Cap 8 Si quiero un chico espacial, tendré un chico espacial 2da parte

— ¡MUEVETE, MUEVETE! —gritó desesperado. Gaz sintió como le caían gotas de saliva en la cara, quería tomar lo primero que tuviese a la mano y arrojárselo al idiota de Zim. Pensaba hacerlo, pero tuvo que reprimirse al instante en que una barrera de meteoritos se interpuso en su acelerón— ¡a tu derecha! ¡Gira la nave, gira la nave!

— ¡Cállate, sé lo que hago! —no terminó de hablar cuándo comenzó a llover ráfagas de láser en todas direcciones. Los escudos cayeron al segundo siguiente. No aguantarían un segundo ataque.

— ¡Acércate a las torretas! ¡A las torretas! —Gaz inclinó la nave en la dirección que le gritaban; Minialce disparaba a cualquier objetivo junto con GIR, y Zim, bueno él sólo miraba por encima del hombro de Gaz moviéndola de un lado a otro. Comenzó a sentir ese nerviosismo en la boca del estómago, sus manos sudaban haciéndole más difícil un control firme sobre los controles y su vejiga da la falsa sensación de necesitar atención. Está a un par de pulsos para que la vena en su frente comience a notarse.

Frente suyo tres naves, todas con un símbolo azul claro en los costados, parecían splits runners irken salvo por el color azul oscuro dominante de la nave, más rápidos que lo que ella pilotaba, pero sin equipararse a su poder de fuego. A su izquierda se veía el enorme planeta oscuro con nubes de tormenta en toda la superficie terrestre, al frente un cinturón de esteroides por los que las naves trataban de pilotar a la vez que apuntaban a Gaz. Se mordió la zona interna de la mejilla al tomar acciones evasivas a través de un enorme meteorito con el centro perforado, todo tembló cuando un disparo certero dio a uno de sus propulsores. Todos sus cañones apuntaron a la nave responsable. Cabe decir que al explotar pudo ver por pocos segundos a sus pilotos flotar en el frio espacio. Fue como si todo se detuviese, cada una de las naves le apuntaron a ella. Todos dispararon.

GAME OVER – GET OUT OF HERE, LOSER

Empezaron a bajar lentamente, desabrochando los cinturones se quitaron los cascos y Gaz arrojó el suyo dentro de la reproducción de nave de batalla y caminó fuera de la jaula donde otras 6 reproducciones se movían de un lado a otro de manera errática creando una inmersión completa de una carrera/batalla espacial.

—El gran yo te advirtió que no te metieras con esos cefalopoides gigantes.

— ¡Cállate, te dije que tomaras los cañones y se los dejaste a Minialce y GIR! —Gaz detestaba echarle la culpa a otros por los errores que cometía, su pensamiento era que, si no eras suficiente capaz de dirigir exitosamente a un grupo, mejor no lo intentaras. Pero odiaba mucho más perder contra idiotas sin cerebro. Literalmente. Rabiaba de colera.

— ¿Sabes lo que pasaría si me conecto con alguno de estos juegos? ¡Todos en este lugar perseguirían a…yo! —ahora que lo omitía, Gaz notó que desde que aterrizó a la fuerza en el planeta no dijo ni una sola vez su nombre. Además, la tonta peluca regresó junto con algo adicional, una gabardina de cuero suave que le recordaba a aquella que su hermano consiguió por internet y nunca llegó. Con esta se cubrió el PAK. Se destacaría como un pulgar lastimado de no ser por el resto de los nativos.

— ¿De qué estás hablando? —se sentó dentro de una esfera, en el centro una mesa y en el medio de esta una pizarra táctil en que podía ver el menú del lugar junto con cada uno de los juegos dentro del establecimiento, las partidas que se estaban jugando, los nicknames de todos dentro. Fue directamente al menú del lugar, pero Zim la regresó donde el listado de juegos y quienes estaban en la zona en ese preciso instante.

—Cuando estás jugando, se te asigna un nickname y este es irre…irremovi…no puede removerse ni modificarse—toco el listado de jugadores y luego el icono de cerditos vampiros en llamas, pertenecía a Gaz, allí se mencionaba cada uno de los videojuegos en que participó, su nivel como jugador, estadísticas de victoria, debilidades y fortalezas en los distintos tipos de jugabilidad y su nickname de la tierra que al toque se mostraba en cada uno de los idiomas extraterrestres. Y como dato adicional ella podía escoger actualizar y hacer pública la información personal o no.

Salió de su listado y comenzó a buscar el perfil de Zim, sin éxito.

— ¿Qué haces? —dijo ya queriendo ordenar nachos con extraqueso y una buena bebida.

— ¿Dónde está el tuyo? —pasó paginas una y otra vez. Una garra enguantada detuvo su búsqueda. Tocó la pantalla con toda la palma de su "mano", aplastó la pantalla contra la mesa para que al elevarla apareciera una representación del mundo entero, una esfera mostrando cada una de las grandes instalaciones para juegos. Gaz tenía la boca abierta. Zim le dio un giro con la mano y los distintos videojuegos del mundo empezaron a enlistarse junto con la ubicación en el globo. Las alabanzas, las palabras de asombro, los mismos insultos para engrandecer la admiración, se les atoraron todas en la garganta impidiéndole hablar.

Cuando aterrizaron, ella caminó, sobre cualquier persona o cosa. Atravesó el estacionamiento, una nave chocó con ella llevándose una enorme abolladura, rompió con sus manos una cerca de energía, detuvo el tráfico y sólo paró al llegar a su objetivo (Referencia). No caminó más, entró al primer lugar que encontró y las emociones que experimentó fueron tan fuertes que escaparon de sus ojos. El lugar era hermoso y no apestaba a idiotas. Esos los encontró después. Era una de las grandes salas de videojuegos del planeta, de las principales, estas tenían un enorme listado, mismo que se mostraba ante sus ojos en forma de estrella.

Más hubo un detalle que obligo a Gaz a prestar verdadera atención. En primer vistazo ella creyó que el sistema tenía lag, el nombre del juego y las puntuaciones o medallas cambiaban, pero no la imagen del primer puesto, a quien le pertenecía la marca. Al tocar un juego especifico, la marca podía ocupar los tres, cinco y hasta doce puestos posteriores.

No era un lag.

Todos y cada uno de los juegos tenían puntuaciones imposibles de batir ¡y eran cientos de miles!

— ¿Esto está bien? ¿A quién le pertenece esta marca?

— ¡Pues claro que está bien! ¡Le pertenece al verdadero invasor y conquistador de este planeta! ¡A mí! —dio un salto intentando llegar arriba de la mesa, pero el bajo techo lo devolvió de putazo a su asiento. Gaz tomó como suficiente la explicación y no queriendo seguir pensando en lo endemoniadamente bueno que debía ser Zim, seleccionó lo que quería comer.

— ¡Quiero una malteada y wafles!

— ¡Nya! —Minialce tomó nota de los pedidos de cada uno. Trataba de ayudar a los meseros del lugar. Ataviados con sus grilletes de energía que daban choques eléctricos cada vez que el ritmo de su trabajo disminuía, ellos mismos se equivocaban al entregar un pedido o un cliente tuviera quejas de ellos.

—Todos y cada uno de esos juegos fueron conquistados por Zim con sólo una ficha para cada uno ¡No se necesitó de nada más! Y no sólo es en este establecimiento ¡Todos y cada uno de los juegos en el planeta G tienen mi marca! —se jactó, con una inflamación en la cabeza.

—No todos. Aquí hay uno que lo rompió hace poco.

— ¡¿Qué?! —se puso al lado, muy muy cerca de Gaz tratando de ver el marcador cuasi perfecto de su trabajo como invasor en un planeta ya incluido en las adquisiciones del imperio. Gaz tuvo oportunidad de ver sus nervios crispados, venas a punto de pulsar en purpura en su cuello del estrés de ver su tan perfecto marcador manchado. Como si fuese un chico gay de treinta y siete años que ve una mancha de aceite en una estufa que debe compartir con compañeros de apartamento. Un completo ataque psicótico de un obseso compulsivo. La pequeña mancha era de un concurso de baile parecido al pump it up, pero con el cambio de ser "Pump it DOOM" en que no sólo tenía que moverse por un tablero con 10 paneles, sino por toda una pista de baile en que estos caerán si los toca a destiempo o cuando se encuentran en negro. ¿Dónde caen? A Zim no le importa porque jamás caería. O al menos nunca le importó antes.

— ¿Malteada con waflesh? —dice un esclavo mesero llegando con una bandeja 10 minutos después. Era un tipo de mandril con una cara con 3 narices de mapache que acaban de rasurar a fondo y bañar en pintura azul fosforescente.

— ¡Aquí! —el pequeño SIR empezó a comer apenas llegó su pedido.

— ¿Hamburguesa tripe con carne rellena de queso y aderezo con sabor a pizza con cubierta de queso? —un monstruo para las arterias.

—Aquí—dijo Gaz. El mesero dejó caer de mala gana el plantillo.

— ¿Musti de menta? —un vaso largo con popote tan curveado que parece montaña rusa puesto sobre la mesa frente a Minialce, tiene el aroma y apariencia de un té de menta.

— ¿Gaseosa Blazzx? —un frasco ancho en forma de cuerno con un par de pastillas puestas en su curva, Gaz alzó la mano manchada de lo que parecía mostaza y el mesero dejó caer las pastillas dentro del cuerno —y ¿unos gusanos glanxes?

PARA EL AMO, PRONTO DESPERTARÁ DE SU ATAQUE Y QUERRÁ COMER ALGO

El mesero sólo dejó la cajita frente a Zim sin cuestionar a la sonda flotante, la mayoría de los gusanos se esparcieron en la mesa al caer de mala manera. Gaz le preguntó cómo podría pagar, pues la cosa verde estaría un rato fuera de juego, el mesero sólo gruño que el pago era deslizando la tarjeta en la ranura del medio de la mesa. Gaz arrugó el ceño pensando en dejar fuera la propina. Terminó su gaseosa mientras pasaba la tarjeta, sorprendida de que su moneda de cambio fuese no menor sino un tanto equivalente a la del planeta. Mientras leía la cuenta, empezó a sentir el movimiento desde su estómago y en ascenso hasta que una expulsión de gas salió de su boca en sonido de eructo.

Este eructo viajó en el espacio hasta las antenas del irken que al momento despertó y comenzó a gritar insultos e improperios acerca del despojo que había sufrido y cómo este sucedió mientras no podía defender su título al estar en una misión secreta. Y estos seguían y seguían.

— ¿Por qué no sólo vas y recuperas tu marca? —le preguntó. La cara de Zim estuvo cerca suyo al instante.

— ¿Sabes lo que pasaría si Zim aparece en línea? ¿¡Sabes lo que pasaría!? —Gaz abrió la boca, no para responder, sino para respirar. Zim se apartó de su cara, facilitándoselo— ¡Los duelos, no podríamos salir de este planeta en eones!

— ¿De qué hablas?

— ¿Qué no lo entiendes?

—No porque ni siquiera te molestas en terminar de explicármelo—terminó con su mega hamburguesa y le arrojó a la cara la servilleta. El irken suspiró resignado, pero se dio un minuto para respirar y contestarle.

—Cuando uno acepta una partida, reto, concurso o lo que sea las personas pueden saber que estas en Planet-G, es como las estúpidas telarañas sociales.

—Redes sociales.

—Como sea, aparece un aviso para los que siguen el avance de su emperador Zim.

—Cuando apareces conectado—completó Gaz.

—Sí, eso mismo. Si Zim se conecta empezarán a llegar los retos, las invitaciones a partidas en equipos, duelo a muerte con cuchillos y mucho más.

— ¿Duelo a muerte con cuchillos? —idiota sin remedio, pensó Gaz.

—Duelo a muerte con cuchillos—repitió Zim.

—Nya—explicó Minialce.

— ¿Y por qué no les skipeas a todos?

— ¿Acaso crees que el gran Zim, emperador de Planet-G, no tiene métodos para mantenerse fuera de alcance? Justo ahora me encuentro oculto con los mejores códigos de camuflaje.

—Espero que esos códigos sean mejores que usar la peluca y una gabardina. Que por cierto ¿de dónde la sacaste? —agarró la tela buscando la etiqueta donde debía estar bordado el nombre de su hermano. Zim se envolvió más con la tela, quitándosela de las manos.

—Ese no es asunto tuyo—miró la imagen sin despegar un solo segundo los ojos y golpeó la mesa con los puños, haciendo saltar la malteada de GIR y casi tirándola— ¡¿Por qué no pueden conformarse con su inferioridad y dejar mis marcas como estaban?!

—De eso se tratan los videojuegos, hacer lo que otros no pueden y ser recordado por eso, aunque te recuerden por poco tiempo—empezó a repasar las fotos que tomó, incluida aquella instantánea que tomó con la cámara de Dib.

—Si busco al que superó mi puntuación y lo lanzo al sol más cercano…no, no haré trampa y podrían hacerlo mártir y dejarlo en el top 10 como tributo. No, plan A, descartado.

—Lo único justo es pelear por romper esas marcas, en cuanto más te esfuerzas, más alto apuntas—miraba la foto con una sonrisa parecida a la de su yo atrapada en la foto, discreta pero notable. Todos estaban por subirse a la nave para jugar en una partida contra idiotas a los que Gaz se refirió como pulpos desabridos.

—La segunda opción es mantener el disfraz junto con las medidas de camuflaje, pero en cuanto inicie la competencia estos caerán y será imposible escapar de los ilusos que creen que pueden superar a Zim. No, plan B descartado.

Gaz tenía una sonrisa confiada, GIR llevaba un cerdo mutante que consiguió en un juego de garras y Minialce traía una tira de tela amarrada entre las astas y Zim iba paranoico muy pegado a Gaz. Si se usaba una lupa, podía distinguirse, de forma nítida, un rubor en las mejillas de la chica.

—La constancia logra muchas cosas—todas esas puntuaciones, ¿el resto del planeta eran unos inútiles o Zim era el mejor Gamer en el universo? ¿era mejor que ella? ¿estaba bien con ese presentimiento? —Tal vez no tienes que probar nada. Aún si te destronaron en un juego, hay miles más en los que no pueda ¿por qué molestarse?

— ¿Y si destruyo el juego por completo? No, eso sólo sería temporal, pueden reconstruirlo y poner las puntuaciones desde cero.

—Tal vez sólo deberías reconocer la tenacidad de quien se esfuerza, por más golpe a tu orgullo que este podría representar puede que haya iguales a ti—ante estas palabras Gaz miraba a Zim, lo miraba desde una mejor perspectiva, alguien que se esforzaba en hacer lo que hacía. Tenía razón en llamarse invasor, no sabía si ese planeta lo conquistó él en un inicio, pero definitivamente lo hizo ahora, puso a todos y cada uno de los habitantes bajo su pie, los gobernaba cada que el GAME OVER aparecía en pantalla junto con LOSER para reafirmar su posición por debajo de él. Un planeta entero.

Zim era temible. Los bellos de sus brazos se erizaron haciéndola temblar hasta su ser. Un planeta entero, una ficha, millares de juegos. Maldijo para sus adentros.

— ¿Representar? Representar…representar ¡ESO ES! ¡Hembra Gaz! ¡Gaz! —tomó sus hombros, ámbar y rubí chocando. La boca de Gaz tembló—te necesito ¿serías mi compañera?

No te desmayes…no te desmayes…serías muy llorona si te desmayas ahora, pensó aferrándose al borde de la conciencia, le faltaba el aire y la cara la sentía muy caliente.

N/A: ¿Lo continuo? No lo sé, díganme ustedes *guiño*

Sino hay comentarios no sabre si esta historia tiene razón para seguir.