesaron y un rápido y súbito jalón los sorprendió, Serena grito y apretó los ojos fuertemente. La caída duro mucho menos de lo que pensó, pero no había dejado de ser de las peores sensaciones que había tenido en su vida, escucho el sonido de un metal removiéndose y alzar el rostro.

—Abrirán la ventanilla y saldrás, recuerda, debes hacerlo rápido.

Como si lo invocara, una voz sobre ellos hablo dejando caer el arnés, ninguno de los dos había entendido lo que dijo pero sabían que debían hacer, Serena rápidamente aunque algo temblorosa se acercó al arnés y comenzó a ponérselo, lo paso por sus piernas e intentaba sujetarlo a su cintura pero el temblor de sus manos no se lo permitía, sintiendo la presión del tiempo, aquellas voces que le hablaban pero continuaba sin entender ninguna de sus palabras, escuchaba su propia voz interna gritándole que se apresurara, estaba a punto de gritar sintiéndose incapaz de manejar tanta presión pero sintió como un par de manos se retiraron las suyas del arnés y ajustándolo rápidamente.

Serena se encontró con el rostro de Darién, parecía concentrado en lo que hacía y ella no podía hacer más que verlo, podía notar ese ligero sudor que se asomaba de su cabello oscuro, de su ceño fruncido dejando ver que se encontraba apresurado, el aire que dejaba escapar entre dientes. Lo miro alzar el rostro y abrir la boca, parecía decir algo y rápidamente sintio un tirón en su cintura. La estaba sacando del lugar.

—Nos vemos arriba, cabeza de chorlito.

Él le sonrió intentando calmarla y hacerla sentir que todo estaba bien, Serena salió rápidamente por aquel hueco, mientras era alzada sentía su cuerpo temblar mientras la ansiedad seguía acumulándose dentro de ella, quería salir de ahí.

Lo que paso después fue rápido y sin siquiera tiempo de digerirlo. Sus piernas se soltaron del arnés, no lo había colocado bien, jamás había puesto uno, tal vez aquellas voces le decían que debía hacer y ella simplemente no las entendía, la gravedad hizo su trabajo y ella sintió como el arnés se alzaba hasta atorarse en sus costillas y pecho, lastimándola. Sus pies chocaron con la fuerza de su peso sobre el elevador y este se sacudió un poco, ella pudo escuchar el metal haciendo fricción y su cuerpo se tensó los suficiente para sentir sus músculos tiesos. Nuevamente comenzó a sentir como la subían. Serena bajo la mirada y pudo ver el cabello de Darién.

De nuevo aquel sonido de metal contra metal se hizo más fuerte y el elevador comenzó a caer.

Darién sentía como la fuerza de la caída logro que sus pies dejaran de tocar el piso del elevador, si, sabía que estaba cayendo, cerro los ojos esperando el dolor de la caída, pero no llego nada, ningún sonido, ningún dolor atravesándolo, simplemente la nada lo envolvió.

nvolvió.