Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


De alfas & omegas

.

.

Se suponía que hoy vendrían los chicos a visitarlos a sus recámaras privadas así que Draco no estaba de muy buen humor. Estaba irritable, ansioso y sobre todo no quería el contacto con nadie, ni siquiera de Harry, lo cual tenía al otro preocupado. Pero más que preocupado él mismo estaba distraído e irritado también; porque por alguna razón ahora que estaban cerca de venir, a menos de una hora, Harry no podía soportarlo. La sola idea que ellos pisaran este lugar, el cual era el refugio temporal de él y su compañero lo hacían querer atacar a alguien, y que su compañero no quisiera su contacto solo alertaba al alfa de que, quizá, no quería su aroma sobre él antes de que ellos llegaran. Y no tener el aroma de Harry sobre él lo volvía más propenso a aceptar el de alguien más. Quizá eso era lo que quería, pensó, otra escena como la de Nott. Quizá Draco estaba intentando liberarse de él. Sabía que era tonto, sabía que era irracional, solo que en este momento no sabía por qué, no podía comprenderlo.

No podía soportarlo.

-¿De verdad no quieres que llame a la enfermera?-preguntó el moreno y Draco negó y jugó con el plato de avena frente a él con disgusto.

-Si te sientes mal, quizá tu cuerpo...

-No hay nada malo con mi cuerpo-se quejó el otro.-No, no lo entenderías, Harry.

Harry se obligó a no rodar los ojos.

-Entonces explícamelo.

-No quiero que vengan.

-No puedes salir, si sales, no sabemos los efectos. Por eso las pruebas...

-¡No quiero que hagan pruebas! ¡No quiero que entren aquí!

-Draco, no podemos estar aquí para siempre. Es necesario...

-Lo sé, lo sé, ¿si? -exclamó con voz dolorosa.-Lo sé-repitió,- pero no quiero que me toquen, no los quiero cerca, no quiero cerca a nadie, no quiero que me miren siquiera, quiero dormir, quiero estar solo.

-¿Ni siquiera a mí?

Draco lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Lo siento, he estado molesto y me desquito contigo. No sé que me pasa, no puedo evitarlo, solo sé que me siento incómodo, y me duele el cuerpo, y...

Harry se acercó a él y lo abrazó. Draco sollozó devolviéndole el abrazo.

-Harry no puedo hacer esto.

Harry sintió un peso en el estómago.

-¿Qué?-exclamó con voz rota al pensar que Draco quería abandonarlo.

-¿He hecho algo mal?-susurró como si no quisiera oír la respuesta.

-No, no. No quiero estar aquí, quiero estar en casa de Severus, en Grimmauld Place, incluso en Manor... solo pienso, siento una y otra vez que estoy exagerando. Y de repente mi mente va a padre y como me miró, y luego pienso en cómo apesto para atraer a todos, lo que significa que si me distraigo por un momento me volverás a mirar como si te hubiera roto el corazón, y yo, no quiero pensar, no quiero ver a nadie. Solo quiero quedarme en cama. Creo que necesito el nido ahora. Ya. Pero si hago el nido tendré que quedarme aquí los nueve meses y tampoco quiero eso. Y no sé si ahora quiero ropa de mi padre o no ahí, y estoy enojado porque leí, leí que si no podía hacer un nido por alguna razón, mi alfa debería ser mi nido temporal; y eso explicaba que estuviera pegado a ti todo el tiempo y me sentía feliz por ello; pero ya no es suficiente, no eres suficiente, y deberías serlo. Y me siento gordo, y el otro día tuve que agrandar mi ropa y pronto no me querrás por gordo, ni dejarás que me siente en tu regazo, y ahora soy un estorbo, debería estar dejando que estudies y termines el año, y soy una fuente inagotable de lágrimas cuando no estoy gruñón, o caliente, o cansado y ...

Harry rio aliviado.

Draco hizo un ruido traicionado.

-¿Te estás riendo de mí?

-No, no, por Merlín, Draco, estoy aliviado. Estoy tan malditamente aliviado... pensé que querías dejarme.

-¿Por qué querría hacer eso?-preguntó él, secándose las lágrimas y limpiándose la nariz.-Yo soy aquí el problema más grande, no tú. Atraigo a todo el mundo, atraigo problemas y soy consciente de que soy odioso, y mi padre es odioso, y mamá es una gran manipuladora, y me criaron de una manera horriblemente elitista, y soy ahora un desastre lloroso, tan raro que Granger tiene que traer a medio gryffindor para olerme. ¡Olerme! ¡No quiero que me huelan! No quiero que me huela nadie más que tú. No quiero más alfas ni omegas cerca, no quiero más mordidas ajenas, o moretones en mi piel porque intentaron forzarme a quedarme quieto, no quiero más gruñidos o voces dulces que pretenden seducirme mientras me revuelven el estómago. No quiero tener que cuidarme de que alguien me tome y yo ceda solo porque mi puto cuerpo necesita magia. Ni que me vean como un maldito experimento o vela aromática. Espera, tú... ¿Quieres dejarme?

-No, quiero hacer muchas cosas, excepto dejarte, Draco, por Merlín.

Y entonces entendió el problema.

El verdadero problema.

Draco estaba en una mezcla de la influencia de hormonas que lo hacían llorar o enojarse sin control, en su orgullo por ser exhibido por Hermione, en la aversión porque alguien más lo oliera (que Harry también compartía, y por eso estaba de mal humor), en el miedo de ser forzado de nuevo, en el estrés de sentir su cuerpo cambiando, en el dolor de soportar un peso extra en él, en el enojo entre lo que quería y necesitaba...

-Ven aquí-exclamó Harry-podemos terminar la educación vía lechuza, y podemos ir a casa, iremos a casa.

Draco asintió agradecido.

-Y no eres el problema más grande aquí. Yo soy el problema. Soy la atracción de la prensa y cuando ellos publiquen de esto tendrás lechuzas de odio e insultos sobre ti, y querrás odiarme. Tu familia tal vez sea horrible en tú opinión, pero creo que te aman, y tienes una, mientras que yo crecí con mis horribles tíos. ¿Te he hablado de ello?

Draco negó.

-Y al final no importa las familias con las que crecimos, porque tenemos la nuestra, creciendo aquí-exclamó acariciando el abdomen de Draco, y besando su frente.-Sé que no estabas listo para esto, y estás sufriendo, así que dime todo, todo lo que te moleste, porque soy tu alfa y haré lo que sea para hacerte feliz. Si me pides que mate a alguien, o me lance del alcantarillado lo haré, porque te quiero, y no estás solo, no lo estarás de nuevo. No tienes que hacer lo de los chicos, está bien. Lamento no haber pensado en cómo eso te molestaba tanto, o por qué. Sé que tienes miedo, y no te gusta decirlo, y que no he realizado mi mejor trabajo como alfa, pero lo haré mejor, lo prometo. No llores, por favor. Eres tan bonito que cuando lloras me rompes el corazón, y no quieres hacer eso ¿quieres? Y sobre el peso, eres tan ligero aún, no pesas nada.

Draco negó.

-No dirás lo mismo en unos meses.

-Oh, será mejor todavía.

Ojos grises lo miraron extrañados.

-Es una cosa alfa- explicó-probablemente nunca lo entenderás del todo porque no puedo esperar cachorros pero, verte con mi cachorro me pone tan... -exclamó acariciando la marca en el cuello de Draco con su nariz.

Draco rio.

-Suéltame. No quiero hacerlo.

-No, no. Ven aquí-gritó cuando Draco se alejó riendo-te prometo que no haré nada.

-No, querrás hacerlo y yo no quiero.

-No, solo quiero morderte un poquito.

-No quiero-exclamó el otro huyendo de él.

Harry rio también y de algún modo terminaron jugando como niños pequeños. Saltaron por la habitación, el baño y su pequeña sala de estar, cuando por fin lo atrapó, detrás del sofá, acarició las marcas de sus muñecas y sujetó suavemente su cintura antes de besarlo. Draco, que no podía respirar bien por la carrera, se separó y mostró su cuello en sumisión.

Los ojos de Harry se oscurecieron, y aceptó la invitación, mordiendo su hombro.

Draco gimió.

-Se siente tan bien.

-Puedes morderme también, no me enojaría.

Draco rio.

-No, no lo creo. Prometiste que no lo harías y no quiero prenderte y pagar las consecuencias. No quiero hacer nada, más que acostarme a tu lado, y cerrar los ojos.

Harry negó y lo abrazó suavemente, cargó al rubio y los sentó a ambos sobre el sofá.

-Duerme un poco, Draco-le dijo acomodándolo en su regazo.-Cuando despiertes iremos a casa y haremos el nido más precioso que jamás nadie haya visto. Ni verá, porque será solo tuyo, y mío.

Draco asintió.

-No dejes que se acerquen a mí, por favor.

Harry asintió.

-No quiero que entre como si fuera su territorio, es el mío. No la quiero aquí. No quiero a nadie.

Bien, pensó Harry, era hora de cambiar la contraseña. Sin embargo, eso tendría que esperar a que Draco se sintiera mejor.

Puede que fuera porque no había dormido bien en días, o porque su corazón estaba más tranquilo, pero el slytherin cerró los ojos y cayó dormido. Harry sonrió cuando lo hizo, y sin mucho que hacer en su posición de almohada, jugó con sus cabellos y empezó a tararear. Sin embargo, cuando la puerta se abrió, no pudiendo amenazar a sus visitas con su mirada, empezó a gruñir. Y aunque intentó no elevar su voz para no despertar a Draco, para su sorpresa, Draco sonrió a medida que escuchaba el gruñido, relajándose cada vez más contra él.

.

Cuando Hermione tocó la puerta, acompañado de Neville y los otros, y nadie contestó, murmuró la contraseña. El retrato se abrió, y pronto pudo ver a Harry, sentado en un sofá. El sofá que le daba la espalda a la entrada de sus habitaciones. Parecía estar mirando hacia abajo y movía su mano suavemente. Si el cabello rubio y quieto decía algo, era que estaba con Malfoy. Bien. Estaba a punto de entrar cuando Neville la detuvo.

-¿Qué pasa?-preguntó la castaña, y Neville no contestó, mirando el espacio visible de la sala de estar, donde podía no solo oler, sino ver las espesas muestras de feromonas alfa por los alrededores. Se cubrió la nariz y retrocedió.

-Tenemos que irnos.

-¿Irnos? Pero...

-Harry ha dejado su aroma por todo el lugar, está declarando que no aceptará ningún desafío en su territorio. El omega es suyo. Es una advertencia. No debemos pasar. Nadie debe pasar.

-Pero, ¿por qué?-exclamó Hermione sin entender ni ver nada.

-El aroma de Malfoy también indica que no nos quiere aquí. Es menos fuerte que el de Harry, pero está ahí.

Los omegas asintieron de acuerdo.

-Está declarando que si dañamos a su compañero va a asesinarnos-prosiguió Neville.- Se está volviendo más y más pesado, y puede que tu no lo escuches pero yo lo hago. Está gruñendo. Sabe que estamos aquí, y no nos quiere. -Sacándola a la fuerza, le pidió al retrato que cerrara.

-Pero se suponía que veríamos qué pasaba con Malfoy y cómo ayudarlos.

-No será hoy, Hermione. Si el aroma de Harry decía algo, no será nunca. No quiere esta prueba. No quiere ningún potencial peligro para Malfoy o su cachorro a menos de cien metros. Y si la intentas hacer de todas maneras, va a atacarte. Si enloquecemos por el aroma, solo un instante, e intentamos forzar a Malfoy, jamás te perdonará, ni nos perdonará. Atacará. Si lo que dices es cierto, Harry y Malfoy solo confían en Harry mismo para protegerlos. Es normal, cualquier alfa intentaría alejar a los otros del lugar donde su pareja anida, de su pareja misma. Un omega o un beta podrían parecer no dañinos, pero eso no aplica a Malfoy.

-Pero...

Ron tomó su mano y negó.

-Déjalo, Mione. Gracias chicos, pueden irse, lamento que perdieran su tiempo.

Ellos asintieron y se despidieron, solo quedaron Neville y Ginny. Neville parecía que no se iría hasta que Hermione lo hiciera. Ginny solo miraba al recuadro.

-¿Ginny, estás bien?

Ginny asintió tristemente.

-Si, los veo luego-murmuró alejándose, y Neville solo pudo suspirar y seguir a una insatisfecha Hermione de vuelta a su casa.