Capitulo XIII

"Milagros"

–¿Ámbar Ramos? –llamó un doctor vestido con un traje quirúrgico azul y la bata encima.

Acudió al llamado inmediatamente.

–Necesitamos operar al joven Fave controlar la hemorragia. Ha perdido mucha sangre y en su estado no puedo garantizarle que todo saldrá bien. –la chica cerró los ojos mientras asimilaba las noticias. –Obviamente el mejor y único tratamiento es la cirugía. Pero considerando todos los riesgos… es su decisión.

–¿Dónde firmo? –aunque el riesgo fuera grande, si ésa era la única esperanza para salvar a Eric, por supuesto que firmaría lo que fuera o iría hasta el fin del mundo.

–¿Está consciente de que el paciente necesitará transfusiones de sangre? Necesitamos asegurarnos de que entiende y está de acuerdo con eso.

Ámbar asintió y añadió: –Ya firmé el consentimiento.

–Muy bien. El quirófano ya está preparado. En cuanto recibamos los resultados de unos exámenes que le pedimos, lo pasaremos. –termino diciendo antes de retirarse.

Saiki apareció en ese momento mirando a la chica con pena, se veía muy mal.

–Ambar, ¿Cómo se encuentra?

–Van a operarlo. - contestó con tristeza.

–Te ves agotada y seguramente no haz probado bocado, ve a tu casa y luego vuelves. -le aconsejo, Ámbar lo miro un poco desconfiada pero luego se le pasó, tal vez a pesar de todo Saiki no era tan egocéntrico.

–Esta bien, iré a ducharme y comer algo.

...

La morena esperaba afuera de su templo sosteniendo una manta de color oscuro.

–Rojo. -dijo cerrando sus ojos, había visto en el viejo espejo que la energía de Orochi volvía a presentar un estado inestable, no podíamos dejar por nada que Athena de a luz al primogénito de Yagami a pesar que el Clan de Orochi harían lo que fuera para evitarlo.

Nuevamente tenían que unirse todos juntos para salvarla y enfrentar a Orochi. Lo mejor era que ella diera a luz en el templo, ya era de dia.

–Ya llegaron. - murmuró, al ver un vehículo negro detenerse al pie de las escalinatas, y a los dos jóvenes tan familiares para ella descender, despacio, levantando sus miradas en un saludo silencioso. Iori subió con Athena tomada en sus brazos. – Buenos días. - saludó la sacerdotisa, haciendo una reverencia, uniendo sus manos sobre su regazo, y mirando hacia el suelo mientras Iori pasaba frente a ella.

–Buenos días Chizuru. -logro decir Athena haciendo que su esposo se detuviera, la morena levantó la mirada para sonreírle. –Gracias por todo lo que haces por mi.

La sacerdotisa observó el rostro cansado de la chica. No podía creer que esta joven fuera la misma muchacha extravagante y divertida que conocía . Sujetó su rostro entre sus manos, acariciando las mejillas. Los ojos de la chica, lilas, tan dulces, no habían cambiado mucho.

–Tranquila todo saldrá bien.

...

–La operación ha finalizado exitosamente. Logramos controlar a hemorragia a tiempo y el daño a órganos importantes fue mínimo, aunque tiene cuatro costillas fracturadas. Como entenderan, no podemos enyesarle todo el tórax, así que se quedará un par de días en reposo y le daremos medicamentos para el dolor. Sinceramente, tuvo mucha suerte de salir con vida… es un joven asombroso.

–¿Puedo verlo, doctor? –preguntó Ámbar

–Aún no. Lo mantendremos en la sala de recuperación en espera de que despierte de la anestesia y después lo trasladarán a cuidados intensivos para vigilar su presión sanguínea… aunque resistió la operación eso no quiere decir que esté fuera de peligro. Dependiendo de su evolución, quizá por la mañana lo podremos pasar a un cuarto y podrán verlo.

–¿Todavía está muy grave? –cuestionó Saiki.

–Bueno… el joven Fave no está perdiendo sangre y ha comenzado a respirar por sí solo… está mucho mejor que antes de la operación, pero las siguientes horas serán críticas.

El cirujano se despidió de las dos personas y salió por un café… las guardias en urgencias usualmente eran muy pesadas.

–Todo es culpa de Athena Asamiya. -dijo llena de odio. –Esa maldita bruja pagará.

–Eso te lo aseguro preciosa. Orochi no dejará que se salgan nuevamente con las suyas.

–¿Cómo puedes estar tan seguro?

–Ya lo veras. - respondió confíado. – Ahora ve a descansar, yo haré lo mismo ya fue una larga noche. -le dijo colocando una mano en su hombro, tratando de consolarla, sabía muy bien que ella tenía sentimientos por Eric.

–¿Dónde está, Eric? - pregunto Shen llegando un poco agitado. Ambos lo miraron con indiferencia.

–Vaya, vaya. ¿Ahora te preocupas por el ? - le respondió Saiki con voz burlona que lo caracterizaba.

— Eso a ti no te incumbe.

El pelirrojo estaba sentado en uno de los escalones del templo fumando un cigarrillo. Tenía los ojos cerrados, y sólo disfrutaba de la sensación.

El doctor y Chizuru estaban con Athena en una habitación atendiendola, el no era de los que sostenían la mano de su esposa para ver la llegada del bebé y eso ella lo entendía, la escucho gritar nuevamente, los dolores habían vuelto y por último el llanto de un bebé hizo que su corazón latiera con fuerza. Las sacerdotisas del templo aplaudían con felicidad, su hija había nacido, sonrió, al tiempo sintió un escalofríos y el lugar comenzó a temblar.

"No te liberaras del mal.."

–Orochi. - había ansiedad en el tono del pelirrojo un leve toque de desesperación al escuchar en su mente al dios.

Corrió hacia dentro del templo directamente hacia la habitación donde estaba su esposa, entro de inmediato sin ser invitado, Athena estaba acostada bañada en sudor sostenía un bebé en sus brazos, abrió completamente los ojos cuando vio al pelirrojo, había lágrimas en ellos, que no tardaron en caer.

–¿Iori..?

–¿Que está pasando? ¿Un terremoto? - hablo el doctor preocupado, no estaba Chizuru y sabía muy bien dónde estaría.

Salió del cuarto directo a las cavernas subterráneas, era un pasillo largo iluminado por velas, entro a la habitación donde vio a la sacerdotisa haciendo sus oraciones mientras el templor seguía y luego todo fue calma. La morena se levantó y se sorprendió en ver al pelirrojo cerca de ella.

–¿Que haces aquí?

Él rió, con su risa seca y burlona.

–Responde.- dijo cruzándose de brazos. Para verse tan calmada, su voz ciertamente la traicionaba. Iori sabía que ella tenía miedo de lo que él pudiera hacer o responder.

–¿Acaso necesito alguna invitación? -Hizo un ademán para apartar a la joven, que le bloqueaba el paso pero ella puso resistencia.

– No dejaré que cometas un error como hizo tu antepasado.

–Voy hacer lo que sea necesario para que ese maldito Dios no vuelva a despertar. - fue su simple respuesta.

–¡Estás demente! - exclamó Chizuru mientras era hecha a un lado. Iori camino hacia el espejo, una mano aún en su bolsillo, su mirada baja sin prestarle atención a la joven. Quien sin darse por vencida lo enfrentó extendiendo sus brazos a los lados de su cuerpo, negándo que si quiera vea el espejo.–¡Esto es serio, Yagami! El mundo depende de nosotros.

Iori podía sentir el miedo de la morena y aún así era capaz de enfrentarlo.

–Ese maldito no dejará a mi familia en paz. Quiere acabar con mi hija y todo mi Clan -hablo Iori lentamente, su voz profunda pero baja, calmada. Chizuru se encontró deseando que esa voz fuera un grito furioso. Esa súbita tranquilidad e indiferencia era mucho peor que enfrentar a un Yagami ardiendo en rabia. –Hay que destruirlo.

La morena negó con la cabeza.

–Escuchame, no es tan fácil destruir a un espíritu...

–Es mejor que tenerlo atrapado en ese espejo, Saiki vendrá en cualquier momento y lo despertará

–Mis oraciones fueron reforzados y si aparece ese ser pelearemos hasta morir - Respondió sólo bajando los brazos, y luego su mirada, como si no pudiera soportar más los ojos de Iori.–Si lo destruyes puede ser peligroso, hasta podría matarte.

Iori frunció el ceño.

–¿En verdad crees que tus oraciones funcionará?

–Confiemos que si.

Iori no pudo evitar reír. Era mejor reír a dejar que la rabia lo embargara y destruyera a Chizuru en su propio templo. Reír hasta el que el dolor de la ironía se calmara.

–¿Eso te dijo tu espejo? ¿Que confíes en el? - preguntó, manteniendo su voz baja y su sonrisa. La joven se veía cada vez más confundida.

–Sabes que como guardiana no puedo dejar que toques el sello de Orochi. - murmuró ella.

Iori estaba serio ahora, y no respondió. Parecía esperar calmadamente a que ella se diera cuenta por sí sola, ya Iori no parecía estar interesado en eso, nuevamente tenía la cabeza caída, como si mirara el suelo, apesadumbrado.

–Lo único que nos queda es proteger a tu hija para que cumpla su destino. -eso la hizo recordar. –Yagami.. la maldición, ya no la veo en ti.

El pelirrojo pareció sorprendido al escucharla, encendió una pequeña llama, abrió un poco su boca sin dar crédito a lo que veía.

–Ya no esta manchada.. es carmeci. - murmuró ella con la misma sorpresa y sus ojos se humedecieron con alegría. –Eres libre Yagami.. al fin no eres cautivo de su maldición.

...

Leo... tú ¿me quieres? —su voz se notaba nervioso, era buena señal ya que significaba que se había enamorado aunque ya lo estaba desde hace mucho tiempo.

Shen.

Leona lo miro con terneza aunque sabía que era algo imposible ya que no le quería.

porqué si me lo preguntas a mi yo si te amo y quiero pasar el resto de mi vida contigo, yo sé que nos empezamos a salir desde hace poco pero yo...

Ya para por favor. - le suplico ella para la sorpresa de el esperando que hablara. —Yo no te quiero, solo fingi interés por ti porque tenía una misión que acabo de terminar ayer.

¿De que hablas? - cuestionó divertido el sin creer lo que decía.

Se que eres muy amigo de Eric, estoy tras el y Saiki.. - el ahora comprendió todo, había Sido engañado por la mujer que el amaba. —Eric asesino a Soiree y también a su hermano gemelo en una carrera de motocicleta..

O sea que me utilizaste solo para conseguir pruebas en contra de Eric. - la interrumpió sintiéndose un completo idiota.

En verdad lo lamento, solo cumplía órdenes. - se defendió ella sintiéndose muy mal por el momento.

Solo trabajo ¿Verdad? Ni siquiera pensaste en lo que yo sentiría.. -le hablo con tristeza, mientras dejaba derramar unas lágrimas traicioneras. —Y yo como un tonto aquí abriendo mi corazón pensando que tal vez tendría una oportunidad contigo...

Perdoname pero no hay lugar en mi vida para alguien.. -dijo con algo de frialdad pensando que era lo mejor para que el entendiera que no había esperanza.

Ok, no volveré a molestarte pero quiero que sepas que yo te quise desde el principio. - termino diciendo mientras se daba vuelta para que no lo viera sufrir más.

...

— Señor ya puede pasar a ver a su amigo. - le dijo la enfermera mientras le indicaba el cuarto donde se encontraba Eric.

Shen asintió sintiendo un nudo en la garganta, fue hacia habitación, cuando ingreso y lo vio derrotado sobre una cama lleno de cables conectados a su pecho, sus ojos cerrados parecía que dormía aunque su rostro estaba golpeado y con una venda cubría parte de su ojo izquierdo sintió una punzada que lo atravesaba el estómago, no había quedado nada de el, ¿Dónde estaba ese hombre invencible? Ese amigo al que quería desde que tenía memoria.

Se sentó a su lado sin dejar de observarlo con melancolía.

—Mirate ahora amigo, esa obsesión por Athena te dejo así... Aunque ahora te comprendo ella fue quien te enamoro como un loco... -le decía como si el pudiera escucharlo. —Ahora ella está con Yagami y tú aquí muriendo... Pero eso a mí no me pasará ¡Claro que no! Yo no rogare más por amor y tampoco pienso quedarme a ver como Kusanagi se queda con Leona. - le advirtió muy seguro apretando su mano. —Voy acabar con ellos por ti amigo y por mi.

Las maquinas que estaban a su lado empezaron hacer ruido mientras que Eric empezó a convulsiónar, algo andaba mal.

—¡Doctor! - grito saliendo de la habitación en busca de ayuda y en ese momento ingresaron con rapidez con el paciente mientras que las enfermeras lo sacaban afuera diciéndole que esperara.

—¿Que sucedió? - cuestionó Saiki viendo la cara de confusión de Shen. Ámbar temia lo peor.

—No lo sé.. yo le estaba hablando y..

El doctor salió de la habitación se notaba devastado, suspiro y comenzó a decir...

–En verdad siento decirles está noticia. Eric Fave ha muerto, no pudimos salvarlo. - acto seguido el doctor se fue.

Ámbar quedó estática sin poder creer lo que escuchaba, las lágrimas caían libremente sobre sus mejillas.

Saiki cerró sus ojos lamentando su muerte, uno de sus mejores hombres había sido derrotado, decidió que ya era hora que Yamata despertará.

Shen aún no asimilaba lo que había dicho el doctor y una escena paso por su mente.

Esa mañana despertó asustado, gracias a una horrible pesadilla, como no pudo volver a conciliar el sueño se levantó y decidió salir a caminar un poco, era buena idea para ver el amanecer viendo el río que está a una cuadra y cuando llegó escucho una voz que lo llamaba.

¡Hey, Shen!

Era Eric quien se encontraba pescando sentado sobre el muelle.

Amigo - lo saluda sentadose a su lado.

¿Que haces tan temprano? ¿Acaso la niña no puede dormir?

No te burles, tuve una pesadilla

Ah no me digas que soñaste con Leona que despreciaba tu amor.

Al menos yo me lo tomaría con madurez y no asesinaría a nadie... - le recordó el episodio que tubo con Soiree.

Eso dices ahora, ya te quiero ver cuándo ella algún día te da esperanzas y te rompa el corazón en mil pedazos. En ese momento querido amigo algo en ti se romperá, ya lo verás. -le respondió confiado con una sonrisa mientras seguía sostenido su caña.

Hablas de algo que tal vez nunca ocurra. - dijo divertido. –Leona es la clase de niña solitaria que no tiene amoríos con nadie.

El amor a todos nos toca, es algo del que nadie puede escapar.. solo te digo una cosa si la princesa Athena no es mía no será de nadie más. - lo dijo de una manera que lo estremeció.

Si que estás loco Eric. -rio a lo dicho. – pero te aseguro que no dejaré que ella ni nadie juegue con mis sentimientos, eso lo juró.

–Necesito saber... -hablo Shen de la nada, Ámbar como Saiki lo vieron esperando que prosiguiera. – Que es lo más importante para Leona.

Saiki sonrió era rencor lo que veía en Shen.

–Su liberación.

...

–Es hermosa.. - dijo Leona al ver a la niña en brazos de Athena, quien se veía agotada pero con una sonrisa dibujada en su rostro.

–Te felicito amiga, es una niña preciosa. -dijo Kyo con una sonrisa al lado de Leona.

–Gracias. -dijo la psíquica viendo como Kyo acariciaba la mejilla de la bebé y en ese momento apareció Iori junto con Chizuru, al parecer no le agrado la presencia del Kusanagi a lo que el castaño dedujo alejándose un poco de Athena. –Ven Yagami-sama conoce a tu hija.

El pelirrojo se acercó lentamente hacia su esposa y vio con curiosidad a la bebé, era una muñequita con mejillas rosas y sus ojos cerrados la hacía ver tan tierna, tenía el cabello rojizo como el pero el rostro de su madre, era como si volviera a verla nuevamente, sus ojos Azules se cristalizaron y guío su mano al rostro de la pequeña quién abría sus ojos con pereza y vio al hombre grande que la observaba, sonrió y agarró con una manita el dedo de su padre.

–Akane. - hablo Iori al ver a su esposa quien no podía estar más feliz.

–¡Kusanagi-sama!

Se escuchó afuera donde el amanecer se hacía presente con todo su esplendor, y desde la ventana vieron como ninjas subian de las rocas del suelo hasta el cielo, creando una barrera impenetrable que hizo retroceder a las sombras que querían pasar. Se hicieron presentes tres personas muy conocidas también con ellos. Chizuru se acercó aún más a la ventana.

–¡Hey, hermosa ya el refuerzo llegó! -rio Benimaru acompañado de Goro y Shingo.

La morena enarco una ceja y su voz no fue nada gentil cuando habló:

–¡Esto es un lugar sagrado! ¡Más respeto!

–yo los llame para que protejan el lugar Chizuru. -hablo Kyo tratando de calmarla. –Ya la niña nació, Saiki no tardará en venir a despertar Orochi.

–Es cierto. No debemos permitir que el mal se salga con la suya. - concordó Athena a lo que la morena asintió, ellos tenían razón.

Ya la noticia había corrido entre los clanes, y pronto todos estaban al tanto de la resurrección de Orochi. También aparecieron algunos peleadores que solo veían en los torneos KOF.

–Que hay amiga. - hablo Mai llegando con Terry quien también le sonreía sacándose la gorra como forma de respeto al templo.

También apareció Kim junto con Choi.

–Venimos a ayudar. - hablo Kim bajando su cabeza un poco, saludando a los presentes.

La morena semi sonrió, a pesar de todo el equipo del bien estaban más unidos que nunca dándoles a saber que no estaban solos.

Pasaron días desde que Athena tubo a su pequeña niña, decidieron permanecer en el templo, era lo más seguro por el momento, Iori estaba a su lado mostrando su apoyo para protegerlas, gracias a ellas el y su familia entera dejaron de ser malditos, eran lo más sagrado que el tenía ahora.

Mientras tanto Athena dejaba a la pequeña en su cuna que apenas se había dormido y salió de la habitación cuando vio a su amigo sentado solo bajo un árbol del pequeño jardín del templo, era una hermosa mañana y el se notaba algo distante últimamente. Decidió ir a verlo para ver qué le sucedía, el la vio venir y no pudo evitar sentirse culpable.

–Fui un idiota.

–Kyo... - dijo ella, observándolo preocupado ante sus palabras.

–En verdad siento haberte puesto en peligro..

–Tranquilo, eso ya pasó.

–Fui un irresponsable, no debí llevarte esa noche en mi moto en tu estado - prosiguió el joven castaño, sin dejar que ella continuara. – No pensé en ti antes de hacer las cosas, fui egoísta...

–¡Kyo!

–Si te hubiera pasado algo.. si tan solo.. yo no.. - se mordio los labios sintiendo un dolor en su interior alejándose de ella cuando ella de pronto lo abrazo apoyando su cabeza sobre el hombro de su amigo quien reaccionó de inmediato a abrazarla también, era algo tan confortable.

–Sabes que eres mi mejor amigo. -susurro Athena con una sonrisa.

En eso sintió una presencia a su espalda, en la puerta que daba al jardín. No se soltó, porque reconoció de quién se trataba.

–Eso de verlos abrazados es irritante. Ya deja de llorar Kyo, no cambiarás lo que hiciste.

Athena entrecerró sus ojos viendo con reproche a su esposo.

–Yagami, ya dejemos el tema ¿De acuerdo? Hay cosas más importantes en que pensar. -le recordó ella con preocupación. –Se que Saiki quiere a mi hija.

–¿cómo puedes estar segura? - le pregunto el pelirrojo.

–Lo presiento, el busca venganza.. lo sé.

–Athena tiene razón, con el nacimiento de Akane libero a Yagami y a la vez a mi. -termino diciendo la pelo azul con una sonrisa llena de esperanza.

–Leo ¿Hablas en serio? - pregunto feliz Kyo abrazándola.

–Lo sentí cuando ví a la niña.. ella es esperanza y siento que debo protegerla. -miro a Athena con agradecimiento quien también compartió su sonrisa.

–Eso es un milagro, no puedo creer aún que una bebita pudiera romper esa maldición. - miro a Iori con total felicidad cuando unas imágenes apareció sobre su mente borrando esa hermosa sonrisa y preocupando a los presentes.

–¿Que viste? - pregunto el pelirrojo con interés.

–Saiki.. Orochi... Fuego.

Continuará...