DESPUES DE LA HISTORIA

CAPITULO 24

Puso el teléfono en su lugar, luego de que le cortara la llamada.

Justo como había pensado, el investigar el por que la coordinadora y Yoosung se habían enemistado, sería difícil e improductivo.

Primero intentó contactarse con ella, creyendo que tendría mas oportunidad al meterlo como una charla de chicas, pero está directamente la mandaba al buzón.

Y con Yoosung, a pesar de que abordó el tema de forma delicada (por lo menos eso creía) terminó cortándole, diciéndole cortésmente que dejase de ser una metiche.

Soltó un suspiro de cansancio, ya que esto solo le quitaba tiempo, de todas las demás tareas administrativas que tenia por hacer ese día.

Antes de resignarse, decidió intentar recolectar información por intermediarios.

Llamó a Zen, a pesar de que no quería importunarlo, ya que según recordaba, este estaría iniciando también su día laboral como artista.

Pero este también tenia puesto directo el buzón de solo mensajes.

Seguramente estaría en pleno ensayo, sin duda algo muy profesional de su parte. El solo pensarlo le hacía admirarlo más.

Entonces marcó de nuevo, esta vez por alguien que siempre respondía su teléfono, a pesar de los recientes acontecimientos.

― Hola Jaehee ―escuchó la voz del pelirrojo del grupo, en su bocina―. Siento ciertos escalofríos al recordar que es la primera vez que me llamas en mucho tiempo… ¿Tu computadora te está dando problemas de nuevo y el soporte técnico no sabe que es? ―terminó diciendo con la voz de siempre.

― Ojalá ese fuese el caso ―se limitó a decir la castaña, mientras se quitaba los lentes un rato―. El Señor Han me ha dado otro de sus "trabajos" difíciles de completar. Como no he tenido suerte, usando mis métodos, me temo que no tengo mas opción que recurrir a ti…

― Tienes suerte, justo ahora estoy en frente de mi ordenador, tu solo dime a quien quieres que stalkée y te diré que puedo decirte de ese personaje famoso…

Fue entonces que le explicó sobre lo que le habían encomendado buscar información.

El pelirrojo guardó silencio por unos segundos, sin saber que decirle.

Ya que el no necesitaba siquiera teclear algo en su ordenador para saber el motivo mas que seguro, por el que ese par se encontraba peleado.

― Seven ¿Sigues ahí? ―la voz de Jaehee algo preocupada, lo sacó de sus pensamientos que empezaban de nuevo a atormentarlo.

― Hum, Ah… disculpa, surgió algo en el ciber espacio, y el agente 707 debe ir urgentemente a solucionarlo, no podré ayudarte esta vez… debo ir a salvar al mundo… ―mintió, usando su voz graciosa para sonar más convincente―. Hasta otra trasmisión, asistente de la mama gato bip bip…

No tuvo tiempo de responderle cuando escucho eso ultimo y ahora solo se podía oír el tono de cortado en su bocina.

Suspiró con pesar, mientras se quitaba sus lentes de oficinista por unos segundos.

Tal vez debería ir por otro café, pensó, pero apenas estaba saliendo de su cubículo, otro subordinado del sector la llamó para que la ayudase con un inconveniente que había surgido en su proyecto, y ya que el jefe aún no había llegado, le tocaba a ella hacerse cargo de atenderlo.

Cuando por fin logró volver a tener unos minutos libres, el Señor Han llegó a su puesto, preguntando por lo que le había encargado en la mañana.

― Lo lamento, no he podido recaudar datos al respecto. La coordinadora no ha respondido mis llamadas y Yoosung se niega a hablar de lo que cree ser un tema que solo los implica a ellos dos. Intente buscar alguna información extra con los demás miembros, pero Zen tampoco contesta su teléfono y Seven inesperadamente se encuentra ocupado y no ha podido ayudarme en filtrar alguna información del chat…

― Que ineficiente. Supongo que si quiero las cosas debo hacerlo yo mismo…

Era en esos momentos, en que deseaba que Jumin Han no fuese su jefe, ya que ganas no le faltaba de responderle como se merecía.

En estos casos en especial, cuando volvía al parecer molesto de algún lado y se desquitaba con ella, siempre recalcándole que su trabajo no era suficiente o creando algún estúpido proyecto que luego desecharían, a modo de desahogo.

Pero se limitó a asentir a su mala conducta, para luego responder que seguiría insistiendo y le pediría ayuda de nuevo a 707 a pesar de su supuesta vida ocupada.

― No, concéntrate en los demás temas pendientes de nuestra sección. Yo me encargaré de hablar con el grupo, apenas tenga un hueco en mi agenda ―le respondió Han, como si al escucharla se hubiese acordado de algo, para luego ir a encerrarse a su oficina.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El ambiente seguía igual de pesado que al principio.

Y personalmente, no tenía intención de cambiarlo.

― Oigan, no han tocado el kebab, se va a enfriar ―expresó Zen, al notar que ninguno de los dos habíamos dado bocado y nos limitábamos a mirar hacia lados contrarios, con un vaso de refresco en nuestras manos.

― Lo siento, pero en este momento no tengo apetito ―solté para luego dar un sorbo a mi vaso―. No me siento cómoda en esta situación…

― Comprendo, pero ―el cenizo parecía igual afligido, pero trataba de sonreír― no creen que están siendo demasiado…

― Tampoco me siento cómodo con esta situación ―lo interrumpió Yoosung alterado―. Ahora estoy molesto con ambos. Hyun, no debiste intentar reunirnos, está claro que ella no piensa pedirme perdón.

― Espera, pero ni siquiera han hablado…

― ¿Eh? ¿Y por qué debería ser yo quien se disculpase? Digo, no fui quien ocultó algo importante al otro ―le interrumpí a Zen, indignada por lo que acababa de escucharlo decir.

― Hubo un motivo por el cual no te lo dije, pero no me dejas explicártelo, pero no es eso por lo que deberías disculparte ―me respondió ahora más afectado al notar que no tenía la intención de hacer lo que pedía―. No sé ni por que sigo aquí… será mejor que me vaya, así podrás seguir riéndote y flirteando con Zen mientras yo sufro solo ―terminó diciendo con su voz a punto de quebrarse, para luego levantarse.

― ¿Qué demonios dices? Yo no estaba flirteando con Zen en primer lugar ―me levante rápido para evitar que se fuese luego de haber dicho semejante incoherencia, plantándome en la entrada―. El me citó aquí porque me dijo que tenía algo importante que hablar conmigo. Yo vine, porque supuse que sería algo sobre ti, ya que no te dignabas a responder mis llamadas o mensajes y estaba preocupándome.

― ¿De qué hablas? Estuve todo el tiempo esperando a que me llamases y nunca sucedió, mi celular no miente ―sacó su celular para tratar de restregármelo en la cara, pero se detuvo al revisar que, si había tenido mis llamadas perdidas, y al estar silenciada, nunca le habían saltado las notificaciones, al parecer recordando que en algún momento lo había hecho de puro impulso y enojo, olvidando desactivarlo luego―. Bueno… tal vez eso si fue mi culpa, pero no puedes negar que se estaban riendo con Hyun…

― Nunca negué que estaba riéndome con Zen…

― Y no tienes por qué ponerte celoso ―el cenizo me interrumpió, con la intención de ayudar, aunque algo me decía que solo metería la pata―. Yo la cité por que tenia mis sospechas de que podría ser una ex pandillera y no te convendría, pero resulta que solo era una chica metal groove y estábamos hablando de nuestras anécdotas de cómo nos iniciamos en cantar…

― Ah, resulta que ahora la conoces más que yo…

Zen se detuvo al notar que sus palabras en vez de calmarlo, lo habían fastidiado más.

Suspiré algo cansada, sabiendo que debí haber evitado que hablase al respecto.

Dejé de apoyar mis manos a la puerta, viendo que tenía que decidirme que hacer.

Comprendía la intensión de Zen, pero su ayuda en vez de mejorar la situación, la complicaba cada vez más.

― Bien, hablemos ―me acerque a Yoosung y lo tomé de una muñeca, a modo de señalarle que me siguiera―. Zen, gracias por intentar ayudarnos, pero esto es algo que solo nosotros dos podemos resolver… El kebab debe saber bien, pero no estamos con el ánimo para disfrutarlo como deberíamos, nos iremos a otro lugar para hablar a solas, si no te molesta.

― Ah, está bien, no se preocupen por mi… ―este otro se llevó una mano detrás de la cabeza algo apenado.

Salimos del lugar lo más rápido y esquivo posible, ya que no queríamos encontrarnos con el señor del kebab y mentirle de que habíamos disfrutado su comida.

Pero no encontramos un lugar tranquilo cerca y terminamos sentándonos en una de las bancas del parque que había frente a la estación de tren.

Hasta ese momento, Yoosung se había limitado a estar en silencio, pero con una cara de enojo, que empezaba a dejarlo rojo.

― Ya estamos solos ―comencé a decir, mientras lo soltaba, al darme cuenta que todo ese tiempo lo había estado agarrando de la muñeca sin quejarse―. Yo… siéndote sincera… no sé que decir… aun me siento molesta, y parte de mi aun no quiere verte… pero…

Me detuve en mis palabras luego de que alcé mi vista y noté su rostro.

¿Es que acaso estaba siendo demasiado cruel?

Su expresión de enojo se había esfumado por completo y ahora solo reflejaba dolor y su ojo descubierto estaba al borde del llanto.

Me sentí miserable.

¿Qué estaba haciendo?

¿Por qué me había dejado controlar por mi enojo?

Parecía mi yo del pasado.

Esa ya no era yo.

Sin pensarlo, me le acerqué de golpe y lo abracé todo lo que pude.

― Lo siento, no medí mis palabras, por favor… ¿puedes perdonarme? ―solté, también entrado en un estado de conmoción, que amenazaba con quebrarme la voz al mismo tiempo en que mis ojos empezaban a lagrimear.

― No… soy yo quien debe disculparse… ―me respondió entre llanto mientras aceptaba mi abrazo y ocultaba su rostro con ambas manos en un intento de ocultar su llanto―. No debí ocultártelo… tenías derecho a enojarte y no lo pude prever… ―gimió con aflicción al grado de que tuvo que dejar de hablar por unos segundos―… perdóname… perdóname… por favor… perdóname… ―agregó apenas, para luego esconder su rostro en mi hombro y abrazarme con angustia.

― Por supuesto que te perdono ―expresé ya con la voz quebrada al sentir su aflicción como propia―. ¿Tu… me perdonas?

Me respondió asintiendo con la cabeza, ya que su llanto parecía que lo había consumido al extremo de serle posible articular palabra alguna de forma entendible.

Nos quedamos abrazados por un largo tiempo.

Incluso hoy, aun siento que fue un instante, pero que en realidad pudo ser un par de horas.

Por suerte no había mucha gente deambulando en los alrededores, pero podía sentir las miradas de los pocos que pasaban, fisgoneando con notoria curiosidad y cuchicheando por lo bajo, al parecer imaginándose como es que ambos habíamos terminado en esa situación.

― Que nuna más mala, ¿por qué lo haces llorar? ―escuché decir a alguien de un grupo de chicos que parecían llevar un par de copas encima.

― ¡Métanse en sus asuntos! ―les grité a modo de correrlos al notar que se quedaron mirándonos por varios segundos.

― Woah, vámonos, o la nuna agresiva nos hará llorar a nosotros también ―terminaron diciendo para luego alejarse.

Pude escuchar a los segundos una risita ahogada, proveniente de mi hombro.

― ¿De qué te estas riendo? ―solté con una fingida molestia, ya que en el fondo me sentía más calmada al notar que su aflicción había desaparecido.

― …Nuna, no es una nuna agresiva, solo una nuna Metal Groove… ―me respondió seguido de una nueva risa contenida, luego de dejar de abrazarme lentamente, y mirarme con un rostro más calmado.

― ¿Te estas burlando de mí, Kim Yoosung? ―seguí con mi fingida molestia a modo de juego―. ¿Acaso quieres que te castigue? ―agregué, poniendo mis manos en sus mejillas y estirándoselas levemente por unos segundos

― Ay… ay… nuna… no… eso me duele… ―se quejó de forma exagerada, para luego dibujar una ligera sonrisa.

― No recuerdo haberte dado permiso para llamarme Nuna, pero… ―extendí mi brazo para tocar su rostro con mi mano y tratar de limpiar con mi pulgar, aunque sea un poco el camino de lágrimas que se había dibujado en su mejilla― … es bueno verte más calmado… ―apoyó su mano sobre la mía que tenía en su rostro, a modo de caricia mientras cerraba los ojos, para volver a abrazarme y acomodarse de nuevo en mi hombro.

― Hum, pero me gustaría quedarme aferrado a ti unos minutos más, si es posible.

― Está bien.

Los minutos necesarios pasaron y terminamos levantándonos, con rumbo a la estación.

― Sabes, si bien ya estamos más calmados, tenemos que hablar sobre lo de Luciel y otros temas que creo que hemos estado atrasando ―dije, mientras caminábamos.

― Si… también lo creo ―habló mientras se acercaba a más a mí y me abrazaba de un brazo―. ¿Quieres ir a un café? Creo ahora tengo un poco de apetito.

― Me gusta la idea, yo también siento que mi estómago está empezando a rugir y... ―me detuve en mi entusiasmo al recordar que había salido de mi casa sin avisar y aunque llamase, eso solo afectaría más el momento incómodo que había surgido con mi madre― …lo siento, pero debo volver a casa…

― ¿Eh? Pero aún es temprano, quédate conmigo un poco más…

― Me gustaría, pero lo cierto es que en la mañana terminé peleando con mi madre, y de por si nuestra relación siempre fue algo conflictiva, así que desearía hacer las paces con ella, antes de que termine el día…

― Oh, si ese es el caso, está bien, yo puedo esperar ―su voz de queja se volvió comprensiva―. Se que tal vez no debería preguntar, pero ¿de qué se pelearon? ¿No fui en parte culpable por ello? Ah… me siento culpable de repente… ―terminó diciendo algo afligido.

― No, tu no fuiste el problema, es cosa de nosotras, por favor, no te aflijas por eso ―lo calmé, aunque en el fondo me sentí espantada al ver que podía ser bueno conjeturando cuando de emociones se trataba.

― Ah… si tú lo dices, entonces ¿nos vemos mañana?

― Si, mañana reunámonos de nuevo. Te estaré hablando por el teléfono, no olvides desbloquearme ¿sí? ―nos detuvimos ya que los sectores se dividían y debíamos tomar trenes con direcciones contrarias.

― Lo haré ahora mismo, se me estaba olvidando… aún no puedo creer que no lo haya recordado, sufrí tanto en vano… ―sacó su teléfono y lo tecleo con tanta velocidad que sentí que, si nos comparáramos, yo me vería como un vejestorio preguntando donde esta cierta función.

Entonces separamos nuestros brazos.

Curiosamente, no supe cómo reaccionar para despedirnos.

El inclinó su cabeza hacia adelante como esperando lo que ya se había vuelto costumbre entre nosotros, pero…

Me adelanté y lo besé en una mejilla.

― Nos vemos, ve con cuidado.

― Huh… ―gesticuló como tratando de ocultar fallidamente su insatisfacción.

― ¿Sucede algo? ―me animé a molestarlo.

― No, nada… ―siguió tratando de disimular―. Nos vemos…

Estaba a punto de voltear para irse, cuando lo detuve, sin poder evitar reírme.

― Solo bromeaba, ven aquí ―terminé diciendo, para abrazarlo y acercarme a su rostro, besándolo como esperaba.

FIN DEL CAPITULO.